Archivos para el tag ‘Zoido’

Fley de dos y Landa sin suerte

Carlos Navarro Antolín | 4 de febrero de 2015 a las 5:00

Landa
LAS bolas están en el bombo. Tiempo de elecciones, la ruleta gira. Bolita, bolita, ¿dónde te pararás? Donde diga el aparato. En el fútbol siempre ganan los alemanes. Y en política siempre vencen los aparatos. Tiempo de elecciones, tiempo de cambalaches. ¿Irá Juan Bueno de número uno por Sevilla en las autonómicas? Si Bueno se va de la Plaza Nueva, un puesto de relumbrón queda libre en las locales de mayo. Zoido maneja colocar de número dos a Asunción Fley, la concejal más brillante del gobierno, el símbolo del saneamiento de las cuentas municipales, la imagen más fiel de las virtudes de programa económico del PP, el antídoto más contundente frente a la número dos del PSOE, Carmen Castreño, presidenta del Puerto de Sevilla, que ya se sabe que los partidos son como niños: todos quieren lo que tiene el otro. ¿El PSOE ha puesto a una mujer de dos? Pues yo también. ¿El otro puso tres independientes en 2011? Pues yo también. En realidad los partidos políticos son todos muy conservadores, todos quieren jugar a la casilla del menor riesgo y del mayor mimetismo, para no señalarse, para no distinguirse, para no parecer menos que el vecino en la ciudad que mejor observa oculta tras los visillos.

El número dos de Zoido en 2011 se cae de la lista de 2015. La suerte pasa de largo para Javier Landa, justo ahora que se estaba empezando a enterar de qué tratan los festejos municipales. Lo anunciamos el pasado marzo y todo indica que no lleva ni un cupón para el inminente sorteo. Fley tiene todas las papeletas, dependerá de si a ella le salen o no sus particulares cuentas. No se olvide que Fley no necesita de la política para yantar y que en el puesto que está lleva cuatro años perdiendo dinero. También tiene muchas papeletas para el sorteo la entrañable Lola de Pablo-Blanco, pese al mal trago de su marido contratado en la Fundación del Banco de Alimentos, ay Lola qué disgustos le das a tu alcalde. A Lola la pondrán entre los seis primeros de nuevo. El reverendo Vílchez no termina de desatascar todos los proyectos de Urbanismo a la velocidad que querría el alcalde, pero ya saben ustedes que es un hombre de Zoido desde el principio y que siempre está el gerente para apechugar con las culpas, que para eso es de los que más cobra y mejor luce el pañuelo, Petronio de las caracolas, que ya estaba bien de tanto constructor cateto y de cuello abierto en los tiempos del PSOE.

Gregorio Serrano se quedará otra vez sin el caramelo del número dos. Pero irá de salida. Como irá de salida Curro Pérez, el jefe de campaña en 2007 que no repitió como tal en 2011 pero pocos se percataron. Como el tapado Beltrán Pérez, siempre que el aparato no lo reclame para otras responsabilidades, que no se olvide que este Pérez lleva ya bastantes años en la Plaza Nueva y podría necesitar la mascarilla de oxígeno.

Landa no se marchará sólo. Lo acompañarán probablemente Juan García, Evelia Rincón y Carmen Ríos. Hay que dar por hecha la continuidad de José Miguel Luque, sin un rasguño en cuatro años de gobierno; de Jaime Ruiz, que ha aguantado bien en San Pablo-Santo Justa, donde el PP creció en votos de forma espectacular en 2011, y de Rafael Belmonte, que fue el número 21, por su labor al frente del distrito de Bellavista, otrora considerado una Siberia para el centro-derecha. Al alcalde le gusta su estilo.

Pía Halcón, que empezó tropezando en Bellavista, ha ganado en proximidad con el entorno más personal de Zoido, quizás esa circunstancia, sumada a que está limpia de polémicas, juegue a su favor para aspirar a repetir.

Ignacio Flores anda ya revuelto como cada vez que gira el bombo con las bolitas. Flores es un clásico en las candidaturas municipales del PP. Tiene un lío montado ahora en su distrito con algún asesor que le ha salido rana, pero a su favor juega su lealtad y capacidad de servicio con los sucesivos jefes que ha ido teniendo.

