Archivos para el tag ‘Ayuntamiento de Sevilla’

El páramo de la Plaza Nueva

Carlos Navarro Antolín | 12 de mayo de 2011 a las 9:12

Ay, qué triste está la mañana en la Plaza Nueva sin los concejales en El Portón. El Ayuntamiento es un páramo, un lienzo titulado Legión de brazos caídos, una tropa callada, rumiante y a la espera. Estos días tienen mucho de paz de los cementerios. Faltarían los cipreses y el canto del ruiseñor. Si la expresión del Estado es el vacío, ¿cuál será la del desgobierno? Pues tal vez la de un tal Fran Fernández enredando todo lo que se puede enredar para aliviar su cabreo. O quizás las telarañas de las arcas de la Televisión Local bailando una canción de Georgie Dann. O el enésimo teletipo de una concejal imputada a la que parece que alguien se la ha jugado. O las maquiavélicas intenciones de algunos compañeros (y compañeras) que están deseando que la derecha acceda al poder para clavarle la daga al compañero. O el que no para de meter papeles en la trituradora. Sí, la expresión del desgobierno bien puede ser esta Plaza Nueva en manos de los ordenanzas en los días de una campaña electoral donde poco ha tardado en aparecer la estrategia del miedo a los viejecitos puesta en marcha por un PSOE que no se reconoce a sí mismo: “¡Zoido os quitará los talleres!” Un dóberman en versión local, famélico y de ladrido ronco.

Los concejales han abandonado los despachos. Dicen que están movilizando al electorado. A algunos les entran los nervios a última hora, como a los malos alumnos. Se acerca para colmo el denominado Día de la Ciudad, cuya conmemoración ahora a nadie le importa. El 30 de mayo tiene este año mucho de la celebración copera del Madrid. Póngame un descafeinado sin azúcar.

Nadie pregunta por el momento qué hay de lo mío porque te pueden responder “espera primero a que se aclare lo mío”. Al páramo sólo lo agita el seísmo con epicentro en Lorca. Gimnasiva pasiva, le llaman.

El despropósito de las medallas

Carlos Navarro Antolín | 31 de enero de 2011 a las 13:36

fdez1¿Hay algo más peligroso que un cofrade con las tardes libres? Pues mire usted… Probablemente ciertos concejales del PSOE a pocos días de la confección de la lista electoral. Los partidos del denominado Pacto de Progreso (PSOE-IU) se han puesto a repartir réplicas de la Medalla de la Ciudad (¿O habría que escribirla ya con minúscula?) a hermandades rocieras a menos de cuatro meses de las elecciones. Todo tiene tufo a nacionalcatolicismo. No cabe mayor despropósito en el político de turno ni mayor desprestigio de una distinción que se debería cuidar muy mucho para que no le pase como a la medalla de las Bellas Artes, aquella que José Tomás devolvió cuando recayó en un torero (Francisco Rivera Ordóñez) que tendrá muchas cualidades de valor y de tesón, pero al que Dios no llamó por el camino de lo que los taurinos conocen como torero de arte.

Torrijos, que no participa nunca en los actos religiosos, hace de pronto la pelota a los vecinos del Distrito Sur con el anuncio de la réplica de la Medalla de la Ciudad a la muy respetable hermandad rociera del barrio. Y Francisco Fernández, que está en el alambre de la lista del PSOE, mete a su candidato Juan Espadas en el lío (imperdonable) y hace lo mismo con la hermandad del barrio del Cerro, que hasta hace poco no tenía a nadie que quisiera ser hermano mayor. ¿No fue Fran Fernández el que habló en cierto Pleno de los ‘tontos de capirote’? Vaya, vaya… Otro que se ha convertido en la lucha por el voto campero.

