Archivos para el tag ‘Alfredo Sánchez Monteseirín’

Socialistas sentados en la escalera

Carlos Navarro Antolín | 18 de diciembre de 2012 a las 21:19


No habrá primarias en el PSOE. El presidente Griñán dice que sería una frivolidad. Y la política ya está suficientemente cargada de frivolidades. Y de las majaderías de un tal Tomás Gómez. La foto que remite un socialista del acto celebrado el pasado viernes en la agrupación Cerro-Amate ilustra a la perfección el momento actual del PSOE. Sin primarias, todos sentados. A esperar. Aunque sea en una escalera. De Rajoy nunca se sabe si la sube o si la baja. En el PSOE se sientan directamente en ella. Ya sea un ex presidente de la Junta, un aspirante a alcalde en la agrupación que dirige uno de sus concejales o un ex presidente de la Diputación. Todos a sentarse en la escalera. Unos por humildad. Y otros porque nadie les ofrece un sitio en primera fila. Depende.
A Alfredo Sánchez Monteseirín, que anda estos días recuperando sus paseos por el centro de Sevilla, le preocupa que medio mundo aconseje al otro medio que en los tiempos que corren es mejor quedarse quietos. Alfredo es un polvorilla. No debe gustarle eso de sentarse en la escalera. Sino frecuentar ese entorno de la Plaza Nueva donde hasta hace poco era mejor que no se dejara ver. Un viandante le espetó el otro día en Gamazo:

-Lo feliz que se le ve al tío…

Y el tío verdaderamente lo estaba. Probablemente porque ya bajó la escalera donde otros ahora se sientan. Y probablemente también porque ya no tenga escalera en la que acomodarse. El que se mueva de peldaño, no sale en la foto. Ahí tienen un cartel bien rematado: Borbolla, Espadas y Navarrete. Y al micrófono estaba Alfonso Guerra, que ya no llena los mítines, pero al menos pone a reventar las escaleras. Que no es poco, oiga. Cuando Julio Iglesias dejó de llenar los estadios le organizaron conciertos con señores cenando a mesa y mantel. El caso era seguir actuando. En el PSOE los hay que quieren seguir cantando, que ya no pueden cantar y también que dan el cante. La escalera es un símbolo, como la tortilla. Pero no son tiempos de frivolidades. Palabra de Griñán. Amén.

La dama envejecida de Asunción

Carlos Navarro Antolín | 28 de noviembre de 2012 a las 5:00


Se acabó la Nova Roma. Y tanto. Pegó el cerrojazo el acudidero de las señoronas y parece que a la calle Asunción le miró un tuerto desde aquel día. Ya van por quince los locales de escaparates con papeles de periódico y letreros fluorescentes con los teléfonos móviles de los corredores de fincas, que antes tenían una larga lista de pretendientes y ahora tienen en su agenda media Sevilla para alquilar y la otra media para arrendar. Se acabó la Nova Roma y llegó a paso lento la decadencia con el peligro sordo del colesterol, que ya sabe usted que no avisa. Asunción ahora es más habitable, según el adjetivo monteseirinesco preferido, pero los niños que juegan a la pelota no consumen. La ciudad de las personas… que no consumen, pero que se hartan de pasear. Poco hay más sevillano que pasear, que es de gorra. Al perro flaco de una Asunción sin Nova Roma todo son pulgas: la peatonalización, la crisis, el envejecimiento del barrio… O se ven abuelos, o se ven abuelos con nietos. La edad media está como la clase media: cada día más desaparecida. La generación que tenía en Los Remedios de los años 90 un referente del ocio nocturno, que iba a Las Riendas, que consumía la ensaladilla a 25 pesetas en el Tendido Cinco, que probaba los chupitos de extraños colores en el Ferrari para horror de los vecinos de Madre Rafols o que poblaba la placita del Fresa las noches de los fines de semana, está ahora en la diáspora del Aljarafe o en otros distritos mucho más cómodos y mejor comunicados, desde donde se sale en coche de la plaza de garaje, se aparca de balde en el centro comercial y se regresa en coche de nuevo a casa. Los Remedios es un barrio viejo con Metro pero sin Catedral. Con mucho cofrade, pero sin cofradía. Se acabó la Nova Roma. Ya no se ven cigarreras por la calle San Fernando, ni coches en doble fila recogiendo los chaqués en Ibáñez, que viste al pregonero de la Semana Santa mientras siga existiendo el Pregón… Ojú, el Pregón. Los niños pueblan las tardes de una Asunción low cost. No consumen, pero son la esperanza. Sin consumo no se sale de la crisis. Sin niños no hay mañana. El Imperio Romano cayó. No iba a caer la Nova Roma… Unos pregoneros vienen y otros van, Ibáñez siempre está. Como Asunción, una dama envejecida amortiguada por los niños. Tenga cuidado que de tanto mirar locales vacíos se ha metido en el carril bici…