No esperen que Zoido saque grandes conejos de la chistera. El PP obtendrá menos concejales, luego los puestos de salida estarán más cotizados. Ninguna lista levantará pasiones, más allá de los consumos internos de los partidos y los obligados análisis de los medios de comunicación. ¿Ustedes oyen hablar por la calle de la lista del PSOE? En los bares no se habla de otra cosa. Ha causado verdadero impacto, se ha reabierto entre la ciudadanía la pasión por la política, se ha reactivado la sociedad civil por el aldabonazo que ha supuesto la lista de Juan Espadas. Que yo no sé si darle la enhorabuena al bueno de Juan o acompañarlo en el sentimiento, porque la que le han endilgado de número cuatro es para echarle una mano sobre el hombro y ofrecerle pañuelitos de papel en el siguiente semáforo. ¿No fue esa señora la que dijo que en Los Remedios se levantaban a las doce? ¿No fue esa señora la que dijo en un Pleno que los obispos querían meter sus rosarios en los ovarios? ¿Seguimos enumerando despropósitos? Ay, Antonio Muñoz, cirineo de Juan Espadas, no os queda ná en el próximo mandato… Como le gritaron a Zoido en un pueblo de Andalucía: “¡Qué pesada es la cruz y qué pocos son los penitentes!”. Pues eso: Espadas también lleva su cruz.

Las setas y yo

Carlos Navarro Antolín | 10 de enero de 2015 a las 5:00

setas
A Monteseirín no le gusta que Sevilla, tan desmemoriada siempre, olvide en el breve tiempo de un trayecto de tranvía quién hizo posible su transformación urbana. El ex alcalde tiene interiorizado que sus grandes logros han sido capitalizados por la derecha inmovilista, rancia y consagrada a las fiestas mayores que a sus ojos representa el PP de Zoido. Ayer se reunió en un almuerzo con quienes considera artífices de la construcción de las setas de la Plaza de la Encarnación. Acudieron el ex concejal de Urbanismo Alfonso Rodríguez Gómez de Celis; el ex gerente de Urbanismo, Manuel Marchena; el secretario municipal, Luis Enrique Flores, y dos directivos de Sacyr con los que mantuvo la interlocución durante la polémica obra: Mariano Peláez y Antonio Belmonte. Sólo falto el profesor universitario Manuel Rey, último delegado de Urbanismo de Monteseirín, aquel edil que trasladó su despacho de la Cartuja a la misma Encarnación para el seguimiento diario de las obras.

Monteseirín está cada día más orgulloso de las setas. Sus setas. Zoido no las ha intentado derribar nunca, como quizás hubiera querido el ex alcalde para confrontar su modelo de modernidad frente al modelo de ciudad anclada del PP. A Monteseirín le revuelve las entrañas que el Ayuntamiento de hoy publicite el Metropol en vídeos destinados a la captación de turistas y que hasta Zoido haya posado en sus alturas para alguna entrevista periodística.

Quizás falta poco para que Monteseirín escriba Las setas y yo, sus memorias reivindicativas sobre un gobierno con una duración propia de un pontificado. Tal vez ocurra simplemente que el pueblo, siempre novelero, ha hecho suyas las setas, como las coplas cuando triunfan. Aunque haya coplas que dejan jirones en el alma de imposible costura.

La lámpara maravillosa de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 8 de enero de 2015 a las 13:55

alcalde Lampara Lope de Vega-FR- 1
Quien da lo que tiene no está obligado a más. El sobre cerrado de la caridad de la Soledad de San Lorenzo reza desde 1961: si no puedes nada, nada; si puedes poco, poco; si puedes mucho, mucho. En tiempos de miseria, los gobiernos venden las altas de autónomos como creación de empleo de calidad, las fotos con banqueros como impulsos certeros para la reactivación económica y la reposición de un bacalao en la fachada de una calle como recuperación de un símbolo identitario. El gobierno de Sevilla pregonó en verano por los cuatro mil bares y diez mil veladores que la lámpara central del teatro Lope de Vega iba a ser restaurada. Y algunos meses después anuncia que la lámpara ha sido elevada de nuevo a las alturas. Asistimos a la explotación de los hitos de la vida cotidiana, lo natural convertido en noticia, lo usual destacado en negro sobre blanco. Tras la borrachera de años de desenfreno, volvemos a ensalzar que la gente cobra a fin de mes, que los autobuses funcionan y que los barrenderos retiran la basura. Todo un pregón de la normalidad recuperada y valorada, o puesta en valor, como cacarean todos los políticos ahora, que lo de la puesta suena a primer tubo de la portada de Feria, y el valor suena a torero o a chocolate a la taza.

