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La gran ventaja del PP de Sevilla en las primarias

Carlos Navarro Antolín | 8 de julio de 2018 a las 6:00

PP

LA máquina estaba perfectamente engrasada. Es la ventaja de quienes hicieron su revolución particular, que cuando llega una crisis que no es particular, sino que afecta a todas las estructuras, a algunos les pilla con el cuerpo preparado, el ánimo entrenado y la lección aprendida. La pérdida de la Moncloa dejó al PP en estado de conmoción y, al mismo tiempo, con la obligación de efectuar un relevo exprés en los despachos de la sede la calle Génova. El PP de Sevilla llevaba un año de resaca pública (y publicada) por el congreso provincial que sacudió su vida interna y que supuso la renovación de sus cargos en una operación no exenta de traumas. En el mapa nacional del PP, Sevilla ha sido el campo de batalla de dos líderes nacionales: Arenas y Cospedal. Siempre ha ganado Arenas. Entonces y ahora. Ya lo dijo alguien con sentido del humor esta semana: “El PP no está preparado para ganar un congreso sin Arenas”.

Andalucía ha sido fundamental para Soraya Sáenz de Santamaría, los telediarios nacionales así lo han reflejado, pero Sevilla ha sido especialmente clave. La circunscripción sevillana ha sido la que más votos ha dado a la ex vicepresidenta del Gobierno: 1.688. Más del doble de los sufragios conseguidos por María Dolores de Cospedal. Es más, Sevilla ha sido la provincia de España donde más diferencia de votos ha habido entre Sáenz de Santamaría y Pablo Casado: un total de 1465 votos. Y todas estas cifras, tan contundentes e incontestables, han sido generadas por una estructura de partido que venía de vivir una fortísima crisis interna a todos los niveles: desde el superior, con la rivalidad entre Arenas y Cospedal, hasta al nivel intermedio, con la refriega entre Virginia Pérez y Beltrán Pérez y los componentes de la denominada mesa de camilla que ha controlado el PP en los últimos lustros, a la que se sentaban Ricardo Tarno, José Luis Sanz y Juan Bueno.

El PP de Sevilla le ha sacado un enorme rédito a aquellos días tensos del congreso provincial. Tenía la maquinaria interna a punto cuando se ha producido la gran sacudida del desalojo de Rajoy de la Moncloa y se ha activado el congreso extraordinario con unas primarias inéditas en la historia del partido. Sevilla ha demostrado jugar con la ventaja de la experiencia. La capacidad de movilización en favor de Soraya Sáenz de Santamaría deja muy reforzada a la combativa presidenta Virginia Pérez, que supo primero virar rápida y hábilmente desde un apoyo expreso a Feijóo hasta una apuesta decidida por Soraya. Además, tuvo el gesto de acudir como presidenta provincial a los actos electorales tanto de Cospedal en Tomares, como de Pablo Casado en la sede regional de la calle San Fernando.

La jornada del jueves deja otras muchas claves de interés para comprender la transformación de las estructuras del PP sevillano. La figura de Zoido queda muy diluida en Sevilla, con independencia de que acuerdos de última hora puedan salvarle de alguna forma con la asignación de algún papel en la estructura del partido en Madrid. Cospedal debió oler esa pérdida de influencia del ex alcalde cuando su único acto electoral en la circunscripción sevillana lo hizo en Tomares. La secretaria general no pisó la capital pese a contar con el apoyo del ex alcalde. No se atrevió. El escrutinio le ha dado la razón. Resultó llamativo que en su distrito de Nervión, pese a su implicación personal, Zoido no ha podido sacar adelante a sus candidatos como compromisarios (uno era el ex presidente del partido, Juan Bueno, y la otra Alicia Martínez, parlamentaria andaluza) frente a un veterano concejal (Jaime Ruiz) y la nueva presidenta del distrito (Inmaculada Gallardo) que trabaja en el grupo municipal que lidera Beltrán Pérez.

En el distrito de Triana, el trabajo discreto y eficaz de Rafael Belmonte y Mario Muñoz Seca (muy alejados del estereotipo tradicional del trianero) ha dejado fuera de órbita en poco menos de año y medio a una figura clave del zoidismo como Curro Pérez, que hasta hace pocos días era nada menos que el jefe de gabinete del ministro del Interior. El resultado para los partidarios de Zoido ha sido un espanto en Triana, donde han sido vencidos por más del triple de l os votos. En el distrito de los Remedios, tan solo Eloy Carmona ha conseguido su condición de compromisario y queda como solitario símbolo del zoidismo.
No ha habido oposición al aparato provincial en el Casco Antiguo, Cerro-Amate, Macarena, Norte o la Palmera-Bellavista (donde Luis Miguel Ruiz, beltranista acérrimo, controla el distrito). En los distritos Sur y San Pablo aumenta la distancia de los ahora oficialistas con respecto a los componentes del anterior equipo de gobierno. Los chicos de Nuevas Generaciones se comportaron como siempre: alineados con Virginia y Beltrán Pérez. En el Este, Francisco Ibáñez, beltranista desde primera hora fue el único candidato.

