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Zoido y los 20 pinzones

Carlos Navarro Antolín | 21 de mayo de 2014 a las 5:00

MANUEL GOMEZ
Se han echado encima del alcalde sin piedad alguna porque ha fijado en Sevilla la salida de la gloriosa singladura de la Pinta, la Niña y la Santa María. Zoido arrebató (con tilde en la o, no con felpa) la cuna del Descubrimiento a Huelva, henchido de gloria local ante el presidente Rajoy en un mitin de las europeas, que no deja de ser una novillada sin caballos. Que sí, que Colón salió del Guadalquivir. Que se entere Mariano, el de los puros y el del coñazo del desfile. Y que se entere Moreno Bonilla.
–¿Quién es Moreno Bonilla?
–Uno al que le vendieron la Giralda de la presidencia del PP andaluz. Y el tío la compró y ahora no lo defiende ni Facua.
¿No se apropió Gregorio Serrano del salmorejo cordobés en las guías oficiales del Ayuntamiento Sevilla? Pues para Sevilla el hito de la salida de las carabelas del Descubrimiento, que para eso tenemos siempre dos asignaturas pendientes que todos los candidatos a alcalde repiten cada cuatro años con la misma emoción con la que hablan las máquinas de tabaco: el legado americanista y tener una playa. Y si ustedes le añaden la “puesta en valor” queda muchísimo mejor en los programas electorales: “la puesta en valor del legado americanista y la puesta en valor de los recursos fluviales mediante la construcción de una playa artificial que permita el uso y disfrute de los ciudadanos de la calle ancha de Sevilla”. ¡Toma ya, su tabaco, gracias!
Rojas-Marcos no nos puso la playa, pero Zoido nos va a poner donde nos tiene que poner. Este alcalde sí que sabe, como diría el cochero de Terry. ¿Acaso no era Palos de la Frontera del Reino de Sevilla en 1492? Ea, ya tienen los cocineros del argumentario la clave para sacar al Zoido del disparate. Ahí, ahí está el capotazo al jefe para que dejen de darle la del tigre. Zoido se refería al Reino de Sevilla, que se lo sopló el historiador Benito Navarrete desde el burladero de la sociedad civil incorporada a las instituciones: “¡Alcalde, alcalde! ¡A por las carabelas, a por las carabelas! ¡Que ahí lo bordamos como con Zurbarán!” Y el alcalde se apropió de la Cuna, esquina con Cerrajería. El frente onubense está que trina con el alcalde de Sevilla, blonda y mantilla. En menos de 24 horas han tenido la descortesía de remitirle un extracto del Diario de Colón y hasta de ponerle un cero en Historia, con lo bien que Zoido estudió Historia en los salesianos de Fregenal. Yo creo que el alcalde le está devolviendo a algunos el poquísimo cariño que recibió cuando fue presidente del PP andaluz. A Málaga le dijo que jamás tendría “lo que tiene Sevilla” por mucho que vaya a tener una sede del Pompidou. A Córdoba le mangó el salmorejo. A Huelva las carabelas. Y como el poema de Machado, ya están temblando en el resto de provincias andaluzas, que cada una tendrá lo suyo…
Lo mejor ha sido lo de Perico Rodríguez, el alcalde de Huelva que sonríe en horario comercial: de nueve y media a dos y de cinco a nueve. Perico se fue la otra noche del mitin de Rajoy mascullando la venganza por la A-49. Y por la mañana, ¡zas!, a darle a Zoido en toda la boca para tener contenta a su parroquia, que es la que le vota aunque se pase el día en Sevilla, como hace Esperanza Oña en Semana Santa, que ya es difícil trincar una foto de la Oña ante los pasos de Fuengirola a pesar de ser la alcaldesa. Pero no sabe el bueno de Perico que el verdadero objetivo del terrible alcalde hispalense no era otro que lograr que deje de verse tanto por Sevilla. Existe la pelusilla de alcalde como existen los pellizcos de monja o existen las orejas de abad. ¿O ustedes no se han fijado en que el alcalde de Huelva está todo el santo día en Sevilla? ¿Pero cuándo gobierna Huelva este hombre? Si le falta un cuarto de hora para que lo hagan socio de honor en Antares. Todo el día aquí, por el centro de Sevilla, por la Feria en las casetas,… Zoido lo que está es celoso y temeroso de que encima vayan a ponerle el AVE con parada en La Palma del Condado. Tanto le han dicho a Zoido que su modelo de proximidad con el ciudadano es el de ser el Perico hispalense,que se ha sacudido las sandalias de cualquier comparación. Si Perico casi sale más en las fotos de Sevilla que José Joaquín Gallardo en la revista La Toga. Hagan la prueba y pongan el contador de las fotos de los actos sociales, verán que Perico está empadronado en Sevilla. Lo de Perico en Sevilla es como lo de Javié en Almería en sus buenos tiempos. Pero Zoido… Zoido ha sido siempre fiel a Sevilla, con sus 20 pinzones en el Ayuntamiento, plegando velas, recogiendo velas, haciendo lo que haga falta para que a su alcalde no le falte ni melva. ¿Han visto la cara de Rodrigo de Triana que tiene Curro Pérez, con esa barba que está pidiendo mástil y vista de la tierra prometida de una nueva mayoría absoluta? Lo que ha hecho Zoido al pegar el mangazo de las carabelas es retirarle finamente los embajadores a Perico Rodríguez durante una temporadita, para que deje de hacerle sombra en Sevilla. Y que no se escantille, que tras las carabelas, viene la melva, que si el Rocío es de Sevilla, la melva en conserva que se hace en la provincia de Huelva ya sabe usted de dónde va a terminar siendo. Al tiempo. Y con las carabelas se puede jugar, pero con la melva… Ay, la melva se sirve en plato frío, como la venganza. ¿O creían algunos que el marrón andaluz les iba salir gatis? En Granada ya están guardando los piononos.

