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Virginia Pérez irá de número uno por Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 10 de octubre de 2018 a las 6:00

PABLO CASADO INAUGURA LA NUEVA SEDE DEL PP PROVINCIAL DE SEVILLA

Cambio de roles con importantes consecuencias porque los puestos son limitados. No caben todos. Los movimientos, los nervios y la tensión ya son patentes de cara a unas listas que serán oficiales el 24 de octubre. La presidenta del PP de Sevilla será la número por Sevilla a las elecciones al Parlamento de Andalucía del 2 de diciembre. Virginia Pérez Galindo (Sevilla, 1979) liderará una candidatura en la que se da por hecho que el PP obtendrá cuatro actas de diputados de los 18 posibles por la circunscripción. Nadie podrá negarle a Pérez el puesto a riesgo de abrir una herida de imprevisibles efectos. El PP, por lo tanto, tendrá un nuevo portavoz en la Diputación Provincial tras los comicios andaluces. Se tratará de Juan de la Rosa, secretario general del PP de Sevilla que, aunque procede del bando perdedor del congreso provincial, tiene plena sintonía con la actual presidenta.

Los cuatro diputados del PP por Sevilla en la actualidad son Juan Bueno, ex presidente provincial; Patricia del Pozo, vicepresidenta del Parlamento y destacada arenista; la arquitecto y ex concejal Alicia Martínez y el veterano Jaime Raynaud. Este último es el único de los citados que formó parte del grupo que alcanzó el control del partido a raíz del polémico congreso provincial. Raynaud es, de hecho, el director de la campaña de Beltrán Pérez para las elecciones municipales de mayo de 2019. De momento no se ha pronunciado sobre sus intenciones de futuro: si desea repetir o continuar en el Parlamento. Es uno de los diputados que mejor controla los temas urbanísticos y de reordenación del territorio. Se da también por hecho que en los puestos de salida irá Toni Martín, uno de los escasos sevillanos que prestó su apoyó al malagueño Juan Manuel Moreno Bonilla a su llegada a la presidencia del PP andaluz. Martín ha sido senador autonómico por un breve período de tiempo hasta que tuvo que cederle su acta al gaditano Antonio Sanz tras la moción de censura que desalojó al PP del Gobierno de la Nación de forma traumática. Sanz pasó de delegado del Gobierno en Andalucía a senador en la Cámara Baja junto a su gran mentor, Javier Arenas.

Virginia Pérez procede de las Nuevas Generaciones del partido. Abogada de profesión y concejal en Gines, desde 2008 es diputada provincial. Y desde 2015 ejerce de portavoz.

La arenga del PP a puerta cerrada

Carlos Navarro Antolín | 9 de septiembre de 2018 a las 5:00

VIRGINIA PÉREZ, JAVIER ARENAS

ESTA semana hubo cónclave del PP sevillano. Junta Directiva Provincial se llama. El curso ha comenzado sin la asistencia del responsable de seguridad. El PP mejora, ya no se intuye un grado de tensión que haga necesaria la presencia de ese señor corpulento que ha evitado más de una gresca. Arenas estuvo. En su ausencia o presencia (según conveniencia) estaba el morbo. Yestuvo, esta vez en primera fila junto al veterano Felipe Rodríguez Melgarejo. Habló Arenas al final para felicitar a la presidenta Virginia Pérez por su discurso, el mejor desde que es presidenta. Lástima que la reunión fuera a puerta cerrada. Y habló Melgarejo que, como siempre, abogó por un PP sin complejos en asuntos como TVE, la exhumación de Franco, etcétera. Se percibió, apuntábamos, un cambio en el discurso de la presidenta, que no hizo ya ninguna referencia a asuntos internos. La presidenta preparó una intervención netamente política, una suerte de arenga dirigida a la militancia del PP en clave nacional. Parece el inicio, esta vez sí, de un tiempo nuevo en la formación sevillana tras tiempos convulsos. Tal vez Virginia Pérez quiere seguir el mensaje de Casado en el congreso extraordinario de julio, cuando recién investido como presidente proclamó en el plenario del Hotel Marriot: “¡Ya no vamos a perder ni un minuto más en hablar de nosotros!”. Y la presidenta parece que se ha tomado la labor con entusiasmo al emplear un tono más político, más crítico, más duro, más directo y más irónico. Se dirigió a la junta de pie, ante el atril, “algo que sé que no es habitual”, dijo ella misma.

