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El escudo de armas del alcalde

Carlos Navarro Antolín | 9 de diciembre de 2013 a las 5:00

Por la mañana. Foto de la Alameda en la que se vean los camellos y detalles navideños. Hagamos una vertical y otra horizontal..
La Zoidonavidad es el bálsamo contra la pobreza, la tajá en la primera taberna que recorta la noche y hace olvidar por un rato las desgracias, el placebo perfecto para la dolencia imposible de cura. Los camellos de la Alameda de Hércules evocan la travesía del desierto de una ciudad que ni siquiera registra la leve bajada de parados de la que se disfruta en casi toda España. El camello es el símbolo perfecto de la Zoidonavidad en la ciudad de los símbolos. Pan y circo, luces y camellos. Siente a un pobre en su mesa, ponga un camello en su Navidad y salude a un imputado por la calle Sierpes. El camello que vio usted en Matalascañas el pasado verano es el mismo que Zoido contrata para dar paseos por la Alameda en estas pascuas largas como una cuaresma. Si hay paseos en burro por Mijas, por qué no pasear en camello por la Alameda. Es tan pronunciada la tiesura que ya ni los camellos son lo que eran. Los de ahora tienen hasta jorobas. Camellos como moros de Queipo, ora junto a la playa, ora junto a Julio César por el camino más corto de la A-49. Camellos para retratarse, camellos que miran de frente como en un fotomatón, camellos a los que el personal noctámbulo da la vara y no deja dormir. La noche que me dio el tío del móvil, se quejará el pobre mamífero alamedero a su amo. Las setas son el símbolo del Monteseirinato, la Buhaira el estandarte del mandato alejandrino y la escoba de oro el emblema de la etapa de Soledad, a la que por cierto muchos concejales de sus años de gobierno no acompañaron el otro día en la rotulación de su plaza. Qué sola Soledad. Y el alcalde, oh my God, le echó públicamente los camellos por delante al recordarle a la homenajeada que en sus palabras de gratitud no había citado a Arenas, presente en el acto, gracias al cual fue alcaldesa porque Javié “la puso en la lista”.
–Toma del frasco, don Zoido. ¿Y los votos de los sevillanos para qué valieron?
–Cállese y no sea impertinente. Usted siga con lo suyo de los camellos, que no iba mal del todo.
Siguiendo con los símbolos, apunten la pipa de Torrijos para las vitrinas del museo apócrifo de la ciudad, como habría que catalogar también la bufanda de Rafael Carretero, el diputado mayor de gobierno de la Feria de Abril, que la luce con estilo incomparable en cada puesta del primer tubo de la portada. Unos vienen y otros van, la bufanda de Carretero siempre está. Y el patrimonio inmaterial debería tener su archivo sonoro, para cuyo estreno nada mejor que los “prendas” de Rosamar Prieto-Castro. Si Rosamar no le ha llamado nunca “prenda” debería hacérselo mirar en el diván de Criado. Esto sí que es un museo completo de las tradiciones de la ciudad donde, horror de los horrores, cada vez hay más mahoumetanos. Sí, mahoumetanos de beber Mahou y traicionar los principios de toda la vida. Como han traicionado al Arco de la Macarena con una iluminación del Ecovol de los años ochenta en Navidad. Los mismos que ponían a Monteseirín de cateto han dejado el Arco como un casino de Las Vegas, como una gramola a monedas de los años sesenta que ahora se ven en los restaurantes franquiciados de Peggy Sue, en los que se toma el omeprazol a la entrada o el almax a la salida.
Si los obispos tienen su propio escudo, donde se evidencian sus devociones predilectas y sus vínculos personales a órdenes y congregaciones, ya es hora de que los alcaldes confeccionen el suyo. ¿No es Zoido el primer alcalde de Sevilla con perfil en Twitter? Pues que sea el primero también en lucir escudo para su exhibición en la fachada plateresca del Ayuntamiento en las tardes gloriosas del mapping. En el escudo de armas de Zoido no pueden faltar un pedazo de 20 tan grande como una chistera de Rivera Ordóñez, un pedazo de camello con las columnas de la Alameda de fondo, un montadito de melva canutera… y un buen velador con sus cuatro sillas. Porque sentarse hay que sentarse que empieza el mapping y en las bullas de pie ya se sabe que le terminan cogiendo a uno… la cartera.

