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La utilidad de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 5 de julio de 2015 a las 5:00

08/05/2015: Explanada del Campo del Betis el vacino Lenin Castro hace
Estará en el puesto donde sea útil para Sevilla. Zoido ha trazado su propia hoja de ruta deliberadamente difusa, estratégicamente indeterminada e interesadamente opaca. Lo lleva haciendo varios meses. Envuelto en la bandera carmesí, ha dejado todas las puertas abiertas con una declaración vaga que tiene muy poco que ver con el Zoido de 2010, cuando con toda rotundidad dijo que si después de las elecciones de mayo de 2011 no era alcalde, dejaría la vida municipal. Lanzó la moneda sin ningún miedo y salió la cara de la Alcaldía. Vaya si salió. Ahora es distinto. ¿Quién, cómo y cuándo se decide la utilidad de Zoido para con Sevilla? La teoría de la utilidad del ex alcalde recuerda al cofrade de reconocido prestigio al que se le preguntaba cada año por pura cortesía en qué puesto de la cofradía quería salir. Y el cofrade, viejo en cuaresmas y zorro en política cofradiera, respondía como Zoido cuando le meten la alcachofa y no se atreve a decir que aguantará en el Ayuntamiento hasta 2019.

–Donde sea útil a la cofradía.

Y siempre le daban un puesto de relumbrón en el cortejo en reconocimiento a sus años de servicio. La junta de gobierno nunca tenía dudas sobre el concepto de utilidad que tenía aquel destacado cofrade. Pero cambiaron las juntas de gobierno, llegaron los jóvenes y un año le dieron una vara en un tramo perdido. Y ahí, en ese lugar donde no se otea el paso de Cristo, ni se oye la música del pasopalio, aquel hombre curtido en horas y oropeles se autodeclaró inútil para la cofradía. ¡Vaya por Dios! Para sentarse en una grada de sol, siempre había tiempo, debió pensar para sus adentros. Ya no era útil, qué desgracia. Ay, pena, penita mía…

Zoido está esperando un puesto, digamos las cosas claras porque el público no acepta milongas. Y el PP se lo dará, como se lo dio a Soledad Becerril en 2000, aunque la ex alcaldesa gozaba entonces de línea directa con Aznar, que logró ese año una mayoría absoluta trabajada después de cuatro años en minoría y posteriormente enterrada con la boda megalómana y pretenciosa de la hija en el Monasterio del Escorial. Zoido está a la espera de destino, como tantos otros dirigentes del PP, en la cola de Génova aguardando turno con el qué hay de lo mío con la de cosas que yo he hecho por este partido. La condición de líder de la oposición municipal es su única liana mientras se le hace hueco en la lista del Congreso de los Diputados o en la del Senado. Será Javier Arenas quien decida sobre la utilidad de Zoido, porque a Zoido sólo le cabe aguantar en el palomar, o salir de la Plaza Nueva para no volver. En todas las demás opciones, no es dueño de su destino. La teoría de la utilidad es la coartada, el argumentario para aguantar, la arquitectura teórica para sostener una situación a todas luces incómoda. Monteseirín aguantó en su día y no le dieron nada. Pero la alta cúpula del PP sí tiene claro que Zoido será repescado, para lo cual tendrá que reconciliarse con Arenas por la vía exprés. No se olvide que en política se tarda un minuto en formar una UTE cuando hay un interés o un enemigo común. Cospedal está a la baja, por lo que el puente para sortear a Arenas ha quedado dinamitado, más aún tras aquella nefasta aventura de la presidencia regional (“Estoy negro”, dijo Zoido entonces al comité ejecutivo). Los presidentes nacionales del PP pasan, pero en el corral de Andalucía sólo hay un gallo, que no está en Morón, sino cacareando en el AVE va y el Ave viene.

Arenas querrá ser número uno por Sevilla siempre que Hernando lo sea por Almería. Zoido tiene tres opciones: ir en esa lista a la Carrera de San Jerónimo junto a su antiguo amigo, aspirar a ser senador por Sevilla, entrando en un irónico conflicto con José Luis Sanz; o esperar a ser senador autonómico cuando Arenas deje libre una plaza. Fuera de estas combinaciones, siempre quedan puestos institucionales de menor rango en caso de que el PP revalide el gobierno de la nación. Pero tal vez para esos puestos Zoido ya no se sienta útil. Y entonces prefiera ver la cofradía desde los palcos.

