Archivos para el tag ‘Jesús Becerra’

Los urdangarines de la hostelería

Carlos Navarro Antolín | 25 de noviembre de 2014 a las 18:19

tapas en mesas
En cuestiones de hostelería hemos pasado del cuidado con el perro al pasen y vean con toda tranquilidad que el perro está atado. Sevilla fue arrinconando la tapa, con su medida exacta y proporcionada, en favor de los platos, medias raciones y raciones completas. Las mesas llevaban incluido el tasazo de sólo poder ser utilizadas para comer raciones. Tomarse una tapa sentados en uno de los diez mil veladores era un acto imposible en muchos bares. En mesas solo raciones, mandaba la leyenda. Y todos a tragar, a tragar en la barra obviamente, como tragamos con el imperativo del sólo se puede pagar con tarjeta si son cantidades superiores a 10 euros, por mucho que Rubén Facua alerte de lo contrario. Porque el apellido de Rubén es Facua, ¿o alguien lo duda? Igual que Benito Navarrete es Benito Mapping (sin patrocinio) y Jesús Becerra es Jesús Becerrita (con croqueta de cola de toro). Pues eso: que tragamos sin decir ni pío con los cartelitos que cantan el límite mínimo para pagar con tarjeta. Pasamos del serrín esparcido por el suelo a los bares libre de humos, es el pendulazo de siempre, marca de la casa de una sociedad que no entiende de evoluciones en equilibrio. Y por fin ha llegado el cartel que es como el quitamiedos de la antigua Cuesta de la Media Fanega. Por fin leemos que en las mesas se sirven tapas. ¿Y por qué antes no se servían, oiga?, podría preguntarse cualquier marciano recién aterrizado en la dehesa de Tablada, si Sevilla es la ciudad de la tapa por antonomasia, si el personal se ha hartado de presumir del taperío local como un timbre de gloria, si hasta ha habido concursos a las mejores tapas. Las tapas volaron de las mesas por la codicia, que es el barniz que ha cubierto casi todo en esta nación en los últimos años. Los hosteleros devoraron la tapa como Saturno a sus hijos sin saber que se estaban devorando a sí mismos. Mataron la gallina de los huevos de oro por quedarse con la granja entera y la del vecino si era posible. Ampliaron los salones, achicaron las barras cual Menottis con delantal, poblaron todo de mesas y redujeron las tapas hasta tal punto que en fechas especiales como la Semana Santa los hubo que las suprimieron de las listas, pese a que esos días hay más gente de fuera que nunca deseando pedir el símbolo por excelencia de la gastronomía local. Era llegar la Semana Santa y aplicarse el reglamento apócrifo de la hostelería local: fuera tapas y el servicio averiado. La codicia pudo a muchos, que ahora han replegado las tropas del puyazo, quitando los manteles gordos y poniendo veladores donde antes había mesas de restaurantes. Vuelven a la tapa y servida en mesa, qué amables se han vuelto de pronto, qué diligentes, qué atentos. ¡Viva la crisis que ha devuelto las tapas a las mesas y servidas por camareros! Algo bueno tenía que tener esta crisis: ha mandado al garete las copas de Navidad de los partidos políticos y podemos (¡sí se puede!, a lo Errejón trincón) tomar una ensaladilla en un velador servida por un amable camarero. En la hostelería se puede ya cantar lo de volver a ser lo que fuimos. Se nos rompió la ración de tanto usarla, con el asco que da meter el tenedor chupado donde han metido otros los tenedores una vez pasados por los piños propios. Donde se ponga la tapa individual que se quiten esos platos para compartir que terminan siendo muladares, sobre todo si son de fritanga con mayonesa en el centro. Regresa la tapa de donde fue expulsada por la codicia de los urdangarines de la hostelería. Lo siguiente será que funcionen todos los servicios en Semana Santa.

