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Fley dimite: sólo queda Landa de la tripleta de 2011

Carlos Navarro Antolín | 17 de junio de 2015 a las 5:00

Entrevista a Asunción Fley, delegada de Hacienda
HA sido el pilar más sólido de la arquitectura del zoidismo. Y ya es revelador que la Hacienda local haya sido lo que mejor ha funcionado en cuatro años de mandato. Hacienda nunca genera votos. El Fisco es como el árbitro en el fútbol: mucho mejor cuanto menos se note. Asunción Fley ha sido una marca de rigor en el escaparate de un gobierno con escasos logros materiales y con una publicitada hiperactividad social de su jefe de filas.

A Zoido se le va el segundo de los independientes estrella que fichó para la lista electoral de 2011, la gloriosa, la de la mayoría absolutísima, la que endiosó a algunos cargando de barro sus zapatos. Maximiliano Vílchez fue el primero en decir que no repetiría. Se bajó del tren antes del maracanazo electoral. Y ahora se apea esta funcionaria municipal que no pocos compañeros de gobierno han visto como la implacable Merkel del ejecutivo, la que quitó los caramelos de las carrozas que componían la cabalgata de poder de los veinte ediles. Fley ha ejercido en el gobierno con la diligencia del buen padre de familia, por usar una expresión del vigente Código Civil. Y eso ha irritado a muchos hijos deseosos de gastar más y de llegar más tarde a casa.

Sólo queda Landa de los tres independientes estrella del glorioso 2011. El profesor universitario tiene mucho más fácil la compatibilidad de la cátedra con la asistencia a los Plenos. Con su retorno a las aulas, gana algo más de sueldo que como concejal del gobierno y mantiene la posición en el Ayuntamiento. Tiene hasta el tranvía de Monteseirín para desplazarse desde la facultad de Ramón y Cajal hasta la Plaza Nueva con toda comodidad. Sólo necesita el bonobús.

El Grupo Popular no ha hecho más que empezar una travesía mucho más dolorosa que la de 1999, cuando el volantazo de Rojas-Marcos mandó a Soledad Becerril y a sus chicos a la oposición. La caída ahora ha sido más dura, porque la altura ha sido mucho mayor. El rearme para ejercer la oposición no será fácil, ni sonará la música celestial durante las maniobras de quienes pretenden coger posición en la carrera del pos-zoidismo. El jefe se queda, por el momento. El PP se asegura así cierto orden en el grupo hasta las elecciones generales. Soledad Becerril hizo lo mismo en 1999, hasta que Aznar la repescó como vicepresidenta del Congreso de los Diputados tras la mayoría absoluta de 2000.

Fley dimite y Zoido se queda. La dos se va y el uno aguanta. A Fley le cabe el honor de haber dejado las cosas mejor de lo que se las encontró. Tiene la conciencia muy tranquila. Nunca ha sido política. Ha estado en política, que no es lo mismo.

Se va Fley. Y se lleva el cochino de la mesa de su despacho, en cuyo lomo exhibe el principio general de sus criterios de gobierno: “No hay mejor ahorrar que poco gastar”. El nuevo alcalde anunció en su discurso de investidura la creación de empleo público a base de aumentar la declaración de servicios esenciales. Las 800 vacantes ya serán menos en unos meses. Espadas no tiene cochino en la mesa. Pero se ha encontrado la despensa llena.
Entrevista a Asunción Fley, delegada de Hacienda

Cruzada contra los morosos

Carlos Navarro Antolín | 13 de mayo de 2015 a las 5:00

Acto de Zoido con Fley
Nunca se reconoció como tortura encubierta tener que ver por segunda vez Acapulco, la película de Raphael. Ni estar obligado a soportar el vídeo de la boda de unos amigos. Ni contar los veladores de Placentines. Otra forma de tortura taimada es la lectura de los programas electorales –por mucha lectura en diagonal que se haga– donde encontrar alguna perla es tan difícil como hallar la gamba en ciertas ensaladillas de marisco, sobre todo si en el concepto de marisco se incluye el palito de cangrejo. No se sabe si ha hecho más daño a la ensaladilla el palito de cangrejo que la costumbre de servirla en bolitas como si se tratara del helado de un cucurucho. El caso es que nos hemos impuesto la tortura de leer el programa electoral de Zoido, que incluye nada menos que 333 medidas. Y alguna perla sí que hemos encontrado, no australiana pero alguna hay casi de Majorica.

