Archivos para el tag ‘Copa Davis’

El torniquete de la Davis y el crematorio del Laredo

Carlos Navarro Antolín | 23 de julio de 2012 a las 13:59

A Doña Tijeras le toca ser nuevamente la mala de la película y hacerle el torniquete a la herida por la que a la ciudad se le ha escapado casi un millón de euros en los fastos de la Davis. El impacto económico indirecto y la publicidad de la ciudad están por calcular, pero las cuentas del torneo propiamente dicho son las que son. Un milloncito que la delegada de Hacienda tendrá que quitarle a otras partidas, por lo que están los delegados tiritando con sólo intuir las tijeras de Doña Fley. Que viene, que viene… Ya está la delegada de Hacienda sacándose el cinturón y apretándole el muslo a Gregorio Serrano para que no pierda la sangre, que no quiero verla, que no quiero verla… Ese agujero hay que taparlo, Asunción. Corta donde haya que cortar, pero quiero a Don Gregorio sano como un roble (Juan). A Serrano curando y con el mazo dándole a las administraciones socialistas: “Ni la Junta ni la Diputación han puesto un euro. No han pagado ni las entradas. Si hubieran puesto la mitad que en 2004, tendríamos hasta una pequeña ganancia, pero se trataba de darle una bofetada a Zoido”. Dice Serrano que tenía fe en que la Junta al final se arrepintiera y pusiera algunas perras encima de la mesa. Fe…y mucha esperanza, sustentadas ambas virtudes en que la Davis es la Davis. “Es que no estamos hablando de una competición de caniches”. Guau, guau. ¿Y qué tiene el superconcejal Serrano contra esa raza de perros propia de señoronas votantes del PP? Eso hay que aclararlo. Podía haberse referido al perro salchicha, pero no. Dijo caniche. Ay, que no cuidamos a los votantes.

Y todo esto lo dice Serrano en una sala de prensa modelo crematorio. Sin aire acondicionado. Sin ventiladores. Sin ventanas abiertas. Ya sabemos que cuando se atasquen los hornos del cementerio y de la Algaba podemos derivar a los dolientes al Laredo. Pero no a la cafetería (ojú), sino a la planta de arriba. El crematorio del Laredo. Achicharraditos nos tiene Doña Tijeras. A Serrano le hará el torniquete, pero a los periodistas sólo nos falta darnos de beber vinagre en una esponja (Bob). Eso es una bofetada. Y no la de la Junta a Zoido. A pasear al caniche, que es la hora.

¿Con quién cenó el Rey el sábado en Sevilla?

Carlos Navarro Antolín | 6 de diciembre de 2011 a las 19:11

No se asusten los peperos que no se lo llevó Pepe Griñán al restaurante de la calle Antonia Díaz que el hoy presidente de la Junta frecuentaba junto a Manuel Chaves en los tiempos de vino, rosas y tardes dominicales de cine junto a Amparo Rubiales y Rosamar Prieto-Castro. La cosa quedó tan mal entre ambos amigos que aquello parece ya de los años del Movierecord. Zoido jamás hubiera consentido que Griñán pegara semejante y real mangazo después de lo que se ha currado el hombre la cuestión del tenis. La verdad es que el alcalde ha debido recordar estos meses atrás sus tiempos de opositor: solo ante el objetivo y zancadilleado por las circunstancias. Y una vez más se ha dado cuenta de que el camino que va cuesta arriba es el que conduce a la meta. 

Pero no, el Rey no cenó con Griñán aquella noche de sábado en Sevilla tras la derrota de la Davis en el partido de dobles. Y eso que al presidente le hubiera venido de perlas para limpiar su imagen después de las coces que le ha dado al torneo y de la torpeza de sus asesores a la hora de anunciar su incomparecencia en el estadio y su ulterior rectificación. Tampoco cenó con el alcalde de Sevilla.

Tan privilegiada y selectísima velada estaba reservada para otro comensal. Don Juan Carlos cenó con su hijo, el Príncipe de Asturias, y con el periodista Carlos Herrera. El cuarto en la mesa fue el jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno. No hubo nadie más. El mangazo no lo pegó Griñán. Lo pegó Herrera en un restaurante de la calle San Fernando, a la verita misma del Alcázar. Algunos no se lo perdonarán nunca. Queremos decir que no se lo perdonarán a Herrera. Ni maestrantes, ni autoridades militares, ni alto clero. El Rey fue a relajarse con un periodista. Justo al día diguiente, Rajoy sentenció: “No están los tiempos para cenas”. Pero cuando dijo eso ya era domingo. Y el gallego dijo cenas. Los mangazos son otra cosa.