De la fuente de Pérez Villalta a la mudanza de las farolas

Carlos Navarro Antolín | 8 de noviembre de 2012 a las 5:00


Con las farolas llegó la primera polémica de un mandato que ni había comenzado. Zoido era entonces el alcalde electo. Nada más. A cuarenta y ocho horas del cierre de las urnas, se le ocurrió decir lo que mucha gente piensa: las farolas-duchas y los bancos de Ikea son un horror en las plazas del casco antiguo. Desde entonces ha enterrado varios proyectos del gobierno de PSOE e IU (el Plan Centro, el botellódromo, la oficina de la bici, Sevilla Global y está por ver qué ocurre con la televisión) y ha culminado y se ha beneficiado de otros que estaban en marcha (la terminación de Fibes o la conversión de la nave del barranco en un mercado gourmet). Lo de sustituir las farolas de estilo NH encaja perfectamente en la política de infantería a la que se abona Zoido a falta de dinero. Es la traducción en el gobierno de aquella micropolítica a la que se consagró en los años de la dura oposición. Barrenderos y policías, farolas y bancos, barrios y velás. En la caja danzan las arañas mientras el gobierno tiene que sacar de la chistera los conejos de cada día. No hay perras para redecorar la casa, pero se mueven los muebles. La fuente de la Encarnación, tan vieja como bella, se muda a la Contratación. Y en el álbum de los años de las vacas gordas queda aquel proyecto de fuente que hizo Pérez Villalta para este enclave de acuerdo con el Ayuntamiento de Monteseirín y la Cámara de Comercio. Se titulaba La fuente de la nave del deseo. Y se quedó en eso: un deseo de mármol, bronce y cristal. Murió en el papel. No hay un duro para megalomanías, sólo para farolas. Monteseirín acabó con el edificio de Moneo en el Prado. Zoido muda las farolas-ducha. El gobierno del PP es como los presupuestos socialistas de la Junta: de resistencia.

