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La perspectiva buenista en los veladores

Carlos Navarro Antolín | 26 de junio de 2016 a las 5:00

En los Reales Alcázares. Espadas mantiene una reunión con los organizadores del congreso ASTA agencias de viajes de EEUU
LOS veladores se reproducen. Como los manteros. Como los gorrillas en tiempos de Rojas-Marcos, el alcalde que creó aquellos vovis que eran parados con uniformes que ayudaban a aparcar a cambio de un donativo. Espadas debutó anunciando su intención de poner orden por medio de un plan de trabajo con los distritos para no recurrir al aparato coercitivo de la Gerencia de Urbanismo: “Queremos que se vea el tema desde otras perspectivas, no sólo de la que genera ingresos”. Tururú, señor alcalde. Primero, porque la teoría de la perspectiva suena a la equidistancia buenista que los políticos aplican a todo problema sensible. Un ejemplo: ¿La movida nocturna es molesta? El político de catálogo acude al manual de la corrección exenta de compromiso, que dicta en su lección primera: “Fórmese una mesa para ver el problema desde todas las perspectivas: jóvenes, empresarios de la noche, vecinos y fabricantes de destilados”. Y confundidos con tantas perspectivas ocurre como cuando uno se pierde en una bulla de Semana Santa, que te quitan la cartera… O te cogen el culo, ahora que se ven más culos que nunca en la Avenida de la Constitución. Pues al alcalde le han cogido lo que dijimos con los veladores. En un año se ha metido él solito en la bulla y nos quiere confundir con una notas de prensa que son un bacalao, un bacalao como el que Zoido inauguró en la cuesta del ídem, símbolo de la bacalá de gestión.

Segundo, porque al final Espadas ha tardado muy poquito en empezar a hacer lo que había que hacer, que es recurrir a los servicios de inspección de la Gerencia de Urbanismo, como revelan las campañas anti-veladores que periódicamente pregona el Ayuntamiento, pero el error está en que lo hace sin poner antes los medios adecuados. Sin hacer los deberes. Ha mandado a los inspectores a poner multas. Eso está muy bien, señor alcalde. ¡Adelante la infantería municipal contra unos abusos tan evidentes! Ocurre que las oleadas de multas suenan mucho, pero son estériles. Porque sólo hay un inspector por cada 1.800 veladores. La última batida anunciada esta semana proclama sesenta expedientes “en menos de un mes”, una cifra ridícula si se tiene en cuenta que Sevilla es una ciudad de 700.000 habitantes, más de 4.000 bares y más de 10.000 veladores legales (súmense los ilegales, que son legión). Todo resulta tan ridículo como aquel anuncio de atajar el problema por medio de bienintencionados planes a través de los distritos. Los distritos están muy bien para los talleres de aerobic, los cursos de cocina, la ventanilla para preguntar dónde se consigue un certificado del padrón y, sobre todo, para que un ramillete de concejales en tiempos de Zoido tuvieran la pedrea de un despacho oficial. Pero poco más.

Aquí la clave es meterle mano al organigrama de la Gerencia de Urbanismo para que haya una cantidad de inspectores suficiente y, sobre todo, para que haya personal de inspección por las tardes y las noches de los fines de semana. Vigilar los veladores a las diez de la mañana es como reordenar el trafico en la puerta de un colegio un diez de agosto. Para saber dónde están los abusos en asuntos de veladores no hay que recurrir a ningún distrito. Ni a planes especiales. Se trata de crear por fin el cuerpo de inspectores de la vía pública que debe tener una ciudad que vive tanto en la calle. Ha pasado un año de este gobierno y sólo hemos visto la calle Mateos Gago libre de obstáculos en Semana Santa o en tardes de vía crucis. Será que la Semana Santa es lo que mejor se le da a este alcalde que pone una vela en el altar de la derecha sociológica, en Roma rodeado de embajadores, curas y monjas, y otra en las carrozas del Orgullo Gay, jalonando la Avenida de fotos picaronas, que lo grave no es la carrera oficial de culos, tangas y correajes, que eso sí que es una mezcla de perspectivas. Todo muy edificante, señor Espadas. ¿Pero para cuándo la sombra en la Avenida? ¿Para cuándo las cláusulas sociales en los contratos públicos que impidan el uso de materiales duros y la obligación de tener en cuenta zonas de sombra para los peatones? Siga yendo a Roma y siga sembrando de culos la Avenida, pero coloque sombra, por favor. Por piedad.

