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Fley de dos y Landa sin suerte

Carlos Navarro Antolín | 4 de febrero de 2015 a las 5:00

Landa
LAS bolas están en el bombo. Tiempo de elecciones, la ruleta gira. Bolita, bolita, ¿dónde te pararás? Donde diga el aparato. En el fútbol siempre ganan los alemanes. Y en política siempre vencen los aparatos. Tiempo de elecciones, tiempo de cambalaches. ¿Irá Juan Bueno de número uno por Sevilla en las autonómicas? Si Bueno se va de la Plaza Nueva, un puesto de relumbrón queda libre en las locales de mayo. Zoido maneja colocar de número dos a Asunción Fley, la concejal más brillante del gobierno, el símbolo del saneamiento de las cuentas municipales, la imagen más fiel de las virtudes de programa económico del PP, el antídoto más contundente frente a la número dos del PSOE, Carmen Castreño, presidenta del Puerto de Sevilla, que ya se sabe que los partidos son como niños: todos quieren lo que tiene el otro. ¿El PSOE ha puesto a una mujer de dos? Pues yo también. ¿El otro puso tres independientes en 2011? Pues yo también. En realidad los partidos políticos son todos muy conservadores, todos quieren jugar a la casilla del menor riesgo y del mayor mimetismo, para no señalarse, para no distinguirse, para no parecer menos que el vecino en la ciudad que mejor observa oculta tras los visillos.

El número dos de Zoido en 2011 se cae de la lista de 2015. La suerte pasa de largo para Javier Landa, justo ahora que se estaba empezando a enterar de qué tratan los festejos municipales. Lo anunciamos el pasado marzo y todo indica que no lleva ni un cupón para el inminente sorteo. Fley tiene todas las papeletas, dependerá de si a ella le salen o no sus particulares cuentas. No se olvide que Fley no necesita de la política para yantar y que en el puesto que está lleva cuatro años perdiendo dinero. También tiene muchas papeletas para el sorteo la entrañable Lola de Pablo-Blanco, pese al mal trago de su marido contratado en la Fundación del Banco de Alimentos, ay Lola qué disgustos le das a tu alcalde. A Lola la pondrán entre los seis primeros de nuevo. El reverendo Vílchez no termina de desatascar todos los proyectos de Urbanismo a la velocidad que querría el alcalde, pero ya saben ustedes que es un hombre de Zoido desde el principio y que siempre está el gerente para apechugar con las culpas, que para eso es de los que más cobra y mejor luce el pañuelo, Petronio de las caracolas, que ya estaba bien de tanto constructor cateto y de cuello abierto en los tiempos del PSOE.

Gregorio Serrano se quedará otra vez sin el caramelo del número dos. Pero irá de salida. Como irá de salida Curro Pérez, el jefe de campaña en 2007 que no repitió como tal en 2011 pero pocos se percataron. Como el tapado Beltrán Pérez, siempre que el aparato no lo reclame para otras responsabilidades, que no se olvide que este Pérez lleva ya bastantes años en la Plaza Nueva y podría necesitar la mascarilla de oxígeno.

Landa no se marchará sólo. Lo acompañarán probablemente Juan García, Evelia Rincón y Carmen Ríos. Hay que dar por hecha la continuidad de José Miguel Luque, sin un rasguño en cuatro años de gobierno; de Jaime Ruiz, que ha aguantado bien en San Pablo-Santo Justa, donde el PP creció en votos de forma espectacular en 2011, y de Rafael Belmonte, que fue el número 21, por su labor al frente del distrito de Bellavista, otrora considerado una Siberia para el centro-derecha. Al alcalde le gusta su estilo.

Pía Halcón, que empezó tropezando en Bellavista, ha ganado en proximidad con el entorno más personal de Zoido, quizás esa circunstancia, sumada a que está limpia de polémicas, juegue a su favor para aspirar a repetir.