Obituarios del pelotazo

Carlos Navarro Antolín | 19 de septiembre de 2012 a las 5:00


Aquellos años de borrachera económica han dado paso a una resaca de almax, paracetamol y café. Se embriagaron en la primera taberna. Hoy son ruinas sin Rodrigo Caro que les cante. Uno de aquellos empresarios se hartó de repartir champán francés y fresas con nata en la caseta de la Feria y en las peregrinaciones al Rocío, a la que fletaba autobuses para sus ilustres invitados con salida al alba desde la Plaza Nueva y regreso por la noche. Que nadie dejara de darle al Möet Chandon por tener que conducir. Enterraron la manzanilla, demasiado vulgar, y se volvieron locos por el selecto carbónico. El poder siempre apuesta por el impacto fácil y burdo. La ostentación es hija del cateteo. Este pobre hombre llegó hasta a hermano mayor de una santa cofradía, de cuya etapa se recuerda que puso camareras con cofia en las fiestas de guardar. Los aguilillas que se hartaban de canapés a su costa esconden hoy las fotos que se hicieron con la mano sobre su hombro, sublime señal del compadreo sevillano de corta memoria. Mucho cofraderío ramplón disparó con su pólvora y cogió las gambas a manojos. Pero desde que este risueño soltador se hundió en el fango de los pleitos ha habido quienes no han vuelto a saber ni lo que es un camarón. Tan sólo un par de amigos fueron a verle en los duros días del Hotel Don Reja. De su empresa quedan las huellas del rótulo en la calle Javier Lasso de la Vega. La lista de estafados es tan larga como la de afectados por una subida de ácido úrico a base de yantar en sus festolines. Y los archivos están cargados ahora de sus fotos entrando en los juzgados, la única carrera oficial que ya le queda por cumplir.
Otro de aquellos empresarios, enjuto y de sienes plateadas, también se hizo con la inevitable sede en el centro, porque el promotor sin sede noble en el centro ni era promotor ni ná. Estos prohombres tenían su particular cetro y su brillante corona en forma de carruaje y abono de los toros. Tener una casa en el casco histórico de dos plantas y ático retranqueado para la obra social (risas en off) del conglomerado de empresas era lo más in, mucho más que enganchar en la Feria. Tuvo hasta jefa de prensa. Pagó el rico bordado de un manto de una seria cofradía, lo que le reportó fotos y titulares. El trueno se vistió de nazareno. Encargó campañas enteras de publicidad de estudiado diseño, colores fríos y elegancia, mucha elegancia elaborada en la cocina del marketing en la creencia de que todo lo que no se tiene se puede comprar. Un día desapareció dejando un tramo de acreedores, alguno de ellos verdaderos amigos suyos. Se fue. Hace poco se le ha vuelto a ver entrando en la misma casa, de maderas desgastadas porque ya no reciben el barniz que antaño las ennoblecían cada temporada. La fachada ya no luce la publicidad de aquella firma cargada de bilabiales que recordaba a un delantero centro danés.
Y el martes, a la atardecida, el teletipo escupió la ruina de quien fue el mayor exponente de todos esos empresarios elevados a la cumbre por los años de vino y rosas. Aquel hombre inaccesible que hasta salía reiteradamente en las quinielas para hacerse con el Betis se ha venido definitivamente abajo. Luis Portillo ha presentado la solicitud de concurso de acreedores para trece de sus empresas. Debe más de 545 millones de euros. El entonces presidente de las inmobiliarias Colonial e Inmocaral presentó a Monteseirín en el club Antares en 2007 como rampa de lanzamiento del candidato socialista en la campaña electoral de las municipales. Aquella noche se preparó con gran expectación. Portillo, del que casi no conocíamos la voz, se presentó en sociedad con un discurso leído en el que reivindicaba una ciudad sin atascos y capaz de captar fondos privados. Es cierto que de él jamás trascendieron saraos ni derroches, lo que contribuyó a forjar una imagen sin frivolidad y hasta mitificada por algunos. Lo mejor de aquella noche fue cuando Monteseirín explicó al abarrotado auditorio la razón por la que apostó por el empresario de Dos Hermanas como su abanderado: “Invité a Portillo por pura intuición. No lo conocía antes. La intuición siempre me pilla trabajando, como a los poetas escribiendo. Gracias, Luis, por haber demostrado tu independencia”. La intuición le jugó a Monteseirín una mala pasada. O sus musas estarían de asuntos propios. El caso es que Antares también está hoy en concurso de acreedores. Todo se ha derrumbado, sobre todo los valores. Al menos queda el manto bordado. Y el recuerdo de las fresas bañadas en champán y nata en los días de arenas y cante. Nos dijeron que eran hombres hechos a sí mismos, generadores de riqueza que han resultado con pies de barro. Del sueño americano al sueño nazareno. Los símbolos de pelotazo van cayendo como fichas de dominó. Se nos acabó el Möet de tanto descorcharlo.

Los azulejos de la debilidad

Carlos Navarro Antolín | 20 de junio de 2012 a las 13:56

Si usted quiere hacer obras en su casa, tiene clara la mejora que busca y dispone del dinero y de la paciencia para realizarlas (tengas obras y las acabes), no tiene más que tirar para adelante. Si usted gobierna con 20 concejales más el apoyo de un delegado digital, cree necesario colocar unos azulejos en Triana con fines turísticos, tiene la convicción lo suficientemente madura como para anunciarlo en una rueda de prensa y dispone del dinero necesario, no tiene más que tirar para adelante. Pero, ay, si resulta que a la más mínima protesta da marcha atrás y apela de pronto al “consenso” y a la “necesidad de abrir un diálogo”, corre los riesgos de dar sensación de debilidad, de no tener criterio o de no haber hecho bien las cosas desde el principio, pues cabe preguntarse por qué no se abrió ese “proceso de diálogo” como paso previo. Monteseirín nunca se planteó parar la obra de las setas y abrir un proceso de diálogo cuando arreciaban las críticas por la cuestión estética y por el derroche de dinero en ese cateto cuerno de la abundancia de la Encarnación. No tuvo complejos ni antes, ni durante, ni después. Y gobernaba en coalición. Cuando se abre un proceso de diálogo, la cosa tiene toda la pinta del “creemos una comisión para no solucionar el problema y echarlo a dormir.” Política de siesta, se llama. A la mínima voz de ¡zape!, el gato del gobierno se escurre por la gatera. Por unos meros azulejos que no son precisamente feos y que, además, tienen el efecto disuasorio de las pintadas. Anda que si las setas hubieran sido al menos la mitad de estéticas que estos azulejos…

