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A Moragas le llaman al orden por fumar en el Alcázar

Carlos Navarro Antolín | 31 de mayo de 2017 a las 5:00

MORAGAS PRESENTA CAMPAÑA ELECTORAL PP

Ocurrió en la recepción oficial a los participantes en el foro foro hispano-británico celebrado en Sevilla para analizar el Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Los altos representantes admiraban el Patio de la Montería, guiados por el alcalde de la ciudad, Juan Espadas, cuando alguien del séquito municipal advirtió que un señor trajeado encendió un pitillo sin ningún tipo de reparo. En las estancias de los Reales Alcázares, que no olvidemos que son patrimonio de la humanidad, está terminantemente prohibido fumar. Se cuidan tanto los detalles de uso del monumento que hasta hay hora tope para las celebraciones. Aún así, alguien hizo la consulta a la conservadora –allí presente– para cerciorarse de la normativa aplicable. La respuesta fue tajante: no se admite fumar ni siquiera en los espacios abiertos. De hecho, no existen ceniceros en ningún rincón, ni en ningún despacho. El fumador era nada menos que el diputado Jorge Moragas, director del gabinete del presidente Mariano Rajoy y hombre fuerte desde hace años en el área de relaciones internacionales del PP. Se le llamó la atención con discreción, el hombre se quedó algo absorto y preguntó qué hacer con el cigarro. “Lo apaga y se lo mete en el bolsillo”, le dijeron. Moragas se quedó sin fumar. Por un Alcázar cardiosaludable.

Rajoy hace un ‘ya si eso’

Carlos Navarro Antolín | 9 de abril de 2017 a las 5:00

 

EL tío de la mochila dice que Rajoy no viene el día 20 de abril a la conmemoración del XXV aniversario de la Expo’92.El tío de la mochila es Jorge Moragas, ese señor del pelazo que siempre va detrás del presidente cuando el gallego sale del pleno del Congreso de los Diputados para montarse con rapidez en el coche blindado que aguarda al ralentí en la calle Floridablanca. Moragas es el hombre que habla en nombre de Rajoy, el mismo que, por cierto, usa su enorme influencia para colocar en la ejecutiva del PP andaluz a su gran protegida, Tita Astolfi. Moragas anuncia por carta que Rajoy acepta formar parte del comité de honor de los actos de las bodas de plata de la Muestra Universal, pero que la “complicada agenda institucional y política” del presidente del gobierno le impedirán estar en Sevilla el día 20. En realidad dice que Rajoy aún no puede comprometerse. No dice que no, tampoco dice que sí. Rajoy, a través de su vicario, hace un ya si eso. Todos sabemos que cuando se acepta formar parte de un comité de honor es porque no se va a poner un pie en el sitio adecuado en la hora y el día indicados. Rajoy pasa de estar en Sevilla el día 20 para recordar la gran obra de Felipe González en Sevilla, una ciudad que sigue pagando en los presupuestos estatales (y autonómicos) la gran inversión que recibió con motivo de aquellos fastos. Pareciera que los sevillanos tenemos que seguir pidiendo perdón por el 92, cosa que no ocurre en Barcelona. Pareciera que a nuestras provincias vecinas hay que seguir compensándolas por el “privilegio” del que disfrutamos hace 25 años, no justificado por el peso de la Historia, sino por el dedo de un presidente sevillano que, menos mal, nos dio el AVE los primeros, porque de lo contrario, viendo nuestro potencial y nuestras capacidades de reivindicación, estaríamos aún como los gallegos y vascos: sin oler la alta velocidad.

Ya si eso vendrá Rajoy. O no. El presidente, ya si eso, irá mejor a Barcelona cuando toque recordar los Juegos Olímpicos –“Los mejores de la era moderna”, que dijo Samaranch– o como fue el otro día a anunciar los millones en inversiones que soltará el Estado en 2017 para asegurar la unidad nacional. Ola cohesión. O el equilibrio. O como se diga en el código políticamente correcto de turno. Moragas juega al equilibrio epistolar. Nos suelta un me alegro de verte bueno y a ver si un día nos vemos, al estilo Arenas (Javié), al estilo de Zoido, al estilo andaluz (Este no es tu referéndum). Primero pone el algodón de reconocer la importancia que tuvo la Expo, “que marcó un antes y un después en la ciudad y en la proyección internacional de España”.

–¿Eso lo ha escrito Moragas él solito?
–Han debido ayudarle.

Y después nos coloca la aguja del ya si eso. Ya si eso lo llamaremos si podemos “acompañarle”. Ve yendo tú que ya veré quiénes van y cómo está el PSOE andaluz para entonces. Los reyes eméritos estarán el día 20 en el monasterio de Santa María de las Cuevas para abrir con solemnidad los actos conmemorativos. Pero Rajoy recula. Moragas felicita al alcalde al final de la carta por la celebración de la efeméride. Eso sí que es sevillano. Me recuerda al que felicitó a un pintor en voz alta por la calle Cuna por el “pedazo de cartel” que había hecho, a pesar de que la obra de arte no se había presentado aún. Ojana se llama. Las frases hechas las carga el maligno. A Moragas se le ha olvidado escribir que el Gobierno de España está seguro de que el ministro Zoido sí que se pasará por el acto. Para eso está Zoido, ¿o no? Para presentar libros en el Colegio de Abogados o planes de seguridad del pequeño comercio, o para asistir a inauguraciones de rascacielos y pregones de Semana Santa. Por eso dicen ya con guasa (que no falte) que el de Fregenal de la Sierra es el “ministro laborista” del ejecutivo del PP. Porque se dedica a sus labores. A sus labores en Sevilla.

