Archivos para el tag ‘Juan Ignacio Zoido’

El águila roja de la Encarnación

Carlos Navarro Antolín | 5 de noviembre de 2013 a las 18:22

Sevilla da para una retransmisión de la vida cotidiana con la voz de Félix Rodríguez de la Fuente. Ahora que tenemos rapaces en la Encarnación por gentileza de Sacyr, fíjense cómo el animalito hace su trabajo entre árboles y balcones, cómo sobrevuela al autobús de Tussam que recuperamos en su máxima penetración hasta el Duque gracias a Zoido y cómo, finalmente, se posa en el balcón de Comisiones Obreras, donde presume orgulloso de pico y plumaje… Y ni se atreve a entrar pese a estar los balcones abiertos.

El águila se siente a gusto en las grandes centrales sindicales, desde donde contempla el mamotreto de madera que le ha tocado defender del corrosivo palomerío. Será por eso que es un águila roja, como el de la televisión. Águila que no hiere la mano que le da de comer, a la que siempre regresa. Águila que trabaja al alba. Decía Monteseirín que la plaza era un terreno de fango, suciedad y charcos con ranas antes del Metropol Parasol. Ahora es toda una Plaza de la Cetrería, dicho sea por recuperar aquellos antiguos rótulos de oficios y gremios al borde de la extinción. En la ciudad de los vencejos, el águila es el rey. Águila roja, de las comisiones cetreras.

