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Moreno Bonilla, Lampedusa en el PP: Becerrita y el atrio macareno

Carlos Navarro Antolín | 15 de mayo de 2014 a las 17:36

DÍA ANDALUCÍA PARLAMENTO
Dicen las malas lenguas que Susana Díaz anda ya poniendo velas al santerío para que Moreno Bonilla sea el candidato del PP andaluz a las próximas autonómicas, porque ya hay quienes tienen dudas sobre su capacidad de aguante en el cargo. El malagueño se ha encontrado una sede regional en la que cuesta un mundo romper inercias, efectuar cambios sustanciales y crear nuevos hábitos. Dicen también que Juan Ignacio Zoido anda buscando esos dos o tres proyectos empresariales que le den fuste a su mandato más allá de cifras gélidas sobre la reducción de la deuda viva y el alto grado de ejecución del presupuesto, que las tiene; pero que también pone velas para que Juan Espadas repita como candidato. Qué cosas: la presidenta y el alcalde están encantados con su rival. Zoido no se parece en nada a Espadas, por mucho que en su día nos vendieran parecidos razonables. ¿Se acuerdan cuando los pérfidos diseñadores enfrentaban las fotografías y las venteaban por las redes, esquina Alfaqueque? Cuantísima maldad había en la pregunta que algunos sevillanos formulaban a sus amistades de fuera: ¿cuál de los dos es el señor malísimo del PP? Y la gente dudando. Espadas es el vecino formal y serio que en el ascensor te da los buenos días sin concesiones, se coloca de perfil y con una mano busca la llave y con la otra sostiene la talega del pan. Zoido te da los buenos días, te pregunta por la familia, te da la barrila con el fútbol, sale del ascensor, sostiene la puerta con el pie y sigue erre que erre con la charla. El éxito de los 20 concejales de Zoido fue ese pie en la puerta del Macpuarsa de turno de tantos bloques de vecinos de esos barrios de Dios. Por eso Urbanismo financia los nuevos ascensores en las barriadas, para que Zoido pueda poner el pie.

Por seguir con las diferencias y con los parecidos, hay que ver lo que se empieza a parecer a Arenas este chico nuevo del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla. Dicen que tiene estética de Siempre Así, pero cada día responde más y más a la factoría de Arenas en todo, menos en lo de las invitaciones compulsivas a comer. No cambia nada en el partido, cultiva las camisas celestonas con las mangas a media altura y se ha abonado rápido al atrio macareno, con Manolo García, y al restaurante Becerrita hasta en las noches de Feria, que se ve que el hombre no se ha entendido muy con el bullicio del albero. También en eso sale a Javié. En todo igualito que Javié, pero sin fotógrafos y sin abrazos con la lengua mordida y levemente asomada. A los únicos a los que se echa de menos de la etapa anterior del PP andaluz es a Los Rafaeles, Salas y Carmona, que antes salían con más frecuencia a denunciar tropelías de la Junta con sus papeles y sus guiones la mar de bien elaborados. A Los Rafaeles les han reducido la cuota de pantalla en San Fernando, con la de titulares que daban y lo bien que salían en ese minutillo raspado del informativo de Canal Sur. Pero por lo demás, ¿ustedes han notado algún cambio en la sede de la calle San Fernando? Que le pregunten a Manolo García y a Jesús Becerra. En el PP andaluz todo sigue igual. Así está de contenta Susana. Y así está de contento Zoido, que sigue poniendo el pie en la puerta del ascensor. Ascensores, más ascensores.

El Defensor mordió la manzana

Carlos Navarro Antolín | 13 de mayo de 2014 a las 20:36

Pleno extraordinario del Ayuntamiento.  Comparece José Barranca.
José Barranca no es un político. Es un militar. Su código de valores es el de Caballería, no el de los argumentarios precocinados, las declaraciones de carril, las conductas lanares y la disciplina de aparato. El problema de Barranca es que está dentro del teatro de la política y ayer mordió la manzana que le puso por delante la astuta serpiente del PSOE en el escenario más importante de la tragicomedia de la vida municipal: el Salón Colón. Los socialistas han esperado tres años para estrenarse en un Pleno con José Barranca, al que los dos grupos de izquierda que componen la actual oposición han pintado siempre con rabo y cuernos. El repentino interés del grupo socialista por participar esta vez en el Pleno no era otro que sacar rédito político del enfrentamiento sordo mantenido en el último mes entre el presidente del Pleno y delegado de Relaciones Institucionales, Javier Landa, y el propio Barranca a cuenta de la elaboración de la memoria. Landa, otro que no es político aunque últimamente asiste a todos los actos orgánicos del PP, se negó a recibir una memoria con valoraciones personales y se lo dijo por escrito al Defensor. Y Barranca rehusó suprimirlas. Al final se han publicado (Landa ha quedado desautorizado) pero el Pleno sólo tomó conocimiento oficialmente (tararí) del balance de la comisión del Defensor en la tramitación de los expedientes.
Espadas acudió con sus chicos a evidenciar la división de pareceres entre Landa y Barranca, a seguir recordando que no le gusta la figura del Defensor y a restar mérito y eficacia a su trabajo. La manzana, facilona y previsible, estaba servida. El político se llevó a su terreno al militar. Barranca mordió la fruta y los efectos fueron inmediatos.Entró al trapo al identificar en su discurso a los socialistas municipales con el Gobierno de la Junta “que entregó las llaves a la Corrala Utopía” –asumiendo de facto la posición del PP–, al tomarse la licencia de mandar callar a la concejal Encarnación Martínez, lo que provocó que Landa viera pista libre y experimentara el placer de recordarle con toda razón y con toda legitimación que no se tomara esa atribución; y sobre todo cuando se dirigió a Espadas con escasa fortuna: “Le he tendido la mano y usted me la ha mordido”. Guau.
Barranca –aun harto de tres años de desprecios– saludó a los portavoces del PSOE e IU al entrar en el Pleno. Pero le sobraron los cinco minutos de su segunda intervención. Y hasta el final, todo es teatro.