Espadas le ha echado más valor a tirarle tierra al proyecto embrionario de la mezquita en Sevilla Este que a retirar los veladores en el centro o en la Buhaira. Será por la teoría sevillana de temer aquello que se conoce. Y el alcalde sabe que a esta ciudad le gusta estar sentada. El alcalde nos cuenta que la clave es tener pronto un jefe de la Policía Local, pero no nos dice que la otra clave pendiente (de Balbín) es triplicar los inspectores de la vía pública y hacer retenes de guardia los domingos y festivos, aunque para eso hay que fajarse con los sindicatos, negociar, trabajar, asumir riesgos, vivir tensiones, gestionar, gobernar en definitiva. A Rojas-Marcos le crecían los gorrillas y se inventó los vovis. A Espadas le crecen los veladores y se inventa unas batidas de multas de escaso valor, con pretendido eco, pero sin el efecto siquiera de un analgésico. Estamos igual que con Zoido. Hemos sustituido la melva por los culos. Ya lo avisó el alcalde. Había que cambiar la perspectiva.

Arenas echa sal en la herida

Carlos Navarro Antolín | 9 de junio de 2015 a las 5:00

Sev.
OCURRIÓ al término de la junta directiva provincial del PP, cuando el reloj ya casi marcaba las fatigas de dos horas de sesión. El factótum del partido en Andalucía, la única voz del sur que tiene fuerza en la sede de la calle Génova, tuvo la cortesía de pedir la venia al presidente provincial, Juan Bueno: “Juan, ¿tú quieres cerrar?” Y Juan no quiso cerrar, dejó el honor del último turno de palabra a Javier Arenas, vicesecretario general que había estado dirigiendo la reunión e incluso bajando a la arena de responder a algunos de los encendidos representantes de pueblos y distritos. El pavo real desplegó el colorido de su cola donde mejor sabe: las reuniones del PP sevillano. Para eso es el líder natural. Comenzó con un dato objetivo: se ha recorrido casi cuarenta pueblos de la provincia, dando barzones por las carreteras de Dios, pegando abrazos y obsequiando con pellizcos en la mejilla a esos candidatos condenados a ser líderes de la oposición. Desarrolló un discurso en positivo con referencias al “orgullo” de ser el PP en los momentos duros. Es sabido que jamás le han gustado ni los versos libres ni la estrategia de quienes han querido presentarse por encima de las siglas. En la pasada campaña sólo se le vio en la capital con ocasión del mitin de Rajoy organizado en un palmo de terreno del Prado de San Sebastián. Y estuvo callado en la primera fila. Pero Arenas se despachó a gusto en la junta directiva provincial a puerta cerrada. Habló del viento favorable que sopló en 2011, cuando las siglas del PP estaban robustas y esa fuerza aupó a muchos candidatos. Y admitió los tiempos difíciles que ahora se viven y que invitan a aguantar el tirón, pero siempre bajo las siglas, con el partido como núcleo único donde todo debe forjarse. Y ahí, justo en ese momento, cargó contra las apuestas por los independientes en las listas electorales. “Este partido es de los que estamos aquí, de los que hemos enterrado a compañeros por defender nuestras siglas, no de los independientes”.

