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Tarde de caras largas en el PP

Carlos Navarro Antolín | 6 de marzo de 2015 a las 5:00

JUANMA MORENO ACUSA A DÍAZ DE "DESEMPOLVAR" CINCO PLANES DE EMPLEO EN 9 DÍAS
Las tripas de la encuesta del CIS vaticinaron muchas de las Alcaldías que el PP obtuvo en 2011, sobre todo la de Sevilla, con aquel desarrollo que Arriola hizo a lápiz y que se conserva en el cajón de un periodista. Las tripas de la encuesta del CIS para las autonómicas de 2015 han despertado el cascabeleo de las mulillas en las sedes del PP, esa melodía que anuncia la sangre en la plaza y el descalabro en las elecciones. El voto autonómico se hunde. La tarde del miércoles fue movida en las ocho sedes del partido, convertidas en camarotes sin manos para tapar tantas goteras.

Hasta cuatro reuniones hubo en la de Sevilla. Las sesiones comenzaron a las cinco de la tarde. Primero, los componentes de la lista al Parlamento. Dos horas después, a las siete, los presidentes locales. Posteriormente, los alcaldes de la provincia. Y, por último, los cargos públicos. En el caso de Sevilla, la terna que dirigió las cuatro sesiones estuvo compuesta por Juan Bueno, presidente provincial; Eloy Carmona, secretario general y Virginia Pérez, coordinadora. Los tres manejaban ya los principales datos de la encuesta oficial. Hicieron un llamamiento muy serio a la movilización. ¿La razón? El PP está demasiado volcado en las municipales de mayo, por lo que urge colocar al partido en clave autonómica y lograr una acción conjunta de los ayuntamientos para que los esfuerzos no se dispersen. ¡Pero sólo quedan quince días! Hay que salvar los muebles con un candidato que apenas supera el 40% de grado de conocimiento y con una militancia travestida de Sísifo sin fuerzas, con la toalla tirada cuando oye hablar de Andalucía. Los asistentes interpretaron las sesiones como un toque de retreta en toda regla. Algunos recordaron en privado que con 37 diputados se le dieron las gracias a Téofila Martínez y vuélvase usted a Cádiz por la de peaje. Otros apuntaron ya al registrador de la propiedad como el culpable de la situación por aquel dedazo del que se cumple un año, un período de tiempo en el que algunos echan en falta hasta una mínima campaña de vallas para publicitar a Juanma Moreno. Reuniones como las de Sevilla también se celebraron en las otras siete sedes.

Estaban pensando en mayo cuando fueron sorprendidos en marzo. Aquí no hay lápiz victorioso de Arriola. Sólo el cascabelo de las mulillas en una primavera de naranjas amargas.

Fley de dos y Landa sin suerte

Carlos Navarro Antolín | 4 de febrero de 2015 a las 5:00

Landa
LAS bolas están en el bombo. Tiempo de elecciones, la ruleta gira. Bolita, bolita, ¿dónde te pararás? Donde diga el aparato. En el fútbol siempre ganan los alemanes. Y en política siempre vencen los aparatos. Tiempo de elecciones, tiempo de cambalaches. ¿Irá Juan Bueno de número uno por Sevilla en las autonómicas? Si Bueno se va de la Plaza Nueva, un puesto de relumbrón queda libre en las locales de mayo. Zoido maneja colocar de número dos a Asunción Fley, la concejal más brillante del gobierno, el símbolo del saneamiento de las cuentas municipales, la imagen más fiel de las virtudes de programa económico del PP, el antídoto más contundente frente a la número dos del PSOE, Carmen Castreño, presidenta del Puerto de Sevilla, que ya se sabe que los partidos son como niños: todos quieren lo que tiene el otro. ¿El PSOE ha puesto a una mujer de dos? Pues yo también. ¿El otro puso tres independientes en 2011? Pues yo también. En realidad los partidos políticos son todos muy conservadores, todos quieren jugar a la casilla del menor riesgo y del mayor mimetismo, para no señalarse, para no distinguirse, para no parecer menos que el vecino en la ciudad que mejor observa oculta tras los visillos.

El número dos de Zoido en 2011 se cae de la lista de 2015. La suerte pasa de largo para Javier Landa, justo ahora que se estaba empezando a enterar de qué tratan los festejos municipales. Lo anunciamos el pasado marzo y todo indica que no lleva ni un cupón para el inminente sorteo. Fley tiene todas las papeletas, dependerá de si a ella le salen o no sus particulares cuentas. No se olvide que Fley no necesita de la política para yantar y que en el puesto que está lleva cuatro años perdiendo dinero. También tiene muchas papeletas para el sorteo la entrañable Lola de Pablo-Blanco, pese al mal trago de su marido contratado en la Fundación del Banco de Alimentos, ay Lola qué disgustos le das a tu alcalde. A Lola la pondrán entre los seis primeros de nuevo. El reverendo Vílchez no termina de desatascar todos los proyectos de Urbanismo a la velocidad que querría el alcalde, pero ya saben ustedes que es un hombre de Zoido desde el principio y que siempre está el gerente para apechugar con las culpas, que para eso es de los que más cobra y mejor luce el pañuelo, Petronio de las caracolas, que ya estaba bien de tanto constructor cateto y de cuello abierto en los tiempos del PSOE.

Gregorio Serrano se quedará otra vez sin el caramelo del número dos. Pero irá de salida. Como irá de salida Curro Pérez, el jefe de campaña en 2007 que no repitió como tal en 2011 pero pocos se percataron. Como el tapado Beltrán Pérez, siempre que el aparato no lo reclame para otras responsabilidades, que no se olvide que este Pérez lleva ya bastantes años en la Plaza Nueva y podría necesitar la mascarilla de oxígeno.

