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La guía secreta de los urinarios corre peligro

Carlos Navarro Antolín | 14 de mayo de 2015 a las 5:00

urinarios
La tan alabada micropolítica tiene sus riesgos. Está muy bien, muy moderno, muy europeo, muy transversal, muy sostenible y todas las monsergas que se dicen ahora, basar la gestión municipal en tener a punto las escuadras de policías, barrenderos y autobuses de Tussam para que Sevilla funcione como un reloj de Torner. A Zoido lo critican por haber sido un alcalde excesivamente localista estos cuatro años. Será por eso que en este nuevo programa electoral ha fijado su compromiso de luchar para que Sevilla acoja una cumbre de Jefes de Estado iberoamericanos y ha ofrecido una sede en la Cartuja para el Singularity University, que la gracia está en oír cómo el alcalde pronuncia lo del Singularity University, que es mucho más complicado que lo del Open Government que le dio por decir en 2011. Qué vía crucis pasaba el hombre cada vez que el asesor (enemigo) le indicaba que tocaba hablar del dichoso Open Government, con lo fácil que es anunciar las medidas de un gobierno abierto, abierto a dialogar con Ciudadanos si hace falta.

Si se rasca el pelo de la dehesa del programa de las 333 medidas de Zoido, con cuya lectura estamos ganando días de indulgencia, se comprueba que este alcalde sigue siendo el mismo. ¿Quién osaba decir que había cambiado tras la borrachera de los 20 concejales? Lenguas viperinas… Sigue siendo el mismo, qué alivio. La micropolítica está salvada con la medida 164, que dicho así parece una enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, pero que no es más que la enésima promesa del alcalde. La medida 164 anuncia la creación de una red de urinarios en el casco histórico monumental. Toma del frasco: retretes para todos los turistas con piel de salmonete y paella precocinada de las doce del mediodía. Retretes para tantísimos sevillanos que no saben dónde hacer pipí cuando recorren el centro, este centro tan grande e inabarcable donde cabe de todo menos los árboles para dar sombra. Ysí, los veladores también caben, ¿pasa algo por recordarlo?

El riesgo de esta micropolítica que se refleja en la medida 164 es que acabará con la ruta secreta de los retretes de Sevilla, esa que maneja una selecta minoría que conoce a la perfección dónde están esos urinarios que son como acudideros en momentos de verdadera angustia. Zoido quiere acabar con esa ruta de la que ya adelantamos en su día algunos lugares claves tras el levantamiento parcial del secreto del sumario. Si la derecha nos llena el centro de casetas prefabricadas para orinar, se acabó el entrar a miccionar en el Colegio de Abogados preguntando por cualquiera de los siete mil colegiados o sin ni siquiera preguntar:entrando directamente con decisión, mucha decisión, hacia el patio porticado y girando después a la derecha. Qué maravilla de urinarios, que limpieza inmaculada, qué pulcritud. Ahí está la clave para que José Joaquín Gallardo repita como decano por los siglos de los siglos. Amén. Gallardo no es que sea ya decano, es todo un decanísimo. Hay gente que paga las cuotas del Colegio de Abogados para tener servicio limpio en el centro todo el año, como hay quien pagaba las de la Asociación de la Prensa para garantizarse derecho a caseta. ¿A que sí?

Y cómo acabar con la costumbre de entrar en el Círculo de Labradores de la calle Pedro Caravaca con la excusa de contemplar tan precioso patio después de pasar junto al retrato de Queipo de Llano. Si consigue franquear la puerta giratoria, tiene derecho a servicio con máquina limpiabotas. Pero la máquina carece de crema. Ni marrón, ni negra. Pero allí está ella, como un símbolo más de la cantidad de cosas que se mantienen en Sevilla aunque no respondan a la función inicial.

En cuanto el alcalde pueble el centro de letrinas sin gracia ni sabor alguno, como casetas de obra de Sacyr, seguro que los conserjes de tantos edificios dejarán de hacer la vista gorda. Se nos acabará la guía secreta como se acabó el acceso libre a los servicios del Hotel Inglaterra, a los que pusieron control para que sólo sean usados por los clientes, porque el chorreo de sevillanos entrando en estos servicios, sin pedir siquiera un vaso de agua en el Trinity, era ya de poca o ninguna vergüenza.

Corremos un serio riesgo también de quedarnos sin acceso libre a los servicios del Círculo Mercantil, donde en Semana Santa se puede usted escapar por el callejón de Monardes, como a los de las oficinas municipales del Laredo, donde nadie le parará en la puerta, sólo tiene que entrar con decisión y optar por la escalera o por el ascensor.Si elige el ascensor tenga en cuenta que concede más tiempo a la chica del mostrador para que le lance un arpón en forma del qué desea. Diga que tiene cita con alguien del Consorcio de Turismo, habitualmente esta coartada funciona, porque allí va gente muy variopinta. En estas oficinas municipales hay un servicio por cada planta, todo un lujo desconocido con el que ahora acabará el despiadado Ayuntamiento si cumple la promesa 164.

Poco conocidos son los servicios de la librería San Pablo, en la calle Sierpes, donde se puede hacer el sueco preguntando por alguna biografía de Rouco. Muy recurrentes son los de las hamburgueserías franquiciadas, no siempre limpios, muy calurosos y casi siempre carentes de papel higiénico. Estos últimos urinarios casi no merecen entrar en la guía. Hay horas en que recuerdan a los retretes de gasolineras de los años ochenta.

La enmienda que de verdad debería haber introducido Zoido es la de reabrir los servicios subterráneos que siguen existiendo delante del Archivo de Indias. Ode simplemente Indias, como decía la frívola ministra Carmen Calvo. Esos servicios sí que son históricos, pues en ellos se rodó en 1982 una de las grandes escenas del cine de humor español: la de la película To er mundo e güeno, de Manolo Summers, quien iba alertando a los usuarios de la presencia de un león que se comía las colitas… La auténtica fiera no rugía en los tendidos, sino junto al w.c.

Más le vale al PP reabrir los urinarios de Summers. Sin león, pero con papel higiénico. Y colocar sombra en el eje que forman la Avenida, la calle San Fernando y la Puerta de Jerez. El sevillano sabe sobrevivir sin fuentes de agua potable y sin sombra. Y a la hora del pipí se las apaña estupendamente, como se las apañaba en las bullas de Semana Santa hasta que empezaron las estampidas. Hasta la movida del Salvador se organiza a la perfección según el sexo. Ellos orinan en Oropesa. Y ellas en Acetres. Y ahora la micropolítica se quiere cargar este patrimonio inmaterial del sevillano como si fueran árboles de Almirante Lobo. Qué falta de piedad. Esta derecha no conoce límites.

Golpes de maza

Pocos y mal avenidos. Ninguna encuesta da opciones al Partido Andalucista de retornar al Ayuntamiento. Llevan fuera desde 2007, cuando Agustín Villar se quedó a 700 votos de obtener dos concejales. El caso es que el PA sigue viviendo su segunda travesía del desierto sin otear siquiera un oasis. Yresulta que la formación en Sevilla está dirigida por una gestora tras el enésimo conflicto interno. Aún así, hay que reconocer el entusiasmo y la vitalidad que le está poniendo a la candidatura la cabeza de lista, Pilar Távora. Su papel en la campaña y en los meses previos es más que meritorio para hacerse un hueco.

Un clásico. Decíamos antier que habíamos evolucionado hasta un estado de felicidad sin límites al comprobar que hay partidos que prometen convertir el río en un “caudal de oportunidades”. Aún hay más. Ya hay programas, ¡cómo no!, que usan machaconamente la necesidad de cambiar el modelo productivo de la ciudad. Y repiten lo del modelo productivo tantas o más veces que la puesta en valor del río. Ustedes ya saben que hay puestas de sol de Chipiona y puestas en valor de la política. Las de Chipiona son una vez al día. Las de la política son continuas. Será por eso lo del cambio climático. Cuando el personal coge la vuvuzela de la puesta en valor…

Juan Espadas. ¿Cuándo irá a distritos hostiles para el PSOE como el de Los Remedios? Ayer lo preguntaba un socialista en privado. Decía que está muy bien que Espadas vaya a los platós de La Sexta, pero que debe meterse con frecuencia en distritos donde el PP suele ganar de calle. Sin miedo ni reservas.

