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Las setas y yo

Carlos Navarro Antolín | 10 de enero de 2015 a las 5:00

setas
A Monteseirín no le gusta que Sevilla, tan desmemoriada siempre, olvide en el breve tiempo de un trayecto de tranvía quién hizo posible su transformación urbana. El ex alcalde tiene interiorizado que sus grandes logros han sido capitalizados por la derecha inmovilista, rancia y consagrada a las fiestas mayores que a sus ojos representa el PP de Zoido. Ayer se reunió en un almuerzo con quienes considera artífices de la construcción de las setas de la Plaza de la Encarnación. Acudieron el ex concejal de Urbanismo Alfonso Rodríguez Gómez de Celis; el ex gerente de Urbanismo, Manuel Marchena; el secretario municipal, Luis Enrique Flores, y dos directivos de Sacyr con los que mantuvo la interlocución durante la polémica obra: Mariano Peláez y Antonio Belmonte. Sólo falto el profesor universitario Manuel Rey, último delegado de Urbanismo de Monteseirín, aquel edil que trasladó su despacho de la Cartuja a la misma Encarnación para el seguimiento diario de las obras.

Monteseirín está cada día más orgulloso de las setas. Sus setas. Zoido no las ha intentado derribar nunca, como quizás hubiera querido el ex alcalde para confrontar su modelo de modernidad frente al modelo de ciudad anclada del PP. A Monteseirín le revuelve las entrañas que el Ayuntamiento de hoy publicite el Metropol en vídeos destinados a la captación de turistas y que hasta Zoido haya posado en sus alturas para alguna entrevista periodística.

Quizás falta poco para que Monteseirín escriba Las setas y yo, sus memorias reivindicativas sobre un gobierno con una duración propia de un pontificado. Tal vez ocurra simplemente que el pueblo, siempre novelero, ha hecho suyas las setas, como las coplas cuando triunfan. Aunque haya coplas que dejan jirones en el alma de imposible costura.

Golpes de maza

Carlos Navarro Antolín | 10 de octubre de 2013 a las 5:00

* Oído en la Plaza Nueva. “José Antonio García Cebrián está subiendo su cotización dentro de IU, tiene buena imagen por su labor eficaz en la Consejería de Fomento y Vivienda desde su puesto de número dos, volcado en el plan para llevar los carriles bici a todas las áreas metropolitanas de Andalucía. En el post-torrijismo que necesariamente se avecina, puede tener un papel destacado. Recuerda que no era un figura del agrado de Antonio. Y Antonio cuenta ya los telediarios y se ha comprado la tarjeta de Tussam para que le salgan más baratos los viajes en tranvía hasta los juzgados del Prado”.

* Confirmadísimo en la Gerencia de Urbanismo. Las mesas altas que Robles Laredo colocó para un privilegiado cóctail en plena Plaza de San Francisco no contaban con ninguna licencia municipal. La cuestión es si existe algún tipo de bula, porque de otra forma no se entiende que cada dos por tres se combinen lámparas, mesas bajas, mesas altas y otras estructuras en la vía pública sin que nadie intervenga para hacer cumplir las ordenanzas, cuando a muchos bares de los barrios los traen fritos si colocan sin licencia una televisión para dar los partidos de fútbol.
Local cerrado en Avenida
* Movimientos en el comercio. Hard-Rock Café se interesó ante Urbanismo por el local de la Avenida del edificio Santa Lucía, de lo cual hay documentación oficial, pero está apurando las opciones de hacerse con uno, ya reformado, en la misma zona, que abarataría la operación. El Caballo deja la calle Antonia Díaz y se muda a Adriano, al local que acogió Jara y Sedal. Un importante empresario, emergente y con muy buenas relaciones con el alcalde, ha comprado la casa de Antonia Díaz donde ha estado El Caballo todos estos años.

* Movimientos en la hostelería. La Azotea abrirá negocio en Mateos Gago, donde la saturación de veladores es incorregible. Y en la Avenida, milla de oro del café y los helados, ya hay un primer caído. El establecimiento Ferreti, que ha estado cuatro años nada menos que en la privilegiada esquina con Santo Tomás, ha echado el cierre. Vean la foto y compruébenlo.

