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La otra Susana

Carlos Navarro Antolín | 18 de marzo de 2015 a las 5:00

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Solo una macroencuesta interna con datos preocupantes podría explicar desde una perspectiva lógica el desbarre de la candidata del PSOE en el segundo debate. Pero nada indica que haya lógica donde todo apunta a que hay una cuestión puramente emocional e instintiva. Susana Díaz incurrió en varias desaplicaciones, que diría el chileno Cantatore. No dejará de ganar las elecciones el próximo domingo, pero el salto a Madrid se la ha puesto carísimo. Será la lista más votada en Andalucía, pero ha podido perder algunos puntos en ese voto sociológicamente conservador que no le hace ascos a una opción socialdemócrata, sobre todo en tiempos de caída en picado del PP y del auge de opciones como Podemos. El juego destructivo de la presidenta (con continuas interrupciones), la exaltación del ego que revela inseguridad (“La presidenta soy yo”) y el situarse por encima de los demás (invistiéndose como moderadora para conceder la palabra a su principal oponente), trufado todo con elevaciones de tono y con una gesticulación más propia de una tertulia en una asociación vecinal que de alguien con altura institucional, deja por los suelos la imagen que ella misma se había labrado con todo mérito durante año y medio. No se vio a la Susana consultada por el Rey en plena operación de relevo en la Jefatura del Estado. No se vio a la Susana embaucadora de empresarios y líderes sociales en foros de Madrid y Barcelona. No se vio a la Susana que recibe a Botín en San Telmo, o que improvisa buenos discursos en cenas de relumbrón ante personalidades de primera fila. Se vio, más bien, el perfil de aquella agreste estudiante que logró ser delegada de curso con el paso de los años tras varios intentos y a base de agarrar el micrófono y alentar a la masa. Se vio, más bien, a la Susana Díaz que se enojaba con los compañeros que no cumplían los acuerdos para hacer puente y seguían acudiendo a clase. Se vio, más bien, a la Susana Díaz de la distancia corta, aquella secretaria de organización implacable a la hora de poner orden en las filas internas o de tensionar a todo un gobierno local desde la sede del partido.

La tosquedad de la presidenta fortalece a Moreno Bonilla entre los suyos, lo que no es poco para un candidato que no generaba entusiasmo en sus propias filas. El líder regional del PP ha sido el primero en hacer aflorar a la otra Susana. A muchos socialistas sevillanos no les extrañó el perfil exhibido por la presidenta, unas formas desconocidas por la gran mayoría. Sí les chocó que ese perfil apareciera cuando menos falta hacía, cuando siendo la ganadora en todas las encuestas bastaba con mirar a la cámara, hablar de Andalucía sin necesidad de parecer la dueña de la región (ay, los políticos y su sentido patrimonialista de símbolos e instituciones) y sonreír una y otra vez. Los nervios, sobre todo semejante muestra de nervios, sólo se pueden explicar por disponer de una preocupante macroencuesta interna o porque de forma inexplicable ha retornado a los años de juventud, cuando agarraba el micrófono y aparecía ese tosco perfil que valió para ser delegada de curso, pero que puede ahuyentar cierto voto moderado y poner muy cuesta arriba la escalada a la Moncloa.

Pablo Alfaro iba de rojo

Carlos Navarro Antolín | 17 de marzo de 2015 a las 5:00

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Llegó como una ola de espuma roja, con la sonrisa de catálogo y preguntando por Rajoy hasta en dos ocasiones. Inundó el amplio y luminoso vestíbulo de Televisión Española. Susana Díaz irrumpe y llena los espacios, se sabe aliada de las cámaras y se come los escenarios. La estrategia estaba clara desde el principio: aludir a Rajoy para ningunear a Moreno Bonilla. Rajoy no deja de acudir a Andalucía esta campaña: “¿Seguro que no me voy a encontrar ahí con Rajoy?”, preguntó risueña ante el alchafoeo que la recibió mientras señalaba la dirección que conducía al plató del debate:“Tengo que gobernar hasta el domingo. Y el lunes tendré que seguir gobernando. Soy el único candidato que tiene esa responsabilidad”. Unos llaman seguridad a esta entrada. Otros, una muestra de soberbia.