Los 135 de Rosamar

Carlos Navarro Antolín | 15 de junio de 2012 a las 11:46

Dicen los que cultivan el arte del anfitrión que para que un acto salga redondo hay que dejar a gente fuera de la convocatoria. Por una cuestión elemental de aforo y por una aplicación de esa estrategia nunca escrita que apuesta por alimentar la expectación y asumir el riesgo de generar cierta dosis de frustración para garantizar el éxito por la vía del morbo. Si entran todos los que pueden y quieren entrar se produce una devaluación. Sólo cuando hay marginados que rumian su ausencia y despotrican del convocante está garantizado el objetivo. El éxito en Sevilla es que desde una semana antes del acto haya decenas de consultas sobre quién organiza, dónde se reparten las entradas y por qué no me han llamado todavía con la amistad que yo tengo con el homenajeado. Ayer hubo uno de esos actos en el calendario de homenajes íntimos. Un grupo de amigos (y hasta algún enemigo y enemiga, que eso siempre es bueno para que la fiesta sea completa) rindió homenaje por su jubilación a la funcionaria Rosamar Prieto-Castro, que aprobó sus oposiciones como tal hace ya bastantes años. No estuvieron todos los que debían estar del PSOE, su partido del alma, pero sí muchos de los que se esperaba que estuvieran. No hubo nadie del gobierno local del PP, pese a que ella ha sido una concejal muy conocida y ha recibido siempre elogios (¿envenenados?) de la derecha. Llegó al humo de las velas hasta Manuel Chaves. Sobraron algunas intervenciones por plúmbeas. Y, por supuesto, nos pudimos y debimos ahorrar la lectura pública de algunas cartas de señores (y señoras) muy ocupados que no pudieron estar por razones importantísimas (se ahorraron los 40 euros).

El grupo socialista estuvo muy bien representado por Antonio Muñoz (que no leyó completa la carta del portavoz Juan Espadas. Cómo sería la carta…), Mercedes de Pablo y Juan Carlos Cabrera. Hubo empresarios, artistas, diseñadores, profesores universitarios, funcionarios, antiguos colaboradores directos, la cúpula completa del Consejo de Cofradías y un largo etcétera. En total, 135 asistentes. El 98% eran amigos. El 2% fue la cuota exacta y precisa que convirtió la cita en un éxito, sumado a quienes hoy la telefonean para justificar su ausencia.

Ya pudo el gobierno actual del PP haber enviado al menos al concejal número 20, como hace el Rey cuando envía a la Infanta Pilar a esas inauguraciones a las que no quieren acudir las hijas. Por cierto, el ex alcalde Monteseirín se encontró después por las inmediaciones del restaurante con la homenajeada y un nutrido grupo de amigos que alargaban la fiesta. “¿De dónde venís?” “Es que me han dado un homenaje, Alfredo”.