Landa no se marchará sólo. Lo acompañarán probablemente Juan García, Evelia Rincón y Carmen Ríos. Hay que dar por hecha la continuidad de José Miguel Luque, sin un rasguño en cuatro años de gobierno; de Jaime Ruiz, que ha aguantado bien en San Pablo-Santo Justa, donde el PP creció en votos de forma espectacular en 2011, y de Rafael Belmonte, que fue el número 21, por su labor al frente del distrito de Bellavista, otrora considerado una Siberia para el centro-derecha. Al alcalde le gusta su estilo.

Pía Halcón, que empezó tropezando en Bellavista, ha ganado en proximidad con el entorno más personal de Zoido, quizás esa circunstancia, sumada a que está limpia de polémicas, juegue a su favor para aspirar a repetir.

Ignacio Flores anda ya revuelto como cada vez que gira el bombo con las bolitas. Flores es un clásico en las candidaturas municipales del PP. Tiene un lío montado ahora en su distrito con algún asesor que le ha salido rana, pero a su favor juega su lealtad y capacidad de servicio con los sucesivos jefes que ha ido teniendo.

No esperen que Zoido saque grandes conejos de la chistera. El PP obtendrá menos concejales, luego los puestos de salida estarán más cotizados. Ninguna lista levantará pasiones, más allá de los consumos internos de los partidos y los obligados análisis de los medios de comunicación. ¿Ustedes oyen hablar por la calle de la lista del PSOE? En los bares no se habla de otra cosa. Ha causado verdadero impacto, se ha reabierto entre la ciudadanía la pasión por la política, se ha reactivado la sociedad civil por el aldabonazo que ha supuesto la lista de Juan Espadas. Que yo no sé si darle la enhorabuena al bueno de Juan o acompañarlo en el sentimiento, porque la que le han endilgado de número cuatro es para echarle una mano sobre el hombro y ofrecerle pañuelitos de papel en el siguiente semáforo. ¿No fue esa señora la que dijo que en Los Remedios se levantaban a las doce? ¿No fue esa señora la que dijo en un Pleno que los obispos querían meter sus rosarios en los ovarios? ¿Seguimos enumerando despropósitos? Ay, Antonio Muñoz, cirineo de Juan Espadas, no os queda ná en el próximo mandato… Como le gritaron a Zoido en un pueblo de Andalucía: “¡Qué pesada es la cruz y qué pocos son los penitentes!”. Pues eso: Espadas también lleva su cruz.

Monteseirín, el ausente

Carlos Navarro Antolín | 10 de noviembre de 2014 a las 5:00

PSOE Susana Díaz, Pedro Sánchez, Juan Espadas, y Verónica Pérez en Sevilla
A Pedro Sánchez le presentaron el sábado en Fibes a Manuel del Valle, aquel alcalde de ruán que se quedó sin vivir como tal la Exposición Universal. Al secretario general del PSOE le han dicho que Del Valle es un alcalde socialista de cuya gestión hay que estar orgullosos, hay que sacar pecho y presumir de los destellos que aún perduran. Está claro que el tiempo lima las aristas. Del Valle parece un invitado en sepia en el escenario rojo del actual PSOE. La memoria, siempre selectiva, se torna breve cuando se trata de la política. Juan Espadas agradeció desde el atril su presencia en el acto con el que los socialistas sevillanos quieren coger carrerilla para aspirar a una Alcaldía en manos aún de Zoido, un político de capa que como Juan sin miedo no le teme a Podemos.

Espadas se sintió tan fuerte –o tan fiel a la estrategia marcada– que reivindicó la herencia socialista, más allá de los agujeros económicos, las facturas falsas, los desfases presupuestarios de las obras y los atentados estéticos en lugares claves del conjunto histórico. El candidato socialista a la Alcaldía pareciera que, por fin, iba a dejar los complejos fuera, iba a descartar esa media salida del portero que siempre, siempre, acaba en gol; iba a dejar de admitir con pusilanimidad los fallos de los gobiernos anteriores, iba a hincarle el diente a ciertas irregularidades del gobierno actual, que hay asuntos en los que el toro de las sonrojantes contrataciones de gerentes en fundaciones subvencionadas se lo han mandado al corral… ¿Por qué ese temor y ese exceso de prudencia ante casos tan evidentes, esa oposición al ralentí, ese decir las cosas bajitas para no molestar? Ay, la que le hubieran dado a Torrijos con todo merecimiento si lo trincan de delegado de Asuntos Sociales subvencionando fuertemente a una entidad que acaba de contratar a su cónyuge de gerente.

Pues estábamos ilusionados con un Espadas renovado que, por fin, estaba dispuesto a reclamar la herencia socialista. Ynada menos que en un acto con los altos mandos del partido, con eso que se llama Ferraz, dicho con mucha insistencia en la zeta final, aunque lo de la zeta suene malamente. Dijo Espadas: “¿Deuda? Yo veo equipamientos e instalaciones de las que disfrutan hoy los sevillanos y que hicieron otros socialistas, mientras que el actual alcalde ha obtenido superávit en las cuentas porque no ha gastado un euro en la gente”.

