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El Defensor mordió la manzana

Carlos Navarro Antolín | 13 de mayo de 2014 a las 20:36

Pleno extraordinario del Ayuntamiento.  Comparece José Barranca.
José Barranca no es un político. Es un militar. Su código de valores es el de Caballería, no el de los argumentarios precocinados, las declaraciones de carril, las conductas lanares y la disciplina de aparato. El problema de Barranca es que está dentro del teatro de la política y ayer mordió la manzana que le puso por delante la astuta serpiente del PSOE en el escenario más importante de la tragicomedia de la vida municipal: el Salón Colón. Los socialistas han esperado tres años para estrenarse en un Pleno con José Barranca, al que los dos grupos de izquierda que componen la actual oposición han pintado siempre con rabo y cuernos. El repentino interés del grupo socialista por participar esta vez en el Pleno no era otro que sacar rédito político del enfrentamiento sordo mantenido en el último mes entre el presidente del Pleno y delegado de Relaciones Institucionales, Javier Landa, y el propio Barranca a cuenta de la elaboración de la memoria. Landa, otro que no es político aunque últimamente asiste a todos los actos orgánicos del PP, se negó a recibir una memoria con valoraciones personales y se lo dijo por escrito al Defensor. Y Barranca rehusó suprimirlas. Al final se han publicado (Landa ha quedado desautorizado) pero el Pleno sólo tomó conocimiento oficialmente (tararí) del balance de la comisión del Defensor en la tramitación de los expedientes.
Espadas acudió con sus chicos a evidenciar la división de pareceres entre Landa y Barranca, a seguir recordando que no le gusta la figura del Defensor y a restar mérito y eficacia a su trabajo. La manzana, facilona y previsible, estaba servida. El político se llevó a su terreno al militar. Barranca mordió la fruta y los efectos fueron inmediatos.Entró al trapo al identificar en su discurso a los socialistas municipales con el Gobierno de la Junta “que entregó las llaves a la Corrala Utopía” –asumiendo de facto la posición del PP–, al tomarse la licencia de mandar callar a la concejal Encarnación Martínez, lo que provocó que Landa viera pista libre y experimentara el placer de recordarle con toda razón y con toda legitimación que no se tomara esa atribución; y sobre todo cuando se dirigió a Espadas con escasa fortuna: “Le he tendido la mano y usted me la ha mordido”. Guau.
Barranca –aun harto de tres años de desprecios– saludó a los portavoces del PSOE e IU al entrar en el Pleno. Pero le sobraron los cinco minutos de su segunda intervención. Y hasta el final, todo es teatro.

Moreno Bonilla pisa Trifón

Carlos Navarro Antolín | 8 de abril de 2014 a las 5:00

El líder regional del PP se estrenó el pasado miércoles en el Ayuntamiento de Sevilla. Visitó el edificio noble de la Plaza Nueva, donde fue recibido por el alcalde, Juan Ignacio Zoido. Llamó la atención la escasez de concejales del grupo popular. No se les avisó. Enseguía ocurría eso cuando el otrora todopoderoso Arenas se daba una vuelta por la Plaza Nueva para controlar el cortijo… Es verdad que Javié no subía al palomar en los años de oposición del PP, pero todos los concejales estaban en posición de firmes en el andén del Ayuntamiento y en la sesión posterior en los salones del Hotel Inglaterra. Y eso que esas visitas solían ser en la mañana de los sábados, antes o después del partidito de pádel en la pista del Club Antares. Ay, aquel glamour sabatino…
Escuálida presencia.

Del grupo popular sólo se vio a su portavoz, Juan Bueno, que además es el presidente provincial. Ya un Beltrán Pérez que andaba casualmente por allí y al que sorprendieron después con Moreno Bonilla en la barra cafetera de Trifón. Ahí Moreno Bonilla ha estado valiente, visitando uno de los santuarios hosteleros de la vida municipal. Algunos se acordaron del gesto de Zoido cuando en noviembre de 2005 visitó a solas la Basílica de la Macarena, sin el omnipresente Arenas a su lado. Moreno Bonilla ya ha pisado Trifón… sin Zoido.

El PSOE y el fútbol

Cuando nada menos que el presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos, y la secretaria general del partido en Sevilla, Verónica Pérez, han de ratificar al candidato a un año de las elecciones, mal huele la cosa para algunos observadores del seno de la formación del puño y la rosa. Ocurre como con los entrenadores de fútbol que son confirmados en su puesto. Yal poco tiempo, oh casualidad, pierden la confianza del consejo de administración. ¿Está todo el PSOE de Sevilla capital con Espadas? Ni muchísimo menos. En los últimos encuentros se ha echado en falta la presencia de agrupaciones de mucho peso. Nervion-San Pablo no aparece. Bellavista, inexistente. José Caballos y el secretario general de Macarena, Carmelo Gómez, no se destacan por su apoyo en los actos de Espadas. En Cerro-Amate sigue existiendo un sector crítico muy importante. Yel propio grupo municipal no es precisamente un ejemplo de estructura compacta. Continuará…

