Archivos para el tag ‘gerente de Urbanismo’

Barranca, el ausente en el balance de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 23 de mayo de 2013 a las 5:00


¿Dónde estaba el Defensor cuando Zoido hizo su balance? No nos referimos al Cura Chamizo, que estaba el martes almorzando con el socialista Alfonso Rodríguez Gómez de Celis en El Copo y al que ya le están buscando sustituto. A Chamizo se lo buscan, no a Celis. Aunque si La que Manda en el PSOE pudiera, ya le hubiera buscado también sustituto a Celis, ¿verdad Alfonso? Pero no nos desviemos de la ruta, que el Defensor al que echamos en falta en el Salón Colón no fue al cura que más visita el Cairo (el bar, no la capital egipcia), sino a José Barranca, el Muy Incómodo Defensor de la Ciudadanía que canta las verdades del barquero en su informe anual que lee ante el Pleno en los diez minutos recortados que le concede Landa, ¿pero anda o no anda este Landa? Ojú.
¿Se olvidó la derecha de invitar a Pepebarranca a un acto tan preparadísimo? Ponemos cara avinagrada de Mouriño: ¿Por qué? Si estaban todos los gerentes de las empresas, con Jesús Maza por delante, recién lesionado y todo, yendo el hombre con las muletas que le van a dejar sin chaqué y sin farol de mano junto a la Custodia el Jueves de Corpus. Si estaban varios directores generales, incluido Joaquín Peña, al que ya le han perdonado que un día osó presidir el PP de Sevilla sin la bendición del aparato. Si estaban los directores de distritos, el personal de confianza del Alcázar, el gerente de Urbanismo, Petronio de las caracolas cartujanas; el gerente de la Agencia Tributaria que puso el PSOE y que el PP ha respetado, estaba hasta el concejal Pepelu con nuevo look de ejecutivo de Banesto tras haber acompañado a la carreta de Sevilla Sur con estética de jornalero del SAT… Qué mala pata que no vimos al bueno de Pepebarranca, el comandante de Caballería que cuenta los baches de la calle Cuna, que atiende a quienes reclaman el piso que les prometió Zoido en campaña, que le echa lo que hay que echarle para decir que la Policía Local no es amable con el ciudadano, que asume tantas tareas ingratas desde la independencia. Jugábamos a buscar a Wally en los oropeles del Salón Colón y Wally no estaba. Sería que andaría por la bulla de los codazos de los agradadores del poder, pero no lo vimos. Cosas de la miopía, de la que últimamente hay una oleada de casos en la Sevilla donde nadie ve nada. ¿Pues no dijo el presidente del Consejo que no vio la que se montó entre Los Panaderos y La Lanzada? ¿Pues no dijo la autoridad eclesiástica el día del vía crucis fallido que no había visto la salida desafiante del paso de Torreblanca? No vimos a Barranca como no vemos a los inversores que han de llegar a la ciudad, que deben ser como los del celebérrimo Pregón, inversores que vienen “pero nunca pasan”. El alcalde explicó las ausencias de Gregorio Serrano y Asunción Fley, apagando fuegos en Fibes; agradeció la labor de los diez mil trabajadores del Ayuntamiento, destacó la tarea de algunos gerentes que se encontraron telarañas empadronadas en las cuentas, se hartó de referencias personales, siguiendo su estilo campechano; pero, ay, no dijo nada de Barranca. ¿Lo han borrado del mailing? ¿Será que no ha elaborado un informe de 109 folios sobre los problemas de la ciudad? ¿Serán acaso los fríos que emite el ventilador del poder cuando está escocido? Será que nos afecta la miopía que asuela la ciudad.

Urbanismo y la cerradura

Carlos Navarro Antolín | 24 de septiembre de 2012 a las 5:05


Un veterano y reputado cofrade poseía la llave de la capilla para entrar y salir de ella cada vez que tuviera que desempeñar uno de los muchos cometidos que había asumido por puro amor y espíritu de servicio a su hermandad. No hacía falta que ostentara ningún cargo para que los sucesivos hermanos mayores le renovaran tácitamente su confianza. Hasta que un día quisieron retirarle lo que algunos consideraban un privilegio. Pero como nadie se atrevía a decírselo directamente al ser persona de indudable prestigio y carácter enérgico, optaron por cambiar la cerradura y apechugar con lo que ocurriera. Y ocurrió. Cuando este señor trató una tarde de abrir la puerta, se topó con que era imposible. En cuanto pudo le preguntó al mayordomo de la junta de gobierno, persona que maneja los dineros en una hermandad y, por ende, tiene reconocido el control efectivo de las cuentas… y en muchos casos de lo que no son las cuentas.

-¿Ha cambiado usted la cerradura?
-Pues… No lo sé.
-¿Que usted no sabe si se ha cambiado la cerradura?
-No…No lo sé [apurado al no ser capaz de reconocer los hechos].
-Si es mayordomo y no sabe que han cambiado la cerradura, ¿qué clase de mayordomo es usted?
-[silencio]
-Y si usted ha cambiado la cerradura y me lo niega, ¿qué clase de persona es usted?

La historia, real como la vida misma y que muchos cofrades conocen, encaja perfectamente con lo ocurrido esta semana en el Ayuntamiento a cuenta del documento retirado a última hora por el gobierno en el que se reflejaban las nuevas tasas de Urbanismo para 2013. Un documento marcado por la subida de algunos impuestos hasta en un 100% y la creación de otros para cobrar por servicios hasta ahora gratuitos. Un documento de más de 160 páginas, de 30 megas si se prefiere consultar en el ordenador para ahorrar papel. Un documento en el que las tasas por los veladores se encarecen en un 9%. Un documento en el que se pretende cobrar un 84% más a las cofradías por la ocupación de la vía pública. Un documento que recoge principios que inspiran el plan de ajuste del Ayuntamiento y que, por lo tanto, podía ser defendido con un argumentario técnico-político, pero que por una mala gestión interna ha provocado que alguien se eche para atrás y decida no defender la necesidad de una renovación al alza de algunos precios públicos. O incapacidad para explicarles a los ciudadanos una actualización de las tasas, o el tradicional complejo de la derecha, o la intervención en el tramo final de algún sector especialmente afectado que tuvo un conocimiento tardío y repentino de lo que se cocía. O las tres cosas.

El caso es que el delegado de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, se defendió de forma improcedente (por simplista) cuando se le preguntó por ese documento.

-Lo han confeccionado los técnicos con criterios técnicos. Yo no conocía el texto.

Sólo un parvulario consume esa coartada. Aquí viene la historia de la cerradura y la llave, del cofrade veterano y el mayordomo bisoño. Si usted no sabe que su gerente y sus asesores han preparado un documento de esas características cuya confección lleva necesariamente meses de trabajo, ¿qué clase de delegado de Urbanismo es usted? O será, por aquello de seguir con los argumentos simplistas, que los gerentes son como los niños, que siempre es bueno que haya alguno para echarle la culpa. Cambiada la cerradura, se acaba el problema. Muerto el perro, rabia exterminada. Guau.