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El Despeñaperros de los veladores

Carlos Navarro Antolín | 23 de octubre de 2016 a las 5:00

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QUÉ valiente este Ayuntamiento en materia de veladores, qué forma de abrirse la chaquetilla y ofrecer el pecho a la cornamenta del avieso toro de la hostelería, dispuesto siempre a pegar una andanada en cuanto se anuncia cierta regulación del uso de la vía pública. El gobierno de Juan Espadas ha tomado la Campana como estandarte de la lucha contra la ciudad chabolizada, le ha echado coraje a dos negocios de dirección despersonalizada como son las franquicias de las hamburgueserías y a la popular confitería. Bien está, señor alcalde. Bien está, don Juan Espadas, eso de mandar al bueno de Antonio Muñoz con su tropa de inspectores a hacer razzias de mesas y sillas en la Campana, donde dicen que no quedará ni una; y en la Avenida y en la calle San Fernando, donde anuncian que se reducirán en elevados porcentajes. En materia de veladores, uno es muy de Santo Tomás, siempre con el dedito buscando la llaga.

Zoido gestionó la miseria en los años de crisis. Y Espadas tiene que aplicar medidas correctoras por la dejación de funciones de Zoido: poner orden en la Semana Santa, nombrar un jefe de la Policía Local, meterle mano al Vacie y tratar de frenar el caos con los veladores a partir del primero de enero, el día que la gente deja de fumar y, en Sevilla, dejará de sentarse en los veladores. Anoche cuando dormía, soñé, ¡bendita ilusión!, que Urbanismo limpiaba de veladores la Avenida de la Constitución.

De todo cuando ha ocurrido en los últimos días, extraña que el señor alcalde no se haya acordado de la Plaza de San Francisco en el arranque de su ambicioso plan contra la estética de covacha que marca un lugar tan noble de la ciudad, tan próximo a su propio despacho. Antonio Muñoz no dijo ni pío de la Plaza de San Francisco. Ni pío, ni mú, ni esta boca es mía. El mismo alcalde que estuvo raudo en su primer día de gobierno para sustituir el suntuoso sillón de su despacho por un funcional sillón de oficina, no se ha acordado en materia de ordenación de la vía pública de empezar por su propio entorno, donde la firma hostelera de siempre sigue como las tropas de San Fernando en vísperas de la reconquista de Sevilla: exhibiendo todo su poder a las mismas puertas del gobierno de la ciudad. Si en Nochebuena y en Nochevieja apareció la jaima de Gadafi en la Plaza de San Francisco para dar cobijo a los comensales, desprovista la ciudad de inspectores a esas horas donde la calle es Jauja con coheterío, estos días del otoño cálido aparece un puesto donde se ofrecen cachimbas. Cachimbas con vistas a la Giralda, oiga, y con el fondo plateresco del Ayuntamiento, marco incomparable donde suena el eco del con dinero o sin dinero hago siempre lo que quiero y mis veladores son la ley.

En otro lugar del centro, en la calle Luchana, hay un restaurante italiano que cada noche empotra el mostrador auxiliar de los cubiertos en la rejería del templo de San Isidoro, catalogado como Bien de Interés Cultural, que se dice BIC, cristal escribe fino. Y el BIC normal ya se sabe: escribe normal. Algunos estamos esperando la firmeza del delegado Antonio Muñoz a la hora de hacer cumplir la ordenanza bajo sus narices, en la misma Plaza de San Francisco, la que estuvo décadas libre de obstáculos y que en la última década es salón multiusos de la ciudad, aparcamiento de motos y una suerte de zona franca de cierta hostelería que organiza cócteles, planta lamparitas, veladores, mesas auxiliares, parasoles, media Ikea de quita y pon… Y ahora hasta cachimbas. ¿No refiere el gran Muñoz, con más razón que un santo, que hay que reducir las mesas por una razón estética, entre otras? Pues haga también una razzia por esta plaza, que la tiene bien cerquita de su asiento de concejal en los plenos. Cualquier día la web municipal nos ofrece la evolución de la Plaza de San Francisco en streaming, como la tortura de los plenos, pero en plan más divertido, con alguien de la familia pendiente de la pantalla para dar el aviso.

–¡Corred, corred, que han sacado la jaima y las cachimbas! Qué monas esas lámparas y esos aspersores. Qué precioso todo.

La Plaza de San Francisco es el Despeñaperros del plan anti-veladores de Juan Espadas. Aquella anécdota de la locomotora que al llegar a Atocha pegó un resoplío atronador que asustó a los viajeros que circulaban por el andén: “¡Esos cojones en Despeñaperros!”. Ahí, en esa plaza, es donde muchos queremos ver el coraje de un alcalde que confiamos en que no sea blando con las espigas del hostelero de siempre y duro con las espuelas de las franquicias que, al final, nadie sabe de quién son por que todas son iguales por el arte de la globalización.

–¡Óle! Ha rimado.
–Gracias.

En la Plaza de San Francisco es donde muchos esperamos que el alcalde la líe gorda y no haga la vista gorda. Y lo mismo se puede decir del entorno de la Catedral, de esa calle Mateos Gago que prometió reorganizar siendo líder de la oposición, y de la Cuesta del Bacalao, donde la misma firma hostelera tiene la milla de oro de la verdadera unidad del PIB local:el velador. Toda terraza de veladores de la Cuesta del Bacalao ya se sabe de quién es mientras no se demuestre lo contrario. Del tío de las cachimbas, que ya no es Torrijos, sino aquel al que todos temían y se salvó otra vez… por la Campana.

Metro, un túnel sin salida para Espadas

Carlos Navarro Antolín | 9 de octubre de 2016 a las 5:00

Juan Espadas en el metro de SEVILLA
A Juan Espadas se le pone un día cara de Zoido, cuando se dedica a promocionar procesiones y a convocar el plebiscito del escarnio, y otro cara de Manuel del Valle, cuando no hay antiácido que le ayude a tragarse el sapo del Metro. Espadas con el Metro es Manuel de Valle pero sin camisa a medida ni austero abrigo largo. Del Valle llenó Sevilla de carteles para convencer a la grey de que el Metro era inviable, una campaña para decir que no había proyecto. Enseguía ahora el márquetin político que impera aprobaría una campaña igual, una campaña en negativo… El alcalde se ha metido en pocos meses en su segundo lío. Primero fue la consulta de la fecha de la Feria (¡Han cantado gol en propia meta!) y ahora ha sido el Metro, donde Espadas se ha construido su propio túnel sin salida sin necesidad de carteles ni de campañas. Manuel del Valle se salió del Metro. Espadas se vio metido y no sabe salir.