Locomía en la Policía Local

Carlos Navarro Antolín | 18 de febrero de 2014 a las 12:33

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Anda el delegado de Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento negociando con los sindicatos de la Policía Local un reglamento de régimen interno para aclarar esas cosas que nunca quedan claras en el funcionamiento de un cuerpo en el que uno ha tenido el gusto de conocer a verdaderos señores y el disgusto de tratar con auténticos niñatos. Ocurre como en el gremio del taxi, incluso como en el del periodismo, por supuesto. Hasta el mejor guiso corre el riesgo de tener un garbanzo duro o una morcilla grasienta que demanda omeprazol como esas cuadrillas que piden marcha cuando se dejan ir con las caderas. Juan Bueno está de luna de miel con los sindicatos policiales, hasta les ha organizado una campaña para mejorar la imagen del cuerpo. Dios lo coja confesado y lo ampare en la hora final algo más que lo ha amparado en la sucesión del PP andaluz, cuando pasó en horas de firmarle el aval a José Luis Sanz a entregárselo como el Boabdil del centro derecha sevillano al malagueño Moreno Bonilla, que no tiene nombre de árbitro, que no, que lo que tiene es nombre de imaginero de figuras secundarias de medio pelo de Semana Santa con escorzos imposibles y musculatura de triatletas. La de veces que va a salir Moreno Bonilla en los programas de mano de Semana Santa. Más que Astorga, el imaginero, no la localidad de las mantecadas. Qué malamente lo ha pasado Juan Bueno esta semana, con lo bueno que es este Bueno del PP, ¿verdad Ricardo Tarno? Si esta diócesis fría y de cuello duro tiene su sonrisa en el Cura Ignacio, el Ayuntamiento tiene su emoticono de educación y trato exquisito en Juan Bueno. Cuando la gente teclea un mensaje de texto y quiere dejar claro que el contenido es amable, lo firma directamente con un ‘Juan Bueno’, que es como se llama en ciertos círculos y con toda justicia a la carita sonriente de color amarillo. ¿Hay algún representante de aparato de partido más amable y complaciente en toda España que Juan Bueno, que es el aparato del PP en Sevilla? Con la mala fama que tienen siempre los aparatos, gente despiadada, sin escrúpulos, de mirada aviesa. Juan Bueno es el blanqueador de esa mala reputación de los aparatos, se pone la bata de colorines como los pediatras para no asustar a los críos. Es la sonrisa del régimen de los 20 concejales.

Esperemos que el reglamento de la Policía Local que se cocina en los fogones de la Plaza Nueva nos aclare esas cosas de andar por casa que todos siempre nos hemos preguntado sobre nuestros agentes, que no es la organización de la cúpula, ni si requiere un único mando o una bicefalia, ni quiénes deben trabajar los festivos, ni los planes especiales para las fechas de relumbrón, ni otras gaitas. Sencillamente es si la Policía Local admite ciertos atrezzos, como pintarse el pelo de colores en las vísperas de una Semana Santa, como ocurrió en la de 2000 (ojú), llevar el silbato con un cordón rojo enrollado en la hombrera, lucir pendientes o dejarse el pelo tan largo como un cantante de Locomía sin abanicos, pero con cartuchera. Tal vez el reglamento deba recoger que la gomilla de la cabellera debe hacer juego con el color del cordón del silbato, la extensión máxima de la melena o cuántos días puede estar el agente sin afeitarse (¿No quería Zoido limitar el tiempo máximo de aparcamiento a cinco días?). Uno, ingenuo, piensa siempre que un agente de la autoridad debe ser ejemplar en todo, desde en el trato que dispensa al ciudadano (como reivindicó José Barranca, valiente Defensor de la Ciudadanía) hasta en su indumentaria, pero esto debe ser un pensamiento políticamente incorrecto, propio de mentes retrógradas, involucionistas y con olor a naftalina. Seguro que es eso.

-Es usted un tiquismiquis que no se aguanta a sí mismo.

Si el Rey se toma la licencia de despojarse del cetro y la corona, corre el riesgo de que algún cortesano se tome la libertad de decirle que está desnudo. Es como el obispo auxiliar que anda semiescondido porque tras alguna homilía moralizante ha habido quien se ha colado en la sacristía para recordarle su condición de condenado por la Audiencia Nacional, que no es precisamente el juzgado de instrucción de Coria. O como el Ayuntamiento que no cumple con las ITE de sus propios edificios, pero le clava el rejón de una multa de 4.500 euros al particular o entidad que no cumpla con la ordenanza. Morro, se llama.
Si no hay cetro ni corona, al Rey pueden llegar hasta a ofrecerle un abanico para taparse sus vergüenzas. Abanico de Locomía. Yo me veo venir de lejos a este policía de madrugada por la calle Mateos Gago y me echo la mano a la cartera y salgo corriendo por Rodrigo Caro aprovechando que a esa hora no es que no haya gente, es que no hay veladores y se puede correr la mar de bien.