Los asesores del PP avisan raudos por teléfono móvil: “¡Rajoy, señala a Rajoy!” Reconocen que la idea es buena, pero no hay cambios de estrategia de última hora. Ni una rectificación, se opta por mantener la hoja de ruta: intentar sacar de sus casillas a la presidenta para que se vea su verdadero “estilo”, la palabra clave: “En toda España, se tiene que ver en toda España cómo es de verdad esta señora”. Moreno Bonilla llega a los estudios, sonríe a lo profiden y luce terno oscuro con corbata verde de lunares miarmera. En el PP justifican el look pescaíto de la Feria: “¿Por qué no? Triana no tiene dueño”. Maíllo fue el primero en llegar, pero no generó mucha expectación, salvo en la señora de la limpieza, que sacó el teléfono móvil para hacerle una fotografía. Los candidatos se refugian hasta las diez. Los del PSOE ponen el acento en el interés repentino de Rajoy por el Sur y en que incluso dará un mitin en Valencia en la jornada de reflexión para asegurarse los totales de televisión a menos de 24 horas de la apertura de urnas en Andalucía.

Comienza el debate. En Canal Sur había cerveza en la máquina expendedora. En Televisión Española, ley seca. Hay bocadillos y botellas de agua para los informadores profesionales. Una gentileza. Un cartel en el acceso a las dependencias sindicales advierte: “Aquí no se grita”. ¿Una premonición? Silencio. María Casado empieza amable. Moreno Bonilla juega a perfil moderado, a suavón que quiere provocar sin que se note. Es el participante más próximo a la moderadora, lugar de privilegio según los sesudos expertos. Antonio Maíllo no provoca esta vez ninguna risa en la sala de prensa.

Susana Díaz es fiel a su perfil. La marca soy yo. Y juega a lo Pablo Alfaro, mete el pie y corta la jugada con la justificación de que el candidato del PP miente. “Cada vez que mienta le voy a interrumpir”. Juez y parte. Runrún en la sala de prensa con las interrupciones de Susana Díaz, mucho más en clave de mitin que en el debate anterior. Los peperos son un emoticono sonriente cada vez que la presi eleva el tono de voz y obliga a parar el cronómetro: “Desbarra a la primera y es cuando sale su forma de ser”.

La presidenta provoca otro runrún cuando se permite la licencia de ejercer de moderadora y consentir que Moreno Bonilla pueda seguir haciendo uso del turno de palabra:“Continúe, continúe. Vengaaa, vengaaa… Continúe”. Yhasta se permite una advertencia: seguirá interrumpiendo el debate cada vez que oiga una mentira.

Aún quedan bocadillos en la caja. Ydebate en la televisión. Maíllo echa en falta educación en los representantes de los grandes partidos, pero acto seguido les dice que tienen “mucha cara”. Moreno Bonilla propone eliminar el aforamiento de los diputados andaluces. Maíllo dice que a buenas horas… Y denuncia que Díaz y Moreno se dan “puñaladitas” y juegan al dúo Pimpinela.

Moreno Bonilla se reviste de Conde Draco y cuenta las veces que es interrumpido. Cuanto más sale Pablo Alfaro, más se reviste de víctima el candidato del PP: “Los andaluces le van a dar una cura de humildad”. Aplausos en los camerinos del PP. Caras largas en las del PSOE. Las máscaras de la tragedia griega. Había bocadillos, como en los mitines de Felipe y Guerra de los ochenta. Y dos autobuses en la puerta de TVE, uno de cada partido. Bocadillo y autobús, pan y circo. Pablo Alfaro iba de rojo. Moreno Bonilla, de trianero.
Sev.

Maíllo generó las risas, la cerveza el estruendo

Carlos Navarro Antolín | 10 de marzo de 2015 a las 0:07

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MARIO Jiménez hizo de Moreno Bonilla en los ensayos del debate a puerta cerrada que la presidenta ha realizado en las jornadas previas. El líder del PP andaluz tiene sus dos apellidos completos para Susana Díaz: “Señor Moreno Bonilla”. No le dijo Juanma en todo el debate, como reza en los carteles. Juanma fue el que más se movió en el plató en los diez minutos antes del inicio que los tres candidatos tuvieron que convivir, siempre muy formal, con el botón superior de la chaqueta abrochado. Los pasos perdidos del pepero frente a un Maíllo con la vista ida o una Susana Díaz que tan pronto estaba tras su atril como desaparecía del tiro de cámara para alguna consulta de última hora.

La presidenta fue la que más séquito llevó a la sede de Canal Sur. Llegó a pie tras dejar aparcado el autobús de campaña y ser recibida por la cuadrilla de partidarios con el correspondiente vuelo de banderitas. Juan Cornejo y Enrique Cervera se subieron a la terraza cartujana a fumar durante el descanso. Joaquín Durán, director en funciones de Canal Sur, cumplió con el rito del pitillo en la puerta. En esa misma puerta de la sala de prensa había una encargada que hacía preguntas raras al recién llegado: “¿Por qué partido viene?”

