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Operación Manijero en el PP: segundo acto

Carlos Navarro Antolín | 31 de mayo de 2016 a las 5:00

ManijeroPP
LA coartada es Rajoy. Apoyar al presidente de cara al 26-J. Eso está muy bien. Siempre hay que alzar una bandera noble. Pero el objetivo de verdad es otro. Que varias decenas de destacados militantes del PP sevillano se reúnan el día de San Fernando para abrir botellines y brindar por su presidente no tiene más relevancia si no es porque se trata del segundo acto de la Operación Manijero. El primero se celebró el Miércoles de Feria en la caseta del veterano Jaime Raynaud (llamada así: El Manijero) con un foto que proyectó el pretendido futuro para el partido en Sevilla: convertir a Virginia Pérez, actual coordinadora general, en la presidenta provincial, y a Beltrán Pérez, actual concejal orillado por el zoidismo, en el portavoz del grupo municipal en cuanto el ex alcalde se afinque políticamente en Madrid.

En la cita de ayer participaron muchos más que en el primer acto. La operación está bendecida (¿dirigida?) por el lince Arenas. Y es vista con buenos ojos por el líder regional, Juan Manuel Moreno Bonilla, que al final puede ser el pescador que gana en el río revuelto de una estructura (la del PP sevillano) que le ha sido esquiva desde el primer día. No pocos militantes hispalenses –los afrancesados que se han puesto del lado del invasor malagueño– han terminado buscando su plácet en los últimos meses ante la resistencia del partido a hacer autocrítica tras la debacle de las municipales.

Arenas no está en la foto, pero tiene en ella –otra vez– a la subdelegada del Gobierno, Felisa Panadero, y a sus incondicionales Jaime Raynaud, Patricia del Pozo y Macarena O´Neill. El arenismo ha aportado a este segundo capítulo de la Operación Manijero a los Rafaeles nada menos: Rafael Carmona y Rafael Salas, antiguos látigos contra el PSOE andaluz por el caso de los ERE. Del grupo municipal acudieron cinco de los doce concejales:el postulante Beltrán Pérez, María del Mar Sánchez Estrella, Evelia Rincón, Pía Halcón y José Luis García, así como Rafael Belmonte, que está en lista de espera inminente para lograr el acta de concejal en cuanto se produzca la vacante. Hubo alcaldes de la provincia (Carmona, Palomares, Villanueva del Ariscal y Lora del Río), diputados provinciales, concejales de la oposición de varios municipios, ex asesores del gobierno de Zoido, presidentes de los distritos de la capital, etcétera. No estuvieron los rostros tradicionales del PP sevillano: ni el presidente, Juan Bueno; ni el alcalde de Tomares y senador, José Luis Sanz, que no se posiciona de momento; ni el diputado nacional, Ricardo Tarno. Ninguno de los tres fue invitado.

¿Qué gana cada uno de los protagonistas de la Operación Manijero? Virginia Pérez consigue exhibir músculo y mostrar poco a poco su ambición en política: conseguir el poder del aparato provincial. Pérez aterrizó en el organigrama del PP de Sevilla como coordinadora general (secretaria general en la práctica) tras no encajar bien en la estructura regional como número tres de Moreno Bonilla. Beltrán Pérez será su enlace en la Plaza Nueva a cambio de la portavocía del Grupo Popular, pues es el único de los doce concejales que tiene un claro perfil político y una buena imagen, que ha logrado suavizar en los últimos cinco años después de desarrollar un perfil muy acerado al denunciar los escándalos de los últimos años de Monteseirín como alcalde. ¿Y Arenas? Javié desea por encima de todo vender en Madrid que sigue siendo el alma máter del PP sevillano. ¿Por qué? Porque bajo ningún concepto quiere que el tándem que forman Cospedal y Zoido puedan atribuirse ese cotizado trofeo.

¿Y el alcalde de Tomares? Sanz guarda en silencio. En el grupo municipal cuenta con un concejal fundamental como Alberto Díaz, que ostenta el número siete de la lista electoral y todo el bagaje de haber sido jefe de gabinete del alcalde Zoido. A nadie escapa que Sanz, por motivos varios, puede ser acreedor a un puesto de relumbrón en el PP sevillano. Ya fue presidente en la etapa de los mejores resultados del partido, mantiene la Alcaldía de mayor peso que atesoran los populares en todo el área metropolitana y casi con todo seguridad repetirá como senador por Sevilla. Jugará sus cartas propias. O no. Tomares ayer decidió no estar representado. Neutralidad suiza sin teleférico que suba. Ni que baje.

El segundo acto de la Operación Manijero supone una evidencia del crecimiento de una corriente que pretende impulsar cambios en un partido muy estático, una formación donde casi nunca ocurren movimientos internos. La coartada era Rajoy. El objetivo:estar posicionados de cara a los congresos que marcarán el futuro del partido. El único ganador, por ahora, fue la Cruzcampo. Como siempre ocurre en Sevilla.