Todos a llevar huevos al torno de la Alcaldía

Carlos Navarro Antolín | 21 de abril de 2014 a las 21:41

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Un político no controla cuándo llueve. Ni cuándo deja de llover. Si Juan Ignacio Zoido pudiera, tengan por seguro que prometería acabar con el calor de los veranos de Sevilla. Pero no puede. O sí… Pues ha habido alcaldes que nos han prometido una playa y aún estamos con la cara de tontos esperando dónde clavar la sombrilla. En esa rentabilización de la gestión cotidiana, esa política de infantería que es el estandarte del actual mandato, el alcalde convierte la Semana Santa de 2014 en su éxito político. La gran clave ha radicado en que las nubes han sido indulgentes todos los días, por lo que han salido todas las cofradías y, por lo tanto, ha habido más público y, por consiguiente, el consumo también ha subido. No hay más. Y no es poco. Los servicios municipales han funcionado, es cierto. Pero la obligación de los servicios municipales es hacer lo que casi siempre hacen en Semana Santa: funcionar. Ojalá pudieran reeducar a la mayoría de guarros que han dejado las calles como una covacha. ¿Cuál ha sido la habilidad del alcalde en cuanto se ha encerrado el último paso? Capitalizar nuevamente el éxito de la micropolítica: los barrenderos han barrido, los autobuses han circulado, los bares han vendido más cervezas y, por supuesto, las cofradías han salido… Y el rostro de esa gran gestión es el de un alcalde risueño. ¿Alguien recuerda al socialista Monteseirín presentando los balances de sus doce Semanas Santas? Nadie. Zoido sabe perfectamente las medidas de la ciudad. Le resbalan las críticas sobre su afición como alcalde a las fiestas mayores. Dame cofradías… y dime tonto. Tiene clara la escasa o nula importancia que la ciudadanía concede a los acuerdos del consejo de gobierno de la Gerencia de Urbanismo, a la reforma del PGOU, a los informes del interventor sobre el grado de cumplimiento del Plan de Ajuste, a la incidencia de la reforma local, a la ejecución del presupuesto municipal y a los debates en los plenos municipales… Para presentar el balance de la Semana Santa, el alcalde ha comparecido con tres concejales del gobierno, dos gerentes de empresas municipales y cuatro altos cargos municipales. Una parafernalia que confirma la estrategia que tratará de aquí a a las elecciones de resaltar la importancia de lo cotidiano a falta de grandes proyectos. Los promotores de la Pax Zoidiana tienen claro el fomento del circo (fiestas de primavera), mientras no puedan dar el pan (empleo). El urbanismo morado que regaba a las cofradías de miles y miles de euros a cambio de varas en lugares destacados lo inventó Monteseirín. Pero la Semana Santa sin lluvia parece que la ha inventado Zoido, un alcalde vitaminado como el bombón helado por el médico recomendado, un alcalde a la medida, como las camisas de Javier Sobrino. El alcalde se puede encontrar la próxima cuaresma con una cola de cofrades llevándole huevos a su despacho como novias desesperadas de la primavera para que no llueva en Semana Santa. Quien quiera cofradías, que deje huevos en el torno de la Alcaldía, como las casamenteras en Santa Clara. Pero para que acabe con los veladores ilegales… Para eso hacen falta muchos, muchísimos huevos.

El defensor no acepta mordazas

Carlos Navarro Antolín | 3 de abril de 2014 a las 5:00

JOSE BARRANCA

EL alcalde está sufriendo en sus carnes las consecuencias de meter en política a quienes no terminan de desligarse de sus profesiones anteriores. La verdad es que al revés también ocurre. A manojos hay quienes en sus puestos de trabajo hacen de políticos todo el día. Si Zoido tenía alguna duda de la idonenidad de desprenderse del catedrático Javier Landa en la próxima lista electoral (¿Lista electoral? ¡Mira los puñales, míralos cómo van y vienen!), está a punto de estallarle una polémica que le va dejar el horizonte más que despejado. Landa, número dos de la candidatura de 2011, se ha ido disipando como una botella de casera en la playa, dejando un regusto amargo que Zoido cada día lleva peor. Las polémicas internas casan muy mal con un Zoido que se pirra por el tono plano, que le encanta eso de que no se mueva un varal ni se filtre nada de la junta de gobierno o de la ejecutiva del partido. En el gobierno de Zoido se premia a quien no genera problemas y es capaz de desviar los golpes antes de que lleguen a la Alcaldía. Y de Landa está ya hasta la mismísima… chistera.
El primer teniente de alcalde retiene en su cajón desde hace ya un mes la memoria del Defensor del Ciudadano, el incombustible José Barranca. Se trata de una compilación de folios en las que este militar de profesión no sólo se limita a registrar todas y cada una de las quejas que le remiten los ciudadanos sobre ruidos, bares sin licencia, problemas de tráfico, abusos de la Hacienda local o monumentos en mal estado de conservación, sino que incluye una treintena de páginas con sus apreciaciones, análisis y opiniones en función del contacto directo que Barranca mantiene con los ciudadanos y también de su experiencia in situ, pues Barranca tiene dos poderosas armas, una bicicleta y una cámara de fotos con las que este militar de caballería retrata las pintadas de las zonas abandonadas de la Cartuja, los juguetes rotos de los parques, los jaramagos que nacen entre los adoquines o los más de 90 baches de la calle Cuna.
A Landa no le gusta que Barranca opine en la memoria oficial. Y por su cuenta(pensémoslo así) le ha sacado el pañuelo verde a un trabajo que refleja toda la actividad de la oficina del defensor a lo largo de 2013. Landa ha cometido la torpeza de devolverle a Barranca la memoria con tachaduras e indicaciones. Y de mandarle después una carta diciendo que elabore otra. Una misiva que dicen que Barranca ha roto ante varios testigos como Fraga hizo añicos aquella carta. Ni tutelas ni tutías. El Defensor no acepta mordazas.
Dicen que a Landa no le ha gustado que Barranca exprese con rotundidad que los intereses de Sevilla deben estar por encima de todos y de todo, en referencia a que la ciudad ha de estar colocada a esa altura a la que no llega la baja mira de los políticos. E incluso ha empleado el latín para expresar tan gratificante proclama. Landa ha hecho como los funcionarios palaciegos hicieron con el cofraderío suavón de esta ciudad, al que devolvieron el borrador de los estatutos plagado de indicaciones en rotulador rojo. A la autoridad eclesiástica se le vio entonces su anhelo intervencionista, como se le está viendo ahora a Landa. Toda una torpeza, toda una muestra de habilidad propia del espía portugués del chiste, toda una evidencia de que Landa no sólo censura opiniones libres, compartibles o no, sino que ignora que navega en unas aguas municipales cuya ictiofauna es rica en extraños bichos que tienen muy clara la ley de la supervivencia:pez comido, pez que no te come. El catedrático no se entera desde el minuto uno. Ya le ocurrió cuando recién fichado en 2011 un joven asesor le habló de tú al recibirlo en un despacho, una licencia que Landa le afeó de inmediato, a lo que el interlocutor le replicó extrañado: “¿Pero no eres ya de los nuestros, joé?”
Esa memoria con las correcciones de Landa es una bomba que hace tic-tac en el despacho del propio alcalde, harto de que el número dos no pare de generarle problemas, uno más precisamente cuando acaba de lograr un mensaje positivo de la Junta de Andalucía al proyecto de Altadis, un gesto de Susana Díaz que ha dejado a Juan Espadas, portavoz municipal del PSOE, con la brocha en la mano y sin escalera.