¿Han oído?”Otros socialistas” Ahí quedó. Allí estaba Del Valle, sentado en lugar preferente como jarrón chino del socialismo hispalense, al que se le invitó a saludar. ¿Pero por qué no estaba el alcalde socialista que ha gobernado doce años la ciudad? ¿Acaso ha habido algún alcalde de algún partido que haya gobernado tres mandatos consecutivos la ciudad? ¿Oes que la herencia a la que se refiere Espadas sólo la dejó Del Valle? Ah, claro, quedespués de Del Valle pasamos a Alejandro (con la jota bien aspirada, con fuerza), de Alejandro a Soledad y de Soledad directamente a Zoido… No hay más alcaldes socialistas. ¡Sólo Del Valle! En la rampa de lanzamiento de Espadas, sólo estaba don Manuel entre los antiguos alcaldes de Sevilla, como un viejo profesor entre tanto joven aparato, como un recuerdo de la antigua escuela, como un testimonio venerable. A Alfredo Sánchez Monteseirín no le invitaron a ocupar una silla junto a Del Valle. Tanto hablar Espadas de la herencia, que en el PSOE lo han interiorizado, han reducido a Monteseirín a la condición de “causante”, que es como se llama jurídicamente al espichado que deja bienes y deudas. Monteseirín es el ausente de Fibes, como el régimen tuvo su ausente. Debe haberle ocurrido como a Manuel Garrido, el compositor nonagenario, autor de las Sevillanas del Adiós entre muchas otras letras celebérrimas, que dejó uno de los mejores titulares de la prensa local de los últimos años: “Ya no me llaman, creerán que me he muerto”.

Monteseirín hace tiempo que ya se pasea por Sevilla sin aguantar miradas aviesas. El 12 de octubre hasta fue al cierre de la temporada taurina en la Real Maestranza. Pero está visto que en el PSOE aún incomoda su presencia en ciertas fotografías, no vaya a ser que tenga que dejar las llaves y el móvil antes de cruzar bajo el arco de seguridad de los juzgados. Espadas no quiere posar junto al ex alcalde, pero sí lo hace abierta y generosamente con Del Valle. Monteseirín aún tiene que coger pátina y tornar su perfil al blanco y negro para que su partido lo perdone y le retire el carro de la nieve.

–Alfredo, no te he visto en Fibes. ¿Te han invitado?

–No. Se les habrá pasado.

Tampoco estuvieron Chaves ni Griñán, todos esos “otros socialistas”. Lo dicho, tanto hablar de la herencia, que ya no lo llaman. Habrán perdido el móvil. Yhan puesto el disco de las Sevillanas del Adiós, pero sin que se muera nada del alma. Política.

¡Tierra a la vista!

Carlos Navarro Antolín | 17 de agosto de 2014 a las 5:00

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MIENTRAS el líder de la oposición, Juan Espadas, ha pululado por Rota sin transmitir mucho entusiasmo sobre su futuro político en algunas charlas informales, hay que reconocer que el alcalde del PP ha hecho su agosto. Vamos, que lo está haciendo como un vendedor de sandías pese a alguna foto en Sotogrande (Digan Soto sin más, si quieren darse importancia) que no ha gustado nada entre algunos de sus 20 concejales por considerarse una instantánea de alto riesgo a diez meses de las elecciones. Los halcones del equipo electoral lo pasan fatal cada vez que Zoido sale emperifollado entre señoras ultramaquilladas, de nombres tan diminituvos como ridículos y de pieles notoriamente apergaminadas. Un disgusto, se llevan un disgusto.
Agosto es importante para los políticos, sobre todo el último agosto antes de las urnas. Las oposiciones se ganan en agosto, cuando todos dormitan, cuando las tardes se hacen cuesta arriba y hay que resistir a los cantos de sirena de un exterior que invita a la navegación por los mares del ocio y el relax. El que resiste en agosto y hasta le saca partido, tiene ante sí el sueño de la tierra prometida. Bien lo sabe este magistrado.
Sí, es cierto que los socialistas han sacado estos días sus temas sobres centros de salud, falta de agentes en la plantilla de la Policía Local y hasta se han permitido con toda legitimidad una incursión en la calle Mateos Gago, en ese distrito Centro que dicen que es patrimonio del PP, pero que ya quisiera el PP, porque en realidad es de nuestros nuevos amos y señores que son los hosteleros y los turistas. Mateos Gago huele a pizza, sabe a zanahoria rayada y tiene la horripilante estética de las tizas de colores que anuncia el camembert frito entre las tapas sevillanas.
El alcalde se ha recorrido las obras del centro y de los barrios, metiendo los sebago entre la polvareda de la maquinaria, en las calicatas y saltando las vallas. Hasta se ha hecho una foto original con las monjas de San Leandro a las que la Federación Española de Baloncesto ha obsequiado con unos balones y unas canastas en las vísperas del Mundial. Sólo hay que poner un pero a esa visita: Zoido agradeció el “esfuerzo” de José Luis Sáez, presidente de la FEB, con la orden religiosa. ¿Esfuerzo? El esfuerzo sería si los señores del baloncesto patrio sueltan la morterá para la rehabilitación del monasterio donde se hacen las yemas con cada vez menos huevos de lo caros que están. San Leandro se cae ante la indolencia de los sevillanos y ante extraños comportamientos en los despachos de la curia. También se ha ido el alcalde otra vez a Amate, donde de nuevo ha salido retratado con el tío de la coleta, que es para pensar ya que el tío de la coleta de Amate trabaja por horas para el PP.
La procesión de la Virgen demostró que aquella zoidomanía de 2011 está más que diluida en el agua del paso de los días. Cuatro años desgastan a cualquiera. Pero su triunfo es que la marca personal está intacta. De la euforia novelera de vitorear a un alcalde recién llegado al cargo en aquel Jueves de Corpus se ha pasado a una normalidad que conviene a todo político en el poder. El nivel de expectación fue tan alto tras el resultado de los veinte concejales que no hubiera extrañado alguna reacción airada entre el público. Nada de eso ha ocurrido, incluso hay varias fotografías de niños besados por el alcalde durante el recorrido. En el PSOE ya hay quien piensa que el mayor éxito de Zoido es que forma parte del paisaje urbano de la ciudad. “¿Y cómo se lucha contra eso si no hay escándalos?” Ningún caso de corrupción ha salpicado el azul de esos trajes del alcalde que hasta Espadas reconoce en privado que le quedan perfectos. Salvada la marca personal y con un Gobierno de Rajoy que no se desgasta mucho en las encuestas del CIS a pesar de la situación del país, Zoido gozará incluso de un flotador en caso de que pase apuros para mantenerse a flote: la reforma legal que sentará en el sillón de alcalde al candidato más votado. El PP no quiere más casos como aquel de las elecciones de 2007, cuando Zoido fue el ganador orillado por el pacto de PSOE e IU.
Consciente de que es su marca personal la que se la juega y la única que puede revalidar la Alcaldía y sabedor de que la gestión de ningún concejal en particular le va a solucionar nada (en parte por la configuración de un gobierno ultrapresidencialista) y de que sin Alcaldía todo estaría consumado en su carrera política, Zoido se emplea en una reinvención de su propio personaje, una multiplicación del perfil de alcalde blanco e inmaculado en las trincheras de las obras de Emasesa que ve la tierra prometida de una repetición en el cargo en el mar plato de la política municipal. Hasta el socorrista Rajoy tiene a mano el salvavidas en caso de que Zoido trague agua. Y el tío de la coleta es ya de la familia. Sólo hay que evitar ciertos pergaminos. Y que Espadas siga lamentándose por Rota…

