Archivos para el tag ‘Salón Colón’

Qué solos se quedan los muebles viejos

Carlos Navarro Antolín | 23 de enero de 2017 a las 5:00

muebles viejos
Orillados, arrumbados, olvidados. Así están los preciosos muebles que usaron los señores concejales del franquismo (municipio, familia y sindicato), los de los años de la transición y los del período de la democracia vigente hasta que el gobierno local de Espadas aplicó el plan renove. Qué solos se quedan los muebles viejos del Ayuntamiento. Pintan menos que un ex alcalde de líder de la oposición, o que un alcalde socialista en una taberna. Ni Valle, ni Monteseirín, ni Espadas se han caracterizado por dejarse ver en bares, qué lugares. Espadas llegó, vio el sillón de alcalde de su despacho demasiado ostentoso y lo cambió por uno blandito con plástico, de los que se exponen en los escaparates de mobiliario de oficina. Aséptico, anodino, sin personalidad. Nos referimos al sillón nuevo que escogió. Después cambió también el sillón de alcalde de los plenos por un asiento igual al de los restantes concejales. Igualando por abajo, en vez de haberle puesto uno como el suyo a los otros 30 concejales. Ypor último mandó quitar el precioso mobiliario antiguo de todos los capitulares, con esos pupitres de caoba, tan elegantones y con tanto sabor. Y ahí están, en una estancia alta, como las ruinas de Itálica a la espera de su Rodrigo Caro sin sevillanos que los visiten. Qué solos se quedan los muebles viejos en Sevilla. Dios quiera que no acaben troceados en las oficinas de los distritos, convertidos en mesas donde cumplimentar formularios. Veo esos muebles y recuerdo discursos solemnes, refriegas políticas de baja estofa, bostezos pronunciados, elogios con segundas intenciones y hasta algún insulto reprobado, cacahuetes escondidos bajo el tablero del pupitre, cercos de vasos de agua portados por ordenanzas soñolientos… Veo esos muebles y pienso:de la caoba al plástico, de soñar con un Metro a conformarnos con un tranvía. Hay muebles cuyo significado los carga el diablo.

Zoido acaba con la subdelegada del Gobierno

Carlos Navarro Antolín | 27 de diciembre de 2016 a las 5:00

La delegada del Gobierno en Andalucía, Carmen Crespo, preside el acto de presentación de la nueva subdelegada del Gobierno en Sevilla, Felisa Panadero.
DEL bombo grande del sorteo de Navidad de la Lotería Nacional iban cayendo los números en un escenario donde se combinaban de mala forma la suntuosidad del Teatro Real de Madrid y el barniz hortera del público habitual de estas citas. También en la capital del reino, en los despachos del Ministerio del Interior, se ejercían todas las influencias posibles a esas horas para dejar huella en el nuevo organigrama de subdelegados del Gobierno, antiguamente denominados gobernadores civiles hasta que Aznar suprimió tal denominación y algunas condiciones para contentar a Cataluña. En simultáneo, en el Salón Colón del Ayuntamiento de Sevilla se celebraba el último Pleno del año. Mientras unos se distraían con el sonajero del cambio del mobiliario de una estancia en otros tiempos suntuosa y ahora degradada, algunos (muy pocos) estaban atentos al plato frío que se estaba preparando en las cocinas del PP. Toda una venganza. Estaba en juego el puesto de la subdelegada del Gobierno en Sevilla, Felisa Panadero, cuya gestión está marcada por el éxito, especialmente en el último año. Cantaban los niños de San Ildefonso y la subdelegada tenía a esas horas el puesto asegurado. Pero sólo en esos momentos. Interior apretaba desde Madrid para derribarla. Y la cúpula del partido, leal al ministro Zoido, empujaba desde Sevilla con el mismo objetivo de tumbar a Panadero: “Ha hecho mucho daño al partido, muchísimo”. Daba igual el éxito de seguridad de la Semana Santa de 2016, una fiesta en la que el gobierno de Zoido cometió una imperdonable bajada de guardia en 2015 con el agravante, además, de tratar de ocultar los graves sucesos ocurridos. Importaba poco que Panadero se haya entendido a la perfección con el gobierno socialista de Juan Espadas en operativos tan delicados como la salida extraordinaria del Gran Poder, las cientos de manifestaciones o la cabalgata del Orgullo Gay. “Ha hecho mucho daño al partido”, se insistía desde Sevilla. El aparato del PP hispalense, en el fondo, no le perdona a esta secretaria judicial que haya asistido a dos reuniones de los críticos con sus correspondientes fotografías: una el Miércoles de Feria y otra el 30 de mayo. Felisa debía caer por alinearse con Javier Arenas, debía ser cesada de manera ejemplarizante como serio aviso del futuro que puede esperar a los críticos del PP sevillano, amparados por Arenas, padre natural del centro derecho andaluz.