Los comunicados de hoy revelan esa miseria de la que hay que ser conscientes. En los ayuntamientos vivimos de las sobras del frigorífico conservadas en papel de plata, del final de la pasta de diente a base de apretar y enrollar el tubo, y de apurar la caja de polvorones hasta convertir los de limón y coco en un manjar redescubierto. Las notas de prensa de hoy revelan el verdadero estado de la ciudad. El Ayuntamiento anunciará cualquier día próximo que están colocados todos los rollos de papel higiénico en los urinarios de los despachos municipales, que no falta el cartucho de tóner a ninguna impresora, que funcionan todos los aparatos de refrigeración y que el reloj de la Plaza Nueva marca la horas precisas que quedan para el 24 de mayo. Quizás la micropolítica no sea otra cosa que aceptar los tiempos que a uno le ha tocado vivir, renunciar a ese “hacer cosas” que volvió loco a Monteseirín desfasando presupuestos y desviando fondos, entender que no son mandatos para las grandes obras, sino para pregonar que se desayuna, almuerza y cena, que no es poco. Al bacalao de Argote de Molina se suman los veladores, y a los veladores se suma la lámpara. Para que luego digan que no hay balance material en casi cuatro años de gestión más allá del mapping. Si puedes poco, poco. Al fin y al cabo uno no sabe lo carísima que es una lámpara hasta que amuebla su primer piso. Zoido es el Aladino de la política local, el genio capaz de conseguir titulares con una lámpara o un bacalao (mejor si es sobre un lecho de salmorejo).

El verdadero genio es aquel capaz de interpretar con precisión el tiempo que le ha tocado en suerte. Y no son años para engañar a bobos con puentes decorados con lunares, piscinas sobre el río, transporte fluvial para acudir a la Feria y otros verdaderos bacalaos hediondos que nos hemos tragado religiosamente. Alegrémonos pues (gaudemus igitur) que aún quedan polvorones de limón.

La gestión de la miseria

Carlos Navarro Antolín | 17 de diciembre de 2014 a las 5:00

Sev.
Igual que se ha abierto la veda para meter políticos en la cárcel, se cerró hace unos años el tiempo de la política de los grandes proyectos, de la necesidad de apostar por transformaciones materiales, de vender esas grandes recreaciones virtuales que dividen a la ciudadanía o que enfrentan a las administraciones. No son tiempos para megalomanías, como no lo son para los patrocinios y las obras faraónicas. Son años para administrar con imaginación. A Zoido se le podrán criticar muchas cosas con razonamientos sólidos, pero seguro que nadie le achacará que no haya sacado adelante grandes obras urbanísticas. ¿Para qué se mete entonces en el berenjenal de proyectos que son devueltos una y otra vez a los corrales de la Gerencia de Urbanismo?

La interpretación precisa de los tiempos que a uno le han tocado en suerte es clave. En el PP de Sevilla hay quien sostiene que este mandato es sencilla y directamente el de la gestión de la miseria. Y que bastaba con haber sabido moverse en ese contexto marcado por la pobreza desde el día de la toma de posesión. El problema es que esa necesidad de vender proyectos de transformación (esa política de la manida puesta en valor)ha tenido al cabo el efecto de un tiro en el pie. ¿Qué necesidad había de anunciar un centro de promoción de las tradiciones de Sevilla? ¿Y los párkings del Prado y de San Martín de Porres? ¿Y el paradisíaco Paseo del Arte que ha terminado descafeinado y, como las iniciativas ya citadas, también orillado por la falta de solvencia del empresariado?

Son tiempos de política municipal de infantería, para no alimentar la letanía de quereres y no poderes. A Zoido le va mal cuando quiere volar por encima de las nubes de la micropolítica. Yle va bien cuando vende la gestión inmaterial del orden en las cuentas y de la paz social en empresas de servicios fundamentales como Tussam, que en 2015 necesitará dos millones menos de transferencias directas, un dato inimaginable en los años de Monteseirín.

De 2011 a 2015 sólo cabe la gestión de la miseria y recorrer el desierto con el alivio del agua de la cantimplora que de vez en cuando ofrece la edil de Hacienda con sus balances. Y refrescarse una vez al año en el oasis del mapping.

Salvemos a Maximiliano

Carlos Navarro Antolín | 11 de diciembre de 2014 a las 5:00

Rueda de prensa de Maximiliano Vílchez.
LOS presupuestos cantan. Zoido acude al rescate de la Gerencia de Urbanismo en sus últimas cuentas del mandato. En las famélicas arcas del organismo autónomo entrarán 54,2 millones de euros, lo que supone un aumento de 15,4 millones más respecto al año que expira. Si se comparan estos números con la deuda que arrastra el Ayuntamiento desde hace lustros con la propia Gerencia, reconocida por el alcalde en una reciente reunión con los enlaces sindicales y cifrada en 290 millones de euros, no es que las cuentas de 2015 vayan a sacar de los números rojos a la que siempre fue la delegación más deseada por todos los partidos políticos, pero sí es un hecho objetivo dónde se hace el principal esfuerzo en cuestión de transferencias.

