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Las conexiones andaluzas con Pablo Casado

Carlos Navarro Antolín | 24 de julio de 2018 a las 5:00

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AVE de regreso a Sevilla en la tarde del sábado. El tren va cargado de militantes andaluces del PP, todos sorayistas. Han perdido. Entre ellos hay sevillanos. También hay compromisarios del Puerto de Santa María, San Fernando y Valverde del Camino. Hablan o, mejor dicho, largan sin saber que el periodista escucha. Conversan entre ellos y también por el teléfono móvil. “¡Yo he votado a Soraya, pues claro! Pero Casado ya es mi presidente. Y que venga rápido a Valverde a por unos botos, ¡porque sin botos de Valverde no se puede ser presidente del Gobierno!”. Huele a destilado combinado con refresco de naranja.  Los de Cádiz están apesadumbrados, lucen pulseras del partido. “Al final han hecho lo que critican, un pacto de perdedores para que no gobierne la ganadora”.

Tarde noche de ese mismo sábado. Arranca la Velá de Santa Ana de Triana. El equipo de Casado, con inteligencia, hace llegar al PP de  Sevilla mensajes de tranquilidad. Van dirigidos a la estructura provincial. Se reciben con agrado porque los rumores sobre un posible intento de derribar la candidatura de Beltrán Pérez habían comenzado. Todo indica que eran fruto de euforias mal digeridas. Ninguna candidatura peligra. 

Mañana del lunes. Pablo Casado es entrevistado por Carlos Herrera. El nuevo presidente confirma la candidatura de Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente regional del partido, para las próximas autonómicas. Moreno ha estado claramente a favor de la candidatura de Sáenz de Santamaría, pero también conoce a Casado desde hace años. Ambos estuvieron en sus respectivas bodas. En la misma entrevista radiofónica, el nuevo líder nacional del PP añade ya su cuota al aludir a la necesidad de contar con dirigentes que hasta no hace mucho tiempo han sabido ganar elecciones y han gobernado con eficacia. Tanto el PP regional como los aparatos provinciales entienden el mensaje con rapidez. Con Soraya de presidenta hubieran tenido libertad absoluta para confeccionar las listas electorales, pero ahora toca aceptar las inclusiones que vengan sugeridas (impuestas)  del nuevo aparato de la calle Génova. El caso más llamativo en clave andaluza es el de Juan Ignacio Zoido, que ya cuenta, como mínimo, con un asiento en el comité ejecutivo nacional. Zoido ha sido la cuota cospedaliana andaluza en el equipo de Casado. El ex alcalde de Sevilla bien puede ser ese perfil de dirigente al que alude Casado: ha ganado elecciones con contundencia hasta no hace mucho tiempo. 

Con Zoido habrá que contar para las listas electorales, eso se da por hecho en el aparato regional y provincial. Él se ha asegurado su puesto al Congreso de los Diputados, distinto es que su influencia pueda ir más allá de garantizarse la continuidad de propio escaño en Madrid.

Y no hay que olvidar que Casado también se refiere a la ex alcaldesa de Fuengirola, Esperanza Oña, que sonó muchas veces, más por fuera que dentro del partido, como posible candidata a la Junta. Todo se prepará por si Moreno se da el trastazo en las autonómicas. Y ojo al ex ministro Margallo, ya en el comité de Casado, que el domingo ya proclamaba en televisión que no se podía prescindir de perfiles como el de la andaluza Fátima Báñez. 

Soraya no ha ganado. Pero lo peor para el PP regional y para el PP de Sevilla hubiera sido la victoria de María Dolores de Cospedal, que ni siquiera pisó la capital durante los días de campaña de las primarias, ni en el período de la segunda vuelta. El PP andaluz, el sevillano y el de varias provincias más han apoyado a Sáenz de Santamaría, pero no han mostrado animadversión contra Casado. 

Un compromisario sevillano se lamentaba en la tarde del sábado, mientras el AVE se detenía en Ciudad Real: “No hemos ganado porque, sencillamente, la guerra nos cogió en un bando y no en otro. Somos de Sevilla. Y Sevilla apoyó oficialmente a Soraya”.