Todos a llevar huevos al torno de la Alcaldía

Carlos Navarro Antolín | 21 de abril de 2014 a las 21:41

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Un político no controla cuándo llueve. Ni cuándo deja de llover. Si Juan Ignacio Zoido pudiera, tengan por seguro que prometería acabar con el calor de los veranos de Sevilla. Pero no puede. O sí… Pues ha habido alcaldes que nos han prometido una playa y aún estamos con la cara de tontos esperando dónde clavar la sombrilla. En esa rentabilización de la gestión cotidiana, esa política de infantería que es el estandarte del actual mandato, el alcalde convierte la Semana Santa de 2014 en su éxito político. La gran clave ha radicado en que las nubes han sido indulgentes todos los días, por lo que han salido todas las cofradías y, por lo tanto, ha habido más público y, por consiguiente, el consumo también ha subido. No hay más. Y no es poco. Los servicios municipales han funcionado, es cierto. Pero la obligación de los servicios municipales es hacer lo que casi siempre hacen en Semana Santa: funcionar. Ojalá pudieran reeducar a la mayoría de guarros que han dejado las calles como una covacha. ¿Cuál ha sido la habilidad del alcalde en cuanto se ha encerrado el último paso? Capitalizar nuevamente el éxito de la micropolítica: los barrenderos han barrido, los autobuses han circulado, los bares han vendido más cervezas y, por supuesto, las cofradías han salido… Y el rostro de esa gran gestión es el de un alcalde risueño. ¿Alguien recuerda al socialista Monteseirín presentando los balances de sus doce Semanas Santas? Nadie. Zoido sabe perfectamente las medidas de la ciudad. Le resbalan las críticas sobre su afición como alcalde a las fiestas mayores. Dame cofradías… y dime tonto. Tiene clara la escasa o nula importancia que la ciudadanía concede a los acuerdos del consejo de gobierno de la Gerencia de Urbanismo, a la reforma del PGOU, a los informes del interventor sobre el grado de cumplimiento del Plan de Ajuste, a la incidencia de la reforma local, a la ejecución del presupuesto municipal y a los debates en los plenos municipales… Para presentar el balance de la Semana Santa, el alcalde ha comparecido con tres concejales del gobierno, dos gerentes de empresas municipales y cuatro altos cargos municipales. Una parafernalia que confirma la estrategia que tratará de aquí a a las elecciones de resaltar la importancia de lo cotidiano a falta de grandes proyectos. Los promotores de la Pax Zoidiana tienen claro el fomento del circo (fiestas de primavera), mientras no puedan dar el pan (empleo). El urbanismo morado que regaba a las cofradías de miles y miles de euros a cambio de varas en lugares destacados lo inventó Monteseirín. Pero la Semana Santa sin lluvia parece que la ha inventado Zoido, un alcalde vitaminado como el bombón helado por el médico recomendado, un alcalde a la medida, como las camisas de Javier Sobrino. El alcalde se puede encontrar la próxima cuaresma con una cola de cofrades llevándole huevos a su despacho como novias desesperadas de la primavera para que no llueva en Semana Santa. Quien quiera cofradías, que deje huevos en el torno de la Alcaldía, como las casamenteras en Santa Clara. Pero para que acabe con los veladores ilegales… Para eso hacen falta muchos, muchísimos huevos.

Zoido, la hora de los halcones

Carlos Navarro Antolín | 23 de marzo de 2014 a las 5:00

Algunos ajustes, pequeños cambios. Lampedusa en el gobierno local. El alcalde no es hombre de aventuras. Queda un año para las elecciones municipales y ya ha avisado a su grupo municipal de la necesidad de ir planteando algunas estrategias. Es la hora de ir forjando algunas decisiones, de elaborar el mensaje con el que se intentará un segundo asalto al poder, de tener prevista la defensa frente a posibles imputaciones judiciales de miembros del gobierno y de desanillar a algunos halcones, los mismos que le ayudaron a alcanzar la Alcaldía por medio de tres vías: la denuncia reiterada (a veces histriónica, a veces en los juzgados) de irregularidades del gobierno de PSOE e IU, la proyección al máximo de su figura personal y el aprovechamiento de una coyuntura política nacional marcada por la caída libre en la que se hallaba el PSOE de Zapatero. Una vez con el poder absoluto en el Ayuntamiento, los halcones dieron paso a los gestores. Acabada la contienda, Zoido no dudó en poner al frente a hombres de paz, a perfiles muy técnicos para gestionar el presupuesto. Los políticos puros y duros quedaron relegados a papeles secundarios, muy bien maquillados en algunos casos, pero de escaso brillo. No nos engañemos. Y algunos quedaron muy desencantados. Al alcalde difícilmente le oirán hablar de cuestiones de partido, de estrategias, de nombres al alza o de nombres a la baja y mucho menos de quinielas para la próxima lista electoral. Son asuntos que le provocan una verdadera incomodidad, huye de ellos como el perro del agua. En la Feria de Abril de 2012 le preguntaron por las intenciones de unos jeques árabes que acudieron a la ciudad con la vista puesta en unas inversiones. Ni mú. “¿A ti te gusta que el alcalde de tu ciudad sea discreto, verdad?” A pesar de ese hermetismo, de ese deseo de no provocar heridas por alguna de las decisiones que ya tiene en mente y de esa intención siempre imposible de tratar de quedar bien con todo el mundo, en este último año hay algunas claves que resultan ya nítidas en la Plaza Nueva.

