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La Sevilla de Juanma

Carlos Navarro Antolín | 29 de mayo de 2016 a las 5:00

MORENO BONILLA ACUDE A LA CAJA DE LA SEMANA SANTA
SUEÑA la margarita con ser romero y Moreno Bonilla con entrar en Sevilla, valga el pareado que rima con adosado. El que ha sido visto en la ciudad como el invasor malagueño suma poco a poco los apoyos de ciertos militantes sevillanos que ya son conocidos como los afrancesados del PP. Se trata de concejales y militantes de base que huelen el cambio, el final de la etapa de Juan Bueno como presidente, y que desean estar bien colocados en caso de que el malagueño, por fin, tenga una estructura amiga en el PP hispalense. Moreno Bonilla necesita tiempo para sí y para hacerse con el partido en Sevilla. Su objetivo particular es consolidarse en una presidencia que ni mucho menos tiene asegurada. La buena suerte no le ha acompañado desde que alcanzó el cargo (“Tú lo has querido, Juanma”, le dijo Rajoy en aquel congreso) ni con el calendario electoral (sufrió el adelanto electoral cuando aún estaba decorando el despacho) ni con determinados sobresaltos, como el desastre en Granada, o la sucesión de feos que ha sufrido entre su propia militancia, cuando, por ejemplo, la cúpula del partido en Sevilla (ay, siempre Sevilla) no lo acompañó en la dura noche electoral de las autonómicas.

Moreno Bonilla se parece a Rajoy a la hora de afrontar los problemas. Prefiere ganar a los puntos que con golpes de mano sobre la mesa. Si Susana Díaz se marcha a Madrid, sus posibilidades de afianzamiento se consolidan. La Que Manda en el PSOE es hoy prácticamente imbatible en Andalucía. Y respecto a Sevilla, su hoja de ruta pasa por colocar en la presidencia a Virginia Pérez, la que fue número tres de la regional al inicio de su mandato –como pretendida referencia de la entonces escuálida representación sevillana en San Fernando– y que ahora hace las veces de secretaria general del PP de Sevilla. El hombre que está llamado a impulsar la renovación en el grupo municipal es el concejal Beltrán Pérez, que debe coordinarse cada día más con la futura presidenta. Ambos Pérez lideran el grupo de afrancesados que, por el momento, conectan con un presidente regional que parte de la base de que no se pueden forzar las situaciones, que lo idóneo es esperar a que las inercias vayan despejando el camino. ¿Cuáles son esas inercias? La más importante es que más pronto que tarde, Zoido debe dejar el Ayuntamiento y, por lo tanto, permitir el proceso de renovación que el partido pide a gritos, un partido que empieza a temer el riesgo de convertirse en tercera fuerza política en la circunscripción.

Si Virginia Pérez asume la presidencia y Beltrán Pérez la portavocía, sólo quedaría buscar un secretario general, un puesto que en el PP de Sevilla se suele consagrar a la atención de los pueblos.
Los afrancesados crecen de forma paulatina porque ambos Pérez cuentan con un predicamento considerable en las filas del partido. Beltrán Pérez no debe tener problemas internos en el propio grupo municipal para hacerse con el timón, carece de aristas y, además, tiene la vitola de haber estado orillado durante el mandato de Zoido. ¿Por qué? Tal vez porque el propio Zoido lo veía y ve como su sucesor natural. Beltrán no es que sea amigo de Moreno Bonilla, pero se conocen de los tiempos de Nuevas Generaciones. La Sevilla de Juanma pasa por este concejal. Ambos tienen el objetivo común de abrir una nueva etapa en un PP de Sevilla anestesiado y cuyo grupo municipal tiene perdido el pulso y está acomodado en un cada vez más reducido círculo de confort, lo que se evidencia en denuncias públicas poco trabajadas en las que aparece el mismo vecino de siempre como única referencia de crédito.

Moreno Bonilla necesita todo un hat-trick: que el PP siga en el poder a partir del 26-J, que Susana Díaz se vaya a Madrid y que la renovación del partido en Sevilla vaya por la hoja de ruta de los Pérez.

El futuro del PP sevillano

Carlos Navarro Antolín | 8 de mayo de 2016 a las 5:00

Sede regional del PP. Juanma Moreno preside el Consejo de Alcald
EL líder oficial del centro-derecha andaluz se debió quedar ojiplático en el desayuno celebrado el miércoles en Antares. Por momentos pareció encoger en el traje de raya diplomática. Pareció apretarle la corbata de Jueves Santo. ¡Con qué virulencia habían planteado ciertas preguntas algunos de los asistentes a la hora de escrutar el futuro del PP de Sevilla! Moreno Bonilla estaba en el club Antares, no vayan a creer algunos que se trataba de una asamblea de los astilleros en días de intifada de carreteras cortadas y neumáticos como teas. El público era de farolillos, de gente que trae puesto el desayuno y el traje azul, que eso de tomar pastas o bollería industrial dispara el colesterol. Un auditorio nada subversivo y con esa crueldad que es marca de la casa sevillana, sin el menor detalle de piedad para con el pato cojo, animal al que no se debe disparar porque está en retirada. ¡Cómo disparó el público contra esa suerte de pato cojo que es ahora el PP de Sevilla!

El moderador, Javier Caraballo, tuvo que resumir una serie de preguntas que cuestionaban cuándo desaparecerían las “camisas viejas” del PP hispalense. Cáspita, la derecha pidiendo la revolución en sus propias filas. En otras preguntas apretaron puyas mucho más afiladas. Ese mismo día todos los periódicos difundían una afirmación del presidente de la patronal sevillana, Miguel Rus:“En diez meses me he reunido más con Juan Espadas que con el alcalde anterior en cuatro años”. Conviene aclarar que Rus no procede de las bases del Sindicato de Obreros del Campo, ni es compañero de Cañamero en la pandilla de los fines de semana.