Zoido, el paisaje tras la aventura regional

Carlos Navarro Antolín | 24 de noviembre de 2013 a las 5:00

Pleno del Parlamento. me interesa Valderas, Griñán, Aguayo y ambiente.
Volver a ser lo que fue en su mejor etapa. Un político de vocación local, especializado en la distancia corta, abonado a la sonrisa y aspirante a jubilarse en el sillón de alcalde, como Teófila en Cádiz o Perico en Huelva. Zoido se prepara, por fin, para despojarse del incómodo traje de presidente del PP regional, que le aprieta como un traje de buzo, que le obliga a estar fuertemente vinculado a las siglas de un partido y de unas estructuras, jerarquías, agendas y compromisos de los que siempre huyó. Para Zoido más que para nadie, el partido es el medio, no el fin. Su gran aval es su marca personal. El alcalde de Sevilla está a las puertas de dedicarse de nuevo con exclusividad a lo que mejor se le ha dado hasta ahora, al margen de que en algún momento haya oído –que los ha oído– los cantos de sirena de San Telmo. Llegados a este punto, el objetivo último del embrollo en el que lo metió Dolores de Cospedal en julio de 2012 es gestionar una salida de la sede regional de la forma menos costosa posible. Lo que en condiciones normales equivaldría en política a bajar un escalón, en su caso supondrá la recuperación de la tranquilidad perdida, despojarse del corsé que en no pocas momentos le ha provocado irritación (“¡Estoy negro!”, le dijo al comité ejecutivo provincial el pasado mayo) y olvidarse de los difíciles juegos de equilibrio del mapa regional.
Zoido dejará de ser presidente del PP regional y, en consecuencia, su representación orgánica quedará de nuevo diluida, pero sólo sobre el papel. Quien sí está diluido es Javier Arenas, padre político de la inmensa mayoría de los políticos del PP andaluz, que está comprobando la ruindad de la condición humana. Quienes antes ni atrevían a valorar sus acciones en los pasillos de la sede del partido, lo hacen ya con todo desparpajo. Atrás quedan los tiempos en que no se tomaba una decisión sin su visto bueno. Todo debía estar bendecido por Javier. Simplemente era Javier, sin más apellidos. El PP regional de Zoido se ha manumitido en este sentido. Yel precio ha sido la ruptura de la complicidad de no pocas relaciones. Así es la política, como así es el fútbol. Se llaman amistades a lo que simplemente son una suerte de UTE.
El PP admite que Zoido seguirá teniendo un poder absoluto en los asuntos claves de la capital por mucho que baje del escalón regional. La formación de la lista electoral y la designación de los miembros del gobierno no se le discutirán. Ya gozó de esta potestad en 2011, cuando el entonces todopoderoso Javier Arenas no logró colarle algunos nombres ni en la candidatura ni en el organigrama municipal. Zoido sabe dejar sonar el teléfono y, llegado el caso, derivar las llamadas insistentes a Alberto Díaz, su jefe de gabinete –a quien recuperó de la empresa privada en Madrid en 2007– o a Gregorio Serrano, su concejal favorito con diferencia de entre los veinte que forman el gobierno. Tanto Serrano como su círculo se identifican ya plenamente con el alcalde. De hecho, Antonio Castaño, director del Consorcio de Turismo, y Rafael Rivas, director de la Delegación de Fiestas Mayores, gozan de una proximidad con Zoido que ya quisieran para sí algunos de los miembros del gobierno o de los principales asesores, que tienen que guardar cola de espera para despachar asuntos en la Alcaldía.
Hay unanimidad en las fuentes consultadas en que el número dos de la lista, el catedrático Javier Landa, ni siquiera fue una imposición de Arenas. “Zoido, más bien, se dejó convencer”, dicen quienes conocen la historia de aquellos meses. “Salvo anécdotas ocurridas con Landa, su labor no es nada mala y ya ha conseguido el objetivo de la Zona Franca”, precisan fuentes de la sede regional, aunque esta opinión no goza de unanimidad, precisamente. El partido sí valora de Landa que no se pierde un acto orgánico, un detalle que no tienen otros independientes de la lista electoral.
El presidente del PP en Sevilla, José Luis Sanz, y el secretario general del PP Sevilla, Juan Bueno, mantienen un encuentro con cargos electos del PP.
Un candidato del PSOE necesita, como mínimo, estar bien colocado en la ejecutiva. Pero Zoido se puede permitir el lujo de limitarse a ser alcalde de Sevilla con un asiento en el comité ejecutivo provincial y otro en el comité ejecutivo nacional. No necesita más.
El PP dista mucho del PSOE en cuanto al peso del aparato orgánico. Los candidatos de la formación de centro-derecha no necesitan el refrendo de la lista electoral distrito por distrito. Los socialistas someten la candidatura completa a la votación de cada una de las once agrupaciones, por lo que se evidencian los apoyos y los castigos, según los casos. Basta recordar a este respecto la falta de entusiasmo que generó en algunas de las grandes agrupaciones socialistas la candidatura liderada por Juan Espadas, que apostó por los independientes en detrimento de los secretarios generales de las agrupaciones, como había sido tradicional. En el PP confirman que a Zoido no se le va a realizar un marcaje estrecho en la capital. Juan Bueno y Eloy Carmona, presidente y secretario general del PP de Sevilla, respectivamente, tienen tarea suficiente en los 104 pueblos de la provincia –donde el PP ha avanzado en las últimos comicios de forma tan considerable como insuficiente– como para invertir tiempo en fiscalizar al alcalde en el tramo final del mandato. Juan Bueno es el presidente provincial del partido, sí; pero también es un concejal del Ayuntamiento sometido al mando del alcalde. Se repite en el PP la misma situación que cuando, por ejemplo, Soledad Becerril era alcaldesa y uno de sus concejales, Jaime Bretón, ostentaba la presidencia provincial. Soledad Becerril hacía y deshacía sin esperar ni recibir instrucciones del aparato, todo lo contrario a lo que ocurre en las filas socialistas.
Lo único que la estructura del partido exigirá a Zoido es la consolidación de la Alcaldía en 2015. Y en esta tarea –apuntan fuentes del partido– no tendrá ya el viento a favor del PP en España, por cuanto el Gobierno de Rajoy sufre ya el desgaste en las encuestas oficiales y privadas, ni el recuerdo reciente de las corruptelas del gobierno de PSOE e IU. Zoido no sólo tendrá que afrontar su reelección sin esas dos ventajas, sino que habrá de emplearse en explicar –cosa que ya ha empezado a hacer– que en este primer mandato no puede realizar todo lo prometido. La estructura del partido sí le ha planteado de forma insistente que debe alejarse de promesas irrealizables, sobre todo porque los ciudadanos no demandan ahora grandes proyectos, sino trabajo y no perder más calidad de vida. El de de 2011-2015 no puede ni debe ser el cuatrineo de iniciativas sonadas, más allá de la micropolítica, las luces de Navidad, los autobuses urbanos entrando hasta el corazón del centro, las obras en los colegios y las cuentas medianamente en orden. En esta línea, tampoco se ve como el recurso más recomendable la acusación reiterada a la Junta de Andalucía como la gran bloqueadora de los grandes proyectos. Tan cierto es que la Administración autonómica lastra algunas iniciativas, como que hay otras en las que no tiene culpa de su demora.
Zoido tendrá que hacer de Zoido en año y medio. “No perder un minuto más en Almería”, como apuntan en su equipo. Por el momento ha cambiado su imagen en la red social twitter, donde cuenta con casi 35.500 seguidores. Su imagen ahora es en blanco y negro, tratada con cierto brillo, lo que le da un aire de cantante de orquesta de fin de año. A su derecha aparece un primer plano de sus ojos y a la izquierda el lema Alcalde de Sevilla. Ni una referencia a las siglas del PP en quien hoy sigue siendo nada menos que el presidente regional. En twitter ha comenzado la recuperación de esa senda que le llevó a un rotundo éxito en 2011 y de la que hace año y medio tuvo que apartarse por imperativos del partido, una aventura que le ha reportado muchos inconvenientes y escasas ventajas.
Zoido no se ha criado en la estructura del partido ni tiene especial aprecio por los conocidos como aparatos. El suyo es de esos casos excepcionales en los que pasó de no ser militante a ser secretario general del PP andaluz en 2004, cuando el PP nacional se vino abajo y Rajoy le encargó a Arenas el enésimo intento de levantar los resultados en Andalucía. Su entorno más próximo en el Ayuntamiento no procede precisamente de las entrañas del aparato. Es un político que no está rodeado de políticos. Su actual núcleo duro, con el que intenta sacar alguno de los grandes proyectos de aquí a las elecciones de 2015, no es de un perfil precisamente político: ni el delegado de Urbanismo y Medio Ambiente, Maximiliano Vílchez, ni la delegada de Hacienda, Asunción Fley, ni el vicepresidente de las empresas municipales, Jesús Maza. Son personajes vistos con recelo por quienes se han forjado desde las bases de Nuevas Generaciones. Pero nadie osa decir ni pío ante una victoria de 20 concejales y en un partido donde las voces discordantes tendrían que estar tan protegidas como los linces de Doñana. Los problemas para Zoido sólo vendrán si la Alcaldía no es revalidada. Se la juega a una suerte de puerta grande o enfermería, no hay medias tintas, ni tiempo que perder en planes para hacerse con un cargo orgánico que compense la pérdida de la presidencia regional. Si pierde la Alcaldía, la figura de Zoido se esfumaría del Ayuntamiento y el partido le buscaría una salida digna en alguna institución de la capital de España. Pero sólo le salvaría a él. Su equipo tendría que hacer las maletas y buscarse otros destinos.