Poder absoluto. El PP de Sevilla acaba de salir derrotado (¿Humillado?) del último congreso regional. Todos se han caído en favor de Málaga. Pero hay caídas de bruces en el asfalto y caídas en una entreplanta. Zoido se ha caído en la entreplanta de una poderosa Alcaldía. Es el más fuerte de su partido en Sevilla. Tendrá absoluta libertad para confeccionar la lista, sin un Arenas ya que le cuele a uno de esos independientes con los que demostrar su influencia. Sevilla es su fortín. Ynada indica que el líder regional, Juan Manuel Moreno Bonilla, quiera empezar con mal pie en la provincia que le recibió ese frío que es marca de la casa hispalense.
JORNADA TECNICA GRUPO JOLY. DEPURACION DE AGUAS RESIDUALES EN ANDALUCIA: PERSPECTIVA ACTUAL Y NUEVOS RETOS. JAVIER LANDALanda se cae. El número dos del glorioso mayo de 2011, el de los 20 concejales, no repetirá en la lista electoral de 2015. Ha sido un fiasco. Es delegado de Relaciones Institucionales, presidente del Pleno y cabeza política del Real Alcázar. Zoido le ha ido recortando las competencias. El alcalde ha tenido que externalizar la captación de inversiones después de que el catedrático acabara enfrentado con el economista Rafael Salgueiro, hombre clave en la Zona Franca. Landa le ha generado a Zoido más problemas que soluciones. Aún se recuerda cuando expulsó a un fotógrafo profesional de un Pleno y hasta el conflicto generado con el Curso de Temas Sevillanos al negarle la cesión del Alcázar. ALanda lo metió Javier Arenas con la vitola de decano de la facultad de Económicas y para responder a los fichajes de la sociedad civil que acababa de hacer el PSOE para la lista de Juan Espadas. Landa no ha dado el resultado esperado en varias de las negociaciones que se le han encomendado. Y su participación en primera fila en algunos actos del partido no le computarán como méritos. Lo que sí gusta es que la presidencia del Pleno siga recayendo en alguien que no haya tenido cargos políticos con anterioridad por aquello de que el perfil sea lo más neutral posible. Es muy probable que el nuevo número dos proceda del actual equipo. El gran auriga del alcalde es el concejal Gregorio Serrano. Y entre las mujeres, María del Mar Sánchez Estrella, que es quien ocupa la presidencia delPleno en ausencia de Landa. En cualquier caso, nunca se olvide que Zoido es reacio a designar un vicealcalde. Ni siquiera tiene hoy un concejal de Presidencia, a pesar de que lo contemplaba en el programa electoral. En el corral de Zoido, el único gallo es él. La escuela de Arenas se nota en uno de sus principales discípulos.

Pocas bajas. De acuerdo con el estilo Zoido, no están previstos más de dos o tres cambios en la lista. Nueve de los diez tenientes de alcalde repetirán salvo sorpresas. Todos, menos Landa. A la concejal Evelia Rincón le pueden ofrecer un puesto en el organigrama municipal, pero es posible que fuera de la lista electoral ysiempre que se alcance de nuevo el gobierno. La satisfacción con la delegada de Hacienda, Asunción Fley, es máxima, por mucho que no sea un ejemplo de comunicación política. Maximiliano Vílchez sigue representando al hombre sin pasado en cuestiones urbanísticas, lo que supone una garantía para el alcalde, aunque ha tenido crisis de fe por las que ha querido dimitir en alguna ocasión. Fley y Vílchez son los dos grandes gestores del ejecutivo, los tecnócratas que nunca serán reclutados para la trinchera política, pero que son claves para el modelo de gobierno de un alcalde que tampoco procede de las bases electorales: “Yo nunca he estado en Nuevas Generaciones”, dijo en un acto público delante del mismísimo Moreno Bonilla.

El aparato del partido. La mayoría de los componentes del comité de campaña de 2007 y 2011 repetirán como tales. La figura del presidente del PP de Sevilla, Juan Bueno, quedará dedicada a dos frentes que desbordan a cualquier político: la Delegación de Seguridad y Movilidad y la campaña electoral en los 104 municipios de la provincia, donde el PP sigue sin crecer lo suficiente como para soñar con los 55 diputados que le darían el acceso a San Telmo. A Zoido le interesa la paz sindical que ahora mismo se vive en la Policía Local, donde el ambiente se ha calmado tras la llegada de un político como Bueno y la marcha obligada del edil no electo Demetrio Cabello por aplicación de la Ley de Grandes Ciudades. Ironías del destino, a Zoido le ha terminado beneficiando el pronunciamiento del TC que declaró inconstitucionales los ediles a dedo por mucho que tuviera en alta estima al ex comisario de la Policía Nacional.

¿Imputados? Nunca hay que olvidar que la juez Alaya sigue adelante con la instrucción del caso Fitonovo, que investiga un posible cohecho en la adjudicación de contratos en Medio Ambiente, Parques y Jardines. El secreto del sumario –que va para nueve meses– no ha impedido que haya trascendido por un error de la magistrada el pinchazo de los teléfonos de varios miembros del Ayuntamiento. Entre ellos, todo indica que los de dos concejales del gobierno. ¿Cesaría Zoido de manera fulminante a un concejal de su gobierno si resulta imputado? Depende, dicen en el PP. La reacción pasaría por estudiar a fondo el auto de imputación. Se parte de la base de que no es lo mismo una imputación a cargo de la Guardia Civil (como la que recae ahora mismo sobre Joaquín Peña, el director general de Medio Ambiente que fue destituido de forma fulminante en cuanto trascendió la implicación en el caso) que una imputación a cargo de la juez, en la que pueden entrar muchas variables. Cualquier tibieza en la reacción podría pasarle factura a un alcalde que hasta ahora ha sido especialista en zanjar polémicas con cierta celeridad (enchufes de familiares en los distritos, azulejo en la zapata de Triana, proyecto de instalación de un helicóptero en Los Bermejales, etcétera).

Urbanismo. Zoido se enfrenta al último año de gobierno con el ambiente caldeado en la Gerencia, lo que tiene influencia directa en proyectos que pretende acelerar para su rentabilización electoral. Ningún empleado público firma ya licencias con la alegría de épocas pretéritas después de haber visto a varios compañeros hacer el paseíllo en los juzgados por diversos casos, amén de la propia cúpula de la Gerencia, imputada en el caso de la venta de los suelos de Mercasevilla. Para más inri, el alcalde afronta estos meses la renovación a la baja de un convenio colectivo que ha sido calificado como uno de los mejores de Europa.