En el congreso extraordinario, como era obligado, no se pudieron debatir ponencias, razón por la que la presidenta se felicitó de que el nuevo PP de Casado haya convocado para diciembre una convención nacional: “Estaremos el 1 y 2 de diciembre donde toque estar. Allí estará el PP de Sevilla. Se nos están complicando las cosas como españoles. No es que se nos estén complicando las cosas políticamente a nosotros, individualmente o como dirección política”. Pérez cargó contra directamente contra el presidente Pedro Sánchez y sus socios de investidura: “Hicieron una moción de censura contra España, contra todos los españoles”. Reconoció que aún no habían pasado los cien primeros días de Sánchez en la presidencia: “Pero estamos en casa, aquí me voy a permitir criticar lo que quiera criticar. Sánchez es un presidente legítimo por la Constitución, pero ilegítimo porque no lo ha votado nadie. Me preocupa enormemente ver lo que han hecho en 95 días con tres semanas de vacaciones. ¡A Dios gracias que han sido tres semanas de vacaciones! Yo espero que este hombre, aunque sea ateo, coja las vacaciones de Navidad, Semana Santa y todo lo que le den”. Censuró el estilo de gobierno de un presidente en minoría:“¡Ancha es Castilla con los decretos! Pretende modificar las atribuciones del Senado. ‘Tengo una varita que se llama decreto y ¡pam!’. Pero es que va a más, es que este señor –dijo– al que no lo votó nadie porque tiene 84 diputados, se levanta un buen día y se plantea conseguir los votos de Podemos. Ya está. ‘¡Vamos a sacar a Franco del Valle de los Caídos!’ ¿Modificando la Ley de Memoria Histórica? No, por decreto. ¿Qué es la Transición, por Dios, teniendo una herramienta como el decreto en la mano?”.

La mayor parte del discurso fue de asuntos de política nacional. Un cambio de táctica por elevación. “Mirad, yo nací en democracia y no soy precisamente muy joven. Yo nací con una Constitución. Que venga este señor a decir que por decreto, por urgente necesidad, hay que abrir una tumba… Este señor, con todos mis respetos, se lo tiene que hacer mirar. Es lamentable y preocupante. Sí, es preocupante porque tiene la varita del decreto. Este señor decide cambiar el Código Civil por decreto para que se le pueda quitar la patria potestad a un padre con un informe de los servicios sociales. ¡Yo no veo a nadie salir a la calle, ni siquiera a nosotros, no nos oigo!. Me gustaría oírnos ahora por lo menos una cuarta parte de lo críticos que fuimos con nosotros mismos. La situación lo requiere, no estamos hablando de ninguna tontería. Estamos hablando de la Transición, de nuestra democracia, de nuestro Congreso, de nuestro Senado, de nuestras casas, de nuestros hijos.. ¿Dónde estaría un presidente del Gobierno del PP con 84 diputados si anunciara, solamente anunciara, alguna de estas medidas?”.

La presidenta del PP sevillano también se refirió a la fuerte polémica del huido Puigdemont y el juez Llarena. “¿Tú qué tipo de presidente eres?”, preguntó retóricamente a Pedro Sánchez. “Y sigo sin oírnos, quiero oírnos porque nos tendrán que escuchar. Quiero un presidente del Gobierno que se ponga de pie y que diga que a mi Justicia, la de mi país, no la juzga nadie. Pero a nosotros… No nos oigo”.

Repartió estopa también a la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio: “Sale una señora diciendo que le han metido un gol con un sindicato de prostitutas… ¡Y tampoco nos oigo! Y eso ha pasado hace cuatro días. Esto es para pensarlo, es muy serio lo que está pasando con el gobierno de nuestro país. Por decreto hacemos una purga en RTVE y no pasa nada. A este paso van a echar al bedel de TVE porque votó a la UCD. Cuando uno es de izquierdas es inmune, no pasa nada. ¡Y yo sigo sin oírnos! Quiero que eso cambie”.

Refirió la presencia de Casado en Algeciras el pasado verano: ““He oído a Pablo Casado hablar de inmigración. Lo hemos tenido en Andalucía. Hemos conseguido que pongan otro centro de acogida de menores en otro municipio donde gobernamos. Han desaparecido 80 chavales, no sabemos dónde están estos chiquillos, que vienen a buscar un futuro mejor, no vienen de vacaciones. Alguien tendría que explicarlo. Se nos tiene que oír cuando lleguen las elecciones tenemos que ganar por nuestros hijos”.

No hubo alusiones ya a los problemas de convivencia generados por el congreso provincial. Tampoco asistieron muchos de los cospedalianos que se pasaron al bando de Casado. Ni los diputados Zoido y Tarno, ni el senador Sanz, alcalde de Tomares. Éste último gozó en la feria de su pueblo de la compañía del alcalde de Vejer, José Ortiz, hoy secretario del Grupo Popular en el Senado. Ortiz es de los escasos casadistas pata negra del mapa andaluz. El caso es que por un motivo u otro tanto en Sevilla como en Andalucía, el casadismo está pendiente de fundación. Todavía no tiene su particular foto de la tortilla. Unos no lo apoyaron nunca, otros lo apoyaron en segunda instancia por conveniencia que rima con supervivencia. ¿De quién fiarse en el Sur, Pablo?

