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Socialistas en el Aero

Carlos Navarro Antolín | 2 de diciembre de 2013 a las 12:20

JUAN ESPADAS PRESENTA UN PAQUETE DE PROPUESTAS PARA REACTIVAR LA VIVIENDA PUBLICA Y EMVISESA
El portavoz del PSOE en el Ayuntamiento almorzó el pasado martes en el selecto Aeroclub con sede en la Avenida, donde fue recibido por el presidente, Enrique Moreno de la Cova. Juan Espadas estuvo en ese lugar donde cuenta la leyenda que se elegían a los alcaldes de Sevilla en tiempos en que no hacían falta ni mayorías absolutas ni pactos programáticos. Poco después de arropar a Verónica Pérez como candidata a la secretaría general del PSOE sevillano, Espadas se fue al lugar donde se desayunan los mejores picatostes en la mañana del 15 de agosto, donde figura en lugar preferente el retrato de cierto general del Ejército aficionado a los micrófonos y donde ya han almorzado otros socialistas, como Celis, Millán o Marchena. ¿No llevó Zoido al mismísimo Rajoy al corazón del Cerro del Águila, tradicional feudo socialista? Pues Espadas se cuela en el Aero. Lo que no sabemos es si Juan se fijó en esa placa donde hay una lista de nombres, al final de los cuales se lee: “¡Presentes!”

