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Salvemos a Maximiliano

Carlos Navarro Antolín | 11 de diciembre de 2014 a las 5:00

Rueda de prensa de Maximiliano Vílchez.
LOS presupuestos cantan. Zoido acude al rescate de la Gerencia de Urbanismo en sus últimas cuentas del mandato. En las famélicas arcas del organismo autónomo entrarán 54,2 millones de euros, lo que supone un aumento de 15,4 millones más respecto al año que expira. Si se comparan estos números con la deuda que arrastra el Ayuntamiento desde hace lustros con la propia Gerencia, reconocida por el alcalde en una reciente reunión con los enlaces sindicales y cifrada en 290 millones de euros, no es que las cuentas de 2015 vayan a sacar de los números rojos a la que siempre fue la delegación más deseada por todos los partidos políticos, pero sí es un hecho objetivo dónde se hace el principal esfuerzo en cuestión de transferencias.

Conste en acta, por ejemplo, el ridículo capítulo de inversiones de Emvisesa, reducido a 15.000 euros en 2015, una verdadera miseria. A Emvisesa se la desconecta poco a poco del respirador artificial de las transferencias mientras a la Gerencia se le mantiene la mascarilla en un contexto de elecciones y cuando está pendiente de aprobación el nuevo convenio colectivo que afecta a 500 trabajadores. Maximiliano Vílchez, delegado de Urbanismo, no tiene dinero para poner toldos en la Avenida de la Constitución cuando aún se están recogiendo los vidrios rotos de la gran borrachera de aquellos años de convenios urbanísticos que reportaban dinero a espuertas, de constructores enganchando en la Feria y del carbónico francés volando en cestas de Navidad.

Salvemos a Maximiliano, proclaman los grandes gurús del presupuesto. Salvemos al delegado de Urbanismo más tieso de la historia. Ganemos (Podemos) tiempo hasta mayo, reza la letra pequeña. En las caracolas de la Cartuja saben perfectamente que los anuncios de transferencias suelen ser papel mojado. La Gerencia ha sido siempre el amigo rico, el pagafantas de la vida municipal. Pero ahora no hay ni para toldos. Maximiliano no puede vender ni la sombra. Y sin toldos no hay paraíso.

Presentado el presupuesto de 2015, con esas obras que son como los moros de Queipo, siempre las mismas, sólo faltan ya los camellos por la Alameda de Hércules para rematar diciembre. Esperemos que este año ninguno muerda. Nos referimos a los camellos, claro. Los otros se pegarán dentelladas, máxime (de Maximiliano) cuando los puestos de salida se cotizarán aún más caros al reducirse la corporación a 31 concejales.

Coloqueitor sube como la espuma

Carlos Navarro Antolín | 22 de noviembre de 2012 a las 5:00

Los teletipos hay que leérselos enteros. Como las instrucciones del champú. Se lee usted la letra pequeña del gel del baño y es que aprende en un santiamén a hacer enormes cantidades de espuma. Vierte un dedito del producto bajo el chorro del agua, tal como explican amablemente en el bote y, hala, venga a subir la espuma. Se topa uno con el teletipo que anuncia que el PP de Sevilla aprobará mociones contra los desahucios por empresas públicas en todos los ayuntamientos y se encuentra, oh sorpresa, con una verdadera joya, un gato encerrado, una perla escondida, un por aquí te quiero ver que me la han colado y casi no me doy cuenta. En ese mismo texto donde Juan Bueno posiciona la gaviota sevillana a favor de querencia de uno de los temas de mayor sensibilidad en la España de finales de 2012, el flamante presidente del PP sevillano aprovecha para colarnos la muñeca chochona en forma de ingreso en el organigrama del joven concejal José Luis García. Fíjense cómo el teletipo lo carga el diablo: “Por otra parte, el Comité Ejecutivo ha aprobado también el nombramiento de José Luis García como coordinador territorial del PP de Sevilla por el importante trabajo que ha desarrollado desde Nuevas Generaciones por llevar el proyecto popular a nuestra tierra y contribuir de forma decisiva al avance que nuestra formación ha tenido en la provincia”. Vamos, que se dice ya que tienes más peligro que un “por otra parte”. Pista, que va el artista preguntando y señalando con el dejo en el ojo del baranderío del PP hispalense: ¿Pero este García no era el que nada más desembarcar el gobierno de los 20 concejales se dedicó a colocar a parientes y afectos en los distritos? ¿Pero este García no era Pepelu coloqueitor, que le costó el primer disgusto al alcalde Zoido? ¿Pero este García no provocó que el alcalde tuviera que pedir disculpas?
El PP siempre critica, no sin razón, que cuando la izquierda comete ciertos pecados o incurre en ciertas desaplicaciones (Cantatore dixit) parece disfrutar de bula. Dos ejemplos aún recientes: nadie dice esta boca es mía cuando Alfonso Guerra se mete con la juez Alaya con insinuaciones maliciosas ni cuando Diego Valderas refiere el tamaño de los pechos de una dirigente política. Si hubiera sido Javier Arenas el protagonista de semejantes necedades, lo del betunero del Palace se queda en pellizco de monja de la que le hubiera caído. Por eso ahora cabe pensar que si el PSOE o IU hubieran aupado en sus organigramas a un enchufador de parientes, el PP hubiera tardado dos minutos en escupir el teletipo cual puñado de sal en la herida del pasado. No se pierdan la explicación del presidente del PP de Sevilla, Juan Bueno, para bendecir el nuevo cargo de coloqueitor: “Quienes conocemos a García sabemos que es una persona totalmente entregada a su trabajo, a los sevillanos y a las ideas del Partido Popular, hechos que demuestran que la organización juvenil que preside desde 2009 haya crecido en la provincia más que nunca hasta ser de las primeras en Andalucía, así como el buen trabajo que también realiza en el Distrito Sur de Sevilla donde ejerce como concejal delegado”.
Como diría el galo desanimado e incrédulo de las viñetas del inolvidable Astérix tras perder la carrera en los Juegos Olímpicos: “Juan Bueno ha debido comer un jabalí en mal estado”. De otro modo no se entiende. Siga el PP enalteciendo a los enchufadores. No sólo no dimitió García cuando debió dimitir, no sólo no lo cesaron cuando debió ser cesado, sino que lo hacen coordinador territorial. Como diría el capataz para animar a la cuadrilla: ¡Olé la gente con arte que oléis a canela y clavo!” Y nos cuelan el nombramiento en el interlineado de un teletipo sobre los desahucios. ¿Había o no había gato encerrado? Miau, miau y requetemiau. Que suba, que suba la espuma en el PP de tanto echarle champú al chorrito del agua. Que la cosa al final siempre acaba en desahucio.