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El fedatario preclaro y la política como profesión

Carlos Navarro Antolín | 6 de mayo de 2013 a las 19:06


Javier Arenas sacó adelante la Ley de Grandes Ciudades en el año 2003, en los meses de Cruzcampo y foto de la Macarena con marco de plata en el despacho principal del Ministerio de Administraciones Públicas. La Ley 57/2003 de 16 de diciembre de 2003 tenía la ambición de transformar las estructuras de gobierno de los principales municipios de España. La innovación más polémica fue la de sustituir las comisiones de gobierno por las denominadas juntas de gobierno, donde se daba entrada a ciudadanos no elegidos en las urnas. Curiosamente, en febrero del año 2004 se publicó en las páginas de Diario de Sevilla un primer análisis de esta ley a cargo de Luis Enrique Flores, discípulo de Manuel Clavero, profesor de Derecho Administrativo en la Universidad de Sevilla y entonces secretario del Ayuntamiento de Coria del Río. Hoy lo es nada menos que del Ayuntamiento de Sevilla. Diez años antes de que el Tribunal Constitucional pusiera en jaque a los dediles, Flores advirtió que la nueva normativa podía entrar en contradicción con el artículo 140 de la Constitución Española, que dicta que el gobierno y administración de los municipios corresponde al alcalde y a los concejales. Se preguntaba el fedatario municipal advirtiendo la previsible colisión de la Ley Arenas con la Carta Magna: “¿Cómo se explica que quienes no ostentan la condición de concejal puedan asumir el gobierno y la administración del Ayuntamiento?” Sobre todo si se tiene en cuenta que las juntas de gobierno que crea la ley no son organismos de adorno, sino verdaderos instrumentos ejecutivos en la gestión de la ciudad, como se ha podido ver todos estos años. El TC tumba los dediles. Cuando se conozca el contenido literal del fallo, sabremos si la sentencia tiene efectos retroactivos y cómo se articula su aplicación. Pero el sentido final de la sentencia ya no lo pone nadie en duda: quien quiera ser concejal tiene que ir en una lista electoral. Quedan así suprimidas las posibilidades que tenían los alcaldes de meter en el gobierno a profesionales de prestigio no bien vistos por los aparatos de los partidos a la hora de confeccionar sus listas, a gente que no está dispuesta a dar codazos por ir en los puestos de salida, a esas personas que precisamente son las que deberían estar en la política para dignificarla. El problema no está ya en que la ley colisione con la principal norma del Estado, sino en que hubo que hacer una ley cuyos preceptos más novedosos eran los de abrir una puerta al margen de las urnas para que volvieran a la política esos perfiles de prestigio que salieron de ella cuando, culminada la Transición, la política comenzó a ser una profesión y dejó de ser una vocación. La propia ley estaba buscando, de facto, una vía de escape a los asfixiantes y todopoderosos aparatos de los partidos. Aunque, todo sea dicho, ha habido casos en que se han nombrado dediles a quienes estaban en las listas y no salieron elegidos, caso del Ayuntamiento de Córdoba. La degradación de la política no se palia con leyes. El ejemplo más reciente es el perfil de quiénes suenan como candidatos andaluces paras las primarias del PSOE. Si se mira al PP, la cultura de la libreta azul sigue dominando y es elevado el número de quienes no han tenido un sueldo en la empresa privada antes de acceder al sector público. No están los tiempos para esperar un nuevo Cánovas del Castillo ni un Castelar del siglo XXI. El TC ha tumbado la única vía de escape. Al poner el parche, la ley estaba reconociendo el problema. El parche no ha servido. Y además era inconstitucional. Paradojas: los aparatos vuelven ser más fuertes si cabe. A las puertas de la democracia se le puede colocar aquel rótulo que lucían los antiguos cuarteles en los cascos urbanos: todo por los aparatos. Ya lo anunció el secretario. Colisión. Siniestro.