Juanma, de azul oscuro con corbata verde Andalucía. Maíllo, de oscuro, camisa blanca y cuello abierto. Y la presidenta, de rosa fucsia y a lo Julio César, en tercera persona con el latiguillo implacable. “Esta presidenta garantiza…” “Esta presidenta está en condiciones de…” “Esta presidenta asegura…” Las risas en la sala de prensa las provocó Maíllo y sus reacciones para exigir el sitio del que le privan los dos grandes partidos (y las encuestas): “¡Yo aquí empiezo a ver el pimpampun de siempre!” Yhasta estuvo en reverendo cuando conminó a sus compañeros de debate a “pedir perdón”. La presidenta generó carcajadas cuando instó al líder del PP a revelar si las cuentas del dinero no invertido en política de empleo las había hecho con la “cabeza o con la calculadora”. “Sé sumar”, respondió.
Moreno también tuvo sus banderas de bienvenida en la puerta al grito de “¡Presidente, presidente!”. Pero no debe tener muy interiorizada su condición de posible presidente, porque dijo que Susana Díaz se irá muy “probablemente” de la Presidencia de la Junta de Andalucía como hizo Chaves cuando dio el “portazo”. Primera lección, el líder la oposición es el más interesado en un debate. Ayer ganó en proyección quien no llegaba al 50% de grado de conocimiento antes de la cita a tres en televisión. Segunda lección, el líder de la oposición debe creerse su condición de candidato ganador. Ayer se evidenció que la percepción de victoria no anida en su interior. Si Susana se irá es porque seguirá siendo presidenta. Así lo evidenció el candidato del PP.

Las máquinas expendedoras de la sede de Canal Sur tienen la botellita de agua a 35 céntimos de euro. Yofrecen cerveza. “Vamos a tomar alcohol porque esto no hay quien lo aguante”, se oye. La presentadora, Mabel Mata, suelta la mejor frase del debate para algunos cuando alude (denuncia) la “rigidez” impuesta por los tres partidos al pactar las reglas.

El taxi lleva el 105.1 en el dial. Maíllo emplea el término “longui”, denuncia la “pringue de corrupción” que lastra a los dos grandes partidos y suelta un lugar común: “Nadie es perfecto, nadie lo es”. Amén. A Moreno Bonilla casi se le escapa un “semos” en vez de un “somos”. Y la presidenta refiere Águilas (Murcia) para establecer una comparación, el pueblo de Pablo Noguera, secretario del cardenal Amigo.

Y se fueron del plató los hijos de. El hijo de emigrantes, el hijo de autónomo, la ahijada del fontanero… “¿Usted cómo es de derechas siendo hijo de emigrantes”, preguntó Maíllo a Moreno Bonilla. Y la sala de prensa se rió. Maíllo puso la nota de gracia para los informadores profesionales.

No sabemos si Mario Jiménez sacó en los ensayos la foto de Susana con Chaves y Griñán, como hizo Juanma. Al final olía a cerveza como si de un bar mal ventilado se tratara. Cada vez que caía una lata, un estruendo impedía oír a los hijos de. La cerveza es al debate lo que el pan a las penas.

Monteseirín, el ausente

Carlos Navarro Antolín | 10 de noviembre de 2014 a las 5:00

PSOE Susana Díaz, Pedro Sánchez, Juan Espadas, y Verónica Pérez en Sevilla
A Pedro Sánchez le presentaron el sábado en Fibes a Manuel del Valle, aquel alcalde de ruán que se quedó sin vivir como tal la Exposición Universal. Al secretario general del PSOE le han dicho que Del Valle es un alcalde socialista de cuya gestión hay que estar orgullosos, hay que sacar pecho y presumir de los destellos que aún perduran. Está claro que el tiempo lima las aristas. Del Valle parece un invitado en sepia en el escenario rojo del actual PSOE. La memoria, siempre selectiva, se torna breve cuando se trata de la política. Juan Espadas agradeció desde el atril su presencia en el acto con el que los socialistas sevillanos quieren coger carrerilla para aspirar a una Alcaldía en manos aún de Zoido, un político de capa que como Juan sin miedo no le teme a Podemos.

Espadas se sintió tan fuerte –o tan fiel a la estrategia marcada– que reivindicó la herencia socialista, más allá de los agujeros económicos, las facturas falsas, los desfases presupuestarios de las obras y los atentados estéticos en lugares claves del conjunto histórico. El candidato socialista a la Alcaldía pareciera que, por fin, iba a dejar los complejos fuera, iba a descartar esa media salida del portero que siempre, siempre, acaba en gol; iba a dejar de admitir con pusilanimidad los fallos de los gobiernos anteriores, iba a hincarle el diente a ciertas irregularidades del gobierno actual, que hay asuntos en los que el toro de las sonrojantes contrataciones de gerentes en fundaciones subvencionadas se lo han mandado al corral… ¿Por qué ese temor y ese exceso de prudencia ante casos tan evidentes, esa oposición al ralentí, ese decir las cosas bajitas para no molestar? Ay, la que le hubieran dado a Torrijos con todo merecimiento si lo trincan de delegado de Asuntos Sociales subvencionando fuertemente a una entidad que acaba de contratar a su cónyuge de gerente.