Ha dicho el alcalde esta semana en el colegio Buen Pastor, el auditorio blanco soñado por cualquier político, que las soluciones al tráfico de la ciudad no tienen por qué pasar por el Metro. ¡Ahí va, el Metro! ¡Ahí va, los donuts! El alcalde ha dicho la verdad ante un público blanco, inocente, alumnos que formularon preguntas sobre su ciudad. Juan Espadas, por fin, ha hecho la ingestión. ¡El sapo entró! No vamos a tener más Metro. Todos estos meses hemos sido nosotros, los sufridos administrados, los que nos hemos tragado los sapos de los diversos anuncios, el humo tóxico de las declaraciones y las cucharadas de sopas bobas. Sólo la Ciudad de la Justicia ha generado tanto humo como el Metro en menos tiempo. ¿Cuántas veces nos ha repetido Juan Espadas que no hay que dejar de reivindicar el Metro? El 13 de julio de 2010, cuando era el líder de la oposición, dio la razón a los vecinos de Pino Montano que llevan años exigiendo un Metro soterrado. El 9 de septiembre de ese mismo año alabó a los diez componentes del equipo de la Junta de Andalucía que han diseñado las líneas de Metro: “Cuentan con una experiencia internacional en la ejecución de metros en las principales ciudades del mundo”, por lo que todos, según Espadas, debíamos estar tranquilos ante los imponderables técnicos del trazado sevillano.

El 29 de abril de 2011, en vísperas de su primera campaña electoral, se comprometió a promover el paso de la línea 3 del Metro por San Jerónimo, caladero de votos socialistas. El 15 de abril de 2015, a un mes de las elecciones, sentenció: “Retomaré el Metro y derogaré la nueva zona azul”.

La coincidencia de gobiernos socialistas en el Ayuntamiento y en la Junta de Andalucía a partir del verano de 2015 servía en bandeja la ejecución de nuevas líneas de Metro. Ya no cabía la confrontación entre ambas administraciones. Zoido ya no estaba. Espadas sería un nuevo estilo, por fin había llegado el gestor a la Plaza Nueva como el tapicero a su ciudad, señora.

El pasado 27 de julio, metidos en las calores y sin sombra en la Avenida, el alcalde exigía financiación para el Metro al gobierno central, que todos sabemos que está en funciones y que tiene las manos atadas, pero el rigor es lo de menos. Se trata de confrontar. De hacer ruido, de vivir de la renta efímera de un titular, de echar el balón a la olla de las administraciones para señalar a todas y a ninguna a la vez . Espadas se ponía gallito ante el Ministerio de Fomento cuando la Junta de Andalucía ya daba por perdidos los proyectos de nuevas líneas, cosa que destapó recientemente este periódico. Sevilla tiene Metro, sí. Literal. Una única y solitaria línea de Metro. El 22 de septiembre, Espadas tildó el crecimiento de la red de Metro de “irrenunciable”, pero advirtió que la ciudad no estará parada mientras se inician unas obras ya descartadas por la Junta. Y tanto que Espadas no está parado, por eso agita el sonajero de la ampliación del tranvía hasta Santa Justa, ha ampliado en más de 3 kilómetros el autobús que cubre el Polígono Carretera Amarilla, ha creado las lanzaderas entre la Cartuja y el apeadero de Blas Infante con el pretencioso nombre de Tussam exprés, ha potenciado la línea C5 que pasea a velocidad de tío vivo a cuatro jubilados cada tres horas por el casco antiguo, y no para de referir que hay “otras soluciones” antes que el Metro cuando se relaja y dice la verdad antes tiernos infantes. Por fin asume en público el discurso de la Junta de Andalucía largamente ocultado en los despachos: Sevilla tendrá más autobuses y tranvías, pero no más Metro.

El alcalde sabía de sobras que la Administración autonómica tenía tirada la toalla del Metro sevillano pese al elevado coste (18 millones de euros) que había tenido el diseño de las líneas que faltan. Por eso llevaba varios meses exhibiendo los nuevos planes de Tussam sin verle la salida al túnel del Metro. Por eso Zoido tenía preparados en el cajón los proyectos de ampliación del tranvía a Sevilla Este y a la Plaza de Armas, dos nuevas líneas estudiadas por Tussam de cuyos detalles informó este periódico en agosto. Todos sabían la verdad y se fabricaron las respectivas salidas de un túnel donde se ahogan los sueños de Sevilla por ser de nuevo una gran ciudad.

El alcalde fija mientras otro objetivo para el mandato: acabar con el Vacie. Sevilla en blanco y negro en pleno 2016. De erradicar el Vacie ya habló Franco. Hasta lo visitó. Y la primera ley de Metro de la ciudad es de las cortes franquistas, de 1968. Seguimos con el Vacie como Hurdes a lo hispalense y tenemos un Metro menguado, insuficiente para una ciudad que roza los 700.000 habitantes y que en buena parte discurre por la superficie. Espadas cualquier día, entre viaje y viaje a Málaga, nos habla de recuperar el Canal Sevilla-Bonanza, reabrir Ecovol o reinstalar las sillas de tijera de color verde de la Plaza Nueva.

Ni Metro, ni cercanías al aeropuerto. Y Espadas sacando pecho al quejarse de que las cláusulas sociales de los contratos municipales son tan innovadoras que abrirían los telediarios si se tratara de Madrid y Barcelona. No se preocupe el señor alcalde que los sevillanos nos hemos hartado de salir en los telediarios el último mes entre su consulta sobre la Feria y el pifiazo de su compañera Verónica Pérez a las puertas de Ferraz. Eso es lo que le ha pasado al alcalde con el Metro, que ha hecho un Verónica Pérez al exigir un proyecto con mucha energía, obtener un portazo del gobierno amigo de la Junta y aplicarnos el placebo de unos cuantos autobuses más. Esperemos, al menos, que seamos capaces el próximo verano de colocar bien los toldos de la Plaza del Pan al primer intento y que al alcalde se le quite la cara de Manuel del Valle, quien, por cierto, nunca bailó en la Feria. Ni prometió el Metro ni la Ciudad de la Justicia. Al menos nos anticipó la verdad. El Metro sigue siendo un tunel sin salida. Aunque nunca haya que perder la fe. Dios existe, decían los autobuses de Tussam. Siempre Tussam.