Maitines en Génova, sabatinas en Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 19 de junio de 2017 a las 5:00

foto comité

LA nueva era en el PP sevillano estará marcada por las sabatinas de Virginia Pérez. ¿No se celebran en la pomposa sede de Génova los maitines dichosos donde siempre vemos a Arenas cuchichear con la Cospedal como si se llevaran la mar de bien aunque luego se tiren los dardos en la diana del PP sevillano?

–¿Y al final quién de los dos ha ganado a los dardos?

–Arenas. Cuando son guerras de partido siempre gana Arenas. Nunca lo dude usted.

Pues si Génova tiene sus maitines, decíamos, la camarlenga Virginia Pérez se ha inventado las sabatinas. “Trabajaremos los sábados”, proclamó en el congreso en el que se alzó con la presidencia. Anda que si lo llega a decir antes de aquellas primarias en las que Juan Bueno acabó junto a la piedra llorosa la iban a votar… en su pueblo. Pues la Pérez estrenó las sabatinas el pasado fin de semana. A las diez de la mañana en el hotel NH Convenciones, donde mismito fue el congreso de su victoria. Las diez de la mañana es la mejor hora, porque las cabezas están fresquitas, no hace todavía el calor tórrido de este junio y se evitan las largas sobremesas que carga el diablo. O la diabla.

El primer comité ejecutivo del nuevo PP de Sevilla estuvo marcado por un ambiente de tranquilidad, abrazos y saludos cordiales no exento de algunos detalles para el análisis. La fotografía del estrado ha cambiado. Como dirían los cursis: se nota el nuevo escenario. Qué barrila con los escenarios. Todo es un escenario en la política de hoy.

La presidenta saludó con especial afecto a Arenas: “Javier, bienvenido a tu casa”. Y tanto que es su casa, como que dicen que usa el despacho de la presidencia provincial cuando se queda en Sevilla. Hemos pasado del Javié de Zoido al Javier de Virginia Pérez, que usa toda las erres y todas las eses con una estudiada pulcritud. Con semejante pronunciación la vemos cualquier día de protagonista en esos desayunos de Madrid donde se quedan siempre las pastas y la bollería en los platitos.

En lugar destacado del estrado estaban Juan de la Rosa, Beltrán Pérez, Patricia del Pozo, Toni Martín y Alberto Díaz. Las mayorías han cambiado. En la primera fila del público estuvieron Felisa Panadero (bienvenida a las encuestas sobre los alcaldables) y los ex presidentes provinciales Jaime Bretón y Juan Luis Muriel. Paco Lucena y Melgarejo junior se encargaron del protocolo para que cada cuál estuviera en su sitio. En asientos destacados colocaron a los alcaldes de Carmona, Villanueva del Ariscal y Pilas. “Llamarnos más, que estamos disponibles”, dijo el regidor Antonio Enamorado, de Lora del Río, que debe estar encantado con el nuevo sistema de sabatinas que se avecina.

Arenas presidió el cónclave. Cómo no. Con el sumo sacerdote en lugar destacado del presbiterio está asegurada la paz de cualquier celebración. Su presencia recuerda a cuando cierto hermano mayor organizaba los cabildos espinosos en el templo y no en la casa de hermandad. Nadie se atrevía a decir nada que tensionara el ambiente delante de las imágenes sagradas. Arenas habló. Actuó. Alternó los pases relajados y los trincherazos con los naturales largos. Pero sin especiales análisis, ni discursos sesudos. Se recreó. Era su desfile de la victoria frente a Cospedal, Zoido y los cachorros de la denominada mesa de camilla que ha gobernado el PP en la última década. Era su día.

Las ausencias fueron sonadas. No estuvieron ni Zoido, ni varios diputados y senadores nacionales o autonómicos. Debe ser que el sábado les pilló a contraquerencia. El primero en hablar fue Pedro González, vicesecretario nacional de Nuevas Generaciones, que hizo un llamamiento a la unidad y destacó las numerosas nuevas incorporaciones que está consiguiendo la organización juvenil: “El PP está volviendo a ilusionar”. A alguno se le puso cara de emoticono ojiplático. Otros musitaron: “Dios oiga a este muchacho”.

Por fin le tocó el turno a Juan de la Rosa, secretario general designado por el bando perdedor. En su discurso hizo de “relator” de la “intensa” actividad de la presidenta y de su equipo durante estas primeras semanas: visitas a los pueblos, reuniones con cargos públicos, encuentros sectoriales, etcétera. Tanta intensidad imprimió a su balance que tuvo un lapsus que generó las risas sanas de los presentes: “Han sido 26 años intensos”, en vez de los 26 días que han transcurrido desde el tensísimo congreso provincial. Arenas sonrió. Por el momento no parece que la convivencia entre la presidenta y el secretario general que le han impuesto sea como para convertir los días en años. De momento.

