Archivos para el tag ‘UGT’

Rescoldos de una visita con silenciador

Carlos Navarro Antolín | 22 de abril de 2016 a las 5:00

FERIA.PEDRO SANCHEZ
“No, lo peor no fue que se nos avisara de la llegada del secretario general un día antes. Hicimos lo que pudimos, prepararle el encuentro con la presi en la caseta de la SER y la posterior visita a la de UGT. No está mal, ¿no? Te recuerdo que el aviso nos llegó la mañana del martes. Sí, ya sé que es un secretario general… Lo peor fue que cuando el hombre se bajó del coche junto a la portada y no había nadie para recibirle: ni de la Junta, ni del Ayuntamiento, ni del propio partido. Vamos, que si llega un poquito más temprano se cruza con el tío del hielo. Por eso me dicen que telefoneó a Gómez de Celis, que estaba por allí desde temprano por una reunión familiar y tardó dos minutos en llegar para que el hombre no fuera solo. A mí lo de Pedro Sánchez y Celis en Andalucía me recuerda cuando el Rey le preguntó a Suárez cuántos monárquicos había en España además de ellos dos. ¿Cuántos partidarios tiene Pedro Sánchez en Sevilla? Pues dos. Alfonso Rodríguez Gómez de Celis y… el propio Pedro Sánchez cuando en Sevilla está. Tienes razón, por mucho que nos llevemos mal con el secretario general, por mucho que le tengamos retirados los embajadores, no deja de ser eso: el secretario general de nuestro partido. Ni un selfie de la presidenta con él en la Feria, ni un selfie del alcalde, ni una visita a la Caseta Municipal. Y encima le ponen un plato de sushi en el aperitivo de la foto para general guasa de las redes sociales, donde se dedicaron a ampliar las fotos para que se vieran con claridad las viandas japonesas. Te reconozco que la cosa no salió bien. Faltó la cortesía debida. Alguien del aparato regional pudo ir a esperarlo a Santa Justa para llegar juntos a la portada. No costaba nada. Tampoco nadie de la Junta ni del gobierno de la ciudad lo acompañó a la caseta de la UGT. ¿Qué trabajo costaba arroparle un poquito? Pero, claro, si no lo puede ver por aquí ni en pintura, ¿cómo se le va a querer ver en plena Feria? Lo peor no fue el sushi ni el vacío que se le hizo, lo peor fue que el silenciador fue un clamor. Y creo que de eso ninguno salimos bien parado. Ni el que tuvo la ocurrencia de poner sushi”.