Los subdelegados del Gobierno dependen en la actualidad de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que para eso es también ministra para las Administraciones Territoriales. El Pleno, soporífero, continuaba en Sevilla. El secretario, Luis Enrique Flores, daba lectura a un nuevo punto del orden del día mientras en la calle todo era jarana y de fondo se oía una banda sonora de cantes de lengua gorda: “Un pasito palante, María, un, dos, tres, un pasito patrás”. Panadero cayó por la tarde . Las presiones de Zoido y sus chicos desde Sevilla surtieron efecto. Antonio Sanz, ahijado político de Arenas, sería respetado por ahora como delegado del Gobierno en Andalucía, pero Panadero debía ser relevada. Es el precio de la rebeldía. El precio de enfrentarse al aparato del partido. El precio, también, de ser amiga íntima de la hermana de Javier Arenas. Remover a Sanz hubiera sido tocarle un hijo político a Javié. Remover a Felisa es advertir a la parroquia del cambio de roles. Antes era Arenas el que influía para que Zoido fuera delegado del Gobierno en Castilla la Mancha, primero, y en Andalucía después. Hoy es al revés. Annuntio vobis.

Zoido jamás lo reconocerá. Hoy pondrá la sonrisa de rigor en la ceremonia de jura del nuevo subdelegado. Son días de pascua. Zoido metió la bola negra en el bombo grande y los subalternos la hicieron caer cuando del chico salió el nombre de Felisa Panadero. ¡Premio! Hasta el arzobispo Asenjo pidió que Felisa continuara en el cargo como premio a su eficacia, ¿verdad Juan Ignacio? Fue al término de la misa oficiada en la Catedral ante el Gran Poder. Nada menos que un prelado y en presencia del Señor de Sevilla se interesó por el futuro de una profesional leal. Zoido dijo que sí –¡Cómo no!– y anunció que no habría problemas. Hasta los socialistas Juan Espadas y Juan Carlos Cabrera defendieron su permanencia en el cargo por la colaboración eficaz y leal entre ambas partes. “La seguridad no tiene color político”. ¿Cuándo ha ocurrido que un gobierno de la ciudad, de color socialista, elogie a la Delegación y a la Subdelegación del Gobierno en manos del PP? En Sevilla lleva casi dos años ocurriendo en beneficio de los ciudadanos. Pero Panadero cae porque es de Arenas. Y porque ayudó a que la Semana Santa fuera un éxito, la Semana Santa que se le fue de las manos a Zoido cuando su gobierno sesteaba por enésima vez y aún no se había recuperado del paso por la primera taberna de los 20 concejales. Así es la política. Las caras de algunos concejales tanto del PSOE como del PP en la tarde del último Pleno eran literalmente un poema. Hablando de poemas, alguien escribió en su teléfono móvil que a Zoido habría que tomarle juramento como al rey Alfonso en los versos del Mío Cid: “En la Plaza de España, donde juran los subdelegados, allí toma juramento Arenas a su antiguo cortesano. Las juras eran tan recias que a Zoido ponen de espanto. Melva no pruebes jamás, ni de Calvo ni de Usisa, si no dices la verdad de lo que te es preguntado: si fuiste o consentiste en el cese de Felisa”.

Y a don Juan José ya se lo explicarán. Los siglos de la Iglesia todo lo resisten. Como el poema del Mío Cid.