Zoido, el paisaje tras la aventura regional

Carlos Navarro Antolín | 24 de noviembre de 2013 a las 5:00

Pleno del Parlamento. me interesa Valderas, Griñán, Aguayo y ambiente.
Volver a ser lo que fue en su mejor etapa. Un político de vocación local, especializado en la distancia corta, abonado a la sonrisa y aspirante a jubilarse en el sillón de alcalde, como Teófila en Cádiz o Perico en Huelva. Zoido se prepara, por fin, para despojarse del incómodo traje de presidente del PP regional, que le aprieta como un traje de buzo, que le obliga a estar fuertemente vinculado a las siglas de un partido y de unas estructuras, jerarquías, agendas y compromisos de los que siempre huyó. Para Zoido más que para nadie, el partido es el medio, no el fin. Su gran aval es su marca personal. El alcalde de Sevilla está a las puertas de dedicarse de nuevo con exclusividad a lo que mejor se le ha dado hasta ahora, al margen de que en algún momento haya oído –que los ha oído– los cantos de sirena de San Telmo. Llegados a este punto, el objetivo último del embrollo en el que lo metió Dolores de Cospedal en julio de 2012 es gestionar una salida de la sede regional de la forma menos costosa posible. Lo que en condiciones normales equivaldría en política a bajar un escalón, en su caso supondrá la recuperación de la tranquilidad perdida, despojarse del corsé que en no pocas momentos le ha provocado irritación (“¡Estoy negro!”, le dijo al comité ejecutivo provincial el pasado mayo) y olvidarse de los difíciles juegos de equilibrio del mapa regional.
Zoido dejará de ser presidente del PP regional y, en consecuencia, su representación orgánica quedará de nuevo diluida, pero sólo sobre el papel. Quien sí está diluido es Javier Arenas, padre político de la inmensa mayoría de los políticos del PP andaluz, que está comprobando la ruindad de la condición humana. Quienes antes ni atrevían a valorar sus acciones en los pasillos de la sede del partido, lo hacen ya con todo desparpajo. Atrás quedan los tiempos en que no se tomaba una decisión sin su visto bueno. Todo debía estar bendecido por Javier. Simplemente era Javier, sin más apellidos. El PP regional de Zoido se ha manumitido en este sentido. Yel precio ha sido la ruptura de la complicidad de no pocas relaciones. Así es la política, como así es el fútbol. Se llaman amistades a lo que simplemente son una suerte de UTE.
El PP admite que Zoido seguirá teniendo un poder absoluto en los asuntos claves de la capital por mucho que baje del escalón regional. La formación de la lista electoral y la designación de los miembros del gobierno no se le discutirán. Ya gozó de esta potestad en 2011, cuando el entonces todopoderoso Javier Arenas no logró colarle algunos nombres ni en la candidatura ni en el organigrama municipal. Zoido sabe dejar sonar el teléfono y, llegado el caso, derivar las llamadas insistentes a Alberto Díaz, su jefe de gabinete –a quien recuperó de la empresa privada en Madrid en 2007– o a Gregorio Serrano, su concejal favorito con diferencia de entre los veinte que forman el gobierno. Tanto Serrano como su círculo se identifican ya plenamente con el alcalde. De hecho, Antonio Castaño, director del Consorcio de Turismo, y Rafael Rivas, director de la Delegación de Fiestas Mayores, gozan de una proximidad con Zoido que ya quisieran para sí algunos de los miembros del gobierno o de los principales asesores, que tienen que guardar cola de espera para despachar asuntos en la Alcaldía.
Hay unanimidad en las fuentes consultadas en que el número dos de la lista, el catedrático Javier Landa, ni siquiera fue una imposición de Arenas. “Zoido, más bien, se dejó convencer”, dicen quienes conocen la historia de aquellos meses. “Salvo anécdotas ocurridas con Landa, su labor no es nada mala y ya ha conseguido el objetivo de la Zona Franca”, precisan fuentes de la sede regional, aunque esta opinión no goza de unanimidad, precisamente. El partido sí valora de Landa que no se pierde un acto orgánico, un detalle que no tienen otros independientes de la lista electoral.
El presidente del PP en Sevilla, José Luis Sanz, y el secretario general del PP Sevilla, Juan Bueno, mantienen un encuentro con cargos electos del PP.
Un candidato del PSOE necesita, como mínimo, estar bien colocado en la ejecutiva. Pero Zoido se puede permitir el lujo de limitarse a ser alcalde de Sevilla con un asiento en el comité ejecutivo provincial y otro en el comité ejecutivo nacional. No necesita más.
El PP dista mucho del PSOE en cuanto al peso del aparato orgánico. Los candidatos de la formación de centro-derecha no necesitan el refrendo de la lista electoral distrito por distrito. Los socialistas someten la candidatura completa a la votación de cada una de las once agrupaciones, por lo que se evidencian los apoyos y los castigos, según los casos. Basta recordar a este respecto la falta de entusiasmo que generó en algunas de las grandes agrupaciones socialistas la candidatura liderada por Juan Espadas, que apostó por los independientes en detrimento de los secretarios generales de las agrupaciones, como había sido tradicional. En el PP confirman que a Zoido no se le va a realizar un marcaje estrecho en la capital. Juan Bueno y Eloy Carmona, presidente y secretario general del PP de Sevilla, respectivamente, tienen tarea suficiente en los 104 pueblos de la provincia –donde el PP ha avanzado en las últimos comicios de forma tan considerable como insuficiente– como para invertir tiempo en fiscalizar al alcalde en el tramo final del mandato. Juan Bueno es el presidente provincial del partido, sí; pero también es un concejal del Ayuntamiento sometido al mando del alcalde. Se repite en el PP la misma situación que cuando, por ejemplo, Soledad Becerril era alcaldesa y uno de sus concejales, Jaime Bretón, ostentaba la presidencia provincial. Soledad Becerril hacía y deshacía sin esperar ni recibir instrucciones del aparato, todo lo contrario a lo que ocurre en las filas socialistas.
Lo único que la estructura del partido exigirá a Zoido es la consolidación de la Alcaldía en 2015. Y en esta tarea –apuntan fuentes del partido– no tendrá ya el viento a favor del PP en España, por cuanto el Gobierno de Rajoy sufre ya el desgaste en las encuestas oficiales y privadas, ni el recuerdo reciente de las corruptelas del gobierno de PSOE e IU. Zoido no sólo tendrá que afrontar su reelección sin esas dos ventajas, sino que habrá de emplearse en explicar –cosa que ya ha empezado a hacer– que en este primer mandato no puede realizar todo lo prometido. La estructura del partido sí le ha planteado de forma insistente que debe alejarse de promesas irrealizables, sobre todo porque los ciudadanos no demandan ahora grandes proyectos, sino trabajo y no perder más calidad de vida. El de de 2011-2015 no puede ni debe ser el cuatrineo de iniciativas sonadas, más allá de la micropolítica, las luces de Navidad, los autobuses urbanos entrando hasta el corazón del centro, las obras en los colegios y las cuentas medianamente en orden. En esta línea, tampoco se ve como el recurso más recomendable la acusación reiterada a la Junta de Andalucía como la gran bloqueadora de los grandes proyectos. Tan cierto es que la Administración autonómica lastra algunas iniciativas, como que hay otras en las que no tiene culpa de su demora.
Zoido tendrá que hacer de Zoido en año y medio. “No perder un minuto más en Almería”, como apuntan en su equipo. Por el momento ha cambiado su imagen en la red social twitter, donde cuenta con casi 35.500 seguidores. Su imagen ahora es en blanco y negro, tratada con cierto brillo, lo que le da un aire de cantante de orquesta de fin de año. A su derecha aparece un primer plano de sus ojos y a la izquierda el lema Alcalde de Sevilla. Ni una referencia a las siglas del PP en quien hoy sigue siendo nada menos que el presidente regional. En twitter ha comenzado la recuperación de esa senda que le llevó a un rotundo éxito en 2011 y de la que hace año y medio tuvo que apartarse por imperativos del partido, una aventura que le ha reportado muchos inconvenientes y escasas ventajas.
Zoido no se ha criado en la estructura del partido ni tiene especial aprecio por los conocidos como aparatos. El suyo es de esos casos excepcionales en los que pasó de no ser militante a ser secretario general del PP andaluz en 2004, cuando el PP nacional se vino abajo y Rajoy le encargó a Arenas el enésimo intento de levantar los resultados en Andalucía. Su entorno más próximo en el Ayuntamiento no procede precisamente de las entrañas del aparato. Es un político que no está rodeado de políticos. Su actual núcleo duro, con el que intenta sacar alguno de los grandes proyectos de aquí a las elecciones de 2015, no es de un perfil precisamente político: ni el delegado de Urbanismo y Medio Ambiente, Maximiliano Vílchez, ni la delegada de Hacienda, Asunción Fley, ni el vicepresidente de las empresas municipales, Jesús Maza. Son personajes vistos con recelo por quienes se han forjado desde las bases de Nuevas Generaciones. Pero nadie osa decir ni pío ante una victoria de 20 concejales y en un partido donde las voces discordantes tendrían que estar tan protegidas como los linces de Doñana. Los problemas para Zoido sólo vendrán si la Alcaldía no es revalidada. Se la juega a una suerte de puerta grande o enfermería, no hay medias tintas, ni tiempo que perder en planes para hacerse con un cargo orgánico que compense la pérdida de la presidencia regional. Si pierde la Alcaldía, la figura de Zoido se esfumaría del Ayuntamiento y el partido le buscaría una salida digna en alguna institución de la capital de España. Pero sólo le salvaría a él. Su equipo tendría que hacer las maletas y buscarse otros destinos.

