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Pepote y la líder de Podemos

Carlos Navarro Antolín | 5 de mayo de 2015 a las 5:00

DISCURSO DE INVESTIDURA DE SUSANA DIAZ
Hay sevillanos que no conocen la Expo´92 como hay españoles para los que las hazañas de Induráin en el Tour de Francia son historias del abuelo Cebolleta. Escuredo para muchos andaluces suena a acompañante de caballero medieval y no a presidente andaluz con el pelo encanecido como patricio romano de Itálica. Y el hermano de Alfonso Guerra es eso: un pariente. Y no aquel señor con barba parecido al doctor Bacterio que protagonizó el primer gran escándalo de la democracia con despacho de influencias en la Plaza de España.

El tiempo pasa y de vez en cuando pega hasta serretazos para recordar su existencia. El tiempo pide su sitio cuando no se lo dan. El tiempo sabe ponerse en su sitio. Y el tiempo dijo aquí estoy yo en el Parlamento de Andalucía con ocasión del discurso de investidura de Susana Díaz, sevillana del 74. La número uno de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez (Rota, 1981), pasaba por delante de la tribuna de invitados cuando fue abordada por varios personajes de la política andaluza de los últimos lustros: José Rodríguez de la Borbolla, Javier Torres Vela, Ángel López… Todos la querían conocer. Pepote se presentó directamente:

–¡Teresa, Teresa! Hola Teresa, soy Pepe Rodríguez de la Borbolla.
–Ah, sí, sí… Yo a usted le he estudiado en la Básica… Jiménez de la Borbolla.
–No, no. Soy Ro-drí-guez, Ro-drí-guez de la Bor-bo-lla.

Y Pepote, además de practicar el silabeo que es timbre de gloria de su casa civil, besó la mano de esta nueva dama de la política autonómica, que yo creo que eso convierte a Pepote en el último caballero del PSOE, un lince digno de protección. Las formas selectas y exquisitas de Pepote son en el partido del puño y la rosa casi como las joyas de Rosamar Prieto-Castro. Sólo se ven en ellos, fines de raza de cierto socialismo andaluz.

El tiempo, que diría Montesinos, cogió el camino más corto para herir a Pepote. Los nuevos líderes de la política andaluza lo conocen ya por los libros. Todo está en los libros, se decía a los alumnos de la Educación General Básica. Hasta Pepote está ya en los libros. Como la Expo. Como Induráin.

Los bajos fondos de la política

Carlos Navarro Antolín | 18 de noviembre de 2010 a las 13:26

moriña

Será cosa de los cambios de ciclo y de la necesidad de hacer méritos ante el próximo jefe de la tribu. O tal vez simplemente del tiempo, que por fin sopla por toda la ciudad el aire frío de la Puerta de los Palos. Matacanónigos. Cuando el grajo vuela bajo, el político insulta. ¿O ni siquiera se le debería llamar político? El repertorio de descalificaciones que el neoconcejal Lobato, delegado de Bienestar Social (en la imagen, a la izquierda), dedicó al líder de la oposición revela fundamentalmente dos cosas: tiene nervios y carece de recursos. La política toca sus bajos fondos cuando florecen determinados epítetos, cuando el discurso se basa exclusivamente en adjetivos descalificativos para con el rival, cuando no hay más argumentos que la erosión por la erosión del contrario. Sabemos que la lista de grandes oradores del parlamentarismo español no se nutrirá con ninguno de los actuales miembros de la Corporación municipal, pero de ahí a asistir a un discurso chusquero hay un tramo. O debería haberlo. No imagimanos a un socialista como Manuel del Valle diciendo como único argumento de reacción política ante el avance del adversario que el portavoz de un grupo de la oposición es “ruin, barriobajero, mísero y carece de nobleza”. Ni tampoco a José Rodríguez de la Borbolla o a la actual presidenta del Pleno, Rosamar Prieto-Castro, por poner un ejemplo de la actualidad. También extraña que el portavoz del PSOE municipal, Alberto Moriña, comparta esa forma reprobable de intento por desgastar al rival. Ayer compareció junto a Lobato. El estilo de Moriña parece otro: moderado, amable sin caer en la ingenuidad, contundente en su justa medida y abierto al consenso. Es de esperar que no cambie. Y no baje nunca a los sótanos de la política, donde el aire es frío y el vuelo bajo.