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Zoido ya tiene su coleta

Carlos Navarro Antolín | 25 de junio de 2014 a las 12:35

Alcalde Alcosa
¡A los barrios, a los barrios! El cornetín de mando ha tocado. Hay que salvar al soldado Zoido del bombardeo electoral europeo que ha dejado a los dos grandes partidos en Sevilla a la altura de las ruinas de Itálica sin Rodrigo Caro que les cante. En los próximos meses veremos al alcalde mucho más entre las batitas fresquitas de Marqués de Nervión, los chándales y las camisetas y mucho menos en los canapés de carruajes, en las bodas de chistera y entre tanto señor emperifollado y con tiros largos que son los moros de Queipo en las galerías de fotos: siempre los mismos. Que los niños canturrean la copla: “Zoido, Zoido, más percal y menos seda. Zoido, Zoido, más pensionistas y menos Pineda. Zoido, Zoido, más barrios y menos jamar canutera”. Pues eso: ¡A los barrios, a los barrios! Los peperos están convencidos de que lo mejor que les ha podido pasar es el repaso electoral de las europeas, acicate para recargar las pilas del alcalde que posee el don de la ubicuidad y la virtud de no parecer del PP.
-¿El pepé? ¿Quién ha dicho pepé?
Ahí está ya el alcalde junto a un vecino con coleta, que le estrecha risueño la mano. ¿Recuerdan aquellas fotos de Zoido con los profesionales del sector audiovisual, vulgo los tíos de las cejas de Zapatero, ese hombre? ¿Recuerdan la foto del alcalde con los chicos del skate board? ¿Y las del tendero de Su Eminencia? Pues prepárense porque lo mejor está por llegar. Ya sabemos cuál es la estrategia del alcalde para revalidarse en el puesto: arrimarse a la coleta, que es lo que se lleva ahora en España, salvo que uno sea policía local en Sevilla, donde el Ayuntamiento quiere impedir a golpe de reglamento las cabelleras a lo Sioux, los agentes apaches, que resulta curioso que el mismo sindicato que pide una campaña institucional para mejorar la imagen del cuerpo es el que luego defiende que a los ciudadanos les da igual la imagen, que para imagen fea, pero fea, la que sólo pierde sus horripilantes hechuras cuando pasa a llamarse Laraña. El alcalde de los votos prestados tiene que renovar la póliza con esas barriadas de Dios que se recorrió en 2007 y en 2011, pero que le dieron calabazas en las europeas, cuando había que apoyar al de la barba blanca y las gafas de retrato de decano del Colegio del Procuradores del siglo XIX. El tipo de interés ha subido para Zoido, se le han disparado las condiciones del préstamo. Si pasan los meses y el PP teme por la Alcaldía de Sevilla, si sus encuestas no le garantizan ni una mayoría absoluta raspada y tampoco vaticinan una recuperación del PSOE, si ya no hay nadie en el partido que se arrime al pitón y pida ir en el puesto 17, Zoido tendrá que basar su campaña en el mensaje del miedo a un tripartito entre el PSOE, IU y Podemos. Habrá que explotar el temor a la coleta, como antes era a la pipa, frente al alcalde blanco, sin mácula de escándalos y correcaminos de barrios entre tendederos de ropa y parados mascullando el tiempo con palillos en la boca. ¡A los barrios, a los barrios! Que el reverendo Vílchez va a tener desde finales de este mes tres millones de euros más para asfaltar calles. Señora, el asfaltador de calles ha llegado a su localidad. Se asfaltan calles del centro, como San Luis o Almirante Lobo, y calles del Parque Alcosa. Si dicen que hasta Juan Espadas está dispuesto a romper el concordato con Bourrelier porque así lo pidan Madina y los frailes de Regina…
Si Rojas Marcos presumía de empezar prontísimo la carrera electoral para que sus adversarios se fatigaran viéndole la matrícula, ya tienen a Zoido junto al símbolo en auge en España: la coleta. El señor de la coleta que no sabemos si le está pidiendo ser policía local. ¡A los barrios, a los barrios! Pongamos en las fotos tantos tíos en chándal y con el pelo largo que nos tomen por Pablo Iglesias, que debe tener un doble en la Calle del Infierno porque es igualito al que va recogiendo las fichas de los coches locos… Con lo bien que está este pedazo de alcalde con los trajes azules de Javier Sobrino. Azules como la zona azul. Ojú, ya estamos mezclando los colores y a un paso de confundir la melva… con la caballa.