El más puro estilo Zoido

Carlos Navarro Antolín | 18 de abril de 2015 a las 5:00

PLENO DEL PARLAMENTO DE ANDALUCÍA
Ocurrió por la mañana, en la junta de gobierno de cada viernes en el Ayuntamiento. Despachados los temas del orden del día, pareció sonar el Extra omnes! de la Capilla Sixtina que manda salir del cónclave a todos los que no sean cardenales. Se marcharon el interventor y el secretario. Se quedaron sólo los políticos. Zoido tomó la palabra y, por fin, anunció a los presentes el orden de la candidatura. A esa misma hora se celebraba el comité electoral del PP de Sevilla que debía aprobar las listas, un chau-chau en toda regla carente de debate y espíritu crítico, pues la lista estaba cerrada desde mucho antes. Zoido cantó los nombres sin necesidad de chuleta. El dos, Fley. El tres, Javier Landa. El cuatro, María del Mar Sánchez Estrella. El cinco, José Luis Vargas, un arquitecto que ha logrado colar la diputada Alicia Martínez… Las caras de los halcones se fueron estriñendo al verse relegados a ese tramo de la cofradía donde no se oye la banda de la cruz de guía ni la del primer paso paso, pero se oye con nitidez el estruendo del calentador de la leche de las cafeterías.

Zoido vuelve a confiar en los tecnócratas en detrimento de los hombres de partido que le auparon a la primera victoria (insuficiente) en 2007 y contribuyeron al exitazo de 2011. Cantados los nombres, el alcalde abrió el turno de las intervenciones para posibles aclaraciones, pero aquello era, para unos, la entrada de la Mortaja; y para otros, la salida del palio de la Victoria. Nadie habló. Prietas las filas. Los concejales ausentes de la junta de gobierno se fueron enterando de su puesto por las redes sociales o por los chascarrillos de tertulia.

Los perfiles institucionales y de gestores vuelven a estar primados sobre los estrategas y gladiadores en la arena del circo de la campaña. El alcalde sigue externalizando apoyos y se vuelve a saltar la plantilla del PP. Sigue fiel a los esquemas propios de quien no se ha criado en las Nuevas Generaciones, ni entiende determinados conceptos, hábitos o inercias de la política actual. Ha colocado en los principales puestos de la candidatura (del dos al seis) a cinco profesionales sin bagaje en el partido, provocando una vez más los primeros escozores entre quienes se creían con más derecho a ocupar esos puestos por estar en los frentes vecinales, en la lidia con los funcionarios pusilánimes o en la pelea con los interventores para sacar adelante un gasto. El primer militante de la lista procedente del aparato puro y duro, curtido en la estructura provincial y regional, es su propio jefe de gabinete, Alberto Díaz, que ocupa el séptimo lugar de la candidatura. La composición de la lista revela que el alcalde avala la gestión de los profesionales independientes con los que contó en 2011 (Fley, Landa, Sánchez Estrella y De Pablos) y que es previsor al dejar muy bien colocado a su fiel jefe de gabinete en caso de que se produzca la catástrofe de perder la Alcaldía. Si el PP no retiene el gobierno, nadie duda que habrá una desbandada de los independientes, que no aguantarían muchos meses con el sueldo de edil de la oposición (unos 30.000 euros anuales), por lo que Díaz sería el mejor colocado en la hipotética formación de un grupo político en la oposición, con conexión fluida y directa con el presidente provincial, Juan Bueno. Sabido es que los pontífices tienen por costumbre dejar ordenados como obispos a sus secretarios para garantizarles un blindaje cuando ellos ya no asuman el gobierno de la Iglesia. Zoido ha seguido esta práctica premiando a Díaz muy por encima de halcones del PP local como Curro Pérez y Beltrán Pérez, así como por delante de uno de sus grandes afines, como es Gregorio Serrano, sobrecargado de competencias en el mandato y que ha sufrido en las paredes de su propia casa las decisiones impopulares que ha tenido que tomar en Mercasevilla. Díaz es el Atlas que soporta la gestión diaria de la popularidad de un alcalde que no tendría tiempo material de devolver todas las llamadas telefónicas a las que se compromete. Arenas citaba al personal para almorzar y Zoido, más austero, se compromete a telefonear.
El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, visita la calle Amador de los Ríos junto al concejal delegado de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, y la concejal delegada del Distrito Nervión, Pía Halcón. En la calle Amador de los Ríos, esquina Alonso de Orozco..

La lista del PP está concebida a primera vista para seguir gobernando. Pero Zoido aplica la diligencia del buen padre de familia y ha dejado asomar su carácter previsor en una suerte del todo atado y bien atado en caso de batacazo, pues todo apunta a que se han invertido los términos en el PP nacional como marca electoral: de la ola victoriosa de 2011, que elevaba a la cima del poder hasta al PP extremeño, al tsunami derribista de 2015, que tiene con las carnes abiertas a todos los dirigentes. La marca personal de Zoido, uno de los escasos pilares aún fuertes en la debilitada catedral del centro-derecha andaluz, se pone a prueba en estas elecciones mucho más que en 2007 y 2011. El propio alcalde ya admite que todos los partidos son “buenos socios de gobierno” si se respetan unos criterios elementales, al mismo tiempo que resta importancia a las ideologías en la gestión municipal.

El ascenso de Fley al segundo puesto es un reconocimiento a su gestión al frente de la Hacienda local, una de las pocas alegrías de un mandato marcado por las arcas vacías. El alcalde no ha sabido o no ha podido prescindir del catedrático Javier Landa, que vive su particular pascua de Resurrección después de haber sido dado por orillado de la lista por el propio Zoido, habida cuenta de los roces que ha tenido con otros miembros del gobierno y de algunos episodios desafortunados como presidente del Pleno. Landa ha soportado en silencio que le dieran por amortizado y ha potenciado su presencia en los actos del partido (pese a su condición de independiente) en una última etapa en la que ha procurado suavizar su imagen. El resultado: sigue políticamente vivo. Y muy por delante de quienes han denunciado sus errores como político bisoño.