Dos estilos para una campaña plana

Carlos Navarro Antolín | 8 de mayo de 2015 a las 5:00

Presentación de cartel de la Semana Santa de 2011 Espadas y Zoido
SE sortea un fin de semana en Rota entre los sevillanos que sean sorprendidos hablando del éxito del plan de pago a proveedores en cualquiera de los veladores de la cadena Robles. Y hay un viaje especial a Roma para aquellos que, sometidos a la máquina de la verdad, reconozcan que han alabado en una tertulia el saneamiento de las cuentas municipales. Nadie habla del patrimonio inmaterial de un mandato municipal marcado por la atonía, un mandato visto como plano entre otras razones por la expectación generada por una victoria sin precedentes. ¿Quién recuerda hoy aquello del efecto Zoido que el PP explotó machaconamente para hacerse oír cuando quedó orillado del poder en 2007? La memoria en política dura menos que un trayecto de tranvía. A un mandato plano parece que le sigue una campaña igualmente plana, carente de pulso, sin debate sobre problemas reales de la ciudad, de un sabor light que espanta. Esta campaña carece de agitadores. Zoido se ha abonado a echar el balón abajo, a verter chorros de agua en la muleta para que no se note ninguna racha de viento, a procurar no pegarse ni un tiro en el pie. El efecto que busca ahora Zoido es muy distinto de los que pretendía en 2007 y 2011. Que no se mueva un varal, entre otras razones porque en el PP se tiene claro que en la acera de enfrente no hay chisteras ni conejos.

Espadas soñaría con una Sevilla de ciudadanos sumidos en debates sobre modificaciones puntuales del PGOU, una Sevilla que se bebiera los dictámenes del Consejo Consultivo de Andalucía, una Sevilla que se pirrara por los planes sectoriales de disciplinas varias, una Sevilla que se despertara preguntando por las transferencias municipales a organismos autónomos y sociedades, una Sevilla que escrutara las modificaciones presupuestarias y los reconocimientos de crédito… Una Sevilla que sencillamente no existe más allá de algunos despachos. La otra Sevilla, la lírica y eterna, existe al menos en la poesía.

Esa Sevilla de Espadas, la de los técnicos en los despachos, es perfecta cuando se está en el poder, pero un lastre si se parte desde la oposición. Si el mejor aliado de Zoido es el perfil técnico y frío de Espadas, la mejor opción de Espadas es que el batacazo de Zoido sea algo más pronunciado de lo que auguran los sondeos.

Zoido se lo juega todo a esa poesía. En eso se parece a Susana Díaz. El abuelo y la mamá, los roles que los convierten en políticos próximos a un pueblo que no quiere saber de mociones al Pleno, desvíos presupuestarios, ni informes del interventor.

Tan claro lo ha tenido Zoido que ha sido el primer alcalde en inaugurar un bacalao en la cuesta del ídem. Sin complejos. Tal vez Zoido no tenga (ni quiera tener) un modelo de ciudad, pero sí tiene presentes las cuatro claves de cierto sector de la ciudad. Yexplotando esas claves, más cuatro años de vida municipal sin sobresaltos, tratará de conseguir el nada fácil objetivo de que miles de sevillanos sigan prestándole el voto. Su partido perdió en las autonómicas nada menos que 50.000 sufragios en la capital.

En el rebaño de la ciudad hay ovejas muy decepcionadas con Zoido, como hay ovejas que se duermen con Espadas mientras otras se siguen haciendo fotos con Zoido, el alcalde campechano que cualquier día nos promete acabar con el calor. Si Zoido apuesta por la política costumbrista, Espadas tiene su fuerte en ligar su imagen a la de Susana Díaz. Zoido sabe que Espadas jamás le hincará el diente, por eso juega a hacer todo lo posible para que la campaña sea plúmbea, con la ventaja añadida de que se trata de una campaña fagocitada por la actualidad del Parlamento de Andalucía. Por mucho que Moreno Bonilla se abriera de capa al decir que lo que ocurre en el Parlamento no interesa más allá de las murallas de la Macarena, está comprobado que el pez grande (Parlamento)se está comiendo al chico (campaña de las municipales).

Aquí sólo falta que salgan las pedreas tradicionales: esas impagables promesas para recuperar la grandeza perdida del Guadalquivir, esos gráficos que recrean nuevos centros cívicos y parques que siempre han sido parques hasta que alguien los bautizó como zonas verdes, esas recreaciones de calles peatonalizadas donde el infógrafo nunca pone los veladores, y esas composiciones donde aparecen miles de árboles nuevos que no dan sombra pero que hacen las veces de pipi-canes… Los perros no votan. Los amos sí.

Golpes de maza

Mensajes de estado. Resulta curioso cómo se presentan algunos políticos en la red de mensajería gratuita WhatsApp. Juan Espadas, candidato del PSOE a la Alcaldía, es directo al describir su estado: “A tope”.

Aquel detalle. Al alcalde ya no se le ve aquel llavero que lucía en su primera campaña electoral, la de 2007. Era el llavero del Real Club Pineda de Sevilla. Debe estar en algún cajón.

Ceño fruncido. El que ponen algunos militantes del PP cuando oyen al alcalde insistir en que sus orígenes no están en las Nuevas Generaciones, ni es hombre de partido puro y duro. “Hay cosas por las que no paso”, apostilló tras desmarcarse del perfil propio de los políticos forjados en el aparato. Una vez más, Zoido sabe que le beneficia alejarse de las siglas y salir simplemente como el ciudadano Juan Ignacio, el vecino que es alcalde. La clave está en distinguirse para que el préstamo del voto se renueve.

Monteseirín. El ex alcalde de Sevilla, el socialista que más tiempo ha estado al frente del Ayuntamiento, está participando activamente en la lucha electoral… Pero en apoyo de Ángel Gabilondo como candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. En Sevilla, por el momento, ni está ni se le espera. Recuerden que fue el gran ausente del acto de proclamación de Espadas como candidato, donde sí estuvo el ex alcalde Manuel del Valle.

La concejal muda. Así llaman en el PPa la delegada del Distrito Los Remedios, Carmen Ríos, porque no se recuerda ninguna intervención en el Pleno en cuatro años de mandato, ni ninguna rueda de prensa sobre aspectos de su gestión. Hasta en el PSOE dicen que aún albergan la esperanza de conocer el tono de voz de esta concejal en el pleno extraordinario que aún se debe convocar antes de las elecciones del 24-M.

Medallas pendientes. El actual gobierno tiene que llevar al Pleno la propuesta de medallas de la ciudad que se entregarán el 30 de mayo, festividad de San Fernando. Ese acto y el Corpus serán los últimos acontecimientos del mandato. Y con una corporación en funciones.

Las doce uvas de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 31 de diciembre de 2014 a las 5:00

zoido contraluz
Primera uva. El 24 de mayo, domingo de Pentecostés, Sevilla eligirá una nueva corporación municipal, pero en esta ocasión de sólo 31 concejales en lugar de 33. La revisión anual del padrón ha dejado la ciudad por debajo de los 700.000 habitantes, aquel listón psicológico por el que Rojas-Marcos luchó hasta el punto de hacer de este objetivo uno de los estandartes de su gestión, además de la reforma urbanística de la Buhaira, la horripilante losa de pizarra del entorno de la Catedral y el megalómano estadio de la Cartuja. Pese a la leve bajada en el número de vecinos (el padrón queda fijado en 696.676 habitantes), la ciudad no perderá ni un euro de transferencias del Estado, que es la gran ubre para la cuentas del Ayuntamiento junto con los ingresos directos por el IBI. Para que menguaran los fondos del Estado, Sevilla tendría que bajar de los 75.000 habitantes. Y eso no se ha producido ni en los tiempos de epidemias con salidas extraordinarias del Cristo de San Agustín.

Segunda uva. Juan Espadas se mueve entre la necesidad de ser fiel a su perfil de gestor y hombre serio, y la conveniencia de torpedear la imagen de un alcalde sin mácula que le recuerda la herencia recibida cada vez que los socialistas se crecen un mínimo. Espadas sigue haciendo una oposición palmariamente blanda, de guante limpio, sin denuncias aceradas. Cuando golpea al gobierno lo hace como en una pelea entre hermanos adolescentes. Los puyazos son siempre puntazos, nunca hacen sangre. Basten dos ejemplos. Dice que no culpa al gobierno de la bajada de los habitantes, “sólo” de no haber hecho nada por paliarla. Y si el Grupo Socialista denuncia que el marido de la edil de Asuntos Sociales es colocado como gerente en la fundación privada del Banco de Alimentos, comienza por conceder dos semanas al gobierno para que se explique con la justificación de que se apuesta por una “oposición responsable”. El último “ataque” de Espadas ha sido reiterar que el alcalde es “plano” y que su gestión es “plana”. La verdad es que lo es casi tanto como el estilo de la oposición. La proyección de Zoido en la calle arrolla a la de Espadas, sólo resta saber si lo suficiente como para que el PP obtenga los 16 concejales que darán la mayoría absoluta en 2015.

