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Cayo Lara, el atún rojo y las contradicciones

Carlos Navarro Antolín | 26 de junio de 2015 a las 5:00

Foto CAYO LARA
La política es el mundo de las contradicciones. Es lo que pasa con las etiquetas, que duran menos que las del bañador comprado en julio. Toda la vida trabajando una línea hasta que el dependiente de textiles responde sin acritud: “No señora, nos está entrando ahora el cuadro, pero no nos queda género de lunares”. Y si entra el cuadro, ya se sabe: a lucir cuadros. Al PSOE le ha entrado ahora la bandera de España, que pareciera que Pedro Sánchez se ha escapado de la magnífica serie La Transición, de Victoria Prego, con Santiago Carrillo agarrado al atril con tripleta de enseñas nacionales de fondo y el humo ascendente de tabaco negro. Y ahora todos con convulsiones porque Pedro saca la rojigualda sin que haya partido de la selección. ¡Qué contradicciones!

En Sevilla vivimos nuestras propias contradicciones. En Becerrita, santuario del atún rojo, Cayo Lara toma asiento sin segundas. Ni por lo de rojo, ni mucho menos por lo de atún, bonito. En Becerrita no hay precisamente tapas a un euro, ni cerveza en plástico mitinero de domingo por la mañana para arañar segundos de telediario. Uno entra en Becerrita con la esperanza de recibir un saludo de Arenas o de Moreno Bonilla (Llamadme Juanma, por favor), pero se encuentra con el líder rojo, el tuitero infatigable, el busto parlante de IU en la carrera de San Jerónimo, ese señor serio y espartano que a la hora del yantar ya se sabe: a yantar, a yantar que la cocina del Becerrita la van a cerrar. Sevilla se nos va, se nos está yendo por del desagüe de las contradicciones. Cualquier día está don Cayo desayunando picatostes una mañana de 15 de agosto en el Aero, junto al canónigo Pedro Ybarra, o remojándose en la piscina social del Labradores, que el hombre con lo de “social” y lo del “labradores” se puede creer que allí se bañan Cañamero y sus mariachis.

Si ya lo advirtió un mensaje de móvil el día de la constitución del nuevo Parlamento de Andalucía: “Todo siguel igual. El de Ciudadanos, Juan Marín, acaba de entrar en Becerrita en sus primeras horas como diputado”. ¡Ole, Marín! Con el comer no se juega. El atún rojo une. El atún rojo vertebra la clase política. Blas Infante es al cabo una parada de Metro.

Y no se vayan todavía, porque aún hay más. El consejero delegado de Emasesa, Jesús Maza, hombre de confianza de Zoido en las empresas municipales, se arrima esta semana a Juan Espadas más que un maniguetero al paso. Lo canta la foto, que aquí nada nos inventamos. Qué mirada de afecto, que lección de convivencia, qué ejemplo de normalidad institucional en el traspaso de competencias. Cualquiera diría que han reservado mesa… en Becerrita. Maza es pez que navega con habilidad en todas las aguas. Como Cayo Lara, que con una mano coge el megáfono y con la otra la servilleta de hilo. A Dios rogando y con Maza charlando. ¿Y los del PP de Sevilla? Como Armada. Ni están, ni se les espera. Eso explicaba la mar de bien Victoria Prego en La Transición de rojos. Y de atunes. Lo dicho: esto se nos va.
Entrega de premios del Concurso de Emprendedores Universitarios de Grupo Joly. En la sede de la EOI en la Cartuja

Moreno Bonilla, Lampedusa en el PP: Becerrita y el atrio macareno

Carlos Navarro Antolín | 15 de mayo de 2014 a las 17:36

DÍA ANDALUCÍA PARLAMENTO
Dicen las malas lenguas que Susana Díaz anda ya poniendo velas al santerío para que Moreno Bonilla sea el candidato del PP andaluz a las próximas autonómicas, porque ya hay quienes tienen dudas sobre su capacidad de aguante en el cargo. El malagueño se ha encontrado una sede regional en la que cuesta un mundo romper inercias, efectuar cambios sustanciales y crear nuevos hábitos. Dicen también que Juan Ignacio Zoido anda buscando esos dos o tres proyectos empresariales que le den fuste a su mandato más allá de cifras gélidas sobre la reducción de la deuda viva y el alto grado de ejecución del presupuesto, que las tiene; pero que también pone velas para que Juan Espadas repita como candidato. Qué cosas: la presidenta y el alcalde están encantados con su rival. Zoido no se parece en nada a Espadas, por mucho que en su día nos vendieran parecidos razonables. ¿Se acuerdan cuando los pérfidos diseñadores enfrentaban las fotografías y las venteaban por las redes, esquina Alfaqueque? Cuantísima maldad había en la pregunta que algunos sevillanos formulaban a sus amistades de fuera: ¿cuál de los dos es el señor malísimo del PP? Y la gente dudando. Espadas es el vecino formal y serio que en el ascensor te da los buenos días sin concesiones, se coloca de perfil y con una mano busca la llave y con la otra sostiene la talega del pan. Zoido te da los buenos días, te pregunta por la familia, te da la barrila con el fútbol, sale del ascensor, sostiene la puerta con el pie y sigue erre que erre con la charla. El éxito de los 20 concejales de Zoido fue ese pie en la puerta del Macpuarsa de turno de tantos bloques de vecinos de esos barrios de Dios. Por eso Urbanismo financia los nuevos ascensores en las barriadas, para que Zoido pueda poner el pie.