El candidato del PP a la Alcaldía, como le gusta decir a Juan Espadas para no reconocerle ya como alcalde plenipotenciario, promete que sus ediles no sólo harán la declaración de bienes y actividades inicial a la que están obligados –por la que nos enteramos de que Gregorio Serrano tiene un barco y sabemos de los detalles de los préstamos hipotecarios de sus señorías– sino que también incluirán voluntariamente un certificado de la Agencia Tributaria que demuestre que están al día en sus obligaciones fiscales con el Ayuntamiento. ¡Caramba! Quince años después del escándalo de Monteseirín, alguna mente preclara ha considerado necesario el chequeo a los concejales para que no haya sorpresas. Alfredo Sánchez Monteseirín se estrenó en el cargo de alcalde en 1999. A los pocos meses trascendió que debía más de diez años del Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica, el conocido popularmente como el sellito. Posteriormente supimos que tenía pendientes de pago varios recibos del Impuesto de Bienes Inmuebles, la antigua contribución urbana. Lo mejor de todo es que el pago de los recibos del coche se le estaban reclamando en las páginas del Boletín Oficial de la Provincia cuando era presidente de la Diputación Provincial, institución que edita la publicación. Monteseirín aparecía como ciudadano al que no se habían podido notificar las deudas por desconocerse su domicilio, cuando moraba en la planta noble de la Diputación. La entonces portavoz del Grupo Popular, Carmen Diz, calificó al socialista de “rebelde fiscal” por la cantidad de edictos que reclamaban al alcalde el pago de deudas con el Ayuntamiento.

No pocos concejales de aquella Corporación municipal del año 2000 acudieron a las ventanillas a ponerse al día en impuestos varios. En otro país, un alcalde moroso dura menos en el sillón que un árbol en Almirante Lobo. Pero Monteseirín se enrocó y aguantó doce años. Con el tiempo confesó que aquellas informaciones sobre sus deudas supusieron el peor momento de su carrera política. Ni el sobrecoste de las setas, ni las polémicas por sus viajes, ni corrruptelas varias de algunos de sus colaboradores. Lo peor para él fue verse ante la opinión pública como un persistente moroso, cuando a muchos ciudadanos se les embargaban cuentas y bienes por débitos mucho menores que los del entonces alcalde. La publicación del embargo de un frigorífico o de un Simca a sendos vecinos fue un mazazo añadido para Monteseirín. La Hacienda local era dura con los débiles. Y débil con el fuerte.

El programa de Zoido guarda otra perlita en la medida 294. El alcalde quiere difundir la lista de los grandes deudores del Ayuntamiento, que a su juicio son aquellos que deben más de 25.000 euros. Para cumplir este objetivo, anuncia que la Hacienda local realizará el “análisis jurídico de la posibilidad de publicación de las listas de morosos en un límite inferior al del proyecto de ley actual, es decir, un millón de euros, con la propuesta de fijarlo en 25.000”. Y añade: “Si no estuviera previsto en las normas legales, estableceremos propuestas al Gobierno de la Nación, consultas a la Agencia de Protección de Datos y otras medidas proactivas”.

Y no se vayan todavía porque aún hay más. El PP anuncia un convenio con la Junta de Andalucía para poder cobrarse deudas municipales de habitantes que residen fuera de la provincia (medida 54). Zoido prepara el camino para lo que técnicamente se denominan como embargos extraterritoriales, siguiendo el modelo que el Ayuntamiento sigue ya con éxito con la Diputación Provincial, para que nadie que viva en los pueblos de la provincia se escape de pagar deudas con la capital. Está por ver si la Junta acepta ser colaboradora de Zoido para facilitarle el cobro de deudas. Si el PP promete no subir más tasas ni impuestos (según la medida 51), está claro que la Hacienda local debe tirar de imaginación para obtener más recursos con los que hacer frente al gasto corriente, a las inversiones y al mapping de Navidad.

La lectura de las 333 medidas de Zoido es como la repetición de Acapulco en alta calidad, como el vídeo de una viaje de novios a Praga. Todo sea por la cruzada contra los morosos. Esto con Alfredo no pasaba. Aunque tampoco teníamos mapping. La política aprieta, pero no ahoga.