Una concejal que vulnera la Constitución

Carlos Navarro Antolín | 4 de octubre de 2016 a las 5:00

Comienzo del Pleno Fotos de todos los grupos políticos Especial atención a la presidenta de la sesión, Carmen Castreño
Desde que entró en vigor la Ley de Grandes Ciudades, también conocida como Ley Arenas, hemos tenido presidentas del Pleno de un perfil sosegado como Aurora Atoche e Inmaculada Muñoz (PSOE) y de un perfil polémico y un punto altivo como Javier Landa (PP). Pero nunca hasta ahora habíamos contado con una presidenta del Pleno que vulnerara los derechos constitucionales de grupos de la oposición, caso de Participa, la marca blanca de Podemos. Carmen Castreño ha metido el pinrel. Y no lo dicen solo los chicos de la oposición, sino la Sala de lo Contencioso administrativo del TSJA. Se comprende que Participa, que llevó el asunto a los tribunales, y el PP coincidan en pedir su cese como máxima autoridad del Pleno. Su figura ha quedado erosionada contra todo pronóstico, pues venía avalada por un halo de sensatez y una gran capacidad de trabajo. Si a Landa le montaron la de San Quintín por expulsar a un fotógrafo del Salón Colón (el típico tiro en el pie que es marca de la casa la derecha), qué menos que se exija de Espadas una reacción contudente. La sentencia es clara: vulneración de los derechos que la Carta Magna recoge en favor de los representantes públicos. Se trataba simplemente de permitir el debate y la votación de unas enmiendas. Y Castreño lo impidió. Un alcalde que promueve consultas populares sobre cuestiones de la Señorita Pepis, no debería hacerse el sueco con una sentencia que vuelve a dejarle en una posición, cuando menos, incómoda. El PSOE se ha quedado solo en la defensa de Castreño.

Los policías que sabían demasiado

Carlos Navarro Antolín | 20 de septiembre de 2016 a las 5:00

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LA alternancia no es un valor en sí mismo. Lo dijo el cardenal Amigo cuando le preguntaron si no era necesario que la derecha gobernara en Andalucía al menos una vez tras varios lustros encadenados de ejecutivos socialistas. Recuerdo las palabras del purpurado al leer la carta del sindicato alternativo de la Policía Local, el que debía soplar cual Eolo y borrar las malas prácticas del sindicato de toda la vida, el que sigue siendo mayoritario y el que tiene cogidos por donde usted y yo sabemos a todos y cada uno de los alcaldes y tenientes de alcalde de Seguridad. Llegó el sindicato alternativo y fue saludado con la esperanza de que su fundación sirviera para reducir la omnipresencia del sindicato de siempre, que comenzaba ya a dar muestras serias de vicios adquiridos y óxidos con tal intensidad que han derivado en titulares sobre procesos judiciales que lastran su imagen y, en general, la de toda la Policía Local.

Los alternativos han comenzado septiembre con fuerza. Igual que ha hecho el alcalde con la consulta sobre las fechas de la Feria (no es un referéndum, en todo caso sería un plebiscito), igualito han hecho los responsables de representar una alternativa: ofrecer una imagen frívola y banalizada sobre cuáles deben ser las prioridades de una ciudad y de una organización sindical, respectivamente. Estos muchachos en los que teníamos tantas esperanzas se han descolgado, oh criaturas, con una carta que exige zona azul gratis en los alrededores de los juzgados para que los agentes no sufran “sanciones económicas” como cualquier administrado ni tengan que estar pendientes de renovar el ticket como cualquier conductor en apuros cuando Su Señoría se retrasa, que ya sabemos que la justicia tarda más que San Bernardo de vuelta, pero hay ciudadanos de primera que no pueden esperar (policías locales) y ciudadanos de segunda (el resto del padrón) condenados al ajo y agua… de Melonares.

El sindicato alternativo exige “distintivos” para aparcar gratis en los alrededores del juzgado. Pedid y se os dará. Se han vuelto de la casta, que diría el tertuliano de guardia. Venían a renovar el panorama sindical y han quedado fagocitados. Zona azul gratis total para los locales que nunca son comprensivos con los cinco minutos en la segunda fila de aparcamiento cuando usted hace el mandado en la farmacia de Amador de los Ríos, el VIPS de República Argentina o la taquilla de los toros en Adriano. En todos esos casos, multazo que te crió y no rechiste porque se puede llevar una respuesta con un tuteo incluido como una Catedral y las gafas de sol elevadas por la frente.

Por las exigencias de privilegios los conoceréis. La imagen de la Policía Local está como la de los taxistas, fruto de estar instalados en la queja y de prestar servicios con cada vez menos esmero. La solución no es fácil en absoluto, pues apunta a cuestiones tan difíciles de cambiar como son la educación y la formación en unos principios básicos. No hay lavado de cara que suprima las legañas que afean el sector del taxi, como no sirvieron para nada los anuncios que el alcalde Zoido difundió para suavizar la imagen de los agentes de la Policía Local. Todo se vino abajo con los casos judiciales que han puesto bajo sospecha a todo un cuerpo, supuestos amaños de oposiciones y casos acosos laborales, con informaciones en telediarios de ámbito nacional incluidas.

