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Una desautorización de consumo interno

Carlos Navarro Antolín | 9 de octubre de 2014 a las 5:00

El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, Juan Ignacio Zoido inaugura el curso "Temas Sevillanos"
A los muy veteranos alumnos del Curso de Temas Sevillanos que dirige Antonio Bustos los dejaron sin el Alcázar para su reunión mensual. Llevaban veinte años teniendo una sesión al mes en tan privilegiada sede gracias al permiso de gobiernos de distintas ideologías. La labor de divulgación cultural que realiza el Curso de Temas Sevillanos es digna de reconocimiento y cuenta con el apoyo desinteresado y reiterado de innumerables expertos que acuden a esta tribuna para ilustrar a los alumnos en las materias de su especialidad. Hasta en agosto continúan las sesiones en la sede de verano, Chipiona. En el Curso de Temas Sevillanos concurren valores cada vez más difíciles de apreciar en la sociedad de hoy: la inquietud por el saber, la atención a las personas mayores, el bajo coste de la iniciativa, la perseverancia demostrada a lo largo de más de dos décadas y una iniciativa particular que fomenta la transmisión de conocimientos a decenas de personas que prefieren ilustrarse sobre su ciudad antes que pasar las horas ante el televisor.
El concejal del Alcázar, Javier Landa, negó al Curso de Temas Sevillanos la cesión mensual de los salones. Lo que no hicieron ni anteriores delegados del PP ni del PSOE. Una ‘landada’ en toda regla a los que nos tiene acostumbrados el catedrático que Arenas le impuso a Zoido como número dos en la lista electoral de 2011. Una decisión gratuita que ofendió de tal forma a Antonio Bustos y sus alumnos que decidieron declarar a Javier Landa persona non grata para el Curso de Temas Sevillanos, que ya hay que ser torpe para recibir semejante distinción de una de las entidades de la ciudad que encajarían perfectamente en eso que hoy se llaman marcas blancas, por las que se pirran los políticos. Landa cree que el Alcázar está para otras cosas o, como mínimo, para no ser usado con tanta frecuencia por una entidad que sólo ha merecido cierto desdén por su parte.
Conocedor de la metedura de pata de su concejal con un colectivo amable y sin aristas, el alcalde no ha tardado en poner el parche. Si Landa negó el Alcázar, don Zoido ha acogido a los veteranos alumnos nada menos que en la dependencia más noble del Ayuntamiento: el Salón Colón. Y el propio alcalde ha inaugurado el curso y aplaudido la labor de Antonio Bustos. La fotografía no deja lugar a dudas. El alcalde ha dejado fuera de juego a su número dos. Podría decirse que estamos ante una desautorización de consumo interno, sólo apreciable por quienes están en el agujero de la tormenta cotidiana municipal. Landa, como casi siempre, ha creado un problema donde no lo había. Y eso pone de los nervios al alcalde que organiza galas para los que cumplen 65 años y mima a la Tercera Edad. Y que se sepa, los alumnos del Curso de Temas Sevillanos guardaron un comportamiento sin mácula en el Salón Colón. Ni agujerearon los asientos, ni rasgaron las cortinas, ni se llevaron los cuadros, ni pintaron en las paredes.
El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, Juan Ignacio Zoido inaugura el curso "Temas Sevillanos"

