Archivos para el tag ‘Policía Local’

Pleno tabernario con olor a podrido

Carlos Navarro Antolín | 3 de julio de 2012 a las 19:31

Pleno del Ayuntamiento de Sevilla. Se debaten modificaciones presupuestarias por varios millones de euros. La concejal de Hacienda, Asunción Fley, dice que el Ayuntamiento es como una familia a la que le ha tocado la “lotería” porque dispone de ingresos extras al acogerse al pago fraccionado de las devoluciones de las participación de la ciudad en los ingresos del Estado. Torrijos se ceba con el ejemplo de la lotería, como era fácilmente previsible: “Si a una familia le toca la lotería no hace un cartel de fiestas, sino que ayuda a sus familiares y jerarquiza esos recursos”.

El portavoz del PSOE, Juan Espadas, dice en un momento de la sesión que “España ha ganado la Eurocopa pero Sevilla ha perdido la cabeza”, en alusión a la estatua decapitada de la Puerta de Jerez y la política fiscal del gobierno de Zoido. Una concejal de la oposición socialista, Encarnación Martínez, utiliza por dos veces una suerte del ¡aaaaaaaaaaaaaaaai! de Los del Río en su canción de la Macarena para hacer ver al portavoz del PP, Juan Bueno, que lo habría pillado con el carrito de los helados a cuenta de una moción sobre un terreno de titularidad municipal que el Ayuntamiento exige a la Junta. La concejal de Cultura, María del Mar Sánchez Estrella, responde a una moción del PSOE para proteger determinados cines de la ciudad con una directa más propia de una discusión futbolera sobre el fuera de juego: “¿Qué estáis hablando?” En el andén hay literalmente un tufo a marisco pasado de fecha. Trabajadores de Mercasevilla han vertido chirlas en mal estado para denunciar que el Ayuntamiento está podrido. Los agentes de la Policía Local no vigilan que los ciclistas cumplan la normativa en las calles peatonales, habrá que esperar a que un menor sea arrollado, pero a la misma hora del Pleno tabernario se hartan de retirar motos de la calle Rioja por primera vez en muchos años. Claro que las infracciones de los cliclistas no reportan dinero a la caja. Y un depósito de vehículos son cien euros mínimo por cada recogida. A Don Demetrio Cabello, delegado a dedo de Movilidad y Seguridad, hay que aplicarle la receta de la concejal Martínez: “¡Aaaaaaaaaaaaaaaai, te pillé!”.

Tetuán pide a gritos muchos veladores

Carlos Navarro Antolín | 23 de mayo de 2012 a las 18:04

La peatonalización está muy bien. Lo asumimos como un dogma exento de IBI. Las plazas y determinadas calles adquieren ese ambiente de pueblo que tan agradable resulta. El callejero peatonalizado acerca la ciudad al concepto de pueblo y la aleja del concepto de capital incómoda, sucia y ruidosa. La peatonalización hace más habitable un espacio. Pero con ella llega también una suerte de colesterol en forma de veladores que dificulta la circulación. Y muchas bicicletas con sus conductotes desahogados a los que importa poco el horario restringido de 10 a 22 horas, cuya señal al comienzo de Tetuán es un monumento a la risa. ¿Cónoce usted un agente de la Policía Local que haya mandado bajarse a un ciclista en una zona peatonal? Antes iba usted por la acera y sólo tenía que preocuparse de eso: de no bajarse de la acera y de alegrarse si encima le había tocado el premio gordo de una acera ancha. Ahora hay que tener muchas más cautelas, sobre todo en las esquinas. Puede aparecer una bicicleta en cualquier momento, como cuando uno va al volante y se topa con un ensayo de costaleros en cuaresma o si le cae delante ese pasopalio amarillo que es el camión de Lipasam, con sus paradas y sus lentas chicotás debidamente aromatizadas. Hay calles donde la marea peatonalizadora tiene otros efectos, únicos, no apreciados en otras y que pueden ser verdaderamente incómodos. En Tetuán florecen los pedigüeños de firmas. Va usted camino de la Plaza Nueva y tiene que ir desarrollando esa virtud de decir que no (utilísima virtud, por ejemplo, para no participar en mesas redondas sobre los medios de comunicación y las cofradías), poner una sonrisa al mismo tiempo para no quedar como un grosero ni incomodar a la persona que trata de hacer su honrado trabajo, o hacer como el que habla por el teléfono móvil con cuidado de activar antes el silenciador para no sufrir un repentino pitido en la oreja. Estos peticionarios de firmas o de tiempo, que es mucho peor, se cruzan desde lejos como un banderillero yendo al encuentro. Hay varios modelos de abordar al peatón. La interrogativa directa: “¿Conoce usted Acnur?” La que promete brevedad con el tuteo por delante y cierto tono melódico: “¿Tienes un minutito para la Cruz Roja?” La que insiste recortando la oferta: “¿Y medio minutito? Es para la Cruz Roja, hombre”. Y el que se pone justo delante, a portagayola, forzando al regate para salir del cuerpo a cuerpo: “Le cuento en 30 segundos en que consiste la labor de Greenpeace”. A Tetuán sólo le faltan unos buenos tramos de veladores por las dos aceras para ser verdaderamente auténtica. Todo llegará.

Ay, de aquellos años en que los coches lo invadían todo y sólo se pedían firmas contra las bases militares y el imperialismo yanki. O aquella petición simplona del firme usted contra la droga, a la que seguía siempre, siempre, una eterna pregunta interior sin respuesta: ¿Dónde se firma contra la caló? Porque Zoido aún no ha prometido quitar la caló. ¿O sí?