Alberto Díaz. El hombre que sabe decir no. Jefe de gabinete del alcalde. Zoido sonríe y promete. Y a Alberto Díaz le toca apuntar cada petición, activar su tramitación, gestionar cada compromiso que adquiere su jefe a pie de calle y, llegado el caso, decir que no. Su labor es fundamental al lado de un político de un perfil tan marcadamente popular. Su jefatura de gabinete incluye hasta las labores propias de un secretario personal de altas dignidades eclesiásticas. Tiene el valor añadido de una relación fluida con José Luis Sanz, Juan Bueno y Eloy Carmona.

Juan Bueno. La cara más amable del partido. Hombre puro y duro de partido. De trato correcto y formas exquisitas. De Arenas ha aprendido a encajar las críticas, una cualidad clave en un político de carrera. Se le conocen pocos enemigos y se le atribuye una gran capacidad negociadora. No tiene una especial relación personal con el alcalde, pero Zoido le da el sitio desde el momento en que es el presidente del PP de Sevilla. YBueno sabe que el tirón electoral lo tiene Zoido. Se complementan y conviven. No es poco.

José Luis Sanz. Su influencia se dispara. El cirineo de Zoido en su aventura regional será el próximo número uno en la sede de la calle San Fernando. La hoja de ruta indica que con Sanz de candidato del PP andaluz, su dimisión como alcalde de Tomares será una consecuencia ineludible. Susu sucesor será un concejal con residencia en el municipio, por lo que se descarta a Eloy Carmona. Se le atribuyen ideas claras sobre qué aspectos podrían ser mejorados en la gestión del Ayuntamiento de Sevilla. Al ser presidente regional y sevillano, su influencia se dispara en la capital.

Eloy Carmona. La previsible figura emergente. Si José Luis Sanz es el candidato del PP andaluz y, en consecuencia, se hace con las riendas del partido, a nadie que conozca medianamente este partido político le cabrá duda de que la figura emergente en Sevilla será la de Eloy Carmona, actual secretario general del PP hispalense y volcado en la Diputación. Procedente de las NN. GG., fue el gerente del partido cuando Sanz ostentó la presidencia. Yno dudo en acompañarle en la lista electoral cuando Sanz fue enviado a la conquista de Tomares.

Gregorio Serrano. El favorito del alcalde. No faltan quienes envidian su proximidad y cercanía con Juan Ignacio Zoido. Acumula cuatro delegaciones y desde las elecciones no sólo no se ha diluido entre tantas competencias, sino que ha ganado aún más influencia. No se le incluye en el núcleo duro de la gestión en el tramo final de mandato, pero su estrecha relación personal con Zoido es incontestable, lo que se evidencia tanto en actos oficiales como en las horas de asueto que comparten en las que se pueden forjar muchas decisiones claves.

Zoido, de visita pastoral

Carlos Navarro Antolín | 9 de septiembre de 2013 a las 21:50

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A un torero de corte filosófico, con algo de Séneca, le preguntaron la razón por la que se vestía de luces.

-Porque es lo que sé hacer.

Zoido se ha ido a visitar un colegio por cada distrito en las vísperas oficiales del curso escolar, decimos oficiales porque cada colegio comienza ya un día distinto, que si el 2, que si el 8, que si el 9… Hace años que esto del curso escolar está como la Semana Santa, que no se sabe ya cuándo empieza, ni cuándo acaba, pero sí se sabe siempre cómo: pasada por agua. Pues los colegios, igual. ¿Cómo empiezan el curso los colegios? En obras. Algunos colegios siempre están como la A-49: en obras. Trabajando para usted, dice el tío del cartel. Y habrá que darle las gracias. Pues Zoido se ha ido a hacer el tour del pupitre. O más bien cabría decir que Zoido ha hecho de Zoido. Porque el tour del pupitre es un calco de su último día de campaña en mayo de 2011, cuando visitó los once distritos, como el obispo cuando hace la visita pastoral a cada parroquia y revisa los libros, las cuentas y el estado del inmueble. Se ve llegar a Zoido a Triana y aparece el concejal de turno, Curro Pérez, cual vicario en la puerta del templo que le recibe, besa su pastoral anillo y le cede la casulla del poder. Llega al frente ruso de Bellavista y ya está esperándole en sus dominios Rafael Belmonte, que cumple a rajatabla con el lema Otra Bellavista es posible, con su traje a lo Florentino Pérez, siempre de colores oscuros. Así, uno tras otro, hasta completar los once distritos con sus once alcaldes de barrio. Hay que ver lo que se parece el modelo de gobierno de Zoido al del cardenal Amigo. Ni vicealcaldes, ni obispos auxiliares, sino delegados de distrito y vicarios de zona.