Política de corral

Carlos Navarro Antolín | 27 de septiembre de 2014 a las 5:00

Ayuntamiento.
El Salón Colón es una lonja con el pescado ya vendido. Una suntuosa estancia de yeserías, oros y cortinas gordas que sus huéspedes profanan con un lenguaje de trazo grueso y una marrullería de partido de fútbol de colegio. Cuando falta algo más de un semestre para las elecciones, hay políticos que parecen voceadores de sandías ilegales. Con la boca escupen descalificaciones mientras los ojos están fijados en la calles por la que puede aparecer la Policía. Por fortuna no se televisan los plenos. Es un alivio para la democracia que los sevillanos no contemplen estos festejos rocosos y por momentos broncos. Los políticos se acusan continuamente de mentir. Los unos a los otros. Se nota, se sienten, las elecciones están presentes. Los indios tienen ya las pinturas de guerra en el rostro. Los acuerdos que se toman es lo de menos. Se trata de escenificar. Salvo el conejillo que sacó el alcalde de la chistera con el concurso de ideas para los terrenos de Altadis, todo lo demás fueron pedreas, coartadas perfectas para que la tropa haga méritos de cara a la listas electorales. Unos meten el codo dándole a la lengua larga en las intervenciones o dando porrazos en la mesa al cierre de la intervención del líder. Y otros meten el codo interrumpiendo, provocando al de enfrente con comentarios a media voz. El presidente del Pleno soporta los tirones de sotana. Quieren que se moje. Y se moja. Se rompe el orden, pierde el gobierno.
Ayuntamiento.
Todos los plenos tendrán hasta mayo el descarado ambiente propio de la amalgama de jugadores que aguardan en el área el saque del córner. Mientras llega el balón, todo vale. Los muchachos de Zoido mascan chicle. El portavoz de IU se lía con el tú y el usted, con los singulares y con los plurales, los pasa por un mortero y hace una curiosa mezcla.
El alcalde pareció cansado para defender el convenio de Altadis. La noche previa estuvo en la gala del baile en la Plaza de España con los mayores. Fue un éxito. Aunque una señora le espetó problemas de logística: “¡Zoido, esto está muy mal, pero que muy mal! Se ha acabado la cerveza!” Y el alcalde fue incapaz de multiplicar panes y peces.
Espadas se vino arriba con Altadis. Estuvo incisivo. Zoido le bajó los humos al recordarle que el suyo ha sido el peor resultado del PSOE en Sevilla. Por los corrillos se venteó una supuesta encuesta encargada por los socialistas que les da sólo siete concejales. El reverendo Vílchez, delegado de Urbanismo, se suelta cada vez más. Empezó el mandato tímido y lo va a terminar sin corbata, como ayer. Vílchez no le aguanta ni una a la oposición, a pesar de que fuera de las refriegas políticas se lleva la mar de bien con Antonio Muñoz, portavoz adjunto del PSOE, lo que provoca algunos celillos en las filas del partido en la que manda la “roja y decente”.
La concejal más solvente del gobierno, Asunción Fley, mandó literalmente a callar a la socialista Encarnación Martínez, que se sintió especialmente ofendida. Tanto que recordó sus estudios en un colegio público como prueba de su buena educación. Fley es la tecnócrata del gobierno, la que mejor gestiona, pero también la que menos paciencia tiene para aguantar las embestidas de una política en la que no mandan los números, ni las cuentas cuadradas, ni las hojas de cálculo, sino el marrulleo y los argumentarios prefabricados. Se ve que la crítica fácil y sin conocimiento de la materia le saca de sus casillas, como cuando le reprocharon que en Málaga no hizo falta un plan de ajuste. Ella se empeñó en recordar que la deuda del ayuntamiento de la capital costasoleña era infinitamente menor que la del sevillano. Cuando Fley razonaba, Martínez no paraba de cuchichear. Fley se hartó. Elevó la voz. Mucho y con contundencia (con prepotencia, según la dolida edil socialista): “¿Se quiere usted callar?” En el Corral del Conde hubo pelea… ¡Bulla, bulla!
Ayuntamiento.
La oposición se echó encima de Zoido cuando el alcalde aprovechó un punto del orden del día sobre un reconocimiento de crédito para presumir de la cancelación del Plan de Ajuste y felicitar a la delegada de Hacienda y a todos los funcionarios. El presidente del Pleno tuvo que suspender la sesión y convocar a la junta de portavoces. Una cuestión formal provocó otra pelea de corral. El presidente del Pleno, que antes de la paralización había rogado al alcalde que se ciñera al orden del día, mantuvo el criterio en la repentina junta de portavoces, lo que mereció el posterior y público elogio envenenado del portavoz del PSOE.
La mañana estuvo trufada, además, por las interrupciones que provoca cada protesta de los trabajadores, tradicionales ya en el Salón Colón. Un sindicalista de la policía local de chaqué para reclamar pagos pendientes, los de Mercasevilla, los jubilados…. Mientras son desalojados de la sala, los expulsados siguen protestando y recuerdan aquellos días de vino y rosas en los que Zoido se presentó como el alcalde del empleo. Otros la toman en sus gritos contra Gregorio Serrano. El alcalde afea a los concejales de la oposición las sonrisitas que esbozan mientras los policías hacen su trabajo y les recuerda que en el mandato anterior también ocurrían estas protestas.
Salón de oros para un debate político metido en chatarra. Ellos se pelean en el interior. En el exterior, la ciudad sobrelleva los últimos bochornos de septiembre, ajena al meritorio pueril de las listas electorales y a las intrigas de baja estofa. Otros bochornos durarán hasta mayo.
Ayuntamiento.

Los 5.000 naranjos de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 11 de agosto de 2014 a las 12:59