Moreno Bonilla (“Llamadme Juanma, por favor”) tuvo que echar mano del capote, sobre todo porque el presidente provincial, Juan Bueno, y el ex alcalde, Juan Ignacio Zoido, estaban en el acto. Percibió en directo cómo se las gasta su propio electorado, cómo es esa Sevilla que a él mismo no le permite moverse a sus anchas en la estructura de su propio partido en la capital. Granada se le cae cuando no termina de controlar Sevilla, donde el partido sigue a la espera de la marcha de Zoido para rearmarse en la oposición y buscar un candidato con solvencia para 2019.

La virulencia de las preguntas, con los indirectamente aludidos allí presentes, fue todo un aldabonazo en las puertas de cuartel regional del malagueño, que sabe que sin apoyos en la plaza de Sevilla jamás podrá aspirar a un resultado que le permita siquiera soñar con el Palacio de San Telmo. El PP de Sevilla ha sido no hace mucho tiempo la tercera fuerza en la provincia, una posición que sólo ha mantenido en el País Vasco y en los años más duros para los partidos constitucionalistas. Los populares sevillanos llevan cinco años en caída y nadie es capaz de abrir un debate serio sobre la necesidad de exhibir “camisas nuevas” o, simplemente, menos gastadas, más allá de mensajes en las redes sociales que pudieran ser los brotes verdes, tímidos, de un tiempo nuevo. La única novedad en la estructura inmóvil del PP sevillano en el último año ha sido el ingreso de Virginia Pérez como coordinadora general.

El futuro del PP sevillano depende de la fecha de la dimisión de Zoido como edil para dedicarse al Congreso, de los objetivos que se haya marcado la coordinadora general para su propia trayectoria política, del grado de oposición a los cambios que ejerzan los rostros tradicionales del partido (Bueno, Sanz y Tarno) y, por supuesto, de la capacidad de tejemaneje de Arenas, siempre con un ojo en Génova, otro en Sevilla y cada vez menos en Almería. Por falta de ojos, que no de vista.

El electorado sigue dando avisos. El PP sevillano sestea confiado ahora en que Rajoy permanezca en la Moncloa y salve los muebles, una perspectiva conformista para un partido con vocación de gobierno. El líder malagueño comprobó en Antares cómo pasa Sevilla de agitar las palmas y olivos a buscar la cruz y los clavos. Aznar se dio cuenta en 2000 que se podía llegar a la Moncloa con mayoría absoluta y sin Andalucía. Pero no se puede alcanzar San Telmo sin la cruel Sevilla. Habrá que cambiar las camisas, lavarlas o zurcirlas.

Arenas teme a la segunda residencia

Carlos Navarro Antolín | 6 de mayo de 2016 a las 5:00

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Teme a los griegos… y a los que tienen piso en la playa. Arenas recela de los que se refugiarán en la costa el último fin de semana de junio como los troyanos desconfiaban de los griegos que se presentan con regalos. El líder natural de la derecha andaluza presidió ayer el comité ejecutivo del PP de Sevilla en la sede de la calle Rioja. Pero el comunicado oficial no dice ni pío de su discurso, a pesar de que dijo las cosas más interesantes. Lo nombran una vez, por cumplir, como el que recibe una visita inesperada y pregunta en negativo: “¿No querrás tomar nada, verdad?”. Y se le ve en la foto como uno más, como se aprecia a Juan de la Rosa o a Jaime Raynaud sentados en la primera fila. Raynaud, por cierto, fue el anfitrión de la Operación Manijero del miércoles de Feria, la que sembró las redes sociales de deseos de renovación por parte de conocidos concejales de la capital con la coordinadora general, Virginia Pérez, al frente de la instantánea.

¿Acaso no habló Javié como para que no le dediquen unas frasecillas entrecomilladas? Claro que habló. Ni una puntada sin hilo en su oratoria, ni un militante sin el cachetazo de afecto en la mejilla a antes de irse a ver el partido del Sevilla. Arenas cerró el comité con un análisis de las últimas encuestas, de las que destacó que Rajoy es el líder más valorado entre los votantes del PP. Anunció que hay una corriente interna dentro del partido muy favorable a que Rajoy acuda al debate a cuatro, que no pegue esta vez la espantá y se vaya al Palacio de las Marismillas, donde vio (con las interferencias propias de los televisores en Matalascañas, según dicen) el enfrentamiento en el plató entre Soraya, Sánchez, Iglesias y Rivera.

Las alertas de Arenas hacen hincapié en dos factores. Junio es el mes con menor audiencia de las televisiones. En el PP saben la afición del campeón por estar al día del impacto de los medios de comunicación, por eso no extrañó nada que hiciera ese tipo de precisiones. La conclusión es clara: la influencia de las televisiones el 26-J será menor que en otros comicios. Y, en segundo lugar, la fecha es proclive para que los electores se vayan a la playa, bien de fin de semana, bien en plan domingueros. Arenas llama a la movilización del sufragio por correo y advierte: los electores del PPy Ciudadanos suelen tener segunda residencia. La derecha y su afición por la costa… Curiosa advertencia, como si no hubiera socialistas con vistas al mar… El campeón exhorta a luchar contra la abstención entre los propios votantes del PP, a reforzar la capacidad de convocatoria en los denominados actos sectoriales.

En sus habitualmente afinados análisis políticos, Arenas asevera que es mucho más fácil recuperar votos de Ciudadanos que de aquellos simpatizantes del PP que no votaron en los comicios de diciembre. Ciudadanos, dice Arenas, se ha equivocado de estrategia en los últimos meses. ¿Por qué? Por su acuerdo de gobierno con el PSOE de Pedro Sánchez, por no dejar votar a la lista más votada, por su alianza con un PSOE andaluz que mantiene a un consejero (Ramírez de Arellano) en su puesto, pese a estar citado ante el TSJA como investigado (antes imputado) y por haber entregado las llaves de la ciudad de Granada al partido del puño y la rosa. Arenas vaticina un descenso de Ciudadanos al igual que augura una mejoría del PP al ser el partido que cuenta con el voto más fiel, según las encuestas. Su miedo, según reiteró, son las playas. Que los votantes del centro-derecha se queden atascados al volver de Huelva o Cádiz y no lleguen a tiempo para votar la lista que encabeza Zoido, el protegido de Dolores de Cospedal. Arenas fue el único que se llevó ayer los aplausos del auditorio. Su oratoria volvió a ser, de largo, la más brillante. Cumplió su objetivo de dejar patente su influencia en el PP de Sevilla, por mucho que el comunicado oficial sea cicatero con su intervención y sólo diga que todo un vicesecretario nacional “participó” en el comité ejecutivo. ¡Qué roñosería!