Una de las novedades de la lista oficial es la ausencia de José Miguel Luque, que el presidente provincial del partido, Juan Bueno, atribuye a razones personales. Las presiones de la vida diaria municipal han podido lastrar su presencia. Luque es el actual delegado del distrito Cerro-Amate, donde el PP no ha hecho más que perder votos en las sucesivas consultas electorales desde las elecciones de mayo de 2011. Es uno de los políticos mejor valorados por el alcalde y por el aparato, de ahí que haya sorprendido su salida de la lista.

Zoido ha premiado también a Pía Halcón en un puesto de salida, pese a que no pudo con el peso de la gestión del Distrito Bellavista-La Palmera y provocó una pequeña crisis de gobierno al ser desplazada a Nervión.

El alcalde no se ha decidido a colocar entre los cinco primeros a Dolores de Pablo-Blanco, delegada de los asuntos sociales. Ha dejado a María del Mar Sánchez Estrella, responsable de las parcelas de cultura y deporte. Las cosas siguen como estaban, lo propio de un perfil tan poco amigo de los cambios y tan contrario a provocar recelos. La lista deja muchos descontentos dentro de casa, provoca daños en los músculos que precisamente deben mover la maquinaria electoral.

Fley de dos y Landa sin suerte

Carlos Navarro Antolín | 4 de febrero de 2015 a las 5:00

Landa
LAS bolas están en el bombo. Tiempo de elecciones, la ruleta gira. Bolita, bolita, ¿dónde te pararás? Donde diga el aparato. En el fútbol siempre ganan los alemanes. Y en política siempre vencen los aparatos. Tiempo de elecciones, tiempo de cambalaches. ¿Irá Juan Bueno de número uno por Sevilla en las autonómicas? Si Bueno se va de la Plaza Nueva, un puesto de relumbrón queda libre en las locales de mayo. Zoido maneja colocar de número dos a Asunción Fley, la concejal más brillante del gobierno, el símbolo del saneamiento de las cuentas municipales, la imagen más fiel de las virtudes de programa económico del PP, el antídoto más contundente frente a la número dos del PSOE, Carmen Castreño, presidenta del Puerto de Sevilla, que ya se sabe que los partidos son como niños: todos quieren lo que tiene el otro. ¿El PSOE ha puesto a una mujer de dos? Pues yo también. ¿El otro puso tres independientes en 2011? Pues yo también. En realidad los partidos políticos son todos muy conservadores, todos quieren jugar a la casilla del menor riesgo y del mayor mimetismo, para no señalarse, para no distinguirse, para no parecer menos que el vecino en la ciudad que mejor observa oculta tras los visillos.

El número dos de Zoido en 2011 se cae de la lista de 2015. La suerte pasa de largo para Javier Landa, justo ahora que se estaba empezando a enterar de qué tratan los festejos municipales. Lo anunciamos el pasado marzo y todo indica que no lleva ni un cupón para el inminente sorteo. Fley tiene todas las papeletas, dependerá de si a ella le salen o no sus particulares cuentas. No se olvide que Fley no necesita de la política para yantar y que en el puesto que está lleva cuatro años perdiendo dinero. También tiene muchas papeletas para el sorteo la entrañable Lola de Pablo-Blanco, pese al mal trago de su marido contratado en la Fundación del Banco de Alimentos, ay Lola qué disgustos le das a tu alcalde. A Lola la pondrán entre los seis primeros de nuevo. El reverendo Vílchez no termina de desatascar todos los proyectos de Urbanismo a la velocidad que querría el alcalde, pero ya saben ustedes que es un hombre de Zoido desde el principio y que siempre está el gerente para apechugar con las culpas, que para eso es de los que más cobra y mejor luce el pañuelo, Petronio de las caracolas, que ya estaba bien de tanto constructor cateto y de cuello abierto en los tiempos del PSOE.

Gregorio Serrano se quedará otra vez sin el caramelo del número dos. Pero irá de salida. Como irá de salida Curro Pérez, el jefe de campaña en 2007 que no repitió como tal en 2011 pero pocos se percataron. Como el tapado Beltrán Pérez, siempre que el aparato no lo reclame para otras responsabilidades, que no se olvide que este Pérez lleva ya bastantes años en la Plaza Nueva y podría necesitar la mascarilla de oxígeno.

Landa no se marchará sólo. Lo acompañarán probablemente Juan García, Evelia Rincón y Carmen Ríos. Hay que dar por hecha la continuidad de José Miguel Luque, sin un rasguño en cuatro años de gobierno; de Jaime Ruiz, que ha aguantado bien en San Pablo-Santo Justa, donde el PP creció en votos de forma espectacular en 2011, y de Rafael Belmonte, que fue el número 21, por su labor al frente del distrito de Bellavista, otrora considerado una Siberia para el centro-derecha. Al alcalde le gusta su estilo.

Pía Halcón, que empezó tropezando en Bellavista, ha ganado en proximidad con el entorno más personal de Zoido, quizás esa circunstancia, sumada a que está limpia de polémicas, juegue a su favor para aspirar a repetir.

Ignacio Flores anda ya revuelto como cada vez que gira el bombo con las bolitas. Flores es un clásico en las candidaturas municipales del PP. Tiene un lío montado ahora en su distrito con algún asesor que le ha salido rana, pero a su favor juega su lealtad y capacidad de servicio con los sucesivos jefes que ha ido teniendo.