Una concejal que vulnera la Constitución

Carlos Navarro Antolín | 4 de octubre de 2016 a las 5:00

Comienzo del Pleno Fotos de todos los grupos políticos Especial atención a la presidenta de la sesión, Carmen Castreño
Desde que entró en vigor la Ley de Grandes Ciudades, también conocida como Ley Arenas, hemos tenido presidentas del Pleno de un perfil sosegado como Aurora Atoche e Inmaculada Muñoz (PSOE) y de un perfil polémico y un punto altivo como Javier Landa (PP). Pero nunca hasta ahora habíamos contado con una presidenta del Pleno que vulnerara los derechos constitucionales de grupos de la oposición, caso de Participa, la marca blanca de Podemos. Carmen Castreño ha metido el pinrel. Y no lo dicen solo los chicos de la oposición, sino la Sala de lo Contencioso administrativo del TSJA. Se comprende que Participa, que llevó el asunto a los tribunales, y el PP coincidan en pedir su cese como máxima autoridad del Pleno. Su figura ha quedado erosionada contra todo pronóstico, pues venía avalada por un halo de sensatez y una gran capacidad de trabajo. Si a Landa le montaron la de San Quintín por expulsar a un fotógrafo del Salón Colón (el típico tiro en el pie que es marca de la casa la derecha), qué menos que se exija de Espadas una reacción contudente. La sentencia es clara: vulneración de los derechos que la Carta Magna recoge en favor de los representantes públicos. Se trataba simplemente de permitir el debate y la votación de unas enmiendas. Y Castreño lo impidió. Un alcalde que promueve consultas populares sobre cuestiones de la Señorita Pepis, no debería hacerse el sueco con una sentencia que vuelve a dejarle en una posición, cuando menos, incómoda. El PSOE se ha quedado solo en la defensa de Castreño.

El traje talismán de Benito Navarrete

Carlos Navarro Antolín | 20 de octubre de 2014 a las 14:09

reportaje
Calladito se lo tenía la derecha local. Como un secreto de Fátima no revelado, como la receta de los 20 concejales que sólo se la sabe el druida Martínez-Vares, como el manual de instrucciones de dar marcha atrás en tantos proyectos anunciados y devueltos al corral al tercer silbido de los vecinos. Nadie dice nada, pero nos hemos dado cuenta de la gran baza de Zoido para seguir en el machito. ¿La encuesta que le da cinco concejales a Juan Espadas? No, hombre, no. ¿La encuesta que colocaría al cura Chamizo de alcalde con apoyo de los concejales del PSOE que van a caber en un taxi? Tampoco. Los de Podemos, Ganemos y Cobremos aún no se han dado cuenta de que Chamizo sigue siendo cura, que lleva dentro un pedazo de sacerdote de los que ponen de los nervios a la actual curia de frío y clergyman. Chamizo no huele a oveja del Pastor argentino, huele a Podemos de Pablo Iglesias que espanta. Y ojo al cura de la barba -que nunca besaría Soledad Becerril- porque es más largo que un viaje a Almería por carretera, que cuando Podemos sólo era un lema para ganar la Eurocopa, ya estaba largando en el Parlamento aquello de la gente está de todos ustedes, señores diputados, hasta donde pone Toledo.
El secreto mejor guardado de Zoido es su talismán: el traje de raya diplomática de Benito Navarrete, el principal asesor de temas culturales de este gobierno. Cuando arrecian las críticas a la gestión plana, de balance inmaterial, sin proyectos estrella y sin imaginación para suplir las carencias de presupuesto, Zoido tira del freno de emergencia de la locomotora que conduce directamente a la oposición, para el tren y, hala, a presentar una de esas exposiciones de brillo que dan un poquito de lustre a este gobierno. Porque al margen de las cuentas saneadas gracias a Doña Fley, ya me dirán ustedes cuál es el principal estandarte de la gestión de Zoido. Pues está clarísimo: el traje de Benito Navarrete, con sus rayas bien separadas a lo Dick Tracy, rayas como filas de nazarenos de ruán trazadas con tiralíneas, rayas que son el símbolo del éxito. ¿No tenía Del Valle sus baches, Soledad su escoba de oro, Alfredo sus viajes y Torrijos sus mariscos? Pues Zoido tiene los trajes de Navarrete, que con el don en el nombre de pila es provincia de Badajoz. Buenos días, señor Navarrete le paso una llamada del alcalde.
-¿Benito? Saca el traje y vamos a inaugurar algo, hijo mío, que me están dando la del tigre.
Y Benito monta la muestra de aquellos vestidos pomposos de Zurbarán para que el alcalde presuma ante las ministras, organiza el simposium de los cuadros de Velázquez para que el Salón Colón descanse un poco de los “¡Virsheee!” de Pepa Medrano arreando estopa al delegado de Urbanismo, restaura cuadros de propiedad municipal eclipsados por la negrura del paso del tiempo y hasta da la idea de hacer el mapping navideño. Navarrete, que parece sacado de un vaciado del San Bruno de Montañés, es de los pocos que da alegrías al jefe. Y hasta adelanta dinero de su bolsillo para asegurar que las obras de arte que ha pedido prestadas sean expuestas en perfectas condiciones de mantenimiento, lo hace sin titubeos, hartito de esperar la lenta burocracia municipal por la que hay que rellenar siete cuartillas para conseguir un paquete de folios. Ya verán ustedes cómo el alcalde saca a Benito muchas veces de aquí a mayo. Y nos vamos a hartar de ver el traje talismán con sus rayas perfectas, que no las mejora ni la gubia de Montañés.