Entrevita al número 2 de la candidatura de Zoido
Landa no ha aprendido que la política tiene muy poco que ver con la Universidad. Y eso que la Universidad de ahora está tan decadente como la vida pública, por lo que su adaptación al hábitat político debiera haber sido más fácil. Pero no. Se ha metido en camisas de once varas para justificar por escrito la razón por la que no se izaba la bandera gay en el mástil del Ayuntamiento, se ha enfrentado al principal asesor de la Zona Franca (Rafael Salgueiro), una de las iniciativas que más ha cuidado el alcalde; expulsó a un fotógrafo del Salón Colón, enrabietó a los alumnos del Curso de Temas Sevillanos (personas de edad que cultivan el saber sobre su ciudad y que no son precisamente agentes de la izquierda radical) y ahora se enfrenta al Defensor del Ciudadano, un cargo que cobra 221,50 euros al mes. La otra torpeza del catedrático está en enfrentarse a un militar de caballería, que lleva a a gala el código ético en valores de tal forma que ha sacudido al gobierno del PP en innumerables ocasiones, ha aguantado que los concejales del PSOE e IU le hagan el vacío cada vez que interviene ante el Pleno y ha soportado el ninguneo de los suyos que no le invitan a los actos institucionales.
A Barranca se le podrá criticar por sus opiniones, pero no por ser servil a quienes le han nombrado. “Mi independencia me pasará factura”, dijo hace un año a este periódico. O la memoria de 2013 se publica por la imprenta municipal tal cual la ha redactado Barranca, o alguien tiene mucho interés en que el Defensor, efectivamente, pida la cuenta y añada esa coletilla tan sevillana del ya estoy yo en mi casa. Parece que al final ni Barranca ni Landa eran de los nuestros, joé.

Zoido, la hora de los halcones

Carlos Navarro Antolín | 23 de marzo de 2014 a las 5:00

Algunos ajustes, pequeños cambios. Lampedusa en el gobierno local. El alcalde no es hombre de aventuras. Queda un año para las elecciones municipales y ya ha avisado a su grupo municipal de la necesidad de ir planteando algunas estrategias. Es la hora de ir forjando algunas decisiones, de elaborar el mensaje con el que se intentará un segundo asalto al poder, de tener prevista la defensa frente a posibles imputaciones judiciales de miembros del gobierno y de desanillar a algunos halcones, los mismos que le ayudaron a alcanzar la Alcaldía por medio de tres vías: la denuncia reiterada (a veces histriónica, a veces en los juzgados) de irregularidades del gobierno de PSOE e IU, la proyección al máximo de su figura personal y el aprovechamiento de una coyuntura política nacional marcada por la caída libre en la que se hallaba el PSOE de Zapatero. Una vez con el poder absoluto en el Ayuntamiento, los halcones dieron paso a los gestores. Acabada la contienda, Zoido no dudó en poner al frente a hombres de paz, a perfiles muy técnicos para gestionar el presupuesto. Los políticos puros y duros quedaron relegados a papeles secundarios, muy bien maquillados en algunos casos, pero de escaso brillo. No nos engañemos. Y algunos quedaron muy desencantados. Al alcalde difícilmente le oirán hablar de cuestiones de partido, de estrategias, de nombres al alza o de nombres a la baja y mucho menos de quinielas para la próxima lista electoral. Son asuntos que le provocan una verdadera incomodidad, huye de ellos como el perro del agua. En la Feria de Abril de 2012 le preguntaron por las intenciones de unos jeques árabes que acudieron a la ciudad con la vista puesta en unas inversiones. Ni mú. “¿A ti te gusta que el alcalde de tu ciudad sea discreto, verdad?” A pesar de ese hermetismo, de ese deseo de no provocar heridas por alguna de las decisiones que ya tiene en mente y de esa intención siempre imposible de tratar de quedar bien con todo el mundo, en este último año hay algunas claves que resultan ya nítidas en la Plaza Nueva.