Tercera uva. Los cinco meses que quedan son terreno de fácil abono para el alcalde. Tras el éxito callejero de la Navidad, Zoido tendrá la cuaresma, la Semana Santa y la Feria para desplegar la cola de pavo real. No hay grandes cintas que cortar ni primeras piedras que colocar. Más vale que no anuncie grandes proyectos en lo que queda de mandato, porque el último, el Paseo del Arte en la Avenida Juan Carlos I, se ha ido ya tres veces al traste después de quedarse descafeinado al perder el atractivo de las piscinas sobre la lámina del río. Estamos ante el final del mandato de la miseria, aunque alguno ha habido en el gobierno que ha intentado “hacer cosas”, creyendo todavía que los políticos están obligados a dejar huella, marca o impronta, cuando la actual coyuntura sólo requiere de poner orden, pagar facturas y garantizar los servicios esenciales.

Cuarta uva. Los símbolos materiales del mandato que acaba son los bares y los veladores, multiplicados en una parábola perfecta; y la Navidad como gran atractivo callejero, descubierta por Zoido para Sevilla como una gran toma de las calles del centro bajo un alumbrado laico. Una deuda por encima de los 700 millones hace inviable que el actual alcalde pueda presumir como hasta hace pocos años lo hacía Monteseirín de obras faraónicas (las setas o el tranvía) o grandes reformas (peatonalización de la Avenida o pasos subterráneos). Zoido a duras penas puede vender el retorno del acceso de los autobuses a la Encarnación o la eliminación de las catenarias del Archivo y la calle San Fernando. El símbolo inmaterial, por otro lado, es el saneamiento de las cuentas por obra y gracia de la delegada de Hacienda, Asunción Fley, que ha conseguido que los bancos vuelvan a sentarse a negociar con el Ayuntamiento y sean claves para liberar a Sevilla del Plan de Ajuste de Montoro, suscrito para pagar a la larga lista de proveedores acumulada desde los primeros años de Monteseirín. El electorado deberá valorar si esa gestión inmaterial, que es la que de verdad da fuste al gobierno, es merecedora de una nueva confianza por cuatro años más.

Quinta uva. Las talas de árboles en Almirante Lobo o la calle Virgen de la Sierra, junto al Prado de San Sebastián, han puesto en jaque la micropolítica de Zoido, basada en la atención cotidiana de las pequeñas necesidades que, sumadas en el día a día, hacen posible el funcionamiento de la ciudad. La paz social reina en Tussam, que en 2015 necesitará dos millones menos en transferencias municipales. El alcalde salió reforzado de la huelga de nueve días de Lipasam en el inicio de 2013. Emvisesa es un páramo a la que se mantiene al ralentí, terminando promociones del mandato anterior y sin ninguna nueva en el horizonte. Y Emasesa buscará en 2015 financiación extra mediante la emisión de bonos sin que por el momento nadie se atreva a afrontar una privatización de la considerada joya de la corona de las empresas municipales.

Sexta uva. Los próximos meses son de revuelo en el seno de los partidos. Después de las fiestas comenzará la guerra interna por la confección de las listas electorales. Hay menos actas a repartir (sólo 31) y, además, la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local contempla que haya concejales sin sueldo. En el caso de Sevilla, la ley permitirá la dedicación exclusiva a 22 (al ser una ciudad con población entre 501.000 y 701.000 habitantes), por lo que nueve ediles no tendrán retribución salarial en el Ayuntamiento. Las tensiones se presumen máximas. Juan Ignacio Zoido tiene especial aversión a los períodos de formación de las listas. Odia los cambios tanto como dar malas noticias o tener que decir que no. Su figura es indiscutible en el PP por el momento, por lo que el aparato le dará un margen amplio para hacer un equipo en el que serán muchos los que repitan y muy pocos los cambios. Entre las bajas, se da por segura la de Javier Landa, como adelantó este periódico el 23 de marzo. En el PSOE es poco probable que Juan Espadas goce de tanto margen de maniobra como disfrutó en 2011, cuando apostó por unos independientes (Eugenio Suárez Palomares y Mercedes de Pablos) que acabaron por abandonar el barco tras el peor resultado de los socialistas (sólo 11 concejales) en el otrora fortín sevillano. Las once agrupaciones del PSOE sevillano reclamarán sus cuotas. De lo contrario habrá otra vez brazos caídos. El portavoz adjunto, Antonio Muñoz, se da como fijo en la lista. Está por ver el futuro del otro portavoz adjunto, Alberto Moriña, y de concejales polémicas como Adela Castaño. El susanista Joaquín Díaz dejará la corporación por razón de edad.

El portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Sevilla, Juan Espadas, analiza el plan de ajuste municipal.
Séptima uva. Como era previsible, el alcalde ha comenzado a recuperar viejos hábitos en cuanto intuye el intrigante sonido del tam-tam electoral. Perdido ya en la papelera de reciclaje su título de presidente del PP andaluz, Zoido concede de nuevo parcelas de influencia a sus hombres más vehementes y aficionados a las estrategias, como es el caso del portavoz del gobierno y delegado del distrito Triana, Curro Pérez, que en 2007 fue el jefe oficial de la campaña en la que el PP logró 15 concejales. Pérez acepta con resignación que está considerado un hombre de trincheras (oposición) más que de gestión de los tiempos de paz (gobierno). Ahora viene su período litúrgico preferido y, por lo tanto, le tocará revestirse para las mil y una celebraciones próximas. Si Zoido repite en la Alcaldía, Pérez querrá la parcela de urbanismo, aquella en la que se forjó como eficaz opositor entre 2007 y 2011 y que, al final, acabó recayendo en Maximiliano Vílchez (hombre de paz y no de mítines) cuando se alcanzó el gobierno.

Octava uva. ¿Yquién será el número dos de la lista de Zoido en 2015? El concejal más afín al alcalde sigue siendo Gregorio Serrano, aunque ahora ande inteligentemente tapado. Darle ese puesto a Serrano sería un acto de reconocimiento para un mandato en el que está saturado de competencias (Empleo, Economía, Turismo y Fiestas Mayores) por efecto de la aplicación de un organigrama de gobierno de grandes áreas inspirado en el que puso en marcha Ruiz Gallardón en Madrid. A Serrano le ha sobrado el área de Empleo, se ha tragado los sapos de disolver Sevilla Global y la Televisión Local, y ha tenido que bailar con la más fea, Mercasevilla, lo que le ha costado amenazas personales en la fachada de su casa. Si el PP repite en el gobierno, todo indica que Serrano se ha merecido un mandato algo más amable. Distinto es el baile de números, la obligada paridad y lo que apriete el partido. Recuérdese que Serrano no es hombre de partido. En eso es como el alcalde. Son dos ejemplos de políticos concebidos y nacidos para la gestión municipal.

Novena uva. ¿Y Fley? Si Zoido es alcalde cuatro años más, la todopoderosa concejal Asunción Fley habrá demostrado que con la Hacienda local se hace política; que la austeridad, la montaña rusa de subidas y bajadas estratégicas en los impuestos y el saneamiento de las arcas tienen réditos electorales, justo lo contrario de lo que pregonan los halcones y los vivaqueadores de lunes a viernes en las sedes de los partidos. Su influencia será todavía más incontestable de lo que hoy ya lo es. Nunca se olvide que a su cargo tiene a una directora general que cobra por encima de los 100.000 euros por asumir una nueva parcela de gestión (recursos humanos) a la mitad del mandato. Esta directora general es conocida en el PP como la “bien pagá”. Con lo escrupuloso que es Zoido para los asuntos del pecunio público, nadie osó contestarle a Fley su teoría por la que quien asume mas competencias, debe estar más remunerado, pese a que media España está trabajando más y cobrando menos en el mejor de los casos. La teoría de Fley es de una lógica aplastante, pero difícilmente digerible con el campo poblado de vacas flacas y con muchas gargantas conformándose con las gotas que dejan caer las cañerías de unos grifos cerrados.