Alberto Díaz. El hombre que sabe decir no. Jefe de gabinete del alcalde. Zoido sonríe y promete. Y a Alberto Díaz le toca apuntar cada petición, activar su tramitación, gestionar cada compromiso que adquiere su jefe a pie de calle y, llegado el caso, decir que no. Su labor es fundamental al lado de un político de un perfil tan marcadamente popular. Su jefatura de gabinete incluye hasta las labores propias de un secretario personal de altas dignidades eclesiásticas. Tiene el valor añadido de una relación fluida con José Luis Sanz, Juan Bueno y Eloy Carmona.

Juan Bueno. La cara más amable del partido. Hombre puro y duro de partido. De trato correcto y formas exquisitas. De Arenas ha aprendido a encajar las críticas, una cualidad clave en un político de carrera. Se le conocen pocos enemigos y se le atribuye una gran capacidad negociadora. No tiene una especial relación personal con el alcalde, pero Zoido le da el sitio desde el momento en que es el presidente del PP de Sevilla. YBueno sabe que el tirón electoral lo tiene Zoido. Se complementan y conviven. No es poco.

José Luis Sanz. Su influencia se dispara. El cirineo de Zoido en su aventura regional será el próximo número uno en la sede de la calle San Fernando. La hoja de ruta indica que con Sanz de candidato del PP andaluz, su dimisión como alcalde de Tomares será una consecuencia ineludible. Susu sucesor será un concejal con residencia en el municipio, por lo que se descarta a Eloy Carmona. Se le atribuyen ideas claras sobre qué aspectos podrían ser mejorados en la gestión del Ayuntamiento de Sevilla. Al ser presidente regional y sevillano, su influencia se dispara en la capital.

Eloy Carmona. La previsible figura emergente. Si José Luis Sanz es el candidato del PP andaluz y, en consecuencia, se hace con las riendas del partido, a nadie que conozca medianamente este partido político le cabrá duda de que la figura emergente en Sevilla será la de Eloy Carmona, actual secretario general del PP hispalense y volcado en la Diputación. Procedente de las NN. GG., fue el gerente del partido cuando Sanz ostentó la presidencia. Yno dudo en acompañarle en la lista electoral cuando Sanz fue enviado a la conquista de Tomares.

Gregorio Serrano. El favorito del alcalde. No faltan quienes envidian su proximidad y cercanía con Juan Ignacio Zoido. Acumula cuatro delegaciones y desde las elecciones no sólo no se ha diluido entre tantas competencias, sino que ha ganado aún más influencia. No se le incluye en el núcleo duro de la gestión en el tramo final de mandato, pero su estrecha relación personal con Zoido es incontestable, lo que se evidencia tanto en actos oficiales como en las horas de asueto que comparten en las que se pueden forjar muchas decisiones claves.