 

Zoido y Beltran Perez ante de su comparecencia por la dimision d¿El sexto hombre para la campaña?

Cachorro preclaro que fue del partido, lleva meses detrás del burladero político a la búsqueda quizás de un perfil plano (¿gris?) para los tiempos de zozobra que supone el horizonte electoral en cualquier formación política. Puede ser el sexto miembro del comité de campaña, pues se le reconoce nobleza, olfato político y esas cualidades propias de quien está muchas horas en la calle. Metió el pie en el área en los años de la dura oposición y, al igual que Curro Pérez, no recibió la recompensa esperada.  El hoy portavoz del gobierno (Curro Pérez) quería ser delegado de Urbanismo. Yel hoy delegado de Participación Ciudadana (Beltrán Pérez) quería ser portavoz del gobierno. Los dos halcones,  pese a ser tenientes de alcalde, se quedaron desdibujados en un gobierno tan extenso como fuertemente presidencialista. Zoido movió las fichas con el aval de un resultado histórico y nadie rechistó. Por su propia personalidad, el alcalde evitará cualquier feo o gesto que suponga una marginación pública. Pero a los finos observadores no se les escapa un detalle: no incluyó a Beltrán Pérez ni en la ejecutiva regional que él presidió, ni en la que ahora lidera Moreno Bonilla donde el alcalde tuvo su cuota sevillana. Ysí se acordó de Alberto Díaz, Gregorio Serrano, José Miguel Luque, Curro Pérez y Jesús Maza.

 

Entrevista con el delegado de Fiestas Mayores, Gregorio Serrano.Los fijos en un comité de campaña

Los concejales Gregorio Serrano y Curro Pérez; el jefe de gabinete, Alberto Díaz, el vicepresidente de las empresas municipales, Jesús Maza, y el director de Comunicación del Ayuntamiento, Santiago Martínez-Vares (auténtica pesadilla del PSOE en la pasada campaña), tienen plaza fija cuando suena el tam-tam electoral. Habrán de saber hacer llegar al electorado varios mensajes en el año que resta. Las alusiones a la herencia recibida de Monteseirín y Torrijos trufarán un discurso (deuda oculta y rosario de proyectos bloqueados) al que habrá que sumar varios cortes de cinta relacionados fundamentalmente con la iniciativa privada (todo lo vinculado con la reconvertida Ciudad de la Imagen en el Higuerón Sur) y la difusión de los logros conseguidos, fundamentalmente en la puesta en orden de las cuentas municipales. La Navidad de 2014, la última previa a las elecciones, tendrá especial importancia. Pueden venir ayudas extras de los frentes judiciales que tiene abiertos, por ejemplo, el ex portavoz de IU, Antonio Rodrigo Torrijos (venta de los suelos de Mercasevilla e irregularidades en la lonja), al igual que se pueden producir tropiezos serios con la instrucción del caso Fitonovo, que ya se cobró la destitución de un director general de la era Zoido.

Como un Mercadante más

Carlos Navarro Antolín | 27 de enero de 2014 a las 18:48

mercadante
Siéntate en la Avenida y verás pasar a quien la libró de autobuses, pero la entregó de rodillas, como un Boabdil de la sostenibilidad, a nuestros nuevos señores y amos: los ciclistas y veladores. El virrey de las peatonalizaciones camina por la acera (¿izquierda?) de la Avenida, por el único tramo que sigue inalterado durante quinientos años. Pisa fuerte por las losas de Tarifa, que resisten ahora y siempre a los promotores trincones que acudieron como mercaderes del templo al olor del negocio de las losas de pizarra. Monteseirín camina por terreno aforado, protegido por las cadenas de la Catedral que en el XVI concedían derecho de asilo en el templo a los perseguidos por la Justicia ordinaria. Qué ironías reserva el destino, que semiótica encierra la plasticidad de un momento preciso de la vida cotidiana, de un instante, de una coincidencia. Avanza el ex alcalde bajo la mirada de las estatuas de Lorenzo Mercadante de Bretaña, que también cuentan su presencia en la Avenida por siglos. Y surge la estampa que representa con toda carga simbólica la contradicción entre lo permanente y lo efímero, el paso de los siglos frente a la volatilidad de doce años de gobierno, una lección de filosofía escondida entre piedras y egos. Pasa Monteseirín bajo las estatuas de barro cocido que han visto el tránsito de generaciones y generaciones de sevillanos, reyes de carrozas y monarcas modernos, presidentes del Gobierno, jefes de Estado, dictadores, arzobispos beatos y prelados soberbios, cardenales recibidos con glorias y purpurados despedidos con los pies por delante, canónigos por oposición y canónigos digitales, pobres pedigüeños y fieles potentados, señoritos en sepia y aristócratas del ladrillo a todo color, beatas de abanico y turistas de pantalón corto, cofradías de medio pelo y hermandades de tronío, alcaldes bajo mazas suntuosas y ediles de saldo… Todo pasa y ellas permanecen, escoltadas por el granito de las columnas de Itálica, tan sólo acariciadas por la brisa del tiempo y cortejadas por el piar de algunos vencejos. Todo pasa, ellas permanecen. Doce años para ellas es un soplo, apenas una línea en el tratado de la urbe cotidiana de la que son testigos, una insignificante moldura en la arquitectura del retablo de la historia que conforman regímenes políticos, revueltas, períodos de sosiego y turbamultas. Sólo hay que sentarse en la Avenida para comprobar el teatro que encierra cualquier pasaje de la vida cotidiana. In ictu oculi. Sin séquito de aduladores, sin la tensión de las faenas de gobierno, sin nadie ya que lo pare ni le pida una prebenda, como un Mercadante itinerante más del templo de la ciudad de las mil fachadas, Monteseirín recorre la Avenida que recibió con hedor de tufos negros, banda sonora de motores de autobuses urbanos y sucursales de bancos y que dejó convertida en una gran terraza de mesas y sillas, puestos ambulantes, cafeterías por doquier y abundante trufa de bicicletas. Siéntate en la Avenida, donde las piedras hablan, y verás pasar a los hombres que parecían eternos. Y la eternidad si acaso sólo está en las piedras, aurigas del paso del tiempo que susurran a todos los viandantes la gran verdad de aquellos que algún día se creen dioses por el número de concejales: “Recuerda que eres mortal”. Un día pasó con tiros largos y bajo mazas, hoy es uno más en la felicidad de la tensión perdida en una ciudad en crisis que se desangra y se deja la vida barbeando en las tablas del desempleo. El alcalde que abrió en canal la Avenida camina por el único tramo que no pudo cambiar. Y las estatuas de Mercadante lo miran con indulgencia. Plenaria, de Pleno.