La lucha contra la preferia

Carlos Navarro Antolín | 22 de abril de 2013 a las 20:42


EL Ayuntamiento realiza un llamamiento oficial para que el próximo año se eviten las recepciones en la preferia, unos actos revestidos en muchos casos de una desaconsejable apariencia de oficialidad. Gregorio Serrano, mandamás de las Fiestas Mayores y otras parcelas municipales, ha empleado los términos “semioficiales” y “semi-institucionales” para aludir a una serie de reuniones que el Ayuntamiento entiende, con buen criterio, que deberían celebrarse de martes a domingo, período oficial de la Feria de Abril. Serrano fundamenta su ley de lonas echadas en las vísperas del alumbrao en que ese fin de semana hay un 90% de ocupación hotelera. Y, claro, los turistas se pueden llevar una imagen “equivocada” de la fiesta, cuando en el recinto se combinan las primeras copitas con la música de los martillazos y una estética dominada por las furgonetas de reparto, según expresión literal del delegado. Imposible rebatir la exposición del señor teniente de alcalde de Fiestas Mayores. Ocurre que si uno repasa las páginas de los periódicos de ese fin de semana en que se alternan las chaquetas de rayas de heladeros del 29 con los monos de trabajo, el primero de los que aparece disfrutando de la llamada preferia es el mismísimo alcalde. Y conste que ¡viva la libertad!, que dijeron una vez en Cádiz. Y aquí le hacemos gratis al Ayuntamiento, en plan chivatos del colegio, la lista de cargos que se han retratado en el real antes del alumbrao: presidente de la Cámara de Comercio, presidente de la Confederación Empresarial Sevillana, presidente de la Fundación Cajasol, general jefe de la IV Zona de la Guardia Civil de Andalucía, presidente de la Fundación Cruzcampo… Y etcétera, etcétera. Un baranderío al que hay que sumar algunos rostros tan conocidos como los de Los del Río, Carlos Herrera, Jesús Quintero… Que no parezca que la culpa de la mala imagen que se llevan los turistas la tienen los ciudadanos anónimos, la gente de los barrios o los jóvenes de la botellona. La ex concejal socialista de Fiestas Mayores, Rosamar Prieto-Castro, también quiso acabar con la preferia. Y le dijeron tururú. Luchar contra el amplio concepto de vísperas de esta ciudad conduce a la frustración. Esta preferia es a la Feria lo que las sillitas de los chinos a la Semana Santa, el tormento de Sísifo de todos los gobiernos, empeñados en que no se les vaya vivo al corral el toro del fin de semana de verdadera Feria, que cada vez tiene menos adeptos, lo que permite disfrutar de una Feria que dicen que se parece a la del Prado en número de gente y carruajes, pero con el ratón vacilón, jarras de rebujito y botellonas en Ignacio Sánchez Mejías. Si Serrano está dispuesto a coger la vuvuzela y clamar contra los actos paraoficiales de las vísperas, ya sabe a quien tiene su gabinete que ir mandando oficios para que se abstengan de ir al real antes de la noche del lunes. Seguro que tiene todas las direcciones de la cofradía de la preferia que aquí hemos montado en dos minutos con sólo repasar las fotos de 2013. De lo contrario siempre cabe pedir al personal que haga lo que hacía Javier Arenas durante muchos años: convocar la recepción oficial fuera de la Feria, sacándola a los medios del restaurante La Raza para mosqueo de quienes después tenían que desplazarse al real por narices. Aunque allí también debía haber furgonetas de las que no deben ver los turistas: la furgoneta que usaba Arenas para recorrerse Andalucía de Pulpí a Ayamonte. De feria en feria. Hasta que llegaron los fuegos de las encuestas. Y se acabó esa feria como el domingo se acabó la que ya dura como la de Jerez de la Frontera, donde ya sabemos qué ocurre con las papas. A comérselas enteras. Como la preferia.

El ‘hoy por hoy’ como medida temporal en política

Carlos Navarro Antolín | 21 de diciembre de 2012 a las 17:21


Dicen que el poder iguala a las personas. Incluso a las más diferentes. O aparentemente diferentes. En el año 2005, siendo alcalde Alfredo Sánchez Monteseirín (marchando cuarto y mitad de gerundio de lápida), el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, comenzó a confirmar a Jaime Raynaud como candidato a la Alcaldía en las municipales de 2007. Arenas convocaba a los concejales los sábados por la mañana en el Hotel Inglaterra y les soltaba la correspondiente arenga. Por supuesto, siempre reforzaba a Raynaud ante el grupo municipal y ante los medios en el teletipo posterior. “Hoy por hoy Jaime Raynaud es nuestro referente en el Ayuntamiento”. “Hoy poy hoy no nos planteamos otra opción”. “Hoy por hoy es la mejor alternativa al gobierno de PSOE e IU”… Y Javié iba dándole salida al surtido variado del hoy por hoy en sus diferentes modalidades, sin olvidar la que incluía el escenario, que es una de mis favoritas: “Hoy por hoy no contemplo otro escenario para la candidatura”. Algunos decían que tanto repetir el hoy por hoy era una técnica subliminal del lince de Olvera para congraciarse con el Grupo Prisa. Cuando llegó la tarde del Corpus de 2006, se acabó el hoy por hoy… de tanto usarlo. Un teletipo anónimo tumbó las aspiraciones de Raynaud, un político serio, solvente y riguroso, pero que no terminaba de despegar en las encuestas. Le aplicaron el hoy por hoy de los presidentes de fútbol cuando quieren mandar al entrenador al frío de la calle. “Hoy por hoy fulanito es el entrenador”. Cierto presidente sevillista tal como soltaba su ración de hoy por hoy y dejaba la sala de prensa, estaba dándole instrucciones a Recursos Humanos para confeccionar el finiquito del míster.
El pasado lunes se celebró el denominado Consejo de Coordinación de la capital del PSOE de Sevilla, donde estuvieron los barandas del partido y cuyo objetivo, se supone, es aupar al líder de la oposición en el Ayuntamiento, Juan Espadas, al que esta vez colocaron perfectamente en la foto. Nada de sentarlo en una escalera, que eso es malo para la columna. Las lenguas viperinas dicen que este consejillo en realidad es el Observatorio de Juan Espadas que ha montado La Que Manda en el PSOE para ver su evolución en el palomar y someterlo a examen. El caso es que Susana Díaz intervino en la sesión, cómo no, y se hartó de referirse a Juan Espadas como futuro candidato a la Alcaldía en 2015 con el hoy por hoy como estribillo principal. Ojú. El presidente provincial del partido, Fernando Rodríguez Villalobos, también le dio hilo a la cometa del hoy por hoy. Así que ya saben ustedes. El hoy por hoy es, en fin, una medida de tiempo perfecta. ¿Cuánto dura un hoy por hoy? Ya lo dijo aquel: lo mismo que un salivajo en una tabla de planchar.