Rapaces en la Encarnación

Carlos Navarro Antolín | 1 de noviembre de 2013 a las 12:43

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Un águila vigila cada mañana que la madera de las setas de la Encarnación no sufra el efecto corrosivo de las defecaciones de paloma. El símbolo de la paz en la pintura por antonomasia es al mismo tiempo el peor enemigo de los materiales de la construcción, como hace veinte años que ya estudió al detalle el arquitecto Fernando Mendoza, que luego restauró el templo del Salvador. Las heces de paloma tienen ácido. Y el ácido corroe. Así de sencillo. La cetrería es un arte que de lunes a viernes puede contemplarse en el piso alto del Metropol Parasol antes de que se abra al público la plaza. Sacyr tiene contratada la intervención del ave rapaz, que va desayunando de la mano del cetrero entre vuelo y vuelo fugaz por balcones escogidos. Hay espectadores que son ya habituales en la cita, en una interpretación perfecta de esa España pura del unos trabajando (el cetrero y el pájaro) y los demás mirando. Los niños que acuden apresurados a los colegios de la zona se quedan extasiados con el vuelo del águila, que el curso pasado era halcón. Tal vez con los recortes el águila sea más baratita que el halcón, porque ya se sabe que el apellido Halcón cotiza mucho en Sevilla, sea con hache y sin hache. En política exterior norteamericana se distingue entre halcones y palomas. Atención preguntas:¿Zoido sería para los americanos un halcón o una paloma? ¿Un ave rapaz come melva o pasaría de ella sin olerla siquiera? ¿Ha pasado Susana de halcón a paloma?
–¿Qué Susana?
–Susana no hay más que una.
Cuestiones ambas que merecen un sesudo estudio financiado por el Observatorio de las Rapaces Andaluzas. En la Plaza de la Encarnación hemos visto en el último año ovejas, burros, camellos, halcones y ahora un águila. Es el nuevo zoo en la ciudad de la avifauna. Porque en Sevilla hay pájaros, pajaritas y pajarracos. ¿O no? El águila de Sacyr es inofensiva, se limita de dejarse ver y ahuyenta a los enemigos alados de la madera. Su labor es disuasoria, dicho en el lenguaje de un subdelegado del Gobierno el día de manifestación mientras saca a la calle los camiones de la Policía Nacional.
Tal vez habría que aprender de Sacyr y contratar varios águilas y halcones de lunes a viernes para exhibirlos tanto en las antiguas puertas de Sevilla como en los nuevos accesos a la ciudad. A un catedrático de Universidad casi lo toman por loco en los años ochenta cuando planteó el uso de aves rapaces para ahuyentar a las palomitas (pitas, pitas) de las cubiertas de la Catedral. Catedral que tiene su Cabildo, ahora que hablamos de rapaces…
La imaginería de Mercadante de la Catedral ha sufrido durante años la polución de los autobuses de Tussam, la arenización de los vientos y el ácido corrosivo de las palomitas. Fue la coartada perfecta para conventir la Avenida en un lugar inhóspito donde ya se montan hasta puestos de flores ambulantes al estilo de la Rambla catalana, solo que por la Rambla se puede pasear y por la Avenida hay que ir sorteando obstáculos bajo el sol.
Quizás haya ya cetreros soltando las aves rapaces en esos accesos a Sevilla, porque algunos de los inversores anunciados para la ciudad no terminan de llegar. Tal vez haya un halcón en el Puente de Triana, porque en la Lonja del Barranco hay menos movimiento que en un puesto de turrón de la Feria. ¿Usted ha visto a alguien comprando una tajadita de coco alguna vez en esos puestos? Todo lo más, gente mirando cómo funciona el sistema de chorritos para que no pierdan frescura. Dijeron que iba a correr el caviar en ese nuevo mercado, al estilo del mercado de San Miguel capitalino, y lo que se ha llenado es de mendigos a la búsqueda de techo nocturno. Un cetrero parece que tiene contratado alguno en la puerta de su caseta de la Feria para evitar al pájaro gorrón, arte disuasorio que pocos controlan con destreza suficiente, porque las rapaces que a veces se usan para ahuyentar al fresco de turno sí pueden resultar agresivas y dejar heridas para toda la vida. Al calvo nunca le digan calvo, ni al gorrón le digan gorrón.
Lo que no hay es cetrero que acabe con la muchedumbre de las procesiones extraordinarias, con efecto corrosivo para muchos cofrades saturados que hace tiempo que dejaron de disfrutar de los pasos fuera de temporada. Y eso que en el cofraderío hay verdaderos buitres croqueteros que si no jaman de válvula se ponen cetrinos.
Tanto largar de la setas y de sus desfases económicos y resulta que Sacyr cuida las setas con tal mimo que hasta invierte en ahuyentar a las palomas. Parece que Monteseirín hubiera querido colocar las águilas como en la casa palaciega que da nombre a la calle, como símbolo de los doce años de poder, como el remate perfecto a la obra que recordará su gestión. El rapaz es el sello perfecto para no olvidar nunca el dinero esquilmado de los sistemas generales urbanísticos: 86 millones de euros que volaron en la antesala de una crisis que parece como aquella campaña que nos quería privar del Metro: un túnel sin salida.
La Real Maestranza pierde ya la exclusividad de quienes la elogian con la grandilocuencia al afirmar que es el único ejemplo de institución privada que sabe cuidar de un edificio monumental como es la Plaza de Toros. Sacyr también lo hace echando las rapaces por delante. Claro que para buitres, buitres, lo que se dice buitres, los que revolotean por la Puerta del Príncipe en días de abono, donde además el pajarerío es de pluma más variada que el pelaje de un encierro de Prieto de la Cal.
Haga como Sacyr, ponga un ave rapaz en su vida. Basta con media horita al día para evitar palomas, palomos y palomitas.

La exaltación de lo obvio

Carlos Navarro Antolín | 23 de octubre de 2013 a las 11:33

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Cuatro colaboradores clave para año y medio de mandato, para pisar el acelerador y no perder impulso político. El alcalde, que ha perdido ya ese barniz de tensión una vez que se ha liberado de la aventura regional, se apoya más que nunca en cuatro de sus colaboradores más próximos. Se trata de una especie de gabinete oficioso que trata de sacar adelante proyectos e iniciativas. Este particular staff de Zoido está formado por Alberto Díaz, su jefe de gabinete, persona que en la práctica hace las funciones del concejal de Presidencia incluido en el programa electoral y que nunca fue designado por un alcalde que jamás oficializa un número dos;  Maximiliano Vílchez, delegado de Urbanismo y Vía Pública, al que parece que se le ha pasado la racha de querer dimitir los días impares y los pares; Asunción Fley, delegada de Hacienda y Administración Pública, la más regular en el gobierno, que no consiente intromisiones de otros asesores y que logra siempre que Zoido le conceda todos sus caprichos, ora un director general anarquista, ora la fusión de dos direcciones generales con una subida de sueldo que ha dado munición al PSOE para la crítica política; y Jesús Maza, vicepresidente de las empresas municipales, el hombre del dinero en un Ayuntamiento sin dinero y que conecta (sin k) con la escuálida clase económica andaluza. Dos concejales y dos técnicos para dar impulso al gobierno en temas clave, para reducir al máximo los tiempos de gestión.

