Archivos para el tag ‘Metropol Parasol’

El gesto de un señor llamado Padilla

Carlos Navarro Antolín | 26 de abril de 2015 a las 5:00

padilla
EL torero jerezano leyó este periódico el pasado octubre, cuando rememoramos el sexto aniversario de aquel siniestro cuya víctima se llama Livia Caro. Ella tenía 30 años y quedó mutilada a las 7:45 del 15 de octubre de 2008, cuando cruzaba por un paso de cebra y un camión se la llevó por delante en el desbarajuste de tráfico provocado por la obra de construcción del Metropol Parasol. A Juan José Padilla se le quedó grabada la historia de superación personal de una joven que jamás se ha instalado en la queja. Padilla estaba ayer anunciado en los carteles de la Feria. Era su única tarde en el abono abrileño. Se hospedaba en la habitación 604 del Hotel Colón, como los grandes toreros en las citas de relumbrón. Por la mañana pidió al abogado Joaquín Moeckel que localizara a aquella chica del artículo de prensa para invitarla a ella y a sus padres a vivir junto a él una tarde tan especial en la carrera de un matador: desde que el torero se viste en la intimidad de la cuadrilla y sus colaboradores, hasta que sale a la plaza. Livia llegó al hotel con sus padres: el escritor y poeta Joaquín Caro Romero e Inmaculada Rodríguez, aquella niña interna de las Hermanas de la Cruz que fue madrina de la coronación de la Virgen de la Esperanza.

Padilla les invitó también a ver la corrida, en el tendido 5, a la vera de la barrera que se adorna con los capotes de paseo de los matadores. Dedicó a Livia la faena de su segundo toro. Caro Romero, quién lo diría, volvió a la Maestranza en la que tantos años firmó crónicas taurinas que eran pura literatura. A Padilla le falta el ojo izquierdo, tiene reducida la sensibilidad en el rostro y un oído destrozado por aquella terrible cornada que sufrió en Zaragoza. Lejos de caer en depresiones, coger la puerta de atrás y quedarse en una finca maldiciendo la mala suerte, Padilla fue el líder en la estadística del escalafón taurino de la temporada pasada. Yla actual temporada la ha comenzado saliendo a hombros en la Feria de la Magdalena.

Livia no fue con las manos vacías al encuentro con el torero que se ve reflejado en su espíritu de superación. Livia le agradeció el gesto con el obsequio de dos reliquias de Madre María de la Purísima. Ella no sólo combate cada día su minusvalía desde aquella mañana de 2008, también ha tenido que luchar contra un tumor. Nunca se ha venido abajo ni acepta comentarios que induzcan a la compasión. “Soy una persona de mucha esperanza”. Cada día va a la piscina a fortalecer los músculos, sostenida por su madre, aunque muchos creemos que es la hija la que mantiene a la madre.

Ni el atropello, ni la minusvalía. Ni la cornada de un toro, ni la de un tumor. Hay ciudadanos ejemplares para cualquier urbe, vecinos de los que estar ogullosos porque no se arrugan ante la adversidad. En esta sociedad insatisfecha que parece medirlo todo en función del concepto de calidad de vida, hay gente que no se pregunta si su vida tiene calidad, ni se entristece los lunes, ni los primeros de septiembre. Lidian el toro que les ha correspondido en suerte.

Las setas y yo

Carlos Navarro Antolín | 10 de enero de 2015 a las 5:00

setas
A Monteseirín no le gusta que Sevilla, tan desmemoriada siempre, olvide en el breve tiempo de un trayecto de tranvía quién hizo posible su transformación urbana. El ex alcalde tiene interiorizado que sus grandes logros han sido capitalizados por la derecha inmovilista, rancia y consagrada a las fiestas mayores que a sus ojos representa el PP de Zoido. Ayer se reunió en un almuerzo con quienes considera artífices de la construcción de las setas de la Plaza de la Encarnación. Acudieron el ex concejal de Urbanismo Alfonso Rodríguez Gómez de Celis; el ex gerente de Urbanismo, Manuel Marchena; el secretario municipal, Luis Enrique Flores, y dos directivos de Sacyr con los que mantuvo la interlocución durante la polémica obra: Mariano Peláez y Antonio Belmonte. Sólo falto el profesor universitario Manuel Rey, último delegado de Urbanismo de Monteseirín, aquel edil que trasladó su despacho de la Cartuja a la misma Encarnación para el seguimiento diario de las obras.