Un alcalde y 20 fieles ejecutores

Carlos Navarro Antolín | 20 de mayo de 2012 a las 5:00

UN alcalde sin sombra. Una curia sin cardenales. Todo por Zoido. El primer año de gobierno se salda prácticamente sin incidentes en la convivencia entre los veintiún concejales del gobierno. Nadie discute al jefe, que ha formado un ejecutivo local donde no hay ningún número dos, nadie que oficialmente se aproxime a la categoría de vicealcalde con la que Monteseirín llegó a investir a Emilio Carrillo amparándose en la Ley de Grandes Ciudades. Zoido no tiene vicealcaldes ni delfines, pese que su programa electoral recogía el nombramiento de un edil de Presidencia. Todo lo más, un círculo estrechísimo en el que sólo cabe como fijo el concejal Gregorio Serrano y algún otro de forma esporádica. El nombre de esa sala noble que está en la planta baja del Ayuntamiento, junto al Arquillo, reproduce fielmente el espíritu de un gobierno donde, por el momento, nadie tose ni cuestiona al alcalde: los concejales de gobierno son los fieles ejecutores. La fidelidad es el efecto lógico de ese período de estabilidad que otorga a todo partido una mayoría absoluta tan abultada y también obedece a que el alcalde no sólo no está cuestionado en su partido sino que no ha hecho más que coger peso específico en las filas del PP. La paz, por ahora, reina en el PP de Sevilla. En el andaluz es otro el debate.

El gobierno local ha vivido casi un año en continuo ritmo electoral, un calendario marcado por la necesidad del PP de explotar (con resultado desigual) la figura del alcalde en las elecciones generales y en las autonómicas. El pronóstico dice que a partir de este segundo año deberán entrar más en juego otros concejales de gobierno (de algunos no se conoce ni la voz).

Un gobierno sin fisuras, pero con un reparto de poder muy distinto. Serrano acapara cuatro áreas y las empresas municipales de peso. Es el superconcejal del gobierno, quien recibe encargos directos y personales del alcalde, el de la agenda más apretada y con quien Zoido comparte muchos de sus momentos de distensión. En general, los concejales de perfil gestor han sustituido a los de perfil político. La delegada de Hacienda, la independiente Asunción Fley, se ha hecho respetar y valer. Tan es así que Arenas se llegó a fijar en ella. Pero la Junta de Andalucía tendrá que esperar. En los Plenos le falta tono político. Maximiliano Vílchez es ya sin duda el delegado de Urbanismo más discreto de la democracia, parece calcado para una etapa de crisis en la que el urbanismo ha perdido fuelle. Ya su gerente se le conoce en las caracolas como “el del pañuelito” por su afición a lucirlos en el bolsillo del pecho de la chaqueta. Es precisamente lo que quería Zoido y así lo expresaba en sus años de oposición: la discreción absoluta en una delegación marcada demasiadas veces por las polémicas y los escándalos.

Pero quien más carece de tono político es, sin duda, el número dos de la lista electoral, el catedrático Javier Landa, que ha metido al alcalde en más de un aprieto por su estilo personal, ajeno a una política encorsetada. Landa usó su potestad como presidente del Pleno para expulsar a dos fotógrafos del Salón Colón, lo que puso a los tres grupos políticos en su contra, que ya es difícil. Anteriormente justificó sin tino que no se izara en el Ayuntamiento la bandera del Día del Orgullo Gay, pero sí la del pueblo gitano. Arguyó que una enseña era institucional y la otra no. Landa ha ido adquiriendo un perfil más discreto y algo menos árido en los últimos meses, consciente tal vez de que las cátedras tienen un peso muy relativo en el mundillo de la política. Por no decir que tienen un peso nulo.

Los concejales más políticos, Curro Pérez y Beltrán Pérez, otrora látigos del gobierno de PSOE e IU, desarrollan ahora papeles más discretos. Curro Pérez está desaprovechado: es portavoz oficial de un gobierno muy presidencialista y su parcela de gestión se reduce al distrito de Triana. Recuérdese que el grupo popular tiene también su propio portavoz, Juan Bueno, con un destacado peso orgánico. Curro Pérez tendrá en pocos meses una competencia para sacar a la luz sus cualidades: la construcción del aparcamiento en San Martín de Porres, que tendrá dos meses levantada esta plaza.

Y Beltrán Pérez parece estar dedicado (y a gusto por el momento) en esa tarea poco lucida de coordinar y potenciar los distritos. La previsión lógica es que Los Pérez recuperen más protagonismo en cuanto se acerquen las elecciones. Son los más políticos.