Una desautorización de consumo interno

Carlos Navarro Antolín | 9 de octubre de 2014 a las 5:00

El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, Juan Ignacio Zoido inaugura el curso "Temas Sevillanos"
A los muy veteranos alumnos del Curso de Temas Sevillanos que dirige Antonio Bustos los dejaron sin el Alcázar para su reunión mensual. Llevaban veinte años teniendo una sesión al mes en tan privilegiada sede gracias al permiso de gobiernos de distintas ideologías. La labor de divulgación cultural que realiza el Curso de Temas Sevillanos es digna de reconocimiento y cuenta con el apoyo desinteresado y reiterado de innumerables expertos que acuden a esta tribuna para ilustrar a los alumnos en las materias de su especialidad. Hasta en agosto continúan las sesiones en la sede de verano, Chipiona. En el Curso de Temas Sevillanos concurren valores cada vez más difíciles de apreciar en la sociedad de hoy: la inquietud por el saber, la atención a las personas mayores, el bajo coste de la iniciativa, la perseverancia demostrada a lo largo de más de dos décadas y una iniciativa particular que fomenta la transmisión de conocimientos a decenas de personas que prefieren ilustrarse sobre su ciudad antes que pasar las horas ante el televisor.
El concejal del Alcázar, Javier Landa, negó al Curso de Temas Sevillanos la cesión mensual de los salones. Lo que no hicieron ni anteriores delegados del PP ni del PSOE. Una ‘landada’ en toda regla a los que nos tiene acostumbrados el catedrático que Arenas le impuso a Zoido como número dos en la lista electoral de 2011. Una decisión gratuita que ofendió de tal forma a Antonio Bustos y sus alumnos que decidieron declarar a Javier Landa persona non grata para el Curso de Temas Sevillanos, que ya hay que ser torpe para recibir semejante distinción de una de las entidades de la ciudad que encajarían perfectamente en eso que hoy se llaman marcas blancas, por las que se pirran los políticos. Landa cree que el Alcázar está para otras cosas o, como mínimo, para no ser usado con tanta frecuencia por una entidad que sólo ha merecido cierto desdén por su parte.
Conocedor de la metedura de pata de su concejal con un colectivo amable y sin aristas, el alcalde no ha tardado en poner el parche. Si Landa negó el Alcázar, don Zoido ha acogido a los veteranos alumnos nada menos que en la dependencia más noble del Ayuntamiento: el Salón Colón. Y el propio alcalde ha inaugurado el curso y aplaudido la labor de Antonio Bustos. La fotografía no deja lugar a dudas. El alcalde ha dejado fuera de juego a su número dos. Podría decirse que estamos ante una desautorización de consumo interno, sólo apreciable por quienes están en el agujero de la tormenta cotidiana municipal. Landa, como casi siempre, ha creado un problema donde no lo había. Y eso pone de los nervios al alcalde que organiza galas para los que cumplen 65 años y mima a la Tercera Edad. Y que se sepa, los alumnos del Curso de Temas Sevillanos guardaron un comportamiento sin mácula en el Salón Colón. Ni agujerearon los asientos, ni rasgaron las cortinas, ni se llevaron los cuadros, ni pintaron en las paredes.
El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, Juan Ignacio Zoido inaugura el curso "Temas Sevillanos"