Cestas de Navidad de Urbanismo: ¡Ahí están los brotes verdes!

Carlos Navarro Antolín | 20 de diciembre de 2012 a las 18:31


Qué alegría, qué alboroto. Esta mañana han llegado a la Gerencia de Urbanismo dos pedazos de cestas de Navidad con lazos rojos y sus correspondientes tarjetones. Ahí las tienen en la caseta de seguridad, esperando a sus beneficiarios, bien colocaditas a la vista de los cuatrocientos trabajadores del organismo autónomo. Cuánta mayor era la decadencia del imperio, más grandes eran las estatuas. Cuanto mayor es la crisis, más grandes son las cestas. El problema es que son cestas modelo merienda campestre, cerradas, con sus tapas y su pestillo. Son un modelo de cesta discreta, como esos anuncios que usted lee que llevan incorporada la coletilla en letra pequeña: discreción. Con tanta discreción no vemos si tienen la consabida y nunca bien ponderada lata de espárragos, los melocotones en almibar, la botella de Licor 43 y la tableta de turrón El Lince, lince protegido naturalmente. Según los finos analistas, en estas cestas no cabe un jamón. Si acaso, una paletilla de supermercado franquiciado. Todo lo demás, morcones, que rima con tarjetones… y con melocotones.

-Oiga, haga el favor de ir a lo serio.
-Voy.

Pues eso. En esas cestas tienen los brotes verdes que vaticina el PP, una muestra adelantada del comienzo del crecimiento para 2014 que augura Rajoy, la señal para crear confianza en los mercados (de abastos). Hay quien sigue mandando cestas de Navidad a la Gerencia de Urbanismo. Menudo titular periodístico que, como la buena melva, se defiende solo, sin mayonesa de subtítulos. Y eso que este organismo autónomo estaba en números rojos, según su concejal delegado, señor Vílchez. Urbanismo sigue siendo la reserva espiritual de los grandes años de la economía, la lamparilla encendida que marca dónde hay que agradecer el trato recibido o agradar al señorito del que depende mi licencia. Qué alegría pensar que todo no está perdido, que aún queda algún constructor agradecido. Urbanismo resiste como la aldea de los locos galos en un Ayuntamiento invadido por la crisis con una deuda de más de 500 millones. Si hasta la caracola enmoquetada de la Cartuja siguen llegando cestas, no todo está perdido. Ahí comienza la reconquista. Aceptamos cesta de Navidad en Urbanismo como brote verde de la economía. Pero conste que es cesta modelo discreción. Que aquellos años en los que los jamones corrían de una caracola a otra y había que poner un guardia para regular el tráfico de ibérico, ay, aquellos años son como las golondrinas. No volverán.