Por seguir con las diferencias y con los parecidos, hay que ver lo que se empieza a parecer a Arenas este chico nuevo del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla. Dicen que tiene estética de Siempre Así, pero cada día responde más y más a la factoría de Arenas en todo, menos en lo de las invitaciones compulsivas a comer. No cambia nada en el partido, cultiva las camisas celestonas con las mangas a media altura y se ha abonado rápido al atrio macareno, con Manolo García, y al restaurante Becerrita hasta en las noches de Feria, que se ve que el hombre no se ha entendido muy con el bullicio del albero. También en eso sale a Javié. En todo igualito que Javié, pero sin fotógrafos y sin abrazos con la lengua mordida y levemente asomada. A los únicos a los que se echa de menos de la etapa anterior del PP andaluz es a Los Rafaeles, Salas y Carmona, que antes salían con más frecuencia a denunciar tropelías de la Junta con sus papeles y sus guiones la mar de bien elaborados. A Los Rafaeles les han reducido la cuota de pantalla en San Fernando, con la de titulares que daban y lo bien que salían en ese minutillo raspado del informativo de Canal Sur. Pero por lo demás, ¿ustedes han notado algún cambio en la sede de la calle San Fernando? Que le pregunten a Manolo García y a Jesús Becerra. En el PP andaluz todo sigue igual. Así está de contenta Susana. Y así está de contento Zoido, que sigue poniendo el pie en la puerta del ascensor. Ascensores, más ascensores.

¡A por el filtrador del PP!

Carlos Navarro Antolín | 12 de julio de 2013 a las 18:40


Los peperos hispalenses celebraron ayer, con la fresquita de las seis de la tarde, una junta directiva provincial. La junta directiva provincial, para que se entienda, es como el comité ejecutivo pero con unos cuantos barandas más. Y el comité ejecutivo es lo que conocemos por el aparato. Y el aparato es el que de verdad manda en el partido y en las instituciones que gobierna el partido. Si usted se dedica a la política y un buen día le da un aire y se le ocurre enfrentarse al aparato, tenga por seguro que dura menos que una croqueta de cola de toro de Becerrita. El aparato del PP en Sevilla se llama Juan Bueno. Y en Andalucía se llama Juan Ignacio Zoido. Y Zoido acudió a la apertura solemne (Gaudeamus igitur) de la junta directiva provincial que se celebró en la sede regional de la calle San Fernando, donde la sombra del ciprés (Arenas) es alargada. El presi regional y alcalde de Sevilla anunció que de forma habitual acudirá a estas reuniones (es inteligente en eso de no perder la relación con el aparato) y aludió a las filtraciones a la prensa de los contenidos que se tratan en estas sesiones a puerta cerrada. Incluso dijo, oh misterio, que el filtrador de la última ejecutiva no estaba entre los presentes y que ni siquiera había excusado su asistencia. Aquello sonó como las búsquedas en google, que va usted acotando los conceptos y cada vez salen menos resultados. Ustedes se preguntarán qué ocurrió en esa última ejecutiva. Pues nada del otro mundo. Fue el día en que Zoido dijo la frase que expresa con rotundidad lo hartito que está, con razón, del embrollo regional en que lo ha metido la espléndida Doña Cospe. “Estoy negro”. Como para no estarlo. Y según Zoido, el militante infiel que contó todo aquello no estaba ayer en la junta directiva provincial. Y, lo que es peor, ni siquiera se molestó en llamar al aparato para decir que dejaba el asiento vacío. La mitad de los asistentes interpretó el tirón de orejas al supuesto filtrador como una broma y la otra mitad como un mosqueo serio.

-¿Y usted qué opina?
-A mi lo que de verdad me interesa es lo de la croqueta de cola de toro, oiga.

Por lo demás, el presidente regional se refirió ante la militancia a algunos casos de actualidad, como el de Bárcenas, del que dijo que nada de lo que trasciende ahora es nuevo, y de los frentes judiciales que padece la Junta de Andalucía, sobre los que mantuvo su discurso acerca de que en breve habrá más novedades penales. Por enésima vez aludió a que nadie le marcará los tiempos a la hora de la designación del candidato a la Junta de Andalucía. Eso, para después del verano, como las asignaturas de los cateados. Dicen algunos peperos en privado que a José Luis Sanz, alcalde de Tomares, se le está poniendo cara de futbolista que calienta la banda…
Todos aplaudieron. Prietas las filas. Zoido se fue. Nos quedamos sin saber quién es el filtrador, quién es ese pedazo de maleducado que ni siquiera excusa su asistencia. La junta directiva provincial siguió su transcurso. Pero hay que reconocer que sin Zoido no es lo mismo. Alguno se quedó con las ganas de oír alguna referencia al periplo por Bruselas. El alcalde no dijo ni pío sobre el restaurante de la célebre mariscada de Torrijos, por delante de cuya puerta pasó en la noche del martes cuando venía de cenar con Teresa Jiménez Becerril y el resto de la delegación sevillana en el Chez Leon. ¿Saben lo mejor? Que aquello sigue siendo un sitio de yantar, pero ya no es una marisquería. Cualquier día trinca Robles ese negocio. Y se van a enterar los belgas de lo que son los veladores. Ríanse de la rendición de Breda y sus lanzas (Juan).