Archivos para el tag ‘Ayuntamiento de Sevilla’

Belle epoque en el PSOE

Carlos Navarro Antolín | 3 de diciembre de 2012 a las 12:52


El Salón Colón vivió un Pleno virulento, con protestas airadas de trabajadores de Mercasevilla que arremetieron de lo lindo contra el gobierno del PP, contrarios a la liberalización de servicios. La letanía de adjetivos no la mejora un carretero, ese hombre de lengua larguísima y viperina que se pone de ejemplo a los niños para que hablen con corrección. A Zoido y al presidente de Mercasevila, Gregorio Serrano, le dijeron de todo en distintos momentos. Pinocho, mentiroso, fascista, embustero, cabezón… El rito es siempre el mismo. Los manifestantes llegan, se sientan y esperan su momento. La protesta dura dos minutos, el tiempo que tardan los agentes en efectuar el desalojo. Un trabajador se dirigió a Serrano: “¡Yo sin pan, tú sin pan!” Y entre el griterío se le acertó a oír que ésa era su ley. Episodios municipales, escenas de crispación. Silencio frío el que se instaura de pronto. Y así hasta tres veces. En el exterior sigue la procesión con sirenas y cacerolas: “¡Zoido, cab… sal al balcón!”

La oposición anduvo flojita en su crítica al gobierno por la liberalización de servicios en la lonja. Ahí Serrano recordó con seriedad y contundencia todos los lastres del PSOE en cualquier asunto que huela al Merca (desde los dos famosos ERE hasta los almuerzos con mariscos) y recordó cómo se ha reunido con todos los trabajadores afectados: “Los he visto cara a cara a todos y cada uno de ellos, lo que ustedes nunca hicieron, que no dijeron ni pío. Entonces les importaba un rábano el empleo público y de calidad. Les importaba un pimiento”.

Si no había suficiente tensión en el Pleno, parió la abuela. El presidente de la sesión, el impagable Javier Landa, llamó al orden a uno de sus filas, Beltrán Pérez, que pretendió votar de pie y desde fuera de la bancada. “Tome asiento para votar, señor Pérez”. Y el señor Pérez se hizo el remolón. El profesor le instó a sentarse por segunda vez. Y el rebelde señor Pérez tomó asiento. Y votó.

Pero para estampa impagable la de la concejal socialista Adela Castaño, aquella que fijó en las doce de la mañana la hora a la que se despiertan en la zona nacional de Los Remedios. Estuvo todo el Pleno luciendo gorro y largo collar de perlas. Una concejal tocada. Una perla… Tendrá privilegio por bula, como los seises de la Catedral, esta suerte de retrato de la pintora Tamara Lempickam. O mejor, de Leni Riefenstahl del palomar. De la Belle Epoque al crack del 29. Del gorro de Adela a quién sabe si el final de la crisis del PSOE tras los batacazos electorales. De la foto de la tortilla a la foto del gorro. Cuando el grajo vuela bajo, ponte el gorro. Landa se tragó el gorro de Adela. Pero no la desaplicación de Beltrán. Claro, como Landa se jamó una vez un montadito a escondidas en un Pleno. Y a otra concejal del PP la trincamos un día leyendo el Hola… Todos los pájaros comen trigo y siempre la culpa es del gorrión. Perdón, de Beltrán.