Décima uva. El otro gran hombre de Zoido es el delegado de Urbanismo y Medio Ambiente, Maximiliano Vílchez, que recibió la parcela tradicionalmente más codiciada por los partidos políticos, pero en el peor momento. Es el primer delegado de Urbanismo del PP desde la instauración de la democracia. Y también es el más tieso por encontrarse una Gerencia de Urbanismo sumida en números rojos y desangrándose por el bajonazo en los ingresos por licencias, la inexistencia de convenios urbanísticos y la carencia de intereses financieros. A Vílchez le ha tocado pasar de una Gerencia navegando en la opulencia a una Gerencia en la que se exige que las fotocopias se hagan por las dos caras para ahorrar papel. Al igual que Fley, no es un político al uso. Revalidar el gobierno supondría el aval más sólido a su labor.

Undécima uva. El miedo está en la armería electoral del PP. Nadie duda de que Zoido venteará los riesgos de un Ayuntamiento en manos de un PSOE debilitado y tutelado por fuerzas políticas con programas electorales inciertos. Ya lo hizo en 2011, cuando repitió machaconamente que votar el PSOE era hacerlo al líder de IU, Antonio Rodrigo Torrijos, hoy fuera del Ayuntamiento y con la baja en el partido por los frentes judiciales que acumula. Falta un cuarto de hora para que el PP trate de vincular la figura de Espadas a la de Podemos o Ganemos. Zoido venderá que Sevilla sólo tiene dos salidas: o ser Grecia, o ser Roma. O un conjunto de fuerzas de convivencia incierta, o una única fuerza sólida.

Duodécima uva. Izquierda Unida está concentrada en su particular debate: ser galgo o podenco, seguir siendo IU o mutar hacia otra fórmula de nuevo cuño. El partido cierra el año con dos plenos consecutivos en los que la estampa de su bancada ha sido desoladora: la concejal Josefa Medrano asumiendo en soledad las mociones por la dimisión del segundo portavoz en lo que va de mandato. Con el paso del tiempo, a Zoido le salió bien su estrategia de erosionar directamente al partido que hacía las veces de muleta del PSOE en el poder. Su reto actual es demostrar que ha conseguido ese voto de la inercia por el cual en Sevilla se perpetúan en el sillón algunos decanos de colegios profesionales, algunos presidentes de colectivos profesionales y hasta algunos hermanos mayores. Si aquel voto prestado de 2011 evoluciona a un voto de inercia, la marca Zoido gozará de buena salud.

Monteseirín, el ausente

Carlos Navarro Antolín | 10 de noviembre de 2014 a las 5:00

PSOE Susana Díaz, Pedro Sánchez, Juan Espadas, y Verónica Pérez en Sevilla
A Pedro Sánchez le presentaron el sábado en Fibes a Manuel del Valle, aquel alcalde de ruán que se quedó sin vivir como tal la Exposición Universal. Al secretario general del PSOE le han dicho que Del Valle es un alcalde socialista de cuya gestión hay que estar orgullosos, hay que sacar pecho y presumir de los destellos que aún perduran. Está claro que el tiempo lima las aristas. Del Valle parece un invitado en sepia en el escenario rojo del actual PSOE. La memoria, siempre selectiva, se torna breve cuando se trata de la política. Juan Espadas agradeció desde el atril su presencia en el acto con el que los socialistas sevillanos quieren coger carrerilla para aspirar a una Alcaldía en manos aún de Zoido, un político de capa que como Juan sin miedo no le teme a Podemos.

Espadas se sintió tan fuerte –o tan fiel a la estrategia marcada– que reivindicó la herencia socialista, más allá de los agujeros económicos, las facturas falsas, los desfases presupuestarios de las obras y los atentados estéticos en lugares claves del conjunto histórico. El candidato socialista a la Alcaldía pareciera que, por fin, iba a dejar los complejos fuera, iba a descartar esa media salida del portero que siempre, siempre, acaba en gol; iba a dejar de admitir con pusilanimidad los fallos de los gobiernos anteriores, iba a hincarle el diente a ciertas irregularidades del gobierno actual, que hay asuntos en los que el toro de las sonrojantes contrataciones de gerentes en fundaciones subvencionadas se lo han mandado al corral… ¿Por qué ese temor y ese exceso de prudencia ante casos tan evidentes, esa oposición al ralentí, ese decir las cosas bajitas para no molestar? Ay, la que le hubieran dado a Torrijos con todo merecimiento si lo trincan de delegado de Asuntos Sociales subvencionando fuertemente a una entidad que acaba de contratar a su cónyuge de gerente.

Pues estábamos ilusionados con un Espadas renovado que, por fin, estaba dispuesto a reclamar la herencia socialista. Ynada menos que en un acto con los altos mandos del partido, con eso que se llama Ferraz, dicho con mucha insistencia en la zeta final, aunque lo de la zeta suene malamente. Dijo Espadas: “¿Deuda? Yo veo equipamientos e instalaciones de las que disfrutan hoy los sevillanos y que hicieron otros socialistas, mientras que el actual alcalde ha obtenido superávit en las cuentas porque no ha gastado un euro en la gente”.

¿Han oído?”Otros socialistas” Ahí quedó. Allí estaba Del Valle, sentado en lugar preferente como jarrón chino del socialismo hispalense, al que se le invitó a saludar. ¿Pero por qué no estaba el alcalde socialista que ha gobernado doce años la ciudad? ¿Acaso ha habido algún alcalde de algún partido que haya gobernado tres mandatos consecutivos la ciudad? ¿Oes que la herencia a la que se refiere Espadas sólo la dejó Del Valle? Ah, claro, quedespués de Del Valle pasamos a Alejandro (con la jota bien aspirada, con fuerza), de Alejandro a Soledad y de Soledad directamente a Zoido… No hay más alcaldes socialistas. ¡Sólo Del Valle! En la rampa de lanzamiento de Espadas, sólo estaba don Manuel entre los antiguos alcaldes de Sevilla, como un viejo profesor entre tanto joven aparato, como un recuerdo de la antigua escuela, como un testimonio venerable. A Alfredo Sánchez Monteseirín no le invitaron a ocupar una silla junto a Del Valle. Tanto hablar Espadas de la herencia, que en el PSOE lo han interiorizado, han reducido a Monteseirín a la condición de “causante”, que es como se llama jurídicamente al espichado que deja bienes y deudas. Monteseirín es el ausente de Fibes, como el régimen tuvo su ausente. Debe haberle ocurrido como a Manuel Garrido, el compositor nonagenario, autor de las Sevillanas del Adiós entre muchas otras letras celebérrimas, que dejó uno de los mejores titulares de la prensa local de los últimos años: “Ya no me llaman, creerán que me he muerto”.

Monteseirín hace tiempo que ya se pasea por Sevilla sin aguantar miradas aviesas. El 12 de octubre hasta fue al cierre de la temporada taurina en la Real Maestranza. Pero está visto que en el PSOE aún incomoda su presencia en ciertas fotografías, no vaya a ser que tenga que dejar las llaves y el móvil antes de cruzar bajo el arco de seguridad de los juzgados. Espadas no quiere posar junto al ex alcalde, pero sí lo hace abierta y generosamente con Del Valle. Monteseirín aún tiene que coger pátina y tornar su perfil al blanco y negro para que su partido lo perdone y le retire el carro de la nieve.

–Alfredo, no te he visto en Fibes. ¿Te han invitado?

–No. Se les habrá pasado.

Tampoco estuvieron Chaves ni Griñán, todos esos “otros socialistas”. Lo dicho, tanto hablar de la herencia, que ya no lo llaman. Habrán perdido el móvil. Yhan puesto el disco de las Sevillanas del Adiós, pero sin que se muera nada del alma. Política.