Colegio de Abogados: el posgallardismo

Carlos Navarro Antolín | 1 de julio de 2014 a las 13:01

entrevista Decano colegio abogados Jose Joaquin Gallardo
Hay entidades de la ciudad que son como cofradías sin santos, con sus juntas de gobierno, sus ritos, sus elecciones con varias candidaturas, sus problemas con los censos y el voto por correo, sus familiares, parientes y afectos colocados, sus mentideros, sus filtreos con el poder establecido en el Ayuntamiento o en la Junta de Andalucía, sus intentos por perpetuarse en el sillón y, cómo no, su chaqué en el Santo Entierro de las vanidades, ese cortejo que lleva por delante a la Canina y por detrás los tiros largos, que es como empezar a ver la película por el final. Hay entidades que tienen miles de miembros como miles de hermanos tienen algunas de las hermandades de mayor relumbrón, esas que también han expuesto a sus sagradísimas imágenes en situaciones embarazosas, con sus devotísimos titulares rodeados también de batas blancas, bisturíes y profesionales de la restauración, pero contra las que no ha habido lo que hay que tener para meterse. Al puritanismo militante se le ha ido estos días la fuerza en arrearle a Los Panaderos, que es lo fácil, y en no tener memoria de antes de ayer por la mañana cuando se trata de tocarle los costados a las grandes so pena de no ser invitados a las bajadas. Algunos criticones se merecen un tequiyá del tamaño de su cobardía, tan grande como la campana de San Cristóbal.
Pues entre esas entidades que hay en la ciudad que son como cofradías está el Colegio de Abogados, con su entrega del bastón a la Concepción en la mañana del Jueves Santo, sus balcones engalanados en los días grandes, su boletín con la tira de fotos de su decano y oficiales de junta y con todos esos perejiles de solemnidades y cromos en la prensa. Los hay estos días convencidos de que José Joaquín Gallardo se despide del decanato después del verano, que por eso el alcalde le ha colgado la medalla de Sevilla el pasado 30 de mayo. ¿Que cuanto lleva Gallardo de decano? La tira. Perdón, la toga. Los hay que hemos conocido tres Papas, cinco presidentes de la Junta de Andalucía, dos reyes y dos arzobispos, pero un sólo decano del Colegio de Abogados de Sevilla. Gallardo es al Colegio de Abogados lo que Tomás Pérez al Silencio: cuarenta años de hermano mayor. Más tiempo en el sillón que Gallardo sólo debe llevar Ángel María Villar en la Federación Española de Fútbol.

-¿Quién fue decano de los abogados de Sevilla antes que Gallardo?
-Eso es tan antiguo que no viene ni en google, sabe usted.

Pues ya hay movimientos serios en la abogacía sevillana para forjar la candidatura del posgallardismo. El elegido por un sector de la abogacía es Tomás Gamero, al que animan a visitar esos despachos alejados del casco antiguo donde está el voto que bien agitado tiene capacidad para poner y quitar decanos. Es como el voto de las hermandades de la sección de gloria, que si dicen que no jaman a uno para presidente del Consejo, tengan por seguro que ese uno se come lo que dijimos del tamaño de un castoreño. Gamero tiene sus gameristas empeñados en darle un giro al colegio y tiene su particular equipo de Arriolos especializado en elecciones colegiales en otras capitales de España. Y Gamero dice que el día del festejo estará en el patio de cuadrillas para hacer el paseíllo electoral se presente quien se presente, tanto si Gallardo cambia de opinión durante agosto, como si su delfín Óscar Cisneros intenta dar el salto. Porque en esto de los colegios también hay coadjutores con derecho a sucesión. El caso es que si Gallardo realmente se va, para muchos se habrá acabado eso que ahora se da en llamar un ciclo. Y los tontos del ciclo, que llevan un mes en reproducción incontrolada, podrán decir que se ha acabado un ídem en el Colegio de Abogados de Sevilla, como en la monarquía parlamentaria o en la selección española. Yo, como Santo Tomás, creo que aún podemos conocer otro Papa, otro Rey y hasta otro presidente de la Federación Española de Fútbol antes de dejar de oír esa pregunta que Gallardo hace cuando le suena el teléfono móvil: “¿Eres compañero?” Y así reciben un trato personalizado los siete mil abogados en ejercicio. ¿O por qué cree que alguien arrasa en las urnas cada vez que se presenta?