Monteseirín está cada día más orgulloso de las setas. Sus setas. Zoido no las ha intentado derribar nunca, como quizás hubiera querido el ex alcalde para confrontar su modelo de modernidad frente al modelo de ciudad anclada del PP. A Monteseirín le revuelve las entrañas que el Ayuntamiento de hoy publicite el Metropol en vídeos destinados a la captación de turistas y que hasta Zoido haya posado en sus alturas para alguna entrevista periodística.

Quizás falta poco para que Monteseirín escriba Las setas y yo, sus memorias reivindicativas sobre un gobierno con una duración propia de un pontificado. Tal vez ocurra simplemente que el pueblo, siempre novelero, ha hecho suyas las setas, como las coplas cuando triunfan. Aunque haya coplas que dejan jirones en el alma de imposible costura.

El águila roja de la Encarnación

Carlos Navarro Antolín | 5 de noviembre de 2013 a las 18:22

Sevilla da para una retransmisión de la vida cotidiana con la voz de Félix Rodríguez de la Fuente. Ahora que tenemos rapaces en la Encarnación por gentileza de Sacyr, fíjense cómo el animalito hace su trabajo entre árboles y balcones, cómo sobrevuela al autobús de Tussam que recuperamos en su máxima penetración hasta el Duque gracias a Zoido y cómo, finalmente, se posa en el balcón de Comisiones Obreras, donde presume orgulloso de pico y plumaje… Y ni se atreve a entrar pese a estar los balcones abiertos.

El águila se siente a gusto en las grandes centrales sindicales, desde donde contempla el mamotreto de madera que le ha tocado defender del corrosivo palomerío. Será por eso que es un águila roja, como el de la televisión. Águila que no hiere la mano que le da de comer, a la que siempre regresa. Águila que trabaja al alba. Decía Monteseirín que la plaza era un terreno de fango, suciedad y charcos con ranas antes del Metropol Parasol. Ahora es toda una Plaza de la Cetrería, dicho sea por recuperar aquellos antiguos rótulos de oficios y gremios al borde de la extinción. En la ciudad de los vencejos, el águila es el rey. Águila roja, de las comisiones cetreras.

Las ‘setas’ de Pepe Gotera y Otilio

Carlos Navarro Antolín | 18 de noviembre de 2011 a las 10:54

Y eso que el entonces delegado de Urbanismo mudó su despacho a la misma Encarnación con el pretexto de vigilar el día a día de las obras, porque el señor Rey (Manuel) sabía que cuando se meten albañiles en casa hay que estar encima de ellos, que el ojo del amo engorda el caballo. La chapuza en la terminación de las escalinatas de las setas es similar a la picaresca del alumno marrullero que el día antes del examen prefiere perder el tiempo fabricando la chuleta antes que en aprenderse los últimos temas. Como dijo aquel: ¡si era más fácil hacerlo bien! Estas setas son de Pepe Gotera y Otilio, porque ya me dirán qué botón de muestra de profesionalidad es eso de colocar el firme de las escaleras desnivelado para que a las primeras lluvias haya que coger la fregona (pepita) para achicar el agua. Y eso que nos hemos dejado cien millones de euros, cien, de las arcas públicas en pagar este grito de Münch de la arquitectura moderna, también llamado mamarracho con goteras en el catálogo apócrifo de la arquitectura civil contemporanea de la ciudad. Luego dirán que es la intolerancia de la Sevilla eterna, rancia, casposa, retrógrada y, por supuesto, fasha, mu fasha… ¡Pero si se trataba de colocar bien niveladas las losetas para impedir la formación de charcos! Y ni eso. El nivel se lo dejaron en casa. Porque usar el nivel es cosa de fashas… Menos mal que mudamos el despacho del delegado de Urbanismo a pie de obra. Ese despacho lo enviaba yo tal como está al Museo de Artes y Costumbres Populares con un letrero para los turistas: Desde aquí vigiló el delegado de Urbanismo la ejecución de la obra que costó al Excelentísimo Ayuntamiento más de cien millones de euros y que en sólo cuatro meses lleva más de 60 reparaciones por las negligencias manifiestas en el proceso de construccción. Dios conserve la vista al edil y a todos sus sucesores.