Pues estábamos ilusionados con un Espadas renovado que, por fin, estaba dispuesto a reclamar la herencia socialista. Ynada menos que en un acto con los altos mandos del partido, con eso que se llama Ferraz, dicho con mucha insistencia en la zeta final, aunque lo de la zeta suene malamente. Dijo Espadas: “¿Deuda? Yo veo equipamientos e instalaciones de las que disfrutan hoy los sevillanos y que hicieron otros socialistas, mientras que el actual alcalde ha obtenido superávit en las cuentas porque no ha gastado un euro en la gente”.

¿Han oído?”Otros socialistas” Ahí quedó. Allí estaba Del Valle, sentado en lugar preferente como jarrón chino del socialismo hispalense, al que se le invitó a saludar. ¿Pero por qué no estaba el alcalde socialista que ha gobernado doce años la ciudad? ¿Acaso ha habido algún alcalde de algún partido que haya gobernado tres mandatos consecutivos la ciudad? ¿Oes que la herencia a la que se refiere Espadas sólo la dejó Del Valle? Ah, claro, quedespués de Del Valle pasamos a Alejandro (con la jota bien aspirada, con fuerza), de Alejandro a Soledad y de Soledad directamente a Zoido… No hay más alcaldes socialistas. ¡Sólo Del Valle! En la rampa de lanzamiento de Espadas, sólo estaba don Manuel entre los antiguos alcaldes de Sevilla, como un viejo profesor entre tanto joven aparato, como un recuerdo de la antigua escuela, como un testimonio venerable. A Alfredo Sánchez Monteseirín no le invitaron a ocupar una silla junto a Del Valle. Tanto hablar Espadas de la herencia, que en el PSOE lo han interiorizado, han reducido a Monteseirín a la condición de “causante”, que es como se llama jurídicamente al espichado que deja bienes y deudas. Monteseirín es el ausente de Fibes, como el régimen tuvo su ausente. Debe haberle ocurrido como a Manuel Garrido, el compositor nonagenario, autor de las Sevillanas del Adiós entre muchas otras letras celebérrimas, que dejó uno de los mejores titulares de la prensa local de los últimos años: “Ya no me llaman, creerán que me he muerto”.

Monteseirín hace tiempo que ya se pasea por Sevilla sin aguantar miradas aviesas. El 12 de octubre hasta fue al cierre de la temporada taurina en la Real Maestranza. Pero está visto que en el PSOE aún incomoda su presencia en ciertas fotografías, no vaya a ser que tenga que dejar las llaves y el móvil antes de cruzar bajo el arco de seguridad de los juzgados. Espadas no quiere posar junto al ex alcalde, pero sí lo hace abierta y generosamente con Del Valle. Monteseirín aún tiene que coger pátina y tornar su perfil al blanco y negro para que su partido lo perdone y le retire el carro de la nieve.

–Alfredo, no te he visto en Fibes. ¿Te han invitado?

–No. Se les habrá pasado.

Tampoco estuvieron Chaves ni Griñán, todos esos “otros socialistas”. Lo dicho, tanto hablar de la herencia, que ya no lo llaman. Habrán perdido el móvil. Yhan puesto el disco de las Sevillanas del Adiós, pero sin que se muera nada del alma. Política.