La barrila de las elecciones al Ateneo

Carlos Navarro Antolín | 16 de enero de 2014 a las 11:36

Ateneo
Hicieron todo lo posible para que entrara en la agenda de temas entre Rajoy y Obama. Y casi lo consiguieron. Vamos, que yo creo que Rajoy no es que haya presumido de que nadie le ha preguntado en la Casa Blanca por Cataluña, es que lo que verdaderamente ha dicho es lo que sigue: “Nadie me ha preguntado por las elecciones del Ateneo de Sevilla”. Porque hay que ver la vara (del rey) que están dando con las elecciones del Ateneo de Sevilla. En Sevilla está la Anselma, a la que la derecha le ha cerrado el tablao dejando desorientados a los madrileños y a los guiris de rebujito en vaso de tubo, y está también Anselmo, que quiere ser presidente del Ateneo desde aquellos sucesos oscuros de melchores caídos del trono, que ya se sabe que todo español tiene derecho a la presunción de inocencia excepto si es elegido para ser rey Melchor del Ateneo de Sevilla. Anselmo está metiéndole presión al actual presidente, que tiene nombre de centurión romano de Astérix y Obélix: Alberto Máximo. Y entre los dos tienen a media Sevilla buscando ateneístas por debajo de las piedras, de los veladores y hasta por debajo de la nueva cruz del Baratillo.

Que no quiero verla, que no quiero verla… La cruz del Baratillo que no quiero verla

El censo del Ateneo tiene poco más de mil votantes. Se vota el día 29. Las peticiones y recomendaciones se han disparado y han alcanzado el disparate en algunos casos. Algunas no son ya de primer o segundo grado, sino del yerno que no es ateneísta que pide el voto para su suegro que va en la lista en el puesto noveno. Esto debe ser culpa de las cofradías, como casi todo en la ciudad. El cofraderío de las tardes libres con sus estrategias electorales ha llegado al Ateneo como el tapicero a su ciudad, señora. ¡Y cómo se dan leña los pretendientes de la Docta Casa! Lo curioso es que para votar hay que estar al día en el pago de las cuotas. Y ya hay una relación de ilustres nombres de la ciudad con una deuda que si la pilla la delegada de Hacienda del Ayuntamiento, Asunción Fley, te mete un embargo preventivo que te deja mirando… a la cruz del Baratillo.

-Qué cosa.

Hay un personaje muy conocido en las fotografías del colorín local que debe 19 mensualidades. Y otro que mandó muchísimo en la ciudad que no paga desde hace más de dos años. La presión para pedir los votos está provocando que salgan morosidades sonrojantes. Y, cómo no, todo tipo de teorías sobre las verdaderas motivaciones de ambas candidaturas. Tenga usted claro que si nadie le ha pedido todavía el voto para las elecciones del Ateneo y no le han ventilado al oído ningún marrón de cualquiera de ambas listas, es que no es usted absolutamente nadie en Sevilla. Dese por perdido o hágaselo mirar en la consulta del terapeuta. Porque el acoso es ya de tal intensidad que algunos deberíamos lucir en la solapa una chapa: “No soy del Ateneo”. Y espantar a los agentes electorales de ambas listas que dan más la barrila que los testigos aquellos que iban por parejas tocando los timbres de las casas a mediodía. Más pesados que los quesos de rulo en las listas de tapa. Qué aliviado se quedó Rajoy. O no.