El profeta Torrijos

Carlos Navarro Antolín | 1 de diciembre de 2010 a las 12:08

torrijos2Dicta el sentido figurado del término que profeta es aquel que por señales o cálculos hechos previamente, conjetura y predice acontecimientos futuros. El pasado 28 de julio, el líder municipal de IU convocó a la prensa para presentar sus alegaciones a las nuevas líneas del Metro. Pero, claro, el personal aprovechó para disparar una buena batería de preguntas sobre la faraónica obra de la Encarnación. El pueblo quiere hablar de las setas, hablemos de las setas, porque la sed del pueblo hay que saciarla. Aquellos días eran justamente los de la resaca tras la segunda modificación presupuestaria del proyecto censurada por el Consejo Consultivo de Andalucía y que elevaba a 89,6 millones de euros el coste total de una obra que ya registra un desvío presupuestario de más del 50,17%. Y Torrijos habló aquel 28 de julio: “Como muy pronto, la obra estaría acabada en la primavera  de 2011. Tengan muy claro que me encantaría equivocarme, pero me debo atener al sentido de la realidad, de la responsabilidad y del conocimiento”. Aseguró aquella tórrida mañana disponer de la información necesaria para sostener su profecía, unos datos que no quiso revelar por cuestiones deontológicas. “Si me equivoco, brindaremos el 1 de enero con champán, cerveza o café, con lo que ustedes quieran, y eso que no me gusta ser agorero”. Y no se ha equivocado, no. Tomaron por loco a aquel profeta en camisa de mangas cortas a punto de irse de vacaciones. Y tenía más razón que un santo en la tierra de los santos. Al César lo que es del César. Y a Torrijos una copa de champán, cerveza o café. Lo que pida el profeta. Llena ahí.

Celis regresa a las ‘setas’

Carlos Navarro Antolín | 8 de noviembre de 2010 a las 14:43

celis

La vida municipal tiene durezas extremas. Es una política de trinchera. Los políticos en Sevilla se quejan mucho de que la presión mediática en esta ciudad es excepcional, un caso inusual que no se produce en otras urbes en las que, dicen ellos, “todos los medios contribuyen a hacer ciudad”. Sea como fuere, quienes han experimentado la vida cotidiana en la Plaza Nueva terminan enganchados. Es el caso del socialista Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que ahora disfruta de un despacho con vistas a la Avenida de Teatinos del Tiro de Línea, pero que tiene el corazón puesto aún en el Ayuntamiento. Celis sigue controlando la vida cotidiana en el Ayuntamiento. Su teléfono sigue sonando porque sigue recibiendo muchas consultas. Celis está en la reserva activa, con la cabeza en la Consejería de Obras Públicas y con el corazón bajo mazas. Celis echa de menos la trinchera, el ring y esa obligación de defender a diario los polémicos números de la obra de la Encarnación. Se ha visto ya varias veces con el candidato socialista a la Alcaldía, Juan Espadas. La última de ellas en el restaurante Cabo Roche de la avenida Ramón y Cajal. Y esta semana visitó (¡menuda visita con morbo!) las setas de la Encarnación guiado por su sucesor en la Gerencia de Urbanismo, Manuel Rey. Celis no se retira. Se resiste a retirarse. La reserva activa tiene esas cosas.