El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, visita el parque Vega de Triana
¿Qué mal han provocado los árboles a unos políticos que en tan baja estima los tienen? ¿Qué sombra le ha negado un naranjo a Monteseirín o a Zoido? ¿Acaso se la han negado un olmo, una palmera, una jacaranda, un laurel o un plátano? ¿Sienten celillos de los estorninos de la Plaza de Cuba, de los gorriones de Nervión o de los vencejos de la Catedral? Tan sólo Soledad Becerril cuidó de esos grandes desprotegidos que son los árboles, por eso y por muchas cosas más es una dama de la política andaluza con proyección y prestigio verdaderamente nacional y no esa proyección low cost que ahora se vende de alguna con mando en plaza, pero un low cost en plan turista tieso que llega a Sevilla con mochila y botellita de agua, que son los que ahora llegan tras haberse disipado los cruceros como una gaseosa de chiringuito. Los árboles envidian al lince y al velador, los grandes referentes para el PSOE y el PP, respectivamente. No hay árboles para dar sombra a Sevilla más allá del bosque animado de un Ayuntamiento atufado ya de electoralismo. No hay árboles que alivien los andares en esos grandes espacios moscovitas, duros, grises, feos y convertidos en exaltaciones del vacío que nos dejó el urbanismo socialista y alejandrino, de Alejandro, no de la estrofa. Los árboles no están en las prioridades reales de ningún gobierno, pese a que ofrecen sus ramas a las aves, su perfume a los viandantes y su sombra a ciertos pájaros… ¿Qué le hicieron los árboles a Monteseirín, que los taló en el Prado, en la Avenida y en Ramón Cajal, por poner sólo tres ejemplos? Zoido prometió en 2010 nada menos que cinco mil naranjos en un plan de reforestación urbana para evitar el efecto “isla de calor” de Sevilla. Eso dijo. Quedan nueve meses mal contados para las elecciones y por mucho que miramos y miramos no nos salen las cuentas de los árboles nuevos. En el templo de apertura perpetua de San Onofre hay que entrar a suplicar que algunos de esos cinco mil naranjos, bien frondosos, sean plantados en la Avenida, donde se entra blanquecino por la Puerta de Jerez y se acaba salmón en la Plaza Nueva. El entonces candidato del PP a la Alcaldía proclamó que la tala de un árbol requeriría de la firma del alcalde. Mire usted, señor Zoido, bastaría con que la firma del alcalde sirviera para poner algo de sombra en esa inhóspita Avenida de la Constitución, convertida en un video-juego donde el peatón sortea ciclistas, mesas, sillas, banderolas, coches procedentes de Alemanes y peticionarios de firmas para causas humanitarias; en la calle San Fernando, en la Plaza de Armas, en la gran explanada que recibe a los viajeros del AVE y de otras líneas de Renfe y en tantos y tantos metros cuadrados de superficie de esa desangelada Isla de la Cartuja, a la que Monteseirín quiso convertir en un nuevo distrito de la ciudad. Zoido también dijo que por cada árbol talado habría que adquirir el compromiso de plantar cinco. Bastaría, alcalde, con un árbol nuevo por cada nueva licencia de velador, pero entonces Sevilla sería no ya una ciudad con sombra, sino una urbe sin sol. Pocos árboles hay en Sevilla para tantísimo pájaro.
VIRGEN DE LUJAN

El presidente y catorce más

Carlos Navarro Antolín | 16 de julio de 2014 a las 5:00

SEVILLA, 15/07/2014.
EN Antares, con la Sevilla oficial a la hora del ángelus. Y en el refectorio, a la hora de yantar, con esa realidad siempre efímera que son los cargos orgánicos del partido. Rajoy escogió con mucha precisión a sus acompañantes de mesa en el restaurante Sevilla Bahía. Sólo 14. Hagan la cuenta: la delegada del Gobierno en Andalucía, Carmen Crespo; el alcalde anfitrión, Juan Ignacio Zoido, dos vicesecretarios generales (el andaluz Arenas y el extremeño Floriano), el presidente regional, Juan Manuel Moreno Bonilla; la secretaria general andaluza, Dolores López, y los ocho presidentes provinciales. Los 14 de Rajoy. Catorce en los reservados de la planta alta, mientras los coches oficiales pacen alineados delante justo de la sede de la Tesorería General de la Seguridad Social, en el mismo sitio que –ironías del destino– fue felizmente desactivado un coche bomba de ETA en las vísperas de la Nochevieja de 2000.

Algunos comensales esperaban que el presidente aprovechara el ambiente familiar del partido (dicho sea lo de familiar con toda su carga) para reforzar aún más al líder regional, ese chico quejoso porque en Sevilla no sólo no le colocan la alfombra roja, sino que le ponen chinas en el camino y lo orillan en Becerrita, ese chico de Málaga del que aseguran que ya se arrepiente de la número dos que ha escogido para su aventura andaluza, ese chico del que ya se ha alejado descaradamente su paisano Elías Bendodo –¿por qué no aparece ya en las comparecencias públicas en la sede de San Fernando?– y ese mismo chico que ayer no llevaba cerrado el último botón de la camisa (¿nueva estética de la derecha andaluza renovada?).

Los comensales esperaban mucho del almuerzo. Demasiado. Pero sólo se encontraron con un repertorio de anécdotas de la última campaña de las europeas, una exaltación del jajajá y del jijijí, donde no se dice nada, pero donde se está diciendo todo. Ysí vieron a un Rajoy orgulloso –con razón– por haber evitado el rescate para España: “¿Recordáis ahora aquellos editoriales y aquellas firmas de prestigio que me exigían que pidiera el rescate para España? Pues aquí estamos. Aguantamos y aquí estamos”.

El presidente estuvo flanqueado por Moreno Bonilla y Dolores López. Justo enfrente, en el lugar de privilegio, estuvo Zoido, flanqueado a su vez por Arenas y Floriano, convertidos en las santas Justa y Rufina del PP nacional para el alcalde de la ciudad de la Giralda. No hubo más apoyo del presidente nacional a Moreno Bonilla del ya expresado en el marco institucional y encorsetado de la conferencia. Rajoy no incomodó en ningún momento al sector sevillano en los dominios hispalenses.