Ser diputado ni es oficio ni es profesión

Carlos Navarro Antolín | 25 de septiembre de 2013 a las 5:00

documento copia
LOS BOPA los carga y el diablo y los lee… ¿Alguien los lee? Pues deberían hacerse talleres de lectura de los BOPA, de los BOJA y de los BOE como hay talleres de cocina, de encaje de bolillos, de manualidades orientales y hasta de periodismo cofradiero, que no cofrade, que se sigue confundiendo el sustantivo con el adjetivo. Los BOPA hay que saber leerlos como el flamenco hay que saber escucharlo. Hay que tener vista con un BOPA como hay que tener oído para la guitarra. Cada BOPA es como un huevo kinder, siempre trae regalo. El BOPA es el Boletín Oficial del Parlamento de Andalucía, que suena a la mopa con la que antes se limpiaba el suelo y que también sirve de ardid para llamar a Moya y que no te peguen el premio. Leemos en el BOPA el pliego de condiciones para la contratación del seguro de vida y accidentes para el colectivo de diputados y el personal del Parlamento, un tema de apasionante lectura, de los que deja a uno toda la noche en vela, un efecto estimulante sólo superado por el hilo argumental del listín telefónico. Pues bien, el colectivo de asegurados se divide en dos grupos, siendo el primero el correspondiente a los diputados y al letrado mayor, un total de 101 asegurados, y siendo el segundo el que agrupa al personal del Parlamento, que suman un total de 202 asegurados. Para el grupo primero de los señores diputados se estipula un seguro general por fallecimiento de 216.364 euros y varios seguros complementarios, tales como 432.720 euros por fallecimiento en accidente o por incapacidad permanente absoluta o gran invalidez por accidente. Para el grupo segundo de trabajadores de la casa, las vacas vienen flacas, pero tela de flacas, pues sólo se estipulan 36.060 euros por fallecimiento. La clave está en el epígrafe que regula los casos de incapacidad permanente absoluta para toda profesión. Ojo, que se precisa lo de “para toda profesión” con toda intención, pues se regula que en el caso desgraciado de que se incurra en este supuesto, el beneficiado por el seguro no podrá retornar a su puesto de trabajo, cosa que parece de toda lógica. Pero en el último párrafo, ay te pillé, se exceptúa lo siguiente: “A efectos de la presente póliza, la condición de diputado no tiene la consideración de profesión u oficio, por lo que la indemnización por esta cobertura no es incompatible con la continuidad en el desempeño en el cargo o el ejercicio del mismo”. Es decir que el diputado podría cobrar entre 216.000 y 432.000 euros, según el infortunado supuesto, seguir en el escaño y continuar siendo beneficiario del seguro en caso de nuevas y nunca deseables incidencias, ya que ser diputado ni es un oficio ni una profesión… Debe ser un hobbie, una suerte de bricolaje para las horas libres. O quizás sea que eso de ser diputado imprime carácter como los sacramentos de la Iglesia, de ahí que, por ejemplo, tengan una cobertura mucho mayor que el personal del Parlamento. O tal vez sean meros espíritus libres, una raza superior, una especie de cuerpos benditos, seres incorruptos (tararí)… O quizás el pliego de condiciones va cargado de mala uva por los 50 diputados del PP, que parece que se han bajado de una nave marciana por la cara que se les ha quedado desde aquel Domingo de Pasión de urnas abiertas y rostros estreñidos. Porque lo de los diputados del PP forma parte ya de los misterios de la ciudad. ¿Por qué siempre llueve los Viernes Santo? ¿Por qué el túnel de Arjona tiene una curva justo en el punto central? ¿A qué se dedican los 50 diputados del PP en el Parlamento? Porque tienen que tener tiempo libre como para leer el BOPA dos veces al día. Cosas de marcianos.

Zoido al Comité Ejecutivo del PP: “Estoy negro”

Carlos Navarro Antolín | 30 de mayo de 2013 a las 5:00


Ocurrió el lunes en la sede regional del PP, en la calle San Fernando. La cita del comité ejecutivo provincial estaba marcada a las 17:30 con todas las intervenciones previstas a puerta cerrada, sin profesionales de los medios de comunicación en ningún momento. La agenda de estos comités se suele compaginar con la del alcalde y presidente regional del partido, pero la realidad es que en pocas ocasiones se cuenta con la presencia de Juan Ignacio Zoido, quien sólo acude en fechas políticamente destacadas. Lo hizo en el comité de enero, en las vísperas de la huelga de Lipasam, antes de aquellos días en que Sevilla aparecía patas arriba en los telediarios y de los que la figura del alcalde salió bastante reforzada. O como hizo el pasado lunes, en un contexto de balance de dos años de mandato y de otros hechos a los que el alcalde ha querido replicar en el foro que considera idóneo: la cocina del partido. Zoido siempre se jacta de no airear cuitas internas ni de hablar en las barras de los bares.
Y así fue. Zoido llegó, habló y se marchó. No se quedó a toda la sesión. Se le concedió la palabra, obviamente. Y desarrolló un discurso de reivindicación de sus logros, de respuesta a las “presiones” y hasta de cierto lamento. Para trazar este discurso usó la percha que le brindaba el calendario: ese día, 27 de mayo, se cumplían precisamente seis años de sus primeras elecciones municipales, aquellas en las que lideró la lista más votada, pero en las que quedó orillado del poder por unos insuficientes 15 concejales que permitieron la reedición del pacto entre el PSOE e IU. El alcalde se presentó ante sus compañeros de partido con documentación bajo el brazo. Exhibió las portadas de algunos periódicos del día posterior a aquellas elecciones. En una de ellas aparecían triunfantes Alfredo Sánchez Monteseirín con tres dedos alzados en señal de sus tres mandatos consecutivos; José Antonio Viera, entonces secretario general del PSOE sevillano, y Rosamar Prieto-Castro, que concurrió como número dos por la lista socialista. “¿Dónde están ahora Monteseirín, Viera y Rosamar?”, preguntó un Zoido ante la indisimulada extrañeza de un comité ejecutivo que registraba menos de media entrada, pues la ausencia de muchos de los dirigentes de la provincia era notable. Y presumió de dónde está él siete años después: con 20 concejales.
Los asistentes se dieron cuenta pronto de que el alcalde estaba reivindicándose como político, tal vez en respuesta a algunas críticas a su gestión en el Ayuntamiento. Pero sólo se puede apuntar como probabilidad, pues el alcalde no fue más preciso. “Estamos gobernando, defendiendo los intereses de la ciudad”. Ytambién esos asistentes percibieron que exigía más que nunca respeto a los “tiempos” del partido a la hora de decidir su futuro como presidente regional del PP, el ya manido debate sobre si será o no candidato a la Junta, una cuestión que parece evidente que escuece al alcalde desde el principio. Al alcalde le molestan especialmente las “presiones” de quienes consideran desde distintas instancias que debe abandonar ya la aventura regional y dedicarse con exclusividad al Ayuntamiento, tanto como las de quienes echan en falta más dedicación a sus funciones como líder regional. Estas “presiones” y la suma de otros factores le llevaron a emplear una expresión tan coloquial como contundente, confirmada a este periódico por cuatro fuentes consultadas: “Estoy negro”. ¿Por qué está negro el alcalde? Quienes bien lo conocen lo explicaron ayer a este periódico: “Está preocupado y lo expresa donde tiene que expresarlo”. No termina de encajar que las entrevistas periodísticas sobre sus dos años de mandato municipal se centren más en el PP regional que en el Ayuntamiento.
El propio Zoido refirió en su intervención una reciente visita suya a Sierra de Yeguas dentro sus obligaciones como presidente regional del PP. Aludió de forma distendida –siempre dentro del formato del comité ejecutivo– que él mismo se planteaba su presencia en aquel lugar pero que cumplía las obligaciones encomendadas. Y trufó toda su intervención de respuesta a esas “presiones” que desde diversos frentes (medios de comunicación incluidos) considera que son inaceptables: “Este partido no tiene hipotecas, ni acepta presiones”. Refirió, sin mayores precisiones, que si hay hipotecas de algún tipo, serán “personales”.
El caso es que entre los asistentes –todos le aplaudieron al final, como es de rigor– hubo quien no se terminó de explicar una intervención de estas características, pues si en algún sitio no es cuestionado Zoido es en el comité ejecutivo del PP de Sevilla, donde disfruta de un estado de paz que ya quisieran otros partidos políticos. Incluso en los corrillos posteriores se refirió una supuesta encuesta que le concedería de nuevo el bastón de mando en el Ayuntamiento, aunque se apreciaría una pérdida importante de votos en la provincia.
A Sevilla vendrá el domingo la secretaria general del PP de Sevilla, María Dolores de Cospedal. El acto, que se celebrará en el restaurante La Raza, será un espaldarazo a la gestión del alcalde en todos los sentidos. Los militantes ya han recibido la convocatoria: a las 11: 30.