Conjunción planetaria: el Ateneo, el Consejo… y Javier Arenas

Carlos Navarro Antolín | 5 de diciembre de 2012 a las 18:16

Hay armas que las carga el cojuelo y coincidencias que la socorrida ironía del destino no es capaz de mejorar. Anoche se celebró la proclamación de los reyes magos, aquellos que fueron nombrados al fresquito de los aires acondicionados del verano. Ya se sabe que en esta ciudad los Oscar de la cabalgata se reparten en julio y la portada de la Feria se elige en agosto, para que luego haya largones porque los libros de los escolares se ponen a la venta un mes antes del inicio del curso, largones con cocodrilos en los bolsillos para pagar los libros pero que se pelean en la barra de Los 100 Montaditos por convidar a los amigos bajo la mirada agresiva de la parienta que ya te enterarás cuando lleguemos a casa. Pues tras el peñazo de los discursos oficiales, los reyes se organizaron su canapé particular en distintos restaurantes de postín, que eso de jamar de Bollullos, pagándose cada uno lo suyo, está estupendamente. Como los guantes Pinos, es divino. En una de esas cuchipandas estaba Melchor trabajando el caballito de jamón cuando se sumaron a su velada el presidente del Ateneo y el presidente del Consejo de Cofradías. Dos cabalgan juntos… Lo mejor viene cuando en ese mismo restaurante se encuentra también Javier Arenas, pero en otra sala, conste en acta que después vienen los problemas. Menuda conjunción planetaria: el Consejo de Cofradías, el Ateneo y… (redoble de tambores) el incombustible y felino Arenas. Dios los cría y el caballito de jamón los junta. O los acerca, porque ya decimos que juntos no estaban exactamente. Los clientes de la barra no salían de su asombro cuando vieron salir del restaurante a Alberto Máximo Pérez Calero y a Carlos Bourrelier. Mucho menos cuando a los tres minutos abandonó casualmente el local el factótum del centro derecha andaluz: Arenas para el público de a pie, el Arenas para los antiguos del partido (exclúyase a Albendea, que es hombre refinado en el trato y no antepone artículo a nombre propio) y simplemente Javié para los allegados. Javié para arriba y Javié para abajo, que a ver cuando a Javié me lo hacen ministro y deja vivir a las criaturitas de San Fernando (la sede, no el cementerio) que este hombre no para, que es de Duracell y que cada vez que se deja retratar con Griñán, oh casualidad, sube el precio del pan en el partido. Pues quedóse el restaurante despoblado y sin el lustre de tan reales pavos cuando se oyó una de esas sentencias que merecen lápida y cortinilla descorrida:
-Compadre, el que peor futuro tiene de los tres que han salido no es precisamente Arenas… Esta vez te digo yo que no.
-Qué razón tienes. Lo de Javié tiene arreglo. Pero lo del Ateneo y el Consejo… es para decirle al dueño que cuente si le faltan cubiertos.