Conste en acta, por ejemplo, el ridículo capítulo de inversiones de Emvisesa, reducido a 15.000 euros en 2015, una verdadera miseria. A Emvisesa se la desconecta poco a poco del respirador artificial de las transferencias mientras a la Gerencia se le mantiene la mascarilla en un contexto de elecciones y cuando está pendiente de aprobación el nuevo convenio colectivo que afecta a 500 trabajadores. Maximiliano Vílchez, delegado de Urbanismo, no tiene dinero para poner toldos en la Avenida de la Constitución cuando aún se están recogiendo los vidrios rotos de la gran borrachera de aquellos años de convenios urbanísticos que reportaban dinero a espuertas, de constructores enganchando en la Feria y del carbónico francés volando en cestas de Navidad.

Salvemos a Maximiliano, proclaman los grandes gurús del presupuesto. Salvemos al delegado de Urbanismo más tieso de la historia. Ganemos (Podemos) tiempo hasta mayo, reza la letra pequeña. En las caracolas de la Cartuja saben perfectamente que los anuncios de transferencias suelen ser papel mojado. La Gerencia ha sido siempre el amigo rico, el pagafantas de la vida municipal. Pero ahora no hay ni para toldos. Maximiliano no puede vender ni la sombra. Y sin toldos no hay paraíso.

Presentado el presupuesto de 2015, con esas obras que son como los moros de Queipo, siempre las mismas, sólo faltan ya los camellos por la Alameda de Hércules para rematar diciembre. Esperemos que este año ninguno muerda. Nos referimos a los camellos, claro. Los otros se pegarán dentelladas, máxime (de Maximiliano) cuando los puestos de salida se cotizarán aún más caros al reducirse la corporación a 31 concejales.

La izquierda cuando besa

Carlos Navarro Antolín | 28 de noviembre de 2014 a las 19:55

El portavoz de IU en el Ayuntamiento de Sevilla, Antonio Rodrigo Torrijos, ha anunciado este viernes su dimisión a IU tras su imputación en dos causas judiciales
Estos camaradas son como costaleros de cofradías de capa, que al arriar el paso en el templo, salen pringosos y sudorosos y, hala, se ponen a pegarse besos de abuela, con mucho aparato sonoro, mucho lagrimeo de emoción incontenida y mucho tatuaje en el brazo regordío. Estos concejales de IU se besan como ciudadanos de la antigua Yugoslavia para diferenciarse de la derecha opresora y capitalista, que es más adicta a los abrazos. “¡Un abrazo, un abrazo!”, dice Luis Miguel Martín Rubio cuando va hablando por el móvil y quiere saludar a alguien sin pararse a la misma vez que sube la barbilla. Abrazos da Zoido cuando envía recuerdos por casa a los vecinos. Arenas es el rey de los abrazos de la ceja levantada, que lo del arqueo de la ceja lo inventó Arenas mucho ante que ZP, pero como la derecha nunca sabe sacarle partido a sus propios logros, pues llegaron los señores del márketing de ZP y crearon toda una seña de identidad del zapaterismo.
La izquierda envuelve sus dimisones con el celofán de los besos. Dimitió Torrijos hace justo un año y se besó con Pepi Medrano. Ha dimitido José Manuel García y se ha besado con Pepi Medrano. La Medrano es como los cofrades del Valle cuando están apenados en la Anunciación sin salir por la lluvia y se hartan de recibir en su casa los pasos empapados de otras cofradías buscando refugio. A Pepi le pasa lo mismo: sin moverse de su sillón de concejal va a ver pasar media lista electoral de IU a su lado. A la mujer la mandaron el otro día al Pleno más sola que la Soleá de Rodríguez Buzón camino del Ayuntamiento ni por sus camaradas acompañá. Y lo pasaría tan mal que no se lo perdona a José Manuel García, al que ha largado con un beso. García es el político que toma la palabra en el Pleno y es toda una reivindicación de la antigua Carta de Ajuste de TVE, aquella que perdimos. Sigue pendiente que alguien funde una asociación de amigos de la Carta de Ajuste para que el Gobierno la reponga a determinadas horas. Lo bien que se dormía con la Carta de Ajuste puesta en el televisor, con sus colorines y con su generosidad de darte gratis la hora. Lo bien que se podía aprovechar el turno de palabra de García para bajar a tomar café en los Plenos. A García lo perdemos a golpe de beso de la Medrano como perdimos la Carta de Ajuste. Una pena honda nos carcome, una angustia interior nos oprime el pecho, una hemorragia de tristeza nos consume.
Viendo las fotos del besuqueo de los camaradas, Pepi Medrano también recuerda al socialista Bernardo Bueno. En las crisis del PSOE sevillano de los últimos años, cuando alguien preguntaba en qué bando había que colocarse, la brújula perfecta era la de Bernardo Bueno, ese señor que siempre tiene cara de Transición, de haber salido de un capítulo con voz de Victoria Prego. La corriente en la que estuviera Bernardo Bueno era la que ganaba. No fallaba. “Tú ponte donde Bernardo”, le dijeron a uno. Pues a Pepi le pasa lo mismo con sus besos. Cuando Pepi besa a un camarada, ya se sabe lo que pasa: que ponen la Carta de Ajuste. Y después viene Espinete con los abrazos.
José Manuel García, concejal de IU