Ocurre  que en el PP hay quienes se plantean si este gabinete oficioso tiene asumido que en año y medio ninguno de los grandes proyectos de la ciudad entrará siquiera en fase embrionaria. Todo lo que se diga desde tribunas oficiales sobre la Ciudad de la Justicia, la SE-35 o futuras líneas de Metro no son más que balas de fogueo en el blablablá de la política. Ya sería un éxito si se logra inaugurar antes de las elecciones el mercado gourmet de la Lonja del Barranco, antes de que pase a la lista de proyectos bajo el título ¿Qué pasó con..? Ahí entrarían las piscinas junto al río (el llamado Paseo del Arte), los aparcamientos o la recuperación del mercado de la Puerta de la Carne o de las antiguas naves de Renfe en San Jerómimo.

Por eso hay quienes consideran que este nuevo núcleo duro del alcalde no debe más que esforzarse en la gestión y defensa de lo obvio, en la venta de lo cotidiano, jugando la carta de que el electorado es plenamente consciente de la situación y que bastaría con que Zoido no meta la pata: ni una foto en el betunero, ni colocaciones de afines en los distritos. Será por eso que se multiplican los anuncios de podas de árboles en los barrios, hasta tal punto que las tijeras podadoras son un símbolo ya del zoidato; se repiten las notas oficiales con los servicios de refuerzo de Tussam (¿Acaso no es natural que en una ciudad de 700.000 habitantes se prevea una subida en la demanda del transporte?), se reparten collares de flores cada vez que llega un crucero, se lanzan las campanas al vuelo cuando se contrata una cuadrilla de peones de limpieza en los colegios, se dan a conocer las estadísticas mensuales de los turistas en la solemnidad palaciega de los salones altos del Ayuntamiento o se publicita la mera concesión de la licencia urbanística de un proyecto. Zoido no puede hacer más, ni se va a encontrar todos los días con que la Junta le eche un flotador para salvar un proyecto como el acuario que lleva ya tres lustros pendiente y que, ironías del destino, traerá a la ciudad de los pájaros (y pájaras) el primer tanque de tiburones. A falta de tanque de tormentas, buenos son los tanques de escualos.

La venta de lo obvio, de la política de infantería, tiene un complemento que es marca de la casa: la exaltación de la normalidad recuperada, el vellocino de oro de una vida municipal sin sobresaltos. Una normalidad que al primero que beneficia es al propio alcalde, gracias a la cual, por ejemplo, los viajes de sus colaboradores no son ya motivo de polémica. Jesús Maza acaba de estar en China invitado por una multinacional con cuya implantación en la capital andaluza se sueña, y Gregorio Serrano ha estado en Argentina para participar en un foro de ciudades magallánicas, que Magallanes es algo más que un bar de copas de la calle Arfe. Ahora se ve normal lo que antes provocaba escándalo y se tildaba directamente de mangazo. Será un efecto más de la pax zoidiana, tiempo litúrgico que anestesia el más mínimo atisbo de polémica.

Aunque nadie lo reconozca oficialmente, Zoido tiene bien elegidos a sus cuatro magníficos para el tramo final de mandato. Es lo que tiene el poder, que la foto real de las fuerzas e influencias nunca coincide con la oficial. Aquí los únicos fijos son los tiburones. Los demás son discontinuos.