Tapas a un euro: volver a ser lo que fuimos

Carlos Navarro Antolín | 15 de octubre de 2014 a las 12:03

tapa un euro
Hubo un tiempo en que se despachaban tapas de ensaladilla a 25 pesetas en un bar de Los Remedios que se llamaba Tendido 5, en la calle con nombre de monja que tenía ambiente de pequeño infierno las noches de los sábados. La orza donde se guardaba aquella masa compacta de patata con abundante mayonesa y alguna lámina de atún extraviada recordaba necesariamente a los pollos de Simago. Por cinco duros de los antiguos se obtenía derecho a un cucharón bien despachado de aquella vianda, rebosante en el platillo y con escolta de dos picos gordos. Con un poco de suerte no había que arrascarse al día siguiente ni los antebrazos ni las corvas. Todo había sido digerido con éxito, prueba superada y hasta el siguiente fin de semana. Pasaron los años, llegó el euro y entró la locura. Quién no ha visto y aún sigue viendo tapas a cinco euros porque sí. Porque lo valen, sabe usted. Y se han pagado. Hay gente capaz de pagar cuatro o cinco euros por una tapa como hay gente capaz de comer esos rulos de queso frito, que luego pasa lo que pasa y los rulos siempre cantan en los análisis de sangre.
-Usted ha ingerido un excesivo número de rulos de queso frito y tiene que dejarlo inmediatamente. Son malísimos.
La consumación de la locura llegó a los menús de Navidad, donde lo normal era gastarse hasta 60 euros, diez mil pesetas del ala. Y algunas veladas hasta con actuaciones incluidas. Quien no aceptara semejante dispendio era tenido directamente como de la UGT, por lo del puño cerrado, que por lo demás no es buen ejemplo de austeridad, precisamente. Aún se recuerda el cruce de jamones como regalos personales en algunas cenas de instituciones que hoy están sufriendo para pagar el recibo de la luz. Los regalos también pasaron a ser bonos de viajes, sesiones de masajes y demás chirimbolos al alcance de cualquiera con un simple tarjetazo. No renuncie, usted puede permitírselo. Todo valía antes que sentirse señalado por no aceptar la nueva liturgia. Hasta hubo un caso de un padre que, cautivo de los delirios de grandeza de aquellos maravillosos años, propuso un fin de semana en una casa rural como regalo colectivo de fin de curso para la profesora. Todo se infló hasta dejar el billete de 20 euros en un papel mojado. El rulo de queso era el símbolo del esnobista que mejor resumía esos hábitos, la seña de identidad de quien despreciaba los usos de siempre, la orillada moderación, la denostada mesura.
Hoy se topa uno con mojones que son un aldabonazo, mojones urbanos que indican lo efímero de algunos hábitos, pizarras abatibles que cantan el retorno a los precios que perdimos. Hoy volvemos al cucharón y paso atrás. Tapas a un euro. El mojón informa de la corta distancia que hay entre lo sublime y lo ridículo, entre aquellos excesos de tapas a cinco euros y el reajuste obligado que vuelve a convertir en publicidad el despacho de tapas por solo uno. Sólo queda por saber si a la mañana siguiente hay o no que arrascarse. Pero ahí radica, en parte, la emoción que nunca debió perderse. Ni mucho menos despreciarse. Y nunca orillarse. En la ciudad de los cuatro mil bares, demasiados se emborracharon en la primera taberna.

UGT copia la estética del PP

Carlos Navarro Antolín | 10 de enero de 2014 a las 18:31

CARMEN CASTILLA, ELEGIDA SECRETARIA GENERAL DE UGT-ANDALUCÍA
Será el fin de las ideologías, será el mundo al revés, será una mera ironía del destino, será la teoría de los polos que se tocan, será la mala uva (o buena) del fotoperiodismo o será simplemente la democratización de las mechas rubias, como diría el perifrástico Torrijos. El caso es que uno se desayuna con la fotografía de la nueva secretaria general de UGT de Andalucía en pleno ad calorem tributado por sus compañeras y resulta que con tanta melena rubia y tanta mecha de peluquería no se sabe si realmente se trata de los parabienes de rigor tras el cónclave del sindicato filosocialista del puño cerrado o de una de esas fotos de cualquier edición del Rastrillo en el puesto de Las Canasteras de la duquesa de Alba. Prueben a enseñarle la fotografía a cualquiera de los que militan en esa legión de ciudadanos ajenos al día a día de la actualidad, hagan la pregunta como la hace el psicoanalista cuando exhibe esas figuras geométricas tan raras para sacar sus peregrinas conclusiones sobre lo bien o lo mal amueblada que tiene el paciente la cabeza.
–¿Usted qué ve en esta foto?
–Cuatro señoronas del PP.
¿Del PP? Sí, pero del PP de los años de Aznar y sus mítines con Norma Duval. Oh, lá, lá. Que no, que en UGT no le han copiado las formas al PSOE de Susana Díaz, en adelante La Que Manda, sino que han mimetizado directamente las de aquel PP de los noventa, el de las amargas victorias que reunía a las clientas de Nova Roma en los mítines del Parque de los Príncipes. Igual que te encuentras casi a diario a célebres socialistas en el puesto de Loewe del Corte Inglés del Duque, a Rajoy en el Cerro del Águila (¿O eso ya es el pasado?) o a Cayetano Martínez de Irujo de patrulla con Sánchez Gordillo, ahora toca pasar de las barbas y los kilos de más a las melenas rubias en el sindicato de la Puerta Real. ¿No hay cofradías de barrio que llevan en sus cortejos servidores con levitas propias de añejas cofradías del centro? La globalización todo lo marca. Hasta que salen las marcas blancas, aparentemente blancas. Y alguien dice que esa estética es magnífica porque sirve para centrar la imagen del sindicato, porque el éxito radica en no parecer lo que se es y en dar la imagen contraria al estereotipo. Entonces es que UGT ha fichado a Arriola. Ya salió otra vez el PP. Oh, lá, lá.