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O Sanz, o derrota

Carlos Navarro Antolín | 19 de enero de 2014 a las 5:00

En el Ayuntamiento. Zoido habla del Metro
El PP andaluz ha sido siempre fuerte en Madrid gracias a la figura de Arenas, porque Madrid ha visto siempre en el político de Olvera a un interlocutor sólido. La referencia andaluza del PP nacional ha sido Arenas. Tan es así que Montoro y Báñez son ministros de la cuota andaluza (de Arenas). En Andalucía no se nombraban delegados ni subdelegados del Gobierno que no tuvieran la bendición de Arenas, su otrora poderoso nihil obstat. Si el PP gobernaba España, para Andalucía se activaba de inmediato una especie de concordato entre la Moncloa y Arenas. Arenas antes mandaba. Llegaba los viernes en el AVE, cenaba en El Espigón con Curro Romero y dedicaba el fin de semana a mover las fichas del tablero andaluz con la correspondiente entrevista periodística dominical a doble y hasta a triple página. Y ahora manda menos, pero enreda, que también puede ser una forma de mandar. Esa interlocución, esa línea de consulta clara y eficaz, está en horas bajas. Porque la figura del andaluz del PP fuerte en Madrid se ha perdido.
Desde julio de 2012 en que fue elegido presidente regional, Juan Ignacio Zoido se ha cuidado mucho de evitar la confusión de este cargo con el del alcalde de Sevilla. Cuestión de tacto y hasta de buen gusto. Cada vez que ha comparecido en el Ayuntamiento ha declinado amablemente cualquier pregunta relacionada con la política andaluza. Por una mera cuestión de “respeto”, decía. Las lindes debían estar claras. La distancia es la seguridad, como en el tráfico. El alcalde esperaba que los reyes magos le hubieran traído el oro y la mirra de un nuevo presidente del PP andaluz con motivo del comité ejecutivo nacional del 8 de enero, un cónclave en el que tenía puesta la esperanza de librarse de una vez del yugo regional. Pero se encontró con carbón. Y al día siguiente, por primera vez, sí respondió en el Ayuntamiento a una pregunta ajena a los asuntos municipales, cuando todos esperaban que sacara el capote con la enésima coartada sobre la distinción necesaria y saludable de los cargos. Juegos de equilibrios y corsés fuera. Zoido, que últimamente anda mucho más suelto en las comparecencias ante la prensa, reconoció que el asunto del relevo andaluz ni siquiera se trató en la sede de la calle Génova y, acto seguido, admitió que es una cuestión que ya le “afecta” como alcalde de Sevilla. Y tanto que le afecta. Le perjudica. Escrito está hace tiempo que lo peor del regalo envenenado de la presidencia del PP andaluz no estaba en la entrada (con calzador de la marca Cospedal), ni en el transcurso (su relación con provincias como Málaga y la compaginación de tantas responsabilidades), sino en la salida. Para Zoido es importante que esa salida sea sin un solo jirón en el traje y sin rozaduras en sus relaciones con la alta cúpula, porque ya que nada bueno le ha aportado el cargo, se impone que el saldo negativo de la experiencia sea mínimo. Y aquí está la cuestión: si José Luis Sanz no es el elegido para la sucesión, el gran perdedor es Zoido, que se lo sigue jugando todo a la carta del alcalde de Tomares. Será el perdedor porque no habría sido capaz de hacer valer su opción, ni siquiera como contraprestación natural por haber aceptado el engorro de asumir la presidencia regional contra todo pronóstico y podría decirse que incluso contra el criterio lógico de evitar la concentración de cargos regionales en Sevilla. Mucho más será el perdedor si finalmente Sanz no es el elegido como consecuencia de la investigación judicial que afecta al Ayuntamiento de Tomares, porque pese a su condición de magistrado y pese a llevar ya un buen puñado de años en política, no habría sabido anticiparse en la valoración del alcance de unas pesquisas (cuya gravedad aún está por ver) por las que ya hay tres imputados. Zoido se la ha jugado con fuerza. Cada día que pasa sin que su elegido sea investido queda en evidencia su falta de interlocución con Madrid, donde es notorio que hay una resistencia palmaria a seguir la hoja de ruta del alcalde sevillano.
La política suele tener poca memoria. El verano de 2012 queda ya demasiado lejos, cuando Zoido desconectó aposta el teléfono aquel domingo de calor y se fue al Corpus de Triana sabiendo que lo buscaban para endosarle la presidencia regional. Arenas mandó aquel día a uno de sus escoltas a buscarlo con urgencia. Madrid tiene mala memoria y no devuelve favores. El ayer no existe en política, el futuro no condiciona más que a cortísimo plazo y el hoy se impone con crueldad. El móvil del alcalde pierde cobertura con Madrid. Pero ahora no es él quien lo ha apagado. Ahora no tiene línea con la capital. O Sanz, o derrota.