Arenas rompe el pensamiento único

Carlos Navarro Antolín | 8 de octubre de 2012 a las 12:05


Charo pegó el aldabonazo. Y Arenas se flageló. Dos ex dieron la nota: la ex concejal estrella de Zoido y el ex de todo en el PP andaluz. Hay que reconocer que el congreso provincial del PP no fue tan plúmbeo como se esperaba. Sí, hubo mensajes generalistas, vagos, triunfalistas y de aplauso fácil como para llenar un cubo de ropa sucia, que ya se sabe que es un recipiente donde siempre caben más y más prendas. Los congresos –más aún los del PP– son productos de consumo interno, una especie de ad calorem laico, una representación donde hay que intuir más que ver, una oportunidad para la exposición de ponencias que parecen ensayos de redacción de la EGB y unas citas donde se consumen productos congelados en las cocinas del partido. Por eso impactó la intervención de la militante Charo García, que fue el fichaje femenino más sonado en la primera intentona de Zoido por alcanzar la Alcaldía, aquellas municipales de 2007 en las que ganó en votos pero quedó orillado del poder. La hoy ex concejal realizó una interesante enmienda a la ponencia de estrategia política. Se presentó como una profesional que trabaja en el Hospital Virgen del Rocío, “buque insignia de la sanidad andaluza, controlado por el PSOE”. Lo mejor vino cuando se cargó el pensamiento único que sostiene el triunfo del PP en Sevilla:“Ha sido un fracaso y un drama”. Rebajó el triunfalismo como el padre que sorprende a los hijos de fiesta y, zas, apaga la música: “Hay que hacer un diagnóstico serio de las razones por las que no ganamos en Sevilla”. Fue más allá al referirse a la clase política: “Hay que reflexionar. ¿Por qué hay tanta fractura entre los políticos y los ciudadanos? La gente tiene que ver que tenemos sus mismos problemas. Los programas electorales tienen que ser cumplibles, porque la próxima vez no nos van a perdonar”. Y ojo al futuro:“Rajoy necesitará nuestros votos y nuestra fuerza”. La enmienda (honda reflexión más bien) fue aprobada por unanimidad. Y no poco mérito tiene quien ha sido capaz de ir a contramano, sobre todo minutos después y minutos antes de una letanía de discursos trufada de mensajes sobre pírricas victorias y espectaculares avances.

Arenas irrumpió a las 12:40 con la melodía oficial del partido tronando en el salón de Los Lebreros, el mismo en el que se celebra El Rastrillo. “Mira, allí donde está Javier ahora se pone el puesto de la duquesa de Alba”. Y el campeón se hartó de dar esas palmaditas leves en la oreja que pega mientras asoma la lengua mordida. Y con Arenas se rebajó aún más el índice matinal de almíbar en el congreso. Dijo que le habían pedido que hablara cuando a él ya sólo le toca “escuchar”. Hizo autocrítica al admitir “errores” en la pasada campaña de las autonómicas. ¿Creerse las encuestas y mantener un perfil plano? El runruneo estaba servido. No dejó lugar para la duda: “Me habéis dado mucho en la vida y no podré compensarlo. Me disteis el honor de ser candidato a la Presidencia de la Junta. Seguro que cometí muchos errores, pero el esfuerzo y la convicción fueron máximos. El que tiene muchas responsabilidades y toma muchas decisiones al día se equivoca”. Como aquello del penalti fallado por el que lo tira. Y recordó que en ocasiones había tenido que tomar decisiones duras sobre el propio Juan Bueno. Y, claro, Juan Bueno las había asumido con gran entereza. Cómo no. Así son los partidos y, hablando de penaltis… El fútbol es así.

Arenas había interrumpido el discurso de la diputada autonómica y ex concejal Alicia Martínez, que reveló al auditorio una de las que ella debía entender como gran e impagable aportación de José Luis Sanz, alcalde de Tomares, a los catálogos de ámbito internacional sobre estrategia política: “José Luis reparte chucherías a los niños del pueblo en sus cumpleaños. ¡Esos son los detalles de cercanía que gustan a la gente!” Y sonó un aplauso.

Y Zoido interrumpió el del portavoz en la Diputación, Eloy Carmona. A las dos grandes verdades aportadas en la jornada matinal por Charo García y Javier Arenas en ese juguemos a ser sinceros hay que sumar una tercera que dijo Carmona sobre su propio discurso:“A lo mejor os estoy soltando un peñazo…” Se agradece, Eloy. Carmona dijo una frase demoledora: “Las diputaciones provinciales son necesarias”. Será por eso por lo que alguien escribió que un meteorito acabó con los dinosaurios, pero está por ver qué acaba terminando con las diputaciones.

Y Carmona aportó una cuarta. ¿O fue un mero traspiés? Dijo mirando a Arenas: “Sin ti va a ser difícil que alcancemos más…” Y, claro, como también estaba ya Zoido en la primera fila, tuvo que recular: “Pero lo intentaremos, lo intentaremos”. Tendría que haber seguido el manual sobre cómo tratar el pasado representado por un jarrón chino: ojo al manipularlo porque se rompe y te puedes herir.