“Ha sido un almuerzo tan cordial como de puro trámite”, dijo uno que salió escopetado. Un almuerzo para hacer tiempo antes de que el jefe pillara el AVE de las 16:45. Un almuerzo que hizo recordar la frase de Rajoy en el congreso donde Moreno Bonilla fue elevado al potro de tortura de la presidencia andaluza del PP. “Tú lo has querido”. Eso dijo Mariano aquel día. Sí, es verdad que también dijo acto seguido que él sería el primero en ayudarlo. Pero el gallego despejó la plaza de dudas como un alguacil antiguo al marcar el paseíllo con ese “tú lo has querido” que se ha quedado como una daga en la memoria. Moreno Bonilla lo quiso. ¿Acaso Rajoy no? Y algunos de los elegidos para sentarse a la mesa se metieron en el coche oficial pensando en que, vista la actitud del señor de la Moncloa en el almuerzo a puerta cerrada, la reflexión quedaba ayer completada: “Y tú te las tienes que arreglar, chico”.

El primo de Zumosol al que había llamado insistentemente Moreno Bonilla se marchó por donde vino. Los coches esperaban al sol, como los lunes de tantos millones de parados españoles. Los coches se enfriaron en diez minutos. El frío es bueno para la digestión pesada. Ayuda.

Parlamento: fin del trayecto

Carlos Navarro Antolín | 6 de julio de 2014 a las 5:00

Zoido debate sobre la Davis en el pleno del parlamento.
El Parlamento ya no es lo que era para sus intereses. Ya no necesita esa proyección extra que requería en los años de líder de la oposición en el Ayuntamiento (2007-2011), cuando utilizaba el escaño como altavoz de una serie de reivindicaciones para la ciudad ante la Junta de Andalucía y conseguía unos titulares difíciles de conseguir cuando no se gestiona un presupuesto. Juan Ignacio Zoido no está ya a gusto en el salón de plenos de las Cinco Llagas. Se ha quedado en blanco y negro en el pos-arenismo que gestiona de forma plana Juan Manuel Moreno Bonilla. Así lo confirman varios de sus colaboradores, que aseguran que si quedaran tres años para las elecciones autonómicas, el alcalde de Sevilla no dudaría en irse ya del Parlamento, pero que en la coyuntura actual –en la que se da por hecho un adelantado electoral– prefiere no dar una espantá ni generar debates de corto alcance, pero debates al fin y al cabo, sobre la falta de conexión con el cada día más discutido presidente del PP andaluz. Que hay un cambio de etapa se percibe en algunas directrices del aparato autonómico, como que se haya prescindido de los abogados que han llevado el asunto de Invercaria. La corrupción ha dejado ser el primer argumento de la oposición contra el gobierno de PSOE e IU, cuando Zoido cree con firmeza que es un asunto del máximo interés para los ciudadanos. De hecho, su equipo usó los desmanes de Monteseirín y Torrijos como el ariete más eficaz para alzarse con una mayoría absoluta sin precedentes.
Hay quien apunta a que otro de los cambios de Moreno Bonilla sería establecer como criterio que los alcaldes deben dedicarse a sus ciudades. Precedentes hay ya. Zoido no será el primer alcalde andaluz en abandonar un segundo cargo institucional. Francisco de la Torre acaba de dejar su escaño en el Senado para dedicarse por completo a Málaga, donde se da por hecho que el PP no tiene garantizada la Alcaldía. Poco a poco se irán dejando huecos libres para futuras listas electorales, sobre todo de cara a unas autonómicas en las que el PP andaluz no sacaría ahora mismo los 50 escaños que logró Arenas hace dos años.Eso tiene una repercusión indudable en todos los escalafones del partido. Figurar en un puesto de salida por el PP andaluz estará mucho más cotizado. Una de las diputadas que quiere huir del Parlamento y retornar al Ayuntamiento es Alicia Martínez.
Demasiadas inquietudes como para perder más tiempo en un Parlamento donde 50 almas peperas vivaquean con un futuro incierto que puede dejar al partido con menos diputados que en los tiempos de Téofila. Zoido no tiene más que aplicar la cláusula rebus sic stantibus para salirse del ruedo autonómico. Para echar unos minutos de asueto en El Tremendo, taberna próxima al Parlamento, no le hace falta seguir siendo diputado y sentirse como gallina en corral ajeno. Puede centrarse exclusivamente en Sevilla y esperar sentado el previsible hundimiento de la marca regional del PP. Porque en la sede provincial del partido no se duda un minuto de un nuevo batacazo.