Ignacio Flores anda ya revuelto como cada vez que gira el bombo con las bolitas. Flores es un clásico en las candidaturas municipales del PP. Tiene un lío montado ahora en su distrito con algún asesor que le ha salido rana, pero a su favor juega su lealtad y capacidad de servicio con los sucesivos jefes que ha ido teniendo.

No esperen que Zoido saque grandes conejos de la chistera. El PP obtendrá menos concejales, luego los puestos de salida estarán más cotizados. Ninguna lista levantará pasiones, más allá de los consumos internos de los partidos y los obligados análisis de los medios de comunicación. ¿Ustedes oyen hablar por la calle de la lista del PSOE? En los bares no se habla de otra cosa. Ha causado verdadero impacto, se ha reabierto entre la ciudadanía la pasión por la política, se ha reactivado la sociedad civil por el aldabonazo que ha supuesto la lista de Juan Espadas. Que yo no sé si darle la enhorabuena al bueno de Juan o acompañarlo en el sentimiento, porque la que le han endilgado de número cuatro es para echarle una mano sobre el hombro y ofrecerle pañuelitos de papel en el siguiente semáforo. ¿No fue esa señora la que dijo que en Los Remedios se levantaban a las doce? ¿No fue esa señora la que dijo en un Pleno que los obispos querían meter sus rosarios en los ovarios? ¿Seguimos enumerando despropósitos? Ay, Antonio Muñoz, cirineo de Juan Espadas, no os queda ná en el próximo mandato… Como le gritaron a Zoido en un pueblo de Andalucía: “¡Qué pesada es la cruz y qué pocos son los penitentes!”. Pues eso: Espadas también lleva su cruz.