Ni la imagen actual de los sindicatos, lastrada por su tradicional afición a revestirse de pedigüeños, ni los tiempos en el sector público están para exigencias de plazas de aparcamiento gratis total por la imposibilidad de “no renovar el ticket de la zona azul”, el mismo cuya carencia o caducidad lleva a miles de sevillanos a figurar como morosos en las páginas del BOP. Arbitren otra fórmula que no sea la gratuidad. Porque su exigencia huele. Si el cambio era esto, prefiero el original. Nos quedamos con Bustelo y sus muchachos.
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Portada de Feria, jornal para los nuestros

Carlos Navarro Antolín | 14 de agosto de 2016 a las 5:00

Presentación del diseño ganador de la Portada de la Feria de Abril
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AGOSTO tiene el peligro de un toro abanto de incierto derrote. Agosto va barbeando el calendario y reparte mugidos aislados en un albero de polvo recalentado. Este agosto sin delegado de Urbanismo tiene, en cambio, portadón de Feria, de los que habrá que lucir en la solapa. En julio se habla de los reyes magos de enero. Yen agosto se habla de la Feria de Abril. Todo sea por no hablar de Semana Santa, que eso es en otra página, un poco más adelante, al fondo a la derecha. El Ayuntamiento nos ha metido la portada ferial por la gatera de agosto como nos metió las vallas el Domingo de Ramos, sin avisar, sin oficio previo. A la chita callando, a lo Cabrera aforando. Cuando nos despertamos con las palmas y olivos, las vallas, como el dinosaurio, estaban allí. Dicho a lo Pedro Sánchez, las derechas dejaron la Madrugada como los zorros y las izquierdas recuperaron el orden. El concejal Juan Carlos Cabrera se ha pasado dos meses desmonterado en el ruedo municipal recogiendo aplausos desde el tercio de las Fiestas Mayores hasta que el alcalde se puso un poquito celoso…

Sigamos con el lenguaje político de Barrio Sésamo: arriba y abajo, izquierda y derecha. Las izquierdas del señor Cabrera, que es del sector más de las derechas de este PSOE a la deriva, nos enseñaron el jueves el diseño de la portada de la próxima Feria. Una obra elegida por un jurado del que la nota oficial no ofrece ni nombres ni apellidos, tan sólo referencias a los colectivos que representan. ¡Marchando cuarto y mitad de transparencia!. Entre las 117 propuestas ganó el boceto de don Hugo Montalbán, que en las redes sociales se presenta como “independiente, trabajador, crítico de Sevilla y delineante”. Vaya por delante que la portada nos gusta casi tanto como el aceite de oliva Virgen Extra. Es una apuesta original e innovadora en la que no cambiaríamos nada. Por eso desde el burladero le gritamos a Cabrera: “¡Déjala como está, Juan Carlos! ¡No la toques!”. Que no se mueva un varal de esta portada. Sevilla no es Arahal. No hay que montar vodeviles de echar portadas feriales o carteles del verdeo a los corrales como si fuéramos energúmenos del Tendido 7 en las cloacas de las redes sociales.

La portada se queda como está. Y esperemos que las vallas también. Pero en la próxima designación pedimos al señor Miguel Bazaga, director de Fiestas Mayores del ExcelentísimoAyuntamiento, que ofrezca las identidades del jurado. Sería un detalle. Un jurado sin nombres es como una ensaladilla sin tenedor, como Zoido sin melva o como Espadas sin la americana de mangas largas. Ysería no ya un detalle, sino un derroche de generosidad, una apuesta por un modelo de gobierno transparente de acuerdo con las directrices y códigos europeos de buen gobierno, una hemorragia de luz y taquígrafos en la gestión, ofrecer un currículum un poquito más amplio del ganador de los 5.000 euros del ala, que son 5.000 oiga, que 5.000 euracos vienen la mar de bien para el sufrido septiembre. No le costará mucho al gran Bazaga contarnos algo más de Hugo Montalbán. Estamos a tiempo, sobre todo porque lo conoce estupendamente. Al igual que Luis Duarte, el otro gran asesor a dedo de Cabrera. Duarte también conoce muchísimo a Montalbán, vamos que yo creo que hasta se hablan de tú.

Como diría Lopera: “Fijarze bien”. El autodenominado independiente Montalbán es militante del Agrupación Sur del PSOE. Cáspita, eso no lo dice la nota. Montalbán fue miembro de la Junta Municipal del Distrito Bellavista-La Palmera en el mandato anterior. Es un socialista muy activo en mítines y campañas electorales, como se muestra en las fotografías en las que aparece como estrecho colaborador de Juan Espadas, o con el dúo Bazaga&Duarte Portadas de Feria, S. L. (Sociedad Limitadísima a 50.000 euros anuales cada uno), o con el mismísimo secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Esto último no lo perdonará La Que Manda en el PSOE, a la que ya estamos viendo entrar en la Feria de 2017 por Costillares para no pasar por debajo de la portada. Estamos oyendo las indicaciones al chófer: “Canijo, me dejas junto a los cacharritos”.

Qué disgusto, Juan, qué disgusto se va a llevar la jefa en el agosto chipionero. Con lo bien que ibas de alcalde en tu primer año, tan modosito y bien relacionado hasta con la Sevilla Eterna… Difícil será que La Que Manda olvide que un pedrista ha diseñado la portada. ¿Recuerdas, alcalde, cuando Pedro Sánchez se bajó del coche el pasado Miércoles de Feria? Sólo estaban la portada… Y Celis. El vacío aquel día no fue la expresión del Estado, sino del rechazo. Y ahora esta portada le da aire a Pedro Sánchez en la tierra de La Que Manda en el PSOE.

No se vayan todavía que aún hay más, que la Feria de este agosto no ha terminado. El independiente Motalbán, según revelan las actas, tiene tanta originalidad y buen gusto con la portada de 2017 –que la tiene– como colmillo acerado en su oratoria política. Montalbán le toca los costados al PP a base de bien. Da caña a la derecha como un guerrista embravecido de los años ochenta. Fíjense lo que largó a cuenta de un debate en el Distrito Bellavista-La Palmera sobre la adaptación y mejora de los accesos al Centro de Salud de Los Bermejales:“El Grupo Popular representa a la clase poderosa, porque tienen coches para llegar a todos los sitios, pero no todo el mundo puede”. La identificación del coche con el poder es como la del caballo con el señorito, el vino blanco con el pesado o el tinto con la carne. Como diría el metre pelota: “Es un maridaje muy superado, señor”. En aquella sesión, por cierto, estaba también el gran Bazaga como representante del PSOE.