Juan de la Rosa anunció una remodelación en la sede de la calle Rioja durante el inminente verano: “Hay que adaptar espacios”. ¡Vienen la piqueta y el pladur, oiga!. La camarlenga arranca mandato con albañiles. A tirar tabiques y quién sabe si algo más. El PSOE cose. El PP usa escayola para las roturas y pintura para enlucir las paredes. El verano es tiempo de obras. Se debatió sobre políticas rurales, temas que generaron varias intervenciones. Alberto Sanromán, nuevo vicesecretario de Empleo, trazó estrategias de apoyo a las comarcas. Se recordó que pronto es el aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco, por lo que hay que cuidar los actos conmemorativos.

Habló la presidenta desde la mesa, permanentemente al lado de Arenas, al que rogó silencio cuando Javié cuchicheaba con Juanito (de la Rosa). La camarlenga mandó callar a Arenas como Letizia al príncipe el día de la pedida de mano. ¿Recuerdan?

Virginia Pérez dio las gracias por la actitud de muchos de los que han sido sus adversarios. Y para “algunos que todavía no lo tienen claro” , tendió la mano en público para “trabajar todos en la misma dirección, que a partir de ahora es la de derrotar al PSOE”. Anunció las próximas citas electorales: “Las autonómicas nos las tomaremos como unas municipales, Juanma tiene que ser presidente para que los municipios de Sevilla ganen”. Y añadió: “Somos el único partido que defiende ya la unidad de España frente al desafío soberanista”. El PP sevillano trabaja con la fecha de marzo de 2019 para las autonómicas.

La presidenta sometió un único acuerdo a la aprobación del comité ejecutivo: la ratificación de su iniciativa de crear un consejo de ex presidentes, tal como anunció en su discurso de investidura. Será un órgano asesor integrado por quienes tuvieron la oportunidad de dirigir el partido en Sevilla: Juan Luis Muriel, Jaime Bretón, José María Pareja Soledad Becerrill, Amalia Gómez, Ricardo Tarno, José Luis Sanz y Juan Bueno. A ellos se supone que pedirá consejo y opinión alguna vez. Arenas fue el que preguntó a los presentes si se apoyaba la iniciativa: “¿Estamos de acuerdo?” Y nadie le dijo que no a Javier, como siempre ocurre en el PP.

Se levantó la sesión, algunos corrieron hacia el atasco de la playa, otros a rendir pleitesía al nuevo orden. Javié se fue con sus particulares Santas Justa y Rufina (Patricia del Pozo y Macarena O’Neill) a comentar las jugadas de la sesión. El verano es tiempo de obras, pintura y pladur. Por ahora reina la paz. Las sabatinas son para la oración. Ya llegarán los tiempos de penitencia.

ARENAS SE REÚNE CON EL ALCALDE DE CARMONA, JUAN ÁVILA

En la fiesta de Juan Bueno

Carlos Navarro Antolín | 30 de mayo de 2017 a las 5:00

Fiesta bueno

LOS homenajes en Sevilla los carga el diablo. ¿Cuántos cazadores no despiden a sus presas, ya cazadas y desplumadas, con el correspondiente homenaje de cena, discurso y placa? En Sevilla homenajeamos muy bien, estupendamente, se nos da de cine. Aquí se jubila del cargo un presidente del Consejo de Cofradías y sale organizada una cena de 600 comensales en dos minutos. Se jubila (o jubilan) un cardenal que ha gobernado 28 años y todavía estamos esperando a que haya un homenaje masivo de la sociedad civil como Dios manda. Las varas de medir son de cualquier manera. A Monteseirín, por ejemplo, le dieron su homenaje en las setas tras doce años de alcalde. En vez de a puerta cerrada, que así fue, alguien dijo con cierta guasa que fue a setas tapadas porque a la prensa no la dejaron acercarse. El otro día le dieron su homenaje al bueno de Juan Bueno tras cuatro años de presidente del PP sevillano. Fue un homenaje a plaza partida, que se decía de los antiguos espectáculos taurinos. Pero no porque acudiera sólo la parte que apoyó a Juan en el XIV congreso de la formación, sino porque asistió la mitad de la mitad de los que lo votaron. En la fiesta de Juan, que no era la de Blas ni la gente –válgame Dios– salía con varias copas de más, hubo muchas ausencias. Notables ausencias. Reveladoras ausencias. De la famosa mesa camilla que dicen que ha gobernado el PP en los últimos tiempos no fue nadie: Ricardo Tarno estaba con los asuntos de la OTAN que le corresponden como diputado nacional, y José Luis Sanz con los de sus dominios de Tomares que le corresponden como alcalde. Tampoco se dejó ver el ministro Juan Ignacio Zoido, que al día siguiente tenía el coñazo del desfile de las Fuerzas Armadas en Guadalajara, dicho sea según la expresión de Rajoy a micrófono abierto, ¿recuerdan?. El presidente del Gobierno, por cierto, se borró del desfile este año para ir a dar una conferencia a Sitges. Don Mariano, usted sí que sabe.