O Sanz, o derrota

Carlos Navarro Antolín | 19 de enero de 2014 a las 5:00

En el Ayuntamiento. Zoido habla del Metro
El PP andaluz ha sido siempre fuerte en Madrid gracias a la figura de Arenas, porque Madrid ha visto siempre en el político de Olvera a un interlocutor sólido. La referencia andaluza del PP nacional ha sido Arenas. Tan es así que Montoro y Báñez son ministros de la cuota andaluza (de Arenas). En Andalucía no se nombraban delegados ni subdelegados del Gobierno que no tuvieran la bendición de Arenas, su otrora poderoso nihil obstat. Si el PP gobernaba España, para Andalucía se activaba de inmediato una especie de concordato entre la Moncloa y Arenas. Arenas antes mandaba. Llegaba los viernes en el AVE, cenaba en El Espigón con Curro Romero y dedicaba el fin de semana a mover las fichas del tablero andaluz con la correspondiente entrevista periodística dominical a doble y hasta a triple página. Y ahora manda menos, pero enreda, que también puede ser una forma de mandar. Esa interlocución, esa línea de consulta clara y eficaz, está en horas bajas. Porque la figura del andaluz del PP fuerte en Madrid se ha perdido.
Desde julio de 2012 en que fue elegido presidente regional, Juan Ignacio Zoido se ha cuidado mucho de evitar la confusión de este cargo con el del alcalde de Sevilla. Cuestión de tacto y hasta de buen gusto. Cada vez que ha comparecido en el Ayuntamiento ha declinado amablemente cualquier pregunta relacionada con la política andaluza. Por una mera cuestión de “respeto”, decía. Las lindes debían estar claras. La distancia es la seguridad, como en el tráfico. El alcalde esperaba que los reyes magos le hubieran traído el oro y la mirra de un nuevo presidente del PP andaluz con motivo del comité ejecutivo nacional del 8 de enero, un cónclave en el que tenía puesta la esperanza de librarse de una vez del yugo regional. Pero se encontró con carbón. Y al día siguiente, por primera vez, sí respondió en el Ayuntamiento a una pregunta ajena a los asuntos municipales, cuando todos esperaban que sacara el capote con la enésima coartada sobre la distinción necesaria y saludable de los cargos. Juegos de equilibrios y corsés fuera. Zoido, que últimamente anda mucho más suelto en las comparecencias ante la prensa, reconoció que el asunto del relevo andaluz ni siquiera se trató en la sede de la calle Génova y, acto seguido, admitió que es una cuestión que ya le “afecta” como alcalde de Sevilla. Y tanto que le afecta. Le perjudica. Escrito está hace tiempo que lo peor del regalo envenenado de la presidencia del PP andaluz no estaba en la entrada (con calzador de la marca Cospedal), ni en el transcurso (su relación con provincias como Málaga y la compaginación de tantas responsabilidades), sino en la salida. Para Zoido es importante que esa salida sea sin un solo jirón en el traje y sin rozaduras en sus relaciones con la alta cúpula, porque ya que nada bueno le ha aportado el cargo, se impone que el saldo negativo de la experiencia sea mínimo. Y aquí está la cuestión: si José Luis Sanz no es el elegido para la sucesión, el gran perdedor es Zoido, que se lo sigue jugando todo a la carta del alcalde de Tomares. Será el perdedor porque no habría sido capaz de hacer valer su opción, ni siquiera como contraprestación natural por haber aceptado el engorro de asumir la presidencia regional contra todo pronóstico y podría decirse que incluso contra el criterio lógico de evitar la concentración de cargos regionales en Sevilla. Mucho más será el perdedor si finalmente Sanz no es el elegido como consecuencia de la investigación judicial que afecta al Ayuntamiento de Tomares, porque pese a su condición de magistrado y pese a llevar ya un buen puñado de años en política, no habría sabido anticiparse en la valoración del alcance de unas pesquisas (cuya gravedad aún está por ver) por las que ya hay tres imputados. Zoido se la ha jugado con fuerza. Cada día que pasa sin que su elegido sea investido queda en evidencia su falta de interlocución con Madrid, donde es notorio que hay una resistencia palmaria a seguir la hoja de ruta del alcalde sevillano.
La política suele tener poca memoria. El verano de 2012 queda ya demasiado lejos, cuando Zoido desconectó aposta el teléfono aquel domingo de calor y se fue al Corpus de Triana sabiendo que lo buscaban para endosarle la presidencia regional. Arenas mandó aquel día a uno de sus escoltas a buscarlo con urgencia. Madrid tiene mala memoria y no devuelve favores. El ayer no existe en política, el futuro no condiciona más que a cortísimo plazo y el hoy se impone con crueldad. El móvil del alcalde pierde cobertura con Madrid. Pero ahora no es él quien lo ha apagado. Ahora no tiene línea con la capital. O Sanz, o derrota.