-Oiga, ¿y Gregorio Serrano no tiene a su cargo ningún colegio? Lo digo porque este hombre tiene de todo.

-Serrano es como un canónigo por lo civil. Y no interrumpa usted más.

Este Zoido del pupitre aparece entre los profesores, los padres y la chiquillería con el semblante recuperado, como si le hubiera retornado la color, después de esos días de cuello duro en el Parlamento Andaluz donde le ha tocado la incómoda briega de la sesión de investidura de Susana Díaz, de esos discursos largos como homilías, de hartarse de verse rebautizado en los telediarios como ‘José Ignacio’ Zoido, mientras Juan Espadas se hartaba de difundir listados de colegios en obras y de removerle el gallinero local con ruedas de prensa de cuarenta minutos que parecen funciones principales de instituto. Lo de Zoido en las Cinco Llagas el otro día tuvo mucho de Emilio Muñoz en las arenas (Javier) de la plaza de Bilbao, cuando se sacudió las zapatillas y se fue para no volver después de una sonora pitada tras matar el toro. Si Zoido pudiera, hace tiempo que se hubiera sacudido los sebago, hubiera aplicado el ya estoy yo en mi casa y le hubiera dicho a la Cospedal el ahí te quedas con Carlos Rojas que se dejó el toro vivo de los ERE. El alcalde ha cogido este septiembre como el alumno que necesita recuperar. En un día, todo el temario. En una jornada, once distritos. Como en mayo de 2011. Zoido hace de Zoido. Como el torero: porque es lo que sabe hacer. Y lo del PP de Andalucía que lo sigan arreglando desde Madrid. Vaya tropa la de Génova… No la superan ni las víboras del COI.

-¿Lo de la víbora lo ha dicho usted precisamente hoy por algo?

El concejal cóncavo del gobierno

Carlos Navarro Antolín | 13 de mayo de 2013 a las 5:00


Hay concejales del gobierno que son como aquel torero desganado que le quiere recortar las embestidas al toro a base de hachazos antes de que el público aprecie la boyantía del burel. La oposición en el Ayuntamiento (socialista, por supuesto; la de IU ni está ni se le espera) ha tenido la osadía de preguntarle por el proyecto de zona franca al delegado de Relaciones Institucionales. La verdad es que el asunto de la zona franca en Sevilla hierve en las redes sociales y en las cafeterías. Pregunta uno a las doce del mediodía en el bar de cabecera si aún dan café y ponen tostadas y el camarero no es que responda con el clásico de la máquina ya apagada, sino que devuelve la pregunta con otra: “¿Qué se sabe de lo de la zona franca en Sevilla?” Yen las redes sociales, tres cuartos de lo mismo. Se mete usted en twitter y vengan a llover los enlaces sobre las informaciones y artículos de análisis sobre el impacto de la futura zona franca en Sevilla, que si merece la pena, que si es un invento de Zoido, que si la Junta opina tal o cual, que si no tenemos bastante con copiarle el carnaval a Cádiz… La zona franca tiene en vilo a media ciudad. Se nota en la calle. La otra media está que no para de hablar del estatuto de capitalidad para Sevilla y de quién será el candidato del PPpara las autonómicas de 2016. “Sí, aún le puedo poner media tostada, pero de mollete integral que es lo que me queda. Pero dígame, por favor, lo de Zoido para la Junta, ¿va en serio?”
Y así, en este escenario, como llaman ahora los cursis al contexto, la oposición socialista preguntó por la zona franca al señor Javier Landa, que es el delegado de Relaciones Institucionales del Ayuntamiento como todo el mundo sabe (por las que hilan). Y las respuestas del catedrático que fue uno de los grandes fichajes del PP para las municipales de 2011 nos han dejado como dijo Guerra: ¡Pasmaos! Y nos han recordado al torero que viendo el toro dijo aquello del ya estoy yo en mi casa. El líder de la oposición, Juan Espadas, preguntó con toda inocencia: “¿Cuál es el impacto de beneficio económico calculado por el gobierno para la ciudad por años?” Y el concejal Landa, ex cátedra, se despachó echando sucesivamente la muleta abajo por la derecha y por la izquierda para provocar el mareo que hace perder el norte a la incauta res: “Entendemos que será una función exponencial de tipo cóncavo con pendiente poco pronunciada al principio y algo más en momentos sucesivos”. La contestación del profesor Landa no la mejora ni el tío que hizo la pregunta del referéndum andaluz.
Menos mal que los independientes traen el soplo de aire fresco que necesita como el jamar una política dominada por los aparatos de los partidos. ¿Pero dónde encuentran los señores de los poderosos aparatos a estos independientes deseosos de devolver a la sociedad cuanto la sociedad les ha dado, que o se van con el partido empezado cuando no se gobierna o juegan a las greguerías con las respuestas oficiales?
Este Landa ya se embrolló él solito al responder una pregunta sobre la razón por la que se izaba en el Ayuntamiento la bandera del pueblo gitano y no la del colectivo gay. Dijo que el criterio es de tipo institucional. “La institución hace referencia a órgano y símbolo de un estado y/o nación, por lo que evidentemente al pueblo gitano se le puede incluir dentro de las conceptualizaciones mencionadas”.
Ahora la gran clave está en lo de la pendiente poco pronunciada al principio y algo más en momentos sucesivos, porque ahí se ven tintes casi biográficos del autor con respecto a su carrera política en el Ayuntamiento. La cosa de Landa en la Plaza Nueva empezó así, con cohetería de gran fichaje para contrarrestar a los independientes del PSOE y va por un camino algo… cóncavo. Lo de Landa despertó el interés al modo novelero sevillano con pizca de aguijón: “¿Yéste quién es?” Yya va por ese otro aguijón de memoria repentina recuperada: “Oye, por cierto, ¿y Landa dónde está?”
Pues debe estar dedicándose a cocinar esas respuestas tan sesudas, de tratado de geometría aplicada a la ingrata política municipal. Pero aquí lo verdaderamente cóncavo es que Javié (Arenas) le metió a Zoido cuarto y mitad de Landa en la listas electorales. Seamos francos con la zona franca.