Zoido ya tiene su coleta

Carlos Navarro Antolín | 25 de junio de 2014 a las 12:35

Alcalde Alcosa
¡A los barrios, a los barrios! El cornetín de mando ha tocado. Hay que salvar al soldado Zoido del bombardeo electoral europeo que ha dejado a los dos grandes partidos en Sevilla a la altura de las ruinas de Itálica sin Rodrigo Caro que les cante. En los próximos meses veremos al alcalde mucho más entre las batitas fresquitas de Marqués de Nervión, los chándales y las camisetas y mucho menos en los canapés de carruajes, en las bodas de chistera y entre tanto señor emperifollado y con tiros largos que son los moros de Queipo en las galerías de fotos: siempre los mismos. Que los niños canturrean la copla: “Zoido, Zoido, más percal y menos seda. Zoido, Zoido, más pensionistas y menos Pineda. Zoido, Zoido, más barrios y menos jamar canutera”. Pues eso: ¡A los barrios, a los barrios! Los peperos están convencidos de que lo mejor que les ha podido pasar es el repaso electoral de las europeas, acicate para recargar las pilas del alcalde que posee el don de la ubicuidad y la virtud de no parecer del PP.
-¿El pepé? ¿Quién ha dicho pepé?
Ahí está ya el alcalde junto a un vecino con coleta, que le estrecha risueño la mano. ¿Recuerdan aquellas fotos de Zoido con los profesionales del sector audiovisual, vulgo los tíos de las cejas de Zapatero, ese hombre? ¿Recuerdan la foto del alcalde con los chicos del skate board? ¿Y las del tendero de Su Eminencia? Pues prepárense porque lo mejor está por llegar. Ya sabemos cuál es la estrategia del alcalde para revalidarse en el puesto: arrimarse a la coleta, que es lo que se lleva ahora en España, salvo que uno sea policía local en Sevilla, donde el Ayuntamiento quiere impedir a golpe de reglamento las cabelleras a lo Sioux, los agentes apaches, que resulta curioso que el mismo sindicato que pide una campaña institucional para mejorar la imagen del cuerpo es el que luego defiende que a los ciudadanos les da igual la imagen, que para imagen fea, pero fea, la que sólo pierde sus horripilantes hechuras cuando pasa a llamarse Laraña. El alcalde de los votos prestados tiene que renovar la póliza con esas barriadas de Dios que se recorrió en 2007 y en 2011, pero que le dieron calabazas en las europeas, cuando había que apoyar al de la barba blanca y las gafas de retrato de decano del Colegio del Procuradores del siglo XIX. El tipo de interés ha subido para Zoido, se le han disparado las condiciones del préstamo. Si pasan los meses y el PP teme por la Alcaldía de Sevilla, si sus encuestas no le garantizan ni una mayoría absoluta raspada y tampoco vaticinan una recuperación del PSOE, si ya no hay nadie en el partido que se arrime al pitón y pida ir en el puesto 17, Zoido tendrá que basar su campaña en el mensaje del miedo a un tripartito entre el PSOE, IU y Podemos. Habrá que explotar el temor a la coleta, como antes era a la pipa, frente al alcalde blanco, sin mácula de escándalos y correcaminos de barrios entre tendederos de ropa y parados mascullando el tiempo con palillos en la boca. ¡A los barrios, a los barrios! Que el reverendo Vílchez va a tener desde finales de este mes tres millones de euros más para asfaltar calles. Señora, el asfaltador de calles ha llegado a su localidad. Se asfaltan calles del centro, como San Luis o Almirante Lobo, y calles del Parque Alcosa. Si dicen que hasta Juan Espadas está dispuesto a romper el concordato con Bourrelier porque así lo pidan Madina y los frailes de Regina…
Si Rojas Marcos presumía de empezar prontísimo la carrera electoral para que sus adversarios se fatigaran viéndole la matrícula, ya tienen a Zoido junto al símbolo en auge en España: la coleta. El señor de la coleta que no sabemos si le está pidiendo ser policía local. ¡A los barrios, a los barrios! Pongamos en las fotos tantos tíos en chándal y con el pelo largo que nos tomen por Pablo Iglesias, que debe tener un doble en la Calle del Infierno porque es igualito al que va recogiendo las fichas de los coches locos… Con lo bien que está este pedazo de alcalde con los trajes azules de Javier Sobrino. Azules como la zona azul. Ojú, ya estamos mezclando los colores y a un paso de confundir la melva… con la caballa.