Poder absoluto. El PP de Sevilla acaba de salir derrotado (¿Humillado?) del último congreso regional. Todos se han caído en favor de Málaga. Pero hay caídas de bruces en el asfalto y caídas en una entreplanta. Zoido se ha caído en la entreplanta de una poderosa Alcaldía. Es el más fuerte de su partido en Sevilla. Tendrá absoluta libertad para confeccionar la lista, sin un Arenas ya que le cuele a uno de esos independientes con los que demostrar su influencia. Sevilla es su fortín. Ynada indica que el líder regional, Juan Manuel Moreno Bonilla, quiera empezar con mal pie en la provincia que le recibió ese frío que es marca de la casa hispalense.
JORNADA TECNICA GRUPO JOLY. DEPURACION DE AGUAS RESIDUALES EN ANDALUCIA: PERSPECTIVA ACTUAL Y NUEVOS RETOS. JAVIER LANDALanda se cae. El número dos del glorioso mayo de 2011, el de los 20 concejales, no repetirá en la lista electoral de 2015. Ha sido un fiasco. Es delegado de Relaciones Institucionales, presidente del Pleno y cabeza política del Real Alcázar. Zoido le ha ido recortando las competencias. El alcalde ha tenido que externalizar la captación de inversiones después de que el catedrático acabara enfrentado con el economista Rafael Salgueiro, hombre clave en la Zona Franca. Landa le ha generado a Zoido más problemas que soluciones. Aún se recuerda cuando expulsó a un fotógrafo profesional de un Pleno y hasta el conflicto generado con el Curso de Temas Sevillanos al negarle la cesión del Alcázar. ALanda lo metió Javier Arenas con la vitola de decano de la facultad de Económicas y para responder a los fichajes de la sociedad civil que acababa de hacer el PSOE para la lista de Juan Espadas. Landa no ha dado el resultado esperado en varias de las negociaciones que se le han encomendado. Y su participación en primera fila en algunos actos del partido no le computarán como méritos. Lo que sí gusta es que la presidencia del Pleno siga recayendo en alguien que no haya tenido cargos políticos con anterioridad por aquello de que el perfil sea lo más neutral posible. Es muy probable que el nuevo número dos proceda del actual equipo. El gran auriga del alcalde es el concejal Gregorio Serrano. Y entre las mujeres, María del Mar Sánchez Estrella, que es quien ocupa la presidencia delPleno en ausencia de Landa. En cualquier caso, nunca se olvide que Zoido es reacio a designar un vicealcalde. Ni siquiera tiene hoy un concejal de Presidencia, a pesar de que lo contemplaba en el programa electoral. En el corral de Zoido, el único gallo es él. La escuela de Arenas se nota en uno de sus principales discípulos.

Pocas bajas. De acuerdo con el estilo Zoido, no están previstos más de dos o tres cambios en la lista. Nueve de los diez tenientes de alcalde repetirán salvo sorpresas. Todos, menos Landa. A la concejal Evelia Rincón le pueden ofrecer un puesto en el organigrama municipal, pero es posible que fuera de la lista electoral ysiempre que se alcance de nuevo el gobierno. La satisfacción con la delegada de Hacienda, Asunción Fley, es máxima, por mucho que no sea un ejemplo de comunicación política. Maximiliano Vílchez sigue representando al hombre sin pasado en cuestiones urbanísticas, lo que supone una garantía para el alcalde, aunque ha tenido crisis de fe por las que ha querido dimitir en alguna ocasión. Fley y Vílchez son los dos grandes gestores del ejecutivo, los tecnócratas que nunca serán reclutados para la trinchera política, pero que son claves para el modelo de gobierno de un alcalde que tampoco procede de las bases electorales: “Yo nunca he estado en Nuevas Generaciones”, dijo en un acto público delante del mismísimo Moreno Bonilla.

El aparato del partido. La mayoría de los componentes del comité de campaña de 2007 y 2011 repetirán como tales. La figura del presidente del PP de Sevilla, Juan Bueno, quedará dedicada a dos frentes que desbordan a cualquier político: la Delegación de Seguridad y Movilidad y la campaña electoral en los 104 municipios de la provincia, donde el PP sigue sin crecer lo suficiente como para soñar con los 55 diputados que le darían el acceso a San Telmo. A Zoido le interesa la paz sindical que ahora mismo se vive en la Policía Local, donde el ambiente se ha calmado tras la llegada de un político como Bueno y la marcha obligada del edil no electo Demetrio Cabello por aplicación de la Ley de Grandes Ciudades. Ironías del destino, a Zoido le ha terminado beneficiando el pronunciamiento del TC que declaró inconstitucionales los ediles a dedo por mucho que tuviera en alta estima al ex comisario de la Policía Nacional.

¿Imputados? Nunca hay que olvidar que la juez Alaya sigue adelante con la instrucción del caso Fitonovo, que investiga un posible cohecho en la adjudicación de contratos en Medio Ambiente, Parques y Jardines. El secreto del sumario –que va para nueve meses– no ha impedido que haya trascendido por un error de la magistrada el pinchazo de los teléfonos de varios miembros del Ayuntamiento. Entre ellos, todo indica que los de dos concejales del gobierno. ¿Cesaría Zoido de manera fulminante a un concejal de su gobierno si resulta imputado? Depende, dicen en el PP. La reacción pasaría por estudiar a fondo el auto de imputación. Se parte de la base de que no es lo mismo una imputación a cargo de la Guardia Civil (como la que recae ahora mismo sobre Joaquín Peña, el director general de Medio Ambiente que fue destituido de forma fulminante en cuanto trascendió la implicación en el caso) que una imputación a cargo de la juez, en la que pueden entrar muchas variables. Cualquier tibieza en la reacción podría pasarle factura a un alcalde que hasta ahora ha sido especialista en zanjar polémicas con cierta celeridad (enchufes de familiares en los distritos, azulejo en la zapata de Triana, proyecto de instalación de un helicóptero en Los Bermejales, etcétera).

Urbanismo. Zoido se enfrenta al último año de gobierno con el ambiente caldeado en la Gerencia, lo que tiene influencia directa en proyectos que pretende acelerar para su rentabilización electoral. Ningún empleado público firma ya licencias con la alegría de épocas pretéritas después de haber visto a varios compañeros hacer el paseíllo en los juzgados por diversos casos, amén de la propia cúpula de la Gerencia, imputada en el caso de la venta de los suelos de Mercasevilla. Para más inri, el alcalde afronta estos meses la renovación a la baja de un convenio colectivo que ha sido calificado como uno de los mejores de Europa.

 

Zoido y Beltran Perez ante de su comparecencia por la dimision d¿El sexto hombre para la campaña?

