Archivos para el tag ‘Maríab Fernanda Morón de Castro’

Un cambio repentino en el Cabildo Catedral

Carlos Navarro Antolín | 2 de mayo de 2016 a las 5:00

María Fernanda Morón de Castro
El Cabildo Catedral anunció en plena Feria la contratación de una nueva responsable para la conservación de los bienes muebles del templo metropolitano. Existe un arquitecto (Jaime Navarro) que cuida de la Catedral propiamente dicha, como existe una plaza para un experto dedicado en exclusiva a todos los enseres, desde la orfebrería a los bordados, pasando por los retablos y los libros corales. Lo extraño no sólo es que se anunciara tan importante cambio en Feria, cuando media ciudad vive entre lonas y la otra media hace lo imposible por no saber nada de cuestiones de albero. Lo llamativo es que la profesional de prestigio que se hacía cargo de los bienes muebles, María Fernanda Morón de Castro, ha durado un solo año en tales labores. Qué extraño, ¿verdad? Sabiendo como mide los tiempos la Iglesia, como cuida y analiza cualquier apuesta, resulta revelador que ese contrato no se haya prorrogado ni en una sola ocasión. Un año solamente en una institución tan ligada a la eternidad. ¿Qué ha ocurrido en la Catedral? Alfonso Jiménez y Teresa Laguna, miembros del anterior equipo, cuentan por lustros su dedicación a la Catedral. El deán, Teodoro León, decidió en su día renovar todo el organigrama de los tiempos del cardenal Amigo, un período en el que se forjó el modelo de gestión que permite la autofinanciación del templo, un esquema basado en el turismo, principal fuente de ingresos del principal monumento de la ciudad. La doctora Morón de Castro goza de un prestigio indudable, fue escogida exclusivamente por su currículum, no por compadreos ni por contactos con la curia. Dicen que sale de la Catedral al ser ya imposible trabajar con criterios profesionales. Para no poder hacer las cosas como se debe, mejor quedarse en la Universidad y cultivar la docencia y la investigación antes que enredarse en las miserias cotidianas del Cabildo. La vida interior de esta gran montaña hueca recuerda demasiadas veces a la de una hermandad, con egos rulando por las naves, fiscales de vocación frustrada y lagartos, demasiados lagartos. Los intelectuales acaban marchándose y acudiendo sólo el día de la salida de la cofradía. Un solo año es muy poco. Un comunicado en Feria es revelador. Alguien ha querido que el relevo tenga el mínimo eco. El deán, por cierto, es un brillante orador. Eso lo hace muy bien.