Archivos para el tag ‘Evangelina Naranjo’

Hacienda huele a pueblo

Carlos Navarro Antolín | 11 de abril de 2012 a las 5:00

Hace bien la delegada de Hacienda, Asunción Fley, en entenderse con la Diputación Provincial para ejecutar los embargos de cuentas y bienes de los morosos del Ayuntamiento sevillano que tienen el domicilio fiscal en alguno de los pueblos de la provincia. A Monteseirín le costó un lío gordo que se publicara en 2003 que la entonces denominada Agencia Municipal de Recaudación estuviera dictando embargos de forma masiva fuera de Sevilla, una práctica castigada en el Código Penal y por la que la concejal de Hacienda, Evangelina Naranjo, que acaba de llegar al cargo, tuvo que pedir disculpas, anunciar una investigación y reprobar semejantes prácticas. Un solo papel de embargo extraterritorial practicado sin la bendición de la administración competente (Diputación, Junta o Estado) le costaría un disgusto al gobierno de Zoido en tiempos de penuria donde el personal salta a la mínima y resulta evidente la voracidad recaudatoria de todas las entidades locales. Convendremos en que el presidente de la Diputación, el socialista Fernando Rodríguez Villalobos, no facilitará la labor recaudatoria a Doña Tijeras sin nada a cambio. Cabe pensar entonces que los morosos de los pueblos con domicilio fiscal en la capital también verán asomar la guadaña de los servicios de recaudación de la Diputación, un departamento que se escribe Opaef y se pronuncia Opaé. Esta concejal sí que han entendido a la perfección que hay que hacer la ruta de los pueblos, el gran flanco del PP andaluz. Doña Tijeras se nos va al acoso y derribo de los morosos en sierras y llanuras, en aldeas y pedanías. Ahora entendemos que Arenas se hubiera fijado en ella. Hacienda huele a pueblo, como la España de Manolo Escobar en letra de Benito Moreno.

Ojo, un político regresa a su oficio

Carlos Navarro Antolín | 28 de abril de 2011 a las 19:06

Esto sí que es una noticia. La noticia. El hombre muerde al perro. Una delegación de científicos de Wisconsin llegará a Sevilla esta misma semana para estudiar el fenómeno. Resulta que un político renuncia a más de un año de mullido sofá que le restaba en el Parlamento de Andalucía. A los pocos meses de dimitir consigue un trabajo relacionado con su profesión. Nada de ser refugiado (colocado y/o paniaguado) en fundaciones, chiringuitos o entidades creados ‘ad hoc’ por el partido, ni nada de patadas para arriba en clase club del AVE. Vuelve a ejercer de lo suyo en el sector privado, sin coche oficial y sin otras comodidades. ¿Usted conoce a alguien de esta guisa? Claro que no, pues por eso vienen los señores inteligentísimos de Estados Unidos, ¿o se piensa usted que vienen a la Feria, so desconfiado? Ayer mismo nos llegó la confirmación de que la ex consejera de Gobernación y Justicia, Evangelina Naranjo, ya está trabajando en una empresa con sede en el Aljarafe, cuyo objeto social está relacionado con su profesión como ingeniero técnico agrícola. Aprended, hijos míos del PSOE. Aprenden, hijos míos del PP. Aprenden a saber irse de la política, a regresar al oficio que se tuvo antes de ejercer la actividad pública. Claro que para eso hay que tener un oficio, una carrera, una formación, una etiqueta de anís del Mono enmarcada en el dormitorio, un algo más que lo reza en el DNI de muchos de nuestros representantes: ‘Pelota de Griñán, antes de Chaves’ o ‘Maletero de Arenas’, según los casos. Me da a mí que esta Evangelina, que retiene su cargo de secretaria general del PSOE de Miraflores, recibirá en poco tiempo las llamadas de muchos compañeros (y compañeras) preguntando: “¿Y lo tuyo como se hace, Eva? Porque lo de aquí se acaba como se acabó la Mirinda”.

Evangelina, siempre nos quedará Miraflores

Carlos Navarro Antolín | 14 de enero de 2011 a las 18:25

Se marcha a su casa. Hace poco le oyeron decir que no puede vivir en paz sin dar rienda suelta a su hiperactividad. Y en el Parlamento se siente tan arrinconada como infrautilizada. A la Naranjo hubo quienes no le perdonaron nunca que Chaves la ascendiera tan alto. Tan fue así que las pocas ocasiones en que el presidente y don Gaspar estaban fuera de Andalucía, ella era la número uno de facto en la región. Hasta le recordaron despectivamente su etapa de taxista, eclipsando interesadamente su condición de ingeniero técnico agrícola. Un día, desde la ventana de su despacho de la Consejería de Gobernación, presenció una protesta de taxistas en la Plaza Nueva bajo una fina lluvia. Con una mano abriendo la cortina y mirando fijamente a los manifestantes, se le escapó un comentario desde lo más hondo: “No sabes cómo los comprendo…” La Naranjo recibió a todos los alcaldes de Sevilla en aquellos cuatro años. A todos, es verdad, menos a uno: Juan Manuel Sánchez Gordillo (IU). Nunca le aceptó sus malas formas.

Cuando llegó a la Consejería de Justicia, su reino comenzó a no ser de este mundo. Comenzó la hiel tras los tiempos de miel. Y cuando Chaves dejó la Presidencia de la Junta, ni reino, ni mundo. Todo fue ya hiel. Aquel Domingo de Ramos estaba viendo la cofradía de la Paz por la calle Gamazo cuando recibió la noticia de que su padrino cogía el AVE para Madrid. Se vio fuera del gobierno y muy probablemente de más sitios. Siempre ha tenido y tiene el oasis de su cofradía amada del Tiro de Línea, a la que no ha dejado de acompañar ni en sus años de consejera como una madre más que lleva a su hija a cumplir con un rito. Y, por supuesto, le queda la agrupación socialista de Miraflores, cuya secretaría general retiene como la aldea de los irreductibles galos que resiste ahora y siempre al invasor. En sus pocas horas libres de consejera daba rienda suelta a sus tres pasiones: su hija como objetivo máximo y preferente, los cafelitos con las militantes de su agrupación para no perder el contacto con las bases y la compra de zapatos.

“Están locos estos romanos”, decía Obelix. “A este PSOE ya no lo conoce ni la madre que lo parió”, piensa alguna que yo me sé.