Monteseirín, el ausente

Carlos Navarro Antolín | 10 de noviembre de 2014 a las 5:00

PSOE Susana Díaz, Pedro Sánchez, Juan Espadas, y Verónica Pérez en Sevilla
A Pedro Sánchez le presentaron el sábado en Fibes a Manuel del Valle, aquel alcalde de ruán que se quedó sin vivir como tal la Exposición Universal. Al secretario general del PSOE le han dicho que Del Valle es un alcalde socialista de cuya gestión hay que estar orgullosos, hay que sacar pecho y presumir de los destellos que aún perduran. Está claro que el tiempo lima las aristas. Del Valle parece un invitado en sepia en el escenario rojo del actual PSOE. La memoria, siempre selectiva, se torna breve cuando se trata de la política. Juan Espadas agradeció desde el atril su presencia en el acto con el que los socialistas sevillanos quieren coger carrerilla para aspirar a una Alcaldía en manos aún de Zoido, un político de capa que como Juan sin miedo no le teme a Podemos.

Espadas se sintió tan fuerte –o tan fiel a la estrategia marcada– que reivindicó la herencia socialista, más allá de los agujeros económicos, las facturas falsas, los desfases presupuestarios de las obras y los atentados estéticos en lugares claves del conjunto histórico. El candidato socialista a la Alcaldía pareciera que, por fin, iba a dejar los complejos fuera, iba a descartar esa media salida del portero que siempre, siempre, acaba en gol; iba a dejar de admitir con pusilanimidad los fallos de los gobiernos anteriores, iba a hincarle el diente a ciertas irregularidades del gobierno actual, que hay asuntos en los que el toro de las sonrojantes contrataciones de gerentes en fundaciones subvencionadas se lo han mandado al corral… ¿Por qué ese temor y ese exceso de prudencia ante casos tan evidentes, esa oposición al ralentí, ese decir las cosas bajitas para no molestar? Ay, la que le hubieran dado a Torrijos con todo merecimiento si lo trincan de delegado de Asuntos Sociales subvencionando fuertemente a una entidad que acaba de contratar a su cónyuge de gerente.

Pues estábamos ilusionados con un Espadas renovado que, por fin, estaba dispuesto a reclamar la herencia socialista. Ynada menos que en un acto con los altos mandos del partido, con eso que se llama Ferraz, dicho con mucha insistencia en la zeta final, aunque lo de la zeta suene malamente. Dijo Espadas: “¿Deuda? Yo veo equipamientos e instalaciones de las que disfrutan hoy los sevillanos y que hicieron otros socialistas, mientras que el actual alcalde ha obtenido superávit en las cuentas porque no ha gastado un euro en la gente”.

¿Han oído?”Otros socialistas” Ahí quedó. Allí estaba Del Valle, sentado en lugar preferente como jarrón chino del socialismo hispalense, al que se le invitó a saludar. ¿Pero por qué no estaba el alcalde socialista que ha gobernado doce años la ciudad? ¿Acaso ha habido algún alcalde de algún partido que haya gobernado tres mandatos consecutivos la ciudad? ¿Oes que la herencia a la que se refiere Espadas sólo la dejó Del Valle? Ah, claro, quedespués de Del Valle pasamos a Alejandro (con la jota bien aspirada, con fuerza), de Alejandro a Soledad y de Soledad directamente a Zoido… No hay más alcaldes socialistas. ¡Sólo Del Valle! En la rampa de lanzamiento de Espadas, sólo estaba don Manuel entre los antiguos alcaldes de Sevilla, como un viejo profesor entre tanto joven aparato, como un recuerdo de la antigua escuela, como un testimonio venerable. A Alfredo Sánchez Monteseirín no le invitaron a ocupar una silla junto a Del Valle. Tanto hablar Espadas de la herencia, que en el PSOE lo han interiorizado, han reducido a Monteseirín a la condición de “causante”, que es como se llama jurídicamente al espichado que deja bienes y deudas. Monteseirín es el ausente de Fibes, como el régimen tuvo su ausente. Debe haberle ocurrido como a Manuel Garrido, el compositor nonagenario, autor de las Sevillanas del Adiós entre muchas otras letras celebérrimas, que dejó uno de los mejores titulares de la prensa local de los últimos años: “Ya no me llaman, creerán que me he muerto”.