Moreno Bonilla, Lampedusa en el PP: Becerrita y el atrio macareno

Carlos Navarro Antolín | 15 de mayo de 2014 a las 17:36

DÍA ANDALUCÍA PARLAMENTO
Dicen las malas lenguas que Susana Díaz anda ya poniendo velas al santerío para que Moreno Bonilla sea el candidato del PP andaluz a las próximas autonómicas, porque ya hay quienes tienen dudas sobre su capacidad de aguante en el cargo. El malagueño se ha encontrado una sede regional en la que cuesta un mundo romper inercias, efectuar cambios sustanciales y crear nuevos hábitos. Dicen también que Juan Ignacio Zoido anda buscando esos dos o tres proyectos empresariales que le den fuste a su mandato más allá de cifras gélidas sobre la reducción de la deuda viva y el alto grado de ejecución del presupuesto, que las tiene; pero que también pone velas para que Juan Espadas repita como candidato. Qué cosas: la presidenta y el alcalde están encantados con su rival. Zoido no se parece en nada a Espadas, por mucho que en su día nos vendieran parecidos razonables. ¿Se acuerdan cuando los pérfidos diseñadores enfrentaban las fotografías y las venteaban por las redes, esquina Alfaqueque? Cuantísima maldad había en la pregunta que algunos sevillanos formulaban a sus amistades de fuera: ¿cuál de los dos es el señor malísimo del PP? Y la gente dudando. Espadas es el vecino formal y serio que en el ascensor te da los buenos días sin concesiones, se coloca de perfil y con una mano busca la llave y con la otra sostiene la talega del pan. Zoido te da los buenos días, te pregunta por la familia, te da la barrila con el fútbol, sale del ascensor, sostiene la puerta con el pie y sigue erre que erre con la charla. El éxito de los 20 concejales de Zoido fue ese pie en la puerta del Macpuarsa de turno de tantos bloques de vecinos de esos barrios de Dios. Por eso Urbanismo financia los nuevos ascensores en las barriadas, para que Zoido pueda poner el pie.

Por seguir con las diferencias y con los parecidos, hay que ver lo que se empieza a parecer a Arenas este chico nuevo del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla. Dicen que tiene estética de Siempre Así, pero cada día responde más y más a la factoría de Arenas en todo, menos en lo de las invitaciones compulsivas a comer. No cambia nada en el partido, cultiva las camisas celestonas con las mangas a media altura y se ha abonado rápido al atrio macareno, con Manolo García, y al restaurante Becerrita hasta en las noches de Feria, que se ve que el hombre no se ha entendido muy con el bullicio del albero. También en eso sale a Javié. En todo igualito que Javié, pero sin fotógrafos y sin abrazos con la lengua mordida y levemente asomada. A los únicos a los que se echa de menos de la etapa anterior del PP andaluz es a Los Rafaeles, Salas y Carmona, que antes salían con más frecuencia a denunciar tropelías de la Junta con sus papeles y sus guiones la mar de bien elaborados. A Los Rafaeles les han reducido la cuota de pantalla en San Fernando, con la de titulares que daban y lo bien que salían en ese minutillo raspado del informativo de Canal Sur. Pero por lo demás, ¿ustedes han notado algún cambio en la sede de la calle San Fernando? Que le pregunten a Manolo García y a Jesús Becerra. En el PP andaluz todo sigue igual. Así está de contenta Susana. Y así está de contento Zoido, que sigue poniendo el pie en la puerta del ascensor. Ascensores, más ascensores.

La derecha rebautiza la tapa

Carlos Navarro Antolín | 11 de diciembre de 2012 a las 21:00


Dice Torrijos en su blog que al concejal de Turismo, Gregorio Serrano, lo conocen ya por el Willy Fog del gobierno por sus viajes a Japón, Portugal y Estados Unidos. Al portavoz de IU se le ha ido la mejor. Con lo ocurrente e ingenioso que es este perifrástico político, se le ha ido vivo al corral el toro del viaje de Serrano. La oposición debe fiscalizar la tarea del gobierno, hacer las funciones de control de la gestión, anticiparse a las jugadas, procurar marcar la agenda política con iniciativas propias. Cada concejal del gobierno debería sentir en la nuca el aliento de un concejal de la oposición. Venga, todos a jadear y que se note el vaho… Que todavía estamos esperando la rueda de prensa de Torrijos sobre los presupuestos de 2013.

-No tiene usted caridad. Que sólo son dos concejales y tardan más en leerse los papeles, hombre.