Tampoco, por supuesto, fue Arenas a la fiesta de Juan, a pesar de que tanto elogia siempre a Bueno en sus discursos. El lince no apareció, el lince anda moviendo las piezas del nuevo orden del PP sevillano. Hablando del nuevo orden, tampoco estuvieron Los Pérez: ni Virginia ni Beltrán. ¿Pero el PP de Sevilla no era una gran familia donde todos estaban ya la mar de contentos, pidiéndose perdón por las esquinas y dándose abrazos de costaleros con besos triples en las mejillas? Unos no fueron porque no podían, otros porque alegan que no se les convocó.

Las ausencias no serían por el precio de la fiesta. Se estipularon cinco euros para el merecido obsequio. Las consumiciones eran de Bollullos.

–¿Un cáterin de la provincia?
–No, de Bollullos es que cada uno se paga lo suyo.

La cosa no era gravosa. Asistió algún primer espada como el subdelegado del Gobierno, don Ricardo Gil-Toresano, que le debe el cargo a Zoido y Bueno y que, además, el sitio (La Raza) le cogía cerca de la alcoba (Plaza de España). A Gil-Toresano le diseñaron el festolín con escuadra y cartabón, como Curro Pérez le cuadra las agendas de los lunes al ministro Zoido: un actito en Sevilla para alargar el fin de semana.

El nuevo secretario general, Juan de la Rosa, no faltó, como tampoco lo hizo José Miguel Luque. En la heráldica del buenismo bien podrían aparecer Luque y de la Rosa como los particulares San Isidoro y San Leandro del bueno de Juan Bueno.
Hubo concejales como María del Mar Sánchez Estrella, Pía Halcón, Ignacio Flores y Jaime Ruiz, y diputadas provinciales como Carolina González Vigo. El portavoz del Grupo Popular en el Ayuntamiento, Alberto Díaz, hizo acto de presencia algunos minutos.

Quizás alguien debió pensar en una fecha más idónea para celebrar el homenaje. Tal vez se precipitó la convocatoria. Juan Bueno es un personaje que no tiene aristas pese a todo lo que ha soportado en el último año. Siempre correcto, siempre educado, alejado de las formas agrestes de otros figuras, hay quien dice que le ha pasado como a muchos arzobispos recién aterrizados en Sevilla:que ha estado mal asesorado. Un presidente de partido es un símbolo cuando deja de serlo. Y como tal merece ser cuidado. A Bueno le ha tocado vivir como presidente la mayor convulsión que ha sufrido el PP sevillano desde su fundación. Nunca antes había ocurrido todo lo que ha sucedido en el último año, pese a que algunos se empeñaban en negar la importancia de los hechos. Está por ver que la agitación interna no se reproduzca en los próximos meses. Se sabrá después de agosto.

El homenaje debió ser masivo. Los nostálgicos tienen razón: Sevilla se nos va. Ya no nos sale bien ni la Madrugada ni los homenajes. Esto no es lo que era.

Agitación inédita en el PP de Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 5 de junio de 2016 a las 5:00

reuniones PP sevilla
LOS tres rostros tradicionales del PP sevillano (Tarno, Bueno y Sanz) se estiraron al ver la fotografía. Los tres antiguos cachorros de Arenas fruncieron el ceño. Alguien debió llamar el lunes a uno de ellos, el diputado nacional Ricardo Tarno:“Ricardo, tenemos un problema”. Virginia Pérez, la camarlenga del PP sevillano que hace las veces de secretaria general, ha pegado el segundo aldabonazo. Pérez se desmarca del pelotón y reclama un sitio preferente en la futura estructura provincial del partido. Un PP sevillano que tendrá que celebrar su congreso tras los congresos nacional y regional que serán convocados después de las elecciones generales. La camarlenga no quiere ser un florero. No acepta tutelas. Como es consciente de que le reprochan escasos resultados electorales donde se ha presentado hasta ahora, apuesta por exhibir músculo interno.

La fotografía difundida el lunes por los propios interesados –tal como hicieron en la primera puesta en escena el Miércoles de Feria– disparó las alarmas del aparato oficial. No es normal que tantos afiliados y de cierta relevancia se reúnan por segunda vez al margen del poder orgánico establecido para hacer valer sus deseos de cambio, sus ansias de renovación. Estas cosas casi nunca han ocurrido en el PP sevillano. Habría que remontarse al congreso de 2000, pero todo aquello fue muy distinto.

Al trío que hasta ahora se ha repartido los principales cargos del aparato provincial (Los citados Tarno, Sanz y Bueno) les ha salido una fuerte contestación liderada por Virginia Pérez en colaboración con el concejal Beltrán Pérez, y auspiciada por Arenas, que no asistió a ninguno de los dos encuentros celebrados hasta ahora, pero envió su bendición al pedir a sus incondicionales que estuvieran presentes. Hay que dejar constancia de que en la reunión del lunes estaban la subdelegada del Gobierno, cinco de los doce concejales de la capital, cuatro diputados provinciales (entre ellos, la secretaria general del partido), dos diputados autonómicos, la secretaria del Grupo Popular en el Parlamento, los alcaldes de Carmona, Palomares, Villanueva del Ariscal y Lora del Río, los presidentes del PP de Gelves, Morón y Coria del Río, la ex concejal de Presidencia de Mairena del Aljarafe (en la etapa de Tarno como alcalde) y el núcleo duro de Nuevas Generaciones de Sevilla con su presidente regional al frente, entre muchos asesores del gobierno de Zoido y conocidos militantes.