Tenía muy cerca a Juan Ignacio Zoido, que en los días de campaña había presumido por enésima vez de no haberse criado en las juventudes del PP, ni de necesitar de la política para subsistir –dos verdades irrefutables– cuando soltó la perla mayor: “El que piense que está por encima del partido se la acaba pegando”. ¿Se refería a la sangría de 60.000 votos que se le han ido al alcalde? ¿Esta aludiendo a una lista electoral cuyos principales puestos estaban reservados a independientes mientras a los perfiles políticos se le habían reservado localidades en la grada de sol? Así lo entendieron todos. No había que ser licenciado en Ciencias Políticas para oír el ruido del “misil” ni apreciar la dureza de la “daga”, según los calificativos usados por varios asistentes, que Arenas acababa de lanzar contra Juan Ignacio Zoido en los minutos finales de una junta directiva provincial celebrada en cierto ambiente de tensión contenida, toda la tensión que se suele evidenciar en un partido donde casi no existen disensiones internas. Arenas acababa de hacer una defensa del militante puro y duro frente a los concejales que sólo calientan el sillón en tiempos de gobierno.

Juan Bueno abrió la junta con un discurso sin autocrítica pese al descalabro electoral. Hizo una hábil faena de aliño donde sólo destacó, quizás, su rechazo a admitir que los 95 candidatos del PP no sean capaces de ser alcaldes. Tal vez fue un escudo para que esos candidatos tampoco lo culpen a él.

Zoido habló para pedir unidad hasta las elecciones generales, una estrategia de pelotazo hacia adelante y a seguir con el partido. Cualquier solución o medida debe ser pospuesta para no abrir más grietas. Tan sólo se permitió cierto análisis del 24-M al considerar que Ciudadanos ha restado votos al PP en la capital. Poco más.

El presidente de Nuevas Generaciones en Andalucía, Luis Paniagua, estuvo especialmente pesimista de cara a las generales. Defendió la necesidad de una transformación a fondo del partido. Arenas restó tensión en ese momento tras una intervención apocalíptica: “A Pani lo vamos a tener que fichar de animador para las próximas elecciones, ¿eh?”.

Cristobalina Moro, presidenta del PP en el distrito San Pablo-Santa Justa, tuvo una intervención sonada. Denunció que durante cuatro años no se había oído la voz de los distritos. Narró que el partido había alcanzado el Everest con los veinte concejales, pero que después el personal se había quedado mirando las nubes para despeñarse finalmente. Se emocionó durante su discurso, de tal forma que Arenas intervino: “No te preocupes, Cristi, cálmate y luego te volvemos a pasar el micrófono”. Zoido le respondió asegurando que tenía constancia al detalle de lo duro que se había trabajado en los distritos porque había estado personalmente al tanto, pero que pedía disculpas si esta militante consideraba que no había sido así:“Te ruego que me perdones”.

José Leocadio Ortega, mayoría absoluta en Pilas, abogó por la unidad y el trabajo. Se puso de ejemplo al perder la mayoría absoluta en 2011 y ponerse a trabajar desde aquel día para su recuperación. La candidata por Villamanrique se quejó del escaso apoyo del aparato provincial, “salvo Juan de la Rosa”, coordinador de la campaña. Afeó que no se le avisara de la visita al pueblo de la subdelegada del Gobierno con motivo del Plan Romero. Y José Luis García, delegado del distrito Sur, clamó para que Rajoy levante el pie del acelerador y permita más alegrías en el final de la legislatura. Pero ningún concejal de la capital presente en la sala dijo ni mú en clave local. El silencio de los corderos. Los independientes no pudieron decir esta boca es mía. No estaban. No son del partido, ni el partido es de ellos. El campo es para quien lo trabaja, y el PPpara sus militantes. Palabra de Arenas. Que tome nota Zoido. Aquellos partidos de pádel en Antares se perdieron como se perdió Ecovol. Zoido aún está pagando la factura de la aventura de la presidencia regional donde muchos arenistas se sintieron orillados. Ni olvidan, ni perdonan.