Los maitines de Zoido en las caracolas

Carlos Navarro Antolín | 23 de junio de 2014 a las 12:46

El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, visita la calle Amador de los Ríos junto al concejal delegado de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, y la concejal delegada del Distrito Nervión, Pía Halcón. En la calle Amador de los Ríos, esquina Alonso de Or
Tres lunes seguidos a primera hora. Tres lunes a la sombra de las caracolas. Tres lunes donde habita la colonia de gatos (miau) y aún quedan dos patos (cua) en el estanque central. El alcalde le ha cogido afición a arrancar la semana lejos de la Plaza Nueva. Zoido se desplaza hasta la sede de la Gerencia de Urbanismo para controlar personalmente la tramitación de proyectos que considera claves en los nueve meses hábiles que restan de mandato. Zoido prepara el parto electoral allí donde se cuece lo poco de macropolítica a la que están capacitados los ayuntamientos de hoy y casi toda esa micropolítica que es el principal asidero para su marca personal en Sevilla. En la sala de juntas de la caracola número uno se reúne a puerta cerrada para sus particulares maitines con el concejal de Urbanismo, Maximiliano Vílchez; su jefe de gabinete, el inseparable Alberto Díaz; el gerente del organismo autónomo,Alberto de Leopoldo, y los dos directores del organismo autónomo: Manuel Valdivieso (área administrativa y económica) y Jorge Almazán (área técnica).
La buena noticia es que la Hacienda local librará tres millones de euros para que la Gerencia pueda arreglar los pavimentos de muchas barriadas, todo un regalo para una Gerencia que sólo disponía de 14 millones de euros para inversiones, una partida de la que tienen que salir las ayudas a la rehabilitación de los templos, las demoliciones de los bloques de Los Pajaritos y tres millones ya reservados para el vallado de la superficie de 700.000 metros cuadrados de la Zona Franca, que es la aportación que hace el Ayuntamiento al proyecto, y de cuyo proyecto ya han informado favorablemente la Guardia Civil y el Servicio de Aduana, por lo que sólo queda el visto bueno del Puerto. El próximo Pleno aprobará la correspondiente modificación presupuestaria para que Urbanismo coja aire y los vecinos puedan apreciar esa política de infantería por la que se pirra el alcalde (barrenderos, policías y albañiles sobre el asfalto).
Las otras buenas nuevas son que todo marcha para que el otoño arranque con el mercado gourmet de la Nave del Barranco a pleno rendimiento. Yen los siguientes meses, siempre antes de las elecciones, deben comenzar las obras de los proyectos privados de la antigua estación ferroviaria de Cádiz (su conversión en centro deportivo) y del mercado de la Puerta de la Carne (otro mercado gourmet con usos culturales añadidos). El alcalde está muy encima del segundo, del que en breve quiere que sea presentado a los medios de comunicación con todo detalle. De hecho, su deseo hubiera sido presentarlo ya, pero no estaba todo amarrado y ha preferido esperar. Y también antes de las elecciones quiere abrir al público la antigua Fábrica de Artillería, una vez que la Gerencia concluya el saneamiento de las cubiertas y la instalación de un sistema de recogida de aguas propio (450.000euros) y quede planteada la rehabilitación de la zona conocida como la catedral (1,5 millones). Poco más.
El vallado de la Zona Franca estará listo antes de mayo, pero no es precisamente un proyecto para el lucimiento. Al igual que ocurrirá con la demolición de los bloques de Los Pajaritos y la licitación de las 512 nuevas viviendas, un proyecto en el que Zoido tiene empeñada su palabra y en el que ha comprometido personalmente a la ministra Ana Mato, a la que en marzo de 2012 invitó a presentar el proyecto de nuevas viviendas municipales.
Todos los demás grandes proyectos no dependen directamente del Ayuntamiento. No habrá antes de mayo ni novedades de la SE-35 (un sueño celestial), ni segunda tienda de Ikea (el Ministerio aún tiene que responder al proyecto de vía alternativa que comunique los terrenos con la A-4), ni movimiento en la antigua fábrica de Altadis, ni el Paseo del Arte (el comienzo de la obra antes de las elecciones sería como encontrar el vellocino de oro), ni el supuesto auditorio en terrenos del Puerto, ni un uso definido para la antigua comisaría de la Gavidia, ni por supuesto el nuevo puente que se reclama para la Cartuja.
Los maitines de la Cartuja son una especie de administración de la pobreza en una Gerencia de Urbanismo que saca los matasuegras y los gorritos para celebrar la llegada de tres millones más para la reparación de calles y que sólo en 2007 daba licencias para obras por valor de 1.500 millones de euros. Del cuerno de la abundancia a los dos patos del estanque. Cua, cua.

Tita Astolfi, el fichaje oculto de Moreno Bonilla

Carlos Navarro Antolín | 29 de mayo de 2014 a las 20:43

bonilla1
Si las grandes reformas se hacen en agosto o en las vísperas de festivos, el incombustible líder del PP andaluz realizó un fichaje estelar para su ejecutiva regional en pleno Viernes de Dolores, cuando Andalucía se debate entre los cirios y la playa con el eje vertebrador del desempleo, que es el que verdaderamenre hilvana las ocho provincias y no el Ideal Andaluz, cuyo autor ha quedado reducido a parada de Metro en la que algunos jóvenes echan por tierra al célebre notario al quitarle el apellido.

-Me bajo en Blas.
-¿El de la fiesta?
-No, Blas es la parada que hay antes de la de Plaza de Cuba.

Aquel día de cuaresma en Granada, en eso que el consumo interno de los partidos tiene bautizado como la junta directiva regional, Juan Manuel Moreno Bonilla (“Ponedme como Juanma Moreno en las informaciones, por favor”) metió a dedo en la ejecutiva a Teresa Astolfi González-Moguena, más conocida como Tita Astolfi, asesora del Ministerio de Asuntos Exteriores, especializada en las relaciones con la Unión Europea y gran protegida de Jorge Moragas, el tío de la mochila que va siempre detrás de Rajoy y que cuando vino al último congreso del PP andaluz de la renovación (risas en off) se hizo organizar un jolgorio flamenco en Bormujos como fin de fiesta. Óle, arsa, cómo le gusta al peperío nacional conocer la Andalucía de la segunda modernización. Pero a don Jorge hay que decirle que los domingos por la tarde no son para el taconeo, sino para planchar la ropa del colegio y oir el carrusel deportivo. La gran clave es que ya tenemos a Tita en el PP andaluz, ¿quién dijo que Moreno Bonilla no hacía cambios en el partido? Como los bonilleros se quejan en privado de la falta de cariño de los peperos sevillanos, Moreno se ha dejado asesorar por el tío de la mochila, que influye tela en el PP y en algunos empresarios de reconocida notoriedad que le montan el sarao de palmas y tacones.

