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Zoido, de visita pastoral

Carlos Navarro Antolín | 9 de septiembre de 2013 a las 21:50

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A un torero de corte filosófico, con algo de Séneca, le preguntaron la razón por la que se vestía de luces.

-Porque es lo que sé hacer.

Zoido se ha ido a visitar un colegio por cada distrito en las vísperas oficiales del curso escolar, decimos oficiales porque cada colegio comienza ya un día distinto, que si el 2, que si el 8, que si el 9… Hace años que esto del curso escolar está como la Semana Santa, que no se sabe ya cuándo empieza, ni cuándo acaba, pero sí se sabe siempre cómo: pasada por agua. Pues los colegios, igual. ¿Cómo empiezan el curso los colegios? En obras. Algunos colegios siempre están como la A-49: en obras. Trabajando para usted, dice el tío del cartel. Y habrá que darle las gracias. Pues Zoido se ha ido a hacer el tour del pupitre. O más bien cabría decir que Zoido ha hecho de Zoido. Porque el tour del pupitre es un calco de su último día de campaña en mayo de 2011, cuando visitó los once distritos, como el obispo cuando hace la visita pastoral a cada parroquia y revisa los libros, las cuentas y el estado del inmueble. Se ve llegar a Zoido a Triana y aparece el concejal de turno, Curro Pérez, cual vicario en la puerta del templo que le recibe, besa su pastoral anillo y le cede la casulla del poder. Llega al frente ruso de Bellavista y ya está esperándole en sus dominios Rafael Belmonte, que cumple a rajatabla con el lema Otra Bellavista es posible, con su traje a lo Florentino Pérez, siempre de colores oscuros. Así, uno tras otro, hasta completar los once distritos con sus once alcaldes de barrio. Hay que ver lo que se parece el modelo de gobierno de Zoido al del cardenal Amigo. Ni vicealcaldes, ni obispos auxiliares, sino delegados de distrito y vicarios de zona.

-Oiga, ¿y Gregorio Serrano no tiene a su cargo ningún colegio? Lo digo porque este hombre tiene de todo.

-Serrano es como un canónigo por lo civil. Y no interrumpa usted más.

Este Zoido del pupitre aparece entre los profesores, los padres y la chiquillería con el semblante recuperado, como si le hubiera retornado la color, después de esos días de cuello duro en el Parlamento Andaluz donde le ha tocado la incómoda briega de la sesión de investidura de Susana Díaz, de esos discursos largos como homilías, de hartarse de verse rebautizado en los telediarios como ‘José Ignacio’ Zoido, mientras Juan Espadas se hartaba de difundir listados de colegios en obras y de removerle el gallinero local con ruedas de prensa de cuarenta minutos que parecen funciones principales de instituto. Lo de Zoido en las Cinco Llagas el otro día tuvo mucho de Emilio Muñoz en las arenas (Javier) de la plaza de Bilbao, cuando se sacudió las zapatillas y se fue para no volver después de una sonora pitada tras matar el toro. Si Zoido pudiera, hace tiempo que se hubiera sacudido los sebago, hubiera aplicado el ya estoy yo en mi casa y le hubiera dicho a la Cospedal el ahí te quedas con Carlos Rojas que se dejó el toro vivo de los ERE. El alcalde ha cogido este septiembre como el alumno que necesita recuperar. En un día, todo el temario. En una jornada, once distritos. Como en mayo de 2011. Zoido hace de Zoido. Como el torero: porque es lo que sabe hacer. Y lo del PP de Andalucía que lo sigan arreglando desde Madrid. Vaya tropa la de Génova… No la superan ni las víboras del COI.

-¿Lo de la víbora lo ha dicho usted precisamente hoy por algo?

La diócesis tiene a su Karanka

Carlos Navarro Antolín | 23 de julio de 2013 a las 18:33


El cardenal Amigo nunca quiso tener obispos auxiliares pese a que la diócesis sevillana estaba acostumbrada a la figura de estos prelados asistentes del titular. La grey le cogió cariño a alguno de ellos de tal forma que hasta hubo uno, monseñor Cirarda, que fue pregonero de la Semana Santa. Monseñor Amigo prefirió un esquema de delegación de poder basado en vicarías territoriales. Y así estuvo 28 años. No había un número dos de la diócesis, dicho sea en la terminología de los aparatos políticos. El cardenal, además, estaba omnipresente en la agenda de actos de la ciudad, difundiendo una imagen de hiperactividad y ausencia de fatiga que ríanse ustedes de la voracidad de fotos del hoy alcalde. Don Carlos presidía el mismo día una ceremonia de confirmación de cientos de jóvenes en la Parroquia del Cerro, asistía después a una celebración privada a mediodía y al humo de las velas cogía el coche para presidir una misa en Écija. Todo un cardenal vitaminado. Monseñor Asenjo tardó muy poco en nombrar a un obispo auxiliar, el simpatiquísimo Santiago Gómez Sierra, que rápidamente se ha convertido en el Karanka del Arzobispado, como el entrenador madridista que salía del burladero para dar las ruedas de prensa cuando Mouriño no quería darle la cara al toro. Gómez Sierra se traga todos los actos a los que el titular de la diócesis no puede o considera que no es conveniente ir para evitar una sobreexposición. Cuestión de criterio. La misma noche del domingo, cuando el Arzobispado informó oficialmente del fallecimiento de Francisco Navarro, el comunicado anunciaba que el funeral de hoy martes sería presidido por Gómez Sierra. Monseñor Asenjo se reserva para la misa del lunes próximo en la Parroquia de los Remedios, donde Navarro ha ejercido de párroco en los últimos años. Al final, el cardenal Amigo vino a Sevilla a presidir el funeral de cuerpo presente de quien ha sido una figura destacada en la transformación de una diócesis como la de Sevilla a lo largo de los últimos 30 años. Era lógica la presencia de don Carlos en la despedida de quien fue uno de sus grandes colaboradores. A Gómez Sierra le ha tocado hacer de Karanka y disculpar públicamente la ausencia del titular de la diócesis, que según el Arzobispado atiende estos días unos compromisos adquiridos en su tierra natal. A esta ciudad le pirra sentir muy próximos a dos figuras claves en la vida cotidiana de la urbe como son el alcalde y el arzobispo, como si quisiera revivir la importancia histórica del cabildo municipal y el eclesiástico. Tal vez por eso el cardenal y el hoy alcalde han terminado triunfando, por estar a pie de calle un día sí y el otro también. Hay que estar el 6 de enero con el Gran Poder en el Día de la Epifanía aunque sea un día para vivirlo en familia, hay que estar en la novena de la Virgen de los Reyes, patrona de Sevilla y su Archidiócesis, aunque sean días oficiales de asueto; hay que estar en el funeral de quien hizo posible que la Iglesia de Sevilla tuviera en la Catedral una gran fuente de ingresos con la que se restauran templos y se edifican otros nuevos en los barrios emergentes de la ciudad. El ministerio pastoral, como el periodismo, requiere de estar en la calle.