La lección de Europa: los tres distritos claves para Zoido

Carlos Navarro Antolín | 26 de mayo de 2014 a las 0:57

Instituto Murillo Zoido acude a votar
La noche del 25 de mayo de 2011, el PP ganó en nada menos que nueve de los once distritos electorales. Pulverizó todas las marcas, absolutamente todas, y rompió los mitos largamente cosechados sobre las escasas posibilidades del centro-derecha en las barriadas obreras y sobre la poca afición de los sevillanos a conceder mayorías absolutas. La provincia seguía quedando muy lejos, pero la capital se entregó al PP como no lo había hecho ni en los grandes años del rodillo socialista. El PP perdió ayer las elecciones en Sevilla capital. Los socialistas volvieron a ser la lista más votada con 5.707 votos de ventaja sobre el partido de la gaviota, de nuevo relegado a la segunda posición como en las europeas de 2009. Al PP le queda el consuelo de haber ganado en seis de los once distritos, pero (como en las municipales de 2007) no le sirve para ser la lista más votada, pues el PSOE recupera terreno en los distritos más poblados (Cerro-Amate y Este-Alcosa-Torreblanca) pese a sufrir retrocesos notables en el número de apoyos electorales. Los grandes partidos estaban preparados para echar balones fuera con la escasa participación, pero uno de los grandes titulares de la jornada es que han votado más españoles que hace cinco años. Y el titular en Sevilla es que el PP tendrá que emplearse para recuperar terreno en tres distritos que fueron claves para la victoria en 2011: San Pablo-Santa Justa, donde ganó en 2011 y el PSOE sacó anoche 6 puntos de ventaja; Macarena, donde la diferencia a favor de los socialistas es de 15 puntos, y Cerro-Amate, donde los populares ni siquiera intuyen la matrícula de un PSOE que gana con registros de los años ochenta: 33 puntos de diferencia. En esos tres distritos están buena parte de los votos que Zoido necesita para aspirar al concejal 17 dentro de un año. Los dos grandes partidos han caído en toda España, pero el PSOE ha sabido agarrarse mejor a los barrotes de los pisos bajos en su caída en Sevilla. Zoido tiene un año para recuperar impulso. Si repite en la Alcaldía se convertirá en el referente más sólido de un partido que parece incapaz de levantar cabeza en la provincia de Sevilla y para el que la Junta de Andalucía suena a música celestial. Tiene un año para volver a sacar el máximo partido de su marca personal, para no parecer del PP, el gran mastodonte herido en tiempos de boyantía para la política minimalista.

Zoido, de visita pastoral

Carlos Navarro Antolín | 9 de septiembre de 2013 a las 21:50

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A un torero de corte filosófico, con algo de Séneca, le preguntaron la razón por la que se vestía de luces.

-Porque es lo que sé hacer.

Zoido se ha ido a visitar un colegio por cada distrito en las vísperas oficiales del curso escolar, decimos oficiales porque cada colegio comienza ya un día distinto, que si el 2, que si el 8, que si el 9… Hace años que esto del curso escolar está como la Semana Santa, que no se sabe ya cuándo empieza, ni cuándo acaba, pero sí se sabe siempre cómo: pasada por agua. Pues los colegios, igual. ¿Cómo empiezan el curso los colegios? En obras. Algunos colegios siempre están como la A-49: en obras. Trabajando para usted, dice el tío del cartel. Y habrá que darle las gracias. Pues Zoido se ha ido a hacer el tour del pupitre. O más bien cabría decir que Zoido ha hecho de Zoido. Porque el tour del pupitre es un calco de su último día de campaña en mayo de 2011, cuando visitó los once distritos, como el obispo cuando hace la visita pastoral a cada parroquia y revisa los libros, las cuentas y el estado del inmueble. Se ve llegar a Zoido a Triana y aparece el concejal de turno, Curro Pérez, cual vicario en la puerta del templo que le recibe, besa su pastoral anillo y le cede la casulla del poder. Llega al frente ruso de Bellavista y ya está esperándole en sus dominios Rafael Belmonte, que cumple a rajatabla con el lema Otra Bellavista es posible, con su traje a lo Florentino Pérez, siempre de colores oscuros. Así, uno tras otro, hasta completar los once distritos con sus once alcaldes de barrio. Hay que ver lo que se parece el modelo de gobierno de Zoido al del cardenal Amigo. Ni vicealcaldes, ni obispos auxiliares, sino delegados de distrito y vicarios de zona.