Y Espadas, por fin, se mete en Los Remedios

Carlos Navarro Antolín | 14 de noviembre de 2012 a las 5:00


Antes lo decimos y antes ocurre. Qué sevillanísima es esa reivindicación del yo ya lo dije… Decíamos ayer, que es la fórmula culta, que el portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, el senador Juan Espadas, tenía que perderle el miedo a visitar las zonas azules del mapa electoral, al igual que Zoido lo hizo en sus años de oposición metiéndole el dedo en el ojo a los socialistas donde más duele (los barrios más poblados) y en los peores momentos de convivencia en las once agrupaciones del partido del puño y la rosa (en aquellos días de militancia de brazos caídos tras unas listas electorales que excluyeron a los entonces secretarios de las agrupaciones). Pues tecleábamos precisamente eso y a los dos minutos resulta que ya se ha metido Espadas en el mismísimo barrio de Los Remedios para denunciar el incumplimiento de las promesas electorales del PP en su feudo más potente de España, porque la gaviota pepera recoge más votos para el nido de Génova en el sevillano barrio de Los Remedios que en el madrileño barrio de Salamanca, por donde pasean las tatas a media mañana mientras las señoronas ven el canal Divinity o hacen cola en la peluquería de diseño. Aquí por no tener no tenemos ya más que las peruanas paseando a señoras impedidas en sus carritos. Y no nos queda ni el Nova Roma para echar la mañanita… que a algunas sólo les han dejado el bingo. Pero por fin tenemos a Espadas en el corazón del facherío oficial, un barrio donde el PSOE decía en plena campaña electoral que se levantaban a las doce de la mañana. ¿Recuerdan? Espadas ha echado las cuentas y ha debido pensar que dieciséis meses después de semejante metedura de pata, los votantes de Los Remedios se deben haber olvidado de aquello. Pasado el luto, Espadas se cuela en el Parque de los Príncipes, donde Aznar llegó a dar un mitin en las elecciones de aquella amarga victoria, como Zoido se colaba en las antiguas naves de la Renfe de San Jerónimo. Pero suponemos que Espadas iría a Los Remedios después del Ángelus. Porque antes de esa hora está la gente sopa, o muerta de sueño porque ya no hay tatas que lleven a los niños al colegio.

Del urbanismo tranquilo y La Mojonera

Carlos Navarro Antolín | 10 de noviembre de 2012 a las 5:00


La gaviota mensajera del PP cuchicheaba hace unas semanas que el reverendo Vílchez andaba algo triste, como la princesa. ¿Qué le pasa a Maximiliano y su urbanismo tranquilo? Porque había un urbanismo bajo sospecha del PA, un urbanismo productivo del blablablá de las campañas electorales y un urbanismo tranquilo, de tila y grageas de valeriana que ejerce Don Maxi. Juan Bueno, el aparato del PP sevillano, le hizo confidencias durante el Pleno. Y Maxi demostró que es flexible como un junco, que se agacha como un costalero para ponerse bajo el palo. Si el aparato llama, Maxi responde. Si hay que cambiar el PGOU, se cambia. ¿Que no viene Decathlón? Ya vendrá, ya vendrá… Urbanismo tranquilo, de velocidad palaciega. Al son de la campana, la recalificación que no cae hoy, caerá mañana. Fley defendió sus ordenanzas de Pescanova: impuestos congelados. Cierto, pero las tasas suben y se crean muchas nuevas. Y ahí el portavoz socialista, Juan Espadas, le zurró al gobierno. El líder del palomar quiso meterle el dedo en el ojo al alcalde refiriéndole ordenanzas de otros municipios. Cuando se esperaban ejemplos de capitales, Espadas se despachó con alusiones a Estepona… Y a La Mojonera, provincia de Almería. Menuda fijación tienen todos los políticos con Almería en los últimos años. Arenas se hartó de ir a Almería en furgoneta. Torrijos mezcló el tú y el usted (“Dijistéis ustedes”) y acusó al alcalde de Pinocho: “Sus mentiras no pueden exculparse en un confesionario”. Política impía (Halcón). El alcalde de los votos prestados también toma prestada la recaudación de los impuestos. Espadas dio rienda suelta al ego y recordó sus tiempos de animoso estudiante: “Se me daba bastante bien el Derecho Tributario”. La verdad es que logró el minuto de oro. La referencia a La Mojonera rompió todos los pronósticos de un pleno que fue como el gentilicio del municipio almeriense: mojonero.