En Sevilla hay calma tras unos primeros momentos de zozobra que provocaron espantás repentinas sin esperar a la lectura oficial del resultado. Hay muy buena relación con Javier Maroto, uno de los grandes casadianos de Génova. Sevilla fue la primera provincia en acoger su Ruta Social. El jefe de gabinete del político vasco, Rafael Laza, es el gurú de Beltrán Pérez, su asesor electoral, el creador de sus lemas de pre-campaña, el conocido como Panoramix del ‘palomar’. La presidenta provincial, Virginia Pérez, fue personalmente a recoger a Casado a la estación del AVE cuando el hoy presidente vino a hacer campaña en un acto en la sede regional. Ambos se comunican directamente por teléfono. Se respetan. Y en la provincia de Sevilla, por cierto, hay un pueblo que en las primarias apostó con claridad por Casado: Mairena del Alcor. A título particular hay un sevillano del centro y militante por el distrito de Los Remedios que está muy bien colocado con respecto a Pablo Casado. Se trata de David Antequera, del equipo de Adolfo Suárez Illana cuando el hijo del gigante de la Transición se presentó a las elecciones de Castilla La Mancha en 2003. Antequera entró en el plenario del congreso junto a Casado en la tarde del viernes. No era por casualidad. 

Tampoco hay que olvidar al concejal sevillano Alberto Díaz, mano derecha de Zoido y con hilo directo con Cospedal, que ha logrado sitio en la Junta Directiva Nacional de Casado. 

La noche de las vísperas de las votaciones, el PP sevillano convocó una cena en la Taberna O’donnell a la que acudieron miembros de todas las corrientes. Estuvo Ricardo Sánchez, alcalde casadiano de Mairena del Alcor; el compromisario de Los Palacios, también de Casado, y el de Utrera, que apoyaba a Cospedal y viró a Casado. La presidenta, al término de la cena, brindó para que saliese quien saliese elegido el sábado, ganara “el PP de España” y prometió que el PP de Sevilla “cerraría filas” con el elegido. 

Es cierto que hubo ausencias (ni Arenas ni Zoido acudieron) pero también fue una nueva demostración de que la formación en Sevilla ya hizo los deberes de integración tras el polémico congreso provincial de hace ya más de un año. Es esta circunstancia la que hace que Sevilla genere respeto. Ahora mismo es una provincia que, pese a las fuertes divisiones exhibidas en su congreso, se ha comportado como un bloque compacto en las primarias. 

 

Arenas sale del burladero y apoya a Soraya en las primarias del PP

Carlos Navarro Antolín | 2 de julio de 2018 a las 12:55

LOCAL-POLÍTICA-PP-PRIMARIAS

FUE en Almería, la primera vez fue en Almería, ay Javié. Como la sevillana de Salmarina, célebre por la película de Saura para el 92, pero cambiando el topónimo y el ay chiquilla por el incombustible Arenas. El lince de la política andaluza estaba agazapado en su particular coto de cara a las primarias. Sabíamos de sus movimientos porque está fichado como buen lince protegido, pero no se dejaba ver. ¿Dónde está Arenas?, preguntaba la militancia con cierto morbo mientras veía cómo los ex ministros iban tomando posiciones en favor de los candidatos. Pero de Javié nadie decía nada. Todos callaban. Silencio, se pregunta por Arenas. Pues está con cualquiera, decían, menos con Cospedal. Y estará por encima de todo con quien resulte ganador. Después del fiasco de Feijóo se daba por hecho que Javié estaría con Soraya, aunque también sin perder la interlocución con Pablo Casado, que ya se sabe la capacidad del andaluz de conectar con los jóvenes, sobre todo si le recuerdan a su dilecto Beltrán Pérez. Pero no había ni una foto, ni un tuit que levantara acta de las preferencias de Arenas. Veíamos al fiel escudero Antonio Sanz, vicario general del arenismo en Andalucía, arropando a la ex vicepresidenta por las calles de Málaga junto a Moreno Bonilla (“Llamadme Juanma”) y un Elías Bendodo peregrinando en botines. Pero nada de Javié, convertido durante unos días en una especie de ausente de oro como, de hecho, estuvo en el período previo al polémico congreso del PP de Sevilla. Nunca se le vio apoyando a Virginia Pérez de forma expresa, aunque todos sabíamos por el humo (cigarro rubio) dónde estaba el fuego…

A la presidenta provincial, por cierto, la hemos visto naturalmente con Soraya, pero también con Cospedal en Tomares (Me colé en una fiesta) y con Pablo Casado en la sede regional.