La Hermandad del Rocío de Sevilla Sur y la del Cerro tienen el título de hermandad solamente desde 1986. ¿Qué medalla merecería, por ejemplo, la bicentenaria Hermandad de Triana? Ah, que en Triana gana la derecha. Y al enemigo, como Bilardo, ni agua. El gobierno local instrumentaliza a las hermandades rocieras de estos barrios, que no deberían caer en semejante adulación tan interesada como envenenada. Un puñado de votos (IU) y el futuro personal de un concejal en caída libre que acribilla la lengua de Cervantes cada vez que habla (Fran Fernández) no valen ni la cuarta parte de la meritoria labor social que puedan realizar estas dos hermandades. El propio Fernández tuvo que renunciar a la medalla de la Policía Local que se reserva para los ex delegados de Seguridad Ciudadana cuando trascendió que estaba dispuesto a recibirla siendo aún miembro del gobierno local. Bochornoso.

Si ambas medallas se concedieran de corazón (sentimiento que no cabe en ningún político cuando suena el tam-tam electoral) déjenlas para mitad del mandato. Rociero, esta no es tu medalla. Tienen truco.

Sobrinos de quita y pon

Carlos Navarro Antolín | 9 de diciembre de 2010 a las 9:35

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Primero fue con una caseta de Feria, cuestión especialmente sensible en una ciudad como Sevilla. Se lió y gorda por aquel entonces. Hubo mucha pérdida de nervios. Aquella polémica puso al borde del descontrol a algún miembro del gobierno y hasta a alguno de la oposición cuando el concejal socialista Francisco Fernández aplicó el socorrido Y tú mas en un Pleno de agrio recuerdo. Y ahora es con una sobrina que por momentos no es sobrina (“Es de mi mujer”) pero que al final resulta que sí es sobrina y que todo el mundo en la empresa la tiene como su sobrina desde que ingresó en ella en 2007.

Dice el teniente de alcalde Alfonso Mir que su sobrina, que efectivamente lo es, entró de becaria en Lipasam como otros cientos de jóvenes, pero, oh casualidad, ella fue la que obtuvo un contrato en 2009 (término casi en extinción) cuando, oh también casualidad, se quedó un puesto vacante por una prejubilación (no confundir con esas otras prejubilaciones que usted se piensa).

Lo peor, o lo más impactante de todo, es una de las respuestas obtenidas al realizar una llamada telefónica para interesarnos por el asunto de la sobrinísima: “Hace ya tiempo que esperábamos esta llamada”. Cuando el dinero público está de por medio, el vicepresidente ejecutivo de una empresa municipal no debe contratar a dedo a su sobrina. Aunque diga que no es su sobrina. Pero al final resulte que lo sea. Sobrinos, lo que se dice sobrinos, tienen ciertos curas. Y ya se sabe que esos siempre, siempre, son sobrinos. Indiscutiblemente sobrinos. Y nada más que sobrinos. Y está visto que los sobrinos de algunos políticos son de quita y pon. Deben ser como las casetas.

Tomares ‘connection’

Carlos Navarro Antolín | 30 de noviembre de 2010 a las 14:36

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Qué tendrá Tomares, qué tendrá, que se han fijado en ella los Celis’ boys. Tomares tiene los huevos fritos con patatas con tomate de Casa Esteban, una hermandad del Rocío que las letras de las sevillanas le cantan (“Los hermanos de Tomares sienten pena y alegría…”), el mejor legado torero de los Bombita, el caserío tradicional y el del american style life con piscina y manguerita dominical, y su cuota de atascos en hora punta que no la arregla ni el teleférico non nato del alcalde José Luis Sanz. Pido un teleférico para conseguir un Metro y tiro porque me toca. Pero Tomares tiene algo, ay Tomares, que la guardia pretoriana de Gómez de Celis, ese político en la reserva activa, le ha puesto los ojos a la localidad. Los chicos de Celis han decidido echarle una mano a la flamante candidata socialista a la Alcaldía, Cristina Pérez Galvez, que aspira a darle la batalla al presidente del PP de Sevilla. Los chicos de Celis no dan puntada sin hilo, se mueven siempre escurridizamente como el que espera rematar a córner y cuando pisan el andén, que lo pisan a diario, no se sabe si entran o salen del Ayuntamiento. ¿No tiene el PP designados sus tutores apócrifos para realizar un seguimiento semanal de diversas localidades donde el partido de la gaviota quiere cerrar la tradicional sangría de votos que lastra sus aspiraciones a la Junta? Arenas y Raynaud en Dos Hermanas, el propio Sanz en los alrededores de Tomares, Zoido en Utrera, etcétera… Pues los chicos de Celis apadrinan a la candidata tomareña, dispuesta a cambiar el sentido de unas encuestas que auguran una mayoría absoluta pepera. Pero por si acaso, no hay que perder de vista la Tomares connection. Ni los huevos fritos. Con su chorrito de vinagre…