Zoido sólo ha tenido que desautorizar expresamente en una ocasión a un miembro de su gobierno, precisamente al único que eligió a dedo: Demetrio Cabello. El delegado de Movilidad, comisario del Cuerpo Nacional de Policía de profesión, admitió en público que el Ayuntamiento no puede hacer nada para que la empresa Equipark devuelva a los vecinos las fianzas entregadas porque «no es una obligación impuesta» ni en la normativa contractual ni en los pliegos administrativos de la concesión, por lo que se trataría de una cuestión civil entre una empresa y un particular «y en este ámbito ha de dilucidarse». Cabello dinamitó así una de las principales promesas de Zoido, que en las elecciones experimentó una fuerte subida de votos en el distrito San Pablo-Santa Justa, donde son muchísimos los vecinos defraudados por este asunto. Ni veinticuatro horas tardó el alcalde en pegar su primer tirón de orejas al edil independiente. Zoido calificó de “insatisfactoria” la explicación del concejal de Movilidad y ganó tiempo pidiendo nuevos informes.

El segundo tropiezo resultaron ser los familiares enchufados en los distritos, donde adquirió un protagonismo negativo el más joven de la corporación municipal, José Luis García, delegado del Distrito Sur. Los parientes tuvieron que renunciar a los contratos para que el gobierno no persistiera por más tiempo en los mismos errores que se hartó de denunciar cuando estaba en la oposición y gobernaba Monteseirín con el sostén de IU. A Zoido le escoció especialmente que tales prácticas las hubiera realizado precisamente el más joven del grupo político. José Luis García, Pepelu en las filas del PP, tiene el aval del propio Javier Arenas. Pero ahora está estrecha y discretamente marcado para que no vuelva a protagonizar escándalos que concedan munición al PSOE, que en este asunto fue donde realizó su mejor rodaje como oposición.

Tan sólo se ha producido una baja en el gobierno, la de la delegada de Nervión, María Eugenia Romero, que ahora es diputada en las Cortes. Entró como concejal el siguiente en la lista electoral, Rafael Belmonte. Zoido aprovechó para asignar a Pía Halcón al amable distrito de Nervión y enviar a Belmonte, de perfil mucho más político y un buen ejemplo de fiel ejecutor, a bregar con los problemas de Bellavista, un distrito más duro donde el PSOE tiene a sus dirigentes más beligerantes. Incluso el propio Juan Espadas tuvo sus más y sus menos con sus compañeros de partido en Bellavista en plena campaña electoral. El cambio de Halcón ha sido el único producido respecto al organigrama inicial del gobierno.

Y honrarás a Felipe…¿a la cuarta?

Carlos Navarro Antolín | 21 de abril de 2012 a las 5:00

Una suerte de neofelipismo ha germinado repentinamente en la Plaza Nueva. Todos intentan capitalizar la figura del político socialista ahora que el tiempo ha suavizado las aristas de 14 años de gestión en La Moncloa (1982-1996) y que el vigésimo aniversario de la Exposición Universal saca a relucir los perfiles más eficaces y amables de su figura. A González le dedicó el Ayuntamiento una biblioteca sin libros cuando Alfredo Sánchez Monteseirín estaba casi recogiendo ya sus objetos personales tras 12 años en la Alcaldía. La verdad es que Monteseirín intentó honrarle hasta en tres ocasiones, pero en ninguna obtuvo la unanimidad exigida por Felipe González para aceptar el título de Hijo Predilecto como sevillano que ha presidido el Gobierno en unos años de incuestionable prosperidad para la ciudad. A falta de título, la biblioteca. Dirigentes socialistas comentaban en privado el pasado otoño que ya no habría más oportunidades:”No seremos nosotros quienes ayudemos a que un alcalde del PP le entregue ese título al principal símbolo de nuestro partido, después de que hemos tenido un alcalde socialista durante res mandatos seguidos”.

Pero un discurso de Zoido especialmente elogioso con la gestión de González ha provocado un cambio de estrategia en las filas socialistas, cuyo grupo municipal ha jugado a anticiparse para anotarse el tanto de una posible concesión de la distinción el próximo 30 de mayo. El actual alcalde ya citó a FG en su discurso de investidura como referencia de peso en la historia reciente de la ciudad. Y anteanoche, en el acto de homenaje organizado por Radio Sevilla, se deshizo en elogios para con el ex presidente. Zoido se basó en citas de Thomas Jefferson (“Felipe transformó España, y a Sevilla, gracias a sus sueños de futuro, los mimos que llevaron a Jefferson a fundar Estados Unidos”), Gregorio Marañón (“El hombre es el que hace la historia. Y no hay duda de parte de la historia de Sevilla de finales del siglo XX la hizo y la escribió Felipe con letras de oro”) y Donoso Cortés (“Si nos miramos en el espejo del legado de la Expo 92 y en el talento de Felipe, nuestros sueños de futuro harán realidad aquello que nos propongamos alcanzar”). Y antes del comienzo del acto, en un reservado para las autoridades, el alcalde tuvo un guiño (digámoslo así) para con el ex presidente. Testigos hubo de una escena de la que se podía deducir una próxima conversación o encuentro.