La ausencia de Javié ha sido una constante en estas primarias hasta el pasado domingo. Fue en Almería, ¿dónde iba a ser tratándose de Arenas? La primera vez fue en la Almería dorada. No en Sevilla, a la que Arenas tiene más jindama que un torero a los autobuses que van para Cádiz: Los Amarillos. O hasta más miedo que la propia Cospedal, que para su acto sevillano prefirió Tomares a la propia capital. Qué tendrá Tomares, qué tendrá el turrón.

Arenas apretó los dientes el domingo, salió del burladero y aplaudió a Soraya en Almería. Lo hizo a cazadora abierta, que es el grado máximo de apoyo en el código particular de Javié, mucho más importante que el apretón de mejillas o el medio abrazo, que es el que se da solo con los antebrazos.

Pues ya sabemos con quién está Javié. Por fin. La verdad se nos ha revelado como una luz cegadora. Dicen que las ocho provincias andaluzas están divididas de cara a las primarias. Pero en realidad son nueve. Arenas es la novena provincia andaluza en el mapa del PP, como en tiempos de la España de la UCD era Murcia. Fue en Almería, la primera vez… Ay, Javié.

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Rajoy busca enganche

Carlos Navarro Antolín | 8 de abril de 2018 a las 5:00

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EL éxito de un acto en Sevilla es que se quede gente fuera de la convocatoria. A Rajoy le organizaron una cuchipanda el viernes por la noche en el Museo de Carruajes bajo el pomposo título de un encuentro del presidente del PP con la “sociedad civil andaluza”. El jefe del Ejecutivo se movió entre los enganches con esa parsimonia, esa serenidad y esa paciencia que son marcas de su heráldica particular. Daba la mano con la izquierda por una lesión en dos dedos de la derecha. Rajoy es la serenidad pura en un corrillo, es ese señor que da gusto encontrarse en el ascensor y cambiar impresiones sobre el clima, es el secretario idóneo para la comunidad de propietarios. Hacendoso, cumplidor, gris y perseverante. Que hay que ir a la cuchipanda de Juan Manuel Moreno, se va. Que hay que saludar y alternar, se saluda y se alterna. Estuvieron algunos de sus ministros: unos con más ganas, otros con menos. A estas alturas no hay caretas. La de Empleo, Fátima Báñez, fue la única que expresó alegría. Siempre se mueve como pez en el agua por Sevilla. Zoido compareció notoriamente cansado. Cospedal y Soraya acudieron con estilo desenfadado y con el tiempo justo. La de Defensa tenía prisa porque la esperaban en el restaurante La Raza para participar en una cena con los componentes de la delegación castellano-manchega. El ministro Nadal andaba por allí, pero en Sevilla es poco conocido. Casi lo confunden con el metre. Montoro fue el último de los ministros en marcharse, anduvo con el perfil bajo, de tapadillo, pero pasándoselo bien a juzgar por el tiempo que permaneció en el sarao. Todos los demás ministros hicieron rabona. Arenas (Javié) estuvo el tiempo preciso. Llegó, fichó y llevó al abogado Moeckel hasta los dominios de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría: “Soraya, éste es Moeckel, el tío que querrían fichar todos los partidos”.

En esa “sociedad civil andaluza” que Moreno Bonilla logró reunir para cumplimentar a Rajoy estaban algunos clásicos del tío vivo local, esa atracción que gira y gira y donde siempre suben y bajan los mismos… ejemplares. El concepto de sociedad civil es tan amplio (y difuso) que permite meter de todo. Curiosamente no estaban algunos de los empresarios andaluces que figuran entre los de mayor facturación de España, según la última clasificación. Tampoco estaban las cofradías. Sí estaban Juan Ramón Guillén, Miguel Gallego, Manuel Contreras, Francisco Herrero, Francisco Arteaga, Jorge Paradela, Ricardo Pumar, etcétera. El alcalde de Carmona llegó con rostros amables como Pansequito, Raúl Gracia El Tato (“Al aparato”, respondía cuando se le llamaba por teléfono) o la pintora Nuria Barrera, siempre oliendo a Quizás (Loewe), una especialista en los tonos azules, azules como los de este PP teñido de cierta melancolía estos días. No corren buenos tiempos para la gaviota reconvertida en encina tras su paso por el laboratorio de Arriola. Rajoy necesita nuevos enganches. El ambiente de la recepción distaba mucho de la de 2011, celebrada en el Real Alcázar. La euforia actual, cuando se escenifica, está muy forzada. Lo de la Cifuentes ha dolido. En privado se reconoce que no se termina de salir de un entuerto cuando el partido se mete en otro. “Presidente, al menos tiene usted la mano izquierda intacta, que es la que mas necesita”. Y Rajoy se ríe por educación mientras musita una suerte de “chichichí”, que en realidad es un “sí, sí, sí”.