Los malos aurigas

Carlos Navarro Antolín | 26 de noviembre de 2010 a las 11:55

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Por mucho que un político sonría y se esfuerce en parecer un rey mago los 365 días del año, su propósito de resultar simpaticón y buena gente caerá en saco roto si su equipo se empeña en echar abajo la fachada y dejar ver el interior. ¡Horror! Ahí el político derrapa, se le ven las tripas (las auténticas) y aparece desnudo. “Eres quien eres no sólo por cómo eres, sino por quien eliges como compañeros de viaje. Ellos dicen de tí como si tú fueras el que hablaras”. El peor escenario (ese término que le gusta tanto al politiquerío militante) es el de dejarse acompañar por asesores sectarios, que rozan el talibanismo, que provocan que al jefe le lluevan las críticas por discursos mal escritos, que dividen entre buenos y malos, que toman nota de las obras y dichos de los periodistas como de una nueva brigada político-social con despacho, moqueta y sueldo público, que no dedican las mañanas a trabajar por la ciudad sino a cotillear como sacristanes malos o cofrades con las tardes libres. El político debería fichar buenos aurigas, aquellos hombres que le decían al oído al emperador o al general victorioso las verdades del barquero mientras la masa enardecida los encumbraba en su entrada triunfal en Roma: “Recuerda que eres mortal”. El vencedor llevaba como bastón de mando el cetro de marfil coronado por el águila (¿Sería hoy el No8Do?) y en la otra una rama de laurel o de palmera sobre la cual el auriga, no pocas veces un esclavo, sostenía la corona de oro del más elevado de los dioses. Alguno de los asesores del gobierno local que aún vivaquean por el edificio noble de la Plaza Nueva han sido malos aurigas, muy malos, y se han comportado como verdaderos esclavos, pero de sus limitaciones. Más le valdría al gobernante haber ido solo en la cuadriga en muchas ocasiones. En vez de trabajar por la ciudad, determinados juntaletras consumen las horas opositando a maleteros del nuevo líder, traicionando a quien los puso en la silla y preparando el máster del culebreo para el mandato 2011-2015. Tiempo hay por delante para seguir comentando la nefasta gestión de algunos de estos sectarios a sueldo.