La mañana la animaron los policías y bomberos que se manifestaban a las puertas del hotel y pitaban la entrada de algunos militantes. El veterano Jaime Raynaud se olió el bochinche y accedió por el bar. El defensor del ciudadano, José Barranca, se llevó algunos elogios, al igual que el concejal Beltrán Pérez, que defendió después con pasión y verbo fácil el informe de gestión del partido. Se nota que Pérez es muy querido por la militancia de los pueblos. A otro veterano, Jaime Bretón, le anunciaron que sería el responsable del foro de ideas y debates, algo así como una versión pepera del Caldera de los tiempos del zapaterismo. El caso es que hubo hasta militantes que se encelaron porque a ellos no les pitaron. No serían nadie cuando se creían alguien. No faltó la cuota de caspa: alguna corbata con la bandera nacional sobre fondo azul y el tramo de rubias (cada vez más menguado) con los pantalones muy petados. Cuando por la tarde salió la composición de la ejecutiva y demás sanedrines, el teléfono escupió un sms: “Lee bien la lista. Esto lo han fraguado este verano en el chiringuito La Ballena Verde, en Zahara de los Atunes”.

Sanz no pierde sus orígenes

Carlos Navarro Antolín | 29 de junio de 2012 a las 5:00

De Tomares (sin teleférico) al resto de Andalucía (con el volvo del partido). De Casa Esteban a los menús de las estaciones de servicio de la A-92. Sin perder la referencia, sin olvidar el origen. José Luis Sanz seguirá como alcalde. Su más que previsible ascenso a la secretaría general del PP andaluz dentro de dos semanas no le hará dejar el puesto que verdaderamente ha contribuido a consolidar su imagen como político, un cargo ganado y revalidado en el frente de las urnas y no por efecto del dedo de Arenas. Una alcaldía que le permite contar desde hace cinco años con una parcela de poder propia, desarrollar labores de gestión más allá de los despachos de una sede regional en la que durante mucho tiempo se corría el riesgo de quedar anestesiado por el cómodo sofá de la oposición. Tomares no se pierde. Los vecinos no entenderían de tejemanejes de partido. Castigarían una espantá. Y el PP podría poner en peligro una de las pocas plazas fuertes que tiene en la provincia, un ayuntamiento consolidado con una mayoría absoluta en 2011 tras un primer mandato apuntalado por un solitario edil del PA, una reválida que tendrá que hacer Zoido en la capital en 2015 si quiere pensar en nuevas empresas.
El PP cuenta para la gestión diaria de Tomares con 14 concejales de los que trece residen en el propio municipio. Sólo uno –Eloy Carmona– no vive en el pueblo. No debe haber problemas de intendencia para la compaginación de los cargos. Aunque la política no entiende de lógicas, si Zoido insiste en que puede seguir de alcalde de Sevilla, que tiene más de 700.000 habitantes, Sanz debe seguir al frente de Tomares, que tiene 22.000 habitantes.
También seguirá de senador. Muchos de los presidentes provinciales tienen escaño en la cámara alta, que se convertirá en un lugar idóneo para tratar asuntos del partido. Sanz sí dejará la presidencia del PP sevillano, al que ha llevado a convertirse en la segunda fuerza política en la provincia tras años sonrojantes en que era la tercera por detrás de Izquierda Unida, una posición que el PP sólo suele obtener en circunscripciones de Cataluña y el País Vasco. En su debe quedará no haber logrado la primera victoria del PP en Sevilla ni en las generales ni en las autonómicas, una plaza que sigue teñida de rojo en el actual mapa azul.
Claro que en el partido todo el mundo coloca estos días la apostilla de que Sanz se perfila como próximo secretario general siempre y cuando los equilibrios territoriales no lo impidan. El único recelo tiene el olor del rico espeto de sardina. De Málaga también vino la única crítica pública cuando Zoido también se perfilaba para la presidencia. Francisco de la Torre aludió a la acumulación de cargos del alcalde, respirando por la herida de la FEMP que el alcalde malagueño anhela para sí dejando ver sus ambiciones, cosa que algunos entienden como torpeza impropia de un político de largo recorrido. Aunque en Málaga también hay quienes prefieren al sevillano Sanz antes que a otros malagueños…
Sanz se hizo alcalde de Tomares prometiendo un teléferico para conectar el pueblo con la capital. Tras aquellas elecciones dijo una frase antológica: “Lo del teleférico iba en serio”. Yeso que este sevillano de centro, ex alumno de Portaceli y nazareno de ruán no suele gastar en alharacas, aunque sí destila comentarios con cargas de profundidad. Es de San Isidoro, como Zoido. Pero Sanz es mucho más antiguo en la nómina de la cofradía de la Costanilla. Y ha cultivado un trato fluido con el hoy alcalde de Sevilla, quien le ha dado su sitio como presidente del partido pasándole a consulta previamente algunos discursos claves. Los de Zoido y Sanz son caracteres tan distintos como complementarios, de perfiles que congenian. Dos productos de la Factoría Arenas. Dos alcaldes. Dos alumnos de colegios religiosos. Ninguno de los dos ha tenido especialmente buena relación con Antonio Sanz. Ya se sabe que no hay algo que una más que el enemigo común. Lo dicho: una misma cofradía.