El comité ejecutivo aprobó la repetición del mismo comité de campaña que en las pasadas elecciones generales. Virginia Pérez, coordinadora general del PP sevillano, todo un valor en alza en el partido, será de nuevo la responsable de la campaña electoral en Sevilla. Hasta ahí ninguna novedad. En ningún momento se sometió a aprobación la repetición de las listas. Nadie osó discutir que serán las mismas. Pero no deja de ser curioso que, al menos, no se guarde el mero formalismo de preguntar a los presentes por las candidaturas a las dos Cámaras de representación.

El cabeza de lista al Congreso de los Diputados y líder de la oposición en el Ayuntamiento, Juan Ignacio Zoido, tomó la palabra para ponerse a disposición de la directora de campaña. Un cumplido. El personal se quedó un poco extrañado cuando Zoido sacó unos papeles donde figuraba el cuadrante de actos a los que tiene que acudir en lo que queda de mayo y a lo largo de junio. El ex alcalde leyó una relación de citas donde no faltaban el Jueves de Corpus, la festividad de San Fernando, la final de la Europa League “si se clasifica hoy el Sevilla”, la romería del Rocío y todos los días internacionales que se celebran hasta el 26-J según el calendario oficial internacional (el día mundial del refugiado, del donante de sangre, de la música, de la erradicación de la fístula obstétrica, etcétera…). Dicen que la cara de la camarlenga Virginia Pérez era en esos momentos un poema. Tal como Zoido iba leyendo el calendario internacional, a Pérez se le podía cantar una saeta. El ex alcalde trataba de decir, según interpretan testigos presenciales, que él tiene ya su agenda hasta la corcha, que para eso lo aprieta su jefe de gabinete, el ex edil José Miguel Luque, hombre de la máxima confianza del presidente provincial, Juan Bueno. La gente salió hablando de la insólita intervención de Zoido, que tal vez quiso replicar aquella afirmación en la que Virginia Pérez reclamó un PP sin personalismos y trabajando en equipo. Si Pérez no quería versos libres, ayer le quedó claro que Zoido tiene agenda propia. Y sólo se la marca el calendario internacional… Y el Sevilla.

Arenas, el hombre que teme a la playa, se fue al fútbol. Malditas segundas residencias, malditos regalos de los griegos. Los pisos en la playa sólo traen problemas.
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Operación Manijero

Carlos Navarro Antolín | 21 de abril de 2016 a las 5:00

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EL evangelio apócrifo de la derecha andaluza dice que donde se reúnan dos o más arenistas, allí estará Arenas entre ellos. Ocurrió el Miércoles de Feria en la caseta El Manijero, en una de las escasas calles del real que gozan de la sombra de los plataneros. En un partido donde no se mueve una brisa de rebeldía, donde el motor del tiovivo de los caballitos siempre lo maneja el mismo, donde nunca hay cambio de baraja sino meros cambios de estampas y donde cambian los collares sin que haya ladridos, resultó llamativo que un grupo de conocidos militantes de la formación se reunieran en ambiente festivo lanzando proclamas sobre el futuro, la únión y la ilusión a través de las vuvuzelas de las redes sociales.

Algo se mueve en el PP de Sevilla, pensamos algunos. Pero la fotografía es escrupulosamente fiel a la cita del evangelio apócrifo , que como tal no es de San Mateo, ni mucho menos de Mateo (Risqué), el jefe de prensa de Arenas. La fotografía está tomada en la caseta de Jaime Raynaud, un veterano del PP que hizo de anfitrión, que asumió las funciones del icono de prestigio y, nunca se olvide, que es un clásico del arenismo sevillano por mucho que Javié no haya estado alguna vez a la altura de su fidelidad.

Sigamos con la foto en la que no está Arenas en cuerpo, pero sí en alma. Está Felisa Panadero, subdelegada del Gobierno, íntima amiga de la hermana de Arenas. Están Patricia del Pozo y Macarena O´Neill, santas justas y rufina del arenismo. Del Pozo acompañó a Arenas a declarar ante el juez Ruz en la Audiencia Nacional a cuenta de la supuesta financiación irregular del PP. Raynaud, O´Neill, Del Pozo y Rafa Salas (que no está en la foto y que hoy ocupa sitio en la Cámara de Cuentas) son el cuarteto más fiel de Arenas de los últimos años en Sevilla. Del Ayuntamiento aparecen los ediles Evelia Rincón, embajadora de Arenas en el palomar, y Beltrán Pérez, único de los actuales concejales que puede aspirar a la portavocía del grupo político en condiciones normales, tan leal a Arenas como José Luis Martínez, alias Pepelu, al que Javié impuso en puesto de salida en la lista triunfante de 2011, y Rafael Belmonte, enlace de Virginia y Beltrán Pérez con diversos estamentos de la sociedad civil. Si Raynaud prestigia la foto, la camarlenga Virginia Pérez, coordinadora del PP de Sevilla, concede de facto la bendición del aparato, y el alcalde de Carmona, Julián Ávila, otorga el barniz de poder de la provincia. Horas después de la fotografía,el mismísimo delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, acudió a compartir la fiesta, como se aprecia en la segunda ilustración del miércoles.