Cachorro preclaro que fue del partido, lleva meses detrás del burladero político a la búsqueda quizás de un perfil plano (¿gris?) para los tiempos de zozobra que supone el horizonte electoral en cualquier formación política. Puede ser el sexto miembro del comité de campaña, pues se le reconoce nobleza, olfato político y esas cualidades propias de quien está muchas horas en la calle. Metió el pie en el área en los años de la dura oposición y, al igual que Curro Pérez, no recibió la recompensa esperada.  El hoy portavoz del gobierno (Curro Pérez) quería ser delegado de Urbanismo. Yel hoy delegado de Participación Ciudadana (Beltrán Pérez) quería ser portavoz del gobierno. Los dos halcones,  pese a ser tenientes de alcalde, se quedaron desdibujados en un gobierno tan extenso como fuertemente presidencialista. Zoido movió las fichas con el aval de un resultado histórico y nadie rechistó. Por su propia personalidad, el alcalde evitará cualquier feo o gesto que suponga una marginación pública. Pero a los finos observadores no se les escapa un detalle: no incluyó a Beltrán Pérez ni en la ejecutiva regional que él presidió, ni en la que ahora lidera Moreno Bonilla donde el alcalde tuvo su cuota sevillana. Ysí se acordó de Alberto Díaz, Gregorio Serrano, José Miguel Luque, Curro Pérez y Jesús Maza.

 

Entrevista con el delegado de Fiestas Mayores, Gregorio Serrano.Los fijos en un comité de campaña

Los concejales Gregorio Serrano y Curro Pérez; el jefe de gabinete, Alberto Díaz, el vicepresidente de las empresas municipales, Jesús Maza, y el director de Comunicación del Ayuntamiento, Santiago Martínez-Vares (auténtica pesadilla del PSOE en la pasada campaña), tienen plaza fija cuando suena el tam-tam electoral. Habrán de saber hacer llegar al electorado varios mensajes en el año que resta. Las alusiones a la herencia recibida de Monteseirín y Torrijos trufarán un discurso (deuda oculta y rosario de proyectos bloqueados) al que habrá que sumar varios cortes de cinta relacionados fundamentalmente con la iniciativa privada (todo lo vinculado con la reconvertida Ciudad de la Imagen en el Higuerón Sur) y la difusión de los logros conseguidos, fundamentalmente en la puesta en orden de las cuentas municipales. La Navidad de 2014, la última previa a las elecciones, tendrá especial importancia. Pueden venir ayudas extras de los frentes judiciales que tiene abiertos, por ejemplo, el ex portavoz de IU, Antonio Rodrigo Torrijos (venta de los suelos de Mercasevilla e irregularidades en la lonja), al igual que se pueden producir tropiezos serios con la instrucción del caso Fitonovo, que ya se cobró la destitución de un director general de la era Zoido.

Zoido remonta el vuelo sin helicóptero

Carlos Navarro Antolín | 11 de marzo de 2014 a las 13:00

Sevilla 07/03/2014 El alcalde de Sevilla
Orillar un proyecto hasta que aparezca la esperanza blanca de un patrocinador que suelte 180.000 euros en el año 2014 equivale a montar una comisión o una mesa para solucionar problemas como la movida, los veladores o el tráfico.

El gobierno local ha tenido que rectificar, dar marcha atrás, arrepentirse en esta cuaresma, que es tiempo reflexión, como se arrepintió de colocar un azulejo en la zapata de Triana con el nombre del barrio, en aquellos días en que los noveleros se hartaron de llamarle malecón a lo que de toda la vida se ha conocido como la zapata. No se gastará un euro público en la frivolidad de colocar un helicóptero a seis metros de altura en la salida hacia Cádiz. El trueno azul de los Bermejales se ha caído, como debieron caerse muchos proyectos faraónicos, inútiles, espantosos y, lo que es mucho peor, irreversibles que se perpetraron en los mandatos anteriores. A favor de Zoido juega su rápida reacción una vez que trascendió en las páginas de este periódico y en letra gorda la información clave que estaba oculta, como siempre, en el cuerpo pequeño del pliego de condiciones: el gasto de dinero público. Zoido ha tardado en cargarse el helicóptero el mismo tiempo que empleó en destituir a Joaquín Peña cuando la Guardia Civil lo imputó dentro de las investigaciones del caso Fito Novo: menos de veinticuatro horas.

Ocurre que ni azulejos, ni helicópteros. En el PP tienen la convicción de que la imagen del alcalde está absolutamente sin mácula. Llevan razón. Y todo indica que a partir de ahora remontará aún más el vuelo al tener Zoido todo el día para hacer lo que mejor sabe: de Zoido. El fin de semana ya tuvimos al Zoido besucón de señora de edad rodeado de muchas más señoras de edad en un barrio alejado del centro. Y ayer mismo al Zoido portador de imágenes sagradas e inaugurador de proyectos emprendedores en la Cartuja (en la Ciudad de la Imagen que concibió Monteseirín y que Zoido ha capitalizado). Las convocatorias de actos del alcalde se mandan de cuatro en cuatro. La primavera está a punto de llegar con la multiplicación de los actos sociales, como llegarán los cien millones de Europa para proyectos de revitalización de edificios industriales.
El alcalde irá dándole paso de nuevo a los perfiles más duros del gobierno si se ve amenazado, esos mismos perfiles que han estado descaradamente orillados desde mayo de 2011. Los halcones han estado anillados y controlados por el cetrero. Hasta que el jefe vea la necesidad de soltarlos. ¿Recuerdan a Beltrán Pérez agitando los cencerros en una rueda de prensa para denunciar la corrupción? ¿Recuerdan a Evelia Rincón exhibiendo simbólicamente tres medallas con títulos alusivos a las irregularidades en la gestión de la Fundación de Sevilla? ¿Recuerdan aquel látigo del Urbanismo que era Curro Pérez, rastreador de los expedientes de las setas de la Encarnación?