Pimpinela en Urbanismo

Carlos Navarro Antolín | 2 de octubre de 2013 a las 5:00

El delegado de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, hace balance de sus 100 días.
La relación entre el delegado de Urbanismo y su gerente debe ser como la del dúo Pimpinela. Maximiliano Vílchez y Alberto de Leopoldo se enmiendan la plana un día sí y el otro también. ¿Recuerdan lo que ocurrió el año pasado con la propuesta de nuevas tasas? Fue retirada con toda prisa del orden del día del consejo de gobierno. Vílchez culpó a los técnicos del desaguisado. El documento era una bomba por la subida de precios que contemplaba con gran cabreo para los constructores y las cofradías. ¿Recuerdan el reciente concurso para cubrir hasta ocho jefaturas de forma interina? Los sindicatos se echaron encima y el plan fue desactivado. Y ahora el reverendo Vílchez niega todo lo relacionado con el futuro trazado por el PP para este organismo autónomo, niega hasta lo que ha quedado reflejado por escrito, como es la apuesta decidida y clara por la funcionarización del personal laboral, y niega también lo que el propio alcalde admitió con toda naturalidad: que está en marcha la negociación para garantizar la “estabilidad” de los puestos de trabajo a cambio de un ajuste salarial apoyado hasta por el PSOE. Zoido no se refirió expresamente a la funcionarización, pero a todos los presentes les quedó claro el sentido de sus palabras. ¿O acaso el PP quiere bajar el sueldo a los trabajadores de la Gerencia sin ninguna contraprestación a cambio? A un altísimo cargo del PP le preguntamos hace pocos días lo siguiente: Y si los trabajadores pasan a ser funcionarios, ¿qué sentido tiene la Gerencia como organismo autónomo? “Ninguno, se disuelve como en Córdoba”. Debe ser el complejo de la derecha de no decir con claridad aquello que realmente se piensa. Lo dicen sólo en privado, como los curas en el confesionario.

Mujer y verónica para el PSOE de Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 20 de septiembre de 2013 a las 5:00

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Se conocieron en las Juventudes Socialistas y formaron una piña que hoy perdura. Las tres personas del círculo personal de quien encarna el nuevo tiempo en Andalucía son el delegado del Gobierno de la Junta en Sevilla, Francisco Javier Fernández; el concejal Alberto Moriña, portavoz adjunto del grupo socialista y la parlamentaria Verónica Pérez. Cuando Giralda Televisión realizó en el primer semestre de 2011 una larga entrevista nocturna a Susana Díaz, los responsables del programa eligieron a una serie de personas claves en la vida de la política andaluza para recabar testimonios sobre su figura y que saliera su perfil más amable. Aparecieron desde el hermano mayor de la Esperanza de Triana, a la que Díaz pertenece como hermana, hasta uno de los dueños del bar Santa Ana, verdadero santuario de la hostelería del arrabal. Y del mundo de la política, la elegida fue Verónica Pérez. Cuando Susana Díaz ocupe por relevo natural la secretaría general del PSOE andaluz en el congreso extraordinario previsto entre diciembre y febrero, alguien de su máxima confianza deberá hacerse con las riendas del partido en Sevilla, donde se precisa algo más que un zamarreón para arrebatarle la mayoría absoluta a Zoido, una agrupación provincial donde aún se recuerdan cuáles son los efectos de una división entre los críticos y los oficialistas. Ahora se busca un perfil de mujer curtida en la vida orgánica. Y ahí encaja Verónica Pérez, de San Juan de Aznalfarache, hasta ahora consagrada al Parlamento de Andalucía y a las políticas de igualdad que el nuevo tiempo del PSOE andaluz pretende que sean una sus marcas registradas. Para el templo del susanismo en Sevilla ya hay sacerdotisa. Escrito está que es mujer y verónica. Y hay quien ve en San Juan de Aznalfarache una prolongación de Triana. Y Triana tiene peso en la nueva liturgia socialista.