Los líderes del movimiento manijero, el que se hizo con las riendas del partido en el congreso provincial, movilizaron como nunca a sus votantes llevándolos hasta las mesas electorales. Los escasos referentes del zoidismo (localizados en municipios como Tomares, Mairena del Aljarafe y Espartinas) no lograron meter una cantidad de votos importante para Cospedal. Llamativos han sido los casos de Alcalá de Guadaíra y Dos Hermanas, donde las filas del partido parecen pacificadas a tenor de los resultados. Una cuestión distinta es que el PP haya cogido fuerza como para obtener buenos resultados en unas elecciones. No se debe confundir la interpretación de estos comicios internos con el mayor o menor músculo que tenga el partido en cada municipio de cara a unos comicios donde deberá batirse con otras formaciones. El PP tiene en Dos Hermanas, por ejemplo, las mismas posibilidades de ganar la liga que la Agrupación Deportiva de Ceuta de jugar la Champions.

Javier Arenas y Virginia Pérez votan en la sede del PP-A (calle San

 

En el PP sevillano se cumple desde el jueves el aforismo de Gramsci: “Toda fuerza emergente tiende a hacerse hegemónica”. Una victoria definitiva del sorayismo el 20 de julio facilitará el poder absoluto del aparato actual del partido. Y un mandato de Pablo Casado le otorgará, como mínimo, plena independencia . “Respetaré la autonomía provincial y regional”, proclamó en su reciente discurso de campaña en la sede regional en Sevilla.

El error de Zoido y los partidarios sevillanos de Cospedal ha sido, quizás, utilizar las estrategias antiguas en tiempos nuevos. En fútbol ya no ganan siempre los alemanes, pero en política suelen seguir ganando los aparatos. Los liderazgos de hoy exigen ser renovados cada día, como el mismo Rey Juan Carlos decía que debía ganarse el puesto cada día. El caso de Arenas confirma esta teoría: ha demostrado una tremenda habilidad para bajarse del falcon de ministro y subirse a la furgoneta del PP andaluz; para no dejar de actualizarse, ni de aprenderse los nombres de los nuevos miembros de Nuevas Generaciones de Sevilla que no habían nacido cuando él ya estaba en la pomada. Se ha empleado con tal intensidad que nadie ha logrado echarle. Su caso ya es digno de estudio. ¿Qué personaje de la política andaluza y sevillana suma tantos años seguidos en puestos de influencia?

La gran derrotada de las primarias es Cospedal, tanto en toda España como en Sevilla. Resulta sorprendente que toda una secretaria general no haya tenido el apoyo de ninguno de los lugartenientes de Rajoy. Arenas y Ayllón han estado con Soraya, mientras que Maroto y Levy han apoyado a Casado. Cospedal no ha sabido tejerse una red de apoyos pese al enorme poder interno que ha ostentado durante años. Sus aliados en Sevilla parece que han sacado más de ella de lo que ellos le han aportado. El único que ahora depende de sí mismo es el senador José Luis Sanz, al que le basta con revalidar la Alcaldía de Tomares, pues el poder territorial es el mejor aval en la política. Todos los demás quedan en tenguerengue, a la espera de componendas en la formación de una nueva ejecutiva. El PP de Sevilla ha quedado pacificado. Los ganadores lo han demostrado casi con la crueldad que es marca de esta tierra.

Comparaciones provechosas

Carlos Navarro Antolín | 19 de febrero de 2012 a las 18:10

La expresión del Estado es el vacío. Y la del rodillo de la unanimidad es el bostezo. Previsible y lánguida primera sesión. Mucho pan y poco circo. Peor que una mala tarde de toros o que una siesta con apneas es un congreso del PP con casi toda España teñida de azul. Exhibición de complementos de Loewe y Guy Laroche en el vestíbulo principal. Exaltación del sí en cada votación de los informes sectoriales de gestión. Confirmación de que Arenas ya es como el café: Javié para todos. La emoción no está. Ni se le espera. Sólo la trae con el relato de su vida el nonagenario Esteban de Paz, el decano de los compromisarios, un señor procedente de León. Su charla es una retahíla de nombres y expresiones en sepia. Herrero de Miñón, Hernández Mancha, Alianza Popular, las tutelas y tutías… Este empresario de la minería fue el alcalde más joven de España en los años 40 del pasado siglo, cuando presidió el Ayuntamiento de Noceda del Bierzo.