Beltrán, el concejal Cillit Bang

Carlos Navarro Antolín | 26 de junio de 2012 a las 19:33

La tableta del portavoz del gobierno local, el profesor Pérez, en su prédica de los viernes de precepto en el Laredo, que resulta una cita mucho más amable y risueña que las de Soraya desde la Moncloa en el canal 24 horas de TVE, tiene ya un competidor estético en claro avance en la Plaza Nueva. El portavoz Pérez mete el dedito en el ipad que da gusto. Y el otro Pérez del gobierno, Beltrán, se ha aficionado a convocar a la prensa en el llamado salón comedor, donde no se yanta porque este gobierno anda corto de jamar pese a que alguno tiene dados dos golpes más de bimba que hace un año. Beltrán se remanga la camisa y se hace la foto en ese salón comedor junto a sus alcaldes de barrio y parece el mismo Obama en el despacho oval. El ala oeste de la Plaza Nueva. Qué foto más estudiada, qué diagonales, qué composición barroca, qué juego de brazos, qué corbata más natural en su caída y en su nudo, qué cruce de miradas, qué señores más serios…Y todo para anunciar 40.000 reparaciones en los barrios (¿barrios que perdimos?) por valor de 400.000 euros. Pero cáspita, si están cuadradas hasta las cifras. Qué casualidad, qué redondo todo. A este Beltrán del salón comedor sin manjares sólo le falta la llave inglesa de Pepe Gotera y Otilio, la gorrita y vámonos para los barrios, señora, que yo le arreglo el bache de la puerta de su casa en un santiamén. En el reparto de caramelos, fíjense que este concejal en versión Cillit Bang prima los distritos Este y Cerro Amate, donde curiosamente dicen que el PSOE recupera apoyos, que se llevarán 90.000 euros en reparaciones. El que menos, el de Los Remedios, con sólo 24.300 euros, que es el distrito electoral donde el PP recibe más votos en toda España. ¿Vuelta de tuerca a la estrategia de la micropolítica o el mismo complejo de siempre del centro-derecha? Currito, dale al dedito. Y con Beltrán, los baches se van en un bang.

La reveladora falta de humildad en el PSOE

Carlos Navarro Antolín | 24 de mayo de 2011 a las 13:05

Cree el cojo del desfile que los demás son los que llevan el paso cambiado. Pero no lo piensa porque sea cojo, sino porque es soberbio. Creen los socialistas que se han pegado el batacazo por la crisis. La crisis es como el niño chico, que siempre interesa que haya uno para echarle la culpa del jarrón roto. La humildad es el primer requisito para salir de todo agujero. Nos decepcionó enormemente que Juan Espadas aludiera la misma noche electoral a que “en un año se verá cómo gestiona la derecha”, por lo que anunció que el PSOE ganará las elecciones autonómicas. Alguien debió decirle al candidato que no era el momento de hablar de la herencia, sino de velar al muerto. Espadas tiene buena imagen, recursos, labia de sobra, simpatía y hasta muchas mujeres le tienen por guapo. Pero cuando te han metido una goleada de espanto y vas a pasar a la historia como el candidato socialista que ha perdido en Este, Alcosa, Torreblanca, Macarena, San Pablo y Santa Justa, por poner los ejemplos más dolorosos, es el momento de ser humilde, quedarte callado y esperar a que pasen los cien primeros días para comenzar a ejercer la oposición con la correspondiente carga crítica que todos esperamos. Tiempo habrá entonces de sacar la artillería y de empezar a recordarle a Zoido su rosario de promesas. Espadas no se ha enterado, no ha sabido ver la jugada o no le interesa ver que determinados planteamientos como esa derecha presentada como el coco ya no cuelan, como ya no vende esa izquierda revestida de superioridad moral a la que tanto se le ha llenado la boca (“Los barrios son nuestros”).

Hagamos un pequeño repaso de algunos hechos recientes. La puesta de largo del candidato fue aplazada sorpresivamente de noviembre a enero porque algún lumbrera la puso el día del partido entre el Barcelona y el Real Madrid. ¡Un cabeza de lista de una gran capital presentado a tan sólo cuatro meses de las elecciones! La lista electoral fue contestada en las urnas por el propio partido. ¿Recuerdan aquellos 50 votos en contra en el Cerro, donde el PP no la olía y donde ahora ha ganado casi diez puntos? La fuerza de convocatoria de Guerra se redujo a 120 personas en Alcosa en la precampaña. ¿Se acuerdan de aquella bulla interna y de la bronca que Rodríguez Villalobos le dedicó a Ramón Díaz, responsable de organización del partido en ese distrito? A Felipe le tuvieron que recortar el escenario en el Cerro para no dejar en evidencia a todo un símbolo del socialismo. El candidato se ha perdido días y días hablando del urbanismo energético y de la Gran Sevilla, temas que nunca han vendido nada electoralmente, pero que se aceptaban en tiempos de bonanza económica. Cuando hay cinco millones de parados resulta grosero hablar de la Gran Sevilla y otros chiringuitos propios de una fábrica de humo. Y en Bellavista te montan una alternativa al aparato orgánico con las urnas abiertas. Lo nunca visto en un PSOE en el que nadie se podía mover porque se quedaba sin salir en la foto.

El enfermo sangra por la boca, le fallan los riñones, se le para el hígado y hay quien sigue diciendo que la culpa es de la cena del día anterior y que en breve estará el tío para correr los mil metros. Todo parece diseñado por el principal asesor de Zoido, el mismo que dijo en febrero: “Espero que el PSOE mantenga este equipo electoral, porque me da hecha la mitad del trabajo”.

Todo tiene ese tufo de padre a cuyo hijo le han suspendido cuatro asignaturas y arremete contra el profesor. La víctima termina siendo el niño, gravemente perjudicado por la falta de perspectiva de su progenitor. Sigan, sigan con el urbanismo energético y la Gran Sevilla, temas de los que se oye hablar en los bares de Pino Montano, el Zodiaco y Amate todas las mañanas…por las que hilan. Y el tío que le miraba el culo a las papeleras (Guerra ‘dixit’) logrando mientras veinte concejales. ¡El coco, que viene el coco!

Coda: las camisetas que lucieron los peperos en la noche electoral que aludían a la imposibilidad de que el PP lograra la mayoría absoluta estaban dedicadas al socialista Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que se ha hartado estos meses de explicar que era matemáticamente imposible tal resultado. Pero es justo reconocer que Celis jamás hubiera cometido ciertos errores de manual observados en el equipo de Espadas. Eso seguro.