No esperen que Zoido saque grandes conejos de la chistera. El PP obtendrá menos concejales, luego los puestos de salida estarán más cotizados. Ninguna lista levantará pasiones, más allá de los consumos internos de los partidos y los obligados análisis de los medios de comunicación. ¿Ustedes oyen hablar por la calle de la lista del PSOE? En los bares no se habla de otra cosa. Ha causado verdadero impacto, se ha reabierto entre la ciudadanía la pasión por la política, se ha reactivado la sociedad civil por el aldabonazo que ha supuesto la lista de Juan Espadas. Que yo no sé si darle la enhorabuena al bueno de Juan o acompañarlo en el sentimiento, porque la que le han endilgado de número cuatro es para echarle una mano sobre el hombro y ofrecerle pañuelitos de papel en el siguiente semáforo. ¿No fue esa señora la que dijo que en Los Remedios se levantaban a las doce? ¿No fue esa señora la que dijo en un Pleno que los obispos querían meter sus rosarios en los ovarios? ¿Seguimos enumerando despropósitos? Ay, Antonio Muñoz, cirineo de Juan Espadas, no os queda ná en el próximo mandato… Como le gritaron a Zoido en un pueblo de Andalucía: “¡Qué pesada es la cruz y qué pocos son los penitentes!”. Pues eso: Espadas también lleva su cruz.

Las doce uvas de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 31 de diciembre de 2014 a las 5:00

zoido contraluz
Primera uva. El 24 de mayo, domingo de Pentecostés, Sevilla eligirá una nueva corporación municipal, pero en esta ocasión de sólo 31 concejales en lugar de 33. La revisión anual del padrón ha dejado la ciudad por debajo de los 700.000 habitantes, aquel listón psicológico por el que Rojas-Marcos luchó hasta el punto de hacer de este objetivo uno de los estandartes de su gestión, además de la reforma urbanística de la Buhaira, la horripilante losa de pizarra del entorno de la Catedral y el megalómano estadio de la Cartuja. Pese a la leve bajada en el número de vecinos (el padrón queda fijado en 696.676 habitantes), la ciudad no perderá ni un euro de transferencias del Estado, que es la gran ubre para la cuentas del Ayuntamiento junto con los ingresos directos por el IBI. Para que menguaran los fondos del Estado, Sevilla tendría que bajar de los 75.000 habitantes. Y eso no se ha producido ni en los tiempos de epidemias con salidas extraordinarias del Cristo de San Agustín.

Segunda uva. Juan Espadas se mueve entre la necesidad de ser fiel a su perfil de gestor y hombre serio, y la conveniencia de torpedear la imagen de un alcalde sin mácula que le recuerda la herencia recibida cada vez que los socialistas se crecen un mínimo. Espadas sigue haciendo una oposición palmariamente blanda, de guante limpio, sin denuncias aceradas. Cuando golpea al gobierno lo hace como en una pelea entre hermanos adolescentes. Los puyazos son siempre puntazos, nunca hacen sangre. Basten dos ejemplos. Dice que no culpa al gobierno de la bajada de los habitantes, “sólo” de no haber hecho nada por paliarla. Y si el Grupo Socialista denuncia que el marido de la edil de Asuntos Sociales es colocado como gerente en la fundación privada del Banco de Alimentos, comienza por conceder dos semanas al gobierno para que se explique con la justificación de que se apuesta por una “oposición responsable”. El último “ataque” de Espadas ha sido reiterar que el alcalde es “plano” y que su gestión es “plana”. La verdad es que lo es casi tanto como el estilo de la oposición. La proyección de Zoido en la calle arrolla a la de Espadas, sólo resta saber si lo suficiente como para que el PP obtenga los 16 concejales que darán la mayoría absoluta en 2015.

Tercera uva. Los cinco meses que quedan son terreno de fácil abono para el alcalde. Tras el éxito callejero de la Navidad, Zoido tendrá la cuaresma, la Semana Santa y la Feria para desplegar la cola de pavo real. No hay grandes cintas que cortar ni primeras piedras que colocar. Más vale que no anuncie grandes proyectos en lo que queda de mandato, porque el último, el Paseo del Arte en la Avenida Juan Carlos I, se ha ido ya tres veces al traste después de quedarse descafeinado al perder el atractivo de las piscinas sobre la lámina del río. Estamos ante el final del mandato de la miseria, aunque alguno ha habido en el gobierno que ha intentado “hacer cosas”, creyendo todavía que los políticos están obligados a dejar huella, marca o impronta, cuando la actual coyuntura sólo requiere de poner orden, pagar facturas y garantizar los servicios esenciales.

Cuarta uva. Los símbolos materiales del mandato que acaba son los bares y los veladores, multiplicados en una parábola perfecta; y la Navidad como gran atractivo callejero, descubierta por Zoido para Sevilla como una gran toma de las calles del centro bajo un alumbrado laico. Una deuda por encima de los 700 millones hace inviable que el actual alcalde pueda presumir como hasta hace pocos años lo hacía Monteseirín de obras faraónicas (las setas o el tranvía) o grandes reformas (peatonalización de la Avenida o pasos subterráneos). Zoido a duras penas puede vender el retorno del acceso de los autobuses a la Encarnación o la eliminación de las catenarias del Archivo y la calle San Fernando. El símbolo inmaterial, por otro lado, es el saneamiento de las cuentas por obra y gracia de la delegada de Hacienda, Asunción Fley, que ha conseguido que los bancos vuelvan a sentarse a negociar con el Ayuntamiento y sean claves para liberar a Sevilla del Plan de Ajuste de Montoro, suscrito para pagar a la larga lista de proveedores acumulada desde los primeros años de Monteseirín. El electorado deberá valorar si esa gestión inmaterial, que es la que de verdad da fuste al gobierno, es merecedora de una nueva confianza por cuatro años más.