Un alcalde y 20 fieles ejecutores

Carlos Navarro Antolín | 20 de mayo de 2012 a las 5:00

UN alcalde sin sombra. Una curia sin cardenales. Todo por Zoido. El primer año de gobierno se salda prácticamente sin incidentes en la convivencia entre los veintiún concejales del gobierno. Nadie discute al jefe, que ha formado un ejecutivo local donde no hay ningún número dos, nadie que oficialmente se aproxime a la categoría de vicealcalde con la que Monteseirín llegó a investir a Emilio Carrillo amparándose en la Ley de Grandes Ciudades. Zoido no tiene vicealcaldes ni delfines, pese que su programa electoral recogía el nombramiento de un edil de Presidencia. Todo lo más, un círculo estrechísimo en el que sólo cabe como fijo el concejal Gregorio Serrano y algún otro de forma esporádica. El nombre de esa sala noble que está en la planta baja del Ayuntamiento, junto al Arquillo, reproduce fielmente el espíritu de un gobierno donde, por el momento, nadie tose ni cuestiona al alcalde: los concejales de gobierno son los fieles ejecutores. La fidelidad es el efecto lógico de ese período de estabilidad que otorga a todo partido una mayoría absoluta tan abultada y también obedece a que el alcalde no sólo no está cuestionado en su partido sino que no ha hecho más que coger peso específico en las filas del PP. La paz, por ahora, reina en el PP de Sevilla. En el andaluz es otro el debate.

El gobierno local ha vivido casi un año en continuo ritmo electoral, un calendario marcado por la necesidad del PP de explotar (con resultado desigual) la figura del alcalde en las elecciones generales y en las autonómicas. El pronóstico dice que a partir de este segundo año deberán entrar más en juego otros concejales de gobierno (de algunos no se conoce ni la voz).

Un gobierno sin fisuras, pero con un reparto de poder muy distinto. Serrano acapara cuatro áreas y las empresas municipales de peso. Es el superconcejal del gobierno, quien recibe encargos directos y personales del alcalde, el de la agenda más apretada y con quien Zoido comparte muchos de sus momentos de distensión. En general, los concejales de perfil gestor han sustituido a los de perfil político. La delegada de Hacienda, la independiente Asunción Fley, se ha hecho respetar y valer. Tan es así que Arenas se llegó a fijar en ella. Pero la Junta de Andalucía tendrá que esperar. En los Plenos le falta tono político. Maximiliano Vílchez es ya sin duda el delegado de Urbanismo más discreto de la democracia, parece calcado para una etapa de crisis en la que el urbanismo ha perdido fuelle. Ya su gerente se le conoce en las caracolas como “el del pañuelito” por su afición a lucirlos en el bolsillo del pecho de la chaqueta. Es precisamente lo que quería Zoido y así lo expresaba en sus años de oposición: la discreción absoluta en una delegación marcada demasiadas veces por las polémicas y los escándalos.

Pero quien más carece de tono político es, sin duda, el número dos de la lista electoral, el catedrático Javier Landa, que ha metido al alcalde en más de un aprieto por su estilo personal, ajeno a una política encorsetada. Landa usó su potestad como presidente del Pleno para expulsar a dos fotógrafos del Salón Colón, lo que puso a los tres grupos políticos en su contra, que ya es difícil. Anteriormente justificó sin tino que no se izara en el Ayuntamiento la bandera del Día del Orgullo Gay, pero sí la del pueblo gitano. Arguyó que una enseña era institucional y la otra no. Landa ha ido adquiriendo un perfil más discreto y algo menos árido en los últimos meses, consciente tal vez de que las cátedras tienen un peso muy relativo en el mundillo de la política. Por no decir que tienen un peso nulo.