La rebelión pendiente en el PP

Carlos Navarro Antolín | 6 de noviembre de 2013 a las 19:00

JUAN BUENO PRESIDE REUNION DE ALCALDES DEL PP
En la vida se topa uno con organismos que son verdaderos cantos a la importancia de las minorías, gente con personalidad suficiente para no sentirse menos por ser de un colectivo cuyos miembros caben en un taxi. Hay partidos políticos, hermandades, peñas, asociaciones, entidades y fundaciones sostenidos en su vida cotidiana por tres que pasaban por allí, entraron a tomar una cruzcampo y se quedaron para toda la vida. La hermandad de la Antigua o la de las ánimas de San Onofre son dos ejemplos de minorías de gran belleza y valor en la historia de las asociaciones religiosas sevillanas. En política hay un partido, el Partido Humanista, que es todo un clásico que siempre se presenta a las elecciones y del que hay que coger muchas papeletas en el colegio electoral para escribir por detrás durante todo el año. La función social y de protección del medio ambiente de esas papeletas es poco conocida. Cuantísimas libretas escolares o para apuntar números de teléfono se ahorran durante todo un año gracias a los mangazos de papeletas en los colegios electorales. Le echa usted una grapa a cincuenta o sesenta papeletas del Partido Humanista y, hala, a apuntar números de teléfonos a vuelapluma o los datos de la cita del médico. Otro colectivo muy selecto de cuya existencia supimos esta semana es el consejo de alcaldes del PP de la provincia de Sevilla.

-Oiga, ahí tiene que haber menos gente que en la nómina del Santo Entierro.

La verdad es que dicho así, sin anestesia, se queda uno algo perplejo, porque hasta hace bien poco los alcaldes de la provincia del PP podían ir hasta la sede regional en un cuadriciclo de los que se alquilan en el Parque de María Luisa y podían correr por los pasillos del aseo de la tabernita goletera de Peregil. La derecha siempre tuvo pendiente la conocida como rebelión de los catetos. El presidente del PP sevillano convocó al rimbombante consejo de alcaldes del PP nada menos que en la sede regional de la calle San Fernando, donde está la piedra llorosa de Javier Arenas (Aquí perdí Andalucía) y donde el salón de actos es muchísimo mayor que el de la sede provincial. Qué derroche de metros cuadrados, que servicios más lustrosos, qué agua más fresquita sale del bidón. Juan Bueno es como un Juan sin miedo, sin miedo a que se oyera el eco de su discurso en el salón donde citó a esos pocos alcaldes que tiene el PP en esas comarcas perdidas, héroes de la resistencia que ahora reciben la encomienda de bajar o congelar los impuestos, porque en materia fiscal siempre hay congelaciones al igual que las sequías siempre fueron pertinaces, los fumadores son empedernidos y los premios de lotería están muy repartidos. ¿Para cuándo una marca de frigoríficos va a patrocinar las ruedas de prensa de presentación de ordenanzas y campañas fiscales?

Por mucho que José Luis Sanz lograra duplicar las Alcaldías del PP en municipios sevillanos en 2011, que lo consiguió tras pasar de 224.580 a 333.136 votos, la cosa no está para salones muy amplios, para tanto dispendio de infraestructuras, mucho menos sin biombos que disimulen tanta loseta libre. El PP sevillano aún tiene que tapar los huecos y darle a los asientos de sus alcaldes más separación que a los nazarenos del Plantinar a la salida para que la música del primer paso no se mezcle con la del segundo. Viendo el consejo de alcaldes del PP en 2013 se evidencia que aún está pendiente aquella rebelión a la que se aludía en el partido en los años noventa. Escrito está que la Transición en Sevilla no estará cerrada hasta que el PP gobierne en Dos Hermanas o Pepe Lugo sea concejal en la capital, que es como el Marino Lejarreta de la política local, porque lo colocan al final de la lista y se va acercando poco a poco al acta de concejal con las dimisiones y huidas a Madrid, pero no termina de colgarse la medalla de edil. Al PP de Sevilla más le valdría usar los biombos. Y pisar el acelerador antes de que el efecto Susana (¿Cómo se llamaba el otro efecto? ¿Efecto Zoido?) los devuelva a organizar la copa de Navidad en la taberna de Peregil.

El garaje de Juan Bueno, API de la política

Carlos Navarro Antolín | 14 de octubre de 2013 a las 20:11

PRESENTACION DE LA CONSTRUCCION DE NUEVA ZONA DE TIRO EN LA COMISARIA
Si Juan Bueno convoca a la prensa para enseñarle un garaje que en el futuro se convertirá en galería de tiro, no es que estemos ante política ficción, ante un nuevo caso de venta de humo o ante la fabricación de castillos en el aire a los que son tan aficionados los arquitectos de una política cortoplacista que convierte en titular la intención, la licitación, la adjudicación y la inauguración del cualquier proyecto. Lo de Juan Bueno es política de API, de los API que en los años de boyantía se paseaban con las corbatas verdes y te enseñaban un piso vacío, con azulejos desconchados y con los tubos de suministro del cuarto de baño al aire, que por algo se dice que hay pacientes en la UVI que tienen más tubos que un cuarto de baño sin alicatar. Esos comerciales de inmobiliaria de los tiempos del cuerno de la abundancia te enseñaban el trastero y te convencían de que podías ampliar la cocina comiéndote el trastero si te veían aficionado a las cocinas grandes. Te enseñaban la chimenea y te convencían de que podías convertirla en biblioteca si te veían hacer comentarios sobre la falta de espacio para trabajar con libros. Y no digamos si se trataba de echar muros abajo y te veían aficionado a las últimas modalidades en vivienda.