El listón del alcalde

Carlos Navarro Antolín | 26 de diciembre de 2013 a las 5:00

INCENDIO EN CC LOS ARCOS, DIARIO DE SEVILLA/MANUEL GOMEZ
Termina el café y pregunta al camarero si le dejan fumar aprovechando su antigüedad como parroquiano. No hay nadie en el bar ni atisbo de clientela a deshora. Los taburetes están recogidos, las mesas apiladas y los baños fregados a la espera de la jornada siguiente. El camarero pasa la bayeta al tubo de calentar la leche, echa las cuentas y se hace el despistado de cuanto está oyendo. El protagonista rompe por fin a hablar.
“Mira, Juan Ignacio ha dejado claro que le basta la mera imputación de la Guardia Civil para echar a un alto cargo. Te aseguro que no lo dudó ni un minuto, la prueba es la rapidez con la que actuamos. Nuestro gran logro es la normalización de la vida municipal. Fíjate que hasta nos llevamos bien con los concejales del PSOE con los que algunos de los nuestros hasta han compartido mesa y mantel estos días. La poca acritud se queda en los Plenos y en casos aislados como el de la denuncia del piquetero Carlos Vázquez por las cuentas de la Davis, que no deja de ser la maniobra de un kamikaze. IU juega su papel y no deja de ser un grupo residual en la vida municipal, que hace más ruido por su pasado que por su presente o sus expectativas de futuro. Nosotros sabemos que al tercer año de gobierno pueden aparecer algunas grietas. Es lógico. En la oposición es fácil controlar a los concejales, estábamos los quince metidos en el mismo sitio y con las ocupaciones muy tasadas. Pero en el gobierno somos más, no compartimos dependencias, casi no nos vemos entre nosotros en el día a día y estamos cada uno gestionando un presupuesto famélico. Cuando el jefe nos convocó para echar a Joaquín, aquello parecía la salida de una cofradía de negro, todos callados y alguno hasta con la mirada baja, pero nadie dudó ni un minuto en que así se debía proceder. Te aseguro que el alcalde no le tenía especial cariño a Peña. No te niego que él lo nombró, eso es cierto, pero no era de sus favoritos, precisamente. El día que lo echó, el alcalde se puso a sí mismo el listón. La mera imputación de la Guardia Civil le ha bastado para quitarse de encima a un director general que, por otra parte, está por ver la verdadera gravedad de su acción, que yo creo que en lo de Joaquín no hay nada grave. Fíjate que los del PSOE no han dicho ni pío, nos ha salido todo bastante bien”.
Justo en ese momento escruta la posición del camarero. Agacha la mirada queriendo anunciar el comienzo de un nuevo capítulo en su monólogo. “Pero ahora nos tememos otra situación, o como diríais los periodistas, nos tememos un escenario mucho peor. ¿Y si un empresario ya ha implicado a un cargo público en su declaración ante la juez? Es lo que algunos de nosotros, con más reserva que otra cosa, nos preguntamos estos días de encuentros informales. El secreto del sumario está permitiendo al jefe ganar tiempo para tomar una decisión. Porque algún día se levantará ese secreto. ¿Dentro de un mes? ¿Tal vez cuatro? Si ese cargo público, elegido en las urnas, es imputado por la juez, no me cabe duda de que Zoido no tiene más remedio que cumplir con el listón que él mismo se autoimpone para seguir diferenciándose del gobierno anterior. Son los días en los que, como él mismo dice, se acuerda de lo exigente que fue con el gobierno cuando era líder de la oposición. Y tiene que ser consecuente. Serían ya dos los cesados. ¿Pero qué hacemos si sólo se trata de la declaración de un empresario que apunta a un cargo público y de ahí no pasa la cosa? ¿Qué hacemos con el listón? ¿Cómo nos defendemos si acabamos manchados por unos tejemanejes de la etapa anterior que no sólo no habríamos suprimido sino que, cuando menos, habríamos consentido? Nosotros hemos llegado al gobierno tras muchos años en la oposición, nos hemos encontrado las cajas vacías, hacemos unos presupuestos sin concesiones ni capacidad para tirar un sólo cohete. Solo nos queda presumir del mapping, de no llevarnos nada calentito y de ser ejemplares en la gestión del dinero público. No podemos permitirnos el lujo de que se nos meta en el mismo saco. Y tampoco podemos estar todo el día extirpando tumores. Estarás conmigo en que la extirpación debe ser una medida excepcional. El miedo que tenemos algunos es que haya que echar mano del bisturí más veces de las deseadas. En tal caso es que habríamos elegido mal a nuestros principales colaboradores. Y eso a algunos no nos gusta nada, eso ya de por sí es muy feo”.
Y el camarero advirtió que era la hora del cierre. Los taburetes se quedaron del revés encima de la barra. Olía a lejía.

