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¡Que no se mueva un varal en Urbanismo!

Carlos Navarro Antolín | 25 de marzo de 2018 a las 5:00

Arquillo del Ayuntamiento. El delgado municipal de Hábitat Urba

LA Gerencia de Urbanismo es la aldea de los galos (bien remunerados) que se resiste al invasor en la Galia municipal. Los habitantes de la aldea (caracolas) gozan de un todopoderosa pócima con uno de los convenios laborales con más ventajas de toda España. Háganse una idea: los sueldos en este organismo municipal son hasta un 60% más altos que en el Ayuntamiento. Por lo tanto, se explica que haya resistencia a cualquier cambio mínimo, no ya de los sueldos o de las condiciones de trabajo, sino a cualquier modificación que pudiera suponer la apertura de un proceso de modernización de una Gerencia de Urbanismo que no funciona como el motor de la ciudad que debiera ser. Antonio Muñoz, delegado de Hábitat Urbano, ha comprobado esta semana que el inmovilismo de la ciudad no radica en las cofradías, dicho sea ahora que empiezan a sonar los tambores en el centro con permiso de la lluvia, sino en una Gerencia acostumbrada a los buenos tiempos y que se resiste siquiera a imaginar que pudiera perder privilegios. El gobierno socialista pretendía esta semana iniciar el proceso de integración de Urbanismo y Medio Ambiente, lo que supone en la práctica traspasar 34 funcionarios a las caracolas de la Cartuja, ocupadas en su mayoría por personal laboral. Para este fin se planteaba –con buen criterio– arrancar con la modificación estatutaria necesaria para ampliar las competencias de la empresa. Nunca se puede olvidar que el Grupo de Ciudadanos fue el que promovió el año pasado con buen criterio una moción en el Pleno para exigir esta fusión con el objetivo de desatascar los procesos de tramitación de licencias. Todos los grupos políticos aprobaron la moción. Resulta extraño que Ciudadanos y el PP rechazaran el jueves la iniciativa impulsada por el gobierno de acuerdo con esa moción. Alegaron falta de consenso, rapidez y otros pretextos. Estaba claro que los grupos de centro-derecha no iban a ponerle las cosas fáciles a Antonio Muñoz a las primeras de cambio, sobre todo cuando algunos activistas sindicales estaban metiendo ruido desde primeras horas de la mañana en la sede de la Gerencia, momentos antes de la reunión del consejo de gobierno donde se tumbó la fusión. El rechazo de Participa Sevilla e Izquierda Unida se daba por amortizado, pero no el del PP y Ciudadanos. El gobierno contaba con el apoyo de los naranjas, pues ellos promovieron la moción, y con la abstención, al menos, de los chicos de la gaviota, la encina o lo que ahora tengan por símbolo. Está claro igualmente que el pontificado de Beltrán Pérez como candidato no iba a arrancar con una ayuda de semejante calibre a un gobierno en minoría. Demasiada concesión hizo el líder de la oposición al permitir con su abstención que salieran adelante los presupuestos: en ese momento, cuando todavía no era candidato, ganó perfil institucional con ese gesto. Ahora ya es el cabeza de lista proclamado por Mariano Rajoy en Marbella, comienza la confrontación, que se irá intensificando con el paso de los días.

Antonio Muñoz es el primer delegado de los asuntos urbanísticos que emprende el intento de efectuar una reforma ambiciosa en la Gerencia de Urbanismo para que los empresarios no tengan que dirigirse a dos ventanillas, sino solo a una, a la hora de abrir un bar, una frutería o cualquier pequeño negocio. Este mero intento se ha encontrado con la oposición frontal de cuatro partidos políticos y de Comisiones Obreras. Unos temen ponérselo fácil al gobierno, otros que este proceso sea el inicio de una pérdida de condiciones laborales especialmente ventajosas. No hace mucho que el PP, con veinte concejales, amagó con reducir los sueldos en la Gerencia de Urbanismo a cambio de que los trabajadores pasaran a gozar de la condición de funcionarios. En el fondo, el PP de Zoido deseaba suprimir la Gerencia como tal, que volviera a ser un servicio municipal más, pero los populares retrocedieron en sus intenciones con rapidez y pusilanimidad al percibir las primeras resistencias al proceso. Yeso que Zoido contó entonces con el apoyo de Juan Espadas, líder de la oposición, para igualar los salarios de la Gerencia a los de los funcionarios municipales.

En los doce años de Monteseirín no hubo mayores problemas porque la Gerencia era el cuerno de la abundancia en los años del boom inmobiliario. El dinero entraba por las licencias, los convenios y los intereses financieros. La caja estaba cargada de billetes. Pero ahora que la crisis parece que ha pasado, los empresarios exigen mayor rapidez en la obtención de licencias. Y Urbanismo necesita más inspectores para realizar el trabajo posterior que requiere el proceso que agiliza los trámites mediante la presentación de una declaración jurada. La Gerencia se resiste, ve el fantasma de la privatización agitado por las partidos de izquierda en la oposición, y la adhesión oportunista de los de derechas que buscan no ya el rédito político propio, sino que el rival no se anote el segundo gran tanto en menos de un mes tras sacar adelante las cuentas. La aldea de los galos se opone. Lógico, pues tras la fusión se anuncia una nueva Relación de Puestos de Trabajo (RPT) que es tan necesaria como imprescindible. Antonio Muñoz necesitará valor y mano izquierda. Carece de poción mágica propia y tiene un gerente que cobra menos que la mayoría de los trabajadores del organismo autónomo por efecto, por cierto, del incomprensible tope salarial impuesto por Juan Espadas. Si en los cuarteles militares reza en la entrada el “Todo por la Patria”, en las caracolas de Urbanismo está clara la leyenda de la pancarta de bienvenida: “¡Que no se mueva un varal!”.