Dos tazas de alcalde

Carlos Navarro Antolín | 1 de abril de 2013 a las 5:00


Se acabó la principal fiesta de la ciudad, la más universal y la que debía ser asidero de una economía maltrecha que pretendía beber en el oasis de estos días sacros. Pero tanto hablar del oasis y al final nos pasamos de agua. Al humo de las candelerías, hoy se celebra en el Ayuntamiento el pleno ordinario correspondiente a marzo, la cita que debe reactivar el pulso político de una ciudad que una vez más mirará al horizonte faltándole todos los ingresos extraordinarios que se esperaban de siete días pasados por chubascos, montaditos y sillas plegables a 9,90 euros. El alcalde se ha pasado una Semana Santa demostrando el don de la ubicuidad, ora de visitas matinales a los templos, ora como un cangrejero más delante de la Macarena, ora con breve estación en la sede andaluza del partido en la calle San Fernando para que a este pulpo de la política no se le oxide el tentáculo regional. Al portavoz socialista en el Ayuntamiento, Juan Espadas, se le ha visto este año bastante más que en Semanas Santas anteriores, gracias a que ahora tiene un trío de capillitas que le han asistido (los concejales Moriña, Cabrera y Bazaga), pero sigue teniéndole aversión a la calle…¿o a parecerse a Zoido? Si el PSOE andaluz quiere a toda costa que Zoido sea el candidato de las próximas autonómicas, parece claro que en el PP sevillano estarían encantados con que Espadas repita en la carrera a la Alcaldía. Los de la gaviota están convencidos de la eficacia de los baños de masas que se pega una y otra vez el alcalde, que poco a poco ha ido apagando los fuegos de los grandes frentes laborales que ha tenido abiertos el Ayuntamiento en el tiempo ordinario que transcurre entre la Navidad y la Semana Santa (Lipasam, Polícía Local y Banda Municipal). Por eso han examinado con lupa la supuesta soledad del líder de la oposición cuando se ha dejado ver por los aburridos palcos de la Plaza de San Francisco, donde al parecer no ha recogido muchos saludos. “Alguien que quiere ser alcalde no puede exhibirse sin compañía, ni dar la imagen de que nadie lo conoce. Claro que… ¿quiere Espadas ser alcalde?”
Se acabó la fiesta. Zoido ha ganado un puñado de fotografías y se ha dejado alabar por la calle. Su imagen sigue exenta de aristas. Pese a los 70.000 parados de la ciudad. Pese al 40% que han perdido los hosteleros, muchos de los cuales tienen en la Semana Santa su particular paga extraordinaria. Pese al cierre o mudanza de las empresas. Pese a las grandes verdades que canta el Defensor del Ciudadano sobre la mala educación de algunos policías locales, las mafias del taxi, el desahogo de los ciclistas y los innumerables baches de muchas calles no sólo de los barrios sino del centro más centro de la ciudad. Si hay agua, no hay cofradías, pero se forman charcos. Si hay charcos, el alcalde siempre está dispuesto a ponerse las botas. La calle es capaz de pitarle a una cofradía, hecho insólito; pero no sólo no le pita al alcalde, sino que lo sigue buscando para las fotografías. Y el manual de la falsedad local dicta que a buena parte de esta ciudad le encanta eso de quejarse de mentirijilla por tener a un alcalde hasta en la sopa. Si no quería usted alcalde, dos tazas. De sopa.