Políticos carpinteros que montan mesas inútiles

Carlos Navarro Antolín | 23 de octubre de 2012 a las 5:00


En la avifauna de la política hace tiempo que destacan los políticos carpinteros, aquellos que están todo el día solucionando los problemas con la construcción de mesas. A falta de la mesa y mantel de los reservados que perdimos, tenemos otras mesas alternativas que dan mucho juego. Muchísimo. Nuestros políticos trufan sus discursos ante el alcachoferío mediático con alusiones a la Mesa del Ruido, la Mesa la Movida o la Mesa por la Convivencia, por poner tres ejemplos locales. De barandas a virutas. Un poner: el líder de la oposición socialista, Juan Espadas, ha exigido a Zoido la reunión urgente de la Mesa del Árbol. ¿A que usted, inquieto ciudadano, no sabía que existía la Mesa del Árbol? Pues hay que estar sordo para no atender a las conversaciones en el tranvía, en la cola de la tintorería de los sábados por la mañana o en los conciliábulos cerveceros del Tremendo. Ponga, ponga la oreja como quien no quiere la cosa..

-Es que lo de Zoido no tiene arreglo. Fíjate que el tío no ha convocado aún la mesa del árbol… Qué desfachatez.

Y venga la gente a largar de la desvergüenza de no convocar la mesa del árbol. Al alcalde deben pitarle los oídos a cuenta de la mesa del árbol. Pues sí que existe la puñetera Mesa del Árbol, así con mayúsculas, pero ni por esas los compañeros de partido de Espadas plantaron árboles en condiciones ni en la Avenida ni en la calle San Fernando en doce años de gobierno. Ciudad sin sombra, ciudad sin fuentes, Sevilla es la Ciudad del Sudor, la Ciudad de los Veladores y la Ciudad de la Media Ración. Y es verdad que llevamos año y medio de gobierno del PP y seguimos con pájaros, muchos pájaros, pero sin árboles en condiciones en las grandes vías ciclistas; perdón, en las grandes vías peatonales (tururú). Antes se formaba una comisión para no solucionar un problema y ahora venga a darle trabajo a los carpinteros. En España por existir, existe hasta la Mesa del Ibérico, la Mesa de la Ría de Huelva, la Mesa del Toro, la Mesa de la Montaña, la Mesa de Trabajos de la Administración Local, la Mesa de la Bicicleta, etcétera. Montemos tantas mesas que al final nos tomen por montadores de Ikea. ¿No hay ya hasta un vía crucis de Ikea que lo ha montado uno que yo me sé en dos minutos? Seamos serios. La que hace falta de verdad es la Mesa de la Ensaladilla por lo malamente que la hacen en algunos sitios. Que vamos cuesta abajo sirviendo la ensaladilla como bolitas de helado. ¿Por qué no le pide Espadas a Zoido que en la ciudad de los cuatro mil bares haya una Mesa de la Ensaladilla? Invitemos a sentarse en ella al que se ha cargado una de las ensaladillas más célebres, que era la de la Alicantina. Tanto aspirar a ser la capital de la tapa y estamos asistiendo al réquiem de la vianda reina. Pero la Mesa del Árbol… Si es que no se enteran que en Sevilla hay muy pocos árboles para tanto pájaro.

Menos buzones y más… con los veladores

Carlos Navarro Antolín | 17 de octubre de 2012 a las 21:41


El reverendo Maximiliano, delegado de Urbanismo, pondrá un buzón para recoger los chivatazos ciudadanos sobre los abusos de los hosteleros con los veladores, una suerte de tribunal de la inquisición donde usted puede delatar, por ejemplo, al tío que tiene cuatro veladores por metro cuadrado en Álvarez Quintero.

-¿Pero a ese va a ser capaz de meterle mano la brigada antiveladores de Don Maximiliano?
-Sí, hombre, sí…
-Eso tengo que yo verlo.