Ni Giralda, ni Mezquita: la clave es la pasta

Carlos Navarro Antolín | 16 de marzo de 2015 a las 5:00

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La candidata de Podemos, Teresa Rodríguez, ha exigido a la Iglesia Católica transparencia en las inmatriculaciones de bienes. Teresa Rodríguez quiere información sobre los inmuebles que la autoridad eclesiástica ha inscrito por primera vez en el Registro de la Propiedad, que en eso consiste la inmatriculación, gracias al procedimiento exprés arbitrado por Aznar, que concedió facultades de fedatarios a los secretarios generales de las diócesis. La misma señora se descuelga pidiendo que la Giralda, además de la Mezquita de Córdoba, pase a ser de titularidad pública. La candidata ignora (¿de verdad lo ignora?)que todas las inmatriculaciones efectuadas por la Iglesia Católica u otras entidades, instituciones y particulares están en el Registro de la Propiedad. No hay más misterio. Precisamente es el objetivo del acto de inmatriculación:conseguir las garantías a que da derecho la publicidad registral. La Giralda, junto con toda la Catedral y la anexa Parroquia del Sagrario, quedaron inmatriculadas gracias a una certificación expedida por el Arzobispado el 1 de febrero de 2010. Lleva cinco años blindada en el Registro, como puede comprobar cualquier hijo de vecino que acuda al mostrador, demuestre un interés legítimo y pidauna nota simple de la sevillana Plaza Virgen de los Reyes, número 6. No hay más morbo.

Con la Mezquita de Córdoba y las reivindicaciones de IU, Podemos y ciertas plataformas laicistas, hay un fondo mayor, al margen de arañar titulares fáciles en plena campaña. La gran clave no es otra que la habitual:el dinero. Donde hay dinero (y mucho)hay poder. Yel frente laicista ha olido bien la presa. El Cabildo Catedral de Córdoba es de los más ricos de España. La Mezquita es una auténtica gallina de los huevos de oro, muy por encima de otras catedrales de España. No han trascendido sus cuentas, al menos no con el detalle con que suelen dar a conocer en el caso de la Catedral de Sevilla. La Mezquita también está blindada en el Registro de la Propiedad, no hay ninguna falta de transparencia en esta inmatriculación. La Iglesia Católica –es cierto– tiene un frente abierto en Córdoba. Si el Cabildo publica las cuentas, ganará en transparencia. Pero hay cifras que pueden provocar escándalo. Y lo saben.

El tío del bigote, la barba y el PP andaluz

Carlos Navarro Antolín | 5 de febrero de 2014 a las 12:21

ZOIDO Y SANZ EN EL PARLAMENTO ANDALUZ
El Estado tiene una finca en Toledo que se llama Quintos de Mora. A ella le cogió gusto el tío del bigote en sus tiempos de presidente. El tío del bigote no es el del muy rancio Linimento Sloan, que olía bastante mejor que el Reflex, sino el inspector de Hacienda que enseñó el verdadero pelo de la dehesa megalómana con la boda de su hija en El Escorial. Cuentan que en esa finca se reunía algunos fines de semana con sus leales para resolver el mundo. En uno de esos cónclaves regados con cerveza de la Cruzcampo expresó su deseo de que Luisa Fernanda Rudi fuera la presidenta del Congreso de los Diputados. La política aragonesa era entonces alcaldesa de Zaragoza, una circunstancia que alguien osó advertir al tío del bigote.

-Presidente, podemos perder esa Alcaldía. El riesgo es muy alto.

Se hizo el silencio, al menos eso dicen, como se hacía cada vez que el jefe se ponía a meditar en plan trascendente. Y aquel señor de mirada gélida al que la mayoría absoluta volvió como poseído (y aún lo sigue), soltó una perla que a ninguno de los presentes se le olvidará el resto de los días.

-Y a mi que me importa la Alcaldía de Zaragoza.