Tontos del gin tonic, tontos de la Davis

Carlos Navarro Antolín | 2 de noviembre de 2011 a las 18:13

A la muy novelera ciudad de Sevilla le ha entrado una pasión incontrolable por el tenis. Nos han salido aficionados al tenis de debajo de las catenarias. Lo del tenis en Sevilla es como la ginebra. Siempre estaban ahí, pero ahora es cuando se le echa cuenta al uno y a la otra. Están los tontos de la Davis todo el día preguntando por las entradas como están los tontos del gin tonic expertos en sabores de tónica y modalidades del enebro desde hace un cuarto de hora. ¿No recuerdan cuando nos dio por Velázquez? La de autobuses que se fletaron para ir al Prado. Vengan los Sevilla Bus con el personal hambriento por consumir cuadros de Velázquez. Velázquez por un tubo. Se hablaba en 1990 de la Velazquezmanía. Pasamos de una manía a otra.

Las colas para pedirle entradas de la Davis al alcalde Zoido (que ahora parece que se dice así, como el arzobispo Asenjo) son dignas de mención en la ciudad que desde el 92 es la de las colas por antonomasia. Todo el mundo quiere ir a la Copa Davis, la que llegó a la ciudad en barco como en la procesión marinera de julio, con los pulgares del alcalde y sus aliados hacia arriba como emperadores romanos indulgentes, pero sin banderitas festivas ni otras embarcaciones de escolta haciendo sonar las sirenas. A los chicos del gobierno me los tienen fritos, con la cara estreñida y sin un minuto libre. Pero no están así porque hayan llegado al gobierno y algunos se hayan vuelto importantes de la noche a la mañana. Noooooo… Por eso no. No sean malpensados. Este síndrome, de haberlo, se arreglaría con el paso del tiempo (reloj no marques las horas). Están que no les cabe el cuerpo en la caja (negra) porque desde que Escañuela nos ha traído la buena nueva del tenis, al personal le ha entrado un irrefrenable deseo por asistir a algún partido de la Davis. Y ya se sabe lo que pasa en Sevilla, que basta decir que para un acontecimiento no hay más que unos cientos de entradas disponibles para tener el lío formado. Con lo ocupados que están los Zoido´s boys elaborando el presupuesto de 2012 y encima la gente dándoles la barrila para suplicar entradas para el tenis como si fuera un Domingo de Resurrección de los años de Romero o un Pregón de Semana Santa de los años buenos.

En la Davis hay que estar cueste lo que cueste. Sobre todo desde que se ha vendido tan inteligentemente la dificultad por lograr una entrada. Tras la Zoidomanía, la Davismanía. La verdad es que con la de gente que hay últimanente en la Plaza Nueva con cara de pelota de tenis… No sé de qué nos extrañamos. Ni toros, ni pregones, que ambos andan flojos de remos. Ahora toca Davis, mucha Davis. Y que no falte tónica con aliño de enebro.

Y su rodajita de limón. Por supuesto.

El alcalde coge aire

Carlos Navarro Antolín | 25 de octubre de 2011 a las 21:41

Los vecinos de Santo Domingo de la Calzada, que está en Nervión, y los del Polígono Aeropuerto, que está en Sevilla Este, le han dado aire a un alcalde que busca desesperadamente dinero para la Davis entre el sufrido empresariado. Zoido recoge los primeros frutos de su plan de sacar la infantería municipal a la calle: policías y basureros. Hay que reconocer que resulta llamativo leer un teletipo en el que representantes vecinales confirman la práctica erradicación de la prostitución callejera en las calles de sus barrios. No es que las prostitutas se hayan ido por aquel mágico efecto Zoido de los años de la oposición, sino porque precisamente se trata del efecto que busca Zoido a falta de dinero para grandes obras y proyectos megalómanos. El gobierno pone en práctica lo más alabado de la etapa de Soledad Becerril en los años de sequía económica tras la Expo (austeridad, ahorro, limpieza), pero evitando quizás lo menos bueno (que no se le saque rédito). El paso del tiempo irá marcando cómo gestiona dos problemas que no dejan de ser auténticos tormentos de Sísifo, porque es obvio que la prostitución itinera, no desaparece, y que la basura se genera nueva cada minuto, nunca se pierde en un limbo. La micropolítica da algo de aire al alcalde en tiempos de pelea por la menguada tarta presupuestaria de 2012.