Pues como en esta ciudad pirra tela eso de largar del vecino y mirar tras los visillos, al delegado de Urbanismo se le va a saturar el buzón. Que lo del buzón está muy bien, que eso fomenta la participación ciudadana, da imagen de transparencia y otras milongas de las estrategias políticas, pero que digo yo que aquí se podría intervenir de oficio por algo tan antiguo como la notoriedad. ¿De verdad que hace falta que le digamos al reverendo Maxi donde están los casos de abusos en las terrazas de veladores? Por Mateos Gago hay que cruzar en helicóptero contando las paellas de plástico y las pizarritas con colores fluorescentes, por Albareda con machete como en una selva con olor a frito, lo de Santa María la Blanca es un caso flagrante de colmatación del espacio público, los veladores se han reproducido como las cucarachas hasta por Arfe y lo de Argote de Molina es sencillamente de…

-De poca vergüenza.
-Eso.

Lo de la carretilla de la brigada antiveladores de Don Maxi llevándose las mesas sin licencia tengo que verlo con estos ojos. Será pesimismo, pero a mí me parece que ciertos espacios públicos los perdimos en favor de las mesas como perdimos un día el Laredo y asistimos a un funeral apócrifo sin esquela. Así que menos buzones y más… eso, con los veladores.

Miss Fley y Juanito Puñales

Carlos Navarro Antolín | 15 de octubre de 2012 a las 21:54


Espadas se esfuerza. Ha hecho diana en un par de ocasiones de forma meritoria a cuenta de las ordenanzas fiscales que Urbanismo tuvo que retirar a última hora, viéndosele al gobierno el trasero de unas subidas brutales, y a cuenta de la revelación del nonato plan de tráfico de Zoido que incluía una petalada a determinados proyectos de Monteseirín. Pero en demasiadas ocasiones da la impresión de que se le escapa vivo el toro del gobierno de los 20 concejales en un momento de tono plano en la ciudad.
Espadas se quiere venir arriba en las últimas semanas. Motivos tiene. No se le pueden negar. Pero sigue sin entusiasmar a la parroquia. Da la impresión de que Sevilla sea una traslación perfecta de lo que acontece en el ruedo nacional: el PP parece vivir su peor momento, pero el PSOE no parece subir, ni capitalizar el ruido de las manifestaciones. O será que, como dice Rajoy, los que se quedan en caso son muchos más.
Espadas baja al andén del Ayuntamiento a hablar con los manifestantes, pero más allá del horario laboral no se le ve trabajarse a la tropa. Ahí tiene un flanco. La política municipal no entiende del horario de 8 a 2. La política municipal es un sacerdocio. Está bien que consiga ciertos golpes de efecto como el de la foto en la que ocupaba el sitio principal en una reunión con los sindicatos pese a que había un miembro del gobierno local en esa misma mesa. Pero quizás sigue lastrándole la imagen de gobernante gris de la Junta. Con el gris triunfó Chaves muchísimos años, pero el gris ya no cotiza. Quizás porque ya nadie tiene claro el color que cotiza.
Espadas está regular si cambia de estrategia y empieza a perderle el miedo a presumir de Monteseirín. Ayer lo hizo a cuenta de las nuevas ordenanzas fiscales, después de una campaña y de un arranque de mandato en que jugaba el dífícil papel de romper con el pasado sin herir sensibilidades internas. O rompe de una vez, o no rompe. Pero no vale romper con el pasado cuando se habla de la deuda del Ayuntamiento y sacar pecho si toca hacerlo del tráfico porque el gobierno ha asumido el tranvía y el sentido único como propios. Eso es quedarse a la mitad. Y la media salida de un portero siempre acaba en gol.
Espadas necesita meterse en la bulla. Darse algún baño de masa. Trabajar la calle más allá de las reuniones con representantes vecinales afines al partido, tocarle los costados al gobierno en su terreno. ¿Por qué no se mete en Los Remedios como Zoido se le colaba en San Jerónimo un día sí y el otro también?
Y, por supuesto, no estaría de más que evitara seguir refiriéndose a la delegada de Hacienda como Miss Fley. Lo ha hecho ya en varias ruedas de prensa. Resulta gratuito y desmerece el discurso de pretendida seriedad en quien aspira a ser alcalde, pues lo asimila más a un alumno de colegio privado llamando a su profesora de inglés. O, mucho peor, lo rebaja a la altura de sus correligionarios que le llaman Juanito Puñales a la salida de las ejecutivas. Jugar con los nombres tiene su riesgo, sobre todo si se hace desde las instituciones.