Monteseirín hace tiempo que ya se pasea por Sevilla sin aguantar miradas aviesas. El 12 de octubre hasta fue al cierre de la temporada taurina en la Real Maestranza. Pero está visto que en el PSOE aún incomoda su presencia en ciertas fotografías, no vaya a ser que tenga que dejar las llaves y el móvil antes de cruzar bajo el arco de seguridad de los juzgados. Espadas no quiere posar junto al ex alcalde, pero sí lo hace abierta y generosamente con Del Valle. Monteseirín aún tiene que coger pátina y tornar su perfil al blanco y negro para que su partido lo perdone y le retire el carro de la nieve.

–Alfredo, no te he visto en Fibes. ¿Te han invitado?

–No. Se les habrá pasado.

Tampoco estuvieron Chaves ni Griñán, todos esos “otros socialistas”. Lo dicho, tanto hablar de la herencia, que ya no lo llaman. Habrán perdido el móvil. Yhan puesto el disco de las Sevillanas del Adiós, pero sin que se muera nada del alma. Política.

La felicidad de dejar el Parlamento

Carlos Navarro Antolín | 23 de octubre de 2014 a las 20:40

la foto
El Parlamento luce lo que luce y fuera de Sevilla apenas tiene relevancia, palabra de Moreno Bonilla.
-Amén (Todos)
Los señores diputados del PP que eran alcaldes están encantados de abandonar el Parlamento, esa cueva oscura y huérfana de notoriedad, ese monumento a la opacidad, ese atril sin luz más allá de Sevilla, ese potro de tortura para los que buscan el lucimiento y se topan una y otra vez con la indolencia ciudadana que no invierte un minuto de sus vidas en escuchar a los Cánovas y los Castelares de hoy, ese cuarto negro y de castigo, ese desierto sin agua y sin el más mínimo oasis donde sus señorías puedan resarcirse del oprobio que supone ser diputado andaluz en un sitio sin apenas relevancia… más allá de Sevilla.
Moreno Bonilla lo ha clavado. Por eso los que se van del Parlamento se alegran, irradian la felicidad del preso liberado, la del enfermo sanado y la del excluido integrado. Los diputados del PP se fueron anoche de copitas (25 euros per cápita en Los Corales de Pedro Sánchez Cuerda) para despedir a los diputados que dejan su acta para seguir siendo alcaldes. Se trata de hombres y mujeres afortunados que ven la luz, para los que se acaba el suplicio de estar en las Cinco Llagas, donde lucían lo que lucían, donde penaban por los plenos, los patios y las galerías con una gran bola atada al pie como aquellos personajes de los tebeos de Mortadelo y Filemón. Todos estaban condenados al apagón, recluidos en una suerte de abadía cisterciense, sumidos en la pena de no brillar y de no ser escuchados, víctimas del ostracismo mediático. ¡Pero la sentencia del TC los ha liberado y Moreno Bonilla bendecido! Que suene Raphael que esta sí que ha sido la gran noche para algunos. ¡Cuánta felicidad exhibe la secretaria general del PP andaluz! El Parlamento me la tenía presa de la melancolía.
Y en la despedida más feliz que se recuerda en los anales de la política estuvieron Arenas, Zoido, Nieto, Patricia del Pozo, Los Rafaeles (Carmona y Salas), Miguel Ángel Arauz, Perico Rodríguez… Casi todos. Faltó Esperanza Oña, que se encontró con la sorpresa de un autobús fletado desde Fuengirola, cargado de vecinos que querían darle una despedida por sorpresa. Anda que a uno que yo me sé le van a mandar un autobús el día que se vaya…
Por cierto, ¡qué será de nosotros ahora sin el alcalde de Huelva todo el día por Sevilla! Anda que no le lucía ni ná a Perico eso de estar un día sí y el otro también por estos lares, quitado de en medio de la presión onubense, que no se sabía si era alcalde de Huelva o de Sevilla, que hay quien cree que era alcalde de la A-49.
Y en esta copa de despedida de los diputados alcaldes que por fin ven la luz se entregaron los carnés del club gastronómico de los diputados del PP. Son 50 diputados y entre ellos se llevan estupendamente. Aunque no les luce…más allá de Sevilla. Lo que luce de verdad es estar en el despacho de la calle San Fernando, don Juanma, reunido con el catalán experto en la fabricación de líderes. Pero no haga caso de lo que dicen por Sevilla de lo suyo, que eso es la caspa hispalense, que la tiene tomada contra usted y no acepta su programa “reformista”, como va diciendo por ahí uno que preside cierta Diputación. Que tiene usted toda la razón, que la oposición de verdad se hace sin el Parlamento, que el Parlamento es el engañabobos, el opio de la política, el sonajero para despitar a la oposición. Como decía el cochero de Terry: “¡Usted sí que sabe, Moreno Bonilla!” Que suene Raphael, que miren cómo se viene arriba la fiesta. Qué gran noche… Arenas aplaude. Y el líder extraparlamentario se cruza de brazos.