A falta de dinero, policías y barrenderos…

Carlos Navarro Antolín | 27 de septiembre de 2011 a las 13:28

Eso que ha hecho el delegado Demetrio Cabello de meterse en el patrullero y presentarse con la Policía Local en la zona cero de una macrobotellona repentina e itinerante no es nada nuevo. Manologarcía, hoy hermano mayor de la Macarena, lo hizo cuando estuvo al frente de la Delegación de Seguridad Ciudadana, en aquellos años previos y posteriores a la Exposición Universal. García peinó no pocas veces aquella conflictiva Plaza del Cristo de Burgos, tomada por unos ocupantes que no estaban precisamente alojados en colegios mayores de la Universidad de Sevilla. Cabello desplegó ayer a sus hombres sobre una marea de desperdicios y botellas. En la Plaza del Salvador sólo faltaba la música de acción. Llegaron, vieron y poco más. Porque poco más se puede hacer (¿O poco más les dejaron hacer?) A las diez y media de la noche la botellona del Salvador estaba más que disuelta y aquello tenía el mismo aspecto de suciedad que la carrera oficial de Semana Santa recién pasada la última cofradía de la nómina. Los últimos jóvenes vivaqueaban por una calle Pérez Galdós de mugre y destilados esparcidos por las aceras. La imagen que queda es la del niñaterío desahogado y vociferante recibiendo con alegría a unos agentes cuya presencia ya cohíbe a pocos. Pero ese es otro problema más profundo. La táctica del gobierno sigue siendo la misma. A falta de dinero, policías y barrenderos. A los hombres de Cabello los vamos a ver muy a menudo. Cabello es ya como los pasos de palio. Detrás de él y sus hombres, viene el camión de Lipasam.

El alcalde tiene quien le escriba

Carlos Navarro Antolín | 23 de noviembre de 2010 a las 19:09

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Por fin. Hace poco más de un año que el alcalde es otro cuando abraza los atriles. De aquel Monteseirín que metía la pata con el laicismo y otros argumentos para pegarse el tiro en el pie en los actos de imposición de medallas a las vírgenes, al alcalde de hoy que cita al toro de la minoría rebelde de la Policía Local de frente en el día señalaíto para el cuerpo en el Lope de Vega. Se nota que el alcalde tiene nuevo escribano desde hace un tiempo. O nueva escribana. Que el de antes, magdaleniense y que no la olía, no daba pie con bola y lo condenaba a discursos vacíos o que le provocaban una lluvia de críticas. Y el de ahora, o la de ahora, le toma el pulso a la calle, le orienta y, cuando menos, no le hace caer en el ridículo, que es lo que más necesita este alcalde en su tramo final, cuando ya aparece como un pato cojo en versión americana al que no se debe disparar por cuestión de tacto.  Monteseirín ha llamado esta mañana a las cosas por su nombre: “Estamos al lado de los policías locales que han visto reventadas sus taquillas, robada su uniformidad y su defensa, e incluso su equipo de transmisiones. Y, cuando iban a cumplir con su obligación, cuando iban a trabajar para los sevillanos que son quienes pagan su sueldo, se han visto insultados y agredidos. Y todo eso ¡en las propias dependencias de la jefatura de la Policía Local! No tengo palabras. Sinceramente, no tengo palabras”. Aquí es cuando la grada suelta un “¡Bieeeeeeeeeeeeeeeeen!” El alcalde hasta ha denunciado el “gamberrismo” de una minoría del cuerpo. Pues claro que hay palabras, don Alfredo, claro que las hay. Que ahora sí tiene usted quien le escriba y no le equivoque. Y antes tenía usted un juntaletras que es mejor que se dedique al humo de los planes estratégicos y otras majaderías que sólo sirven para dar titulares de prensa cuando la gente llega a fin de mes. Y ahora no se llega a fin de mes, los planes de la Señorita Pepis ya no sirven y hay que tener al lado a los que te quieren de verdad y no te buscan problemas gratuitos.

Las medallas de Juan Palomo

Carlos Navarro Antolín | 12 de noviembre de 2010 a las 11:44

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Están Las Medallas de Argüeso, caldo sanluqueño que baña las ferias. Están las medallas olímpicas, melodías de triunfo cuatrianuales frente al televisor. Están las medallas rancias, que huelen a naftalina de chaqués estrechos en el Corpus. Están las medallas modelo lamparón, que el cebralín termina siempre por aumentar con regalo de cerco incluido. Y están las medallas de Juan Palomo, como la que la Delegación de Convivencia y Seguridad (antes Seguridad Ciudadana) dará este mismo año a dos de los miembros del gobierno actual. Sin reparo alguno. La concesión de la cruz blanca de la Policía Local a tres de los ex delegado del ramo estárá más o menos justificada, según los casos y opiniones, pero Curro Rodríguez (PSOE), Manuel García (PP) y José Gallardo (PSOE) hace muchos años, más de veinte en el primer caso, que dejaron la dirección y coordinación política de este cuerpo de seguridad local. Pero Francisco Fernández es el actual delegado de Movilidad y portavoz adjunto del PSOE. Y Nieves Hernández está al frente de Hacienda, Comunicación y ejerce nada menos que como portavoz del gobierno cada semana ante los medios de comunicación. Cuando menos, no está bonito eso de que el gobierno imponga condecoraciones a dos de sus miembros. Llena ahí, pero que sea de Las Medallas (de Argüeso).