El beltranómetro y el cementerio

Carlos Navarro Antolín | 31 de julio de 2012 a las 19:07

El gobierno ha presentado el ‘Barómetro de Percepción sobre los servicios prestados por el Ayuntamiento de Sevilla‘, donde el PSOE ha echado los perros a la pantorrilla del delegado de Participación Ciudadana, Beltrán Pérez, por haber incluido preguntas políticas en una encuesta sobre el funcionamiento de los servicios municipales. Más que un barómetro, el estudio es un beltranómetro. El concejal ha castigado a la prensa con la lectura de las estadísticas durante más de una hora y cuarto en el crematorio del Laredo, donde la delegada de Hacienda no arregla el aire acondicionado porque tiene a los informadores como conejillos de Indias probando un nuevo modelo de sauna. A lo que íbamos. La lectura de la guía telefónica presenta una trama mucho más interesante que el beltranómetro de marras. Menos mal que cuando el sopor se adueñaba de los sufridos informadores profesionales, Beltrán Pérez se reveló como el mesías del Laredo y reveló la buena nueva ganándose los titulares del día. Paren las máquinas porque la que viene es buena: “Estas encuestas son tan útiles como herramientas de trabajo para el gobierno, para la oposición y para todos los vecinos que el próximo año incluiremos el cementerio en las preguntas de valoración de los servicios municipales”. ¡Esa se le ha ido al PSOE! Toma nota Antoniomuñoz, que ya te veías con las dos orejas dando la vuelta al ruedo antes de las vacaciones. La clave no estaba en preguntar si la gente conoce a Espadas.

-¿A quién dice usted?

La clave estaba en que la derecha despiadada reconoce que se le olvidó el cementerio entre los servicios municipales. Penitencia, Beltrán, penitencia… Ya estamos el año que viene oyendo la grabación de la señorita del teléfono preguntándole al vecino de Bami: “¿Usted cree que con Zoido funciona bien el cementerio? Valóreme del 0 al 10, siendo 0 muy mal y 10 muy bien”. Y aprovechando el viaje del cementerio, adonde te lleva la línea 10 de Tussam la mar de fresquito, le colamos las preguntas políticas para crispar a los chicos del palomar socialista. “De entre sus amistades que la han palmado en el último año, ¿qué político del Ayuntamiento gozaba de mayor simpatía: Juan Ignacio Zoido, Juan Espadas o Antonio Rodrigo Torrijos?” “¿Usted cree que vivir en Sevilla es como estar en el paraíso? Valóreme del 0 al 10, siendo cero el infierno, cinco ni carne ni pescado y diez el nirvana soñado con acceso al centro en coche por todas las calles” “¿Se siente usted más cerca del cielo gracias a la Torre Pelli que el gobierno local ha defendido con éxito ante la Unesco?”
No me pierdo la próxima edición del beltranómetro, hasta he reservado ya el ejemplar en el quiosco de cabecera. Teniendo el crematorio en el mismísimo Laredo, no extraña que el gobierno se preocupe ahora del cementerio. El camposanto es un asunto transversal que nos afecta a todos. Y con lo que le gusta al socialismo la transversalidad, se le había escapado el toro vivo.