La foto del jueves a mediodía fue una réplica de los que se quedaron fuera: el propio Zoido, el presidente provincial Juan Bueno, José Luis Sanz y Ricardo Tarno. Aunque la noche de ese jueves, Sanz y Beltrán Pérez –ya con menos público– compartieron velada junto al concejal Alberto Díaz… Juego de tronos, juego de casetas. Si alguien externo al actual grupo municipal tiene opciones de probar bocado fuerte en la capital por trayectoria, tradición orgánica y poder territorial (Tomares) es el senador Sanz, al que la Alcaldía de su municipio se le queda pequeña. La caballería tomareña relincha en el Aljarafe a la espera de bajar algún día (al trote, sin teleférico) hasta la capital cuando el zoidismo quede sellado.

Arenas no estaba pero se reunieron en su nombre. Arenas es el manijero. Como la caseta. Siempre a la sombra… del platanero.
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El peligroso círculo de confort

Carlos Navarro Antolín | 12 de enero de 2016 a las 5:00

Sevilla,01/12/2014.
A mayor decadencia del imperio, más grandes las estatuas. Cuanto más indiscreto es el canto de las sirenas del estómago por el hambre acumulada, más migas de pan impostadas en las solapas del abrigo. Los romanos ocultaban su decadencia. Carpanta maquillaba a duras penas sus míticas ganas de hincarle el diento al pollo asado. En la política actual hay fotografías oficiales que representan a la perfección el drama, gestos que recuerdan a la Roma de la grandeza perdida, y decisiones revestidas de fuerza que recuerdan a la frustración del infortunado personaje de Bruguera al que el plato de comida caliente, al final, siempre le resultaba esquivo.

El portavoz del Grupo Popular en el Ayuntamiento y ex alcalde de la ciudad, Juan Ignacio Zoido, convocó a los concejales en la tarde ayer para comunicarles el nombramiento de Gregorio Serrano como su portavoz adjunto. La cosa tiene mérito. No porque Serrano, veterano de la política municipal, consiga por fin un reconocimiento político (más allá de la sobrecarga de competencias de los cuatro años de gobierno), sino porque Zoido afronta la tarea de tomar una decisión en clave interna. Y lo hace provocando una fuerte contestación que, como siempre ocurre en el PP, queda muda a la hora de la reunión. Zoido en realidad quería proclamar a Curro Pérez como portavoz adjunto a finales de la pasada semana, pero la dirección provincial desautorizó este nombramiento. No se olvide que el presidente provincial, Juan Bueno, lo es también del grupo municipal. Bueno intervino en la sesión vespertina de ayer, en presencia de doce concejales y dos asesores, para proclamar que el nombramiento de Serrano y otros cambios menores de organización interna (pedreas en el reparto de fiscalización de los distritos y otras chucherías de consolación) se había hecho de acuerdo con el partido. Revestido con la estola del aparato oficial, agitó el hisopo para bendecir al nuevo portavoz adjunto mientras el fiel José Miguel Luque sostenía el acetre. ¡Vaya sapo que se traga el bueno de Bueno para mantener prietas las filas! Por lo demás, el presidente provincial dijo unas palabritas de rigor sobre el esfuerzo que espera de todos, la dificultad de la coyuntura política actual, la incertidumbre sobre la posibilidad de unas nuevas elecciones generales y, por último, aludió a los “procesos de renovación del partido” en referencia al próximo congreso provincial.

Con razón Virginia Pérez, coordinadora general del PP sevillano, estaba que trinaba en la mañana de ayer en la Diputación. La Pérez, a la que algunos ven perfiles susanistas en clave conservadora, ya advirtió en la última junta directiva provincial que no quiere personalismos. Y la forma en que Zoido ha tramitado la designación (legítima) de su portavoz adjunto ha rayado en el cesarismo propio de la decadencia en el contexto de un momento político especialmente delicado.

Zoido desprecia los aparatos del partido y tiene escasa consideración por los políticos sin oficio propio o forjados en las filas de Nuevas Generaciones. No tuvo más remedio que respetar el veto a Curro Pérez. Pero ya no iba aceptar más tutelas. Ni tutías, que diría don Manuel. Optó por demorar la reunión hasta el lunes y tuvo que elegir a Serrano, un concejal trabajador y leal a su liderazgo, una pieza sólida de ese círculo de confort que Zoido se ha ido creando en los últimos años y que ha ido recortando los campos de acción de un político que antes no daba ni un voto, ni un tema por perdido. En la orilla deja a Alberto Díaz, número siete de la lista electoral. Y en el limbo del odio africano arrincona a Beltrán Pérez, por el que ex alcalde tiene un problema indisimulado de celos. No hay foto oficial de familia que pueda maquillar la desolación de la mayoría de los concejales del grupo, indignados ayer no tanto por la designación de Serrano, sino por las formas en las que se ha tramitado su nombramiento. Muchos preparan ya ese plato frío que no falta nunca en los fogones de la política: la venganza.

El día de ayer aún podía mejorar. Y lo hizo. Zoido anunció en la reunión a puerta cerrada que ha encargado a Curro Pérez –abróchense los cinturones– nada menos que la redacción de un plan estratégico de trabajo del grupo municipal con vistas a 2029. Se trata de preparar la ciudad para el centenario de la Exposición Iberoamericana. ¡Largo me lo fiáis, amigo Sancho! El plan tiene como objetivo prioritario recuperar el poder municipal en 2019 para afrontar después una década de trabajo que deje a Sevilla lista para la gloriosa efemérides. El humo que despide el polo químico de Huelva (va por usted el guiño, Curro Pérez) se queda corto con el venteado ayer en el palomar por el ex alcalde de la ciudad. Ahora que Zoido se marcha a Madrid (decadencia), más ambiciosos son los objetivos fijados (altas las estatuas). Las caras no estaban para chistes ni pantomimas trazadas en hojas de ruta a trece años vista.