Moreno Bonilla, Lampedusa en el PP: Becerrita y el atrio macareno

Carlos Navarro Antolín | 15 de mayo de 2014 a las 17:36

DÍA ANDALUCÍA PARLAMENTO
Dicen las malas lenguas que Susana Díaz anda ya poniendo velas al santerío para que Moreno Bonilla sea el candidato del PP andaluz a las próximas autonómicas, porque ya hay quienes tienen dudas sobre su capacidad de aguante en el cargo. El malagueño se ha encontrado una sede regional en la que cuesta un mundo romper inercias, efectuar cambios sustanciales y crear nuevos hábitos. Dicen también que Juan Ignacio Zoido anda buscando esos dos o tres proyectos empresariales que le den fuste a su mandato más allá de cifras gélidas sobre la reducción de la deuda viva y el alto grado de ejecución del presupuesto, que las tiene; pero que también pone velas para que Juan Espadas repita como candidato. Qué cosas: la presidenta y el alcalde están encantados con su rival. Zoido no se parece en nada a Espadas, por mucho que en su día nos vendieran parecidos razonables. ¿Se acuerdan cuando los pérfidos diseñadores enfrentaban las fotografías y las venteaban por las redes, esquina Alfaqueque? Cuantísima maldad había en la pregunta que algunos sevillanos formulaban a sus amistades de fuera: ¿cuál de los dos es el señor malísimo del PP? Y la gente dudando. Espadas es el vecino formal y serio que en el ascensor te da los buenos días sin concesiones, se coloca de perfil y con una mano busca la llave y con la otra sostiene la talega del pan. Zoido te da los buenos días, te pregunta por la familia, te da la barrila con el fútbol, sale del ascensor, sostiene la puerta con el pie y sigue erre que erre con la charla. El éxito de los 20 concejales de Zoido fue ese pie en la puerta del Macpuarsa de turno de tantos bloques de vecinos de esos barrios de Dios. Por eso Urbanismo financia los nuevos ascensores en las barriadas, para que Zoido pueda poner el pie.

Por seguir con las diferencias y con los parecidos, hay que ver lo que se empieza a parecer a Arenas este chico nuevo del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla. Dicen que tiene estética de Siempre Así, pero cada día responde más y más a la factoría de Arenas en todo, menos en lo de las invitaciones compulsivas a comer. No cambia nada en el partido, cultiva las camisas celestonas con las mangas a media altura y se ha abonado rápido al atrio macareno, con Manolo García, y al restaurante Becerrita hasta en las noches de Feria, que se ve que el hombre no se ha entendido muy con el bullicio del albero. También en eso sale a Javié. En todo igualito que Javié, pero sin fotógrafos y sin abrazos con la lengua mordida y levemente asomada. A los únicos a los que se echa de menos de la etapa anterior del PP andaluz es a Los Rafaeles, Salas y Carmona, que antes salían con más frecuencia a denunciar tropelías de la Junta con sus papeles y sus guiones la mar de bien elaborados. A Los Rafaeles les han reducido la cuota de pantalla en San Fernando, con la de titulares que daban y lo bien que salían en ese minutillo raspado del informativo de Canal Sur. Pero por lo demás, ¿ustedes han notado algún cambio en la sede de la calle San Fernando? Que le pregunten a Manolo García y a Jesús Becerra. En el PP andaluz todo sigue igual. Así está de contenta Susana. Y así está de contento Zoido, que sigue poniendo el pie en la puerta del ascensor. Ascensores, más ascensores.