-No diga usted que en Sevilla no quieren a Bonilla, hombre. En Sevilla tienen sus razones para estar dolidos. Cuando viene el presidente gallego, Alberto Núñez Feijoó, Bonilla no avisa a Zoido para la foto, ¿verdad? ¿Se acuerda usted de esa visita del gallego en las vísperas de la campaña electoral? Pues dejaron fuera a mi alcalde.
-Claro que me acuerdo. Por eso Zoido no le dio cobertura a Bonilla en Feria. Y Bonilla fue el típico malagueño sin caseta, mascullando sobre los chicos de Zoido: “¡¡¡Marrrrrditos roedores!!!”

La pasada noche electoral, la foto de familia de los peperos andaluces era un cuadro del Greco. Ni un presidente provincial respaldando al jefe regional, ni el alcalde de Sevilla ni el bueno de Juan Bueno. Casi llaman al señor de seguridad de la puerta para que hiciera bulto. Después de algunos feos, el sector sevillano no estaba por la labor de escoltar a Moreno Bonilla en la paparruchá que dijo sobre la victoria electoral en el continente (eso no lo mejora ni Leire Pajín) y sobre el objetivo cumplido del PP andaluz en las elecciones (Dios le conserve el oído). Pero ya tenemos a Tita, comienza el despegue de la derecha andaluza. ¡Pista, pista!
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La lección de Europa: los tres distritos claves para Zoido

Carlos Navarro Antolín | 26 de mayo de 2014 a las 0:57

Instituto Murillo Zoido acude a votar
La noche del 25 de mayo de 2011, el PP ganó en nada menos que nueve de los once distritos electorales. Pulverizó todas las marcas, absolutamente todas, y rompió los mitos largamente cosechados sobre las escasas posibilidades del centro-derecha en las barriadas obreras y sobre la poca afición de los sevillanos a conceder mayorías absolutas. La provincia seguía quedando muy lejos, pero la capital se entregó al PP como no lo había hecho ni en los grandes años del rodillo socialista. El PP perdió ayer las elecciones en Sevilla capital. Los socialistas volvieron a ser la lista más votada con 5.707 votos de ventaja sobre el partido de la gaviota, de nuevo relegado a la segunda posición como en las europeas de 2009. Al PP le queda el consuelo de haber ganado en seis de los once distritos, pero (como en las municipales de 2007) no le sirve para ser la lista más votada, pues el PSOE recupera terreno en los distritos más poblados (Cerro-Amate y Este-Alcosa-Torreblanca) pese a sufrir retrocesos notables en el número de apoyos electorales. Los grandes partidos estaban preparados para echar balones fuera con la escasa participación, pero uno de los grandes titulares de la jornada es que han votado más españoles que hace cinco años. Y el titular en Sevilla es que el PP tendrá que emplearse para recuperar terreno en tres distritos que fueron claves para la victoria en 2011: San Pablo-Santa Justa, donde ganó en 2011 y el PSOE sacó anoche 6 puntos de ventaja; Macarena, donde la diferencia a favor de los socialistas es de 15 puntos, y Cerro-Amate, donde los populares ni siquiera intuyen la matrícula de un PSOE que gana con registros de los años ochenta: 33 puntos de diferencia. En esos tres distritos están buena parte de los votos que Zoido necesita para aspirar al concejal 17 dentro de un año. Los dos grandes partidos han caído en toda España, pero el PSOE ha sabido agarrarse mejor a los barrotes de los pisos bajos en su caída en Sevilla. Zoido tiene un año para recuperar impulso. Si repite en la Alcaldía se convertirá en el referente más sólido de un partido que parece incapaz de levantar cabeza en la provincia de Sevilla y para el que la Junta de Andalucía suena a música celestial. Tiene un año para volver a sacar el máximo partido de su marca personal, para no parecer del PP, el gran mastodonte herido en tiempos de boyantía para la política minimalista.