Quinta uva. Las talas de árboles en Almirante Lobo o la calle Virgen de la Sierra, junto al Prado de San Sebastián, han puesto en jaque la micropolítica de Zoido, basada en la atención cotidiana de las pequeñas necesidades que, sumadas en el día a día, hacen posible el funcionamiento de la ciudad. La paz social reina en Tussam, que en 2015 necesitará dos millones menos en transferencias municipales. El alcalde salió reforzado de la huelga de nueve días de Lipasam en el inicio de 2013. Emvisesa es un páramo a la que se mantiene al ralentí, terminando promociones del mandato anterior y sin ninguna nueva en el horizonte. Y Emasesa buscará en 2015 financiación extra mediante la emisión de bonos sin que por el momento nadie se atreva a afrontar una privatización de la considerada joya de la corona de las empresas municipales.

Sexta uva. Los próximos meses son de revuelo en el seno de los partidos. Después de las fiestas comenzará la guerra interna por la confección de las listas electorales. Hay menos actas a repartir (sólo 31) y, además, la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local contempla que haya concejales sin sueldo. En el caso de Sevilla, la ley permitirá la dedicación exclusiva a 22 (al ser una ciudad con población entre 501.000 y 701.000 habitantes), por lo que nueve ediles no tendrán retribución salarial en el Ayuntamiento. Las tensiones se presumen máximas. Juan Ignacio Zoido tiene especial aversión a los períodos de formación de las listas. Odia los cambios tanto como dar malas noticias o tener que decir que no. Su figura es indiscutible en el PP por el momento, por lo que el aparato le dará un margen amplio para hacer un equipo en el que serán muchos los que repitan y muy pocos los cambios. Entre las bajas, se da por segura la de Javier Landa, como adelantó este periódico el 23 de marzo. En el PSOE es poco probable que Juan Espadas goce de tanto margen de maniobra como disfrutó en 2011, cuando apostó por unos independientes (Eugenio Suárez Palomares y Mercedes de Pablos) que acabaron por abandonar el barco tras el peor resultado de los socialistas (sólo 11 concejales) en el otrora fortín sevillano. Las once agrupaciones del PSOE sevillano reclamarán sus cuotas. De lo contrario habrá otra vez brazos caídos. El portavoz adjunto, Antonio Muñoz, se da como fijo en la lista. Está por ver el futuro del otro portavoz adjunto, Alberto Moriña, y de concejales polémicas como Adela Castaño. El susanista Joaquín Díaz dejará la corporación por razón de edad.

El portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Sevilla, Juan Espadas, analiza el plan de ajuste municipal.
Séptima uva. Como era previsible, el alcalde ha comenzado a recuperar viejos hábitos en cuanto intuye el intrigante sonido del tam-tam electoral. Perdido ya en la papelera de reciclaje su título de presidente del PP andaluz, Zoido concede de nuevo parcelas de influencia a sus hombres más vehementes y aficionados a las estrategias, como es el caso del portavoz del gobierno y delegado del distrito Triana, Curro Pérez, que en 2007 fue el jefe oficial de la campaña en la que el PP logró 15 concejales. Pérez acepta con resignación que está considerado un hombre de trincheras (oposición) más que de gestión de los tiempos de paz (gobierno). Ahora viene su período litúrgico preferido y, por lo tanto, le tocará revestirse para las mil y una celebraciones próximas. Si Zoido repite en la Alcaldía, Pérez querrá la parcela de urbanismo, aquella en la que se forjó como eficaz opositor entre 2007 y 2011 y que, al final, acabó recayendo en Maximiliano Vílchez (hombre de paz y no de mítines) cuando se alcanzó el gobierno.

Octava uva. ¿Yquién será el número dos de la lista de Zoido en 2015? El concejal más afín al alcalde sigue siendo Gregorio Serrano, aunque ahora ande inteligentemente tapado. Darle ese puesto a Serrano sería un acto de reconocimiento para un mandato en el que está saturado de competencias (Empleo, Economía, Turismo y Fiestas Mayores) por efecto de la aplicación de un organigrama de gobierno de grandes áreas inspirado en el que puso en marcha Ruiz Gallardón en Madrid. A Serrano le ha sobrado el área de Empleo, se ha tragado los sapos de disolver Sevilla Global y la Televisión Local, y ha tenido que bailar con la más fea, Mercasevilla, lo que le ha costado amenazas personales en la fachada de su casa. Si el PP repite en el gobierno, todo indica que Serrano se ha merecido un mandato algo más amable. Distinto es el baile de números, la obligada paridad y lo que apriete el partido. Recuérdese que Serrano no es hombre de partido. En eso es como el alcalde. Son dos ejemplos de políticos concebidos y nacidos para la gestión municipal.