Golpes de maza

Del voto por correo. Los partidos políticos, tan solidarios y caritativos todos ellos, andan apurando estos días la obtención de sufragios por correo, fundamentalmente entre la Tercera Edad. La clave está en que los militantes de los partidos se ofrecen a facilitar a los ancianos los trámites para votar sin salir de casa, para lo cual se requiere el certificado médico que dictamine que el votante está impedido, y se requiere la presencia del fedatario público para el otorgamiento del correspondiente poder en favor de quien ha de llevar el voto hasta la Oficina de Correos.

Casualidades…. Lo curioso es que ocurre más veces de la cuenta que hay coincidencia entre el médico y el partido que tramita los certificados de los ancianos. Hay algunos galenos que certifican la imposibilidad de movilidad de un anciano, pero cuando llega el notario a su casa, es el propio anciano el que abre la puerta sin impedimento físico alguno. ¡Albricias, se mueve! En otros casos, el anciano confiesa que sale de casa sin problema alguno para dar saludables paseos. Yhasta se ha producido el caso de un anciano que minutos antes había regresado de la calle. Tal vez es que hay médicos que no se fijan bien cuando examinan al paciente. Pero no pensemos mal, quizás sea que ciertos médicos, al evaluar a los impedidos, tienen efectos sanatorios, una suerte de Lázaro, levántate y anda. Y la enfermedad y la incapacidad (requisitos legales para que una persona pueda votar desde casa mediante un poder notarial) cesan de inmediato. ¡Milagro, milagro! Y hay votantes que andan, vaya si andan… Esto ocurre muchas veces en diferentes provincias. ¡Qué buenos son los partidos políticos, qué preocupados están por la Tercera Edad! Qué sensibilidad tienen al facilitar el ejercicio del derecho de sufragio activo. Hay que ver la lían con tal de controlar los votos… Algunos son capaces de resucitar muertos y, cómo no, de encontrar un médico que lo certifique.

Juan Espadas. El candidato socialista estuvo en Madrid la noche del domingo para participar en un programa de La Sexta. El lunes cogió un AVE bien temprano. Yantes de las diez ya salía de la estación a pie, con su trolley en la mano, que hasta se le cayó en una ocasión por la calle José Laguillo. Lo dicho: un tipo normal.

Fley de dos y Landa sin suerte

Carlos Navarro Antolín | 4 de febrero de 2015 a las 5:00

Landa
LAS bolas están en el bombo. Tiempo de elecciones, la ruleta gira. Bolita, bolita, ¿dónde te pararás? Donde diga el aparato. En el fútbol siempre ganan los alemanes. Y en política siempre vencen los aparatos. Tiempo de elecciones, tiempo de cambalaches. ¿Irá Juan Bueno de número uno por Sevilla en las autonómicas? Si Bueno se va de la Plaza Nueva, un puesto de relumbrón queda libre en las locales de mayo. Zoido maneja colocar de número dos a Asunción Fley, la concejal más brillante del gobierno, el símbolo del saneamiento de las cuentas municipales, la imagen más fiel de las virtudes de programa económico del PP, el antídoto más contundente frente a la número dos del PSOE, Carmen Castreño, presidenta del Puerto de Sevilla, que ya se sabe que los partidos son como niños: todos quieren lo que tiene el otro. ¿El PSOE ha puesto a una mujer de dos? Pues yo también. ¿El otro puso tres independientes en 2011? Pues yo también. En realidad los partidos políticos son todos muy conservadores, todos quieren jugar a la casilla del menor riesgo y del mayor mimetismo, para no señalarse, para no distinguirse, para no parecer menos que el vecino en la ciudad que mejor observa oculta tras los visillos.