Celis, Susana y la ola…

Carlos Navarro Antolín | 9 de julio de 2013 a las 5:00

El día en que Alfonso Rodríguez Gómez de Celis decidió dar el paso al frente y dirigir la comunicación de la candidatura de Luis Planas a las primarias del PSOE andaluz, muchos de sus incondicionales resoplaron con alivio por dos motivos. Primero, porque la candidatura ganaba en credibilidad después de ser interpretada como un señuelo, una suerte de sparring, como un acto de último servicio al partido para dar legitimidad al proceso exprés abierto por la renuncia de Griñán. Y segundo, porque por fin el socialista sevillano daba un paso hacia adelante, lo que no hizo cuando renunció a ser el sucesor de Alfredo Sánchez Monteseirín. Celis sí ha salido en esta ocasión del burladero. En 2010 llegó a brindar con fina cristalería en un restaurante temático de ópera en Madrid junto a Monteseirín y otros colaboradores tras una entrevista del entonces alcalde sevillano con José Blanco, ministro y secretario de Organización del PSOE por aquellas calendas. “¡Por el futuro alcalde de Sevilla!” Y sonaron los chin-chin. Todos creían que Celis daría la guerra por encabezar la candidatura socialista a la Alcaldía tras los doce años de Alfredo (“Llamadme Alfredo simplemente”). Pero Celis, considerado por grandes comunicadores como Carlos Herrera como una de las cabezas mejor amuebladas del PSOE, se echó al final para atrás oliéndose la ola azul del PP que iba a arrasar en casi toda España. Ahora ha visto venir otra ola, muy distinta, vestida de blanco albino por los pasillos del antiguo Hospital de las Cinco Llagas en aquel debate sobre el estado de la comunidad, como en una interpretación exacta de la célebre letra de la Jurado: como una ola de fuerza desmedida, de espuma blanca y rumor de caracola…

-Y tan desmedida, oiga. No lo sabe usted bien…

Así apareció Susana Díaz en ese día clave en el que todos la miraban ya como la sucesora de San Telmo, cuando el ex consejero Manuel Recio no había escrito aún la majadería de bautizarla como la esperanza de Triana. Ha visto Alfonso la ola y, ahora sí, ha mordido la esclavina y ha salido al ruedo. Tal vez le haya encandilado también el apoyo tácito de FG a Planas. Pero quizás le pase como la otra canción de la considerada La Más Grande la Copla. Ahora es tarde, señora. Ahora es tarde, Alfonso. Y La Que Manda en el PSOE, por aquello de seguir con los títulos en mayúsculas, se convertirá en La Que Manda Tela del Telón en el PSOE. Como una ola, vestida de blanco, con rumor de caracola… Cuando viene la ola, no hay palo al que agarrarse. Tal vez Gomez de Celis sólo busque la dignidad de los guerreros de Braveheart, embravecidos por la arenga sabiendo todos que la iban a espichar. O simplemente ocurra que en la política actual no hay sitio para las cabezas bien amuebladas. Política de Ikea, olas de espumas blancas. Rumor de caracolas, como aquellas caracolas junto al Lope de Vega en las que La Que Manda en el PSOE estudió Derecho en los años posteriores a los Exposición Universal. De fuerza desmedida…