Novena uva. ¿Y Fley? Si Zoido es alcalde cuatro años más, la todopoderosa concejal Asunción Fley habrá demostrado que con la Hacienda local se hace política; que la austeridad, la montaña rusa de subidas y bajadas estratégicas en los impuestos y el saneamiento de las arcas tienen réditos electorales, justo lo contrario de lo que pregonan los halcones y los vivaqueadores de lunes a viernes en las sedes de los partidos. Su influencia será todavía más incontestable de lo que hoy ya lo es. Nunca se olvide que a su cargo tiene a una directora general que cobra por encima de los 100.000 euros por asumir una nueva parcela de gestión (recursos humanos) a la mitad del mandato. Esta directora general es conocida en el PP como la “bien pagá”. Con lo escrupuloso que es Zoido para los asuntos del pecunio público, nadie osó contestarle a Fley su teoría por la que quien asume mas competencias, debe estar más remunerado, pese a que media España está trabajando más y cobrando menos en el mejor de los casos. La teoría de Fley es de una lógica aplastante, pero difícilmente digerible con el campo poblado de vacas flacas y con muchas gargantas conformándose con las gotas que dejan caer las cañerías de unos grifos cerrados.

Décima uva. El otro gran hombre de Zoido es el delegado de Urbanismo y Medio Ambiente, Maximiliano Vílchez, que recibió la parcela tradicionalmente más codiciada por los partidos políticos, pero en el peor momento. Es el primer delegado de Urbanismo del PP desde la instauración de la democracia. Y también es el más tieso por encontrarse una Gerencia de Urbanismo sumida en números rojos y desangrándose por el bajonazo en los ingresos por licencias, la inexistencia de convenios urbanísticos y la carencia de intereses financieros. A Vílchez le ha tocado pasar de una Gerencia navegando en la opulencia a una Gerencia en la que se exige que las fotocopias se hagan por las dos caras para ahorrar papel. Al igual que Fley, no es un político al uso. Revalidar el gobierno supondría el aval más sólido a su labor.

Undécima uva. El miedo está en la armería electoral del PP. Nadie duda de que Zoido venteará los riesgos de un Ayuntamiento en manos de un PSOE debilitado y tutelado por fuerzas políticas con programas electorales inciertos. Ya lo hizo en 2011, cuando repitió machaconamente que votar el PSOE era hacerlo al líder de IU, Antonio Rodrigo Torrijos, hoy fuera del Ayuntamiento y con la baja en el partido por los frentes judiciales que acumula. Falta un cuarto de hora para que el PP trate de vincular la figura de Espadas a la de Podemos o Ganemos. Zoido venderá que Sevilla sólo tiene dos salidas: o ser Grecia, o ser Roma. O un conjunto de fuerzas de convivencia incierta, o una única fuerza sólida.

Duodécima uva. Izquierda Unida está concentrada en su particular debate: ser galgo o podenco, seguir siendo IU o mutar hacia otra fórmula de nuevo cuño. El partido cierra el año con dos plenos consecutivos en los que la estampa de su bancada ha sido desoladora: la concejal Josefa Medrano asumiendo en soledad las mociones por la dimisión del segundo portavoz en lo que va de mandato. Con el paso del tiempo, a Zoido le salió bien su estrategia de erosionar directamente al partido que hacía las veces de muleta del PSOE en el poder. Su reto actual es demostrar que ha conseguido ese voto de la inercia por el cual en Sevilla se perpetúan en el sillón algunos decanos de colegios profesionales, algunos presidentes de colectivos profesionales y hasta algunos hermanos mayores. Si aquel voto prestado de 2011 evoluciona a un voto de inercia, la marca Zoido gozará de buena salud.

Como un Mercadante más

Carlos Navarro Antolín | 27 de enero de 2014 a las 18:48

mercadante
Siéntate en la Avenida y verás pasar a quien la libró de autobuses, pero la entregó de rodillas, como un Boabdil de la sostenibilidad, a nuestros nuevos señores y amos: los ciclistas y veladores. El virrey de las peatonalizaciones camina por la acera (¿izquierda?) de la Avenida, por el único tramo que sigue inalterado durante quinientos años. Pisa fuerte por las losas de Tarifa, que resisten ahora y siempre a los promotores trincones que acudieron como mercaderes del templo al olor del negocio de las losas de pizarra. Monteseirín camina por terreno aforado, protegido por las cadenas de la Catedral que en el XVI concedían derecho de asilo en el templo a los perseguidos por la Justicia ordinaria. Qué ironías reserva el destino, que semiótica encierra la plasticidad de un momento preciso de la vida cotidiana, de un instante, de una coincidencia. Avanza el ex alcalde bajo la mirada de las estatuas de Lorenzo Mercadante de Bretaña, que también cuentan su presencia en la Avenida por siglos. Y surge la estampa que representa con toda carga simbólica la contradicción entre lo permanente y lo efímero, el paso de los siglos frente a la volatilidad de doce años de gobierno, una lección de filosofía escondida entre piedras y egos. Pasa Monteseirín bajo las estatuas de barro cocido que han visto el tránsito de generaciones y generaciones de sevillanos, reyes de carrozas y monarcas modernos, presidentes del Gobierno, jefes de Estado, dictadores, arzobispos beatos y prelados soberbios, cardenales recibidos con glorias y purpurados despedidos con los pies por delante, canónigos por oposición y canónigos digitales, pobres pedigüeños y fieles potentados, señoritos en sepia y aristócratas del ladrillo a todo color, beatas de abanico y turistas de pantalón corto, cofradías de medio pelo y hermandades de tronío, alcaldes bajo mazas suntuosas y ediles de saldo… Todo pasa y ellas permanecen, escoltadas por el granito de las columnas de Itálica, tan sólo acariciadas por la brisa del tiempo y cortejadas por el piar de algunos vencejos. Todo pasa, ellas permanecen. Doce años para ellas es un soplo, apenas una línea en el tratado de la urbe cotidiana de la que son testigos, una insignificante moldura en la arquitectura del retablo de la historia que conforman regímenes políticos, revueltas, períodos de sosiego y turbamultas. Sólo hay que sentarse en la Avenida para comprobar el teatro que encierra cualquier pasaje de la vida cotidiana. In ictu oculi. Sin séquito de aduladores, sin la tensión de las faenas de gobierno, sin nadie ya que lo pare ni le pida una prebenda, como un Mercadante itinerante más del templo de la ciudad de las mil fachadas, Monteseirín recorre la Avenida que recibió con hedor de tufos negros, banda sonora de motores de autobuses urbanos y sucursales de bancos y que dejó convertida en una gran terraza de mesas y sillas, puestos ambulantes, cafeterías por doquier y abundante trufa de bicicletas. Siéntate en la Avenida, donde las piedras hablan, y verás pasar a los hombres que parecían eternos. Y la eternidad si acaso sólo está en las piedras, aurigas del paso del tiempo que susurran a todos los viandantes la gran verdad de aquellos que algún día se creen dioses por el número de concejales: “Recuerda que eres mortal”. Un día pasó con tiros largos y bajo mazas, hoy es uno más en la felicidad de la tensión perdida en una ciudad en crisis que se desangra y se deja la vida barbeando en las tablas del desempleo. El alcalde que abrió en canal la Avenida camina por el único tramo que no pudo cambiar. Y las estatuas de Mercadante lo miran con indulgencia. Plenaria, de Pleno.