Los motores del poder

Carlos Navarro Antolín | 9 de enero de 2014 a las 5:00

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El éxito de un acto en Sevilla se mide por el número de gente que se queda fuera y por el número de coches oficiales aparcados en la puerta. Estas dos varas de medir nunca fallan. Si el Pregón de Semana Santa fuera en la Catedral en lugar del teatro se acababa el morbo del Pregón. Por eso el cofraderío de baranda y palco prefiere seguir yendo al teatro la mañana de tostada y del posterior tostonazo. El morbo siempre se escribe en latín: numerus clausus. Alguien tiene que arañarse para que otros puedan presumir. Cuanta más gente culebree en busca de una invitación, mayor cuota de éxito. El éxito del bar de José Yebra, entre otras causas, era que sólo tenía 24 vasos duralex, lo que obligaba al personal a esperar en segunda y tercera fila. Incluso a marcharse y vuelva usted más tarde. No hay nada menos morboso que la democratización de una convocatoria. Para triunfar hay que amputar. Y un acto que se precie tiene que tener mucho coche oficial reluciente en la puerta y mucho tío con pinganillo.
El desayuno informativo de Susana Díaz convocado ayer en la Fundación Cajasol fue un éxito rotundo. Pero no porque le haya tendido la mano a Zoido para futuros acuerdos de concertación social, que eso a Zoido (el pato cojo de la presidencia del PP andaluz, dicho en clave norteamericana) debe sonarle ya a lo que dijimos que hacía la monja cuando le restaba poco tiempo de convento. El éxito estaba simbolizado en los veinticuatro coches oficiales aparcados en la mismísima Plaza de San Francisco con sus correspondientes cuadrillas de conductores y tíos del pinganillo. Aparcados con una naturalidad pasmosa, con la misma naturalidad que el tío que todos sabemos coloca cuantos veladores considera oportuno cuando lo estima oportuno. Ya lo dijo el tango: con veladores o sin veladores, hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley. Ya se sabe que la Plaza de San Francisco, a la vera de la fachada plateresca del Ayuntamiento, es una zona de aparcamiento que los sevillanos usan a diario por las que hilan.
La verdad es que tal como está el PSOE en la actualidad, sin rascar poder territorial en España, no hay ningún otro de sus dirigentes que pueda presumir de tener a la puerta veinticuatro coches oficiales de consejeros y alcaldes de la provincia. Ni el mismo Rubalcaba, que cada día tiene más cara de portar un farol de mano en la Mortaja, ni por supuesto el único socialista que más allá de Andalucía preside un consejo de gobierno regional, que es el compañero asturiano conocido en su casa a esa hora tan popular del mediodía. Veinticuatro coches oficiales como veinticuatro caballeros que, según se dice, entraron en Sevilla acompañando a San Fernando en el culmen de la Reconquista. Y aparcados todos en la zona noble de la ciudad, en plena Plaza de San Francisco, donde no aparcan coches desde los tiempos de postales del colorín sesentero en que los alcaldes se elegían en el Aeroclub. Y como la derecha sigue llorando su particular cuaresma, recordada como el Waterloo de Arenas, el gobierno de Zoido mandó a los policías locales a multar a ese parque móvil oficial, donde fundamentalmente, por cierto, había marcas de alta gama como Audis y Mercedes. Pero ningún cuatro latas, porque el Papa Francisco no estaba, pese a que este Papa seguro que hubiera desayunado encantado con la presidenta que se pasa siete horas (sin Mario) de tertulia con monseñor Asenjo.
–¿Y no había ningún Clio?
–Clio es la musa de la Historia. Y la historia nunca se repite, siempre es la misma… En Andalucía.
Algunos conductores se marcharon buscando posada donde aparcar junto al Hotel Colón. Otros se quedaron en el sitio, aguantando la mirada del morlaco de la multa segura. La Junta debe al Ayuntamiento de Sevilla 14.000 euros por infracciones de tráfico, una minucia si se compara con los mastodónticos presupuestos de la Administración Autonómica, una vergüenza si se tienen en cuenta cuántas sanciones de tráfico hay que tener impagadas para deber 14.000 euros del ala. Lo importante es que el baranderío socialista llegó, desayunó, cumplió con La que Manda y se marchó en sus coches. Los hubo que se quedaron fuera. Y ninguno de los asistentes aprovechó el tranvía de Monteseirín. Ni la bicicleta de Torrijos. De los camellos de Zoido pegando mordiscos en la Alameda a los coches oficiales del susanismo imperante. Se trata de enseñar músculo. Y echarle jorobas.
Los Municipales multan a los coches oficiales mal aparcados en la Plaza San Francisco

La rebelión pendiente en el PP

Carlos Navarro Antolín | 6 de noviembre de 2013 a las 19:00

JUAN BUENO PRESIDE REUNION DE ALCALDES DEL PP
En la vida se topa uno con organismos que son verdaderos cantos a la importancia de las minorías, gente con personalidad suficiente para no sentirse menos por ser de un colectivo cuyos miembros caben en un taxi. Hay partidos políticos, hermandades, peñas, asociaciones, entidades y fundaciones sostenidos en su vida cotidiana por tres que pasaban por allí, entraron a tomar una cruzcampo y se quedaron para toda la vida. La hermandad de la Antigua o la de las ánimas de San Onofre son dos ejemplos de minorías de gran belleza y valor en la historia de las asociaciones religiosas sevillanas. En política hay un partido, el Partido Humanista, que es todo un clásico que siempre se presenta a las elecciones y del que hay que coger muchas papeletas en el colegio electoral para escribir por detrás durante todo el año. La función social y de protección del medio ambiente de esas papeletas es poco conocida. Cuantísimas libretas escolares o para apuntar números de teléfono se ahorran durante todo un año gracias a los mangazos de papeletas en los colegios electorales. Le echa usted una grapa a cincuenta o sesenta papeletas del Partido Humanista y, hala, a apuntar números de teléfonos a vuelapluma o los datos de la cita del médico. Otro colectivo muy selecto de cuya existencia supimos esta semana es el consejo de alcaldes del PP de la provincia de Sevilla.

-Oiga, ahí tiene que haber menos gente que en la nómina del Santo Entierro.