El traje talismán de Benito Navarrete

Carlos Navarro Antolín | 20 de octubre de 2014 a las 14:09

reportaje
Calladito se lo tenía la derecha local. Como un secreto de Fátima no revelado, como la receta de los 20 concejales que sólo se la sabe el druida Martínez-Vares, como el manual de instrucciones de dar marcha atrás en tantos proyectos anunciados y devueltos al corral al tercer silbido de los vecinos. Nadie dice nada, pero nos hemos dado cuenta de la gran baza de Zoido para seguir en el machito. ¿La encuesta que le da cinco concejales a Juan Espadas? No, hombre, no. ¿La encuesta que colocaría al cura Chamizo de alcalde con apoyo de los concejales del PSOE que van a caber en un taxi? Tampoco. Los de Podemos, Ganemos y Cobremos aún no se han dado cuenta de que Chamizo sigue siendo cura, que lleva dentro un pedazo de sacerdote de los que ponen de los nervios a la actual curia de frío y clergyman. Chamizo no huele a oveja del Pastor argentino, huele a Podemos de Pablo Iglesias que espanta. Y ojo al cura de la barba -que nunca besaría Soledad Becerril- porque es más largo que un viaje a Almería por carretera, que cuando Podemos sólo era un lema para ganar la Eurocopa, ya estaba largando en el Parlamento aquello de la gente está de todos ustedes, señores diputados, hasta donde pone Toledo.
El secreto mejor guardado de Zoido es su talismán: el traje de raya diplomática de Benito Navarrete, el principal asesor de temas culturales de este gobierno. Cuando arrecian las críticas a la gestión plana, de balance inmaterial, sin proyectos estrella y sin imaginación para suplir las carencias de presupuesto, Zoido tira del freno de emergencia de la locomotora que conduce directamente a la oposición, para el tren y, hala, a presentar una de esas exposiciones de brillo que dan un poquito de lustre a este gobierno. Porque al margen de las cuentas saneadas gracias a Doña Fley, ya me dirán ustedes cuál es el principal estandarte de la gestión de Zoido. Pues está clarísimo: el traje de Benito Navarrete, con sus rayas bien separadas a lo Dick Tracy, rayas como filas de nazarenos de ruán trazadas con tiralíneas, rayas que son el símbolo del éxito. ¿No tenía Del Valle sus baches, Soledad su escoba de oro, Alfredo sus viajes y Torrijos sus mariscos? Pues Zoido tiene los trajes de Navarrete, que con el don en el nombre de pila es provincia de Badajoz. Buenos días, señor Navarrete le paso una llamada del alcalde.
-¿Benito? Saca el traje y vamos a inaugurar algo, hijo mío, que me están dando la del tigre.
Y Benito monta la muestra de aquellos vestidos pomposos de Zurbarán para que el alcalde presuma ante las ministras, organiza el simposium de los cuadros de Velázquez para que el Salón Colón descanse un poco de los “¡Virsheee!” de Pepa Medrano arreando estopa al delegado de Urbanismo, restaura cuadros de propiedad municipal eclipsados por la negrura del paso del tiempo y hasta da la idea de hacer el mapping navideño. Navarrete, que parece sacado de un vaciado del San Bruno de Montañés, es de los pocos que da alegrías al jefe. Y hasta adelanta dinero de su bolsillo para asegurar que las obras de arte que ha pedido prestadas sean expuestas en perfectas condiciones de mantenimiento, lo hace sin titubeos, hartito de esperar la lenta burocracia municipal por la que hay que rellenar siete cuartillas para conseguir un paquete de folios. Ya verán ustedes cómo el alcalde saca a Benito muchas veces de aquí a mayo. Y nos vamos a hartar de ver el traje talismán con sus rayas perfectas, que no las mejora ni la gubia de Montañés.