Indulgencia y penitencia

Carlos Navarro Antolín | 29 de abril de 2013 a las 11:14

Alguna lápida debería premiar con indulgencias totales o parciales la asistencia a los plenos del Ayuntamiento, soporíferas exhibiciones de política low cost donde se golpea la lengua española, se subliman los planteamientos ridículos, se abusa del y tú más y se manosean con una facilidad pueril los asuntos de la política nacional para tratar de sacar rédito (risas en off) en el ámbito local.
Una concejal veterana ya como Josefa Medrano (IU) perdió varios minutos en exigir una corrección tan fundamental en la gestión de la ciudad como que el distrito Bellavista-La Palmera sea así denominado y no como el distrito La Palmera-Bellavista. Es lo mismo, pero no es lo mismo, como dijo aquél. Medrano aludió poco menos que a los años de lucha vecinal para conseguir tan preciado trofeo de la justicia social. Los fachas de La Palmera que vayan citados por detrás, ¡hombre ya! El socialista Juan Manuel Flores, líder de la oposición interna al líder de la oposición (han leído bien), refirió a la Cospedal y a los nazis en su intervención en la moción de reprobación a la consejera Cortés, la que se despachó en su primera audiencia con notarios y registradores dejando claro su ateísmo en materia de propiedad privada.
Por fin oímos al concejal Rafael Belmonte, destinado por Zoido al inclemente frente de Bellavista. Yseguimos esperando la oportunidad de conocer el timbre de voz de algunos miembros del gobierno. El alcalde hizo la estatua. No habló en todo el Pleno. Por eso Torrijos le llamó en varios ocasiones “el alcalde mudito”, que suena a título de novela. Y Espadas se abonó a la gracieta de Torrijos. No fue la única vez que le siguió la rueda. Torrijos también puso al alcalde de perfecto delegado de Fiestas Mayores: “No se pierde un sarao. Pero gobernar, no gobierna”.
Juan Bueno denunció los 47.000 desahucios siendo Juan Espadas el consejero de Vivienda de la Junta. Mirando al galeno Flores le indicó que el responsable de aquello estaba “abajo a la izquierda”, en alusión al lugar en la bancada del portavoz socialista. Espadas se envolvió en una halo de misterio antes de anunciar la extracción de un conejo de la chistera: una fotografía de Zoido jugando al tenis en los preparativos de la pasada final de la Davis. Dijo que Zoido aparecía dando un revés. Error. Era un drive. Que esto sí que no es lo mismo, no como lo de la Medrano con la Palmera y Bellavista.
Un grupo de taxistas increparon al sheriff Cabello, delegado de Seguridad y Movilidad. Fueron desalojados de forma pacífica. Trabajadores de Mercasevilla protestaron en la Plaza Nueva. Yel Defensor del Ciudadano, José Barranca, se tragó otro Pleno. Recibió más elogios a su informe de gestión, máxime tras la foto de los dos policías locales jactándose del fajo de actas de la grúa, lo que confirma las desaplicaciones en el cuerpo.
La oposición arremetió con habilidad contra el gobierno en materia de vivienda usando los últimos datos del informe de la Defensora del Pueblo Español, Soledad Becerril. Si el PSOE e IU se tomaran la molestia de leer el informe de Barranca, podrían apretar aún más la puya no usando ya a una figura de prestigio como la de la ex alcaldesa, sino al propio Defensor designado por Zoido. Pero eso sería altura de miras. Al final hay que agradecer que no se televisen los plenos. Mejor que en la emisora local sigan reponiendo la cinta de la Semana Santa de 2010. Penitencia para ganar indulgencias.