La ‘manumitio’ de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 17 de junio de 2012 a las 5:00

Con un Javier Arenas irreconocible para sus más allegados, protagonizando escenas insólitas como el gesto de colocarse prematuramente en segunda fila en el parlamento, se ha consumado la venganza de una secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, que hace años que está enfrentada al político de Olvera. Ella ha ganado el pulso. Para lo cual se ha servido de Juan Ignacio Zoido, ahijado político de Arenas. El plato se ha cocinado en frío y con velocidad. Fast food de la política. Cospedal y Zoido llegaron a llevarse muy bien durante sus respectivas etapas de altos cargos de Madrid a finales de los años noventa. Ella era secretaria de Estado en el Ministerio de Administraciones Públicas y él se afanaba como director general en el Ministerio de Justicia (incluso años después siguieron cultivando su amistad, como se aprecia en la convivencia campestre de la imagen, del año 2002). Hace tres años que Zoido estaba en una posición no pocas veces incómoda, en medio de una guerra sorda entre su mentor y aquella conocida de los años capitalinos que, carambolas de la política, fue aupada como secretaria general del partido en el congreso de Valencia. El distanciamiento entre Zoido y Cospedal fue evidente porque la manchega no tenía claro de qué lado estaba aquel magistrado metido a político: si con ella o con Javié.

El fracaso de Arenas en las elecciones andaluzas el Domingo de Pasión provocó el primer movimiento de ficha. Cospedal organizó rápidamente un desembarco en Sevilla con el pretexto de la Semana Santa. Se trataba de tantear al elegido por Génova como sucesor de Arenas. Tantear…y señalar. Lo importante era dar el paso. Lo de menos eran los pasos. Cospedal, que se hospedó en un hotel de la calle Castelar, se metió de lleno hasta en los palcos de la Semana Santa, donde Arenas jamás se ha atrevido a entrar en tantos años por su miedo escénico a la Sevilla Eterna. Sólo había que tener ojos para ver la jugada. Cospedal reactivó por la vía exprés aquella vieja complicidad con Zoido.
Zoido ha tenido que aceptar el ofrecimiento de Génova. No le ha quedado más remedio. No ha podido negarse esta vez a una petición de Rajoy. A un jefe no se le puede decir más de una vez que no a una propuesta, más aún si es sugerente. Aunque en el partido no se entiende la acumulación de cargos. El alcalde de Málaga ha sido crítico y ha dicho en voz alta lo que una mayoría rumia en los pasillos del Parlamento y en los cafés del Oriza.
Los ministros Bañez y Montoro, que hoy estarán en el acto convocado por el partido en Sevilla, le han empujado estos días en privado a dar el paso. A las críticas sobre el exceso de concentración de poder y responsabilidades, Zoido cuenta al menos con la ventaja de residir en Sevilla y de tener en menos de quince minutos su casa, el despacho de la Alcaldía y el de presidente del PP andaluz. En la sede de la calle San Fernando irán conociendo el estilo Zoido a la hora de renovar el equipo actual, esa mezcla de mano militar camuflada con guante de seda con la que ha ido forjando los equipos. Zoido es especialista en orillar a quienes no son de su confianza, pero sin portazos, ni traumas, ni mucho menos humillaciones. Que parezca que se van. Lo hizo en el Ayuntamiento en 2006 cuando llegó de candidato a la Alcaldía y al PP no le sobraban precisamente los cargos públicos para ofrecer salidas. Basten dos ejemplos. Zoido prescindió entonces de Ricardo Villena, que era el hombre fuerte del aparato del PP en el grupo municipal. Cuatro años después dejó de contar con Vicente Flores, que había sido nada menos que su jefe de gabinete.
Dicen que Zoido dará ahora la oportunidad a quienes en el PP andaluz se les conoce como los chicos de la tercera fila de 1999, aquellos jóvenes militantes que se criaron políticamente en la sede regional, donde desempeñaban tareas grises y que tuvieron que salir a buscarse la vida en el ámbito municipal. Entre ellos figuran José Antonio Nieto, hoy alcalde de Córdoba; José Luis Sanz, alcalde de Tomares; Miguel Ángel Torrico, teniente de alcalde de Córdoba; Carlos Rojas, que dimitió el otro día como alcalde de Motril sin saber que Arenas abandonaba el barco; Sebastián Pérez, presidente del PP granadino y, por qué no, Curro Pérez, que en aquellos años impartía los cursillos de formación a los militantes y que hoy es concejal delegado de Triana y portavoz del gobierno local en Sevilla. Todos ellos son más que probables en la ejecutiva regional de un Zoido que, esta vez sí, tendrá un número dos en la estructura regional del partido. Elegirá un secretario general que no sea de Sevilla, por aquello de guardar ciertos equilibrios, y muy probablemente concederá la vicesecretaría de Organización a José Luis Sanz, quien esta semana, por cierto, ha visto la caída de su mayor rival político interno: el gaditano Antonio Sanz. El alcalde de Tomares tendría mucha disponibilidad para viajar por los pueblos de Andalucía, pues controla con bastante solvencia su ayuntamiento y, al igual que Zoido, trae consigo la ventaja añadida de residir en la capital. Su único hándicap sería compaginar esta tarea con sus obligaciones como senador. Quien tal vez podría repetir en la ejecutiva es el actual número tres, Ricardo Tarno, alcalde de Mairena del Aljarafe, al que se le reconoce la capacidad para tocar algunas teclas útiles en la gestión diaria de un partido.
Zoido ha quedado esta semana manumitido, desligado de tutelajes. Ahora ocupará exactamente el lugar de su jefe, de su padrino, de su mentor. Siempre le quedará la duda de qué ocurrió los pasados 7 y 8 de junio en Madrid para que Arenas comenzara a ser irreconocible. A partir del sábado 9 la noria de la política se movió y lo colocó arriba, donde se siente una mezcla de pasión y vértigo. En política no hay amigos, pero bastan las complicidades, los deseos de venganza y la coyuntura idónea para hacer girar la atracción. Aunque uno no quiera que se mueva porque, efectivamente, Sevilla no es una plaza madura para el PP.