La verdad es que mejor que contar con Rajoy el 20 de abril en la Cartuja, mucho mejor sería contar con los millones necesarios en el Presupuesto de 2017 para la construcción, por fin, de los túneles que requiere la SE-40 en el Aljarafe. Opara la gran reforma pendiente del Museo de Bellas Artes. O para la red ferroviaria de Cercanías. O para esas comisarías de las que se habla desde los tiempos del socialista Monteseirín como alcalde. Pero decir estas cosas un Domingo de Ramos en Sevilla es como colocarle el silenciador al discurso. Qué más da. Todos esos proyectos vitales para la ciudad bien merecen un ya si eso. Al estilo Moragas. En la Expo al final hizo mucho calor. Quizás podría venir Moragas al acto como director del gabinete del presidente y organizar esa noche un cotarro flamenco, como hizo con ocasión del congreso pepero que hubo en Fibes no hace muchos años. Qué noche aquella, Jorge. Ya si eso la contamos otro día que el coche espera hoy al ralentí y no conviene emitir más gases en Floridablanca.

Tita Astolfi, el fichaje oculto de Moreno Bonilla

Carlos Navarro Antolín | 29 de mayo de 2014 a las 20:43

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Si las grandes reformas se hacen en agosto o en las vísperas de festivos, el incombustible líder del PP andaluz realizó un fichaje estelar para su ejecutiva regional en pleno Viernes de Dolores, cuando Andalucía se debate entre los cirios y la playa con el eje vertebrador del desempleo, que es el que verdaderamenre hilvana las ocho provincias y no el Ideal Andaluz, cuyo autor ha quedado reducido a parada de Metro en la que algunos jóvenes echan por tierra al célebre notario al quitarle el apellido.

-Me bajo en Blas.
-¿El de la fiesta?
-No, Blas es la parada que hay antes de la de Plaza de Cuba.

Aquel día de cuaresma en Granada, en eso que el consumo interno de los partidos tiene bautizado como la junta directiva regional, Juan Manuel Moreno Bonilla (“Ponedme como Juanma Moreno en las informaciones, por favor”) metió a dedo en la ejecutiva a Teresa Astolfi González-Moguena, más conocida como Tita Astolfi, asesora del Ministerio de Asuntos Exteriores, especializada en las relaciones con la Unión Europea y gran protegida de Jorge Moragas, el tío de la mochila que va siempre detrás de Rajoy y que cuando vino al último congreso del PP andaluz de la renovación (risas en off) se hizo organizar un jolgorio flamenco en Bormujos como fin de fiesta. Óle, arsa, cómo le gusta al peperío nacional conocer la Andalucía de la segunda modernización. Pero a don Jorge hay que decirle que los domingos por la tarde no son para el taconeo, sino para planchar la ropa del colegio y oir el carrusel deportivo. La gran clave es que ya tenemos a Tita en el PP andaluz, ¿quién dijo que Moreno Bonilla no hacía cambios en el partido? Como los bonilleros se quejan en privado de la falta de cariño de los peperos sevillanos, Moreno se ha dejado asesorar por el tío de la mochila, que influye tela en el PP y en algunos empresarios de reconocida notoriedad que le montan el sarao de palmas y tacones.

-No diga usted que en Sevilla no quieren a Bonilla, hombre. En Sevilla tienen sus razones para estar dolidos. Cuando viene el presidente gallego, Alberto Núñez Feijoó, Bonilla no avisa a Zoido para la foto, ¿verdad? ¿Se acuerda usted de esa visita del gallego en las vísperas de la campaña electoral? Pues dejaron fuera a mi alcalde.
-Claro que me acuerdo. Por eso Zoido no le dio cobertura a Bonilla en Feria. Y Bonilla fue el típico malagueño sin caseta, mascullando sobre los chicos de Zoido: “¡¡¡Marrrrrditos roedores!!!”

La pasada noche electoral, la foto de familia de los peperos andaluces era un cuadro del Greco. Ni un presidente provincial respaldando al jefe regional, ni el alcalde de Sevilla ni el bueno de Juan Bueno. Casi llaman al señor de seguridad de la puerta para que hiciera bulto. Después de algunos feos, el sector sevillano no estaba por la labor de escoltar a Moreno Bonilla en la paparruchá que dijo sobre la victoria electoral en el continente (eso no lo mejora ni Leire Pajín) y sobre el objetivo cumplido del PP andaluz en las elecciones (Dios le conserve el oído). Pero ya tenemos a Tita, comienza el despegue de la derecha andaluza. ¡Pista, pista!
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