El pintor Ricardo Suárez habla de Arte y de la romería del Rocío con Báñez, la ministra de Huelva, como le gusta proclamar a su jefe de gabinete. Juan Ávila es el único alcalde de la provincia de Sevilla que asiste a la recepción. “También es el único que tiene un Parador”, apunta alguien para justificar su presencia. Santiago León, teniente de la Real Maestranza, se lleva bien con Beltrán Pérez, aspirante a la Alcaldía. Los dos son taurinos. Los condes de Peñaflor se despiden a una hora prudente. El encargado del cátering, Miguel Ángel, se hace una foto con el presidente. Soraya se ha ido. Zoido también. De Arenas no queda rastro. Eladio, un amable camarero, sigue atendiendo con la misma diligencia que en el primer minuto. En el exterior cae una lluvia fina sobre la ciudad. Sólo falta una melodía de violín para cuadrar una escena trufada de cierta melancolía que nadie admite en público, pero sí en privado. Entre los invitados emerge la figura colosal de Antonio del Castillo, padre de Marta. Le agradece a Moeckel un artículo que publicó sobre su hija hace unos años. El senador Toni Martín es el alguacil de la plaza, el ojo que todo lo ve, el que apunta con la mirada quienes van saliendo de la cuchipanda. Moreno Bonilla sonríe. A la portavoz parlamentaria Carmen Crespo no le gusta oír una coletilla sobre su jefe: “Llamadme Juanma”. Por el gesto se le nota la desaprobación, pero ya se sabe lo que dijeron en Cádiz: “¡Viva la libertad!”.

El empresario Miguel Gallego se hace fotos con el presidente del Gobierno con numerosos testigos de la escena: el periodista Fernando Seco, Juan Carlos Hernández Buades y María Luisa Ríos (CEU-San Pablo), Julio Cuesta (eternamente Cruzcampo) y ese largo etcétera que hace la melé en torno a los grandes personajes del poder. Virginia Pérez, presidenta del PP sevillano, se mueve de corrillo en corrillo. Hay pocos políticos locales. El aforo es limitado y se ha ajustado mucho la lista de invitados. Incluso hay quien da en la diana: “No hay bulla, pero aquí hay más gente que invitados”.

El presidente se ha ido y nadie sabe como ha sido. Hay algunos peinados de peluquería que encajarían en la cafetería de la Guerra de las Galaxias. Esta derecha ya no es la que era. En el umbral, que no en el dintel, se fuma a resguardo de la lluvia. Alguien envía un mensaje: “¿No viene usted a la recepción del presidente”. Y al rato se recibe la respuesta: “Yo he ido a lo de Ciudadanos con los autónomos”.

Eladio rellena con amabilidad algún último catavino de manzanilla. Los enganches aguardan sus jacos. La Feria está próxima en todos los sentidos. El PP está cansado. También necesita que tiren de su carro. Los escándalos son como la lluvia fina. Terminan calando y aparecen los estornudos. Y entonces hay que pedir un pañuelo. Y tener mano izquierda. “Chichichí”.

La olla exprés del PP sevillano

Carlos Navarro Antolín | 7 de febrero de 2017 a las 5:00

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LA vicepresidenta del Gobierno está triste. ¿Qué le pasa a la vicepresidenta? Dicen que suspiró en Málaga el pasado sábado al echar en falta al ministro del Interior en la reunión de trabajo sobre la ponencia política que el PP llevará al congreso nacional. Juan Ignacio Zoido hizo rabona. No estuvo junto a Soraya Sáenz de Santamaría, ni junto a Javier Arenas, autor del documento sobre política autonómica y administración territorial, ni junto a Cristóbal Montoro, ese socialdemócrata a juicio de Esperanza Aguirre, ni junto a Fátima Báñez, la ministra de Empleo que ha salido políticamente reforzada nada menos que después de hacer una polémica reforma laboral, ni junto a un tal Feijoó, que gobierna Galicia sin oposición que le rechiste, ni junto al malagueño Juan Manuel Moreno Bonilla (“Llamadme Juanma”), que preside el partido en Andalucía. Zoido los plantó a todos, pese a que el cartel era de Domingo de Resurrección. ¿Dónde estaba Zoido? Pues apostó por estar en Espartinas para presidir la inauguración de la nueva sede del partido en esta localidad. Si es que el ex alcalde de Sevilla como disfruta es de alcalde. No lo puede remediar. Es como el torero que va de paisano y la gente dice: “Mira, ese señor que va por ahí tiene todas las hechuras de un matador de toros”. O el que monta a caballo y luce las piernas arqueadas:“Aquel otro parece que acaba de salir de las cuadras de Pineda”. Pues uno ve a Zoido y dice:“Es el alcalde de España, alcalde por los cuatro costados”.