Los sevillanos de Zoido en la ejecutiva regional: ausencias y presencias

Carlos Navarro Antolín | 26 de julio de 2012 a las 5:00

ZOIDO no ha dudado en integrar en la ejecutiva regional del PP andaluz a determinadas piezas que considera claves en su gestión diaria como alcalde de Sevilla, el cargo que está obligado a revalidar en 2015 antes de pensar siquiera en otras empresas. En la selección realizada se ven claras algunas apuestas. Yen las ausencias, cómo no, la confirmación de algunas sospechas o posibles maniobras con vistas al congreso del PP sevillano, que se celebrará el último fin de semana de septiembre o el primero de octubre. El ingreso en la ejecutiva regional se puede producir por tres vías: ser parte de la lista formal de vocales que plantea el candidato a la presidencia (gozando de la legitimidad de los votos del congreso y de la seguridad de no poder ser removido del puesto), ser designado directamente por el presidente (en cuyo caso el elegido puede ser cesado en cualquier momento)u ostentar algunos de los cargos orgánicos o institucionales que da acceso directo al comité (presidentes provinciales, secretarios generales, diputados, senadores, etcétera).

Al margen de los equilibrios territoriales y de la apuesta por un sevillano –José Luis Sanz– como secretario general del PP andaluz, Zoido cuenta con otros siete sevillanos en el comité ejecutivo que preside desde el pasado congreso de Granada. Sólo uno de ellos, Juan Bueno, tiene la condición de miembro nato al ser secretario general del PP sevillano. Y casi seguro será el próximo presidente del partido en Sevilla con Eloy Carmona como secretario general. Los seis restantes responden a un juego de apuestas y equilibrios que revelan que Zoido quiere establecer determinadas conexiones entre la calle San Fernando y la Plaza Nueva.

El hombre de las empresas municipales, Jesús Maza, vicepresidente de la Agrupación de Interés Económico (AIE) del Ayuntamiento y consejero delegado de Emasesa (la joya de la corona de las sociedad municipales) ha entrado en la ejecutiva como secretario de área. Nunca había tenido cargos orgánicos en el PP. Hace años ya lo advirtió un colaborador de Zoido: “Para nosotros es importante que Maza esté contento, porque Maza es importante para Zoido”. De hecho, este profesional procedente de la empresa privada ha estado integrado en los dos equipos de campaña de Zoido (2007 y 2011).

Miguel Contreras, gerente de Emvisesa, es también nuevo secretario de área. Conoce sobradamente determinadas entrañas claves del PP andaluz, porque fue su gerente en una anterior etapa. Los dineros estarán controlados. Y Zoido contará así, además, con otro puente tendido entre la sede de San Fernando y el organigrama de las empresas municipales, donde se gestionan los principales presupuestos.

Alberto Díaz, criado en las Nuevas Generaciones del partido, es uno de los nuevos vicesecretarios generales. Es el jefe de gabinete del alcalde, por lo que se lógico por razones de operatividad que sea la misma persona la que controle ambas agendas: la del partido y la del Ayuntamiento. Es el hombre que ejerce la virtud de decir que no, que filtra las reuniones e innumerables llamadas y que está siempre pegado al teléfono, sea en el despacho o fumando en el andén.

Curro Pérez, portavoz del gobierno local, regresa en cierta manera a sus orígenes al ser el nuevo coordinador de formación del PP andaluz. Hay quien ve en esta designación una suerte de compensación por estar infravalorado en el Ayuntamiento, donde es portavoz del gobierno (pero en un ejecutivo presidencialista, nunca se olvide) y delegado de Triana. Estas dos responsabilidades parecían poco para quien fue jefe de campaña en 2007 y se fajó en los temas de urbanismo en los años de la dura oposición.

Y la apuesta más llamativa y hasta ahora poco sonada es la de José Miguel Luque, el discreto delegado de Cerro-Amate, un fortín socialista donde hay coincidencia entre sus compañeros en que su labor desde la oposición fue clave para crecer en votos en 2011. Aquellos resultados fueron premiados con su ingreso en la junta de gobierno del Ayuntamiento como teniente de alcalde. Es también secretario del grupo popular, donde asume labores grises enormemente valoradas por el alcalde, de ahí que lo quiera tener cerca en la ejecutiva.