Una bronca ‘estratégica’ en la Fundación Madariaga

Carlos Navarro Antolín | 19 de septiembre de 2013 a las 5:00

Pleno municipal Javier Landa Bercebal
Será cosa de la velocidad palaciega, por la que las cosas van despacio en ciertos inmuebles. Será porque la derecha baja la pelota hasta dormirla. O será porque simplemente no hay interés alguna en que sea. Esta historia bien podría entrar en el guión de ¿Qué pasó con? Y eso nos preguntamos: ¿Qué pasó con la Oficina de Planificación Estratégica cuya constitución se aprobó en uno de los primeros plenos del actual mandato? Pusieron de director a Rafael Salgueiro, que se preocupó de impulsar la zona franca, un proyecto que es uno de los dos hitos de Zoido en el tiempo que lleva de gobierno. El otro es la Copa Davis. Pero Salgueiro dimitió con fecha del pasado junio. Sí, dimitió. Digámoslo así. Hubo una bronca en la sede de la Fundación Madariaga en marzo durante el acto en que se inauguraba el nuevo consulado honorario de México en Sevilla. A Salgueiro llegaron unos empresarios interesados en saber con quién del Ayuntamiento tenían que despachar sobre Altadis. Salgueiro aprovechó la presencia de Zoido en ese acto para elevar la consulta sobre la marcha y sin mayores dilaciones. Zoido tildó Altadis como un proyecto de interés general para la ciudad y, por lo tanto, indicó que se dirigieran directamente a la Alcaldía. Y así fue. Pero el responsable político de la Oficina del Plan Estratégico en la que estaba asignado Salgueiro como asesor era y es el concejal Javier Landa, quien se enojó de lo lindo cuando se enteró de que su principal asesor había realizado una consulta directamente con el alcalde. Landa se sintió puenteado, quizás algo encelado. Y como no tiene bagaje político, se le notó rápidamente. En la Fundación Madariaga se lió parda, porque Salgueiro no estaba ya para muchas gaitas. Pasaron las fechas, se aprobó la zona franca y Salgueiro se fue. Nadie se ha hecho cargo de su puesto. Dicen que esa plaza de asesor principal puede quedar amortizada, que hay quien está recortando descarada e intencionadamente de funciones y presupuestos a Landa y que, incluso, ya no tendría sentido la oficina desde el momento en que se ha aprobado la zona franca. Pero se supone que la oficina también tendría que captar inversiones industriales para la ciudad y fomentar las relaciones con el empresariado de este sector. El caso es que llevamos cuatro meses sin director de la oficina. El otrora primerísimo teniente de alcalde anda como el grajo cuando hace frío. Se habrá dado ya cuenta de que en el perol del poder, la Universidad pinta más bien poco. Que en política hay que tener la espalda más ancha y buenos retrovisores. Y tal vez a veces tenga la sensación de haber sido la cuota de sociedad civil en una lista electoral. Y la sociedad civil despierta para los políticos el mismo interés que el hockey hierba para las televisiones. Cada cuatro años, en las elecciones. Cada cuatro años, en los juegos olímpicos.

El conejo de la boda de las chisteras

Carlos Navarro Antolín | 18 de septiembre de 2013 a las 5:00

ENLACE ENTRE FRANCISCO RIVERA Y LOURDES MONTES
NI la boda de las chisteras, ni la de José Manuel Soto disfrazado de chulapo con pañuelo a la cabeza y flor en lo alto, ni la de la exclusiva reventada por unos invitados que no paraban de darle a la cámara del teléfono móvil como capillitas cangrejeros delante de un paso, que menos mal que eran amigos los que mandaban las fotos, que si llegan a ser enemigos… Éstos debían ser amigos a lo Romanones: vaya tropa. La boda de Ronda no fue tal, sino simple celebración nupcial. La boda se celebró en Sevilla días antes, sin chisteras, sin chulapos ni amigos reventadores. Como la letra de la sevillana, fue en Sevilla.

Sí, la boda fue en Sevilla con Juan Ignacio Zoido como alcalde, que para eso el Código Civil dicta en su artículo 51 quiénes son competentes para autorizar un matrimonio: “El juez encargado del Registro Civil y el alcalde del municipio donde se celebre el matrimonio o concejal en quien éste delegue”. Y que se sepa, si Don Zoido es competente para algo en Ronda es a los efectos de presidente del PP andaluz, pero no como alcalde para hacer casamientos, a no ser que Montoro lo haya investido de pronto de poderes extraterritoriales. Por eso la página 68 del Hola que lleva fecha de 25 de septiembre y que se ha agotado en los quioscos en un santiamén nos ha dejado como dijo Guerra: ¡pasmaos! El Hola está cantando la traviata sin saberlo. El Hola canta como Zubizarreta en los penaltis. En las fotos calentitas del Hola aparece un sonriente alcalde de Sevilla oficiando una suerte de ceremonia con todos sus avíos: novia de blanco, novio de tiros largos, una imagen mariana y un ritual de firma de actas incluida.