A Arenas no le prestan los votos

Carlos Navarro Antolín | 27 de marzo de 2012 a las 5:00

EL alcalde de Sevilla y presidente de la FEMP, Juan Ignacio Zoido, se pasó cinco años pidiendo el voto prestado por los distritos tradicionalmente socialistas. Cualquier político que aspira a una mayoría absoluta necesita que le voten los suyos y buena parte de los que no lo son. Es un planteamiento tan básico como válido. A Felipe González le votó muchísima gente de derechas en 1982. Y en todas sus sucesivas mayorías absolutas. Cuando a Zoido le gritaron por la calle aquello de “no pareces del PP”, estaba cultivando una victoria que sería verdaderamente histórica del PP en la capital. Un candidato sin aristas, con un perfil marcadamente popular y populista, que no sólo no provocaba rechazo en los feudos socialistas como Sevilla Este, Alcosa, Torreblanca o la Macarena, sino que encabezó la lista más votada en todos ellos. A Zoido le prestaron el voto. Sin préstamo, no hay mayoría absoluta. Nunca. Y los préstamos deben proceder necesariamente de votantes socialistas, pues la cantera de sufragios andalucistas está agotada. Y la de otros partidos como UPyD sigue siendo residual. A Arenas se lo han negado por cuarta vez. El electorado de izquierdas no le presta su confianza al líder del centro-derecha andaluz, o se queda en casa, o se lo presta a IU. Arenas provoca un llamativo rechazo incluso entre los suyos, un lastre que continuamente le impide alcanzar los 55 parlamentarios. Es como si la foto del betunero en el Hotel Palace se apareciera como un fantasma cada vez que se convocan elecciones en Andalucía. Condición básica para el préstamo es la confianza, una virtud que no termina nunca de generar el político de Olvera y que rebaja siempre sus opciones. La incuestionable habilidad para moverse en las estructuras orgánicas que le ha valido para escalar hasta la Moncloa o para apuntalar y resucitar a un Rajoy caído en 2008, le ha faltado siempre cuando se ha visto solo ante las urnas en su tierra. Podrá argüirse ahora la reforma laboral, la subida del IRPF, la sobrecarga de citas electorales, la ausencia del debate en Canal Sur, el perfil absurdamente plano de la campaña pepera, la amenaza del copago, la inercia, el miedo y toda suerte de descalificaciones que habitualmente se vierten sobre el pueblo andaluz, pero ocurre lo mismo por cuarta vez. No debe haber una quinta. Hasta Ricardo Tarno, nada sospechoso de su fidelidad al jefe, habla ya de la necesidad de un período de reflexión. El PP debe buscar un candidato capaz de promover la que varios militantes han llamado en las asambleas de partido como la revolución de los catetos, la gran asignatura pendiente del centro-derecha andaluz para que los pueblos presten su voto a la marca electoral de la gaviota. Y, por cierto, Zoido bien haría en quitarse cuanto antes de en medio de la carrera sucesoria en la calle San Fernando, por mucho que antiguos druidas de la calle Génova, como Miguel Ángel Rodríguez, lo eleven en las redes sociales a la condición de sucesor de Arenas. En jerga eclesiástica, podría afirmarse que en el actual PP andaluz no existe un coadjutor con derecho a sucesión. Pero hay tiempo para fabricarlo, una vez que quede despejado el futuro del propio Arenas. El PP no tiene techo. Lo ha demostrado cuando ha sido capaz de que votantes de Macarena Norte y el Cerro le presten sin miedo su sufragio. Quien tiene el techo es Arenas. Aunque siempre haya quienes no quieran verlo ni siquiera a la cuarta. Escrito está quién es el peor de los ciegos. Y que sin confianza, no hay préstamo. Y sin préstamos no hay mayoría absoluta de ningún partido.