Política de corral

Carlos Navarro Antolín | 27 de septiembre de 2014 a las 5:00

Ayuntamiento.
El Salón Colón es una lonja con el pescado ya vendido. Una suntuosa estancia de yeserías, oros y cortinas gordas que sus huéspedes profanan con un lenguaje de trazo grueso y una marrullería de partido de fútbol de colegio. Cuando falta algo más de un semestre para las elecciones, hay políticos que parecen voceadores de sandías ilegales. Con la boca escupen descalificaciones mientras los ojos están fijados en la calles por la que puede aparecer la Policía. Por fortuna no se televisan los plenos. Es un alivio para la democracia que los sevillanos no contemplen estos festejos rocosos y por momentos broncos. Los políticos se acusan continuamente de mentir. Los unos a los otros. Se nota, se sienten, las elecciones están presentes. Los indios tienen ya las pinturas de guerra en el rostro. Los acuerdos que se toman es lo de menos. Se trata de escenificar. Salvo el conejillo que sacó el alcalde de la chistera con el concurso de ideas para los terrenos de Altadis, todo lo demás fueron pedreas, coartadas perfectas para que la tropa haga méritos de cara a la listas electorales. Unos meten el codo dándole a la lengua larga en las intervenciones o dando porrazos en la mesa al cierre de la intervención del líder. Y otros meten el codo interrumpiendo, provocando al de enfrente con comentarios a media voz. El presidente del Pleno soporta los tirones de sotana. Quieren que se moje. Y se moja. Se rompe el orden, pierde el gobierno.
Ayuntamiento.
Todos los plenos tendrán hasta mayo el descarado ambiente propio de la amalgama de jugadores que aguardan en el área el saque del córner. Mientras llega el balón, todo vale. Los muchachos de Zoido mascan chicle. El portavoz de IU se lía con el tú y el usted, con los singulares y con los plurales, los pasa por un mortero y hace una curiosa mezcla.
El alcalde pareció cansado para defender el convenio de Altadis. La noche previa estuvo en la gala del baile en la Plaza de España con los mayores. Fue un éxito. Aunque una señora le espetó problemas de logística: “¡Zoido, esto está muy mal, pero que muy mal! Se ha acabado la cerveza!” Y el alcalde fue incapaz de multiplicar panes y peces.
Espadas se vino arriba con Altadis. Estuvo incisivo. Zoido le bajó los humos al recordarle que el suyo ha sido el peor resultado del PSOE en Sevilla. Por los corrillos se venteó una supuesta encuesta encargada por los socialistas que les da sólo siete concejales. El reverendo Vílchez, delegado de Urbanismo, se suelta cada vez más. Empezó el mandato tímido y lo va a terminar sin corbata, como ayer. Vílchez no le aguanta ni una a la oposición, a pesar de que fuera de las refriegas políticas se lleva la mar de bien con Antonio Muñoz, portavoz adjunto del PSOE, lo que provoca algunos celillos en las filas del partido en la que manda la “roja y decente”.
La concejal más solvente del gobierno, Asunción Fley, mandó literalmente a callar a la socialista Encarnación Martínez, que se sintió especialmente ofendida. Tanto que recordó sus estudios en un colegio público como prueba de su buena educación. Fley es la tecnócrata del gobierno, la que mejor gestiona, pero también la que menos paciencia tiene para aguantar las embestidas de una política en la que no mandan los números, ni las cuentas cuadradas, ni las hojas de cálculo, sino el marrulleo y los argumentarios prefabricados. Se ve que la crítica fácil y sin conocimiento de la materia le saca de sus casillas, como cuando le reprocharon que en Málaga no hizo falta un plan de ajuste. Ella se empeñó en recordar que la deuda del ayuntamiento de la capital costasoleña era infinitamente menor que la del sevillano. Cuando Fley razonaba, Martínez no paraba de cuchichear. Fley se hartó. Elevó la voz. Mucho y con contundencia (con prepotencia, según la dolida edil socialista): “¿Se quiere usted callar?” En el Corral del Conde hubo pelea… ¡Bulla, bulla!
Ayuntamiento.
La oposición se echó encima de Zoido cuando el alcalde aprovechó un punto del orden del día sobre un reconocimiento de crédito para presumir de la cancelación del Plan de Ajuste y felicitar a la delegada de Hacienda y a todos los funcionarios. El presidente del Pleno tuvo que suspender la sesión y convocar a la junta de portavoces. Una cuestión formal provocó otra pelea de corral. El presidente del Pleno, que antes de la paralización había rogado al alcalde que se ciñera al orden del día, mantuvo el criterio en la repentina junta de portavoces, lo que mereció el posterior y público elogio envenenado del portavoz del PSOE.
La mañana estuvo trufada, además, por las interrupciones que provoca cada protesta de los trabajadores, tradicionales ya en el Salón Colón. Un sindicalista de la policía local de chaqué para reclamar pagos pendientes, los de Mercasevilla, los jubilados…. Mientras son desalojados de la sala, los expulsados siguen protestando y recuerdan aquellos días de vino y rosas en los que Zoido se presentó como el alcalde del empleo. Otros la toman en sus gritos contra Gregorio Serrano. El alcalde afea a los concejales de la oposición las sonrisitas que esbozan mientras los policías hacen su trabajo y les recuerda que en el mandato anterior también ocurrían estas protestas.
Salón de oros para un debate político metido en chatarra. Ellos se pelean en el interior. En el exterior, la ciudad sobrelleva los últimos bochornos de septiembre, ajena al meritorio pueril de las listas electorales y a las intrigas de baja estofa. Otros bochornos durarán hasta mayo.
Ayuntamiento.

La Sevilla oculta de los urinarios

Carlos Navarro Antolín | 18 de agosto de 2014 a las 20:28

FOTO: RODRIGO
En la ciudad de los pájaros sin sombra (hay otros pájaros que están muy a la sombra, pero de Sevilla-II), de los aspersores de los bares que empañan las gafas, del solarium de la Avenida del tranvía, las bicis y los veladores (tururú para el peatón), y del alcalde haciendo la Ruta del Adoquín saltando de obra en obra, ni se puede beber agua en una fuente, ni se puede orinar en un aseo público. Si opta por beber en la fuentecita de la Plaza Nueva, la que está enfrente del edificio Generali (Se alquila, ¡jajajá!), puede experimentar el inmenso placer de saber cómo y dónde beben los perros, por no referir que parece un pipicán camuflado, de aquellos pipicanes que se hartó de poner el PSOE en Los Remedios para que no dijeran que Monteseirín la tenía tomada con las señoronas de la Nova Roma que perdimos. Las malas lenguas aseguraban que Monteseirín sorteaba un fin de semana en Rota entre los que presentaran una foto de un perro de Los Remedios haciendo uso de un pipicán. Debía ser que eran perros de derechas, pero muy de derechas, que se negaban a aceptar las innovaciones del llamado gobierno de progreso. Sus amos rechazaban las setas de la Encarnación y sus perros los pipicanes de Virgen de Luján.
¿Y dónde hace usted pipí si de pronto le entran ganas en plena vía pública y pertenece usted a la Hermandad del Pudor, de los que no son capaces de pegar el mangazo de urinario sin consumir nada? Aquí es donde hay que echar mano de la guía de la verdadera Sevilla oculta, la de los urinarios de fácil acceso. El primer premio se lo llevan los servicios del Colegio de Abogados, donde a usted le pueden confundir fácilmente como uno de los ocho mil colegiados que siempre votan a José Joaquín Gallardo como decano. Entra usted en el colegio, saluda con decisión al conserje, accede al patio, gira a la derecha con toda soltura y, hala, a orinar gratis total. No mire la arquería del patio, ni las macetas, porque ambas maniobras le delatarían como personal ajeno a la casa. Usted tiene que entrar como si fuera pariente del decano, sin más, con todo desahogo. La verdad es que es una maravilla que José Joaquín Gallardo siga de decano. ¿Se imaginan que con tanta promesa de renovación en los cargos llega al poder una de esas listas alternativas que ahora se cuecen y nos ponen una clave de acceso en los servicios del Colegio de Abogados, en plan chalé del Aljarafe con pretensiones? Uf, eso de teclear para orinar como el que va a sacar los 20 euros en un cajero… Ya tenemos pin para el banco, pin para la impresora, pin para la app del teléfono móvil, pin para el portero electrónico, pin para el acceso al trabajo… Y pin para las aguas menores.
fachada del colegio de abogados
Los expertos también colocan en el listado apócrifo de urinarios privados de fácil acceso a los que están en la planta alta del Ayuntamiento, donde laboran los grupos políticos de la oposición, en el conocido como palomar. El Ayuntamiento también los tiene en la planta baja, pero ahí es más fácil que le trinquen porque están los guardias mucho más cerca y suele ser el que ellos usan. Usted entra en las Casas Consistoriales, si es posible exhiba alguna carpetilla, documento o papel de desocupado mayor del reino, le dice al policía local que va a ver al “líder” y le dan vía expedita para coger el ascensor. El “líder” es el socialista Juan Espadas, líder de la oposición municipal, que así lo llaman algunos de sus concejales en privado en los cafés de media mañana de General Polavieja.
–¿Cómo está el líder hoy?
–Ni te cuento, pero desde que no está en el Senado…
En tercera posición figuran los servicios del edificio Laredo, no los del bar cuya mesa de tequilas, vodkas y ginebras premium invaden la acera. Ese no, el edificio. Usted llega al Laredo, entra directamente hacia el ascensor o hacia la escalera y tenga la completa seguridad de que nadie, absolutamente nadie, le va a sorprender con ese policía local que todo sevillano lleva dentro al usar el pretérito imperfecto que tiene el valor de un portero parando un penalti: “Oiga, oiga, ¿a quién buscaba?” Y, otra vez, hala, a orinar gratis total. Y con suerte, hasta micciona usted fresquito si Doña Asunción Fley, la muy respetada capitular de Hacienda, tiene arreglado el aire acondicionado.
Si los espasmos de las ganas de orinar le sorprenden por el sector de la Campana, vaya a la sede del Labradores de toda la vida, la de la calle Pedro Caravaca. No tiene más que ir vestido con cierta corrección ortodoxa, saludar con mucha fuerza al conserje, no tropezarse con la puerta giratoria (le delataría como un pardillo) y girar inmediatamente a la derecha si busca el urinario de señoras, o bordear el patio hacia la izquierda si busca el de caballeros. No se detenga mucho en los lienzos. Sí, hay uno de Queipo de Llano, pero tiene que parecer que entra usted allí desde hace años, desde los tiempos en que no existía la piscina de las instalaciones de Los Remedios.
Cuatro urinarios, cuatro, habitualmente limpios, de fácil acceso y cómodos, más amplios que ese chalé que se vende en Palomares, sin esas estrecheces de retretes de taberna en los que uno entra, sufre las apreturas propias del paso de misterio de la Carrretería en su capilla, adopta un imposible escorzo para cerrar la puerta sin rozar la taza, se traga la peste de tres días, echa el pestillo, intenta buscar el interruptor de la luz, queda literalmente aprisionado, busca el móvil para tratar de iluminar el habitáculo, cuenta las bolitas de naftalina que hay sobre la rejilla verde metálica y siente la puerta oprimiendo sus riñones y empujando más que un policía nacional a un cangrejero delante de un paso de palio.
No pierda tiempo en buscar urinarios públicos. Usted haga caso de la guía: sea amigo de José Joaquín Gallardo, vaya a entrevistarse con el “líder”, ejerza de sevillano asiduo del Laredo, pero el de verdad, el que no tiene veladores; y entre en el Labradores como Pedro (Sánchez Cuerda) por la Raza. Y a orinar gratis.
fachada del ayuntamiento de Sevilla