Los bandazos de la oposición

Carlos Navarro Antolín | 15 de febrero de 2013 a las 21:04

Que un político de la oposición que pretende ser visto como alternativa de gobierno promueva una campaña de desprestigio contra dos marcas comerciales (Danone y Cargill) que anuncian su marcha de la ciudad es un ejercicio de irresponsabilidad. Si Juan Espadas no conoce otra serie de medidas, no se le ocurren otras ideas ni dispone de otros recursos como representante público para defender los derechos de los trabajadores de esas empresas que echarle directamente los gatos a ambas firmas, se pone a la atura de los presidente de fútbol que se comportan como forofos. Ahora es cuando se explica la calma del PP sevillano en tiempos de marejada nacional. Lo de activar campañas de desprestigio tiene mala música y se aleja de esa posición del centro político que permite pescar en todos los caladeros electorales. Debe ser más bien el ruido que se hace desde la bancada de la oposición para hacerse oír cuando el grupo político tiene el aspecto de un ejército vencido, el alcalde ha salido reforzado tras una huelga salvaje y media ciudad anda mirando al cielo para ver si salen los pasos del vía crucis de la fe, que fe es la que hay que tener para seguir leyendo algunas informaciones de la política municipal. En los últimos años hemos visto oposiciones planas, agresivas y hasta histriónicas, como cuando Beltrán Pérez (PP) sacó un cencerro en la sala de prensa en una maniobra claramente efectista. Las campañas de desprestigio contra empresas promovidas desde una sede institucional son la huida al monte, una suerte de endurecimiento de un discurso que vuelve a dar la razón a FG cuando reclama que el PSOE debe recuperar la vocación de mayoría. No tiene sentido que Espadas participe del Corpus o de la procesión de San Clemente y pegue la espantá de un hospital donde se inaugura una planta para niños con cáncer en el momento que un sacerdote bendice las instalaciones, salvo que el socio de gobierno autonómico (IU) obligue a suspender los villancicos en el Parlamento y alejarse de los curas porque las sotanas deben producir urticaria. A Dios rogando en Sevilla y con el mazo dando en Andalucía. No tiene sentido que Espadas fomente las relaciones con la patronal para chinchar a Zoido cuando la ocasión la pintan calva y se revista después de un sindicalismo radical y pancartero para captar un puñado de votos (seguro que son más los que pierde) o rebañar un par de efímeros titulares, a no ser que tenga interiorizado que el PSOE sevillano está como el federal en los últimos meses: sin levantar cabeza a pesar del tufo que emana la marca electoral del PP. No es ese el socialismo moderado de los grandes años de este partido. Está visto que la oposición también tiene su particular operación talento y da sus particulares bandazos. El PP se pudre y el PSOE está como la perdiz: mareado.

Cuando falla el oráculo del ‘palomar’

Carlos Navarro Antolín | 10 de enero de 2013 a las 20:05


El 26 de mayo de 2011 era jueves en el calendario. Y un desangelado Juan Espadas, que venía de registrar los peores resultados de un partido que ganaba en Sevilla poniendo a una cabra de cabeza de lista (el impagable Guerra dixit), mordió la esclavina de su capote hecho jirones por las cornadas del PP de Zoido, salió al ruedo y proclamó sobre sus concejales: “La candidatura está absolutamente comprometida con el proyecto, ya sea en el gobierno y en la oposición. Me lo han ratificado todos los miembros. Aquí no hay huidas ni proyectos personales, sino un equipo político”. Espadas se revistió así de pitonisa con un oráculo que pretendía acallar los rumores de decenas de militantes doblemente descontentos esos días, tanto por una lista electoral que excluyó a los secretarios generales de las once agrupaciones como por el posterior batacazo electoral. Nueves meses después se marchó Eugenio Suárez Palomares, número tres de la lista, magistrado y abogado que no necesitaba de la política ni para vivir ni para tener coche con chófer, harto quizás de un grupo municipal mortecino, con concejales con los pies pesados como el ejército de Napoleón en la nieve rusa y con un portavoz obligado a estar ausente dos días a la semana por su responsabilidad como senador. Ahora se marcha la número dos, Mercedes de Pablos, símbolo de la elogiada apuesta por los independientes que hizo Juan Espadas. Hagan las cuentas: no están ya ni la dos, ni la tres. Dos dimisiones previsibles una vez que en las elecciones municipales no sólo perdió el PSOE un ayuntamiento más, sino el mayor bastión del poder municipal en el sur de España. Los concejales de la oposición socialista abandonan el palomar como en su día se fueron los del PP en 1999 cuando Rojas-Marcos entregó la Alcaldía a Monteseirín en un despacho de la calle Castelar. Nada nuevo bajo el sol. La oposición quema, el sueldo es de 30.000 euros (frente a los 50.000 del gobierno) y los codazos internos por arañar titulares en la prensa y copar los buenos temas están a la orden del día. El que se lo puede permitir ni siquiera cobra del Ayuntamiento, sino de su trabajo particular para no perder poder adquisitivo, y en cuanto puede coge carretera y manta. Ya ni siquiera hay dietas por la asistencia a los consejos de administración, que contribuían a pequeñas alegrías en una nómina paupérrima, y los periodistas están más pendientes de las acciones de gobierno que de lo que se cuece en la oposición. El oráculo falló. A Espadas ya se le han ido dos concejales, como también se le han ido dos asesores. Habrá que tirarse al campo y recuperar a la cabra.