La verdad es que dicho así, sin anestesia, se queda uno algo perplejo, porque hasta hace bien poco los alcaldes de la provincia del PP podían ir hasta la sede regional en un cuadriciclo de los que se alquilan en el Parque de María Luisa y podían correr por los pasillos del aseo de la tabernita goletera de Peregil. La derecha siempre tuvo pendiente la conocida como rebelión de los catetos. El presidente del PP sevillano convocó al rimbombante consejo de alcaldes del PP nada menos que en la sede regional de la calle San Fernando, donde está la piedra llorosa de Javier Arenas (Aquí perdí Andalucía) y donde el salón de actos es muchísimo mayor que el de la sede provincial. Qué derroche de metros cuadrados, que servicios más lustrosos, qué agua más fresquita sale del bidón. Juan Bueno es como un Juan sin miedo, sin miedo a que se oyera el eco de su discurso en el salón donde citó a esos pocos alcaldes que tiene el PP en esas comarcas perdidas, héroes de la resistencia que ahora reciben la encomienda de bajar o congelar los impuestos, porque en materia fiscal siempre hay congelaciones al igual que las sequías siempre fueron pertinaces, los fumadores son empedernidos y los premios de lotería están muy repartidos. ¿Para cuándo una marca de frigoríficos va a patrocinar las ruedas de prensa de presentación de ordenanzas y campañas fiscales?

Por mucho que José Luis Sanz lograra duplicar las Alcaldías del PP en municipios sevillanos en 2011, que lo consiguió tras pasar de 224.580 a 333.136 votos, la cosa no está para salones muy amplios, para tanto dispendio de infraestructuras, mucho menos sin biombos que disimulen tanta loseta libre. El PP sevillano aún tiene que tapar los huecos y darle a los asientos de sus alcaldes más separación que a los nazarenos del Plantinar a la salida para que la música del primer paso no se mezcle con la del segundo. Viendo el consejo de alcaldes del PP en 2013 se evidencia que aún está pendiente aquella rebelión a la que se aludía en el partido en los años noventa. Escrito está que la Transición en Sevilla no estará cerrada hasta que el PP gobierne en Dos Hermanas o Pepe Lugo sea concejal en la capital, que es como el Marino Lejarreta de la política local, porque lo colocan al final de la lista y se va acercando poco a poco al acta de concejal con las dimisiones y huidas a Madrid, pero no termina de colgarse la medalla de edil. Al PP de Sevilla más le valdría usar los biombos. Y pisar el acelerador antes de que el efecto Susana (¿Cómo se llamaba el otro efecto? ¿Efecto Zoido?) los devuelva a organizar la copa de Navidad en la taberna de Peregil.

Golpes de maza

Carlos Navarro Antolín | 10 de octubre de 2013 a las 5:00

* Oído en la Plaza Nueva. “José Antonio García Cebrián está subiendo su cotización dentro de IU, tiene buena imagen por su labor eficaz en la Consejería de Fomento y Vivienda desde su puesto de número dos, volcado en el plan para llevar los carriles bici a todas las áreas metropolitanas de Andalucía. En el post-torrijismo que necesariamente se avecina, puede tener un papel destacado. Recuerda que no era un figura del agrado de Antonio. Y Antonio cuenta ya los telediarios y se ha comprado la tarjeta de Tussam para que le salgan más baratos los viajes en tranvía hasta los juzgados del Prado”.

* Confirmadísimo en la Gerencia de Urbanismo. Las mesas altas que Robles Laredo colocó para un privilegiado cóctail en plena Plaza de San Francisco no contaban con ninguna licencia municipal. La cuestión es si existe algún tipo de bula, porque de otra forma no se entiende que cada dos por tres se combinen lámparas, mesas bajas, mesas altas y otras estructuras en la vía pública sin que nadie intervenga para hacer cumplir las ordenanzas, cuando a muchos bares de los barrios los traen fritos si colocan sin licencia una televisión para dar los partidos de fútbol.
Local cerrado en Avenida
* Movimientos en el comercio. Hard-Rock Café se interesó ante Urbanismo por el local de la Avenida del edificio Santa Lucía, de lo cual hay documentación oficial, pero está apurando las opciones de hacerse con uno, ya reformado, en la misma zona, que abarataría la operación. El Caballo deja la calle Antonia Díaz y se muda a Adriano, al local que acogió Jara y Sedal. Un importante empresario, emergente y con muy buenas relaciones con el alcalde, ha comprado la casa de Antonia Díaz donde ha estado El Caballo todos estos años.

* Movimientos en la hostelería. La Azotea abrirá negocio en Mateos Gago, donde la saturación de veladores es incorregible. Y en la Avenida, milla de oro del café y los helados, ya hay un primer caído. El establecimiento Ferreti, que ha estado cuatro años nada menos que en la privilegiada esquina con Santo Tomás, ha echado el cierre. Vean la foto y compruébenlo.

* Ocurrido hace una semana en el establecimiento hostelero de la planta alta de las setas de la Encarnación. En la reunión estaban un ex altísimo cargo de la Junta de Andalucía, un ex alto cargo municipal con escaño en el Parlamento y el presidente de una importante federación deportiva. La conversación no tardó en derivar en la figura de la presidenta de la Junta de Andalucía, a la que si no le hicieron un traje faltaron pocas costuras. Cuentan que ese presidente tuvo que pedir moderación en unas opiniones que, por otra parte, sus contertulios nunca han ocultado en cuantos foros y tribunas públicas han frecuentado. ¿Tendrán ya constancia en San Telmo de esa aviesa charla? ¿Quién se ha ido la lengua? ¿Quizás para ganar un match-ball ante La Que Manda?