La guerra de los sueldos y despachos

Carlos Navarro Antolín | 20 de junio de 2011 a las 9:15

La comisión a tres bandas que negocia estos días la nueva estructura de la corporación municipal concede dos coches oficiales para los 11 concejales del PSOE y uno para los dos concejales de IU

El nuevo Ayuntamiento se organiza por dentro. La comisión formada por representantes de los tres partidos políticos con representación en la Plaza Nueva ya ha tomado una serie de acuerdos sustanciales para la vida cotidiana durante el próximo cuatrienio. Como era de esperar, los grupos del PSOE e IU tendrán que habitar en el conocido como palomar, la planta alta de la Casa Consistorial, un lugar con bellas vistas a la Avenida de la Constitución, pero de incómodo acceso, una circunstancia siempre compleja a la hora de atender y recibir a los vecinos y representantes ciudadanos, una labor fundamental cuando se ejerce la oposición. El PP considera que los 13 concejales que suman ambas formaciones políticas (11 el PSOE y 2 IU) pueden convivir perfectamente en este espacio, pues allí han trabajado en el último mandato los 15 ediles peperos con sus correspondientes asesores. Está claro también que la oposición, una vez más, no tendrá ningún espacio asignado para reuniones en la planta baja. El PP niega ahora al PSOE lo que éste le negó en 2007. Ni más, ni menos. En la política, cuando se tiene verdadero interés, hay muy buena memoria. Fina memoria.

La cuestión es que el portavoz de IU-CA, Antonio Rodrigo Torrijos, ya ha mandado a sus colaboradores a ocupar el palomar. Aseguran que se ha tomado la licencia de usar mucho más espacio del que le correspondería. La estrategia practicada no ha sido otra que la de ganarle terreno al mar, ocupar los nichos vacíos, clavar el primero la sombrilla en la playa o como se le quiera llamar. Torrijos ha demostrado su veteranía, anticipándose al resultado de una negociación que nunca le hubiera signado tanto espacio. En la práctica ha ocurrido lo que cuenta un testigo de los hechos: “Si hay 200 metros cuadrados, los de IU ya están usando 70 metros cuadrados por su cuenta. Ahora a ver quién es el que pone orden aquí arriba”. Cuentan que Juan Bueno, portavoz del PP y miembro de la comisión a tres bandas, ha instado a los socialistas a tomar su espacio y a “dejar de hacerle caso a Torrijos de una vez”. Lo que sí está claro es que los albañiles tendrán que entrar en la escena. Hace falta edificar un tabique para separar las dependencias de ambos grupos políticos por mucho que la lealtad haya presidido las relaciones de ambos partidos en el gobierno de progreso. Aseguran que será la primera vez que Juan Espadas (PSOE) se desmarcará por fin de IU de forma nítida, algo que algunos de su partido suplicaban con anterioridad a las elecciones.

El otro asunto es el dinero, la masa salarial que manejará cada grupo político y que resulta clave para realizar las contrataciones del personal de confianza. De la partida asignada dependen el número y los salarios de los asesores, poder librar de la cola del paro a más o a menos compañeros, asegurarse un buen equipo para preparar las estrategias políticas, tener relaciones solventes con los medios de comunicación y vender la gestión de cada día. A IU le corresponderían 80.000 euros en un principio, pero Torrijos ha llegado a exigir 120.000 euros. Todo indica que, al final, se tendrá que conformar con 100.000 euros en el mejor de los casos. “Todo estaba pendiente de una conversación de Diego Valderas con Javier Arenas”. Antonio Rodrigo Torrijos cobrará como un concejal de gobierno (en torno a 50.000 euros anuales) y Josefa Medrano como una edil de la oposición (1.800 euros netos al mes).

El grupo socialista dispondrá de cerca de 500.000 euros de masa salarial de acuerdo con sus once concejales. El portavoz, Juan Espadas, cobrará su sueldo como senador. No le costará un euro a las arcas municipales, como tampoco le costó Zoido en sus años de líder de la oposición al cobrar como diputado autonómico. Los portavoces adjuntos del PSOE, Antonio Muñoz y Antonio Moriña, podrán finalmente cobrar como ediles del gobierno, lo que supone una novedad. Y se da por hecho que entre dos y tres concejales de este grupo no tendrán dedicación exclusiva con el Ayuntamiento, por lo que cobrarían un suelo municipal reducido o de cero euros, según el grado de vinculación.

Cuando el PP ha estado en la oposición, todos sus concejales han cobrado lo mismo independientemente de si eran portavoces o concejales rasos. Bien es verdad que cada grupo político tiene libertad para organizar su masa salarial. Zoido fue partidario de asignar el mismo sueldo de 1.800 euros al mes a todos los concejales de su grupo.

La presidencia del Pleno cambia de ubicación. Ocupará las dependencias que hasta ahora ha tenido el grupo de Izquierda Unida, ubicadas en el sector de la planta baja, junto al Arquillo. El despacho y las oficinas del equipo de la presidenta del Pleno saliente, Rosamar Prieto-Castro (PSOE), serán para Gregorio Serrano, que dirige las áreas de Economía y Empleo, Turismo y Fiestas Mayores. Y las oficinas del grupo popular se instalarán donde han estado hasta ahora las del grupo socialista, en el sector de la planta baja más próximo al Laredo.

El nuevo gobierno del PP está dispuesto a aplicar políticas de austeridad en el uso de los coches oficiales. Al grupo socialista se le han asignado dos vehículos para sus once concejales. Y al grupo de IU un único automóvil oficial para sus dos concejales. Torrijos, gran defensor del uso de la bicicleta, siempre ha defendido que el uso del coche oficial le permitía cumplir con su agenda de gobierno. El PP tuvo en sus años en la oposición tres coches oficiales, uno por cada cinco concejales. Está por ver cuál será el criterio de un gobierno del que ya ha trascendido que tendrá diez concejales con la categoría de tenientes de alcalde. Algunos conductores ya han recibido la indicación oportuna para que regresen a sus puestos bases.