El caso es que aquello no fue más que una representación, la repetición de la boda a puerta cerrada celebrada días antes en Sevilla, pero con cientos de invitados y con el alcalde de Sevilla incluido. Rivera Ordóñez ha gozado de todo un privilegio: que el mismísimo alcalde se preste a hacer de alcalde para una boda que no fue boda, sino fiesta con chisteras; un alcalde situado enfrente de novios que se colocan los anillos y que hace hasta las lecturas de rigor, porque en las fotografías se le ve sosteniendo la chuleta. Pero, ay, la boda estaba consumada y el pescado… El pescado no estaba vendido. Había que guisarlo y exponerlo en las páginas del colorín. Y no es lo mismo vender una boda que una simple fiesta nupcial con la cofradía apócrifa de los Tíos Gilitos haciendo el gili… con los teléfonos. Y conste que el propio alcalde advirtió a los presentes que estaba fuera de su jurisdicción y que todo se había consumado ya en Sevilla hacía varios días. Pero quiso culminar simbólicamente el proceso por su amistad no sólo con el torero, sino sobre todo con la familia de la novia.

Ya sabemos por qué Francisco Rivera Ordóñez pidió a sus invitados la etiqueta con chistera. Para distraer al personal y que no se fijara en Zoido haciendo de alcalde. Tan hacía de alcalde de Sevilla que sólo faltaban los maceros y Paquito Robledo, el vecino de los Pajaritos que se traga todos los plenos. Un alcalde, por cierto, sin chistera, que para eso era el oficiante. Y el oficiante puede ir como quiera. El oficiante de la que en expresión tan al uso podría calificarse como la no boda. Porque si una cofradía no sale por la lluvia, se dice que ha aprobado la no salida. Si el PP veta que Rajoy acuda al Parlamento para seguir hablando de Bárcenas, se dice que ha utilizado el rodillo para aprobar la no comparecencia. Y si Zoido casa a Francisco Rivera Ordóñez en Ronda, se dice que los tíos de las chisteras han acudido a la no boda. Dos invitados muy avispados bajaban en coche de la serranía rondeña comentando la jugada cuando se sorprendieron cual Cabeza y el Culebra:

–Culebra, ¿pero entonces a lo que hemos asistido tú y yo cómo se le llama?
–Paripé, Cabeza, se le llama paripé.

La chistera era el sonajero. Cuando el sabio señala la luna, el tonto mira la chistera. Por si sale el conejo… Y salió.

Zoido, de visita pastoral

Carlos Navarro Antolín | 9 de septiembre de 2013 a las 21:50

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A un torero de corte filosófico, con algo de Séneca, le preguntaron la razón por la que se vestía de luces.

-Porque es lo que sé hacer.

Zoido se ha ido a visitar un colegio por cada distrito en las vísperas oficiales del curso escolar, decimos oficiales porque cada colegio comienza ya un día distinto, que si el 2, que si el 8, que si el 9… Hace años que esto del curso escolar está como la Semana Santa, que no se sabe ya cuándo empieza, ni cuándo acaba, pero sí se sabe siempre cómo: pasada por agua. Pues los colegios, igual. ¿Cómo empiezan el curso los colegios? En obras. Algunos colegios siempre están como la A-49: en obras. Trabajando para usted, dice el tío del cartel. Y habrá que darle las gracias. Pues Zoido se ha ido a hacer el tour del pupitre. O más bien cabría decir que Zoido ha hecho de Zoido. Porque el tour del pupitre es un calco de su último día de campaña en mayo de 2011, cuando visitó los once distritos, como el obispo cuando hace la visita pastoral a cada parroquia y revisa los libros, las cuentas y el estado del inmueble. Se ve llegar a Zoido a Triana y aparece el concejal de turno, Curro Pérez, cual vicario en la puerta del templo que le recibe, besa su pastoral anillo y le cede la casulla del poder. Llega al frente ruso de Bellavista y ya está esperándole en sus dominios Rafael Belmonte, que cumple a rajatabla con el lema Otra Bellavista es posible, con su traje a lo Florentino Pérez, siempre de colores oscuros. Así, uno tras otro, hasta completar los once distritos con sus once alcaldes de barrio. Hay que ver lo que se parece el modelo de gobierno de Zoido al del cardenal Amigo. Ni vicealcaldes, ni obispos auxiliares, sino delegados de distrito y vicarios de zona.

-Oiga, ¿y Gregorio Serrano no tiene a su cargo ningún colegio? Lo digo porque este hombre tiene de todo.

-Serrano es como un canónigo por lo civil. Y no interrumpa usted más.

