Archivos para el tag ‘País Vasco’

La Campana, más allá de los veladores

Carlos Navarro Antolín | 26 de marzo de 2017 a las 5:00

Las franquicias toman La Campana Dunkin coffee en la Campana

La Gerencia de Urbanismo quiere que la esquina de la Campana, la del número 3, la que está justo enfrente de la popular y por fortuna aún suntuosa confitería, vuelva a ser lo que fue, como el Himno de Andalucía, pero en versión comercio de éxito e integrado en el paisaje urbano, no como está ahora. Andaluces, levantaos de los veladores que viene Antonio Muñoz a quitarlos de la Campana. ¿Sólo los veladores? No, viene a quitar más cosas. No se vayan todavía que aún hay más. La Gerencia no sólo quiere segar las mesas y sillas de todos los negocios sin distinción –la igualación por abajo– sino que ha mandado a los inspectores a abrir expedientes a esos negocios del centro que abren al público sin escaparates, sin separadores que marquen los límites, sin que se vea a las claras dónde empieza el negocio y dónde la vía pública, y lo que es peor: con rótulos de muy mal gusto, estridentes, horripilantes. Bien por Antonio Muñoz y sus cruzadas imposibles como responsable del ahora llamado hábitat urbano, de soltera Urbanismo. Este marzo ha ocurrido con la tienda de donuts tuneados que funciona en el local donde estaba la zapatería de Pilar Burgos. Los inspectores de Antonio Muñoz le han dado un tirón de orejas a la promotora Moradia Consultores, S.L., responsable de una obra que no ha gustado nada en las caracolas de la Cartuja. Y con razón.

El gerente de Urbanismo dictamina que las obras realizadas para transformar el local incumplen varios artículos del PGOU y de la ordenanza municipal de publicidad. Recuerda la Gerencia que la fachada de los edificios debe componerse unitariamente en todas las plantas del inmueble, “incluidos los locales comerciales si los hubiere”, como es el caso. “Queda expresamente prohibida la composición incompleta, dejando pendiente la fachada de los bajos comerciales”. Apunta en el caso del número 3 de la Campana a que se ha eliminado el escaparate que había antes, que “conformaba la línea de edificación obligatoria de la parcela”. Deja claro el edicto que la ordenanza de publicidad obliga a cuidar “de manera especial el diseño y su integración en el entorno ambiental de los rótulos que pretendan instalarse en el centro histórico, en los arrabales y en los inmuebles catalogados C, D y E, debiendo utilizarse para los mismos materiales nobles, aleaciones metálicas y piedras artificiales o naturales. Dichos elementos publicitarios deberán justificarse –continúa– de forma razonada su integración en la estética de la fachada, respetando los valores arquitectónicos del edificio”. Y concluye que en el caso de la tienda de os donuts: “No se ajustan los elementos publicitarios instalados a dichas determinaciones”.

En el Ayuntamiento precisan que se va a intervenir de la misma forma con todos estos nuevos locales comerciales del centro que, en muchos casos, sitúan los mostradores de atención al público en la misma puerta, por lo que la clientela no llega ni siquiera a acceder al interior del establecimiento. En el caso de la Campana, la Gerencia obliga a la citada empresa a restituir el orden alterado y a la supresión de los rótulos de publicidad. Establece un plazo y advierte de la sanción en caso de incumplimiento. Deja claro que no es posible la legalización de la obra hecha en ningún caso, luego a la promotora no le cabe ora solución que dar marcha atrás: desandar el camino. La licencia concedida era de obra menor, como ocurre tantas veces en la ciudad, y al final las reformas son bastante mayores. La Gerencia va más allá de la retirada de veladores. Es toda una declaración de intenciones. Hay quien a esto le llama tener claro un modelo de ciudad. La pena es que no vuelvan los zapatos de doña Pilar. Nos tenemos que aguantar con los donuts, que disparan el colesterol, como las hamburguesas. Sevilla se nos va… en el C-2.

El ministro andaluz que cae bien en Madrid

zoido

Los ordenanzas del Congreso de los Diputados están encantados con el ministro andaluz. Los camareros del bar Manolo, sito en la calle Jovellanos, muy famoso por sus croquetas, también lo están. Yalgunos destacados veteranos de la información parlamentaria ya proclaman eso de que el Ministero del Interior es “majete”. Hasta elogian que tenga su equipo conformado, no como la ministra catalana de Sanidad, que sigue con nombramientos pendientes. Zoido cae bien, eso ya lo sabíamos en Sevilla hace muchísimos años. En los próximos días se puede convertir en el primer ministro del Interior que suprime todos los escoltas que aún quedan pendientes en el País Vasco por la amenaza terrorista que llevamos décadas soportando. En breve puede tenerlas ya todas consigo para tomar una decisión que supondría la retirada de una treintena de agentes. No es que sean muchos, pero sería una decisión simbólica. Hay diputados vascos que aseguran que se trataría de un paso importante hacia la normalización absoluta: “No sabéis lo que es vivir con alguien pegado a tu lado todo el día”. Después de algunos episodios convulsos con la cúpula policial, para el ministro andaluz –como le llaman en Madrid– sería un anuncio agradable. Tan agradable como pasar los lunes al sol… de Sevilla, una práctica que en Madrid, todo sea dicho, se comprende a la perfección. A partir de los jueves por la tarde, sus señorías escogen ya un vestuario desenfadado, agarran la maletita de ruedas y cada uno a su tierra. Los miembros del Gobierno, por aquello del consejo de ministros, no pueden retornar a casa hasta el mediodía del viernes. A partir de esa hora sólo quedan los leones del Congreso. Y las croquetas del Manolo se fríen sólo para los turistas. Ñam, ñam.