Política de corral

Carlos Navarro Antolín | 27 de septiembre de 2014 a las 5:00

Ayuntamiento.
El Salón Colón es una lonja con el pescado ya vendido. Una suntuosa estancia de yeserías, oros y cortinas gordas que sus huéspedes profanan con un lenguaje de trazo grueso y una marrullería de partido de fútbol de colegio. Cuando falta algo más de un semestre para las elecciones, hay políticos que parecen voceadores de sandías ilegales. Con la boca escupen descalificaciones mientras los ojos están fijados en la calles por la que puede aparecer la Policía. Por fortuna no se televisan los plenos. Es un alivio para la democracia que los sevillanos no contemplen estos festejos rocosos y por momentos broncos. Los políticos se acusan continuamente de mentir. Los unos a los otros. Se nota, se sienten, las elecciones están presentes. Los indios tienen ya las pinturas de guerra en el rostro. Los acuerdos que se toman es lo de menos. Se trata de escenificar. Salvo el conejillo que sacó el alcalde de la chistera con el concurso de ideas para los terrenos de Altadis, todo lo demás fueron pedreas, coartadas perfectas para que la tropa haga méritos de cara a la listas electorales. Unos meten el codo dándole a la lengua larga en las intervenciones o dando porrazos en la mesa al cierre de la intervención del líder. Y otros meten el codo interrumpiendo, provocando al de enfrente con comentarios a media voz. El presidente del Pleno soporta los tirones de sotana. Quieren que se moje. Y se moja. Se rompe el orden, pierde el gobierno.
Ayuntamiento.
Todos los plenos tendrán hasta mayo el descarado ambiente propio de la amalgama de jugadores que aguardan en el área el saque del córner. Mientras llega el balón, todo vale. Los muchachos de Zoido mascan chicle. El portavoz de IU se lía con el tú y el usted, con los singulares y con los plurales, los pasa por un mortero y hace una curiosa mezcla.
El alcalde pareció cansado para defender el convenio de Altadis. La noche previa estuvo en la gala del baile en la Plaza de España con los mayores. Fue un éxito. Aunque una señora le espetó problemas de logística: “¡Zoido, esto está muy mal, pero que muy mal! Se ha acabado la cerveza!” Y el alcalde fue incapaz de multiplicar panes y peces.
Espadas se vino arriba con Altadis. Estuvo incisivo. Zoido le bajó los humos al recordarle que el suyo ha sido el peor resultado del PSOE en Sevilla. Por los corrillos se venteó una supuesta encuesta encargada por los socialistas que les da sólo siete concejales. El reverendo Vílchez, delegado de Urbanismo, se suelta cada vez más. Empezó el mandato tímido y lo va a terminar sin corbata, como ayer. Vílchez no le aguanta ni una a la oposición, a pesar de que fuera de las refriegas políticas se lleva la mar de bien con Antonio Muñoz, portavoz adjunto del PSOE, lo que provoca algunos celillos en las filas del partido en la que manda la “roja y decente”.
La concejal más solvente del gobierno, Asunción Fley, mandó literalmente a callar a la socialista Encarnación Martínez, que se sintió especialmente ofendida. Tanto que recordó sus estudios en un colegio público como prueba de su buena educación. Fley es la tecnócrata del gobierno, la que mejor gestiona, pero también la que menos paciencia tiene para aguantar las embestidas de una política en la que no mandan los números, ni las cuentas cuadradas, ni las hojas de cálculo, sino el marrulleo y los argumentarios prefabricados. Se ve que la crítica fácil y sin conocimiento de la materia le saca de sus casillas, como cuando le reprocharon que en Málaga no hizo falta un plan de ajuste. Ella se empeñó en recordar que la deuda del ayuntamiento de la capital costasoleña era infinitamente menor que la del sevillano. Cuando Fley razonaba, Martínez no paraba de cuchichear. Fley se hartó. Elevó la voz. Mucho y con contundencia (con prepotencia, según la dolida edil socialista): “¿Se quiere usted callar?” En el Corral del Conde hubo pelea… ¡Bulla, bulla!
Ayuntamiento.
La oposición se echó encima de Zoido cuando el alcalde aprovechó un punto del orden del día sobre un reconocimiento de crédito para presumir de la cancelación del Plan de Ajuste y felicitar a la delegada de Hacienda y a todos los funcionarios. El presidente del Pleno tuvo que suspender la sesión y convocar a la junta de portavoces. Una cuestión formal provocó otra pelea de corral. El presidente del Pleno, que antes de la paralización había rogado al alcalde que se ciñera al orden del día, mantuvo el criterio en la repentina junta de portavoces, lo que mereció el posterior y público elogio envenenado del portavoz del PSOE.
La mañana estuvo trufada, además, por las interrupciones que provoca cada protesta de los trabajadores, tradicionales ya en el Salón Colón. Un sindicalista de la policía local de chaqué para reclamar pagos pendientes, los de Mercasevilla, los jubilados…. Mientras son desalojados de la sala, los expulsados siguen protestando y recuerdan aquellos días de vino y rosas en los que Zoido se presentó como el alcalde del empleo. Otros la toman en sus gritos contra Gregorio Serrano. El alcalde afea a los concejales de la oposición las sonrisitas que esbozan mientras los policías hacen su trabajo y les recuerda que en el mandato anterior también ocurrían estas protestas.
Salón de oros para un debate político metido en chatarra. Ellos se pelean en el interior. En el exterior, la ciudad sobrelleva los últimos bochornos de septiembre, ajena al meritorio pueril de las listas electorales y a las intrigas de baja estofa. Otros bochornos durarán hasta mayo.
Ayuntamiento.