Este Zoido del pupitre aparece entre los profesores, los padres y la chiquillería con el semblante recuperado, como si le hubiera retornado la color, después de esos días de cuello duro en el Parlamento Andaluz donde le ha tocado la incómoda briega de la sesión de investidura de Susana Díaz, de esos discursos largos como homilías, de hartarse de verse rebautizado en los telediarios como ‘José Ignacio’ Zoido, mientras Juan Espadas se hartaba de difundir listados de colegios en obras y de removerle el gallinero local con ruedas de prensa de cuarenta minutos que parecen funciones principales de instituto. Lo de Zoido en las Cinco Llagas el otro día tuvo mucho de Emilio Muñoz en las arenas (Javier) de la plaza de Bilbao, cuando se sacudió las zapatillas y se fue para no volver después de una sonora pitada tras matar el toro. Si Zoido pudiera, hace tiempo que se hubiera sacudido los sebago, hubiera aplicado el ya estoy yo en mi casa y le hubiera dicho a la Cospedal el ahí te quedas con Carlos Rojas que se dejó el toro vivo de los ERE. El alcalde ha cogido este septiembre como el alumno que necesita recuperar. En un día, todo el temario. En una jornada, once distritos. Como en mayo de 2011. Zoido hace de Zoido. Como el torero: porque es lo que sabe hacer. Y lo del PP de Andalucía que lo sigan arreglando desde Madrid. Vaya tropa la de Génova… No la superan ni las víboras del COI.

-¿Lo de la víbora lo ha dicho usted precisamente hoy por algo?

Las verdaderas amenazas para la Catedral

Carlos Navarro Antolín | 27 de agosto de 2013 a las 12:08

Fotos de la contaminación visual de tiendas y restaurantes en la calle Alemanes, entorno de la Catedral
De qué sirve preocuparse por las farolas del centro histórico si un buen día llega un tío y te monta enfrente de la Catedral de Sevilla un comedero de kebabs con rótulos fluorescentes y el correspondiente pestazo. Para qué un cuerpo de técnicos que inspeccionan hasta la mínima obra de sustitución de un pináculo o de un pretil si el estruendo visual de camisetas y el despliegue de la chabacanería de souvenirs al uso se encargará con toda eficacia de romper el encanto del gótico, su sentido ascendente y la penumbra misteriosa de la montaña más hueca de la ciudad. Para qué tanto arremeter contra los bancos de Ikea (microdenuncia) o la Torre Pelli (macrodenuncia) si los alrededores de la Catedral en agosto son una versión de Benidorm con adoquines en lugar de playa. Ningún gobierno local ha querido realmente regular la estética del espacio de la ciudad al que rimbobantemente se denomina como patrimonio de la humanidad (Catedral, Alcázar y Archivo de Indias). Lo único meritorio que se ha hecho fue la supresión del aparcamiento de autobuses turísticos delante de la Puerta del León. Porque la peatonalización de la Avenida ha sido una de las mejores ideas peor ejecutadas que ha habido en la ciudad en la última década. Monteseirín nos dejó una Avenida inhóspita para el peatón, sin sombra y en la que los nuevos y mañarianos amos y señores de la ciudad, los ciclistas, campan a sus anchas sin que tampoco Zoido sepa ni pueda enseñarles a muchos de ellos la educación que no han mamado en sus casas. La instalación de losas de pizarra en el entorno del templo fue una chapuza palmaria que, además, originó todo tipo de leyendas sobre supuestas mangoletas y traslados del antiguo material de losas de Tarifa a chalés de afamados constructores. Quizás el entorno de la Catedral no sea más que ese mar de mal gusto donde desemboca el río estrecho de Mateos Gago donde navegan sillas, camareros marineando de mesa en mesa, letreros con pizarras de colores que anuncian los noveleros rulos de queso de cabra, coches particulares, paradas de taxis y puestos de camisetas, todo lo cual con sus correspondientes afluentes de callejuelas con más comercios-cochambre donde pocas son las excepciones de buen gusto. El Ayuntamiento siempre ha tenido una posición acomplejada a la hora de cuidar este entorno, muy distante del celo con el que el Vaticano cuida la Plaza de San Pedro y sus alrededores (donde a los turistas no se les permite sentarse en el suelo) o del que las autoridades municipales romanas ponen para velar por la estética y el comercio de la Piazza Navonna. Y mucho más próximo tenemos el ejemplo religioso de la Romería del Rocío, en la que el bando del alcalde establece cada año las normas que velan por el ambiente tradicional de la cita y la armonía estética de la aldea, y el ejemplo laico de la Feria, con unas ordenanzas que fijan los cánones estéticos hasta de las pañoletas siguiendo la escuela de Bacarisas. Censuran la Torre Pelli quienes son incapaces de cuidar por el decoro apropiado de los alrededores de un monumento que hasta julio de este año ha recibido 755.000 visitas. Lo escribía en este periódico el arquitecto Juan Ruesga: “A veces tengo la sensación de que nos perdemos en el detalle de una farola sin darnos cuenta que son los servicios los que conforman en gran medida la imagen de la ciudad”. Un paseo por los alrededores de la Catedral, con la vista predispuesta a evaluar esos servicios que constituyen en buena parte la arquitectura del concepto de estética de una ciudad, termina en depresión…o en rulo de queso. Cualquier cosa antes que el kebab.
Fotos de la contaminación visual de tiendas y restaurantes en la calle Alemanes, entorno de la Catedral