La nota oficial del Ayuntamiento, ay rabillos de pasas debería comer más de uno, omite que Montalbán ha servido a su ciudad como representante de un partido político en una junta de distrito hasta hace un año. Incluso fue interventor del PSOE en el colegio Juan Sebastián Elcano de Los Bermejales en las autonómicas de 2015. Pero nada, ni pío. Es como si nos ocultaran la vida y obra de los grandes pintores y escultores, que no se entenderían del todo. El entorno del artista es fundamental para captar la esencia de su producción, según se nos enseñaba en el extinto COU, el curso que por aquel entonces Felipe decía que andaba estudiando su sucesor. Si va a tener razónel lince Arenas, que el peligro está siempre en los independientes…

Tal vez la clave, como casi todo en esta ciudad, se encuentre en las placas, en este caso la de la sombrerería Padilla-Crespo de la calle Adriano, pero en versión portada de Feria 2017: “Jornal para los nuestros”. Diga usted que sí, don Juan Carlos Cabrera. Complejos, ninguno. ¿No se cogen otros compañeros de gobierno un mesecito de vacaciones completo con pedreas incluidas en septiembre? Pues usted, a premiar a los suyos. Y para independiente, el de Avellaneda, fundado en 1904. Ultramar.
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Hábitat vacante durante 28 días

Carlos Navarro Antolín | 7 de agosto de 2016 a las 5:00

El delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo del Ayuntamien
AGOSTO es un mes para morirse sin hacer ruido, disfrutar de la fresca penumbra de algún templo de guardia, o hartarse de aparcar donde el resto del año resulta heroico. Este agosto de políticos de Madrid en plena actividad nos está adulterando los días de quietud por antonomasia. El agosto de siempre nos es hurtado. Debe ser el efecto de la crisis de valores que nos asuela, que no tiene que ver con el piso de los zapatos, oiga. España se nos va como se nos ha ido cuarto y mitad de Sevilla con el persianazo al sucedáneo de La Alicantina. Aquí no vacacionan los leones del Congreso, ni Rajoy parece que tenga tiempo de pisar Las Marismillas. Larga vida al mosquito tigre de Matalascañas. Nadie defiende el mes de agosto, que se debería vivir siempre como Dios manda:entre baños y paseítos de chicotá en chicotá para dar cuenta del helado de turrón.

¿De verdad que no queda nadie que defienda las esencias del agosto de toda la vida? En Sevilla hay una caracola donde se resiste el empuje de los nuevos tiempos como los locos galos aguantaban en su aldea los envites de los romanos. Sí, hay una reserva espiritual del mes de agosto nada menos que en la Gerencia de Urbanismo, organismo autónomo del Ayuntamiento. Ya no quedan fondos de los convenios urbanísticos ni grandes morterás por los intereses financieros, pero sí queda una idea clara de lo que debe hacerse en agosto: largarse.

En la Gerencia se para en agosto aun cuando Andalucía vaya imparable, ¿verdad mi dilecto Antonio Muñoz, delegado de la gaita del Hábitat Urbano y del cuerno de la abundancia del Turismo, amén de la cultura?

No quedan picos de La Alicantina, ni calentitos del Postigo (ea, ya salieron), ni los perfumes carísimos de Uclés. ¡Sevilla se nos va! Pero sí nos queda el agosto de toda la vida en las caracolas de la Isla de la Cartuja, con esa sensación de oficinas sin oficinistas y las pajaritas de papel en desbandada, de ventanillas sin ventanilleros, del vuelva usted en septiembre, del lo sentimos pero no está el compañero que tiene que mover el papel de esta mesa a aquella otra mesa, del torno sin tiempo de desayuno que controlar… ¿Cuánto se tarda en tomar un café con leche sin lactosa, sacarina en vez de azúcar, media de la parte de abajo poco hechecita con tomate en rodaja y un hilo de aceite? Pues según los últimos estudios se tarda entre 37 y 43 minutos en días sin lluvia. Si llueve, la cosa se dispara a los 53 minutos.

Nos contaron que la Gerencia de Urbanismo era el motor de la ciudad. Pues en agosto se queda gripado en días sin frío. Sólo hay que mirar los 28 días de ausencia de su delegado. Antonio Muñoz, la sonrisa del gobierno de Espadas, anuncia período de hábitat vacante del 8 de agosto al 4 de septiembre, ambos inclusives. Este Muñoz se nos ha hecho aficionado al PA justo cuando el andalucismo vuela como el grajo.

–Se equivoca. El compañero Antonio se ha sacado el carné del PA, pero del PA del Por Ausencia.
Por ausencia de Muñoz firmarán los poquitos expedientes de Urbanismo que logren llegar hasta la mesa oportuna los concejales Juan Carlos Cabrera (del 8 al 14 de agosto), José Luis David Guevara (del 15 al 21 de agosto), Joaquín Luis Castillo (del 22 al 28 de agosto) y Juan Manuel Flores (del 28 de agosto al 4 de septiembre). ¿No se tratan los socialistas de compañeros? Muñoz debe estar contentísimo con sus compañeros que le hacen los turnos de rúbricas para que él se sople 28 días de ausencia en una España en funciones. Más que compañeros, estos turnos tan bien organizados son un reflejo de que, por lo menos, se trata de compadres de Muñoz.

Rajoy negociando con las derechas (Sánchez dixit) mientras Muñoz nos deja el hábitat vacante durante 28 días. ¿Quién tendrá la originalidad de arremeter este largo agosto contra los veladores desde el atril de la oficialidad al mismo tiempo que tiene las competencias para poner orden? ¿Quién nos recordará el horror estético de la Avenida? ¿Quién vigilará si la obra de la Alameda mantiene el amarillo horripilante? ¿Y el turismo, quién velará por el turismo en la ciudad terciarizada por excelencia? El delegado de Turismo se va en el agosto sevillano que el PP trataba de vender como destino idóneo donde los reyes magos dormían la siesta a la sombra de la Catedral.

Un enorme vacío nos condiciona la existencia durante 28 días. El motor de la ciudad (Espadas dixit) se queda al ralentí. En la caracola número uno no suena la chicharra, sino aquella música de Jon Secada de los años noventa: “Otro día más sin verte, Antonio”. El gerente Ignacio Pozuelo sólo estará ausente del 8 al 28 de agosto, pero anuncia dos jornadas para firmas: los días 18 y 25. Este gerente no se entera de que en agosto hay que levantar el pie del acelerador, que ya no están los tiempos para impulsar proyectos a la vera del río, ni otros camelos del urbanismo productivo.