El defensor no acepta mordazas

Carlos Navarro Antolín | 3 de abril de 2014 a las 5:00

JOSE BARRANCA

EL alcalde está sufriendo en sus carnes las consecuencias de meter en política a quienes no terminan de desligarse de sus profesiones anteriores. La verdad es que al revés también ocurre. A manojos hay quienes en sus puestos de trabajo hacen de políticos todo el día. Si Zoido tenía alguna duda de la idonenidad de desprenderse del catedrático Javier Landa en la próxima lista electoral (¿Lista electoral? ¡Mira los puñales, míralos cómo van y vienen!), está a punto de estallarle una polémica que le va dejar el horizonte más que despejado. Landa, número dos de la candidatura de 2011, se ha ido disipando como una botella de casera en la playa, dejando un regusto amargo que Zoido cada día lleva peor. Las polémicas internas casan muy mal con un Zoido que se pirra por el tono plano, que le encanta eso de que no se mueva un varal ni se filtre nada de la junta de gobierno o de la ejecutiva del partido. En el gobierno de Zoido se premia a quien no genera problemas y es capaz de desviar los golpes antes de que lleguen a la Alcaldía. Y de Landa está ya hasta la mismísima… chistera.
El primer teniente de alcalde retiene en su cajón desde hace ya un mes la memoria del Defensor del Ciudadano, el incombustible José Barranca. Se trata de una compilación de folios en las que este militar de profesión no sólo se limita a registrar todas y cada una de las quejas que le remiten los ciudadanos sobre ruidos, bares sin licencia, problemas de tráfico, abusos de la Hacienda local o monumentos en mal estado de conservación, sino que incluye una treintena de páginas con sus apreciaciones, análisis y opiniones en función del contacto directo que Barranca mantiene con los ciudadanos y también de su experiencia in situ, pues Barranca tiene dos poderosas armas, una bicicleta y una cámara de fotos con las que este militar de caballería retrata las pintadas de las zonas abandonadas de la Cartuja, los juguetes rotos de los parques, los jaramagos que nacen entre los adoquines o los más de 90 baches de la calle Cuna.
A Landa no le gusta que Barranca opine en la memoria oficial. Y por su cuenta(pensémoslo así) le ha sacado el pañuelo verde a un trabajo que refleja toda la actividad de la oficina del defensor a lo largo de 2013. Landa ha cometido la torpeza de devolverle a Barranca la memoria con tachaduras e indicaciones. Y de mandarle después una carta diciendo que elabore otra. Una misiva que dicen que Barranca ha roto ante varios testigos como Fraga hizo añicos aquella carta. Ni tutelas ni tutías. El Defensor no acepta mordazas.
Dicen que a Landa no le ha gustado que Barranca exprese con rotundidad que los intereses de Sevilla deben estar por encima de todos y de todo, en referencia a que la ciudad ha de estar colocada a esa altura a la que no llega la baja mira de los políticos. E incluso ha empleado el latín para expresar tan gratificante proclama. Landa ha hecho como los funcionarios palaciegos hicieron con el cofraderío suavón de esta ciudad, al que devolvieron el borrador de los estatutos plagado de indicaciones en rotulador rojo. A la autoridad eclesiástica se le vio entonces su anhelo intervencionista, como se le está viendo ahora a Landa. Toda una torpeza, toda una muestra de habilidad propia del espía portugués del chiste, toda una evidencia de que Landa no sólo censura opiniones libres, compartibles o no, sino que ignora que navega en unas aguas municipales cuya ictiofauna es rica en extraños bichos que tienen muy clara la ley de la supervivencia:pez comido, pez que no te come. El catedrático no se entera desde el minuto uno. Ya le ocurrió cuando recién fichado en 2011 un joven asesor le habló de tú al recibirlo en un despacho, una licencia que Landa le afeó de inmediato, a lo que el interlocutor le replicó extrañado: “¿Pero no eres ya de los nuestros, joé?”
Esa memoria con las correcciones de Landa es una bomba que hace tic-tac en el despacho del propio alcalde, harto de que el número dos no pare de generarle problemas, uno más precisamente cuando acaba de lograr un mensaje positivo de la Junta de Andalucía al proyecto de Altadis, un gesto de Susana Díaz que ha dejado a Juan Espadas, portavoz municipal del PSOE, con la brocha en la mano y sin escalera.

Entrevita al número 2 de la candidatura de Zoido
Landa no ha aprendido que la política tiene muy poco que ver con la Universidad. Y eso que la Universidad de ahora está tan decadente como la vida pública, por lo que su adaptación al hábitat político debiera haber sido más fácil. Pero no. Se ha metido en camisas de once varas para justificar por escrito la razón por la que no se izaba la bandera gay en el mástil del Ayuntamiento, se ha enfrentado al principal asesor de la Zona Franca (Rafael Salgueiro), una de las iniciativas que más ha cuidado el alcalde; expulsó a un fotógrafo del Salón Colón, enrabietó a los alumnos del Curso de Temas Sevillanos (personas de edad que cultivan el saber sobre su ciudad y que no son precisamente agentes de la izquierda radical) y ahora se enfrenta al Defensor del Ciudadano, un cargo que cobra 221,50 euros al mes. La otra torpeza del catedrático está en enfrentarse a un militar de caballería, que lleva a a gala el código ético en valores de tal forma que ha sacudido al gobierno del PP en innumerables ocasiones, ha aguantado que los concejales del PSOE e IU le hagan el vacío cada vez que interviene ante el Pleno y ha soportado el ninguneo de los suyos que no le invitan a los actos institucionales.
A Barranca se le podrá criticar por sus opiniones, pero no por ser servil a quienes le han nombrado. “Mi independencia me pasará factura”, dijo hace un año a este periódico. O la memoria de 2013 se publica por la imprenta municipal tal cual la ha redactado Barranca, o alguien tiene mucho interés en que el Defensor, efectivamente, pida la cuenta y añada esa coletilla tan sevillana del ya estoy yo en mi casa. Parece que al final ni Barranca ni Landa eran de los nuestros, joé.