A Zoido no le levantan la ceja

Carlos Navarro Antolín | 15 de mayo de 2013 a las 5:00


El sector audiovisual en Sevilla no le levanta la ceja a Zoido. Todo lo contrario. El alcalde mima a las productoras, a los dueños de los platós, a los proveedores de material audiovisual, a los distribuidores, a los animadores. Hasta los que alquilan animales para los largometrajes y los crotometrajes están encantados con el alcalde que no parece del PP, con permiso de Javié, que sí parece del PP y que el pasado domingo se trajo nada menos que a Rajoy a Sevilla a un acto privado. El alcalde se hace la foto con los de la ceja en la Plaza de España, pero cada uno con la ceja en su sitio; mientras al ministro en Madrid le levantan las cejas, las garras y lo que te rondaré morena. Zoido les ha hecho a los hispalenses de la ceja una guía pagada por el Ayuntamiento que no la mejora ni el mago Benito Navarrete con sus zurbaranes y zurbaranas de éxito. Benito va como la oca, de éxito en éxito y tiro porque me toca. Benito no dice el mundo es nuestro, sino el mapping es mío. La guía de Zoido para los de la ceja pretende atraer proyectos audiovisuales a todos los rincones de Sevilla, incluso a la Sevilla de los veladores, que es la real y verdadera. Entre las fotografías seleccionadas hay una de Argote de Molina en horario de prime time, cargadita de turistas, nuestros nuevos señores y amos los turistas, y tomada por las mesas y sillas de quien está a puntito ya de ser el amo de toda la calle, que uno mira la Cuesta del Bacalao en el Registro de la Propiedad y, menos el bacalao, casi todo es ya del mismo dueño. Lo de Robles en la Cuesta del Bacalao es como lo de la Frasquita en la Matalascañas de los años 80, una mancha de aceite que se iba extendiendo por negocios y locales a la velocidad del urbanismo de adosados de principios de siglo. Este Zoido sin complejos también ofrece en su catálogo las setas de Monteseirín para rodar películas y el estadio olímpico de Rojas-Marcos, aquel alcalde andalucista que protagonizó un montaje audiovisual en la campaña electoral del 99 para aparecer en lo alto de una de las columnas de la Alameda hablando nada menos que con Trajano y Adriano. “Soy Alejandro, quiero hacer grande a Sevilla, como vosotros la hicisteis”. Alejandro después acabó contemplando a su propio partido en llamas, hoy hecho cenizas sin esperanza de volver a ser lo que fueron. No sabemos si Alejandro tocó la lira mientras la cosa ardía… O comía nueces en la furgoneta electoral. El caso es que Zoido ya sabe cómo hacer para que no le levanten la ceja los de la ceja, fórmula que no le termina de salir con los suyos de Málaga. Será porque sigue sin parecer del PP. Y en política mandan las percepciones. Más vale parecer que ser. Lo peor es creérselo. O ponerse a la altura de los emperadores. Las barbas de Alejandro ya se cortaron. Pónganse los veinte concejales a remojar. Política, se rueda.

La lucha contra la preferia

Carlos Navarro Antolín | 22 de abril de 2013 a las 20:42


EL Ayuntamiento realiza un llamamiento oficial para que el próximo año se eviten las recepciones en la preferia, unos actos revestidos en muchos casos de una desaconsejable apariencia de oficialidad. Gregorio Serrano, mandamás de las Fiestas Mayores y otras parcelas municipales, ha empleado los términos “semioficiales” y “semi-institucionales” para aludir a una serie de reuniones que el Ayuntamiento entiende, con buen criterio, que deberían celebrarse de martes a domingo, período oficial de la Feria de Abril. Serrano fundamenta su ley de lonas echadas en las vísperas del alumbrao en que ese fin de semana hay un 90% de ocupación hotelera. Y, claro, los turistas se pueden llevar una imagen “equivocada” de la fiesta, cuando en el recinto se combinan las primeras copitas con la música de los martillazos y una estética dominada por las furgonetas de reparto, según expresión literal del delegado. Imposible rebatir la exposición del señor teniente de alcalde de Fiestas Mayores. Ocurre que si uno repasa las páginas de los periódicos de ese fin de semana en que se alternan las chaquetas de rayas de heladeros del 29 con los monos de trabajo, el primero de los que aparece disfrutando de la llamada preferia es el mismísimo alcalde. Y conste que ¡viva la libertad!, que dijeron una vez en Cádiz. Y aquí le hacemos gratis al Ayuntamiento, en plan chivatos del colegio, la lista de cargos que se han retratado en el real antes del alumbrao: presidente de la Cámara de Comercio, presidente de la Confederación Empresarial Sevillana, presidente de la Fundación Cajasol, general jefe de la IV Zona de la Guardia Civil de Andalucía, presidente de la Fundación Cruzcampo… Y etcétera, etcétera. Un baranderío al que hay que sumar algunos rostros tan conocidos como los de Los del Río, Carlos Herrera, Jesús Quintero… Que no parezca que la culpa de la mala imagen que se llevan los turistas la tienen los ciudadanos anónimos, la gente de los barrios o los jóvenes de la botellona. La ex concejal socialista de Fiestas Mayores, Rosamar Prieto-Castro, también quiso acabar con la preferia. Y le dijeron tururú. Luchar contra el amplio concepto de vísperas de esta ciudad conduce a la frustración. Esta preferia es a la Feria lo que las sillitas de los chinos a la Semana Santa, el tormento de Sísifo de todos los gobiernos, empeñados en que no se les vaya vivo al corral el toro del fin de semana de verdadera Feria, que cada vez tiene menos adeptos, lo que permite disfrutar de una Feria que dicen que se parece a la del Prado en número de gente y carruajes, pero con el ratón vacilón, jarras de rebujito y botellonas en Ignacio Sánchez Mejías. Si Serrano está dispuesto a coger la vuvuzela y clamar contra los actos paraoficiales de las vísperas, ya sabe a quien tiene su gabinete que ir mandando oficios para que se abstengan de ir al real antes de la noche del lunes. Seguro que tiene todas las direcciones de la cofradía de la preferia que aquí hemos montado en dos minutos con sólo repasar las fotos de 2013. De lo contrario siempre cabe pedir al personal que haga lo que hacía Javier Arenas durante muchos años: convocar la recepción oficial fuera de la Feria, sacándola a los medios del restaurante La Raza para mosqueo de quienes después tenían que desplazarse al real por narices. Aunque allí también debía haber furgonetas de las que no deben ver los turistas: la furgoneta que usaba Arenas para recorrerse Andalucía de Pulpí a Ayamonte. De feria en feria. Hasta que llegaron los fuegos de las encuestas. Y se acabó esa feria como el domingo se acabó la que ya dura como la de Jerez de la Frontera, donde ya sabemos qué ocurre con las papas. A comérselas enteras. Como la preferia.

