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El más puro estilo Zoido

Carlos Navarro Antolín | 18 de abril de 2015 a las 5:00

PLENO DEL PARLAMENTO DE ANDALUCÍA
Ocurrió por la mañana, en la junta de gobierno de cada viernes en el Ayuntamiento. Despachados los temas del orden del día, pareció sonar el Extra omnes! de la Capilla Sixtina que manda salir del cónclave a todos los que no sean cardenales. Se marcharon el interventor y el secretario. Se quedaron sólo los políticos. Zoido tomó la palabra y, por fin, anunció a los presentes el orden de la candidatura. A esa misma hora se celebraba el comité electoral del PP de Sevilla que debía aprobar las listas, un chau-chau en toda regla carente de debate y espíritu crítico, pues la lista estaba cerrada desde mucho antes. Zoido cantó los nombres sin necesidad de chuleta. El dos, Fley. El tres, Javier Landa. El cuatro, María del Mar Sánchez Estrella. El cinco, José Luis Vargas, un arquitecto que ha logrado colar la diputada Alicia Martínez… Las caras de los halcones se fueron estriñendo al verse relegados a ese tramo de la cofradía donde no se oye la banda de la cruz de guía ni la del primer paso paso, pero se oye con nitidez el estruendo del calentador de la leche de las cafeterías.

Zoido vuelve a confiar en los tecnócratas en detrimento de los hombres de partido que le auparon a la primera victoria (insuficiente) en 2007 y contribuyeron al exitazo de 2011. Cantados los nombres, el alcalde abrió el turno de las intervenciones para posibles aclaraciones, pero aquello era, para unos, la entrada de la Mortaja; y para otros, la salida del palio de la Victoria. Nadie habló. Prietas las filas. Los concejales ausentes de la junta de gobierno se fueron enterando de su puesto por las redes sociales o por los chascarrillos de tertulia.

Los perfiles institucionales y de gestores vuelven a estar primados sobre los estrategas y gladiadores en la arena del circo de la campaña. El alcalde sigue externalizando apoyos y se vuelve a saltar la plantilla del PP. Sigue fiel a los esquemas propios de quien no se ha criado en las Nuevas Generaciones, ni entiende determinados conceptos, hábitos o inercias de la política actual. Ha colocado en los principales puestos de la candidatura (del dos al seis) a cinco profesionales sin bagaje en el partido, provocando una vez más los primeros escozores entre quienes se creían con más derecho a ocupar esos puestos por estar en los frentes vecinales, en la lidia con los funcionarios pusilánimes o en la pelea con los interventores para sacar adelante un gasto. El primer militante de la lista procedente del aparato puro y duro, curtido en la estructura provincial y regional, es su propio jefe de gabinete, Alberto Díaz, que ocupa el séptimo lugar de la candidatura. La composición de la lista revela que el alcalde avala la gestión de los profesionales independientes con los que contó en 2011 (Fley, Landa, Sánchez Estrella y De Pablos) y que es previsor al dejar muy bien colocado a su fiel jefe de gabinete en caso de que se produzca la catástrofe de perder la Alcaldía. Si el PP no retiene el gobierno, nadie duda que habrá una desbandada de los independientes, que no aguantarían muchos meses con el sueldo de edil de la oposición (unos 30.000 euros anuales), por lo que Díaz sería el mejor colocado en la hipotética formación de un grupo político en la oposición, con conexión fluida y directa con el presidente provincial, Juan Bueno. Sabido es que los pontífices tienen por costumbre dejar ordenados como obispos a sus secretarios para garantizarles un blindaje cuando ellos ya no asuman el gobierno de la Iglesia. Zoido ha seguido esta práctica premiando a Díaz muy por encima de halcones del PP local como Curro Pérez y Beltrán Pérez, así como por delante de uno de sus grandes afines, como es Gregorio Serrano, sobrecargado de competencias en el mandato y que ha sufrido en las paredes de su propia casa las decisiones impopulares que ha tenido que tomar en Mercasevilla. Díaz es el Atlas que soporta la gestión diaria de la popularidad de un alcalde que no tendría tiempo material de devolver todas las llamadas telefónicas a las que se compromete. Arenas citaba al personal para almorzar y Zoido, más austero, se compromete a telefonear.
El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, visita la calle Amador de los Ríos junto al concejal delegado de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, y la concejal delegada del Distrito Nervión, Pía Halcón. En la calle Amador de los Ríos, esquina Alonso de Orozco..

La lista del PP está concebida a primera vista para seguir gobernando. Pero Zoido aplica la diligencia del buen padre de familia y ha dejado asomar su carácter previsor en una suerte del todo atado y bien atado en caso de batacazo, pues todo apunta a que se han invertido los términos en el PP nacional como marca electoral: de la ola victoriosa de 2011, que elevaba a la cima del poder hasta al PP extremeño, al tsunami derribista de 2015, que tiene con las carnes abiertas a todos los dirigentes. La marca personal de Zoido, uno de los escasos pilares aún fuertes en la debilitada catedral del centro-derecha andaluz, se pone a prueba en estas elecciones mucho más que en 2007 y 2011. El propio alcalde ya admite que todos los partidos son “buenos socios de gobierno” si se respetan unos criterios elementales, al mismo tiempo que resta importancia a las ideologías en la gestión municipal.

El ascenso de Fley al segundo puesto es un reconocimiento a su gestión al frente de la Hacienda local, una de las pocas alegrías de un mandato marcado por las arcas vacías. El alcalde no ha sabido o no ha podido prescindir del catedrático Javier Landa, que vive su particular pascua de Resurrección después de haber sido dado por orillado de la lista por el propio Zoido, habida cuenta de los roces que ha tenido con otros miembros del gobierno y de algunos episodios desafortunados como presidente del Pleno. Landa ha soportado en silencio que le dieran por amortizado y ha potenciado su presencia en los actos del partido (pese a su condición de independiente) en una última etapa en la que ha procurado suavizar su imagen. El resultado: sigue políticamente vivo. Y muy por delante de quienes han denunciado sus errores como político bisoño.

Una de las novedades de la lista oficial es la ausencia de José Miguel Luque, que el presidente provincial del partido, Juan Bueno, atribuye a razones personales. Las presiones de la vida diaria municipal han podido lastrar su presencia. Luque es el actual delegado del distrito Cerro-Amate, donde el PP no ha hecho más que perder votos en las sucesivas consultas electorales desde las elecciones de mayo de 2011. Es uno de los políticos mejor valorados por el alcalde y por el aparato, de ahí que haya sorprendido su salida de la lista.

Zoido ha premiado también a Pía Halcón en un puesto de salida, pese a que no pudo con el peso de la gestión del Distrito Bellavista-La Palmera y provocó una pequeña crisis de gobierno al ser desplazada a Nervión.

El alcalde no se ha decidido a colocar entre los cinco primeros a Dolores de Pablo-Blanco, delegada de los asuntos sociales. Ha dejado a María del Mar Sánchez Estrella, responsable de las parcelas de cultura y deporte. Las cosas siguen como estaban, lo propio de un perfil tan poco amigo de los cambios y tan contrario a provocar recelos. La lista deja muchos descontentos dentro de casa, provoca daños en los músculos que precisamente deben mover la maquinaria electoral.