Las mejores visitantes del Ayuntamiento

Carlos Navarro Antolín | 27 de febrero de 2014 a las 12:50

hermanas de la cruz
Los viandantes de la Carrera de San Jerónimo confiesan ante las alcachofas que no tienen ni zorra idea de que en el hemiciclo se celebra el Debate sobre el Estado de la Nación. El público ignora. O se hace el ignorante. Ojos que no ven, debate del que te libras. Habría que meter las alcachofas y preguntar a pie de calle sevillana por las diez horas de Pleno de ayer. Nadie habla del dragado, ni de la ordenanza de la circulación, ni de la reforma local, ni de las atarazanas. ¿Hay o no hay trabajo? He ahí la cuestión, piensa con la calavera en la mano (In ictu oculi) uno de esos sevillanos de minoría que acuden a los plenos. Porque al igual que hay hermandades minoritarias, casi desconocidas y al borde de la extinción, existe un selecto ramillete de ciudadanos que no se pierde un Pleno, como esos sevillanos mirones de obras, paseadores de la planta baja de grandes almacenes e incluso usuarios de las líneas circulares de Tussam, que nunca tienen fin del trayecto.
Entre tanto discurso previsible y de carril, entre tanta votación carente de sorpresa, entre tanta intervención leída y tanta respuesta aprendida, la planta alta del Ayuntamiento recibe la visita de una clase de alumnas del colegio de las Hermanas de la Cruz. Una pareja de religiosas (símbolo de la mejor Sevilla dual), una decena de menores y un veterano profesor que explicaba el patrimonio pictórico que ahora se relanza mediante proyectos megalómanos. Pasan las religiosas y sus alumnas. Silencio. Son las monjas de una compañía que en 2012 declinó el título de Hijas Predilectas de Sevilla.
–¿Hermana, eso es verdad?
–Llamó un señor muy amable en nombre del alcalde. Le dijimos que no, que nosotras no queremos premios, que ya sentimos todos los días el reconocimiento de Sevilla.
Se marchan escaleras abajo cuando viene a la memoria aquella confesión telefónica. Dentro se cruzan los reproches, la sucesión de bostezos y la vigilancia de los policías de paisano. Las sirenas del exterior claman contra los recortes. El teléfono interroga: “¿Ha ocurrido algo serio en el Pleno?” Sí, han estado las Hermanas de la Cruz. Predilectas sin título. Auténticas por vocación. Ellas sí que son conocidas por los sevillanos si les meten la alcachofa.

Báñez se apunta al silencio

Carlos Navarro Antolín | 18 de junio de 2013 a las 0:01


La ministra de Trabajo se ha hecho de la sevillanísima cofradía del silencio, con minúscula por supuesto. Ayer no admitió preguntas de los informadores tras presentar un convenio sobre empleo juvenil marcado por las generalidades y las vaguedades propias de las iniciativas embrionarias. La convocatoria oficial era en la sala de gobierno del Ayuntamiento, donde suele comparecer el alcalde, que se sienta siempre en la misma mesa que los periodistas. Demasiada proximidad, debió pensar alguno de los asesores de comunicación de la señora Báñez. Demasiado cerca de la taleguilla de su carrera política el pitón de la pregunta por los hermanos imputados en Mercasevilla. Demasiada incomodidad. Por eso la cita se trasladó improvisadamente al Salón Colón, donde entre la mesa principal y los asientos de la prensa hay tantos metros cuadrados como para acoger las bancadas de los 33 concejales de la corporación municipal y la mesa de las actas, dejando además espacio para el libre tránsito como cualquier calle del centro antes de la invasión de bicicletas y veladores.