El alcalde tiene quien le escriba

Carlos Navarro Antolín | 23 de noviembre de 2010 a las 19:09

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Por fin. Hace poco más de un año que el alcalde es otro cuando abraza los atriles. De aquel Monteseirín que metía la pata con el laicismo y otros argumentos para pegarse el tiro en el pie en los actos de imposición de medallas a las vírgenes, al alcalde de hoy que cita al toro de la minoría rebelde de la Policía Local de frente en el día señalaíto para el cuerpo en el Lope de Vega. Se nota que el alcalde tiene nuevo escribano desde hace un tiempo. O nueva escribana. Que el de antes, magdaleniense y que no la olía, no daba pie con bola y lo condenaba a discursos vacíos o que le provocaban una lluvia de críticas. Y el de ahora, o la de ahora, le toma el pulso a la calle, le orienta y, cuando menos, no le hace caer en el ridículo, que es lo que más necesita este alcalde en su tramo final, cuando ya aparece como un pato cojo en versión americana al que no se debe disparar por cuestión de tacto.  Monteseirín ha llamado esta mañana a las cosas por su nombre: “Estamos al lado de los policías locales que han visto reventadas sus taquillas, robada su uniformidad y su defensa, e incluso su equipo de transmisiones. Y, cuando iban a cumplir con su obligación, cuando iban a trabajar para los sevillanos que son quienes pagan su sueldo, se han visto insultados y agredidos. Y todo eso ¡en las propias dependencias de la jefatura de la Policía Local! No tengo palabras. Sinceramente, no tengo palabras”. Aquí es cuando la grada suelta un “¡Bieeeeeeeeeeeeeeeeen!” El alcalde hasta ha denunciado el “gamberrismo” de una minoría del cuerpo. Pues claro que hay palabras, don Alfredo, claro que las hay. Que ahora sí tiene usted quien le escriba y no le equivoque. Y antes tenía usted un juntaletras que es mejor que se dedique al humo de los planes estratégicos y otras majaderías que sólo sirven para dar titulares de prensa cuando la gente llega a fin de mes. Y ahora no se llega a fin de mes, los planes de la Señorita Pepis ya no sirven y hay que tener al lado a los que te quieren de verdad y no te buscan problemas gratuitos.

SOS: No hay papel higiénico en el Ayuntamiento

Carlos Navarro Antolín | 22 de noviembre de 2010 a las 14:22

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Ya lo dijo hace unos años un alto directivo municipal procedente de la empresa privada: “Esto del Ayuntamiento es horroroso. He tenido que firmar hasta seis papeles y esperar más de una semana para conseguir un paquete de folios”. Cabe preguntarse cuántas circulares hay que tramitar para que simplemente haya rollos de papel higiénico en los aseos municipales, tanto de la planta alta como de la planta baja. Enseña el lenguaje figurado que en tiempos de crisis alguien se enriquece vendiendo pañuelos mientras todos lloran. Pues cuando falta el papel higiénico en las dependencias municipales, el pañuelo de papel se cotiza a precio de oro (del tesoro del carambolo). Que se lo pregunten a los concejales del gobierno y de la oposición, que la falta de papel a todos iguala. Salían los señores capitulares del pleno del pasado viernes y no había un maldito papel con el que secarse las manos, por no poner otros ejemplos fácilmente imaginables. Hoy lunes ya no quedan ni los cartones desnudos de papel. Si falta papel higiénico en la sede noble del Ayuntamiento, qué no ocurrirá en esos distritos tan alejados de los oropeles del centro. ¿Hay rollos de papel el registro central de la calle Pajaritos? ¿Y en las empresas municipales? ¿Y en las propias oficinas de Gobierno Interior en Méndez Núñez? ¿Y en Mercasevilla? Ojú. ¿Se imaginan que en Mercasevilla ya no quedara ni papel para secar las lágrimas o limpiarse eso en lo que usted y yo estamos pensando? Qué buen titular saldría…Es hora de que la sociedad civil se movilice, que cada ciudadano lleve un rollo de papel higiénico a la Plaza Nueva en un adelanto del espíritu navideño. Un sevillano, un rollo. Y no se olviden de las criaturitas de la oposición que anidan en el palomar de la planta alta. Ellos también existen.

Las medallas de Juan Palomo

Carlos Navarro Antolín | 12 de noviembre de 2010 a las 11:44

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Están Las Medallas de Argüeso, caldo sanluqueño que baña las ferias. Están las medallas olímpicas, melodías de triunfo cuatrianuales frente al televisor. Están las medallas rancias, que huelen a naftalina de chaqués estrechos en el Corpus. Están las medallas modelo lamparón, que el cebralín termina siempre por aumentar con regalo de cerco incluido. Y están las medallas de Juan Palomo, como la que la Delegación de Convivencia y Seguridad (antes Seguridad Ciudadana) dará este mismo año a dos de los miembros del gobierno actual. Sin reparo alguno. La concesión de la cruz blanca de la Policía Local a tres de los ex delegado del ramo estárá más o menos justificada, según los casos y opiniones, pero Curro Rodríguez (PSOE), Manuel García (PP) y José Gallardo (PSOE) hace muchos años, más de veinte en el primer caso, que dejaron la dirección y coordinación política de este cuerpo de seguridad local. Pero Francisco Fernández es el actual delegado de Movilidad y portavoz adjunto del PSOE. Y Nieves Hernández está al frente de Hacienda, Comunicación y ejerce nada menos que como portavoz del gobierno cada semana ante los medios de comunicación. Cuando menos, no está bonito eso de que el gobierno imponga condecoraciones a dos de sus miembros. Llena ahí, pero que sea de Las Medallas (de Argüeso).