Zoido y sus 80 millones de chinos en el taco

Carlos Navarro Antolín | 10 de enero de 2012 a las 21:09

Zoido nos quiere llenar el centro de chinos en verano porque al parecer en esos meses viene demasiada poca gente a ver la Catedral, el Alcázar y los bares de Robles, que son de los pocos que hacen caja en agosto. El alcalde no precisa si serán chinos lavados, como ese pavimento idóneo para las construcciones exteriores, no me sean malpensados tan rápidos, pero verdaderamente convendrá que lo sean por aquello de los cuarenta grados a la sombra. Zoido nos ha llenado las calles en Navidad de un montón de noveleros venidos hasta de fuera de Sevilla para alzar el teléfono y sacar fotos de lo “preciosísima” que estaba la Avenida, porque hay que ver lo preciosa que estaba, señora, con lo feísima que la tenían los tíos de antes que ahora desfilan por los juzgados con disciplina y puntualidad cofradiera. Después de la que este hombre ha liado en Navidad, ahora quiere llamar la atención de “los 80 millones de chinos millonarios que viven en China”, según ha dicho literalmente en ese sitio tan solemne que es el Salón Santo Tomás del Ayuntamiento, que digo yo que en ese lugar se hablan las cosas serias de la ciudad. Por eso hay que tomarse muy en serio lo de Zoido y sus 80 millones de chinos en el taco. Pues yo, como Santo Tomás, tengo que ver para creer que de verdad aterrice en San Pablo tantísimo chino entre el Corpus y San Miguel. Si así fuera ya vemos a Robles multiplicando los aspersores de las terrazas de sus bares para refrescar a tanto chino (lavado), porque otra cosa no podrán ver, a no ser que le prorroguen el contrato al tío de los camellos de Matalascañas que pobló la Encarnación en las pascuas. El Ayuntamiento dice que está preparando un vídeo como el de la Navidad para atraer a los turistas en verano. Si Sus Majestades de Oriente estaban sesteando en la Plaza del Triunfo en pleno diciembre con el termómetro volando bajo como el grajo, ya me dirán ustedes con que nos sorprenderá la Factoría Serrano (Gregorio) para que no se note la caló de Sevilla de julio y agosto. ¡Montones, montones de aspersores como los de las terrazas del Laredo y El Cairo para esos chinos millonarios! Ya lo advertía un ciudadano en precampaña hartito de oír tanta promesa: “A Zoido sólo le falta prometer que acabará con la caló de Sevilla”. Pues ahora quiere llenarnos las calles de chinos en verano. Está claro que para viajar a Sevilla en agosto hay que ser tan… chino como un chino. Pero la mar de chino, en el preciso grado máximo de eso que usted y yo estamos pensando de chino. “¿Le puele dal otla vez al cholito del agua, camalelo, me pasa el búcalo y me busca pol favol el teléfono de Don Zoilo que le voy a decil dos palablitas?”

La Navidad de Zoido, del ‘mapping’ del Ayuntamiento al ‘luminaring’ de la Giralda

Carlos Navarro Antolín | 20 de diciembre de 2011 a las 19:37

A esta Navidad como Dios manda de Zoido le falta tan sólo un remate en condiciones. Y está previsto. La tarde del 5 de enero, nada menos que la Giralda quedará teñida de azul inmaculado desde las seis y media hasta la medianoche. Del mapping de la fachada renacentista del Ayuntamiento al luminaring de la Giralda, sin ministriles pero con despliegue de cañones de luz para que el alminar almohade luzca estética novelera durante cuatro horas y por sus cuatro caras. Esta suerte de luminarias en época de crisis, a base de luz y sin fuegos de artificio, resultan una iniciativa original y revive la tradición de ligar la principal torre de la ciudad con los grandes acontecimientos. El horario es de prime time en las calles del centro. La cabalgata, la novelería de la ciudad y el gratis total del espectáculo son una combinación perfecta. Ciertos asesores se saben bien el truco. Los dos mil euritos que cuesta iluminar la Giralda los apoquinan los comerciantes de la asociación Al Centro. Así que este Zoido recuerda al negrito de la playa que hartito de patearse la orilla te acaba colocando el reloj con el bueno, bonito y barato. Por cierto, la autoridad eclesiástica sugirió como propietaria de la torre el uso del color blanco en los cañones de luz por ser el de la Epifanía, pero el Ayuntamiento ha logrado convencer al Cabildo Catedral de que el tono albo no tendría el efecto deseado sobre la torre. Visto que este alcalde tiene tanta ascendencia sobre los señores de la Catedral y se lleva de dulce con monseñor Asenjo, conviene que una vez pasadas las pascuas sea el propio Ayuntamiento el que inste a reabrir el Patio de los Naranjos como la plaza de uso público que fue para la ciudad. Para entonces sí que habría que organizar un luminaring.