Los 28 días de asueto del gran Muñoz me recuerdan al concejal novato de Ciudadanos al que le preguntaron por las fechas de sus comparecencias ante los medios en agosto del año pasado, recién estrenado el mandato: “¿Pero el Ayuntamiento abre en agosto?”. Abre, claro que abre, Naranjito de la Plaza Nueva, pero en el caso de Urbanismo el Hábitat está vacante, el pontífice cambia de aires. No lo veremos en 28 días. Y por no ver, no vemos estos días ni al alcalde, que se ha debido ir a otros lares a dar la barrila con las “reformas estructurales” que quiere hacer en el Ayuntamiento.

¿Y las derechas? Lo de las derechas suena a cartel electoral de la República, a serial de Nicolás Salas, a la ciudad de toda la vida que ahora se nos va, pero que un socialista como Muñoz salvaguarda como El Penitente salvaguardó tantos tesoros en esos años cuyo lenguaje rescata alguien tan moderno como Pedro Sánchez. El campo para quien lo trabaja y agosto para descansar. En el próximo barómetro de Antonio Pascual (Unos vienen y otros van, Antonio Pascual siempre está), los jóvenes universitarios de Sevilla dirán que de mayor quieren ser Antonio Muñoz. Agosto es para hacerse el muerto… Y resucitar en septiembre con el hábitat bien fresquito y remojado.
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Una vuelta a la tortilla municipal

Carlos Navarro Antolín | 12 de junio de 2016 a las 5:00

SEVILLA 30/05/2016.
NO hace mucho tiempo que el PP de Sevilla sesteaba en la pradera azul de una mayoría nunca vista. Habrán de pasar muchas generaciones para que se vuelva a ver a un alcalde presidir una corporación municipal con 20 concejales. No hace mucho tiempo, repetimos, que la soberbia del PP –que existe, como existía la del PSOE en los años ochenta de pana y vuelos en mystere– se jactaba de que, como mínimo, estarían ocho años repanchingados en los sillones del poder municipal. “Muy mal lo tenemos que hacer para no repetir en el gobierno”. Hasta el propio Torrijos, que sabe que en los chiqueros del juzgado está el toro de Mercasevilla que habrá de lidiar en otoño, proclamó que la derecha había llegado para instalarse, como el tapicero a su ciudad. España entraba en crisis y el PP de Sevilla vivía su particular boom de los 20 concejales. El entonces líder de la oposición, Juan Espadas, otorgaba no cien, sino doscientos y trescientos días de ventaja al gobierno. ¡Lo nunca visto! Todos estaban abrumados por aquella mayoría absoluta. “No puedo llevar la contraria a tantos sevillanos”, se defendía Espadas en las primeras curvas del mandato, que hasta anduvo timorato cuando aquella polémica Operación Triunfo de Zoido, el alcalde intocable. La oposición ni rozó al alcalde del PP con aquella ocurrencia de reclutar a jóvenes cantantes por los distritos.

Los socialistas no se atrevían a meterle el pie en el área chica de aquellas primeras polémicas. Y los populares, crecidos, entonaban que así, con el PSOE plano y acobardado, e IU en jaque por el caso de los terrenos de Mercasevilla, sería todo aún más fácil, una suerte de paseo militar en las urnas de mayo de 2015. “Que siga Espadas, que siga. Es lo mejor que nos puede pasar”, se oía en los despachos de un gobierno que ni presagiaba que estaba perdiendo 40 votos al día: 60.000 en cuatro años. Y si alguna encuesta encendía la alarma, ni siquiera salía del cajón del asesor de turno en dirección a la Plaza Nueva. Al Rey no se le dan disgustos, pensaba el cortesano.

No hace mucho tiempo que pasaba todo eso hasta que el viento cambió en una ciudad experta en mirar para otro lado al primer chasquido de dedos. Eolo comenzó a soplar en la dirección opuesta, con el resultado conocido en las elecciones municipales de hace un año. Y hoy son los socialistas los que ponen velas a San Judas para que sea Zoido el que permanezca como líder de la oposición. Qué ironías tiene reservado el destino. Que siga Zoigo y que, mientras, el PP continúe centrado en los movimientos internos que se suceden en cualquier partido político después de una catástrofe electoral como la sufrida por el centro-derecha en la capital, máxime si se trata de haber perdido un poder que se creía garantizado por ocho años sin levantarse del triclinio.

Antes eran los populares los que deseaban que Espadas siguiera con su estilo de oposición plana, de pellizco y regañina fraternal, con sus concejales incapaces de sacar rédito a polémicas como la colocación del cónyuge de un edil en una entidad subvencionada por el Ayuntamiento.

Ha pasado sólo un año y la tortilla municipal está de la otra cara con tal precisión que hoy es Zoido, ¡cáspita!, el que dice que Espadas no tiene ideas nuevas y sólo se preocupa por la foto, las comisiones y los observatorios. ¿Recuerdan cuando Espadas denunciaba el gasto de Zoido en su gabinete de comunicación? Pero si fue ayer… Era ayer. La noción del tiempo en política parece la del niño que se reencuentra con el amigo del verano y le habla de ayer cuando hace referencia a juegos del verano anterior.

Hoy Espadas habla de la Zona Franca y pareciera el mismo Landa que presidía los plenos y echaba a los fotógrafos. Hoy Espadas preside las procesiones y parece el mismo Zoido pero con las mangas del traje algo más largas. Que siga Espadas, decían en el PP antes de 2011. Que siga Zoido, dicen en el PSOE después de mayo de 2011, que por algo no hay mejor enemigo en política que aquel cuyo pasado está caliente. Y en cuestión de fotos, aplican todos la regla sagrada del y tú más. Los mismos caballitos del tío vivo municipal, como en una alternancia perfecta. Los mismos veladores, los mismos atascos en las licencias (tres mil expedientes a la espera de ser tramitados), la misma incapacidad para efectuar reformas en la Gerencia de Urbanismo, el mismo miedo a los sindicatos policiales, el mismo lamento sobre la falta de agentes, la misma parálisis para abordar nuevas líneas del Metro, los mismos manteros poblando las calles peatonales del centro y de Nervión, el mismo debate recurrente sobre la ciudad de la justicia, el mismo tabernero que hace y deshace en la calle que es suya, ora con el PP, ora con el PSOE; el mismo sol castigando en la Avenida de una ciudad que debería estar consagrada a la sombra cuando a los cursis del código de la ortodoxia política se les llena la boca con el concepto de “ciudad habitable”, los mismos debates superfluos y de escasa trascendencia que son sonajeros que distraen de lo fundamental, como la fecha de la Feria o el exceso de procesiones, la misma parálisis de los túneles del Aljarafe de la SE-40 y de los proyectos del antiguo mercado de la Puerta de la Carne o la antigua estación ferroviaria de Cádiz, la misma cochambre en el entorno de la Catedral, las mismas contrataciones de corta duración para conseguir el efecto placebo…