–Usted no tuvo que pactar con Izquierda Unida para formar gobierno, ¿verdad?

–No, no, no… Yo iba a pescar con Fraga. Y nunca hablábamos de política. Nunca. Sólo conversábamos sobre nuestras cosas.

Don Esteban visita la pequeña exposición con la que el PP homenajea en Fibes a su presidente fundador. “Este congreso es de guante blanco…” Se hace hueco entre los fotógrafos hasta darle dos besos a Cospedal y un aviso: “¡Que yo he estado en dieciséis congresos!” Yla manchega le dedica esos “¡qué bien, qué bien!” que son la marca de las prisas que siempre acompañan al poder.

El graderío del plenario ruge, murmulla, molesta. El ruido de fondo es la banda sonora de esta concentración de sopor y secuencia de hechos carente de novedades. Ni un par de banderillas que aplaudir. El personal no escucha intervenciones. Nadie pide silencio, ni que la legión de parlanchines se vaya a los pasillos. Muchos han venido al Sur de paseo y preparan la noche sevillana. María Dolores de Cospedal, a la que le escuece que los periodistas le pregunten si seguirá acumulando tanto poder, presume ante al auditorio nada menos de que el PP es la formación política con más seguidores en Twitter y Facebook. La España de las redes sociales, consagradas como un valor seguro para la clase dirigente casi como la austeridad. Por cierto. el PP andaluz regala a los compromisarios botellitas de aceite de oliva y abrebotellas.

El realizador de la televisión muestra planos femeninos. Abundan los pendientes de perlas. Olas perlitas, según se prefiera. Y un repentino primer plano del alcalde de Huelva, Perico Rodríguez, donde se intuye un bostezo retenido que merece indulgencia. Compromisarios de Aragón abordan al presidente de las Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), alcalde de Sevilla y presidente del congreso, Juan Ignacio Zoido. No desean discutir ninguna ponencia. Lo que quieren son sillas para el Jueves Santo para ver las cofradías como Dios manda, que diría un Rajoy que ayer no dijo nada. Zoido le pasa el pedido a su jefe de gabinete. “Alberto, toma nota”.

En la cafetería interior hay camareros desbordados. En la exterior, mucho humo. Muchísimo. De cigarro y de las quinielas sobre un posible Gobierno andaluz presidido por Arenas. “No te quepa duda de que meterá a un independiente. Eso de sorprender le encanta”. En la barra se despacha tanto café como vino pese a que es hora de merienda. El bocadillo está a 4,50 euros, cuando en el congreso socialista estaba a 10 euros. La hostelería corre a cargo del Grupo La Raza, que se barrunta como tabernero oficial del régimen que viene. Se comparan los dos grandes congresos continuamente, tanto en los discursos políticos como en los corrillos. La comparación es provechosa. Y los parecidos imposibles.

Por el vestíbulo hacen pandi los rafaeles más próximos a Arenas: Salas y Carmona. Zoido apunta a pregonero cuando ejerce de anfitrión y da la bienvenida a Sevilla, “ciudad del talento y de la esperanza, de la innovación y del futuro…” A la plúmbea primera sesión han acudido como invitados otros dos rafaeles, representantes del colectivo Colegas: Rafael Salazar y Rafael del Moral. Preguntan cómo está el PSOE en el Ayuntamiento sevillano y recuerdan sus audiencias con Gaspar Zarrías.

En el plenario toma la palabra el secretario del congreso. Aquello comienza a despedir un peligroso tufo a reunión de comunidad de vecinos cuando toca votar las coaliciones electorales en municipios de Tarragona, Baleares y algunos rincones de España que sonaban a esa lista de topónimos que sólo se oyen el día de la lotería de Navidad junto al número de las administraciones agraciadas.

Algunos independientes de listas municipales o aspirantes a serlo en el futuro se dejan ver por el plenario. “Son los que mejor se lo pasan, son como turistas”. De pronto un compromisario irrumpe en la monotonía del congreso, en esta suerte de velatorio del espíritu crítico: “Soy el que más enmiendas ha presentado de toda España”. Yse marcha a participar en el debate sobre si el PP es o no es cristiano. Al menos no parece que quieran hincarle el diente al concordato.

Hoy deben estar los principales ministros del gobierno. Las caras de los telediarios y los recortes. Y también el señor del bigote en el que están puestas todas las expectativas, al que Fraga rompió en Sevilla aquella carta de dimisión sin fecha. En aquel congreso estaba don Esteban. Y Arenas, hoy Javié.