Zoido apostó el sábado por algo mucho más divertido que oír a Javier Arenas hablando sobre política territorial. Qué horror, otra vez la vuvuzela de Cataluña. Los sábados están hechos para el hombre. Apostó por posicionarse una vez más en la guerra interna que vive el PP sevillano, fracturado entre oficialistas (Cospedal, Zoido, Juan Bueno) y manijeros (Arenas y Los Pérez: Virginia y Beltrán). El ministro prefirió la micropolítica. Para colmo, Espartinas está fuertemente dividida. En la localidad aljarafeña, otrora un bastión del centro-derecha hispalense, se reproduce de forma palmaria el enfrentamiento que sufre el PP de la capital. El presidente, Domingo Salado, va por libre. Y el secretario general, Javier Jiménez, no tiene reparos en denunciar la actitud de su presidente ni en una carta dirigida a los altos mandos del partido, ni desde la cuenta oficial de la formación en tuiter. Los manijeros de Espartinas denuncian que todo un ministro del Interior ha inaugurado una sede en su domicilio particular y se quejan de que no rinde cuentas de la gestión del partido en las instancias debidas.

Espartinas no es cualquier pueblo para el PP. Espartinas era todo un estandarte hasta hace año y medio. Era el único municipio con peso para el centro-derecha cuando el PSOE barría en cada cita electoral en el 90% de los municipios. Hoy ese estandarte se ha deshilachado y su posición la juega ahora Tomares, donde gobierna con reiteradas mayorías absolutas el senador José Luis Sanz, y en parte Carmona, donde Juan Ávila mantiene el bastón de alcalde acariciando la mayoría absoluta.

Espartinas es más que una olla exprés para el PP de Sevilla en vísperas del congreso nacional. Es un frente abierto, descarnado si se atiende a la propia difusión del conflicto que han hecho sus protagonistas. Zoido prefirió Espartinas porque sabe que el control político del PP de Sevilla es absolutamente clave para su futuro después de ser ministro. Y todo político piensa en su futuro desde el primer día en que se estrena en un cargo. Zoido no puede consentir que el PP sevillano quede en manos de los manijeros después del congreso provincial que se celebrará este mismo año. Por eso hace rabona en un debate de altura y prefiere los asuntos domésticos. Ya lo demostró cuando asistió a una reunión técnica sobre los criterios de elección de los compromisarios. En Espartinas están tirando a dar. Y el soldado Zoido ha elegido trinchera de nuevo. Qué sevillano es eso de aplicar la ausencia o presencia, según la conveniencia.