En el volteo perfecto de esta tortilla municipal, sólo falta que Espadas se ponga a comer melva para que, oh príncipe de Lampedusa, todo siga igual en la Plaza Nueva. Y que, encima, diga aquello de que no hacían falta las alforjas de los 20 concejales para tan escaso viaje de gestión, que con once basta para hacer una Semana Santa de caramelo y alquilar los monumentos para que los turistas de altos vuelos hagan sus cuchipandas en “espacios singulares”. Al menos así nos ahorramos algunos sueldos de concejales de gobierno y hasta las riñas de los viernes de algún agreste portavoz. Mañana lunes, 13 de junio, festividad de San Antonio de Padua, se cumple un año de la toma de posesión de Juan Espadas. Ahora vemos la otra cara de la misma tortilla.

Obama viene, Primark no

Sevilla está en modo Bienvenido Mr. Marshall. La muy novelera ciudad, por la que a veces pareciera que no ha pasado la Expo’92, tiene alpiste para alimentar a todos sus pájaros por muchos meses. Desde que aterrizó en San Pablo la Reina de Inglaterra –allá por 1988– no recibimos una visita de rango tan ilustre, descontadas las que hubo en el 92 y la del Papa de 1993 para clausurar el Congreso Eucarístico Internacional. La de Isabel II fue una visita turística, tal como auguran que será la del presidente norteamericano. La monarca visitó la Catedral, el Alcázar y el Archivo de Indias en seis horas y media. Se quedó sin exhibición ecuestre en la Plaza de España, por la que sí pasó en coche unos instantes. Los noveleros de 2016 dicen que la visita de Obama pondrá a Sevilla en el mapa, lo cual es de agradecer. Mucho peor sería que pusiera en valor a Sevilla, hoy que todo se pone en valor a todas horas: se ponen en valor las terrazas de verano, la zapata del Puente de Triana y los mercados de abasto;habría que poner en valor el Museo, nos pasamos tres pueblos poniendo en valor el patrimonio de las hermandades y lo que de verdad habría que poner en valor es la melva canutera. Los que no ponen ni un euro de momento en Sevilla son los irlandeses de Primark, con lo que habrá que seguir yendo a Jerez o a Huelva a por la ropa de bajo coste. El sevillano busca fuera lo que no tiene dentro:las playas y los calzoncillos baratos. Ni con Zoido ni con Espadas tiene Primark remedio. La gran inversión, autorizada por Urbanismo en la antigua sede del Banco de Andalucía, choca contra la normativa autonómica y pasa de largo como el Gordo de Navidad. Pero tenemos salud, que es lo que importa. Y a Obama.

La Sevilla de Juanma

Carlos Navarro Antolín | 29 de mayo de 2016 a las 5:00

MORENO BONILLA ACUDE A LA CAJA DE LA SEMANA SANTA
SUEÑA la margarita con ser romero y Moreno Bonilla con entrar en Sevilla, valga el pareado que rima con adosado. El que ha sido visto en la ciudad como el invasor malagueño suma poco a poco los apoyos de ciertos militantes sevillanos que ya son conocidos como los afrancesados del PP. Se trata de concejales y militantes de base que huelen el cambio, el final de la etapa de Juan Bueno como presidente, y que desean estar bien colocados en caso de que el malagueño, por fin, tenga una estructura amiga en el PP hispalense. Moreno Bonilla necesita tiempo para sí y para hacerse con el partido en Sevilla. Su objetivo particular es consolidarse en una presidencia que ni mucho menos tiene asegurada. La buena suerte no le ha acompañado desde que alcanzó el cargo (“Tú lo has querido, Juanma”, le dijo Rajoy en aquel congreso) ni con el calendario electoral (sufrió el adelanto electoral cuando aún estaba decorando el despacho) ni con determinados sobresaltos, como el desastre en Granada, o la sucesión de feos que ha sufrido entre su propia militancia, cuando, por ejemplo, la cúpula del partido en Sevilla (ay, siempre Sevilla) no lo acompañó en la dura noche electoral de las autonómicas.

Moreno Bonilla se parece a Rajoy a la hora de afrontar los problemas. Prefiere ganar a los puntos que con golpes de mano sobre la mesa. Si Susana Díaz se marcha a Madrid, sus posibilidades de afianzamiento se consolidan. La Que Manda en el PSOE es hoy prácticamente imbatible en Andalucía. Y respecto a Sevilla, su hoja de ruta pasa por colocar en la presidencia a Virginia Pérez, la que fue número tres de la regional al inicio de su mandato –como pretendida referencia de la entonces escuálida representación sevillana en San Fernando– y que ahora hace las veces de secretaria general del PP de Sevilla. El hombre que está llamado a impulsar la renovación en el grupo municipal es el concejal Beltrán Pérez, que debe coordinarse cada día más con la futura presidenta. Ambos Pérez lideran el grupo de afrancesados que, por el momento, conectan con un presidente regional que parte de la base de que no se pueden forzar las situaciones, que lo idóneo es esperar a que las inercias vayan despejando el camino. ¿Cuáles son esas inercias? La más importante es que más pronto que tarde, Zoido debe dejar el Ayuntamiento y, por lo tanto, permitir el proceso de renovación que el partido pide a gritos, un partido que empieza a temer el riesgo de convertirse en tercera fuerza política en la circunscripción.