Zoido ya tiene su coleta

Carlos Navarro Antolín | 25 de junio de 2014 a las 12:35

Alcalde Alcosa
¡A los barrios, a los barrios! El cornetín de mando ha tocado. Hay que salvar al soldado Zoido del bombardeo electoral europeo que ha dejado a los dos grandes partidos en Sevilla a la altura de las ruinas de Itálica sin Rodrigo Caro que les cante. En los próximos meses veremos al alcalde mucho más entre las batitas fresquitas de Marqués de Nervión, los chándales y las camisetas y mucho menos en los canapés de carruajes, en las bodas de chistera y entre tanto señor emperifollado y con tiros largos que son los moros de Queipo en las galerías de fotos: siempre los mismos. Que los niños canturrean la copla: “Zoido, Zoido, más percal y menos seda. Zoido, Zoido, más pensionistas y menos Pineda. Zoido, Zoido, más barrios y menos jamar canutera”. Pues eso: ¡A los barrios, a los barrios! Los peperos están convencidos de que lo mejor que les ha podido pasar es el repaso electoral de las europeas, acicate para recargar las pilas del alcalde que posee el don de la ubicuidad y la virtud de no parecer del PP.
-¿El pepé? ¿Quién ha dicho pepé?
Ahí está ya el alcalde junto a un vecino con coleta, que le estrecha risueño la mano. ¿Recuerdan aquellas fotos de Zoido con los profesionales del sector audiovisual, vulgo los tíos de las cejas de Zapatero, ese hombre? ¿Recuerdan la foto del alcalde con los chicos del skate board? ¿Y las del tendero de Su Eminencia? Pues prepárense porque lo mejor está por llegar. Ya sabemos cuál es la estrategia del alcalde para revalidarse en el puesto: arrimarse a la coleta, que es lo que se lleva ahora en España, salvo que uno sea policía local en Sevilla, donde el Ayuntamiento quiere impedir a golpe de reglamento las cabelleras a lo Sioux, los agentes apaches, que resulta curioso que el mismo sindicato que pide una campaña institucional para mejorar la imagen del cuerpo es el que luego defiende que a los ciudadanos les da igual la imagen, que para imagen fea, pero fea, la que sólo pierde sus horripilantes hechuras cuando pasa a llamarse Laraña. El alcalde de los votos prestados tiene que renovar la póliza con esas barriadas de Dios que se recorrió en 2007 y en 2011, pero que le dieron calabazas en las europeas, cuando había que apoyar al de la barba blanca y las gafas de retrato de decano del Colegio del Procuradores del siglo XIX. El tipo de interés ha subido para Zoido, se le han disparado las condiciones del préstamo. Si pasan los meses y el PP teme por la Alcaldía de Sevilla, si sus encuestas no le garantizan ni una mayoría absoluta raspada y tampoco vaticinan una recuperación del PSOE, si ya no hay nadie en el partido que se arrime al pitón y pida ir en el puesto 17, Zoido tendrá que basar su campaña en el mensaje del miedo a un tripartito entre el PSOE, IU y Podemos. Habrá que explotar el temor a la coleta, como antes era a la pipa, frente al alcalde blanco, sin mácula de escándalos y correcaminos de barrios entre tendederos de ropa y parados mascullando el tiempo con palillos en la boca. ¡A los barrios, a los barrios! Que el reverendo Vílchez va a tener desde finales de este mes tres millones de euros más para asfaltar calles. Señora, el asfaltador de calles ha llegado a su localidad. Se asfaltan calles del centro, como San Luis o Almirante Lobo, y calles del Parque Alcosa. Si dicen que hasta Juan Espadas está dispuesto a romper el concordato con Bourrelier porque así lo pidan Madina y los frailes de Regina…
Si Rojas Marcos presumía de empezar prontísimo la carrera electoral para que sus adversarios se fatigaran viéndole la matrícula, ya tienen a Zoido junto al símbolo en auge en España: la coleta. El señor de la coleta que no sabemos si le está pidiendo ser policía local. ¡A los barrios, a los barrios! Pongamos en las fotos tantos tíos en chándal y con el pelo largo que nos tomen por Pablo Iglesias, que debe tener un doble en la Calle del Infierno porque es igualito al que va recogiendo las fichas de los coches locos… Con lo bien que está este pedazo de alcalde con los trajes azules de Javier Sobrino. Azules como la zona azul. Ojú, ya estamos mezclando los colores y a un paso de confundir la melva… con la caballa.