El encuentro de este sector crítico se celebró en el Círculo Arte Vivo. Esa misma noche, el aparato oficial se reunió de urgencia en un restaurante del Aljarafe. Allí acudieron el presidente provincial, Juan Bueno; el alcalde de Tomares, José Luis Sanz, el diputado nacional Ricardo Tarno; el ex alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido con su jefe de gabinete José Miguel Luque; y Eloy Carmona, edil de Tomares. Como se aprecia en la fotografía, los rostros eran más propios de la salida de la Mortaja que de la noche del alumbrao.

Tarno, Bueno, Sanz y Zoido saben que detrás de los críticos está Arenas, que no les perdona haber puesto el PP de Sevilla, su PP de Sevilla, al servicio de su enemiga Cospedal, la secretaria general en Génova que, como mínimo, está dispuesta a jugar sus cartas en el nuevo partido que se configure en los congresos posteriores al 26-J. El trío sevillano también sabe que las maniobras de Arenas para controlar Sevilla le vienen muy bien al líder regional, Moreno Bonilla, el invasor malagueño que ve como crecen sus adeptos (los conocidos como afrancesados) en la plaza sevillana donde ha sido tratado con frialdad desde el principio, excepto por la propia Virginia Pérez y un ramillete escaso de militantes sevillanos, caso de Toni Martín, miembro de su ejecutiva. El ramillete de partidarios sevillanos de Moreno Bonilla se convierte poco a poco en un ramo frondoso, pese a que el malagueño no está en un momento boyante, sino más bien al contrario, pues se especula con su retorno a Madrid si el PP retiene la Moncloa.

El PP regional hace un seguimiento al detalle de la agitación interna que vive el partido. Por el momento, fuentes internas tienen una súplica muy clara: “Estas tres semanas tenemos que remar todos en la misma dirección, después ya vendrán los procesos inevitables”.

El todavía aparato provincial tratará de dar un vuelco a la situación. Uno de los objetivos del trío tradicional será el de romper la alianza entre Virginia Pérez, que quiere ser la futura presidenta provincial, y el edil Beltrán Pérez, que aspira a la portavocía municipal. Ambos son claves en el reclutamiento de adeptos a la causa crítica. Pero a nadie escapa que la ruptura también podría producirse en el propio trío, pues Sanz tiene poder territorial y un acta de senador. Vuela sólo. Yaspira a volar más alto.

Arenas echa sal en la herida

Carlos Navarro Antolín | 9 de junio de 2015 a las 5:00

Sev.
OCURRIÓ al término de la junta directiva provincial del PP, cuando el reloj ya casi marcaba las fatigas de dos horas de sesión. El factótum del partido en Andalucía, la única voz del sur que tiene fuerza en la sede de la calle Génova, tuvo la cortesía de pedir la venia al presidente provincial, Juan Bueno: “Juan, ¿tú quieres cerrar?” Y Juan no quiso cerrar, dejó el honor del último turno de palabra a Javier Arenas, vicesecretario general que había estado dirigiendo la reunión e incluso bajando a la arena de responder a algunos de los encendidos representantes de pueblos y distritos. El pavo real desplegó el colorido de su cola donde mejor sabe: las reuniones del PP sevillano. Para eso es el líder natural. Comenzó con un dato objetivo: se ha recorrido casi cuarenta pueblos de la provincia, dando barzones por las carreteras de Dios, pegando abrazos y obsequiando con pellizcos en la mejilla a esos candidatos condenados a ser líderes de la oposición. Desarrolló un discurso en positivo con referencias al “orgullo” de ser el PP en los momentos duros. Es sabido que jamás le han gustado ni los versos libres ni la estrategia de quienes han querido presentarse por encima de las siglas. En la pasada campaña sólo se le vio en la capital con ocasión del mitin de Rajoy organizado en un palmo de terreno del Prado de San Sebastián. Y estuvo callado en la primera fila. Pero Arenas se despachó a gusto en la junta directiva provincial a puerta cerrada. Habló del viento favorable que sopló en 2011, cuando las siglas del PP estaban robustas y esa fuerza aupó a muchos candidatos. Y admitió los tiempos difíciles que ahora se viven y que invitan a aguantar el tirón, pero siempre bajo las siglas, con el partido como núcleo único donde todo debe forjarse. Y ahí, justo en ese momento, cargó contra las apuestas por los independientes en las listas electorales. “Este partido es de los que estamos aquí, de los que hemos enterrado a compañeros por defender nuestras siglas, no de los independientes”.