El ‘hoy por hoy’ como medida temporal en política

Carlos Navarro Antolín | 21 de diciembre de 2012 a las 17:21


Dicen que el poder iguala a las personas. Incluso a las más diferentes. O aparentemente diferentes. En el año 2005, siendo alcalde Alfredo Sánchez Monteseirín (marchando cuarto y mitad de gerundio de lápida), el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, comenzó a confirmar a Jaime Raynaud como candidato a la Alcaldía en las municipales de 2007. Arenas convocaba a los concejales los sábados por la mañana en el Hotel Inglaterra y les soltaba la correspondiente arenga. Por supuesto, siempre reforzaba a Raynaud ante el grupo municipal y ante los medios en el teletipo posterior. “Hoy por hoy Jaime Raynaud es nuestro referente en el Ayuntamiento”. “Hoy poy hoy no nos planteamos otra opción”. “Hoy por hoy es la mejor alternativa al gobierno de PSOE e IU”… Y Javié iba dándole salida al surtido variado del hoy por hoy en sus diferentes modalidades, sin olvidar la que incluía el escenario, que es una de mis favoritas: “Hoy por hoy no contemplo otro escenario para la candidatura”. Algunos decían que tanto repetir el hoy por hoy era una técnica subliminal del lince de Olvera para congraciarse con el Grupo Prisa. Cuando llegó la tarde del Corpus de 2006, se acabó el hoy por hoy… de tanto usarlo. Un teletipo anónimo tumbó las aspiraciones de Raynaud, un político serio, solvente y riguroso, pero que no terminaba de despegar en las encuestas. Le aplicaron el hoy por hoy de los presidentes de fútbol cuando quieren mandar al entrenador al frío de la calle. “Hoy por hoy fulanito es el entrenador”. Cierto presidente sevillista tal como soltaba su ración de hoy por hoy y dejaba la sala de prensa, estaba dándole instrucciones a Recursos Humanos para confeccionar el finiquito del míster.
El pasado lunes se celebró el denominado Consejo de Coordinación de la capital del PSOE de Sevilla, donde estuvieron los barandas del partido y cuyo objetivo, se supone, es aupar al líder de la oposición en el Ayuntamiento, Juan Espadas, al que esta vez colocaron perfectamente en la foto. Nada de sentarlo en una escalera, que eso es malo para la columna. Las lenguas viperinas dicen que este consejillo en realidad es el Observatorio de Juan Espadas que ha montado La Que Manda en el PSOE para ver su evolución en el palomar y someterlo a examen. El caso es que Susana Díaz intervino en la sesión, cómo no, y se hartó de referirse a Juan Espadas como futuro candidato a la Alcaldía en 2015 con el hoy por hoy como estribillo principal. Ojú. El presidente provincial del partido, Fernando Rodríguez Villalobos, también le dio hilo a la cometa del hoy por hoy. Así que ya saben ustedes. El hoy por hoy es, en fin, una medida de tiempo perfecta. ¿Cuánto dura un hoy por hoy? Ya lo dijo aquel: lo mismo que un salivajo en una tabla de planchar.

Presupuestos: unos sesgando y otros parasitando

Carlos Navarro Antolín | 7 de diciembre de 2012 a las 20:07

La delegada de Hacienda se ha podido ahorrar la rueda de prensa de supuesta presentación de los presupuestos de 2013. Si no llega a ser a preguntas de un profesional de la información, no nos enteramos de las cifras del presupuesto consolidado, en el que de verdad se comprueba que los ingresos caerán 129 millones de euros y los gastos se reducirán en 96 millones. De poco sirve conocer las cuentas si están excluidos los organismos autónomos y las empresas municipales, de los que no se da un sólo detalle en los 24 folios que se han entregado a la prensa. Ha sido un blablablá, una suerte de tomadura de pelo, una pérdida de tiempo y un ejemplo de información sesgada y de escasa transparencia. El dossier apesta a cocineros malos, toma por tontos a los periodistas y sólo refleja las cifras que le convienen al gobierno. Podían haberse tomado la molestia de taparse en algún burladero, en algún cuadro de cifras, en alguno de los cientos de recursos que se manejan para ser utilizados como escudos. Donde interesa un porcentaje, aparece un porcentaje, pero sin cifra. Donde interesa la cifra, aparece la cifra, pero no el porcentaje. ¿Por qué no se explica a qué parcelas afectará la reducción de 96 millones de euros en el apartado de los gastos? ¿Por qué no se explica a qué se debe la caída en casi 129 millones de euros de los ingresos? A lo Mourinho: ¿Por qué?
Si desalentadora ha sido la primera rueda de prensa sobre los presupuestos de 2013, no menos lo ha sido la primera reacción del PSOE. El portavoz municipal, Juan Espadas, se ha quejado de la fecha en que el gobierno presenta las cuentas, lo que provoca que, según admite abiertamente, no haya un análisis exhaustivo por parte del principal grupo de la oposición… hasta el lunes. ¡Toma del frasco, Carrasco! ¿Nadie de la oposición trabaja un viernes por la tarde como para salir el sábado con un avance de las conclusiones? ¿Ninguno de los once concejales la dobla durante este falso puente festivo? ¿Nadie, a la hora que es, se ha leído los 24 folios en los que se avanza, al menos, aquello que al gobierno le interesa vender?
La verdadera realidad es que si no es a preguntas de un periodista con olfato, ustedes a esta hora ignorarían que el Ayuntamiento de Sevilla prevé una caída de los ingresos de 129 millones de euros y un recorte en los gastos de 96 millones. Unos sesgando y los otros parasitando. Siempre nos quedará el mapping.