El círculo de confort ha absorbido al líder, ha terminado por empequeñecer la figura del político, del dirigente que fue durante dos años la referencia indiscutida del centro derecha andaluz tras años de trabajo a destajo en las que se forjó un perfil de simpatía que convenció a muchos votantes de los barrios tradicionalmente de izquierdas. Pero después vinieron los incumplimientos (más de 60.000 votos perdidos en cuatro años), las frivolidades como ciertas concesiones de medallas de la ciudad, las fotos en el Hola en bodas de chisteras y en otros saraos repletos de agradaores (alejamiento del votante de barrio) y, cómo no, la nefasta aventura de la presidencia regional. Sevilla no es generosa a la hora de administrar el perdón, de ahí el batacazo de las urnas en las municipales. No toda la culpa es de Rajoy. Y presumir de victoria en número de votos es tan legítimo para el consumo interno como irrisorio en los foros públicos.

Tras el teatro de la reunión, copichuela del grupo municipal en un pub irlandés con asistencia de los tres ediles que han dimitido hasta ahora por muy distintas razones: Asunción Fley, Javier Landa y José Luis Vargas. Todos regalaron al ex alcalde un Giraldillo para que le acompañe en su nueva etapa como diputado en Madrid. Las Cortes se constituyen esta semana. Guardando la viña se queda Serrano, un apasionado de la política municipal al que muchos de los suyos no le harán la senda fácil al activar el google a la búsqueda de mochilas en su gestión, ya sea en Fitonovo o en los gastos de la Asociación para la Promoción Exterior de Sevilla.

La función continúa. Unos cultivan el jajajá en público y otros afilan la daga en privado. Carpanta nunca se come el pollo, pero disimula esparciendo migas como portavocías adjuntas en tiempos de penuria. Se nos rompió Sevilla de tanto usarla. Políticos, política.

Los 20.000 polvorones del PP

Carlos Navarro Antolín | 29 de noviembre de 2015 a las 5:00

Sede regional del PP. Juanma Moreno preside el Consejo de Alcald
Foto polvorones
POLVORONES, mantecados, panderetas, golosinas… La derecha endulza el diciembre electoral. Ya están las flores de pascua en la sede provincial de la calle Rioja. Saquen la zambomba, la botella de anís con la cuchara y los camellos de la Zoidonavidad que perdimos en el Waterloo del PP sevillano.

El PP de Sevilla prepara la infantería de cara a la inminente campaña electoral: un campaña de pandereta. Literal, oiga. A los lemas, argumentarios y fotocoles procedentes de Génova, los chicos de Juan Bueno suman estrategia propia más allá de Arriolo, ese señor cuya mujer ha quedado castigada al número dos de la lista por Málaga por obra y gracia de Moreno Bonilla. Algunos aún quieren desplegar una pancarta XXL en la sede de San Fernando: “Gracias, Juanma”. Pues los populares sevillanos, brazos en jarra, están en contra de la globalización impuesta por el marido de Celia Villalobos y se han trabajado el sello propio, han montado su Imaginarium particular. El partido ha encargado nada menos que 20.000 unidades de polvorones y mantecados, 5.000 panderetas y varios sacos de golosinas. Los chicos de la gaviota han negociado con el consejo regulador de la denominación de origen de Estepa, donde se han preparado expresamente para el partido unos paquetes que dan derecho a un micropolvorón y a un micromantecado. Ya mismo van a estar ustedes viendo a Zoido, pedazo de número uno por Sevilla gracias a Cospedal, pegando barzones por esos barrios de la capital y por esos pueblos del Aljarafe con la furgoneta cargada de polvorones y panderetas, dispuesto al dadivoso reparto como el rey mago que se quedó sin ser por perder la Alcaldía como el moro perdió la Alhambra (de tirador mejor que de botellín).

Esta campaña del PP es la del Almendro, según sus propios promotores. El mensaje al electorado es claro: vuelva a casa por Navidad. Por eso se olvidarán las gaitas del voto prestado y se centrará el esfuerzo en los distritos y pueblos azules de toda la vida. La campaña más azul del PP, azul pavo trufado de Navidad. El PP repartirá polvorones, panderetas y golosinas en distritos como Nervión, Los Remedios, el Porvenir y Heliópolis. Y en pueblos como Mairena del Aljarafe, Gines, Tomares… Sin olvidar las grandes masas de población de Alcalá de Guadaíra, donde el PSOE se ha aflojado, y Dos Hermanas, donde unos vienen y otros van, pero Francisco Toscano siempre está. Dos municipios donde hay que echar la caña porque en ellos están los grandes bancos de peces que pueden ayudar a cargar las redes de don Mariano, el señor que comenta partidos de fútbol y se ausenta de los debates. “No es momento de convencer, ni de pedir votos prestados, sino de fidelizar al votante, de restablecer la relación con el sevillano que siempre nos tuvo como opción”, palabra del PP de Sevilla.

El objetivo del 20-D en la capital de Andalucía (dicho sea con permiso de Paco de la Torre) es recuperar al votante de toda la vida, al que se marchó con Ciudadanos en las autonómicas y se horrorizó cuando su voto valió para investir a Susana Díaz como presidenta andaluza, al que se derechizó votando a Vox, harto de la coles de un centro-derecha acomplejado en cuestiones como el separatismo catalán y la ley del aborto, y al que se quedó directamente en casa para pegar un rejón de castigo.

El PP es consciente de la dificultad (casi imposibilidad) de repetir el resultado de las generales de 2011 en la circunscripción de Sevilla, cuando se alcanzó el mejor registro de la historia de la democracia, incluso por encima de la mayoría absoluta de Aznar de 2000. En las últimas generales, obtuvo un 38,6% de los votos, un porcentaje que se tradujo en cinco diputados, el récord del PP sevillano en la Carrera de San Jerónimo. Fue la cita electoral en la que más cerca estuvo del PSOE, que se quedó con un 41,7%. Ese 20-N de 2011 en que se despidió al nefasto ZP, los populares sevillanos se beneficiaron del tirón de las municipales aún recientes, en las que Zoido venía de romper todos los registros, tanto los de su partido como los del PSOE. La coyuntura hoy es distinta en Sevilla, por mucho que las cocinas del CIS informen de la recuperación de Rajoy en España.