A la ministra la vimos de lejos, sin catalejo, como se veían a los curas en misa antes del Vaticano II, debidamente distanciados y con un cordón carmesí de eso que llaman protocolo pero que recuerda al que colocan los porteros con pinganillo en la oreja de las discotecas pretenciosas. Báñez soltó el blablablá trufado de alguna perlita: “Sevilla es esta tarde la capital europea del empleo juvenil”. ¿Mande? Y tras un derroche de naderías se marchó por la puerta más alejada de la ubicación de los informadores. Para evitar el canutazo, pegó un bandazo. O una espantá. La próxima vez podría comparecer por el plasma de Rajoy. Seguiría sin cumplirse la ley de transparencia, pero se ahorraría la luz que gastan las arañas del Salón Colón, las mismas que Soledad Becerril iba siempre apagando cuando paseaba por la casa cuando era alcaldesa.

Barranca, el ausente en el balance de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 23 de mayo de 2013 a las 5:00


¿Dónde estaba el Defensor cuando Zoido hizo su balance? No nos referimos al Cura Chamizo, que estaba el martes almorzando con el socialista Alfonso Rodríguez Gómez de Celis en El Copo y al que ya le están buscando sustituto. A Chamizo se lo buscan, no a Celis. Aunque si La que Manda en el PSOE pudiera, ya le hubiera buscado también sustituto a Celis, ¿verdad Alfonso? Pero no nos desviemos de la ruta, que el Defensor al que echamos en falta en el Salón Colón no fue al cura que más visita el Cairo (el bar, no la capital egipcia), sino a José Barranca, el Muy Incómodo Defensor de la Ciudadanía que canta las verdades del barquero en su informe anual que lee ante el Pleno en los diez minutos recortados que le concede Landa, ¿pero anda o no anda este Landa? Ojú.
¿Se olvidó la derecha de invitar a Pepebarranca a un acto tan preparadísimo? Ponemos cara avinagrada de Mouriño: ¿Por qué? Si estaban todos los gerentes de las empresas, con Jesús Maza por delante, recién lesionado y todo, yendo el hombre con las muletas que le van a dejar sin chaqué y sin farol de mano junto a la Custodia el Jueves de Corpus. Si estaban varios directores generales, incluido Joaquín Peña, al que ya le han perdonado que un día osó presidir el PP de Sevilla sin la bendición del aparato. Si estaban los directores de distritos, el personal de confianza del Alcázar, el gerente de Urbanismo, Petronio de las caracolas cartujanas; el gerente de la Agencia Tributaria que puso el PSOE y que el PP ha respetado, estaba hasta el concejal Pepelu con nuevo look de ejecutivo de Banesto tras haber acompañado a la carreta de Sevilla Sur con estética de jornalero del SAT… Qué mala pata que no vimos al bueno de Pepebarranca, el comandante de Caballería que cuenta los baches de la calle Cuna, que atiende a quienes reclaman el piso que les prometió Zoido en campaña, que le echa lo que hay que echarle para decir que la Policía Local no es amable con el ciudadano, que asume tantas tareas ingratas desde la independencia. Jugábamos a buscar a Wally en los oropeles del Salón Colón y Wally no estaba. Sería que andaría por la bulla de los codazos de los agradadores del poder, pero no lo vimos. Cosas de la miopía, de la que últimamente hay una oleada de casos en la Sevilla donde nadie ve nada. ¿Pues no dijo el presidente del Consejo que no vio la que se montó entre Los Panaderos y La Lanzada? ¿Pues no dijo la autoridad eclesiástica el día del vía crucis fallido que no había visto la salida desafiante del paso de Torreblanca? No vimos a Barranca como no vemos a los inversores que han de llegar a la ciudad, que deben ser como los del celebérrimo Pregón, inversores que vienen “pero nunca pasan”. El alcalde explicó las ausencias de Gregorio Serrano y Asunción Fley, apagando fuegos en Fibes; agradeció la labor de los diez mil trabajadores del Ayuntamiento, destacó la tarea de algunos gerentes que se encontraron telarañas empadronadas en las cuentas, se hartó de referencias personales, siguiendo su estilo campechano; pero, ay, no dijo nada de Barranca. ¿Lo han borrado del mailing? ¿Será que no ha elaborado un informe de 109 folios sobre los problemas de la ciudad? ¿Serán acaso los fríos que emite el ventilador del poder cuando está escocido? Será que nos afecta la miopía que asuela la ciudad.