-Estos muros que ve se pueden tirar y sale un loft la mar de estupendo.

Lo que no fallaba en aquellas búsquedas de pisos era la barra americana, auténtica varita mágica que todo lo arreglaba. Cualquier problema encontraba solución en la barra americana. Toda cocina debía ser desplomada para hacer una barra americana. La falta de espacio de esos pisos sin ni siquiera una pequeña entradita se resolvía siempre con la barra americana. Pues Juan Bueno se colocó el otro día la corbata verde de API de los años anteriores al derrumbe, cuando todo era sólido a lo Muñoz Molina, y citó a la prensa por medio de una convocatoria oficial para enseñarle un garaje. Literalmente fue así: para enseñar el garaje de la Jefatura de la Policía Local en La Ranilla. Si de la chimenea sale una biblioteca y de la cocina tirada sale un loft, del garaje de Juan Bueno sale una galería de tiro. Así lo explicó, como si tuviera puesto el corbatón verdolaga y la agenda bajo el brazo, como si estuviera sonando música de inicio de Ben-Hur.

-Lo que ustedes ven en esta oscuridad de columnas y muros altos será algún día una galería de tiro.

Juan Bueno está dispuesto a echar muros abajo y sacar un loft para que los municipales ensayen pegando tiros. Nos ha vendido el garaje como salón de tiro, como el API de Tecnocasa nos metía la barra americana por los ojos. Y el que no lo vea que se lo haga mirar en el oftalmólogo. Si Juan Bueno enseña el garaje sin esperar a que ni siquiera esté acondicionado como galería de tiro, es porque en esta ciudad, cuando se quiere, se hace todo rápidamente. Un poner: ¿No compraba usted trajes en el Milano de la Plaza de la Magdalena hasta hace cuatro días? Pues ahora Milano sigue siendo Milano, pero en un plisplás se ha convertido en bar de copas y ya no venden trajes que pican, o eso decían las malas lenguas. Bar de copas Milano, así de sencillo. ¿A que no se ha dado cuenta? Donde cortaban trajes, ahora sirven gin tonics. Donde hoy se aparca, mañana se pegan tiros. Eso es así, Juan, di que sí. Deseandito estamos de ver el próximo garaje de esta política de API.

Zoido y su dinosaurio

Carlos Navarro Antolín | 24 de agosto de 2013 a las 19:34

Veladores en Argote de Molina
LOS caballos llevan los pañales puestos. Es el gran logro del gobierno local, hay que reconocerlo. Ni la Davis, ni la Zona Franca. Por los alrededores de la Catedral ya no huele a caca de caballo, fragancia que alguien incluyó en el patrimonio inmaterial de Sevilla, ni bajan ríos de pipí equino. Nadie ha resaltado que la micropolítica de Zoido ha conseguido lo que el PA de Rojas-Marcos no pudo ni en sus grandes años, que no es el camelo de la playa, sino que cada bestia luzca su dodoti en la parada de Alemanes o en la del Banco de España. Y hasta los cocheros llevan los pantalones de pinza del uniforme que se les compró con motivo de la boda de la Infanta. Tanto mirar la amenaza de la Torre Pelli para con el patrimonio de la humanidad, pero qué me dicen de la peste que adornaba los tres grandes edificios históricos de la ciudad a. Z. (antes de Zoido). Limpiadas las calles de heces, ahuyentadas las correspondientes cuadrillas de moscas, queda asumir el reto de reducir los veladores, verdadera doble y triple fila que lastra el tráfico peatonal de la ciudad. El sevillano verá el día 2 de septiembre el nuevo firme de la Campana, donde algo hay que cambiar para que todo siga igual en una perfecta política lampedusiana. Unos hacían túneles que no pagaban, otros cambian viejos por nuevos adoquines. Obras son amores. Y habilidades, porque hay que tener habilidad para hacer de la estadística ordinaria de Tussam el motivo de una rueda de prensa en pleno agosto con baranderío local y fotógrafos. Dicen que el alcalde este verano es ubicuo, que lo mismo está en la barriada del Polígono de San Pablo que en Sotogrande (Soto, para los pretenciosos, los mismos que en versión morada emplean la elipsis de La Quinta para referirse a La Quinta Angustia). ¿Pero qué me dicen de Juan Bueno? Jonhy Good, en el inglés hispalense. El otro día estaba yantando en Casa Antonio en Zahara de los Atunes, donde coincidió con el colorado de Mayor Oreja, y a los postres estaba ya haciéndose la foto en el apeadero de San Bernardo de Sevilla con los coches de Tussam. Cómo se mueve este gobierno, qué destreza. ¿Para cuándo dejar la costa y hacerse la foto en una calle Argote de Molina libre de veladores en las dos aceras? Junto a la placa que recuerda en el gran hito de la reposición del bacalao (toma del frasco), bien cabría en un futuro el azulejo en reconocimiento del primer alcalde que le echa bemoles al señorito de los veladores, envalentonado todavía como en los grandes años del Don Manuel no se debe nada por la boda de su hijo. El tío echa los veladores por delante como el toro manso las manos y a ver quién me para que aquí estoy yo, ni ordenanzas ni gaitas que aquí mandan mis santos… veladores. Una ardilla puede ir saltanto de velador en velador por el centro de Sevilla y hacer la ruta completa de la Alameda a la Puerta Real, de la Puerta Real al Prado y del Prado a la Macarena. Del alcalde del empleo al alcalde de los veladores. Cuando el sevillano retornó de vacaciones, los veladores seguían allí. Ya tiene Zoido su dinosaurio.Y el tranvía es el dinotren.