¿Servirán las panderetas para conseguir, al menos, un porcentaje que garantice cuatro escaños? Ahí estaría el éxito de una formación política que en Sevilla anda necesitada de buenas dosis de redbull tras seguir noqueada por el desalojo cruel de la Alcaldía. 60.000 sevillanos retiraron su confianza al gobierno de los 20 concejales, lo que supuso prácticamente un desahucio y desencadenó en la formación de un melancólico grupo popular supeditado al futuro personal del portavoz, anestesiado por los golpes recibidos cuando la mayoría daba por hechos los ocho años en la poltrona, e incapaz de hacer autocrítica.

–La culpa fue de Rajoy.
–¡Usted sí que sabe!

Un semestre después, el comité de campaña lo apuesta todo a los barrios y a los pueblos de siempre, adelanta la Navidad y , por tanto, las citas con esos votantes de la familia que no están dispuestos a aportar el postre, pero a los que se suplicará que acudan con la mejor sonrisa… Y la botellita de Rioja del voto. Si Sevilla logra cuatro diputados, Rajoy estará cerca de los 150 que permitan la formación de gobierno. La mesa está puesta, hay viandas para todos y la suegra resabiada (Arenas) no acude. Cría cuervos, Javié, que no te sacan ni los polvorones de limón, esos que sufren una indigna marginación secular.

Arenas echa sal en la herida

Carlos Navarro Antolín | 9 de junio de 2015 a las 5:00

Sev.
OCURRIÓ al término de la junta directiva provincial del PP, cuando el reloj ya casi marcaba las fatigas de dos horas de sesión. El factótum del partido en Andalucía, la única voz del sur que tiene fuerza en la sede de la calle Génova, tuvo la cortesía de pedir la venia al presidente provincial, Juan Bueno: “Juan, ¿tú quieres cerrar?” Y Juan no quiso cerrar, dejó el honor del último turno de palabra a Javier Arenas, vicesecretario general que había estado dirigiendo la reunión e incluso bajando a la arena de responder a algunos de los encendidos representantes de pueblos y distritos. El pavo real desplegó el colorido de su cola donde mejor sabe: las reuniones del PP sevillano. Para eso es el líder natural. Comenzó con un dato objetivo: se ha recorrido casi cuarenta pueblos de la provincia, dando barzones por las carreteras de Dios, pegando abrazos y obsequiando con pellizcos en la mejilla a esos candidatos condenados a ser líderes de la oposición. Desarrolló un discurso en positivo con referencias al “orgullo” de ser el PP en los momentos duros. Es sabido que jamás le han gustado ni los versos libres ni la estrategia de quienes han querido presentarse por encima de las siglas. En la pasada campaña sólo se le vio en la capital con ocasión del mitin de Rajoy organizado en un palmo de terreno del Prado de San Sebastián. Y estuvo callado en la primera fila. Pero Arenas se despachó a gusto en la junta directiva provincial a puerta cerrada. Habló del viento favorable que sopló en 2011, cuando las siglas del PP estaban robustas y esa fuerza aupó a muchos candidatos. Y admitió los tiempos difíciles que ahora se viven y que invitan a aguantar el tirón, pero siempre bajo las siglas, con el partido como núcleo único donde todo debe forjarse. Y ahí, justo en ese momento, cargó contra las apuestas por los independientes en las listas electorales. “Este partido es de los que estamos aquí, de los que hemos enterrado a compañeros por defender nuestras siglas, no de los independientes”.

Tenía muy cerca a Juan Ignacio Zoido, que en los días de campaña había presumido por enésima vez de no haberse criado en las juventudes del PP, ni de necesitar de la política para subsistir –dos verdades irrefutables– cuando soltó la perla mayor: “El que piense que está por encima del partido se la acaba pegando”. ¿Se refería a la sangría de 60.000 votos que se le han ido al alcalde? ¿Esta aludiendo a una lista electoral cuyos principales puestos estaban reservados a independientes mientras a los perfiles políticos se le habían reservado localidades en la grada de sol? Así lo entendieron todos. No había que ser licenciado en Ciencias Políticas para oír el ruido del “misil” ni apreciar la dureza de la “daga”, según los calificativos usados por varios asistentes, que Arenas acababa de lanzar contra Juan Ignacio Zoido en los minutos finales de una junta directiva provincial celebrada en cierto ambiente de tensión contenida, toda la tensión que se suele evidenciar en un partido donde casi no existen disensiones internas. Arenas acababa de hacer una defensa del militante puro y duro frente a los concejales que sólo calientan el sillón en tiempos de gobierno.

Juan Bueno abrió la junta con un discurso sin autocrítica pese al descalabro electoral. Hizo una hábil faena de aliño donde sólo destacó, quizás, su rechazo a admitir que los 95 candidatos del PP no sean capaces de ser alcaldes. Tal vez fue un escudo para que esos candidatos tampoco lo culpen a él.

Zoido habló para pedir unidad hasta las elecciones generales, una estrategia de pelotazo hacia adelante y a seguir con el partido. Cualquier solución o medida debe ser pospuesta para no abrir más grietas. Tan sólo se permitió cierto análisis del 24-M al considerar que Ciudadanos ha restado votos al PP en la capital. Poco más.

El presidente de Nuevas Generaciones en Andalucía, Luis Paniagua, estuvo especialmente pesimista de cara a las generales. Defendió la necesidad de una transformación a fondo del partido. Arenas restó tensión en ese momento tras una intervención apocalíptica: “A Pani lo vamos a tener que fichar de animador para las próximas elecciones, ¿eh?”.

Cristobalina Moro, presidenta del PP en el distrito San Pablo-Santa Justa, tuvo una intervención sonada. Denunció que durante cuatro años no se había oído la voz de los distritos. Narró que el partido había alcanzado el Everest con los veinte concejales, pero que después el personal se había quedado mirando las nubes para despeñarse finalmente. Se emocionó durante su discurso, de tal forma que Arenas intervino: “No te preocupes, Cristi, cálmate y luego te volvemos a pasar el micrófono”. Zoido le respondió asegurando que tenía constancia al detalle de lo duro que se había trabajado en los distritos porque había estado personalmente al tanto, pero que pedía disculpas si esta militante consideraba que no había sido así:“Te ruego que me perdones”.