La historia no se repite, la historia es la misma. En la Moncloa debe importar la sucesión del PP andaluz (por no decir Andalucía misma) lo mismo que a Aznar le importaba aquella Alcaldía que, efectivamente, cayó después en manos del PSOE. Los socialistas conquistaron aquel ayuntamiento con un ex ministro socialista como Belloch. Y el PP no rasca poder municipal en esa capital desde aquella machada. No se explica de otra forma el proceso que el PP nacional está siguiendo en el caso de Andalucía, donde todo se ha hecho mal desde el principio. Porque las cosas se pueden hacer bien, mal o al estilo del PP andaluz. Zoido era todo un símbolo del municipalismo para el PP, aupado por Rajoy hasta la presidencia de la FEMP, un cargo que a nadie extrañó en su momento, que le venía como hecho a la medida por su sastre preferido. Tenía la Alcaldía más cotizada de Andalucía, un escaño en las Cinco Llagas y una plataforma nacional como la FEMP, la tripleta perfecta para gobernar y crecer políticamente.
Pero alguna mente preclara del partido de las que anidan a sueldo en la sede de Génova lo ha querido achicharrar en la contienda andaluza, donde el alcalde se ha tensionado, nada bueno ha sacado y aún está por ver el verdadero saldo negativo de una aventura a la que fue conducido a contraestilo. Hay veces que parece que en el PP nacional se tiene de Andalucía la misma idea que en Marte. Y la soberbia capitalina debe impedir la consulta a quienes conocen las reglas básicas del tablero andaluz. Lección primera, el alcalde de Sevilla no puede ser el líder regional. Nunca. La paloma del centro derecha andaluz apenas puede volar hoy por el peso del barro de aquellos lodos.
Al protocandidato José Luis Sanz, de perfil serio en el mejor sentido, se le está sometiendo a una espera que roza ya el bochorno y dice muy poco bueno de la cúpula nacional de un partido que alarga un proceso que acaso sólo encontraría una explicación, si la hay, en la investigación judicial que tiene a tres concejales imputados del ayuntamiento que Sanz gobierna. Es un secreto a voces que la candidata verdaderamente deseada por Rajoy es Fátima Báñez, que se resiste al tener su vida más que encarrilada en Madrid. Y mientras, Andalucía sigue pareciendo una región de escasa consideración en la calle Génova, tal que a veces hay quienes oyen una suerte de psicofonía la mar de ajustada a la actualidad. Con barba en vez de bigote, porque no es lo mismo la barba que el bigote, aunque se trate de pelo, del pelo de la dehesa de la soberbia del poder que a todos iguala.

-Y a mi qué me importa Andalucía ni la presidencia de la Junta de Andalucía.

UGT copia la estética del PP

Carlos Navarro Antolín | 10 de enero de 2014 a las 18:31

CARMEN CASTILLA, ELEGIDA SECRETARIA GENERAL DE UGT-ANDALUCÍA
Será el fin de las ideologías, será el mundo al revés, será una mera ironía del destino, será la teoría de los polos que se tocan, será la mala uva (o buena) del fotoperiodismo o será simplemente la democratización de las mechas rubias, como diría el perifrástico Torrijos. El caso es que uno se desayuna con la fotografía de la nueva secretaria general de UGT de Andalucía en pleno ad calorem tributado por sus compañeras y resulta que con tanta melena rubia y tanta mecha de peluquería no se sabe si realmente se trata de los parabienes de rigor tras el cónclave del sindicato filosocialista del puño cerrado o de una de esas fotos de cualquier edición del Rastrillo en el puesto de Las Canasteras de la duquesa de Alba. Prueben a enseñarle la fotografía a cualquiera de los que militan en esa legión de ciudadanos ajenos al día a día de la actualidad, hagan la pregunta como la hace el psicoanalista cuando exhibe esas figuras geométricas tan raras para sacar sus peregrinas conclusiones sobre lo bien o lo mal amueblada que tiene el paciente la cabeza.
–¿Usted qué ve en esta foto?
–Cuatro señoronas del PP.
¿Del PP? Sí, pero del PP de los años de Aznar y sus mítines con Norma Duval. Oh, lá, lá. Que no, que en UGT no le han copiado las formas al PSOE de Susana Díaz, en adelante La Que Manda, sino que han mimetizado directamente las de aquel PP de los noventa, el de las amargas victorias que reunía a las clientas de Nova Roma en los mítines del Parque de los Príncipes. Igual que te encuentras casi a diario a célebres socialistas en el puesto de Loewe del Corte Inglés del Duque, a Rajoy en el Cerro del Águila (¿O eso ya es el pasado?) o a Cayetano Martínez de Irujo de patrulla con Sánchez Gordillo, ahora toca pasar de las barbas y los kilos de más a las melenas rubias en el sindicato de la Puerta Real. ¿No hay cofradías de barrio que llevan en sus cortejos servidores con levitas propias de añejas cofradías del centro? La globalización todo lo marca. Hasta que salen las marcas blancas, aparentemente blancas. Y alguien dice que esa estética es magnífica porque sirve para centrar la imagen del sindicato, porque el éxito radica en no parecer lo que se es y en dar la imagen contraria al estereotipo. Entonces es que UGT ha fichado a Arriola. Ya salió otra vez el PP. Oh, lá, lá.