Tenía muy cerca a Juan Ignacio Zoido, que en los días de campaña había presumido por enésima vez de no haberse criado en las juventudes del PP, ni de necesitar de la política para subsistir –dos verdades irrefutables– cuando soltó la perla mayor: “El que piense que está por encima del partido se la acaba pegando”. ¿Se refería a la sangría de 60.000 votos que se le han ido al alcalde? ¿Esta aludiendo a una lista electoral cuyos principales puestos estaban reservados a independientes mientras a los perfiles políticos se le habían reservado localidades en la grada de sol? Así lo entendieron todos. No había que ser licenciado en Ciencias Políticas para oír el ruido del “misil” ni apreciar la dureza de la “daga”, según los calificativos usados por varios asistentes, que Arenas acababa de lanzar contra Juan Ignacio Zoido en los minutos finales de una junta directiva provincial celebrada en cierto ambiente de tensión contenida, toda la tensión que se suele evidenciar en un partido donde casi no existen disensiones internas. Arenas acababa de hacer una defensa del militante puro y duro frente a los concejales que sólo calientan el sillón en tiempos de gobierno.

Juan Bueno abrió la junta con un discurso sin autocrítica pese al descalabro electoral. Hizo una hábil faena de aliño donde sólo destacó, quizás, su rechazo a admitir que los 95 candidatos del PP no sean capaces de ser alcaldes. Tal vez fue un escudo para que esos candidatos tampoco lo culpen a él.

Zoido habló para pedir unidad hasta las elecciones generales, una estrategia de pelotazo hacia adelante y a seguir con el partido. Cualquier solución o medida debe ser pospuesta para no abrir más grietas. Tan sólo se permitió cierto análisis del 24-M al considerar que Ciudadanos ha restado votos al PP en la capital. Poco más.

El presidente de Nuevas Generaciones en Andalucía, Luis Paniagua, estuvo especialmente pesimista de cara a las generales. Defendió la necesidad de una transformación a fondo del partido. Arenas restó tensión en ese momento tras una intervención apocalíptica: “A Pani lo vamos a tener que fichar de animador para las próximas elecciones, ¿eh?”.

Cristobalina Moro, presidenta del PP en el distrito San Pablo-Santa Justa, tuvo una intervención sonada. Denunció que durante cuatro años no se había oído la voz de los distritos. Narró que el partido había alcanzado el Everest con los veinte concejales, pero que después el personal se había quedado mirando las nubes para despeñarse finalmente. Se emocionó durante su discurso, de tal forma que Arenas intervino: “No te preocupes, Cristi, cálmate y luego te volvemos a pasar el micrófono”. Zoido le respondió asegurando que tenía constancia al detalle de lo duro que se había trabajado en los distritos porque había estado personalmente al tanto, pero que pedía disculpas si esta militante consideraba que no había sido así:“Te ruego que me perdones”.

José Leocadio Ortega, mayoría absoluta en Pilas, abogó por la unidad y el trabajo. Se puso de ejemplo al perder la mayoría absoluta en 2011 y ponerse a trabajar desde aquel día para su recuperación. La candidata por Villamanrique se quejó del escaso apoyo del aparato provincial, “salvo Juan de la Rosa”, coordinador de la campaña. Afeó que no se le avisara de la visita al pueblo de la subdelegada del Gobierno con motivo del Plan Romero. Y José Luis García, delegado del distrito Sur, clamó para que Rajoy levante el pie del acelerador y permita más alegrías en el final de la legislatura. Pero ningún concejal de la capital presente en la sala dijo ni mú en clave local. El silencio de los corderos. Los independientes no pudieron decir esta boca es mía. No estaban. No son del partido, ni el partido es de ellos. El campo es para quien lo trabaja, y el PPpara sus militantes. Palabra de Arenas. Que tome nota Zoido. Aquellos partidos de pádel en Antares se perdieron como se perdió Ecovol. Zoido aún está pagando la factura de la aventura de la presidencia regional donde muchos arenistas se sintieron orillados. Ni olvidan, ni perdonan.