José Leocadio Ortega, mayoría absoluta en Pilas, abogó por la unidad y el trabajo. Se puso de ejemplo al perder la mayoría absoluta en 2011 y ponerse a trabajar desde aquel día para su recuperación. La candidata por Villamanrique se quejó del escaso apoyo del aparato provincial, “salvo Juan de la Rosa”, coordinador de la campaña. Afeó que no se le avisara de la visita al pueblo de la subdelegada del Gobierno con motivo del Plan Romero. Y José Luis García, delegado del distrito Sur, clamó para que Rajoy levante el pie del acelerador y permita más alegrías en el final de la legislatura. Pero ningún concejal de la capital presente en la sala dijo ni mú en clave local. El silencio de los corderos. Los independientes no pudieron decir esta boca es mía. No estaban. No son del partido, ni el partido es de ellos. El campo es para quien lo trabaja, y el PPpara sus militantes. Palabra de Arenas. Que tome nota Zoido. Aquellos partidos de pádel en Antares se perdieron como se perdió Ecovol. Zoido aún está pagando la factura de la aventura de la presidencia regional donde muchos arenistas se sintieron orillados. Ni olvidan, ni perdonan.

Los 40 pueblos de Arenas y el mensaje de Raynaud

Carlos Navarro Antolín | 27 de marzo de 2015 a las 5:00

ARENAS GARANTIZA DIÁLOGO SOBRE LA REFORMA Y RETA A SÁNCHEZ OFREZCA PROPUESTAS

El PP de Sevilla celebró ayer la junta directiva provincial de rigor tras el batacazo del domingo, que lo del domingo es como el penalti clarísimo que todo el mundo ve menos el árbitro, pues eso: el batacazo que toda Andalucía ha presenciado menos la secretaria general, Dolores López, que hizo a puerta cerrada el informe de la señorita Pepis que toda España ya conoce. Pues a la junta de Sevilla acudieron Arenas y Zoido. La verdad es que el personal habló bastante, algunos se explayaron y hubo cierto debate.

El presidente provincial, Juan Bueno, hizo autocrítica, de acuerdo con su habitual perfil de político con los pies en el suelo, sin concesiones al país de las maravillas que algunas Alicias pintan con más voluntarismo pueril que análisis político serio. Y hubo intervenciones hasta revestidas de solemnidad. Apunten una, sobre todo la del diputado andaluz Jaime Raynaud, que abogó por la máxima concentración de cara a las municipales, pero dijo que después de los comicios habrá que replantearse “el futuro del PP de Sevilla”. Ojo que Raynaud ha formado parte del comité de campaña de Moreno Bonilla y es persona de confianza en la actual estructura regional. Raynaud también hizo una confesión. Contó que en 2012 fue testigo de una conversación en la que Arenas estaba dispuesto a acudir al debate de Canal Sur, donde la silla del líder del PP quedó vacía, pero que otros asesores fueron los que expusieron que no debía acudir, que allí tenía mucho que perder y muy poco que ganar. Dentro de esa solemnidad ovacionada, Raynaud definió la noche del pasado domingo como el momento más amargo de su trayectoria política. Pero, sin duda, el mensaje que dejó a muchos asistentes con la ceja levantada fue el del futuro del PP de Sevilla…

El alcalde, Juan Ignacio Zoido, se tuvo que a ir a cumplir con su agenda institucional, pero antes tomó la palabra para pedir que el partido no pierda un minuto, que haya presencia de los militantes en las calles y, sobre todo, que los concejales de la capital se dediquen a la capital, y no anden dispersos por los pueblos, donde en ocasiones son reclamados para algunos mítines. La coordinadora general del PP de Sevilla y número tres de la estructura regional, Virginia Pérez, replicó que los concejales de los pueblos también se dedicarán sólo a los pueblos…

El ex concejal Jaime Bretón sacó el debate sobre el papel de los ministros en las elecciones, más partidario de que ayuden a la hora de sacar adelante gestiones sobre proyectos concretos que de invitarlos a los mítines o a visitar los barrios. Rafael Carmona, del comité de campaña de Moreno Bonilla, y el concejal José Luis García, mostraron su apoyo al desembarco de los ministros y a la necesidad de defender la gestión del Gobierno de España. Luis Paniagua, presidente de Nuevas Generaciones de Andalucía, apuntó a la clave de fondo, al subrayar que la cuestión no es si deben o no venir los ministros, sino que el propio debate demuestra que tal vez los ministros están amortizados de alguna manera. David Antequera, director del Distrito Los Remedios, fijó la pérdida del medio millón de votos en Andalucía en la gestión del PP en asuntos tan sensibles como el aborto y la corrupción. El ex concejal Ricardo Villena se atrevió a ser optimista, en una suerte de defensa de los resultados en las autonómicas, que en su opinión no han sido tan malos.

Y Arenas cerró la junta directiva provincial. El factótum del PP andaluz dio las ordenes precisas: en las elecciones municipales hay que hablar de temas locales, nada de andarse por las ramas. El PP es un partido ganador, arengó a la tropa hispalense. No toca hablar del Gobierno de España, sino de los problemas de las ciudades. Javié dejó claro a sus chicos que el PP no es un partido “coyuntural”, en alusión a Podemos y Ciudadanos, sino una formación con años de experiencia y estructura duradera. También dibujó el perfil del votante del PP: muy crítico con su partido, mucho más que el del PSOE, que perdona ciertos fallos. Auguró un resultado muy distinto para el PP en las municipales en comparación con el hundimiento autonómico. Ofreció otro dato curioso: los mítines tienen cada vez menos repercusión. Arenas prefiere las mañanas en los mercados y los paseos por las calles. Y en ese momento anunció que se volcará personalmente en la provincia de Sevilla en la próxima campaña: quiere visitar entre 35 y 40 pueblos de la provincia. “Juan, estoy a tu disposición para ir al pueblo que tú me mandes”, le dijo al presidente provincial, Juan Bueno. Arenas se olvida momentáneamente de Almería para consagrarse a la ruta de los pueblos de la provincia más difícil para el PP: Sevilla. Arenas, cómo no, alabó la campaña de Moreno Bonilla, que no estuvo en la junta directiva provincial, pero para el que pidió un aplauso.