Ruedas peligrosas

Carlos Navarro Antolín | 8 de noviembre de 2010 a las 19:00

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Las ruedas de prensa son cada vez más largas y tediosas. En la Facultad de Periodismo enseñaban que la duración idónea son diez minutos. Más tiempo supone jugar en el área chica de los bostezos con alto riesgo de penati. Los políticos no aplican la suprema regla del más es menos. Se abonan al bla, bla, bla. Y en el Ayuntamiento no anida actualmente precisamente el mejor espíritu del parlamentarismo español. Castelar se ha quedado en la esquina con la Plaza de Molviedro. Lo de menos es que el político trate de darte el titular. El tiempo de las sugerencias y la sutileza ha muerto. Del fast food a los titulares ya congelados, entregados en mano y que necesitan sólo dos minutos de cocción. Pero lo peor, lo más triste y verdaderamente humillante, es que una rueda de prensa sea convocada por un dirigente político para arremeter machaconamente contra un medio de comunicación y su representante en la sala. Ocurrió el otro día en el edificio del antiguo Laredo (lo de ahora ni es Laredo ni ná) con la comparecencia de urgencia del portavoz de IU, Antonio Rodrigo Torrijos, un político que nos merece todo el respeto y que resulta verdaderamente cordial en el terreno corto. Ese día se disculpó por la foto de la mariscada y acto seguido se hartó de repartir mandobles una y otra vez contra un profesional de la información y su empresa. Dedicó el ochenta por ciento de su intervención a ese objetivo. Eso es sencillamente inadmisible, además de poco inteligente. La inercia es peligrosa: ruedas largas, tediosas y con los cuchillos afilados. ¡Y eso que el socialista Manuel del Valle demandaba en una entrevista el perfil humano que hace tiempo perdió una política cada vez más crispada y previsible! Y aún quedan siete meses para las elecciones.

Celis regresa a las ‘setas’

Carlos Navarro Antolín | 8 de noviembre de 2010 a las 14:43

celis

La vida municipal tiene durezas extremas. Es una política de trinchera. Los políticos en Sevilla se quejan mucho de que la presión mediática en esta ciudad es excepcional, un caso inusual que no se produce en otras urbes en las que, dicen ellos, “todos los medios contribuyen a hacer ciudad”. Sea como fuere, quienes han experimentado la vida cotidiana en la Plaza Nueva terminan enganchados. Es el caso del socialista Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que ahora disfruta de un despacho con vistas a la Avenida de Teatinos del Tiro de Línea, pero que tiene el corazón puesto aún en el Ayuntamiento. Celis sigue controlando la vida cotidiana en el Ayuntamiento. Su teléfono sigue sonando porque sigue recibiendo muchas consultas. Celis está en la reserva activa, con la cabeza en la Consejería de Obras Públicas y con el corazón bajo mazas. Celis echa de menos la trinchera, el ring y esa obligación de defender a diario los polémicos números de la obra de la Encarnación. Se ha visto ya varias veces con el candidato socialista a la Alcaldía, Juan Espadas. La última de ellas en el restaurante Cabo Roche de la avenida Ramón y Cajal. Y esta semana visitó (¡menuda visita con morbo!) las setas de la Encarnación guiado por su sucesor en la Gerencia de Urbanismo, Manuel Rey. Celis no se retira. Se resiste a retirarse. La reserva activa tiene esas cosas.