El alcalde se dio un paseo de multitudes en el primer lunes de cuaresma. Juan Espadas regresaba en soledad, a la caída de la tarde y hablando por el móvil por la Plaza del Salvador. El aparato del partido en Sevilla no está precisamente para toserle a nadie, luego Zoido tiene pista libre para despegar. El partido ha salido muy tocado del congreso regional. La profunda derrota del PP sevillano, paradojas de la política, ha dejado a Zoido como la cabeza más visible. Siempre que siga de alcalde. Y que Espadas se oculte entre las bullas hablando por el móvil. Ni azulejos, ni helicópteros. La política es márketing. Y bricolaje. Qué curioso: Zoido inaugura macrotienda de bricolaje en la Ciudad de la Imagen. Todo por la imagen, esquina Laraña.
10/03/2014--Capilla del Museo.

El primer gran silencio

Carlos Navarro Antolín | 20 de febrero de 2014 a las 5:00

SEVILLA, 18/02/2014.
El manijero no asistió. La expresión del Estado es el vacío. Y la del poder es la ausencia. La liturgia se cumple escrupulosamente aunque falte el sumo sacerdote. Hasta en el primer recibimiento del PP sevillano al nuevo líder del aparato andaluz hubo mucho de ceremonia eclesiástica. José Luis Sanz, Juan Bueno y Eloy Carmona aguardaron pacientemente a las puertas del Hotel NH Convenciones la llegada de Juan Manuel Moreno Bonilla. Parecían tres canónigos laicos en la Puerta de los Palos (sin segundas) dispuestos a besar el nuevo y pastoral anillo. Menudos berrinches se pillan algunos prelados si no hay nadie que aguarde su llegada. Ha habido broncas célebres.

Moreno Bonilla llegó un cuarto de hora tarde. Será otra expresión del poder: la tardanza, hacerse esperar, hacerse de rogar. Pero el que no llegó fue el manijero. Su dedo estaba en el ambiente. Se nota, se siente. Era como el ojo que no ves, pero es ojo porque te ve. Sólo el elegido por el dedo se atrevió a nombrarle, como cuando en misa se pide por el ordinario del lugar. Juan Manuel, que tiene nombre de revolucionario de la Semana Santa, pronunció las palabras: “Mi reconocimiento a Javier Arenas”. Sólo él se atrevió. Yse llevó un silencio maestrante, marca de la afilada casa sevillana cuando pone por delante el carro de la nieve. Ni Juan Ignacio Zoido ni Juan Bueno mentaron a su padre político. Esta vez no hubo ni un Javié para la crónica, a pesar de que ambos dirigentes sevillanos cumplieron fielmente con la letanía de agradecimientos de rigor. A Arenas le dio su sitio un político de Málaga, la ciudad que nunca le dio dolores de cabeza, la misma que sí se los ha dado a Zoido.

José Luis Sanz, secretario general del PP andaluz que tenía todos los avales para ser presidente regional, se llevó el abrazo más intenso de Moreno Bonilla, los aplausos más largos, las referencias más cariñosas, los achuchones y pellizcos de mejilla más sentidos. Tenía rostro de Viernes Santo en una junta directiva provincial en la que muchos tenían cara de sapo. El sapo es un animal íntimamente ligado a la política. Algunos tragan sapos como aquellos hipopótamos del divertido juego del tragabolas que se hartaron de echar los reyes magos a los niños de la generación de los 70.

La pirotecnia de elogios de saldo de unos y otros no impidió que aquello tuviera más que nunca los tintes de representación pactada, congelada y forzada a la que acostumbra ya una política cuya frescura sigue secuestrada por los aparatos de los partidos. En clave local, bastaría decir que la puesta de largo hispalense del candidato malagueño fue una verdadera exaltación de la ojana. Moreno Bonilla dejó varias perlas facilonas: “Voy a mimar a Sevilla”, “Zoido es el mejor alcalde de España”, “Voy a ser presidente de la Junta, es imposible no serlo cuando se tienen los mejores militantes”. Y una licencia: “Todavía no soy candidato oficial y ya me han eslomao a palos”.
El alcalde reiteró su pasión por la ciudad de las pasiones. Yesta vez tuvo palabras de especial agradecimiento con Alberto Díaz, su jefe de gabinete, uno de sus acompañantes perpetuos desde 2006, el hombre de la agenda, del capote y del teléfono. Alguien de la bulla preguntó: “No veo a Alberto, ¿está sonriendo?” Y se oyó: “Aquí sólo sonríe hoy el de Málaga”.

Sanz se marchó muy rápido. Zoido también. Tal vez se fueran eslomaos. En el hotel se improvisó el besamanos de los chicos de las Nuevas Generaciones, de antiguos dirigentes provinciales del partido que presentaron sus viejas credenciales al nuevo líder, de concejales que gozan de conexión directa con Moreno Bonilla de años atrás. Alguien resabiado tiró de la manida alusión a la noria como la atracción que define la actual política con todo rigor: “Yo me he visto arriba y he sufrido la bajada”. Tal no vez comiera suficientes sapos. Por eso el dedo señaló a otro. El dedo que nunca se ve. Como el silencio. Sólo se perciben. Habrá que buscar el viejo tragabolas en el trastero.
SEVILLA, 18/02/2014.