Zoido y su dinosaurio

Carlos Navarro Antolín | 24 de agosto de 2013 a las 19:34

Veladores en Argote de Molina
LOS caballos llevan los pañales puestos. Es el gran logro del gobierno local, hay que reconocerlo. Ni la Davis, ni la Zona Franca. Por los alrededores de la Catedral ya no huele a caca de caballo, fragancia que alguien incluyó en el patrimonio inmaterial de Sevilla, ni bajan ríos de pipí equino. Nadie ha resaltado que la micropolítica de Zoido ha conseguido lo que el PA de Rojas-Marcos no pudo ni en sus grandes años, que no es el camelo de la playa, sino que cada bestia luzca su dodoti en la parada de Alemanes o en la del Banco de España. Y hasta los cocheros llevan los pantalones de pinza del uniforme que se les compró con motivo de la boda de la Infanta. Tanto mirar la amenaza de la Torre Pelli para con el patrimonio de la humanidad, pero qué me dicen de la peste que adornaba los tres grandes edificios históricos de la ciudad a. Z. (antes de Zoido). Limpiadas las calles de heces, ahuyentadas las correspondientes cuadrillas de moscas, queda asumir el reto de reducir los veladores, verdadera doble y triple fila que lastra el tráfico peatonal de la ciudad. El sevillano verá el día 2 de septiembre el nuevo firme de la Campana, donde algo hay que cambiar para que todo siga igual en una perfecta política lampedusiana. Unos hacían túneles que no pagaban, otros cambian viejos por nuevos adoquines. Obras son amores. Y habilidades, porque hay que tener habilidad para hacer de la estadística ordinaria de Tussam el motivo de una rueda de prensa en pleno agosto con baranderío local y fotógrafos. Dicen que el alcalde este verano es ubicuo, que lo mismo está en la barriada del Polígono de San Pablo que en Sotogrande (Soto, para los pretenciosos, los mismos que en versión morada emplean la elipsis de La Quinta para referirse a La Quinta Angustia). ¿Pero qué me dicen de Juan Bueno? Jonhy Good, en el inglés hispalense. El otro día estaba yantando en Casa Antonio en Zahara de los Atunes, donde coincidió con el colorado de Mayor Oreja, y a los postres estaba ya haciéndose la foto en el apeadero de San Bernardo de Sevilla con los coches de Tussam. Cómo se mueve este gobierno, qué destreza. ¿Para cuándo dejar la costa y hacerse la foto en una calle Argote de Molina libre de veladores en las dos aceras? Junto a la placa que recuerda en el gran hito de la reposición del bacalao (toma del frasco), bien cabría en un futuro el azulejo en reconocimiento del primer alcalde que le echa bemoles al señorito de los veladores, envalentonado todavía como en los grandes años del Don Manuel no se debe nada por la boda de su hijo. El tío echa los veladores por delante como el toro manso las manos y a ver quién me para que aquí estoy yo, ni ordenanzas ni gaitas que aquí mandan mis santos… veladores. Una ardilla puede ir saltanto de velador en velador por el centro de Sevilla y hacer la ruta completa de la Alameda a la Puerta Real, de la Puerta Real al Prado y del Prado a la Macarena. Del alcalde del empleo al alcalde de los veladores. Cuando el sevillano retornó de vacaciones, los veladores seguían allí. Ya tiene Zoido su dinosaurio.Y el tranvía es el dinotren.