El torniquete de la Davis y el crematorio del Laredo

Carlos Navarro Antolín | 23 de julio de 2012 a las 13:59

A Doña Tijeras le toca ser nuevamente la mala de la película y hacerle el torniquete a la herida por la que a la ciudad se le ha escapado casi un millón de euros en los fastos de la Davis. El impacto económico indirecto y la publicidad de la ciudad están por calcular, pero las cuentas del torneo propiamente dicho son las que son. Un milloncito que la delegada de Hacienda tendrá que quitarle a otras partidas, por lo que están los delegados tiritando con sólo intuir las tijeras de Doña Fley. Que viene, que viene… Ya está la delegada de Hacienda sacándose el cinturón y apretándole el muslo a Gregorio Serrano para que no pierda la sangre, que no quiero verla, que no quiero verla… Ese agujero hay que taparlo, Asunción. Corta donde haya que cortar, pero quiero a Don Gregorio sano como un roble (Juan). A Serrano curando y con el mazo dándole a las administraciones socialistas: “Ni la Junta ni la Diputación han puesto un euro. No han pagado ni las entradas. Si hubieran puesto la mitad que en 2004, tendríamos hasta una pequeña ganancia, pero se trataba de darle una bofetada a Zoido”. Dice Serrano que tenía fe en que la Junta al final se arrepintiera y pusiera algunas perras encima de la mesa. Fe…y mucha esperanza, sustentadas ambas virtudes en que la Davis es la Davis. “Es que no estamos hablando de una competición de caniches”. Guau, guau. ¿Y qué tiene el superconcejal Serrano contra esa raza de perros propia de señoronas votantes del PP? Eso hay que aclararlo. Podía haberse referido al perro salchicha, pero no. Dijo caniche. Ay, que no cuidamos a los votantes.

Y todo esto lo dice Serrano en una sala de prensa modelo crematorio. Sin aire acondicionado. Sin ventiladores. Sin ventanas abiertas. Ya sabemos que cuando se atasquen los hornos del cementerio y de la Algaba podemos derivar a los dolientes al Laredo. Pero no a la cafetería (ojú), sino a la planta de arriba. El crematorio del Laredo. Achicharraditos nos tiene Doña Tijeras. A Serrano le hará el torniquete, pero a los periodistas sólo nos falta darnos de beber vinagre en una esponja (Bob). Eso es una bofetada. Y no la de la Junta a Zoido. A pasear al caniche, que es la hora.

Sanz no pierde sus orígenes

Carlos Navarro Antolín | 29 de junio de 2012 a las 5:00

De Tomares (sin teleférico) al resto de Andalucía (con el volvo del partido). De Casa Esteban a los menús de las estaciones de servicio de la A-92. Sin perder la referencia, sin olvidar el origen. José Luis Sanz seguirá como alcalde. Su más que previsible ascenso a la secretaría general del PP andaluz dentro de dos semanas no le hará dejar el puesto que verdaderamente ha contribuido a consolidar su imagen como político, un cargo ganado y revalidado en el frente de las urnas y no por efecto del dedo de Arenas. Una alcaldía que le permite contar desde hace cinco años con una parcela de poder propia, desarrollar labores de gestión más allá de los despachos de una sede regional en la que durante mucho tiempo se corría el riesgo de quedar anestesiado por el cómodo sofá de la oposición. Tomares no se pierde. Los vecinos no entenderían de tejemanejes de partido. Castigarían una espantá. Y el PP podría poner en peligro una de las pocas plazas fuertes que tiene en la provincia, un ayuntamiento consolidado con una mayoría absoluta en 2011 tras un primer mandato apuntalado por un solitario edil del PA, una reválida que tendrá que hacer Zoido en la capital en 2015 si quiere pensar en nuevas empresas.
El PP cuenta para la gestión diaria de Tomares con 14 concejales de los que trece residen en el propio municipio. Sólo uno –Eloy Carmona– no vive en el pueblo. No debe haber problemas de intendencia para la compaginación de los cargos. Aunque la política no entiende de lógicas, si Zoido insiste en que puede seguir de alcalde de Sevilla, que tiene más de 700.000 habitantes, Sanz debe seguir al frente de Tomares, que tiene 22.000 habitantes.
También seguirá de senador. Muchos de los presidentes provinciales tienen escaño en la cámara alta, que se convertirá en un lugar idóneo para tratar asuntos del partido. Sanz sí dejará la presidencia del PP sevillano, al que ha llevado a convertirse en la segunda fuerza política en la provincia tras años sonrojantes en que era la tercera por detrás de Izquierda Unida, una posición que el PP sólo suele obtener en circunscripciones de Cataluña y el País Vasco. En su debe quedará no haber logrado la primera victoria del PP en Sevilla ni en las generales ni en las autonómicas, una plaza que sigue teñida de rojo en el actual mapa azul.
Claro que en el partido todo el mundo coloca estos días la apostilla de que Sanz se perfila como próximo secretario general siempre y cuando los equilibrios territoriales no lo impidan. El único recelo tiene el olor del rico espeto de sardina. De Málaga también vino la única crítica pública cuando Zoido también se perfilaba para la presidencia. Francisco de la Torre aludió a la acumulación de cargos del alcalde, respirando por la herida de la FEMP que el alcalde malagueño anhela para sí dejando ver sus ambiciones, cosa que algunos entienden como torpeza impropia de un político de largo recorrido. Aunque en Málaga también hay quienes prefieren al sevillano Sanz antes que a otros malagueños…
Sanz se hizo alcalde de Tomares prometiendo un teléferico para conectar el pueblo con la capital. Tras aquellas elecciones dijo una frase antológica: “Lo del teleférico iba en serio”. Yeso que este sevillano de centro, ex alumno de Portaceli y nazareno de ruán no suele gastar en alharacas, aunque sí destila comentarios con cargas de profundidad. Es de San Isidoro, como Zoido. Pero Sanz es mucho más antiguo en la nómina de la cofradía de la Costanilla. Y ha cultivado un trato fluido con el hoy alcalde de Sevilla, quien le ha dado su sitio como presidente del partido pasándole a consulta previamente algunos discursos claves. Los de Zoido y Sanz son caracteres tan distintos como complementarios, de perfiles que congenian. Dos productos de la Factoría Arenas. Dos alcaldes. Dos alumnos de colegios religiosos. Ninguno de los dos ha tenido especialmente buena relación con Antonio Sanz. Ya se sabe que no hay algo que una más que el enemigo común. Lo dicho: una misma cofradía.