El Defensor mordió la manzana

Carlos Navarro Antolín | 13 de mayo de 2014 a las 20:36

Pleno extraordinario del Ayuntamiento.  Comparece José Barranca.
José Barranca no es un político. Es un militar. Su código de valores es el de Caballería, no el de los argumentarios precocinados, las declaraciones de carril, las conductas lanares y la disciplina de aparato. El problema de Barranca es que está dentro del teatro de la política y ayer mordió la manzana que le puso por delante la astuta serpiente del PSOE en el escenario más importante de la tragicomedia de la vida municipal: el Salón Colón. Los socialistas han esperado tres años para estrenarse en un Pleno con José Barranca, al que los dos grupos de izquierda que componen la actual oposición han pintado siempre con rabo y cuernos. El repentino interés del grupo socialista por participar esta vez en el Pleno no era otro que sacar rédito político del enfrentamiento sordo mantenido en el último mes entre el presidente del Pleno y delegado de Relaciones Institucionales, Javier Landa, y el propio Barranca a cuenta de la elaboración de la memoria. Landa, otro que no es político aunque últimamente asiste a todos los actos orgánicos del PP, se negó a recibir una memoria con valoraciones personales y se lo dijo por escrito al Defensor. Y Barranca rehusó suprimirlas. Al final se han publicado (Landa ha quedado desautorizado) pero el Pleno sólo tomó conocimiento oficialmente (tararí) del balance de la comisión del Defensor en la tramitación de los expedientes.
Espadas acudió con sus chicos a evidenciar la división de pareceres entre Landa y Barranca, a seguir recordando que no le gusta la figura del Defensor y a restar mérito y eficacia a su trabajo. La manzana, facilona y previsible, estaba servida. El político se llevó a su terreno al militar. Barranca mordió la fruta y los efectos fueron inmediatos.Entró al trapo al identificar en su discurso a los socialistas municipales con el Gobierno de la Junta “que entregó las llaves a la Corrala Utopía” –asumiendo de facto la posición del PP–, al tomarse la licencia de mandar callar a la concejal Encarnación Martínez, lo que provocó que Landa viera pista libre y experimentara el placer de recordarle con toda razón y con toda legitimación que no se tomara esa atribución; y sobre todo cuando se dirigió a Espadas con escasa fortuna: “Le he tendido la mano y usted me la ha mordido”. Guau.
Barranca –aun harto de tres años de desprecios– saludó a los portavoces del PSOE e IU al entrar en el Pleno. Pero le sobraron los cinco minutos de su segunda intervención. Y hasta el final, todo es teatro.

Zoido, la hora de los halcones

Carlos Navarro Antolín | 23 de marzo de 2014 a las 5:00

Algunos ajustes, pequeños cambios. Lampedusa en el gobierno local. El alcalde no es hombre de aventuras. Queda un año para las elecciones municipales y ya ha avisado a su grupo municipal de la necesidad de ir planteando algunas estrategias. Es la hora de ir forjando algunas decisiones, de elaborar el mensaje con el que se intentará un segundo asalto al poder, de tener prevista la defensa frente a posibles imputaciones judiciales de miembros del gobierno y de desanillar a algunos halcones, los mismos que le ayudaron a alcanzar la Alcaldía por medio de tres vías: la denuncia reiterada (a veces histriónica, a veces en los juzgados) de irregularidades del gobierno de PSOE e IU, la proyección al máximo de su figura personal y el aprovechamiento de una coyuntura política nacional marcada por la caída libre en la que se hallaba el PSOE de Zapatero. Una vez con el poder absoluto en el Ayuntamiento, los halcones dieron paso a los gestores. Acabada la contienda, Zoido no dudó en poner al frente a hombres de paz, a perfiles muy técnicos para gestionar el presupuesto. Los políticos puros y duros quedaron relegados a papeles secundarios, muy bien maquillados en algunos casos, pero de escaso brillo. No nos engañemos. Y algunos quedaron muy desencantados. Al alcalde difícilmente le oirán hablar de cuestiones de partido, de estrategias, de nombres al alza o de nombres a la baja y mucho menos de quinielas para la próxima lista electoral. Son asuntos que le provocan una verdadera incomodidad, huye de ellos como el perro del agua. En la Feria de Abril de 2012 le preguntaron por las intenciones de unos jeques árabes que acudieron a la ciudad con la vista puesta en unas inversiones. Ni mú. “¿A ti te gusta que el alcalde de tu ciudad sea discreto, verdad?” A pesar de ese hermetismo, de ese deseo de no provocar heridas por alguna de las decisiones que ya tiene en mente y de esa intención siempre imposible de tratar de quedar bien con todo el mundo, en este último año hay algunas claves que resultan ya nítidas en la Plaza Nueva.

Poder absoluto. El PP de Sevilla acaba de salir derrotado (¿Humillado?) del último congreso regional. Todos se han caído en favor de Málaga. Pero hay caídas de bruces en el asfalto y caídas en una entreplanta. Zoido se ha caído en la entreplanta de una poderosa Alcaldía. Es el más fuerte de su partido en Sevilla. Tendrá absoluta libertad para confeccionar la lista, sin un Arenas ya que le cuele a uno de esos independientes con los que demostrar su influencia. Sevilla es su fortín. Ynada indica que el líder regional, Juan Manuel Moreno Bonilla, quiera empezar con mal pie en la provincia que le recibió ese frío que es marca de la casa hispalense.
JORNADA TECNICA GRUPO JOLY. DEPURACION DE AGUAS RESIDUALES EN ANDALUCIA: PERSPECTIVA ACTUAL Y NUEVOS RETOS. JAVIER LANDALanda se cae. El número dos del glorioso mayo de 2011, el de los 20 concejales, no repetirá en la lista electoral de 2015. Ha sido un fiasco. Es delegado de Relaciones Institucionales, presidente del Pleno y cabeza política del Real Alcázar. Zoido le ha ido recortando las competencias. El alcalde ha tenido que externalizar la captación de inversiones después de que el catedrático acabara enfrentado con el economista Rafael Salgueiro, hombre clave en la Zona Franca. Landa le ha generado a Zoido más problemas que soluciones. Aún se recuerda cuando expulsó a un fotógrafo profesional de un Pleno y hasta el conflicto generado con el Curso de Temas Sevillanos al negarle la cesión del Alcázar. ALanda lo metió Javier Arenas con la vitola de decano de la facultad de Económicas y para responder a los fichajes de la sociedad civil que acababa de hacer el PSOE para la lista de Juan Espadas. Landa no ha dado el resultado esperado en varias de las negociaciones que se le han encomendado. Y su participación en primera fila en algunos actos del partido no le computarán como méritos. Lo que sí gusta es que la presidencia del Pleno siga recayendo en alguien que no haya tenido cargos políticos con anterioridad por aquello de que el perfil sea lo más neutral posible. Es muy probable que el nuevo número dos proceda del actual equipo. El gran auriga del alcalde es el concejal Gregorio Serrano. Y entre las mujeres, María del Mar Sánchez Estrella, que es quien ocupa la presidencia delPleno en ausencia de Landa. En cualquier caso, nunca se olvide que Zoido es reacio a designar un vicealcalde. Ni siquiera tiene hoy un concejal de Presidencia, a pesar de que lo contemplaba en el programa electoral. En el corral de Zoido, el único gallo es él. La escuela de Arenas se nota en uno de sus principales discípulos.

Pocas bajas. De acuerdo con el estilo Zoido, no están previstos más de dos o tres cambios en la lista. Nueve de los diez tenientes de alcalde repetirán salvo sorpresas. Todos, menos Landa. A la concejal Evelia Rincón le pueden ofrecer un puesto en el organigrama municipal, pero es posible que fuera de la lista electoral ysiempre que se alcance de nuevo el gobierno. La satisfacción con la delegada de Hacienda, Asunción Fley, es máxima, por mucho que no sea un ejemplo de comunicación política. Maximiliano Vílchez sigue representando al hombre sin pasado en cuestiones urbanísticas, lo que supone una garantía para el alcalde, aunque ha tenido crisis de fe por las que ha querido dimitir en alguna ocasión. Fley y Vílchez son los dos grandes gestores del ejecutivo, los tecnócratas que nunca serán reclutados para la trinchera política, pero que son claves para el modelo de gobierno de un alcalde que tampoco procede de las bases electorales: “Yo nunca he estado en Nuevas Generaciones”, dijo en un acto público delante del mismísimo Moreno Bonilla.

El aparato del partido. La mayoría de los componentes del comité de campaña de 2007 y 2011 repetirán como tales. La figura del presidente del PP de Sevilla, Juan Bueno, quedará dedicada a dos frentes que desbordan a cualquier político: la Delegación de Seguridad y Movilidad y la campaña electoral en los 104 municipios de la provincia, donde el PP sigue sin crecer lo suficiente como para soñar con los 55 diputados que le darían el acceso a San Telmo. A Zoido le interesa la paz sindical que ahora mismo se vive en la Policía Local, donde el ambiente se ha calmado tras la llegada de un político como Bueno y la marcha obligada del edil no electo Demetrio Cabello por aplicación de la Ley de Grandes Ciudades. Ironías del destino, a Zoido le ha terminado beneficiando el pronunciamiento del TC que declaró inconstitucionales los ediles a dedo por mucho que tuviera en alta estima al ex comisario de la Policía Nacional.