El TC impone el espíritu de Utrera

Carlos Navarro Antolín | 11 de mayo de 2013 a las 5:00


El juzgado de Utrera era conocido a principios de los ochenta como uno de los peores de España. Una descomunal carga de trabajo, ya que también conocía de los casos de Dos Hermanas, Lebrija y Las Cabezas, y unas infraestructuras deficientes justificaban la mala fama. A su despacho principal llegó en 1984 un tal Juan Ignacio Zoido procedente de Canarias. Se encontró con un equipo de funcionarios que le doblaban la edad y con hábitos, manías y caracteres más que consolidados. Basten dos ejemplos. En esos días tuvo que emplear la mano izquierda con uno que se negaba a trabajar si no era con su máquina de escribir y con otro que se conocía el pueblo tan al dedillo que se tomaba la licencia de hacerle al juez valoraciones sobre los citados a declarar antes de que accedieran al despacho. Aquellos días fueron un máster en la gestión de equipos, en la dura tarea de guardar los equilibrios y en la apuesta por los potajes para limar las tensiones en el horario extralaboral. Pasado el tiempo, un agente judicial le comentó: “Usted se ha dado cuenta aquí de que en la vida hay que arar con los bueyes que uno tiene. Y no con los que uno quiere comprar”.
El Tribunal Constitucional le ha dicho al hoy alcalde de Sevilla, casi treinta años después, que hay que formar gobierno con los concejales que uno tiene. Y no con los que se fichan a dedo. La de Demetrio Cabello fue, si cabe, la apuesta más personal de Juan Ignacio Zoido. Ni el haber conseguido nada menos que veinte concejales en tiempos de máxima austeridad y de dolorosos recortes frenó al alcalde a la hora de utilizar la vía digital para aumentar en un puesto el equipo del gobierno. Zoido tenía la convicción de que Cabello era el mejor para esas funciones. Y no lo iba a hacer pasar por el proceso de confección de una lista electoral, donde hay dentelladas de tiburones y codazos de sprint ciclista. Cabello, por cierto, ha tenido el segundo sueldo más elevado del gobierno, con 58.106 euros anuales, sólo por detrás de la independiente Asunción Fley, con 60.282.
Tan personal era la apuesta que a este alcalde poco amigo de los cambios forzados desde el exterior le ha escocido tener que renunciar a mitad de mandato a su único dedil, después de que Monteseirín agotara en sus dos últimas corporaciones el cupo de tres dediles que corresponden a Sevilla.
Zoido no ha hecho más cambios. No le gustan las crisis de gobierno. Lo más llamativo en la designación de Juan Bueno es el pendulazo que supone el desplazamiento desde un perfil técnico a uno marcadamente político. El profesional de la Policía Nacional no ha asumido nunca ni ha tenido el más mínimo interés en aprender los modos de la actual clase política, cosa que se agradece. Ni circunloquios, ni códigos de corrección política, ni cultivo de los argumentarios oficiales. Tal vez por eso sus comparecencias ante los medios de comunicación han estado muy limitadas. Cabello era un peligro. Su despedida improvisada en un pasillo del Ayuntamiento lo dice todo: “Si alguna vez me equivoqué fue con la mejor intención. Nunca lo hice por joder, aunque no debiera utilizar esta palabra delante de políticos profesionales”.
Juan Bueno es el aparato puro y duro del partido, criado a la vera de Javier Arenas, que lo ha sacrificado en más de una ocasión, y mimado por Ricardo Tarno. Bueno es un perfecto guardián de las formas al que le gusta vivir su ciudad en la calle. Acaso extraña que el alcalde no haya tratado ni siquiera de buscar entre sus diecinueve concejales un perfil parecido en algo al que con toda legitimidad creyó idóneo en 2011 para dirigir la Policía Local, ese cuerpo que es la pesadilla periódica de todos los alcaldes de España, con independencia de las siglas del partido. Sacar a Asunción Fley de la árida Hacienda resultaba inconcebible, una licencia que sólo se le hubiera permitido a Arenas en caso de haber alcanzado San Telmo. Curro Pérez sigue orillado en Triana y con una portavocía del gobierno más bien difusa. Y en contra del concejal Ignacio Flores ha jugado su excesiva proximidad con los agentes. Sabido es que tanta familiaridad con una área de gobierno tan delicada no gusta a un alcalde que, precisamente, eligió al reverendo Maximiliano Vílchez para Urbanismo por ser completamente ajeno a las caracolas de la Cartuja. Y eso que Curro Pérez brilló en la oposición fiscalizando los dineros de las setas.
Como en aquel 1984 en la Campiña, el alcalde se ha topado con la realidad. Ya no puede elegir al perfil idóneo. No hay chisteras, ni conejos. Están los bueyes que uno tiene, que no son pocos. Y no los que uno querría tener, que tampoco es que fueran muchos. Política. Siempre ganan los aparatos. Como los alemanes en fútbol.