El desayuno, ese lujo tan barato

Carlos Navarro Antolín | 1 de octubre de 2014 a las 18:59

desayuno_1
La crisis ha despoblado los reservados de los restaurantes y ha llenado las cafeterías. Ahora se harta uno de desayunar, que es más económico y más rápido. El desayuno ha destronado al almuerzo. Hay hasta segundos desayunos como en tiempos había recenas en las bodas de postín. Ejemplo práctico: Arenas ya no invita a comer, sino a desayunar en el Oriza. Hay desayunos con derecho a tostadas como los hay carentes de empapante. Qué vocablo perdido el del empapante… Con la caída del Laredo auténtico se perdió ese vocabulario de camarero malaje, serio y distante que tras preguntar al cliente cómo quería el cafe, soltaba la pregunta al aire: “Y los señores… ¿tomarán algo de empapante?” El desayuno es el lujo más barato que existe en la sociedad actual. Así lo defiende con todo acierto Pedro Molina de los Santos, el director del Distrito Norte del Ayuntamiento, que ya tiene mérito eso de defender la gestión de Zoido en un territorio que es la Siberia de la derecha. Ser director del distrito de Los Remedios es como ser cura en Roma, pero donde uno tiene que fajarse es en el Norte, donde se ganan las medallas de guerra. Cómo ha evolucionado el Distrito Norte que ha pasado de no tener un solo hotel a tener un Hilton.
Pues Molina, que tiene encomendada la tarea de que Zoido no pierda el Norte (no va con segundas), tiene toda la razón con los desayunos. Hágase usted todos los días el café en casa, caliente la leche, saque el tostador y el aceite de oliva virgen extra del Mercadona, exprima las naranjas del zumo, friegue después todos los utensilios, recoja las migas y las servilletas sucias y déjelo todo como estaba. Un horror evitable por menos de dos euros en cientos de bares en los que se puede disfrutar de un desayuno como un marqués, con café y media (de la parte de abajo y calentita, por favor) y con suerte hasta con derecho a periódico. Un lujo que ha llegado hasta el AVE. El AVE no fue de verdad sevillano hasta que en Madrid se dieron cuenta de que había que ofrecer desayunos cardiosaludables y no esas chapatas con cinta de lomo y pimientos grasientos con estética de bodegón de la calle del infierno. A ver si algunos toman nota y ponen pan con aceite en los desayunos profesionales y no esa cantidad de platos con pastelitos que regresan íntegros a los corrales de la cocina. Venga nata y vengan calorías para empezar la jornada. Los pastelitos de cortesía de esos desayunos donde se presenta cualquier iniciativa a los medios de comunicación merecen una defensa, una oda, alguien que impida el desprecio que sufren continuamente en detrimento del café y el zumo de naranja de tetabrik, que sí gozan de enorme aceptación. El personal se bebe el zumo y el café, pero nadie da su sitio a los pastelitos. Fíjense al término de cualquier sermón matinal cómo se quedan las bandejas: enteritas. No falta ni un pastel. Qué poca misericordia. ¿Qué será de ellos? ¿Dónde acabarán tantos pasteles inutilizados? ¿En qué contenedor soterrado? ¿No saldría más barato, más modélico y más ejemplar ofrecer pan y aceite? Un reconocido hostelero de la ciudad daba en la clave el otro día:
–Fíjate la de gente que hay en Las Lapas media hora antes de cada desayuno de trabajo en el Alfonso XIII. Todos metiéndose la tostá entre pecho y espalda para llegar ya desayunados.
La crisis nos ha librado del peñazo de las comidas profesionales. Pero ha disparado el número de pastelitos desterrados. Lo peor es la de gente que hasta antier se inventaba una coartada para no comer en casa. Hubo un concejal de tráfico que todas las mañanas se sentaba en el trono, llamaba a su asesor de prensa para saber los titulares y siempre remataba con la misma cantinela: “¿Y hoy con quién comemos?” Qué mal lo hubiera pasado este hombre en estos tiempos de zumo, café y pastelitos con tantos trienios que a veces hasta tosen. La gente cree que son psicofonías, pero son los pasteles que dan señales de vida. Hemos acabado de los pastelitos más hartos que del canapé de Juliá que llevaba una puntita de anchoa con medio microtomate en lo alto. No hay lujo más barato que la media tostá y el café. Lo dice Molina y los frailes de Regina.