Cameron con melva

Carlos Navarro Antolín | 12 de mayo de 2015 a las 5:00

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Borbolla se encendió en los estudios de la Cope en la campaña del 95 cuando Rojas-Marcos le arreó de lo lindo al vincularle a los GAL. “Yo con usted no voy ni a coger monedas”, se defendió el socialista tras ser acusado de tener las manos manchadas de sangre. Quince años después, el candidato del PSOE a la Alcaldía no se salta ni mucho menos el código ético en el debate que tuvo lugar en los estudios de la SER, pero se convierte en un cervatillo en una sabana política poblada de fieras. Juan Espadas elogió doblemente a su rival. Quizás lo hizo para ganar credibilidad y marcar distancias del pimpampún y el y tú más que alejan al ciudadano de la política actual. Pero el camino elegido fue, cuando menos, revelador. Espadas reconoció expresamente que Tussam ha salido del agujero negro en el que esta empresa municipal estaba sumida. Hasta dos veces lo admitió. Ydespués definió al alcalde como una persona con la que se iría a tomar una cerveza y unos caracoles, pero a la que nunca votaría. Es sabido que uno de los mayores actos de libertad está en elegir a los compañeros de aperitivo, almuerzo o cena. Yen esas horas de ocio nadie se la juega con malas compañías o gente poco fiable. A Espadas le faltó decir que se quedaría con el coche usado de Zoido. O que dejaría sus hijos a cargo de Zoido durante todo un fin de semana. Ni en sus mejores sueños creía el actual alcalde que iba a escaparse tan poco erosionado de un debate al que acudió con cierta desgana y dando síntomas de no llevar preparado los temas. Zoido salió vivo, como reconocían por mensajes de telefonía móvil algunos votantes confesos del PSOE. Y Zoido estuvo regular, como admitían muy en privado algunos de sus asesores peperos. Yno hay peor calificativo en Sevilla que decir que alguien está “regular”, que dicho en cuestiones de salud es que le están preparando al interfecto la papeleta de sitio en el cortejo de La Canina. En Sevilla es preferible estar malísimo antes que estar regular.

La gran baza del PP es el Reino Unido: que se equivoquen todas las encuestas que coinciden en que no se superan los 13 concejales en el mejor de los supuestos y obtener un resultado incontestable a lo Cameron con melva. La baza del voto oculto es el asidero de los chicos de Zoido. Nadie ha visto una foto de todos los miembros de su candidatura en torno al jefe. ¿Recuerdan aquella instantánea tan original que se hicieron los 33 componentes de la lista de 2011? Alcanzamos el quinto día de campaña sin que haya foto de familia, tal vez porque los parientes no se encuentran precisamente para descorchar ni una botellita de Dubois. Sevilla no es Londres. Pero es la ciudad de la esperanza en unos tiempos en que está feo decir que se vota al PP, como estaba poco decoroso prometer el voto para el PSOE aquel 20 de noviembre de 2011.

Zoido acabó el debate y se fue a recibir a la vicepresidenta del Gobierno. Soraya Sáenz de Santamaría venía de hacer la ruta de Espartinas y Gines. ¿Y quién la había guiado por los pueblos de esta provincia maldita para el PP? Nada menos que Javier Arenas, el cual ya no figuraba en la comitiva cuando tocó la hora de la capital. Ahuecó el ala. Sabido es que Arenas no quiere saber más que de pueblos esta campaña. El turronero se abstuvo de pasar calor por Rioja, Sierpes yVelázquez, que son los dominios de Juan Ignacio, Juanito para Arenas en otros tiempos felices. No estaba Arenas, pero sí su vicario en la tierra: Antonio Sanz, delegado del Gobierno en Andalucía. Arenas siempre tiene conectado el radar.

Soraya se tomó la cerveza de mediodía en La Flor de mi Viña, donde hubo corte de chacinas variadas (salchichón incluido) y generosidad de ensaladillas con banderillas de melva, que para eso negoció la comanda en la barra el alcalde de Mairena del Aljarafe y diputado nacional, Ricardo Tarno. Espadas no estuvo, a pesar del interés que mostró por tomarse la cerveza con el alcalde. Alrededor de la canutera estaban también Felisa Panadero, Juan Bueno, Alberto Díaz (el jefe de gabinete con prelatura de lista electoral), Gregorio Serrano, Curro Pérez, Beltrán Pérez, Rafael Belmonte, etcétera. Alguien que pasaba por allí sentenció una verdad, pero con un desliz en la identidad de la protagonista: “ConAlfonso Guerra de vicepresidente no se cabía en el bar. Esta Cospedal no tiene tirón”.

Tussam estaba en la ruina. A Tussam la metió en números rojos un concejal socialista llamado Blas Ballesteros, penitente de la Hiniesta que cargó de cruces a Monteseirín. Zoido le ha metido a la empresa transferencias por un tubo. Yel gerente ha conseguido la paz social. Si había una sociedad municipal que condicionaba los presupuestos municipales era la de transportes. YEspadas, en un error de libro, le hizo a Zoido el pasillo del campeón al proclamar el éxito del gestión del alcalde más carente de gestión. Espadas se metió un gol en propia meta cuando más fácil tenía poner en jaque al alcalde de los 20 concejales. Moraleja: al subir al autobús en hora punta conviene agarrar la cartera. Zoido esboza una sonrisa británica. Pero Sevilla no es Londres. Ni tiene autobuses de dos plantas. Y Borbolla y Alejandro viven ahora mucho mejor.