Varios socialistas destacaron la generosidad del discurso del alcalde del PP, incluso en las redes sociales. Entre ellos, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, ex delegado de Urbanismo, interventor por la candidatura de Rubalcaba en el último congreso federal y actual diputado autonómico:”A Zoido le honra reconocer lo mucho que Felipe González hizo por Sevilla.A ver si ahora podemos hacerlo hijo predilecto”. Celis estaba aludiendo a los tres sonoros fracasos del anterior alcalde por lograr esa unanimidad requerida por FG.

El portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, Juan Espadas, reaccionó al eco del discurso de Zoido aludiendo directamente a la conveniencia de conceder al ex alto mandatario el título de “Hijo Predilecto o la medalla de la ciudad”. La propuesta –que chirría al ofrecer la opción de la medalla– se basa en la siguiente justificación: “Espadas entiende que se dan las circunstancias para que el PSOE tome la iniciativa de la distinción y el alcalde asuma el protagonismo de la propuesta para conseguir la unanimidad del Pleno sobre una figura de valor indiscutible para los sevillanos”. Como en política nada es casualidad, Espadas trata de impedir –al humo de las velas del sonoro acto de homenaje en la Fundación Cajasol– que Zoido aparezca como un alcalde con altura de miras y que, además, se lleve los aplausos y el reconocimiento de muchos socialistas. La alusión a la idoneidad de que “el PSOE tome la iniciativa” delata la jugada. Habilidad, para unos. Deslealtad, para otros. O simplemente política, para la mayoría. El caso es que al gobierno no le sentó ayer nada bien ese intento de apropiación de una iniciativa non nata que probablemente se estaba tejiendo con discreción. La reacción oficial fue el silencio. La oficiosa, el escozor. “Lo que ha hecho Espadas es simplemente una deslealtad. Trata de sacar cabeza cuando en el acto de homenaje a Felipe lo sentaron en la fila octava”.

Todo indica que el cuarto intento de que FG reciba el reconocimiento de su tierra está viciado de origen. Y el tercer grupo político en el Ayuntamiento, Izquierda Unida, ni se pronunció ayer.

La primera vez que Monteseirín intentó honrar a Felipe González fue en 2006, pero los dos grupos de la oposición, PP y PA, se negaron en rotundo. Los portavoces de ambas formaciones, Jaime Raynaud y Agustín Villar, reconocieron que en la figura del ex presidente concurrían los méritos suficientes para recibir el título, pero arguyeron que “en ningún caso” debía entregársele la distinción a un año de las elecciones municipales.

Monteseirín esperó y volvió a la carga. Aquellos comicios de 2007 barrieron a los andalucistas del mapa político de la Plaza Nueva. El alcalde sólo tuvo que negociar con sus socios de IU-CA, que no pusieron problemas, y con el PP, liderado ya por Juan Ignacio Zoido. Pero los populares se desentendieron del compromiso adquirido por su anterior portavoz y expusieron que el insulto de González a Rajoy en un mitin celebrado en Málaga le invalidaba como Hijo Predilecto de Sevilla. El ex presidente llamó “imbécil” al líder nacional del PP, lo que provocó una fuerte polémica política. González dijo textualmente que presentarse como una persona “más moderada y razonable” que el presidente Zapatero –como había asegurado Rajoy en una entrevista– “sólo se le ocurre a un imbécil”. El PSOE reaccionó con contundencia y se negó a pactar con el PP en asuntos de interés general.