Veladores metidos en los palcos

Carlos Navarro Antolín | 29 de febrero de 2016 a las 6:21

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Todos los esfuerzos que haga Antonio Muñoz para frenar la marea de veladores, todos los observatorios que convoque cada miércoles, todos los diagnósticos que anuncie para peinar las calles y todos los calificativos contudentes que emplee para referirse a la cochambre de mesas, sillas y cachivaches que afean la ciudad, caerán en el saco roto de la frustración personal y el fracaso institucional si no saca a trabajar por las tardes a los señores inspectores de Urbanismo. Ellos son los que emiten las licencias y pueden sancionar su incumplimiento. Ellos tienen las competencias en vía pública. Los de Medio Ambiente tienen potestad en caso de ruidos. La Policía Local está para las urgencias. Pero el gran aparato coercitivo reside en la Gerencia. Zoido no logró que estos inspectores trabajaran más allá del horario de mañana.

El gran reto de Muñoz, además de defender las Diputaciones Provinciales a contramano de Ferraz, es negociar con los inspectores. Yahí puede topar con la indolencia de algunos responsables de un organismo autónomo maltratado por todas las corporaciones a la hora de recibir transferencias. Mientras, algunos meten los veladores hasta en los palcos… Pista, que va el artista.

A Anselma la buscan en el BOP

Carlos Navarro Antolín | 14 de enero de 2014 a las 13:10

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Hubo un alcalde socialista de Sevilla al que no le podían notificar los tributos municipales impagados y mandaron localizarle a través de las páginas del Boletín Oficial de la Provincia. Por ahí nos enteramos de que su nombre de pila era compuesto: Alfredo Luis. Hubo también un secretario general del PP al que no lo localizaban para reclamarle los sellos impagados de una antigua moto y hubo que localizarle a través del BOP. Por ahí nos enteramos de que Javié había sido un chico con moto en sus tiempos de político prometedor. La lectura del BOP es altamente recomendable en una ciudad como Sevilla que lleva a gala lo de la presencia o ausencia según conveniencia. Es tremenda la de gente que hay en Sevilla a la que no es posible hacerle llegar una mera notificación. Gente que está todo el día de viaje, como todo el día reunido. Gente que que sólo acude a su casa a pernoctar, gente ocupadísima, gente ilocalizable hasta por el teléfono móvil. Gente que maneja con toda soltura el código que dicta cuál es la llamada a la que hay que responder, cuál es el recibí que no hay que firmar y a quien no se debe abrir la puerta bajo ningún concepto. Gente como el que aparcaba el coche en lo alto de la acera y respondió con desahogo a la advertencia del amigo: “Ya la grúa lo recoge y me lo aparca”. Pues esto igual, ya el BOP me avisará. Mucho más glamour que estar imputado es ya estar requerido en el BOP, donde hay media Avenida de la Palmera debiendo el IBI, lo cual se entiende por lo carísimo que tiene ser la contribución urbana en la Palmera, oiga. Gente desahogada como el famoso egipcio de la calle Mateos Gago que negó el otro día la entrada de los inspectores de Urbanismo para revisar las obras de la finca colindante. Ahora sabemos por el BOP, esa fuente de información tan indiscreta como aquellas célebres porteras de Alfonso Guerra, que el Ayuntamiento no localiza a Anselma para notificarle la orden de clausura de su conocido establecimiento de la calle Pagés del Corro, número 49 (ver página 17 del BOP de 9 de enero de 2014). Pues claro, si no lo localizaban en su día ni a Alfredo Luis ni a Javié, a pesar de que estaban todos los días en los periódicos y en las televisiones, ¿a cuento de qué iba a trincar ahora la todopoderosa maquinaria municipal a la mismísima Anselma para darle carta en mano, multazo de mil euros y cerrojazo en la puerta? ¿Acaso Anselma es menos importante que aquellos dos barandas? Pues ahora le cierran el bar por carecer de licencia para tener actuaciones. Dicen que todo viene a cuento de un cruce de denuncias por competencia desleal entre bares y tablaos. A Zoido no le se le pone flamenca ni Anselma. A ver dónde metemos ahora a tanto guiri de autobús deseando consumir Triana por un tubo. A ver a dónde llevamos a los ministros para el ‘typical’ Sevilla. Porque en el BOP ya hay demasiada gente. ¿En Anselma ponían melva?
Fotos de Casa Anselma, cerrado por orden del Ayto. c/ Pagés del Corro, 49.