Tarde de caras largas en el PP

Carlos Navarro Antolín | 6 de marzo de 2015 a las 5:00

JUANMA MORENO ACUSA A DÍAZ DE "DESEMPOLVAR" CINCO PLANES DE EMPLEO EN 9 DÍAS
Las tripas de la encuesta del CIS vaticinaron muchas de las Alcaldías que el PP obtuvo en 2011, sobre todo la de Sevilla, con aquel desarrollo que Arriola hizo a lápiz y que se conserva en el cajón de un periodista. Las tripas de la encuesta del CIS para las autonómicas de 2015 han despertado el cascabeleo de las mulillas en las sedes del PP, esa melodía que anuncia la sangre en la plaza y el descalabro en las elecciones. El voto autonómico se hunde. La tarde del miércoles fue movida en las ocho sedes del partido, convertidas en camarotes sin manos para tapar tantas goteras.

Hasta cuatro reuniones hubo en la de Sevilla. Las sesiones comenzaron a las cinco de la tarde. Primero, los componentes de la lista al Parlamento. Dos horas después, a las siete, los presidentes locales. Posteriormente, los alcaldes de la provincia. Y, por último, los cargos públicos. En el caso de Sevilla, la terna que dirigió las cuatro sesiones estuvo compuesta por Juan Bueno, presidente provincial; Eloy Carmona, secretario general y Virginia Pérez, coordinadora. Los tres manejaban ya los principales datos de la encuesta oficial. Hicieron un llamamiento muy serio a la movilización. ¿La razón? El PP está demasiado volcado en las municipales de mayo, por lo que urge colocar al partido en clave autonómica y lograr una acción conjunta de los ayuntamientos para que los esfuerzos no se dispersen. ¡Pero sólo quedan quince días! Hay que salvar los muebles con un candidato que apenas supera el 40% de grado de conocimiento y con una militancia travestida de Sísifo sin fuerzas, con la toalla tirada cuando oye hablar de Andalucía. Los asistentes interpretaron las sesiones como un toque de retreta en toda regla. Algunos recordaron en privado que con 37 diputados se le dieron las gracias a Téofila Martínez y vuélvase usted a Cádiz por la de peaje. Otros apuntaron ya al registrador de la propiedad como el culpable de la situación por aquel dedazo del que se cumple un año, un período de tiempo en el que algunos echan en falta hasta una mínima campaña de vallas para publicitar a Juanma Moreno. Reuniones como las de Sevilla también se celebraron en las otras siete sedes.

Estaban pensando en mayo cuando fueron sorprendidos en marzo. Aquí no hay lápiz victorioso de Arriola. Sólo el cascabelo de las mulillas en una primavera de naranjas amargas.

Juan Bueno, profesor de E.G.B. en la Policía Local

Carlos Navarro Antolín | 17 de junio de 2014 a las 5:00

El delegado de Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento de Sevilla, Juan Bueno, presenta la nueva propuesta de aparcamiento regulado por zona azul para la ciudad.
Al delegado de Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento, Juan Bueno, se le ha puesto toda la cara de señor que exclama compungido: “Lamento tener que defender lo obvio”. Porque obvio es, o debería serlo, que el agente de cualquier cuerpo de seguridad del Estado salude y trate con educación a un ciudadano, no emplee horas de servicio en hablar por el teléfono móvil, se identifique cuando así se le requiera y presente un aspecto en líneas generales aseado, por referir exclusivamente aquellos requisitos que se prestan aparentemente a menor discusión, que ya se sabe que corren malos tiempos para la lírica y para el ejercicio de la autoridad y de su prima hermana: la disciplina. La lectura del borrador del primer reglamento de la Policía Local de Sevilla es una suerte de tratado de las buenas maneras, de capítulo especial que enfrentaba en paneles al “niño bien educado y el niño mal educado” en la E.G.B., aquellas iniciales que aludían a la primero denostada y ahora añorada Educación General Básica. Algunas de las normas incluidas en el borrador no son más que pautas del civismo más elemental, asumibles por cualquier ciudadano en su vida cotidiana. Cualquier vecino de fuera de Sevilla que lea detenidamente el borrador podría plantearse el grado de degradación al que ha llegado la Policía Local para que sea preciso imponer a los agentes unos modos de conducta elementales. Ahora que el sector del taxi se levanta en armas por las plataformas que organizan viajes compartidos entre particulares para ahorrar costes, conviene recordar una de las opiniones más difundidas por las redes sociales: más le valdría al taxi atender con más amabilidad, sin tanto rodeo y cuidar con más periodicidad el aspecto de los vehículos para justificar así el precio de la tarifa.
El gobierno local del PP, quizás para ir preparando el terreno de la negociación complicada que ahora arranca, accedió hace unos meses a organizar una campaña de mejora de la imagen de la Policía Local de Sevilla. Más le valdría a algunos agentes aplicarse una analogía de la solución planteada para el taxi: atender con amabilidad a los ciudadanos, sin chulerías, ni prepotencia, ni desdén; sin el postureo de un sheriff del asfalto. No hay otra campaña mejor que la de la labor realizada con diligencia y buena fe. El márketing jamás puede sustituir el trabajo bien hecho, ni es posible la reeducación por reglamento. Y el borrador del reglamento policial recuerda la reflexión de Romanones (que rima con galones) que suscitó aquel cartel ya comentado a la salida de un salón de celebraciones en la provincia de Huelva: “Prohibido armar escándalo a la salida”. Y alguien exclamó: “Dios, qué tropa…” Por las prohibiciones se conoce a la sociedad de un momento. Y hay sociedades a las que se les recuerda lo obvio: “Prohibido orinar fuera de la taza”.