Zoido y los 20 pinzones

Carlos Navarro Antolín | 21 de mayo de 2014 a las 5:00

MANUEL GOMEZ
Se han echado encima del alcalde sin piedad alguna porque ha fijado en Sevilla la salida de la gloriosa singladura de la Pinta, la Niña y la Santa María. Zoido arrebató (con tilde en la o, no con felpa) la cuna del Descubrimiento a Huelva, henchido de gloria local ante el presidente Rajoy en un mitin de las europeas, que no deja de ser una novillada sin caballos. Que sí, que Colón salió del Guadalquivir. Que se entere Mariano, el de los puros y el del coñazo del desfile. Y que se entere Moreno Bonilla.
–¿Quién es Moreno Bonilla?
–Uno al que le vendieron la Giralda de la presidencia del PP andaluz. Y el tío la compró y ahora no lo defiende ni Facua.
¿No se apropió Gregorio Serrano del salmorejo cordobés en las guías oficiales del Ayuntamiento Sevilla? Pues para Sevilla el hito de la salida de las carabelas del Descubrimiento, que para eso tenemos siempre dos asignaturas pendientes que todos los candidatos a alcalde repiten cada cuatro años con la misma emoción con la que hablan las máquinas de tabaco: el legado americanista y tener una playa. Y si ustedes le añaden la “puesta en valor” queda muchísimo mejor en los programas electorales: “la puesta en valor del legado americanista y la puesta en valor de los recursos fluviales mediante la construcción de una playa artificial que permita el uso y disfrute de los ciudadanos de la calle ancha de Sevilla”. ¡Toma ya, su tabaco, gracias!
Rojas-Marcos no nos puso la playa, pero Zoido nos va a poner donde nos tiene que poner. Este alcalde sí que sabe, como diría el cochero de Terry. ¿Acaso no era Palos de la Frontera del Reino de Sevilla en 1492? Ea, ya tienen los cocineros del argumentario la clave para sacar al Zoido del disparate. Ahí, ahí está el capotazo al jefe para que dejen de darle la del tigre. Zoido se refería al Reino de Sevilla, que se lo sopló el historiador Benito Navarrete desde el burladero de la sociedad civil incorporada a las instituciones: “¡Alcalde, alcalde! ¡A por las carabelas, a por las carabelas! ¡Que ahí lo bordamos como con Zurbarán!” Y el alcalde se apropió de la Cuna, esquina con Cerrajería. El frente onubense está que trina con el alcalde de Sevilla, blonda y mantilla. En menos de 24 horas han tenido la descortesía de remitirle un extracto del Diario de Colón y hasta de ponerle un cero en Historia, con lo bien que Zoido estudió Historia en los salesianos de Fregenal. Yo creo que el alcalde le está devolviendo a algunos el poquísimo cariño que recibió cuando fue presidente del PP andaluz. A Málaga le dijo que jamás tendría “lo que tiene Sevilla” por mucho que vaya a tener una sede del Pompidou. A Córdoba le mangó el salmorejo. A Huelva las carabelas. Y como el poema de Machado, ya están temblando en el resto de provincias andaluzas, que cada una tendrá lo suyo…
Lo mejor ha sido lo de Perico Rodríguez, el alcalde de Huelva que sonríe en horario comercial: de nueve y media a dos y de cinco a nueve. Perico se fue la otra noche del mitin de Rajoy mascullando la venganza por la A-49. Y por la mañana, ¡zas!, a darle a Zoido en toda la boca para tener contenta a su parroquia, que es la que le vota aunque se pase el día en Sevilla, como hace Esperanza Oña en Semana Santa, que ya es difícil trincar una foto de la Oña ante los pasos de Fuengirola a pesar de ser la alcaldesa. Pero no sabe el bueno de Perico que el verdadero objetivo del terrible alcalde hispalense no era otro que lograr que deje de verse tanto por Sevilla. Existe la pelusilla de alcalde como existen los pellizcos de monja o existen las orejas de abad. ¿O ustedes no se han fijado en que el alcalde de Huelva está todo el santo día en Sevilla? ¿Pero cuándo gobierna Huelva este hombre? Si le falta un cuarto de hora para que lo hagan socio de honor en Antares. Todo el día aquí, por el centro de Sevilla, por la Feria en las casetas,… Zoido lo que está es celoso y temeroso de que encima vayan a ponerle el AVE con parada en La Palma del Condado. Tanto le han dicho a Zoido que su modelo de proximidad con el ciudadano es el de ser el Perico hispalense,que se ha sacudido las sandalias de cualquier comparación. Si Perico casi sale más en las fotos de Sevilla que José Joaquín Gallardo en la revista La Toga. Hagan la prueba y pongan el contador de las fotos de los actos sociales, verán que Perico está empadronado en Sevilla. Lo de Perico en Sevilla es como lo de Javié en Almería en sus buenos tiempos. Pero Zoido… Zoido ha sido siempre fiel a Sevilla, con sus 20 pinzones en el Ayuntamiento, plegando velas, recogiendo velas, haciendo lo que haga falta para que a su alcalde no le falte ni melva. ¿Han visto la cara de Rodrigo de Triana que tiene Curro Pérez, con esa barba que está pidiendo mástil y vista de la tierra prometida de una nueva mayoría absoluta? Lo que ha hecho Zoido al pegar el mangazo de las carabelas es retirarle finamente los embajadores a Perico Rodríguez durante una temporadita, para que deje de hacerle sombra en Sevilla. Y que no se escantille, que tras las carabelas, viene la melva, que si el Rocío es de Sevilla, la melva en conserva que se hace en la provincia de Huelva ya sabe usted de dónde va a terminar siendo. Al tiempo. Y con las carabelas se puede jugar, pero con la melva… Ay, la melva se sirve en plato frío, como la venganza. ¿O creían algunos que el marrón andaluz les iba salir gatis? En Granada ya están guardando los piononos.