Espadas necesita un asesor árabe

Carlos Navarro Antolín | 27 de junio de 2012 a las 20:26

En política se entiende todo, sorprende poco y casi nada hace gracia, aunque la gracia la rebusquemos para sobrevivir al tedio y elevar el nivel del grajo al que planea la mayoría de los inquilinos de la Plaza Nueva. El portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, señor Espadas, soltó una verdadera perla australiana el otro día cuando le echó los perros al alcalde por enésima vez a cuenta de la torre, esa torre con la que más de uno se ha enterado de que existe la Unesco como gracias a la crisis nos hemos enterado de que existe la prima de riesgo, que en la vida siempre quedan parientes por conocer y la novelería al fin y al cabo aporta información, para que luego se hable tan malamente de ella. A lo que íbamos. Dijo el senador Espadas una antológica al recordarle las obligaciones y deberes al alcalde en materia pellística: “Si así lo hace, iré a recibirlo al aeropuerto y si no lo esperaré al día siguiente en la Plaza Nueva”. Lo mejorcito de la frase es que, al menos, le puso el artículo al sitio, la Plaza Nueva. Bien por Espadas cuidando la pureza de la lengua. Pero alguien, hoy, tras conocerse que esa Unesco nos perdona la vida, ha debido pensar aquello de la magnífica oportunidad que tienen algunos de quedarse callados. Este Espadas apoya a Chacón cuarenta y ocho horas antes del congreso federal del PSOE y al final lo gana Rubalcaba. Y saca pecho un lunes para poner en evidencia al alcalde y resulta que Zoido pega el miércoles el segundo gran logro de su mandato después de la Copa Davis. Si al alcalde-pulpo con un tentáculo por cargo hay que contratarle un auriga que le recuerde su condición de mortal en su regreso triunfal a Sevilla, a este Espadas hay que contratarle un asesor árabe cuanto antes que se asome por el ojo de buey de su despacho en el ‘palomar’ y le recuerde el célebre proverbio: “No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio”. Sobre todo porque los taxis al aeropuerto son caros. Carísimos.