Coloqueitor sube como la espuma

Carlos Navarro Antolín | 22 de noviembre de 2012 a las 5:00

Los teletipos hay que leérselos enteros. Como las instrucciones del champú. Se lee usted la letra pequeña del gel del baño y es que aprende en un santiamén a hacer enormes cantidades de espuma. Vierte un dedito del producto bajo el chorro del agua, tal como explican amablemente en el bote y, hala, venga a subir la espuma. Se topa uno con el teletipo que anuncia que el PP de Sevilla aprobará mociones contra los desahucios por empresas públicas en todos los ayuntamientos y se encuentra, oh sorpresa, con una verdadera joya, un gato encerrado, una perla escondida, un por aquí te quiero ver que me la han colado y casi no me doy cuenta. En ese mismo texto donde Juan Bueno posiciona la gaviota sevillana a favor de querencia de uno de los temas de mayor sensibilidad en la España de finales de 2012, el flamante presidente del PP sevillano aprovecha para colarnos la muñeca chochona en forma de ingreso en el organigrama del joven concejal José Luis García. Fíjense cómo el teletipo lo carga el diablo: “Por otra parte, el Comité Ejecutivo ha aprobado también el nombramiento de José Luis García como coordinador territorial del PP de Sevilla por el importante trabajo que ha desarrollado desde Nuevas Generaciones por llevar el proyecto popular a nuestra tierra y contribuir de forma decisiva al avance que nuestra formación ha tenido en la provincia”. Vamos, que se dice ya que tienes más peligro que un “por otra parte”. Pista, que va el artista preguntando y señalando con el dejo en el ojo del baranderío del PP hispalense: ¿Pero este García no era el que nada más desembarcar el gobierno de los 20 concejales se dedicó a colocar a parientes y afectos en los distritos? ¿Pero este García no era Pepelu coloqueitor, que le costó el primer disgusto al alcalde Zoido? ¿Pero este García no provocó que el alcalde tuviera que pedir disculpas?
El PP siempre critica, no sin razón, que cuando la izquierda comete ciertos pecados o incurre en ciertas desaplicaciones (Cantatore dixit) parece disfrutar de bula. Dos ejemplos aún recientes: nadie dice esta boca es mía cuando Alfonso Guerra se mete con la juez Alaya con insinuaciones maliciosas ni cuando Diego Valderas refiere el tamaño de los pechos de una dirigente política. Si hubiera sido Javier Arenas el protagonista de semejantes necedades, lo del betunero del Palace se queda en pellizco de monja de la que le hubiera caído. Por eso ahora cabe pensar que si el PSOE o IU hubieran aupado en sus organigramas a un enchufador de parientes, el PP hubiera tardado dos minutos en escupir el teletipo cual puñado de sal en la herida del pasado. No se pierdan la explicación del presidente del PP de Sevilla, Juan Bueno, para bendecir el nuevo cargo de coloqueitor: “Quienes conocemos a García sabemos que es una persona totalmente entregada a su trabajo, a los sevillanos y a las ideas del Partido Popular, hechos que demuestran que la organización juvenil que preside desde 2009 haya crecido en la provincia más que nunca hasta ser de las primeras en Andalucía, así como el buen trabajo que también realiza en el Distrito Sur de Sevilla donde ejerce como concejal delegado”.
Como diría el galo desanimado e incrédulo de las viñetas del inolvidable Astérix tras perder la carrera en los Juegos Olímpicos: “Juan Bueno ha debido comer un jabalí en mal estado”. De otro modo no se entiende. Siga el PP enalteciendo a los enchufadores. No sólo no dimitió García cuando debió dimitir, no sólo no lo cesaron cuando debió ser cesado, sino que lo hacen coordinador territorial. Como diría el capataz para animar a la cuadrilla: ¡Olé la gente con arte que oléis a canela y clavo!” Y nos cuelan el nombramiento en el interlineado de un teletipo sobre los desahucios. ¿Había o no había gato encerrado? Miau, miau y requetemiau. Que suba, que suba la espuma en el PP de tanto echarle champú al chorrito del agua. Que la cosa al final siempre acaba en desahucio.

Del urbanismo tranquilo y La Mojonera

Carlos Navarro Antolín | 10 de noviembre de 2012 a las 5:00


La gaviota mensajera del PP cuchicheaba hace unas semanas que el reverendo Vílchez andaba algo triste, como la princesa. ¿Qué le pasa a Maximiliano y su urbanismo tranquilo? Porque había un urbanismo bajo sospecha del PA, un urbanismo productivo del blablablá de las campañas electorales y un urbanismo tranquilo, de tila y grageas de valeriana que ejerce Don Maxi. Juan Bueno, el aparato del PP sevillano, le hizo confidencias durante el Pleno. Y Maxi demostró que es flexible como un junco, que se agacha como un costalero para ponerse bajo el palo. Si el aparato llama, Maxi responde. Si hay que cambiar el PGOU, se cambia. ¿Que no viene Decathlón? Ya vendrá, ya vendrá… Urbanismo tranquilo, de velocidad palaciega. Al son de la campana, la recalificación que no cae hoy, caerá mañana. Fley defendió sus ordenanzas de Pescanova: impuestos congelados. Cierto, pero las tasas suben y se crean muchas nuevas. Y ahí el portavoz socialista, Juan Espadas, le zurró al gobierno. El líder del palomar quiso meterle el dedo en el ojo al alcalde refiriéndole ordenanzas de otros municipios. Cuando se esperaban ejemplos de capitales, Espadas se despachó con alusiones a Estepona… Y a La Mojonera, provincia de Almería. Menuda fijación tienen todos los políticos con Almería en los últimos años. Arenas se hartó de ir a Almería en furgoneta. Torrijos mezcló el tú y el usted (“Dijistéis ustedes”) y acusó al alcalde de Pinocho: “Sus mentiras no pueden exculparse en un confesionario”. Política impía (Halcón). El alcalde de los votos prestados también toma prestada la recaudación de los impuestos. Espadas dio rienda suelta al ego y recordó sus tiempos de animoso estudiante: “Se me daba bastante bien el Derecho Tributario”. La verdad es que logró el minuto de oro. La referencia a La Mojonera rompió todos los pronósticos de un pleno que fue como el gentilicio del municipio almeriense: mojonero.