El número dos de Zoido en 2011 se cae de la lista de 2015. La suerte pasa de largo para Javier Landa, justo ahora que se estaba empezando a enterar de qué tratan los festejos municipales. Lo anunciamos el pasado marzo y todo indica que no lleva ni un cupón para el inminente sorteo. Fley tiene todas las papeletas, dependerá de si a ella le salen o no sus particulares cuentas. No se olvide que Fley no necesita de la política para yantar y que en el puesto que está lleva cuatro años perdiendo dinero. También tiene muchas papeletas para el sorteo la entrañable Lola de Pablo-Blanco, pese al mal trago de su marido contratado en la Fundación del Banco de Alimentos, ay Lola qué disgustos le das a tu alcalde. A Lola la pondrán entre los seis primeros de nuevo. El reverendo Vílchez no termina de desatascar todos los proyectos de Urbanismo a la velocidad que querría el alcalde, pero ya saben ustedes que es un hombre de Zoido desde el principio y que siempre está el gerente para apechugar con las culpas, que para eso es de los que más cobra y mejor luce el pañuelo, Petronio de las caracolas, que ya estaba bien de tanto constructor cateto y de cuello abierto en los tiempos del PSOE.

Gregorio Serrano se quedará otra vez sin el caramelo del número dos. Pero irá de salida. Como irá de salida Curro Pérez, el jefe de campaña en 2007 que no repitió como tal en 2011 pero pocos se percataron. Como el tapado Beltrán Pérez, siempre que el aparato no lo reclame para otras responsabilidades, que no se olvide que este Pérez lleva ya bastantes años en la Plaza Nueva y podría necesitar la mascarilla de oxígeno.

Landa no se marchará sólo. Lo acompañarán probablemente Juan García, Evelia Rincón y Carmen Ríos. Hay que dar por hecha la continuidad de José Miguel Luque, sin un rasguño en cuatro años de gobierno; de Jaime Ruiz, que ha aguantado bien en San Pablo-Santo Justa, donde el PP creció en votos de forma espectacular en 2011, y de Rafael Belmonte, que fue el número 21, por su labor al frente del distrito de Bellavista, otrora considerado una Siberia para el centro-derecha. Al alcalde le gusta su estilo.

Pía Halcón, que empezó tropezando en Bellavista, ha ganado en proximidad con el entorno más personal de Zoido, quizás esa circunstancia, sumada a que está limpia de polémicas, juegue a su favor para aspirar a repetir.

Ignacio Flores anda ya revuelto como cada vez que gira el bombo con las bolitas. Flores es un clásico en las candidaturas municipales del PP. Tiene un lío montado ahora en su distrito con algún asesor que le ha salido rana, pero a su favor juega su lealtad y capacidad de servicio con los sucesivos jefes que ha ido teniendo.

No esperen que Zoido saque grandes conejos de la chistera. El PP obtendrá menos concejales, luego los puestos de salida estarán más cotizados. Ninguna lista levantará pasiones, más allá de los consumos internos de los partidos y los obligados análisis de los medios de comunicación. ¿Ustedes oyen hablar por la calle de la lista del PSOE? En los bares no se habla de otra cosa. Ha causado verdadero impacto, se ha reabierto entre la ciudadanía la pasión por la política, se ha reactivado la sociedad civil por el aldabonazo que ha supuesto la lista de Juan Espadas. Que yo no sé si darle la enhorabuena al bueno de Juan o acompañarlo en el sentimiento, porque la que le han endilgado de número cuatro es para echarle una mano sobre el hombro y ofrecerle pañuelitos de papel en el siguiente semáforo. ¿No fue esa señora la que dijo que en Los Remedios se levantaban a las doce? ¿No fue esa señora la que dijo en un Pleno que los obispos querían meter sus rosarios en los ovarios? ¿Seguimos enumerando despropósitos? Ay, Antonio Muñoz, cirineo de Juan Espadas, no os queda ná en el próximo mandato… Como le gritaron a Zoido en un pueblo de Andalucía: “¡Qué pesada es la cruz y qué pocos son los penitentes!”. Pues eso: Espadas también lleva su cruz.