Arenas es el lince protegido por la Junta

Carlos Navarro Antolín | 12 de febrero de 2014 a las 13:01

SEV11. JAVIER ARENAS SALE DEL ALMUERZO DEL PP AL QUE ASISTIO AYER Diario de Sevila/MANUEL GOMEZ
En política todos se pelean por la herencia y nadie le reza al muerto. Será por eso que los parientes políticos son los que siempre la lían a última hora en las notarías. Nada hay más antiguo que un periódico de ayer ni que un político defenestrado. A la hora de realizar la mudanza de las adhesiones inquebrantables, la política iguala a todos: a los que han tardado diez años en ser licenciados, a los que ganaron la oposición que les daría la estabilidad soñada en sus vidas, a los que se criaron en los pechos de los aparatos y a los que irrumpieron de pronto en el circo político procedentes de la empresa privada. No hay distinciones porque todos quieren mantenerse en el machito: el abogado, el juez, el registrador, el que nunca tuvo una nómina que no fuera de la Administración pública y el que no ha hecho otra cosa que, como los canguros, saltar de un despacho a otro de las instituciones y sociedades del gran mastodonte del Estado. Ni un juicio crítico en quienes han sido humillados, ni una palabra más alta que otra. La política para ellos no consiste en servir al ciudadano, sino en perpetuarse en sus cargos. Por eso, en el fondo, todos admiran a Javier Arenas. Lo critican porque querrían ser como él, la mejor interpretación del ave fénix en clave andaluza al que los suyos llevan meses redactando la esquela de su carrera política en todos los corrillos de los últimos meses: la noche del Domingo de Pasión que se quedó orillado del gobierno andaluz (“Javié no sale de ésta, ésta es la definitiva, mírale la cara, no se le reconoce, parece que está ido”), a los pocos meses de la amarga victoria (“No se le ve. ¿Qué sabes de Javié? Debe estar fatal, ya sólo sale para ir al podólogo y darle al botón en el Parlamento”), en su cargo de vicesecretario general del PP con despacho en Madrid (“Ya nadie lo llama, salvo Antonio Sanz, me dicen que hasta se cuela en actos sociales a los que no está invitado en la capital, chico qué cosas se ven, qué dura debe estar siendo la caída), en actos eminentemente privados (¿Oíste a Raúl del Pozo cuando dijo en la radio que Javié prácticamente se coló en la boda del hijo de Zoido?) y, por supuesto en congresos y convenciones (“Rajoy no sabe cómo quitárselo de encima para hablar en privado con Zoido sobre el futuro de Andalucía, nos hemos dado cuenta todos. ¡Con lo que era Javié!”).
Todos iban matando al padre, preparando la corona floral de los que no te olvidan y hablando de su figura con la compasión que inspira el que sólo tiene ya la mirada para implorar la compasión de sus hijos. Olvidaron que el toro malherido sigue teniendo pitones y se levanta con violencia, olvidaron que Javié los enseñó a todos ellos a caminar, a correr, a regatear y hasta a respirar en política. Todos son de la escuela de Javié. No conocen otra. Y está claro que Javié los escogió porque ninguno era capaz de hacerle sombra, como ha quedado demostrado. Javié ha ganado otra vez. Siempre ha ganado en el partido todo lo que se le reprochaba que no ganaba en las urnas. El PP andaluz está hecho a su medida, porque él ha sido el sastre de su propio traje. Los demás se han dedicado a barrer los hilos en el suelo de la indignidad, a callar como las beatas de la primera fila cuando el párroco manda silencio desde el púlpito, a coger kilos en la trabajadera del bochorno, a cuchichear contra el jefe en el atrio del cigarrito y la voz baja y a procurar conciliar el sueño porque, cuando truene el despertador y salga el sol, cuando todos ellos despierten a un nuevo día con las babas tragadas, se encontrarán con que Arenas seguía allí, como el dinosaurio. Se peleaban por la herencia cuando el muerto se ha levantado y los ha corrido a gorrazos. Arenas no vuelve a mandar en el PP, porque en realidad nunca ha dejado de hacerlo. ¿Y Andalucía? En Andalucía el lince está protegido. Y el PSOE protege muy bien al único lince del PP andaluz.
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El tío del bigote, la barba y el PP andaluz

Carlos Navarro Antolín | 5 de febrero de 2014 a las 12:21

ZOIDO Y SANZ EN EL PARLAMENTO ANDALUZ
El Estado tiene una finca en Toledo que se llama Quintos de Mora. A ella le cogió gusto el tío del bigote en sus tiempos de presidente. El tío del bigote no es el del muy rancio Linimento Sloan, que olía bastante mejor que el Reflex, sino el inspector de Hacienda que enseñó el verdadero pelo de la dehesa megalómana con la boda de su hija en El Escorial. Cuentan que en esa finca se reunía algunos fines de semana con sus leales para resolver el mundo. En uno de esos cónclaves regados con cerveza de la Cruzcampo expresó su deseo de que Luisa Fernanda Rudi fuera la presidenta del Congreso de los Diputados. La política aragonesa era entonces alcaldesa de Zaragoza, una circunstancia que alguien osó advertir al tío del bigote.

-Presidente, podemos perder esa Alcaldía. El riesgo es muy alto.

Se hizo el silencio, al menos eso dicen, como se hacía cada vez que el jefe se ponía a meditar en plan trascendente. Y aquel señor de mirada gélida al que la mayoría absoluta volvió como poseído (y aún lo sigue), soltó una perla que a ninguno de los presentes se le olvidará el resto de los días.

-Y a mi que me importa la Alcaldía de Zaragoza.

La historia no se repite, la historia es la misma. En la Moncloa debe importar la sucesión del PP andaluz (por no decir Andalucía misma) lo mismo que a Aznar le importaba aquella Alcaldía que, efectivamente, cayó después en manos del PSOE. Los socialistas conquistaron aquel ayuntamiento con un ex ministro socialista como Belloch. Y el PP no rasca poder municipal en esa capital desde aquella machada. No se explica de otra forma el proceso que el PP nacional está siguiendo en el caso de Andalucía, donde todo se ha hecho mal desde el principio. Porque las cosas se pueden hacer bien, mal o al estilo del PP andaluz. Zoido era todo un símbolo del municipalismo para el PP, aupado por Rajoy hasta la presidencia de la FEMP, un cargo que a nadie extrañó en su momento, que le venía como hecho a la medida por su sastre preferido. Tenía la Alcaldía más cotizada de Andalucía, un escaño en las Cinco Llagas y una plataforma nacional como la FEMP, la tripleta perfecta para gobernar y crecer políticamente.
Pero alguna mente preclara del partido de las que anidan a sueldo en la sede de Génova lo ha querido achicharrar en la contienda andaluza, donde el alcalde se ha tensionado, nada bueno ha sacado y aún está por ver el verdadero saldo negativo de una aventura a la que fue conducido a contraestilo. Hay veces que parece que en el PP nacional se tiene de Andalucía la misma idea que en Marte. Y la soberbia capitalina debe impedir la consulta a quienes conocen las reglas básicas del tablero andaluz. Lección primera, el alcalde de Sevilla no puede ser el líder regional. Nunca. La paloma del centro derecha andaluz apenas puede volar hoy por el peso del barro de aquellos lodos.
Al protocandidato José Luis Sanz, de perfil serio en el mejor sentido, se le está sometiendo a una espera que roza ya el bochorno y dice muy poco bueno de la cúpula nacional de un partido que alarga un proceso que acaso sólo encontraría una explicación, si la hay, en la investigación judicial que tiene a tres concejales imputados del ayuntamiento que Sanz gobierna. Es un secreto a voces que la candidata verdaderamente deseada por Rajoy es Fátima Báñez, que se resiste al tener su vida más que encarrilada en Madrid. Y mientras, Andalucía sigue pareciendo una región de escasa consideración en la calle Génova, tal que a veces hay quienes oyen una suerte de psicofonía la mar de ajustada a la actualidad. Con barba en vez de bigote, porque no es lo mismo la barba que el bigote, aunque se trate de pelo, del pelo de la dehesa de la soberbia del poder que a todos iguala.