Lo dicho. A Torrijos se le ha ido la mejor en lo del periplo estadounidense. La delegación sevillana ha vendido en Nueva York el título de Sevilla como capital mundial de la tapa. ¿Y saben ustedes lo que ha dicho el baranderío de ultramar para explicarles a los yankis en qué consiste una tapa? Reproducimos literalmente la explicación: “La intención del Ayuntamiento sevillano y de la Asociación de Hostelería es potenciar la idea de Sevilla como capital mundial de la tapa, un concepto mundialmente reconocido pero que pocos extranjeros asocian con nuestra ciudad, donde nació esa modalidad de comida en pequeñas dosis”. Esto de la comida en pequeñas dosis recuerda a los oferentes de empleo de Griñán, que no eran otra cosa que los parados. O a los trabajadores en formación de Zapatero, que no eran otra cosa que los desempleados. ¿No hemos tenido que aprender aquí a llamarle whopper o big mac a una puñetera hamburguesa por cuyos orígenes es mejor no preguntar? Porque lo nerviosa que tenían que estar algunas vacas… Pues que aprenda el yanki a decir tapa. O acabaremos preguntándole al camarero por la lista de comida en pequeñas dosis, que ya sabe usted cómo es la letanía: tenemos la pequeña dosis de mero empanado, la pequeña dosis de ensaladilla, la pequeña dosis de chipirones en su tinta, la pequeña dosis de adobo con o sin pequeña dosis de mayonesa, la pequeña dosis de atún encebollado…
O quizás Gregorio Serrano haya dado en el clavo. Porque visto el tamaño de las tapas de algunos bares de hoy, tal vez lo apropiado sea hablar de pequeñas dosis, sobre todo cuando sirven la ensaladilla en bolitas de helado, una práctica denunciable ante el Defensor del Pueblo, por lo menos. ¿No ha inventado Jesús Becerra la tapa-postre? Pues claro. ¿Qué es sino un postre pequeño? Una tapa-postre de toda la vida. Lógica aplastante con el lenguaje adecuado. Sea como fuera, eso de pedir una cerveza y jamarse una pequeña dosis de cualquier vianda, suena a alijo incautado por la Guardia Civil o a prospecto del bisolvón. Aquí lo que de verdad se sirve en pequeñas dosis son los vasos de agua de Ochoa. Anda que no.
Que se vuelvan ya para acá los hombres de Willy Fog que el mapping ya ha empezado. No vayan a seguir rebautizando cosas y acabemos hablando de las plataformas cargadas por las cervicales de más de 30 hombres con santos en lo alto.

Zoido renuncia a usar el coche de Monteseirín

Carlos Navarro Antolín | 16 de agosto de 2011 a las 19:10

Se acabó eso de ver al alcalde de Sevilla montado en el Renault Vel Satis, de gran confortabilidad y amplitud interior, con esos remates en madera, esa potencia, esos cristales ahumados como anchoas de Trifón… Zoido se ha negado definitivamente a usar el vehículo en el que Monteseirín se desplazó hasta por las calles de Barcelona en aquellos días de fútbol y rosas con motivo de la final de la Copa del Rey que jugó el Sevilla contra el Atlético de Madrid. Zoido no quiere el Vel Satis de Alfredo. Ha mandado que le echen el freno de mano en las cocheras de la Jefatura de Tráfico, en la Isla de la Cartuja. El alcalde ya ha confirmado a sus escoltas que se queda con el coche que usó en sus años de líder de la oposición, el Renault Laguna de color azul. El Vel Satis fue una cesión de la casa Renault al alcalde como deferencia por el contrato de renting que mantiene esta firma automovilística con el Ayuntamiento sevillano desde 2001. El Consistorio tiene gracias a este contrato 171 vehículos, casi el 30% de la flota actual. Zoido nos dijo que se había acabado la política en los reservados, lo que crispó a Enrique y Jesús Becerra. Lógico. Pero no dijo nada del adiós al Vel Satis, todo un símbolo de los años de feliz coalición entre PSOE e IU. La política del marketing no respeta ciertos símbolos. Qué falta de piedad. Si se mantiene al gerente de la televisión local, ¿a qué viene pasarle la guadaña al coche de Alfredo? Son ganas de seguir bajando la ventanilla a golpe de manivela, porque el Laguna de Zoido es de los tiempos de Pepe Gotera y Otilio. No tiene elevalunas eléctrico. Menos mal que para eso siempre está dispuesto el nunca bien ponderado jefe de gabinete: “¡Alberto, Alberto! Que bajes ya el cristal, hombre…Esta calor no la hace en Fregenal”. Con lo fácil que era darle al botoncito en el Vel Satis. Esta derecha crecida con los 20 concejales rehuye la modernidad. Menudos rancios. Hemos vuelto al Leopoldo, échame el toldo. Porça miseria.