El TC impone el espíritu de Utrera

Carlos Navarro Antolín | 11 de mayo de 2013 a las 5:00


El juzgado de Utrera era conocido a principios de los ochenta como uno de los peores de España. Una descomunal carga de trabajo, ya que también conocía de los casos de Dos Hermanas, Lebrija y Las Cabezas, y unas infraestructuras deficientes justificaban la mala fama. A su despacho principal llegó en 1984 un tal Juan Ignacio Zoido procedente de Canarias. Se encontró con un equipo de funcionarios que le doblaban la edad y con hábitos, manías y caracteres más que consolidados. Basten dos ejemplos. En esos días tuvo que emplear la mano izquierda con uno que se negaba a trabajar si no era con su máquina de escribir y con otro que se conocía el pueblo tan al dedillo que se tomaba la licencia de hacerle al juez valoraciones sobre los citados a declarar antes de que accedieran al despacho. Aquellos días fueron un máster en la gestión de equipos, en la dura tarea de guardar los equilibrios y en la apuesta por los potajes para limar las tensiones en el horario extralaboral. Pasado el tiempo, un agente judicial le comentó: “Usted se ha dado cuenta aquí de que en la vida hay que arar con los bueyes que uno tiene. Y no con los que uno quiere comprar”.
El Tribunal Constitucional le ha dicho al hoy alcalde de Sevilla, casi treinta años después, que hay que formar gobierno con los concejales que uno tiene. Y no con los que se fichan a dedo. La de Demetrio Cabello fue, si cabe, la apuesta más personal de Juan Ignacio Zoido. Ni el haber conseguido nada menos que veinte concejales en tiempos de máxima austeridad y de dolorosos recortes frenó al alcalde a la hora de utilizar la vía digital para aumentar en un puesto el equipo del gobierno. Zoido tenía la convicción de que Cabello era el mejor para esas funciones. Y no lo iba a hacer pasar por el proceso de confección de una lista electoral, donde hay dentelladas de tiburones y codazos de sprint ciclista. Cabello, por cierto, ha tenido el segundo sueldo más elevado del gobierno, con 58.106 euros anuales, sólo por detrás de la independiente Asunción Fley, con 60.282.
Tan personal era la apuesta que a este alcalde poco amigo de los cambios forzados desde el exterior le ha escocido tener que renunciar a mitad de mandato a su único dedil, después de que Monteseirín agotara en sus dos últimas corporaciones el cupo de tres dediles que corresponden a Sevilla.
Zoido no ha hecho más cambios. No le gustan las crisis de gobierno. Lo más llamativo en la designación de Juan Bueno es el pendulazo que supone el desplazamiento desde un perfil técnico a uno marcadamente político. El profesional de la Policía Nacional no ha asumido nunca ni ha tenido el más mínimo interés en aprender los modos de la actual clase política, cosa que se agradece. Ni circunloquios, ni códigos de corrección política, ni cultivo de los argumentarios oficiales. Tal vez por eso sus comparecencias ante los medios de comunicación han estado muy limitadas. Cabello era un peligro. Su despedida improvisada en un pasillo del Ayuntamiento lo dice todo: “Si alguna vez me equivoqué fue con la mejor intención. Nunca lo hice por joder, aunque no debiera utilizar esta palabra delante de políticos profesionales”.
Juan Bueno es el aparato puro y duro del partido, criado a la vera de Javier Arenas, que lo ha sacrificado en más de una ocasión, y mimado por Ricardo Tarno. Bueno es un perfecto guardián de las formas al que le gusta vivir su ciudad en la calle. Acaso extraña que el alcalde no haya tratado ni siquiera de buscar entre sus diecinueve concejales un perfil parecido en algo al que con toda legitimidad creyó idóneo en 2011 para dirigir la Policía Local, ese cuerpo que es la pesadilla periódica de todos los alcaldes de España, con independencia de las siglas del partido. Sacar a Asunción Fley de la árida Hacienda resultaba inconcebible, una licencia que sólo se le hubiera permitido a Arenas en caso de haber alcanzado San Telmo. Curro Pérez sigue orillado en Triana y con una portavocía del gobierno más bien difusa. Y en contra del concejal Ignacio Flores ha jugado su excesiva proximidad con los agentes. Sabido es que tanta familiaridad con una área de gobierno tan delicada no gusta a un alcalde que, precisamente, eligió al reverendo Maximiliano Vílchez para Urbanismo por ser completamente ajeno a las caracolas de la Cartuja. Y eso que Curro Pérez brilló en la oposición fiscalizando los dineros de las setas.
Como en aquel 1984 en la Campiña, el alcalde se ha topado con la realidad. Ya no puede elegir al perfil idóneo. No hay chisteras, ni conejos. Están los bueyes que uno tiene, que no son pocos. Y no los que uno querría tener, que tampoco es que fueran muchos. Política. Siempre ganan los aparatos. Como los alemanes en fútbol.