Si Virginia Pérez asume la presidencia y Beltrán Pérez la portavocía, sólo quedaría buscar un secretario general, un puesto que en el PP de Sevilla se suele consagrar a la atención de los pueblos.
Los afrancesados crecen de forma paulatina porque ambos Pérez cuentan con un predicamento considerable en las filas del partido. Beltrán Pérez no debe tener problemas internos en el propio grupo municipal para hacerse con el timón, carece de aristas y, además, tiene la vitola de haber estado orillado durante el mandato de Zoido. ¿Por qué? Tal vez porque el propio Zoido lo veía y ve como su sucesor natural. Beltrán no es que sea amigo de Moreno Bonilla, pero se conocen de los tiempos de Nuevas Generaciones. La Sevilla de Juanma pasa por este concejal. Ambos tienen el objetivo común de abrir una nueva etapa en un PP de Sevilla anestesiado y cuyo grupo municipal tiene perdido el pulso y está acomodado en un cada vez más reducido círculo de confort, lo que se evidencia en denuncias públicas poco trabajadas en las que aparece el mismo vecino de siempre como única referencia de crédito.

Moreno Bonilla necesita todo un hat-trick: que el PP siga en el poder a partir del 26-J, que Susana Díaz se vaya a Madrid y que la renovación del partido en Sevilla vaya por la hoja de ruta de los Pérez.

El asesor que prefiere la tiza

Carlos Navarro Antolín | 16 de mayo de 2016 a las 5:00

Virgen de los Reyes
A finales de enero fue nombrado coordinador externo de la Corporación de Empresas Municipales (CEM) con derecho a despacho en la histórica sede de la calle Escuelas Pías, un edificio que bien podría ser un Parador de Turismo de los buenos, de los que retienen la suntuosidad de antaño antes de que llegue el Vázquez Consuegra de turno y lo oscurezca todo que parezca que va a salir la Mortaja, pero sin faroles de mano tras el muñidor. Alberto Moriña Macías, ex concejal socialista del Ayuntamiento, ha pasado a formar parte del selecto grupo de los asesores de corta duración por decisión propia. No ha durado ni un semestre pese al sueldo garantizado de 52.000 euros anuales hasta 2019. Se ha ido porque se le ha presentado la oportunidad de su vida, un objetivo personal por el que ha luchado como el que busca cumplir con un sueño: dar clases en un instituto. Yha cambiado el despacho del centro de la capital por la pizarra y la tiza en un centro docente nada menos que de Almería, muy próximo al desierto. La fuerza de la vocación, dicen. Cuando estaba en la oposición estudiaba oposiciones, por eso aseguraban que era un opositor puro y duro. Esos años integró el denominado trío de capilla junto a Juan Carlos Cabrera y Miguel Bazaga. Los tres acompañaban a Espadas a los actos cofradieros. Con anterioridad fue portavoz del Grupo Socialista en los últimos años del gobierno de Monteseirín. Su nombramiento fue una imposición del partido. El entonces pujante José Antonio Viera y la ya más que emergente Susana Díaz le encargaron a Moriña que marcara de cerca la actividad del grupo político. No se podía dejar a Alfredo a su libre albedrío. Moriña fue de la pandilla juvenil de Susana Díaz, un selecto grupo del que formaban parte el hoy consejero de Turismo, Francisco Javier Fernández, y la hoy secretaria general del PSOE hispalense, Verónica Pérez. En el Ayuntamiento dicen que Moriña se ha ido de forma absolutamente voluntaria a cumplir un sueño:“Le ha salido una oportunidad”. ¡Caramba!

Como enseña la Madre Iglesia

Carlos Navarro Antolín | 11 de mayo de 2016 a las 5:00

Espadas visita la jefatura de la policia local Lugar: Espacio La Ranilla,
EL viejo canónigo, emérito desde hacía ya varios años, sentenció en la tertulia en la que había compañeros a los que duplicaba en edad: “Dejad de hacer cábalas absurdas. El nuevo arzobispo nunca, nunca, puede ser elegido de entre los curas del clero local, ni siquiera de entre los que hayan estado aquí en alguna etapa de su ministerio pastoral . Imagínate que fueras elegido tú. O tú. O aquel joven que ejerció de rector del seminario y ahora está en las misiones, ¿lo recordáis?. Tendríamos tal grado de confianza, tal fluidez de relación y tanta información compartida que no nos infundiría el respeto debido. Hacedme caso, la madre Iglesia enseña que los obispos deben venir de fuera, sobre todo cuando es la hora de las reformas y toca poner orden”.

El alcalde de Sevilla busca fuera lo que sencillamente no tiene dentro:alguien que de verdad ejerza la autoridad en la Policía Local. Un militar, un policía nacional, un guardia civil, un legionario… La ley ofrece un abanico variado. Los que están no vale. Han quedado amortizados con los años. Ose han mimetizado en exceso con los representantes sindicales, o no son del gusto de un gobierno que se aproxima al primer aniversario con la asignatura pendiente de poner en marcha su propio modelo de Policía Local: un sólo jefe como en tiempos pretéritos. Espadas no quiere una bicefalia estrenada en tiempos de Zoido, que decidió dejar vacante la jefatura propiamente dicha y, al menos, no cedió a las presiones de los sindicatos que –como siempre es previsible– trataron de colocar a su candidato. Como si los canónigos trataran de imponer al obispo o los monaguillos al párroco.

Conocemos ya que Espadas no hará una revisión del PGOU, que ha apostado por un modelo de Navidad con diferencias sustanciales con respecto a los cuatro años anteriores, que prepara unas bodas de plata de la Expo 92 con cierta ambición, que apuesta por ampliar el trazado del tranvía en lugar de exigir –brazos en jarra– más líneas de Metro al gobierno amigo de la Junta, que se pirra por la interlocución con otros alcaldes de capitales andaluzas, y que hasta no tiene el menor reparo en contentar a las cofradías. Nos quedaba por descubrir su proyecto de cúpula de la Policía Local, más allá de aumentar o congelar la partida de las productividades. La política de infantería (barrenderos, conductores de autobuses urbanos y policías) define en buena medida a un alcalde. Tussam y Lipasam son ahora un mar plato para el alcalde que navega en minoría.

Espadas externaliza al jefe de un cuerpo con 1.100 agentes para que el contratado ejerza el cargo libre de ataduras. Un cuerpo bajo sospecha que necesita recuperar cuanto antes el crédito que nunca debió perder. La apuesta no siempre sale bien. Ocurre como con los obispos. Pero, al menos, la garantía de que el elegido no sea víctima de vicios de origen es notable. Después la curia ayudará o torpedeará al designado. Pero eso es otra historia. En la curia está la lepra, dice el Papa. Que también sufre lo suyo para hacer reformas.