Golpes de maza

Los sondeos del PP. Zoido maneja sus propias encuestas desde el pasado enero. Ycoinciden con los datos de otras prospecciones. La mayoría absoluta está perdida, según unos resultados que se van actualizando con los denominados tracking, que son sondeos de una cantidad reducida de llamadas telefónicas en áreas muy definidas en las que se tiene especial interés: en lugar de volver a hacer dos mil llamadas, se hacen doscientas. Las encuestas internas del PP dejan la mayoría absoluta a una distancia de tres concejales. Pero el PP confía en remontar. Hay tiempo, dicen, y opciones reales de conseguir quince. El único plan es seguir potenciando la presencia del alcalde en las calles: estar en todos los distritos e, incluso, más de una vez en alguno de ellos.

Soraya y los medios. Llamó la atención que la vicepresidenta eligió la provincia en lugar de la capital para hacer declaraciones a los periodistas, por lo que Zoido perdió su imagen en el telediario nacional a la vera de una vicepresidenta ante las alcachofas mediáticas.

Esa camiseta… Ocurrió en la preferia. La caseta del PP acogió la copa para los militantes. Uno de ellos lució una camiseta antigua con leyenda en favor de Zoido, pero que había tuneado para la ocasión. Aludía al puesto 18 en el que concurre Carmen Ríos, la delegada del distrito Los Remedios,. Yremataba la queja con un “¡Tequiyá!”. Está claro que el el hombre considera ese puesto un reconocimiento cicatero para con su delegada..

¡Por fin ha llegado! Ahora es cuando la campaña se pone emocionante. Hemos dado con el vellocino de oro de todo período electoral. Estaba escondido en el programa electoral del PP, ¿cómo no nos habíamos dado cuenta? Lleva un título orginal, nunca antes empleado:“Revitalización del Guadalquviir”. Y un arranque de los que enganchan al lector. Ojo a la literalidad:“El río Guadalquivir ofrece un caudal inmenso de oportunidades como nuevo motor de reactivación económica, creación de empleo e impulso al cambio del modelo productivo”. Lo del caudal nunca lo habíamos leído antes. Lo del motor es de premio literario. Yel cambio de modelo productivo es para partirse la camisa. Ahora sí que somos felices.

Beltrán, el concejal Cillit Bang

Carlos Navarro Antolín | 26 de junio de 2012 a las 19:33

La tableta del portavoz del gobierno local, el profesor Pérez, en su prédica de los viernes de precepto en el Laredo, que resulta una cita mucho más amable y risueña que las de Soraya desde la Moncloa en el canal 24 horas de TVE, tiene ya un competidor estético en claro avance en la Plaza Nueva. El portavoz Pérez mete el dedito en el ipad que da gusto. Y el otro Pérez del gobierno, Beltrán, se ha aficionado a convocar a la prensa en el llamado salón comedor, donde no se yanta porque este gobierno anda corto de jamar pese a que alguno tiene dados dos golpes más de bimba que hace un año. Beltrán se remanga la camisa y se hace la foto en ese salón comedor junto a sus alcaldes de barrio y parece el mismo Obama en el despacho oval. El ala oeste de la Plaza Nueva. Qué foto más estudiada, qué diagonales, qué composición barroca, qué juego de brazos, qué corbata más natural en su caída y en su nudo, qué cruce de miradas, qué señores más serios…Y todo para anunciar 40.000 reparaciones en los barrios (¿barrios que perdimos?) por valor de 400.000 euros. Pero cáspita, si están cuadradas hasta las cifras. Qué casualidad, qué redondo todo. A este Beltrán del salón comedor sin manjares sólo le falta la llave inglesa de Pepe Gotera y Otilio, la gorrita y vámonos para los barrios, señora, que yo le arreglo el bache de la puerta de su casa en un santiamén. En el reparto de caramelos, fíjense que este concejal en versión Cillit Bang prima los distritos Este y Cerro Amate, donde curiosamente dicen que el PSOE recupera apoyos, que se llevarán 90.000 euros en reparaciones. El que menos, el de Los Remedios, con sólo 24.300 euros, que es el distrito electoral donde el PP recibe más votos en toda España. ¿Vuelta de tuerca a la estrategia de la micropolítica o el mismo complejo de siempre del centro-derecha? Currito, dale al dedito. Y con Beltrán, los baches se van en un bang.