-Oiga, ¿y Gregorio Serrano no tiene a su cargo ningún colegio? Lo digo porque este hombre tiene de todo.

-Serrano es como un canónigo por lo civil. Y no interrumpa usted más.

Este Zoido del pupitre aparece entre los profesores, los padres y la chiquillería con el semblante recuperado, como si le hubiera retornado la color, después de esos días de cuello duro en el Parlamento Andaluz donde le ha tocado la incómoda briega de la sesión de investidura de Susana Díaz, de esos discursos largos como homilías, de hartarse de verse rebautizado en los telediarios como ‘José Ignacio’ Zoido, mientras Juan Espadas se hartaba de difundir listados de colegios en obras y de removerle el gallinero local con ruedas de prensa de cuarenta minutos que parecen funciones principales de instituto. Lo de Zoido en las Cinco Llagas el otro día tuvo mucho de Emilio Muñoz en las arenas (Javier) de la plaza de Bilbao, cuando se sacudió las zapatillas y se fue para no volver después de una sonora pitada tras matar el toro. Si Zoido pudiera, hace tiempo que se hubiera sacudido los sebago, hubiera aplicado el ya estoy yo en mi casa y le hubiera dicho a la Cospedal el ahí te quedas con Carlos Rojas que se dejó el toro vivo de los ERE. El alcalde ha cogido este septiembre como el alumno que necesita recuperar. En un día, todo el temario. En una jornada, once distritos. Como en mayo de 2011. Zoido hace de Zoido. Como el torero: porque es lo que sabe hacer. Y lo del PP de Andalucía que lo sigan arreglando desde Madrid. Vaya tropa la de Génova… No la superan ni las víboras del COI.

-¿Lo de la víbora lo ha dicho usted precisamente hoy por algo?

¿Y quién repele a los pájaros del Ayuntamiento?

Carlos Navarro Antolín | 13 de marzo de 2012 a las 5:00

Una grúa de enormes dimensiones sorprendió ayer a los viandantes de la Avenida de la Constitución en una ciudad novelera por excelencia que rápidamente forma el tramo de los mirones con permiso de los señoresde las bicicletas, nuestros amos y señores de la vía pública a lo Mañara. El tío subido en el canasto de la grúa se dedicaba con la paciencia de un chino elogiado por el mandamás de Mercadona a cubrir las imágenes de piedra de Lorenzo de Mercadante con hilos de acero que emiten una descarga eléctrica leve en cuanto una paloma se acerca. El objetivo: ahuyentar a las aves y evitar el efecto corrosivo que la caca de estos animalitos tiene en la piedra del monumento.

El sistema habría que aplicarlo en la política, más que nada para ahuyentar a ciertos pájaros y pajarillos de plumaje variado y evitar el efecto corrosivo de la abstención y el alejamiento del votante de las urnas cuando la cosa huele mal, nunca mejor dicho si el objetivo es impedir las consecuencias de las deyecciones. Dicen los técnicos en la materia que cuando la paloma recibe la descarga, no vuelve más “hasta que se le olvida del efecto”.