-Y a mi qué me importa Andalucía ni la presidencia de la Junta de Andalucía.

O Sanz, o derrota

Carlos Navarro Antolín | 19 de enero de 2014 a las 5:00

En el Ayuntamiento. Zoido habla del Metro
El PP andaluz ha sido siempre fuerte en Madrid gracias a la figura de Arenas, porque Madrid ha visto siempre en el político de Olvera a un interlocutor sólido. La referencia andaluza del PP nacional ha sido Arenas. Tan es así que Montoro y Báñez son ministros de la cuota andaluza (de Arenas). En Andalucía no se nombraban delegados ni subdelegados del Gobierno que no tuvieran la bendición de Arenas, su otrora poderoso nihil obstat. Si el PP gobernaba España, para Andalucía se activaba de inmediato una especie de concordato entre la Moncloa y Arenas. Arenas antes mandaba. Llegaba los viernes en el AVE, cenaba en El Espigón con Curro Romero y dedicaba el fin de semana a mover las fichas del tablero andaluz con la correspondiente entrevista periodística dominical a doble y hasta a triple página. Y ahora manda menos, pero enreda, que también puede ser una forma de mandar. Esa interlocución, esa línea de consulta clara y eficaz, está en horas bajas. Porque la figura del andaluz del PP fuerte en Madrid se ha perdido.
Desde julio de 2012 en que fue elegido presidente regional, Juan Ignacio Zoido se ha cuidado mucho de evitar la confusión de este cargo con el del alcalde de Sevilla. Cuestión de tacto y hasta de buen gusto. Cada vez que ha comparecido en el Ayuntamiento ha declinado amablemente cualquier pregunta relacionada con la política andaluza. Por una mera cuestión de “respeto”, decía. Las lindes debían estar claras. La distancia es la seguridad, como en el tráfico. El alcalde esperaba que los reyes magos le hubieran traído el oro y la mirra de un nuevo presidente del PP andaluz con motivo del comité ejecutivo nacional del 8 de enero, un cónclave en el que tenía puesta la esperanza de librarse de una vez del yugo regional. Pero se encontró con carbón. Y al día siguiente, por primera vez, sí respondió en el Ayuntamiento a una pregunta ajena a los asuntos municipales, cuando todos esperaban que sacara el capote con la enésima coartada sobre la distinción necesaria y saludable de los cargos. Juegos de equilibrios y corsés fuera. Zoido, que últimamente anda mucho más suelto en las comparecencias ante la prensa, reconoció que el asunto del relevo andaluz ni siquiera se trató en la sede de la calle Génova y, acto seguido, admitió que es una cuestión que ya le “afecta” como alcalde de Sevilla. Y tanto que le afecta. Le perjudica. Escrito está hace tiempo que lo peor del regalo envenenado de la presidencia del PP andaluz no estaba en la entrada (con calzador de la marca Cospedal), ni en el transcurso (su relación con provincias como Málaga y la compaginación de tantas responsabilidades), sino en la salida. Para Zoido es importante que esa salida sea sin un solo jirón en el traje y sin rozaduras en sus relaciones con la alta cúpula, porque ya que nada bueno le ha aportado el cargo, se impone que el saldo negativo de la experiencia sea mínimo. Y aquí está la cuestión: si José Luis Sanz no es el elegido para la sucesión, el gran perdedor es Zoido, que se lo sigue jugando todo a la carta del alcalde de Tomares. Será el perdedor porque no habría sido capaz de hacer valer su opción, ni siquiera como contraprestación natural por haber aceptado el engorro de asumir la presidencia regional contra todo pronóstico y podría decirse que incluso contra el criterio lógico de evitar la concentración de cargos regionales en Sevilla. Mucho más será el perdedor si finalmente Sanz no es el elegido como consecuencia de la investigación judicial que afecta al Ayuntamiento de Tomares, porque pese a su condición de magistrado y pese a llevar ya un buen puñado de años en política, no habría sabido anticiparse en la valoración del alcance de unas pesquisas (cuya gravedad aún está por ver) por las que ya hay tres imputados. Zoido se la ha jugado con fuerza. Cada día que pasa sin que su elegido sea investido queda en evidencia su falta de interlocución con Madrid, donde es notorio que hay una resistencia palmaria a seguir la hoja de ruta del alcalde sevillano.
La política suele tener poca memoria. El verano de 2012 queda ya demasiado lejos, cuando Zoido desconectó aposta el teléfono aquel domingo de calor y se fue al Corpus de Triana sabiendo que lo buscaban para endosarle la presidencia regional. Arenas mandó aquel día a uno de sus escoltas a buscarlo con urgencia. Madrid tiene mala memoria y no devuelve favores. El ayer no existe en política, el futuro no condiciona más que a cortísimo plazo y el hoy se impone con crueldad. El móvil del alcalde pierde cobertura con Madrid. Pero ahora no es él quien lo ha apagado. Ahora no tiene línea con la capital. O Sanz, o derrota.