¿Imputados? Nunca hay que olvidar que la juez Alaya sigue adelante con la instrucción del caso Fitonovo, que investiga un posible cohecho en la adjudicación de contratos en Medio Ambiente, Parques y Jardines. El secreto del sumario –que va para nueve meses– no ha impedido que haya trascendido por un error de la magistrada el pinchazo de los teléfonos de varios miembros del Ayuntamiento. Entre ellos, todo indica que los de dos concejales del gobierno. ¿Cesaría Zoido de manera fulminante a un concejal de su gobierno si resulta imputado? Depende, dicen en el PP. La reacción pasaría por estudiar a fondo el auto de imputación. Se parte de la base de que no es lo mismo una imputación a cargo de la Guardia Civil (como la que recae ahora mismo sobre Joaquín Peña, el director general de Medio Ambiente que fue destituido de forma fulminante en cuanto trascendió la implicación en el caso) que una imputación a cargo de la juez, en la que pueden entrar muchas variables. Cualquier tibieza en la reacción podría pasarle factura a un alcalde que hasta ahora ha sido especialista en zanjar polémicas con cierta celeridad (enchufes de familiares en los distritos, azulejo en la zapata de Triana, proyecto de instalación de un helicóptero en Los Bermejales, etcétera).

Urbanismo. Zoido se enfrenta al último año de gobierno con el ambiente caldeado en la Gerencia, lo que tiene influencia directa en proyectos que pretende acelerar para su rentabilización electoral. Ningún empleado público firma ya licencias con la alegría de épocas pretéritas después de haber visto a varios compañeros hacer el paseíllo en los juzgados por diversos casos, amén de la propia cúpula de la Gerencia, imputada en el caso de la venta de los suelos de Mercasevilla. Para más inri, el alcalde afronta estos meses la renovación a la baja de un convenio colectivo que ha sido calificado como uno de los mejores de Europa.

 

Zoido y Beltran Perez ante de su comparecencia por la dimision d¿El sexto hombre para la campaña?

Cachorro preclaro que fue del partido, lleva meses detrás del burladero político a la búsqueda quizás de un perfil plano (¿gris?) para los tiempos de zozobra que supone el horizonte electoral en cualquier formación política. Puede ser el sexto miembro del comité de campaña, pues se le reconoce nobleza, olfato político y esas cualidades propias de quien está muchas horas en la calle. Metió el pie en el área en los años de la dura oposición y, al igual que Curro Pérez, no recibió la recompensa esperada.  El hoy portavoz del gobierno (Curro Pérez) quería ser delegado de Urbanismo. Yel hoy delegado de Participación Ciudadana (Beltrán Pérez) quería ser portavoz del gobierno. Los dos halcones,  pese a ser tenientes de alcalde, se quedaron desdibujados en un gobierno tan extenso como fuertemente presidencialista. Zoido movió las fichas con el aval de un resultado histórico y nadie rechistó. Por su propia personalidad, el alcalde evitará cualquier feo o gesto que suponga una marginación pública. Pero a los finos observadores no se les escapa un detalle: no incluyó a Beltrán Pérez ni en la ejecutiva regional que él presidió, ni en la que ahora lidera Moreno Bonilla donde el alcalde tuvo su cuota sevillana. Ysí se acordó de Alberto Díaz, Gregorio Serrano, José Miguel Luque, Curro Pérez y Jesús Maza.

 

Entrevista con el delegado de Fiestas Mayores, Gregorio Serrano.Los fijos en un comité de campaña

Los concejales Gregorio Serrano y Curro Pérez; el jefe de gabinete, Alberto Díaz, el vicepresidente de las empresas municipales, Jesús Maza, y el director de Comunicación del Ayuntamiento, Santiago Martínez-Vares (auténtica pesadilla del PSOE en la pasada campaña), tienen plaza fija cuando suena el tam-tam electoral. Habrán de saber hacer llegar al electorado varios mensajes en el año que resta. Las alusiones a la herencia recibida de Monteseirín y Torrijos trufarán un discurso (deuda oculta y rosario de proyectos bloqueados) al que habrá que sumar varios cortes de cinta relacionados fundamentalmente con la iniciativa privada (todo lo vinculado con la reconvertida Ciudad de la Imagen en el Higuerón Sur) y la difusión de los logros conseguidos, fundamentalmente en la puesta en orden de las cuentas municipales. La Navidad de 2014, la última previa a las elecciones, tendrá especial importancia. Pueden venir ayudas extras de los frentes judiciales que tiene abiertos, por ejemplo, el ex portavoz de IU, Antonio Rodrigo Torrijos (venta de los suelos de Mercasevilla e irregularidades en la lonja), al igual que se pueden producir tropiezos serios con la instrucción del caso Fitonovo, que ya se cobró la destitución de un director general de la era Zoido.

Zoido remonta el vuelo sin helicóptero

Carlos Navarro Antolín | 11 de marzo de 2014 a las 13:00

Sevilla 07/03/2014 El alcalde de Sevilla
Orillar un proyecto hasta que aparezca la esperanza blanca de un patrocinador que suelte 180.000 euros en el año 2014 equivale a montar una comisión o una mesa para solucionar problemas como la movida, los veladores o el tráfico.

El gobierno local ha tenido que rectificar, dar marcha atrás, arrepentirse en esta cuaresma, que es tiempo reflexión, como se arrepintió de colocar un azulejo en la zapata de Triana con el nombre del barrio, en aquellos días en que los noveleros se hartaron de llamarle malecón a lo que de toda la vida se ha conocido como la zapata. No se gastará un euro público en la frivolidad de colocar un helicóptero a seis metros de altura en la salida hacia Cádiz. El trueno azul de los Bermejales se ha caído, como debieron caerse muchos proyectos faraónicos, inútiles, espantosos y, lo que es mucho peor, irreversibles que se perpetraron en los mandatos anteriores. A favor de Zoido juega su rápida reacción una vez que trascendió en las páginas de este periódico y en letra gorda la información clave que estaba oculta, como siempre, en el cuerpo pequeño del pliego de condiciones: el gasto de dinero público. Zoido ha tardado en cargarse el helicóptero el mismo tiempo que empleó en destituir a Joaquín Peña cuando la Guardia Civil lo imputó dentro de las investigaciones del caso Fito Novo: menos de veinticuatro horas.

Ocurre que ni azulejos, ni helicópteros. En el PP tienen la convicción de que la imagen del alcalde está absolutamente sin mácula. Llevan razón. Y todo indica que a partir de ahora remontará aún más el vuelo al tener Zoido todo el día para hacer lo que mejor sabe: de Zoido. El fin de semana ya tuvimos al Zoido besucón de señora de edad rodeado de muchas más señoras de edad en un barrio alejado del centro. Y ayer mismo al Zoido portador de imágenes sagradas e inaugurador de proyectos emprendedores en la Cartuja (en la Ciudad de la Imagen que concibió Monteseirín y que Zoido ha capitalizado). Las convocatorias de actos del alcalde se mandan de cuatro en cuatro. La primavera está a punto de llegar con la multiplicación de los actos sociales, como llegarán los cien millones de Europa para proyectos de revitalización de edificios industriales.
El alcalde irá dándole paso de nuevo a los perfiles más duros del gobierno si se ve amenazado, esos mismos perfiles que han estado descaradamente orillados desde mayo de 2011. Los halcones han estado anillados y controlados por el cetrero. Hasta que el jefe vea la necesidad de soltarlos. ¿Recuerdan a Beltrán Pérez agitando los cencerros en una rueda de prensa para denunciar la corrupción? ¿Recuerdan a Evelia Rincón exhibiendo simbólicamente tres medallas con títulos alusivos a las irregularidades en la gestión de la Fundación de Sevilla? ¿Recuerdan aquel látigo del Urbanismo que era Curro Pérez, rastreador de los expedientes de las setas de la Encarnación?

El alcalde se dio un paseo de multitudes en el primer lunes de cuaresma. Juan Espadas regresaba en soledad, a la caída de la tarde y hablando por el móvil por la Plaza del Salvador. El aparato del partido en Sevilla no está precisamente para toserle a nadie, luego Zoido tiene pista libre para despegar. El partido ha salido muy tocado del congreso regional. La profunda derrota del PP sevillano, paradojas de la política, ha dejado a Zoido como la cabeza más visible. Siempre que siga de alcalde. Y que Espadas se oculte entre las bullas hablando por el móvil. Ni azulejos, ni helicópteros. La política es márketing. Y bricolaje. Qué curioso: Zoido inaugura macrotienda de bricolaje en la Ciudad de la Imagen. Todo por la imagen, esquina Laraña.
10/03/2014--Capilla del Museo.