Mujer y verónica para el PSOE de Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 20 de septiembre de 2013 a las 5:00

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Se conocieron en las Juventudes Socialistas y formaron una piña que hoy perdura. Las tres personas del círculo personal de quien encarna el nuevo tiempo en Andalucía son el delegado del Gobierno de la Junta en Sevilla, Francisco Javier Fernández; el concejal Alberto Moriña, portavoz adjunto del grupo socialista y la parlamentaria Verónica Pérez. Cuando Giralda Televisión realizó en el primer semestre de 2011 una larga entrevista nocturna a Susana Díaz, los responsables del programa eligieron a una serie de personas claves en la vida de la política andaluza para recabar testimonios sobre su figura y que saliera su perfil más amable. Aparecieron desde el hermano mayor de la Esperanza de Triana, a la que Díaz pertenece como hermana, hasta uno de los dueños del bar Santa Ana, verdadero santuario de la hostelería del arrabal. Y del mundo de la política, la elegida fue Verónica Pérez. Cuando Susana Díaz ocupe por relevo natural la secretaría general del PSOE andaluz en el congreso extraordinario previsto entre diciembre y febrero, alguien de su máxima confianza deberá hacerse con las riendas del partido en Sevilla, donde se precisa algo más que un zamarreón para arrebatarle la mayoría absoluta a Zoido, una agrupación provincial donde aún se recuerdan cuáles son los efectos de una división entre los críticos y los oficialistas. Ahora se busca un perfil de mujer curtida en la vida orgánica. Y ahí encaja Verónica Pérez, de San Juan de Aznalfarache, hasta ahora consagrada al Parlamento de Andalucía y a las políticas de igualdad que el nuevo tiempo del PSOE andaluz pretende que sean una sus marcas registradas. Para el templo del susanismo en Sevilla ya hay sacerdotisa. Escrito está que es mujer y verónica. Y hay quien ve en San Juan de Aznalfarache una prolongación de Triana. Y Triana tiene peso en la nueva liturgia socialista.

Socialistas sentados, los nuevos linces

Carlos Navarro Antolín | 26 de julio de 2013 a las 18:26


La grey aclama a la nueva lideresa. Pero el tendido 7 se queda sentado. El cónclave proclama la apertura del nuevo tiempo, erigiendo arcos del triunfo decorados con las flores de la victoria. La victoria tiene la música de los vítores, la estampa de los abrazos y la foto del puño cerrado. En pie, todos en pie. Salvo algunos pocos, que como aquellos irreductibles galos resisten ahora… ¿y siempre? El Wally socialista que hay que buscar en la bulla que aplaude es el que se queda sedente… Y buscando, buscando, las redes escupen la imagen del morbo. Celis, Mir y Llorente no se levantaron a colocar la corona de laureles a la nueva lideresa mientras sonaba la música de la Champions League. El runrún estaba servido. Debía ser verdad lo que dicen que Celis vaticanaba en la previa del simulacro de primarias cuando le preguntaban cómo estaba. “Estoy muy bien. Y mejor que voy a estar”. Claro, Alfonso, mejor se está siempre sentado, sobre todo en la ciudad de los 10.000 veladores. Porque metido en la bulla ya se sabe que te pueden coger… la cartera. Celis es Wally en la coronación laica de Susana. Decían que Planas era el sparring que legitimaría a Susana Díaz, la joven de la quinta del 74 que FG dice que no conoce, como no conocía en tiempos a su sucesor, al que ubicaba en el extinto COU. Pero no, lo que legitima a Susana Díaz realmente es tener a tres señores sentados mientras la masa la saluda con palmas y olivos abriendo un nuevo período litúrgico. La oposición interna es un canario que conviene alimentar con cariño e inteligencia cada mañana, con su poquito de alpiste y su mijita de agua. Celis es importantísimo en este nuevo tiempo, una pieza fundamental. Celis es el nuevo lince de la Doñana de la calle San Vicente. Hay pocos y están en extinción. A partir de hoy queda inaugurado el Observatorio de Celis como herramienta imprescindible para el seguimiento de los socialistas sedentes. Voy a poner los documentales de los animalitos de La 2, que recuerdo uno en que la gacela conseguía zafarse de la manada de tigres.

-Oiga, ¿y ese documental no lo ponen en Canal Sur?