Vista la poca vergüenza y el desahogo con el que reaccionan algunos pajarillos cuando no llevan ni media hora de vuelo tras dejar el nido del partido, a lo mejor no basta con proteger el Ayuntamiento con este sistema electrostático, sino que hay que volver a aquella solución que plantearon catedráticos de la Universidad en la década de los ochenta de la pasada centuria en el caso de la Catedral: la presencia de halcones en cautividad entre los pináculos. En Estados Unidos, se distingue entre halcones y palomas en asuntos de política exterior. En Sevilla tenemos ejemplos variados de halcones, como en Hacienda, donde Doña Tijeras restringe el gasto en teléfonos móviles, y de palomas, donde en Fiestas Mayores anda bregando Superserrano, que aguanta con disciplina monacal los mil y un actos cofradieros que le tocan en suerte para contentar al cofraderío. Y aportamos el concepto de palomar como lugar en altura con ojos de buey en el que habita la oposición, donde el pájaro rey emigra a Madrid dos días a la semana y el resto de la camada se alimenta de cafés en General Polavieja.

Pero nuestra avifauna es aún más rica que la americana, muchísimos más, donde va usted a parar, porque Sevilla aporta a la wikipedia de las aves no sólo los cotizados estorninos de la Plaza de Cuba, sino el pájaro de los distritos, importante ejemplar que se cría en libertad y con desahogo por la zona Sur y que tiene un piquito de ruiseñor que no lo calla una descarga por mucho que cubran el Ayuntamiento con hilos de acero. Como el acero de dura sí que tiene una parte del cuerpo. Tanto que el alcalde que tanto visita Los Pajaritos va a tener que anudar halcones en la azotea. Y más que política de barrios, tendrá que hacer un cursillo acelerado de política de cetrería.

Los ‘micromangazos’ de IU y la batalla del Cerro

Carlos Navarro Antolín | 7 de marzo de 2011 a las 10:36

torrijos

Se aplica en muchos órdenes de la vida ese aserto tan atinado que alerta de que al matador que no torea con su cuadrilla le acaba cogiendo el toro. El político que aterriza en un despacho debería, pues, laminar el cuerpo de asesores de su predecesor y rodearse de los suyos. Una vez asentado, sólo tjene que cuidar a la grey. Y es lo que hace a la perfección IU en Sevilla, donde lleva ocho años en tareas de gobierno municipales. La historia de las subvenciones y contrataciones al estilo de Juan Palomo dan para eso: para una historia. El descaro, la falta de decoro o la ausencia de una mínima ética, aunque fuera de escaparate, han primado a la hora de manejar el dinero público. He aquí la gran clave, que se trata de fondos públicos. No hay duda de que IU es un partido que cuida a su cuadrilla. Ejemplos hay ya para fletar un avión a Cuba: el director de área que actúa en un grupo musical que paga el Instituto Municipal de Deportes, el coordinador de talleres que preside una asociación que trinca en tres años hasta 45.000 euros en subvenciones de la Delegación de Juventud… Por no hablar de los periplos de los ya casi olvidados ‘brigadistas’ y un generoso rosario de polémicas. ‘Micromangazos’, como dijo aquél, pero ‘micromangazos’ al fin y al cabo.

El astuto Torrijos, por cierto, ya le ha echado el ojo al Distrito Cerro-Amate, donde el PSOE ha barrido hasta ahora en todas las citas electorales. Ayer dijo claramente que quiere gobernar ese distrito. Puso los ojos en la calle Afán de Ribera y las cartas bocarriba, condicionando desde ya la negociación de un hipotético nuevo pacto de gobierno con el PSOE. El distrito Casco Antiguo se queda chico para alimentar a la cuadrilla, tiene demasiadas hermandades y sólo presenta el atractivo de que la sede está a la vera de la Alameda, que viene a ser como la Meca de la progresía. Aunque el gustazo que da hacer ir a las señoronas de la derecha hasta la calle Crédito es impagable para los camaradas. El portavoz municipal de IU sabe que en el Cerro puede arañar mucho voto socialista desmovilizado y descorazonado. No se olvide, además, que la zona es propicia a los ‘brazos caídos’, pues el secretario general de la agrupación del PSOE en este distrito es el concejal Francisco Fernández, excluido de las listas por el ‘susanismo’ que impera. Tanto el PP como IU revolotean los cielos cerreños como buitres a la espera de hincarle el diente al previsible, según los sondeos, cadáver socialista del 22-M.