San Fernando, el otro cementerio

Carlos Navarro Antolín | 25 de marzo de 2012 a las 22:50

La noche de las elecciones generales, la cara de Arenas en el balcón de la sede de la calle San Fernando era una mezcla de sonrisa forzada, sensación de vértigo y desconfianza. Mucha desconfianza. Había fallado Sevilla. Y Sevilla ha vuelto a fallar de tal forma que el mensaje de texto de un destacado dirigente daba el diagnóstico certero de la situación: “Infarto masivo”. A Arenas no le salían las cuentas aquella noche de cara a las andaluzas ni en la mejor de las previsiones, ni porque las empresas supuestamente especializadas sí se lo dieran. Y como lince que es, no se equivocó. La campaña plana a más no poder, rozando lo plúmbeo, y las visitas en AVE de los ministros, han sido insuficientes. Y el crecimiento espectacular de IU ha dejado la calle San Fernando como el cementerio. Arenas se queda corto por cuarta vez, la lista de pueblos donde el PP ha retrocido es larga, y el líder del centro-derecha andaluz vuelve a beber del cáliz amargo tras apenas haber olido la miel del triunfo en las encuestas. Aunque muchos no lo crean, o no lo puedan creer, Arenas aquella noche no lo vio nada claro. Y en eso acertó.

La hora del lince

Carlos Navarro Antolín | 8 de marzo de 2012 a las 22:11

“Tenemos interiorizada la derrota. Y eso es lo peor que nos puede ocurrir, porque se nota que pensamos más en el 26 de marzo que en el 25”. El veterano socialista lo comentaba en voz baja hace muy pocos días. Cómo han cambiado los tiempos que todo indica que Arenas será presidente de la Junta de Andalucía. El lenguaje va cantando como ninguna otra medida los períodos de este político que se ha hecho mayor ante toda España como el actor infantil y narrador de Cuéntame. Era el niño Arenas en sus orígenes, cuando preparaba su ingreso en el PP en la casa de la calle San Luis de Manolo García. Después fue El Arenas en sus años de secretario general como sucesor de aquel general secretario, el asturiano Álvarez Cascos, el rebelde con causa que entregó su baja como militante al guardia de seguridad de la sede de Génova un primero de enero. Y ahora es simplemente Javié, que aquí somos mucho del compadreo, de la novelería y de pasar el brazo por el hombro al protagonista a la hora de posar ante la cámara. Javié tiene el vértigo de quien sabe que está a punto pero desconfía del betunero del Palace. Por eso es mucho de arquear la ceja y repetir dos y hasta tres veces la misma frase. El PP tiene que hacer un último esfuerzo en una serie de pueblos de Sevilla donde necesita mejorar para reducir el margen de riesgo: Arahal, Camas, Carmona, Las Cabezas de San Juan, Coria del Río, Lebrija, Lora del Río, Morón de la Frontera, Osuna y La Rinconada. En estos municipios eternamente pendientes para el centro-derecha se volcarán especialmente Arenas y su mejor tentáculo para conectar con las capas populares: el alcalde sevillano Juan Ignacio Zoido, versión aumentada del periquismo onubense especializado en penetrar en los tradicionales feudos socialistas. La apuesta de Arenas al presentarse hace cuatro años por Almería le salió bien, pues este lince de la política suele mejorar cuanto más se aleja del triángulo de Sevilla, Huelva y Cádiz. Había un obispo que comentaba en la privacidad de su despacho una de las grandes claves de la capital de Andalucía: “Sevilla mata a los arzobispos”. Tal vez por eso Arenas mide siempre muy bien las distancias con una ciudad en la que está, pero en la que nunca ha entrado. Está, pero se mueve continuamente. Entra en la casa, pero nunca en la cocina. Se queda en el patio sin subir nunca a la primera planta. El lince se juega mucho en esos pueblos de Sevilla. El mismo socialista remata sus confesiones a lo Maquiavelo: “La verdad es que si yo fuera Rajoy, me interesaría que Arenas perdiera las elecciones, porque eso de saber que se lo debo todito a él…” El niño se ha hecho mayor, tiene vista de lince, pero vértigo de futbolista en la final que por si acaso no quiere ni mirar de reojo la copa al saltar al césped.