Dos tazas de alcalde

Carlos Navarro Antolín | 1 de abril de 2013 a las 5:00


Se acabó la principal fiesta de la ciudad, la más universal y la que debía ser asidero de una economía maltrecha que pretendía beber en el oasis de estos días sacros. Pero tanto hablar del oasis y al final nos pasamos de agua. Al humo de las candelerías, hoy se celebra en el Ayuntamiento el pleno ordinario correspondiente a marzo, la cita que debe reactivar el pulso político de una ciudad que una vez más mirará al horizonte faltándole todos los ingresos extraordinarios que se esperaban de siete días pasados por chubascos, montaditos y sillas plegables a 9,90 euros. El alcalde se ha pasado una Semana Santa demostrando el don de la ubicuidad, ora de visitas matinales a los templos, ora como un cangrejero más delante de la Macarena, ora con breve estación en la sede andaluza del partido en la calle San Fernando para que a este pulpo de la política no se le oxide el tentáculo regional. Al portavoz socialista en el Ayuntamiento, Juan Espadas, se le ha visto este año bastante más que en Semanas Santas anteriores, gracias a que ahora tiene un trío de capillitas que le han asistido (los concejales Moriña, Cabrera y Bazaga), pero sigue teniéndole aversión a la calle…¿o a parecerse a Zoido? Si el PSOE andaluz quiere a toda costa que Zoido sea el candidato de las próximas autonómicas, parece claro que en el PP sevillano estarían encantados con que Espadas repita en la carrera a la Alcaldía. Los de la gaviota están convencidos de la eficacia de los baños de masas que se pega una y otra vez el alcalde, que poco a poco ha ido apagando los fuegos de los grandes frentes laborales que ha tenido abiertos el Ayuntamiento en el tiempo ordinario que transcurre entre la Navidad y la Semana Santa (Lipasam, Polícía Local y Banda Municipal). Por eso han examinado con lupa la supuesta soledad del líder de la oposición cuando se ha dejado ver por los aburridos palcos de la Plaza de San Francisco, donde al parecer no ha recogido muchos saludos. “Alguien que quiere ser alcalde no puede exhibirse sin compañía, ni dar la imagen de que nadie lo conoce. Claro que… ¿quiere Espadas ser alcalde?”
Se acabó la fiesta. Zoido ha ganado un puñado de fotografías y se ha dejado alabar por la calle. Su imagen sigue exenta de aristas. Pese a los 70.000 parados de la ciudad. Pese al 40% que han perdido los hosteleros, muchos de los cuales tienen en la Semana Santa su particular paga extraordinaria. Pese al cierre o mudanza de las empresas. Pese a las grandes verdades que canta el Defensor del Ciudadano sobre la mala educación de algunos policías locales, las mafias del taxi, el desahogo de los ciclistas y los innumerables baches de muchas calles no sólo de los barrios sino del centro más centro de la ciudad. Si hay agua, no hay cofradías, pero se forman charcos. Si hay charcos, el alcalde siempre está dispuesto a ponerse las botas. La calle es capaz de pitarle a una cofradía, hecho insólito; pero no sólo no le pita al alcalde, sino que lo sigue buscando para las fotografías. Y el manual de la falsedad local dicta que a buena parte de esta ciudad le encanta eso de quejarse de mentirijilla por tener a un alcalde hasta en la sopa. Si no quería usted alcalde, dos tazas. De sopa.

Tócala otra vez, Juan Ignacio

Carlos Navarro Antolín | 9 de febrero de 2013 a las 5:00


Zoido ha escapado la mar de bien después de once días de huelga de limpieza. Es el alcalde que ha sacado más concejales y el que ha soportado la huelga más larga. Estuvo hábil al delegar en Jesús Maza gran parte del peso de las negociaciones en detrimento del gerente de la empresa, Francisco José Juan, achicharrado en el frente cotidiano. Los sindicatos deberían entrar ahora en fase de meditación junto al Tíbet, porque no han jugado bien determinadas cartas. Parece que en ningún momento calcularon sus puntos débiles: la paga de 1.400 euros por no faltar al trabajo y una plantilla en la que entre fijos y eventuales, entre padres, hijos y otros parientes, hay más coincidencia de apellidos que en la Real Maestranza. El Ayuntamiento ha sacado lo que pretendía: la reducción del 5% en coste de personal. Aunque ha cedido en parte en la forma de hacerlo, pues las dos horas y media de más que ahora hay que trabajar no se aplicarán en días de descanso, sino en las jornadas ya laborables.
La eliminación de la denominada bolsa de absentismo, que se nutría del dinero sobrante del plus que premia la asistencia al trabajo, es una primera medida obligada con efecto en las retribuciones, pero que a la larga mejora la imagen de los trabajadores. Lo de cobrar por no faltar al trabajo erosiona mucho más esa imagen que tanto preocupa ahora a los sindicatos que la difusión de la cuantía de sueldos pagados con dinero público. En la inminente negociación de un nuevo convenio laboral en Lipasam habrá que sopesar la supresión total de tan sonrojante incentivo. Y no se pierdan la guinda de la huelga. Que en veinticuatro horas cambie tan radicalmente el resultado de una votación sobre un mismo acuerdo por el mero hecho de que pase de votarse a mano alzada a hacerlo en secreto es como para que los sindicatos evalúen bien su verdadero grado de implantación entre el colectivo de trabajadores. Con el antifaz puesto, ya no había tantas ganas de huelga. Casi ninguna.
A Zoido habría que aplicarle ahora la máxima de los abogados: olvida tan pronto tanto tu victoria como tu derrota. Ahora tiene ante sí las reivindicaciones de la Policía Local, cuyo sindicato mayoritario anuncia sin reparo alguno que puede haber acciones de protesta en el vía crucis de la Fe o en la maratón. La lista de alcaldes que en España han tropezado con los cuerpos de la Policía Local es larga. Basta preguntarle ahora a Monteseirín en privado por su experiencia con este cuerpo, que no se olvide que vela por la seguridad. La percepción inequívoca es que o se pasa por taquilla con la Policía Local, o problemas asegurados. Y el caso es que al sindicato no le falta razón cuando recuerdan todo lo que les prometió el alcalde bajo las lonas de una caseta. La política tiene esa evocación del mito de Sísifo. Cuando Zoido eleva la piedra de Lipasam hasta la cima, se cae la piedra de la Policía Local hasta la sima. Y la banda municipal se mete ahora en el circo cual abuela fumadora. Tócala otra vez, Juan Ignacio.