Una espada para minorías

Carlos Navarro Antolín | 24 de noviembre de 2012 a las 5:00


En Sevilla hay procesiones para minorías. Sin pasos, sin música, sin varas, sin cirios, sin controles horarios. Procesiones que son como ritos casi ocultos, sin anuncios ni publicidades. San Clemente reúne cada mañana de 23 de noviembre a un grupo de incondicionales a una cita que se celebra temprano, en la penumbra de la Catedral y con la asistencia de la corporación municipal con sus correspondientes maceros y la pareja de ordenanzas con guantes blancos. El cabildo eclesiástico y el cabildo municipal, que antaño se llevaban como el perro y el gato, celebran juntos la reconquista de Sevilla con una procesión instaurada en 1255 por Alfonso X El Sabio. El alcalde, antiguamente asistente, porta la espada del Rey Santo. Dicen las malas lenguas que cuando Fernando III de Castilla entró en Sevilla con los caballeros veinticuatro se encontró con José Joaquín Gallardo en el decanato del Colegio de Abogados, Antonio Silva Florencio en el Consejo de Cofradías y José Cañete en Aprocom.
Zoido portó la espada por segunda vez. Del PP asistieron 17 de los 21 concejales. Del PSOE, sólo dos de 11. El socialista Juan Espadas debutó este año en la procesión. Le acompañó el concejal Alberto Moriña, portavoz adjunto del grupo socialista y reserva espiritual de la oposición municipal. Y de IU, ni estaban, ni se les esperaban, pues la costumbre es no participar en actos religiosos. Mucho menos si se trata de recordar reconquistas que el código de lo políticamente correcto prohíbe en su capítulo primero. A Torrijos no debe hacerle mucha gracia la fórmula del juramento que se le hace prestar al alcalde (en ella se habla de los agarenos) para que devuelva la espada al término de la ceremonia.
Al alcalde lo recibió en la Puerta de San Miguel el canónigo Pedro Ybarra. Zoido entró y saludó al primer agente de gala de la Policía Local. La procesión tiene un cortejo muy peculiar. Primero forman unos señores de traje oscuro y medallas que se dedican al estudio de la vida de Alfonso X El Sabio, después un largo tramo de señores con capas albas, que son de la orden de San Clemente, fundada antes de ayer por la mañana, a finales de los años ochenta. Algunas damas vinculadas a esta orden lucen mantillas negras. Todo muy historiado. Al término se pudo ver a algunos de ellos con la capa recogida sobre el antebrazo y la cerveza en la mano. Sin consumo no se sale de la crisis.
Los canónigos forman a continuación luciendo la espléndida colección de capas pluviales del Cabildo. Especial mención merece la que luce el deán, para el que se reserva la de las estrellas. Si el alcalde lleva la espada, el concejal más joven de la corporación, en este caso José Luis García, porta el pendón. El año pasado le criticaron el color del abrigo. Y este año la forma de portar el pendón, en vertical, en lugar de llevarlo terciado sobre el hombro. Un canónigo comentó después que un concejal debe saber cómo se lleva el pendón. Doctores tiene la Iglesia. Y por lo que se ve, también ingenuos. Será que Roma ya no es lo que era desde que nos han contado lo de los belenes sin. Sin buey ni mula.
Al alcalde portador de la espada no se le escapa ni un detalle de cuanto acontece alrededor… El canónigo Adolfo Petit lleva la reliquia de San Clemente. Yel público va acompañando el cortejo como puede, sorteando vallas, cintas, el entarimado del altar del jubileo y hasta al tío que trata de filtrar los accesos interrogando si va usted a la misa no vaya a ser que lleve otras aviesas intenciones. La Catedral, siempre tan hospitalaria. Al turista del pantalón corto y pelambrera al aire, como pasa por taquilla, no se le cuestionan sus intenciones.
Acabada la ceremonia, Zoido fue hasta la Capilla Real y devolvió la espada tal como había jurado. Se ve que San Fernando, que conquistó Sevilla en 1248, hace que los políticos cumplan sus promesas.