El tercer intento se produjo en 2009, pero Monteseirín chocó esta vez contra su propio socio de gobierno, pues la cúpula del Partido Comunista de Andalucía amenazó con hacer público su desacuerdo con la distinción al ex presidente si finalmente era aprobada dicha distinción por unanimidad de los grupos políticos con representación en el Consistorio. Esta advertencia interna fue clave para que el portavoz municipal de IU, Rodrigo Torrijos, se quedara mudo.

Hacienda huele a pueblo

Carlos Navarro Antolín | 11 de abril de 2012 a las 5:00

Hace bien la delegada de Hacienda, Asunción Fley, en entenderse con la Diputación Provincial para ejecutar los embargos de cuentas y bienes de los morosos del Ayuntamiento sevillano que tienen el domicilio fiscal en alguno de los pueblos de la provincia. A Monteseirín le costó un lío gordo que se publicara en 2003 que la entonces denominada Agencia Municipal de Recaudación estuviera dictando embargos de forma masiva fuera de Sevilla, una práctica castigada en el Código Penal y por la que la concejal de Hacienda, Evangelina Naranjo, que acaba de llegar al cargo, tuvo que pedir disculpas, anunciar una investigación y reprobar semejantes prácticas. Un solo papel de embargo extraterritorial practicado sin la bendición de la administración competente (Diputación, Junta o Estado) le costaría un disgusto al gobierno de Zoido en tiempos de penuria donde el personal salta a la mínima y resulta evidente la voracidad recaudatoria de todas las entidades locales. Convendremos en que el presidente de la Diputación, el socialista Fernando Rodríguez Villalobos, no facilitará la labor recaudatoria a Doña Tijeras sin nada a cambio. Cabe pensar entonces que los morosos de los pueblos con domicilio fiscal en la capital también verán asomar la guadaña de los servicios de recaudación de la Diputación, un departamento que se escribe Opaef y se pronuncia Opaé. Esta concejal sí que han entendido a la perfección que hay que hacer la ruta de los pueblos, el gran flanco del PP andaluz. Doña Tijeras se nos va al acoso y derribo de los morosos en sierras y llanuras, en aldeas y pedanías. Ahora entendemos que Arenas se hubiera fijado en ella. Hacienda huele a pueblo, como la España de Manolo Escobar en letra de Benito Moreno.

Ya era hora de una Alameda sin hora

Carlos Navarro Antolín | 13 de febrero de 2012 a las 22:18

La concejal del distrito Centro, Amidea Navarro, se ha comprometido con los vecinos de la Alameda a tomar las medidas de seguridad oportunas para proteger de los vándalos el reloj que fue instalado en el sector más próximo a la calle Amor de Dios. Dicen que ya no da la hora por culpa de los gamberros. Ocurre en esta historia como con ciertos robos que resultan oportunísimos. Cuando los cacos entran en ciertas iglesias siempre hay quienes preguntan con su mijita de colmillo si no han aprovechado para llevarse a esa virgen de rostro avinagrado o a ese crucificado con las manos como garras. Pues pasa algo similar. Igual que en buena hora le roban a uno algo que no sabía cómo quitárselo de encima, hay que reconocer que hay vándalos que son una divinidad, que son la mar de oportunos. Son como una reedición del buen ladrón, pero en su versión del buen vándalo. Porque este reloj ‘ajirafado’ de la Alameda de Hércules es como ese jarrón chino que a usted le enviaron por su boda y le estorba hasta en el trastero. A la Alameda le pusieron en tiempos de Monteseirín una estética amarillenta de paciente con hepatitis. Y al final de la obra le clavaron a la pobre este reloj de hotel ‘Enehache’ como rejonazo de muerte a un espacio urbano histórico y como final a una remodelación modernísima y estupendísima. Así que Doña Amidea podía aprovechar la coyuntura porque los vándalos se la han puesto como a Fernando VII. Urge mandar a una cuadrilla de Lipasam a quitar este reloj modelo ‘Robocop’. Plante usted varios arbolitos en su lugar, que luego los vecinos se dedican a la jardinería las mañanas de los domingos porque dicen que Zoido no pone árboles. Y el reloj lo coloca usted junto a los contenedores una de estas noches que ya verá como se cumple aquello de que en diez minutos se lo ha llevado el chatarrero. O los vándalos. Los buenos vándalos, que estarán a la derecha en el paraíso. Huy, la derecha…