El PP de Sevilla se enroca

Carlos Navarro Antolín | 29 de octubre de 2014 a las 12:25

junta directiva PP
EL PP de Sevilla se enroca. Se evidenció en la junta directiva provincial del lunes. Las cosas son lo que son y no lo que las partes quieren que sean. Se enroca frente al aparato regional de Moreno Bonilla. Porque el líder natural de la derecha andaluza sigue ejerciendo como tal y se presentó a última hora a presidir la sesión y porque el partido ha nombrado para director de campaña de las municipales a un concejal de Mairena del Aljarafe, Juan de la Rosa, antiguo secretario de organización de la ejecutiva regional de Zoido y Sanz, y como coordinadora general del PP de Sevilla a Virginia Pérez, que es la número tres del PP andaluz, que ahora retorna a casa. Pérez, es la cuota sevillana que Moreno Bonilla colocó en su organigrama. Pero la realidad es que el PP andaluz no tiene ni número dos (Loles López) ni número tres, sencillamente porque hasta el número uno está puesto en duda.
Virginia Pérez, concejal de la oposición en la Rinconada, diputada provincial y cuñada del alcalde de Mairena del Aljarafe, Ricardo Tarno, trabajará más a partir de ahora para el PP provincial. En ningún caso se puede interpretar que el PP regional toma por fin las riendas del provincial. Aquí se podría decir en clave política lo de Julio Iglesias que corre por las redes sociales y que es válido para cualquier situación: “Moreno Bonilla sigue sin olerla en el PP de Sevilla. Ylo sabes…”
Juan de la Rosa no sólo es ex secretario de organización de la efímera ejecutiva regional de Zoido, sino concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Mairena del Aljarafe, donde gobierna Tarno. Ojo, porque Tarno gana peso. A De la Rosa se le reconoce capacidad de trabajo desde el punto de vista logístico en todos los actos del partido, domina la siempre compleja logística y el protocolo, pero no es lo que se conoce como un fontanero. Tampoco de su designación se puede colegir que Moreno Bonilla, ni muchísimo menos, desembarca en el PP sevillano. Salió escopetado de la ejecutiva regional cuando se frustró la operación diseñada por Cospedal para dejar a Sanz como presidente. De la Rosa es un hombre de la confianza de Sanz. Con esto todo está dicho.
Si acaso, en el mejor de los supuestos para sus intereses, Moreno Bonilla se deshace de Loles López en el Parlamento, con la que no está a gusto como secretaria general, por la sencilla razón de que sigue sin ejercer como tal, y también se deshace de la incómoda cuota sevillana representada por Virginia Pérez, a la que en el partido se le reconoce coraje y carácter.
La junta directiva provincial del lunes se presentaba como una de tantas, plúmbeas y lista para el prietas las filas. Pero, oh sorpresa, se presentó de improviso nada menos que Javier Arenas. La junta iba iba a ser presidida por Loles López, secretaria regional en las tarjetas de visita. De hecho, la enlatada nota de prensa así lo informaba. El comunicado en ningún momento hace alusión a la presencia del vicesecretario general del PP nacional, don Javier Arenas, presidente de honor del PP andaluz. Ni una mención. No se le esperaba.
Pero Javié llegó, besó, abrazó, arqueó la ceja y manejó a la perfección el cotarro. Dio los turnos de palabra: primero al presidente de Nuevas Generaciones, después al presidente provincial, Juan Bueno, y seguidamente al secretario general del PP sevillano, Eloy Carmona. Después se autoconcedió la palabra y trazó un brillante discurso de diez minutos sobre la coyuntura política actual, sin obviar el incómodo asunto de los imputados. Repitió su teoría sobre los votantes del PP que no acudieron a las urnas en las europeas, que hicieron eso: quedarse en casa. Pero no votaron a Podemos. Defendió la política económica y la gestión de la cuestión catalana de Rajoy. Y después de hablar, sabiendo que no hay orador más brillante que él en el centro derecha andaluz, invitó a Loles López por si quería tomar la palabra. Arenas volvió a su feudo: el PP de Sevilla. O, mejor dicho, no volvió porque nunca se ha ido. Sólo lo parecía. Presidió, lideró y manejó la junta directiva provincial de la que Zoido estaba ausente. Una junta directiva provincial a la que acude la columna vertebral del partido en Sevilla: presidentes locales, alcaldes de la provincia, concejales de la capital, etcétera.
Lo mejor ocurrió cuando Arenas anunció los nombramientos de la coordinadora general del PP de Sevilla y del director de campaña. “¿Alguien se opone?” Y se produjo un silencio masticable. Una quietud sólo rota cuando cierto sector de la bancada, donde estaba el líder de Nuevas Generaciones y antiguos cargos del partido, rompieron a aplaudir por cortesía.
Todo lo manejó Arenas como en sus buenos tiempos, cuando reservaba varias horas de despacho para hacer repaso de la situación de los pueblos de la provincia, de los que se sabía al dedillo quién era quién, los escrutinios de las últimas votaciones y los diferentes problemas sin necesidad de chuletas. Hay que reconocerle el mérito. Arenas reconquista, o no quiere perder ni un ápice de influencia en Sevilla. Y, como mínimo, escenifica su dominio. La cara de Juan Bueno, presidente provincial, era la del hijo al que el padre no termina de dejarlo volar solo. Cuando todos lo hacían en los maitines de Génova aprovechando el tiro de cámara para susurrarle al oído a Rajoy, apareció para controlar la junta directiva provincial de Sevilla. La nota de prensa oficial ni lo mencionaba. Pero allí estaba.
Moreno Bonilla ni está ni se le espera en Sevilla. El PP sevillano es de Arenas. Y lo sabes…