Gregorio Serrano es el concejal más próximo en lo personal (con todo lo que eso supone), concentra cuatro parcelas de poder en el Ayuntamiento y a nadie ha extrañado que el jefe lo haya incluido por designación directa en la ejecutiva. Otras personas del círculo íntimo no han sido llamados, como pueden ser los casos del delegado de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, y la delegada de Cultura, Mar Sánchez Estrella. Otros perfiles muy políticos del gobierno local como Beltrán Pérez, que estuvo en el comité de campaña de 2011 y que podría haber entrado perfectamente en la ejecutiva, tendrán que esperar al congreso de Sevilla para coger tajada orgánica de poder en el nuevo orden del PP. Un dirigente reconoce lo siguiente: “Esto de la ejecutiva tiene una importancia relativa, como el orden de las listas, pero es verdad que este jefe no da puntada sin hilo”. Y en política casi todo es susceptible de ser interpretado.

La hora del lince

Carlos Navarro Antolín | 8 de marzo de 2012 a las 22:11

“Tenemos interiorizada la derrota. Y eso es lo peor que nos puede ocurrir, porque se nota que pensamos más en el 26 de marzo que en el 25”. El veterano socialista lo comentaba en voz baja hace muy pocos días. Cómo han cambiado los tiempos que todo indica que Arenas será presidente de la Junta de Andalucía. El lenguaje va cantando como ninguna otra medida los períodos de este político que se ha hecho mayor ante toda España como el actor infantil y narrador de Cuéntame. Era el niño Arenas en sus orígenes, cuando preparaba su ingreso en el PP en la casa de la calle San Luis de Manolo García. Después fue El Arenas en sus años de secretario general como sucesor de aquel general secretario, el asturiano Álvarez Cascos, el rebelde con causa que entregó su baja como militante al guardia de seguridad de la sede de Génova un primero de enero. Y ahora es simplemente Javié, que aquí somos mucho del compadreo, de la novelería y de pasar el brazo por el hombro al protagonista a la hora de posar ante la cámara. Javié tiene el vértigo de quien sabe que está a punto pero desconfía del betunero del Palace. Por eso es mucho de arquear la ceja y repetir dos y hasta tres veces la misma frase. El PP tiene que hacer un último esfuerzo en una serie de pueblos de Sevilla donde necesita mejorar para reducir el margen de riesgo: Arahal, Camas, Carmona, Las Cabezas de San Juan, Coria del Río, Lebrija, Lora del Río, Morón de la Frontera, Osuna y La Rinconada. En estos municipios eternamente pendientes para el centro-derecha se volcarán especialmente Arenas y su mejor tentáculo para conectar con las capas populares: el alcalde sevillano Juan Ignacio Zoido, versión aumentada del periquismo onubense especializado en penetrar en los tradicionales feudos socialistas. La apuesta de Arenas al presentarse hace cuatro años por Almería le salió bien, pues este lince de la política suele mejorar cuanto más se aleja del triángulo de Sevilla, Huelva y Cádiz. Había un obispo que comentaba en la privacidad de su despacho una de las grandes claves de la capital de Andalucía: “Sevilla mata a los arzobispos”. Tal vez por eso Arenas mide siempre muy bien las distancias con una ciudad en la que está, pero en la que nunca ha entrado. Está, pero se mueve continuamente. Entra en la casa, pero nunca en la cocina. Se queda en el patio sin subir nunca a la primera planta. El lince se juega mucho en esos pueblos de Sevilla. El mismo socialista remata sus confesiones a lo Maquiavelo: “La verdad es que si yo fuera Rajoy, me interesaría que Arenas perdiera las elecciones, porque eso de saber que se lo debo todito a él…” El niño se ha hecho mayor, tiene vista de lince, pero vértigo de futbolista en la final que por si acaso no quiere ni mirar de reojo la copa al saltar al césped.