* Ocurrido hace una semana en el establecimiento hostelero de la planta alta de las setas de la Encarnación. En la reunión estaban un ex altísimo cargo de la Junta de Andalucía, un ex alto cargo municipal con escaño en el Parlamento y el presidente de una importante federación deportiva. La conversación no tardó en derivar en la figura de la presidenta de la Junta de Andalucía, a la que si no le hicieron un traje faltaron pocas costuras. Cuentan que ese presidente tuvo que pedir moderación en unas opiniones que, por otra parte, sus contertulios nunca han ocultado en cuantos foros y tribunas públicas han frecuentado. ¿Tendrán ya constancia en San Telmo de esa aviesa charla? ¿Quién se ha ido la lengua? ¿Quizás para ganar un match-ball ante La Que Manda?

Los azulejos de la debilidad

Carlos Navarro Antolín | 20 de junio de 2012 a las 13:56

Si usted quiere hacer obras en su casa, tiene clara la mejora que busca y dispone del dinero y de la paciencia para realizarlas (tengas obras y las acabes), no tiene más que tirar para adelante. Si usted gobierna con 20 concejales más el apoyo de un delegado digital, cree necesario colocar unos azulejos en Triana con fines turísticos, tiene la convicción lo suficientemente madura como para anunciarlo en una rueda de prensa y dispone del dinero necesario, no tiene más que tirar para adelante. Pero, ay, si resulta que a la más mínima protesta da marcha atrás y apela de pronto al “consenso” y a la “necesidad de abrir un diálogo”, corre los riesgos de dar sensación de debilidad, de no tener criterio o de no haber hecho bien las cosas desde el principio, pues cabe preguntarse por qué no se abrió ese “proceso de diálogo” como paso previo. Monteseirín nunca se planteó parar la obra de las setas y abrir un proceso de diálogo cuando arreciaban las críticas por la cuestión estética y por el derroche de dinero en ese cateto cuerno de la abundancia de la Encarnación. No tuvo complejos ni antes, ni durante, ni después. Y gobernaba en coalición. Cuando se abre un proceso de diálogo, la cosa tiene toda la pinta del “creemos una comisión para no solucionar el problema y echarlo a dormir.” Política de siesta, se llama. A la mínima voz de ¡zape!, el gato del gobierno se escurre por la gatera. Por unos meros azulejos que no son precisamente feos y que, además, tienen el efecto disuasorio de las pintadas. Anda que si las setas hubieran sido al menos la mitad de estéticas que estos azulejos…

Las ‘setas’ de Pepe Gotera y Otilio

Carlos Navarro Antolín | 18 de noviembre de 2011 a las 10:54

Y eso que el entonces delegado de Urbanismo mudó su despacho a la misma Encarnación con el pretexto de vigilar el día a día de las obras, porque el señor Rey (Manuel) sabía que cuando se meten albañiles en casa hay que estar encima de ellos, que el ojo del amo engorda el caballo. La chapuza en la terminación de las escalinatas de las setas es similar a la picaresca del alumno marrullero que el día antes del examen prefiere perder el tiempo fabricando la chuleta antes que en aprenderse los últimos temas. Como dijo aquel: ¡si era más fácil hacerlo bien! Estas setas son de Pepe Gotera y Otilio, porque ya me dirán qué botón de muestra de profesionalidad es eso de colocar el firme de las escaleras desnivelado para que a las primeras lluvias haya que coger la fregona (pepita) para achicar el agua. Y eso que nos hemos dejado cien millones de euros, cien, de las arcas públicas en pagar este grito de Münch de la arquitectura moderna, también llamado mamarracho con goteras en el catálogo apócrifo de la arquitectura civil contemporanea de la ciudad. Luego dirán que es la intolerancia de la Sevilla eterna, rancia, casposa, retrógrada y, por supuesto, fasha, mu fasha… ¡Pero si se trataba de colocar bien niveladas las losetas para impedir la formación de charcos! Y ni eso. El nivel se lo dejaron en casa. Porque usar el nivel es cosa de fashas… Menos mal que mudamos el despacho del delegado de Urbanismo a pie de obra. Ese despacho lo enviaba yo tal como está al Museo de Artes y Costumbres Populares con un letrero para los turistas: Desde aquí vigiló el delegado de Urbanismo la ejecución de la obra que costó al Excelentísimo Ayuntamiento más de cien millones de euros y que en sólo cuatro meses lleva más de 60 reparaciones por las negligencias manifiestas en el proceso de construccción. Dios conserve la vista al edil y a todos sus sucesores.