Los concejales más políticos, Curro Pérez y Beltrán Pérez, otrora látigos del gobierno de PSOE e IU, desarrollan ahora papeles más discretos. Curro Pérez está desaprovechado: es portavoz oficial de un gobierno muy presidencialista y su parcela de gestión se reduce al distrito de Triana. Recuérdese que el grupo popular tiene también su propio portavoz, Juan Bueno, con un destacado peso orgánico. Curro Pérez tendrá en pocos meses una competencia para sacar a la luz sus cualidades: la construcción del aparcamiento en San Martín de Porres, que tendrá dos meses levantada esta plaza.

Y Beltrán Pérez parece estar dedicado (y a gusto por el momento) en esa tarea poco lucida de coordinar y potenciar los distritos. La previsión lógica es que Los Pérez recuperen más protagonismo en cuanto se acerquen las elecciones. Son los más políticos.

Zoido sólo ha tenido que desautorizar expresamente en una ocasión a un miembro de su gobierno, precisamente al único que eligió a dedo: Demetrio Cabello. El delegado de Movilidad, comisario del Cuerpo Nacional de Policía de profesión, admitió en público que el Ayuntamiento no puede hacer nada para que la empresa Equipark devuelva a los vecinos las fianzas entregadas porque «no es una obligación impuesta» ni en la normativa contractual ni en los pliegos administrativos de la concesión, por lo que se trataría de una cuestión civil entre una empresa y un particular «y en este ámbito ha de dilucidarse». Cabello dinamitó así una de las principales promesas de Zoido, que en las elecciones experimentó una fuerte subida de votos en el distrito San Pablo-Santa Justa, donde son muchísimos los vecinos defraudados por este asunto. Ni veinticuatro horas tardó el alcalde en pegar su primer tirón de orejas al edil independiente. Zoido calificó de “insatisfactoria” la explicación del concejal de Movilidad y ganó tiempo pidiendo nuevos informes.

El segundo tropiezo resultaron ser los familiares enchufados en los distritos, donde adquirió un protagonismo negativo el más joven de la corporación municipal, José Luis García, delegado del Distrito Sur. Los parientes tuvieron que renunciar a los contratos para que el gobierno no persistiera por más tiempo en los mismos errores que se hartó de denunciar cuando estaba en la oposición y gobernaba Monteseirín con el sostén de IU. A Zoido le escoció especialmente que tales prácticas las hubiera realizado precisamente el más joven del grupo político. José Luis García, Pepelu en las filas del PP, tiene el aval del propio Javier Arenas. Pero ahora está estrecha y discretamente marcado para que no vuelva a protagonizar escándalos que concedan munición al PSOE, que en este asunto fue donde realizó su mejor rodaje como oposición.

Tan sólo se ha producido una baja en el gobierno, la de la delegada de Nervión, María Eugenia Romero, que ahora es diputada en las Cortes. Entró como concejal el siguiente en la lista electoral, Rafael Belmonte. Zoido aprovechó para asignar a Pía Halcón al amable distrito de Nervión y enviar a Belmonte, de perfil mucho más político y un buen ejemplo de fiel ejecutor, a bregar con los problemas de Bellavista, un distrito más duro donde el PSOE tiene a sus dirigentes más beligerantes. Incluso el propio Juan Espadas tuvo sus más y sus menos con sus compañeros de partido en Bellavista en plena campaña electoral. El cambio de Halcón ha sido el único producido respecto al organigrama inicial del gobierno.

El primero de agosto en el PSOE de Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 1 de agosto de 2011 a las 20:09

Érase una vez un candidato que perdió más de 25.300 votos en un partido que jamás perdía y que en tiempos ganaba hasta si ponía a una cabra de cabeza de lista. Érase una vez un candidato que facilitó que la derecha más a la derecha de la derecha, según el código Griñán, sacara 20 concejales. Y érase una vez un partido que a los dos meses de semejante despropósito coloca a ese mismo candidato de responsable de la campaña electoral de su partido de cara nada menos que a las generales. Como al chico sólo le han quedado cuatro asignaturas para septiembre, podemos comprarle la moto. Eso han debido pensar los padres (Viera) respecto al desaplicado pupilo (Espadas). Está claro que en los partidos no rigen los principios de concurso, mérito y capacidad. Como también hay casos en que los padres tienen bastante culpa (o toda) de la evolución del niño.

Hoy ha habido ejecutiva del PSOE de Sevilla en la sede de Luis Montoto. Hora y media de cháchara para notificar los nombramientos de cara al 20-N. José Antonio Viera será el coordinador general de la campaña, que para eso es todavía el secretario general del partido. Enrique Cousinou, vicecoordinador general, que para eso comparte mesa y mantel con el jefe en el Blanca Paloma. Dos rinconceros ocupan los siguientes puestos: Enrique Abad, coordinador en la provincia, y Javier Fernández, responsable del comité de estrategias. Y Juan Espadas coordinará la campaña en la capital, que para eso ha dejado al partido con 11 concejales en Sevilla.

A la ejecutiva agosteña ha acudido hasta Amparo Rubiales, que es de la regional pero estaba invitada por Viera. Por desgracia no ha habido intervenciones destacadas. Ni siquiera Rodríguez Villalobos nos ha dejado alguna perla con la que sobrellevar este mes de sequía informativa. A la una del mediodía, todos a las playas. Este PSOE de los malos tiempos se parece cada día más al PP de los buenos tiempos, de cuando en la acera derecha lo daban todo por perdido y defendían eso de que en la oposición se vive bien, ¿para qué meterse en líos?