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Una vuelta a la tortilla municipal

Carlos Navarro Antolín | 12 de junio de 2016 a las 5:00

SEVILLA 30/05/2016.
NO hace mucho tiempo que el PP de Sevilla sesteaba en la pradera azul de una mayoría nunca vista. Habrán de pasar muchas generaciones para que se vuelva a ver a un alcalde presidir una corporación municipal con 20 concejales. No hace mucho tiempo, repetimos, que la soberbia del PP –que existe, como existía la del PSOE en los años ochenta de pana y vuelos en mystere– se jactaba de que, como mínimo, estarían ocho años repanchingados en los sillones del poder municipal. “Muy mal lo tenemos que hacer para no repetir en el gobierno”. Hasta el propio Torrijos, que sabe que en los chiqueros del juzgado está el toro de Mercasevilla que habrá de lidiar en otoño, proclamó que la derecha había llegado para instalarse, como el tapicero a su ciudad. España entraba en crisis y el PP de Sevilla vivía su particular boom de los 20 concejales. El entonces líder de la oposición, Juan Espadas, otorgaba no cien, sino doscientos y trescientos días de ventaja al gobierno. ¡Lo nunca visto! Todos estaban abrumados por aquella mayoría absoluta. “No puedo llevar la contraria a tantos sevillanos”, se defendía Espadas en las primeras curvas del mandato, que hasta anduvo timorato cuando aquella polémica Operación Triunfo de Zoido, el alcalde intocable. La oposición ni rozó al alcalde del PP con aquella ocurrencia de reclutar a jóvenes cantantes por los distritos.

Los socialistas no se atrevían a meterle el pie en el área chica de aquellas primeras polémicas. Y los populares, crecidos, entonaban que así, con el PSOE plano y acobardado, e IU en jaque por el caso de los terrenos de Mercasevilla, sería todo aún más fácil, una suerte de paseo militar en las urnas de mayo de 2015. “Que siga Espadas, que siga. Es lo mejor que nos puede pasar”, se oía en los despachos de un gobierno que ni presagiaba que estaba perdiendo 40 votos al día: 60.000 en cuatro años. Y si alguna encuesta encendía la alarma, ni siquiera salía del cajón del asesor de turno en dirección a la Plaza Nueva. Al Rey no se le dan disgustos, pensaba el cortesano.

No hace mucho tiempo que pasaba todo eso hasta que el viento cambió en una ciudad experta en mirar para otro lado al primer chasquido de dedos. Eolo comenzó a soplar en la dirección opuesta, con el resultado conocido en las elecciones municipales de hace un año. Y hoy son los socialistas los que ponen velas a San Judas para que sea Zoido el que permanezca como líder de la oposición. Qué ironías tiene reservado el destino. Que siga Zoigo y que, mientras, el PP continúe centrado en los movimientos internos que se suceden en cualquier partido político después de una catástrofe electoral como la sufrida por el centro-derecha en la capital, máxime si se trata de haber perdido un poder que se creía garantizado por ocho años sin levantarse del triclinio.

Antes eran los populares los que deseaban que Espadas siguiera con su estilo de oposición plana, de pellizco y regañina fraternal, con sus concejales incapaces de sacar rédito a polémicas como la colocación del cónyuge de un edil en una entidad subvencionada por el Ayuntamiento.

Ha pasado sólo un año y la tortilla municipal está de la otra cara con tal precisión que hoy es Zoido, ¡cáspita!, el que dice que Espadas no tiene ideas nuevas y sólo se preocupa por la foto, las comisiones y los observatorios. ¿Recuerdan cuando Espadas denunciaba el gasto de Zoido en su gabinete de comunicación? Pero si fue ayer… Era ayer. La noción del tiempo en política parece la del niño que se reencuentra con el amigo del verano y le habla de ayer cuando hace referencia a juegos del verano anterior.

Hoy Espadas habla de la Zona Franca y pareciera el mismo Landa que presidía los plenos y echaba a los fotógrafos. Hoy Espadas preside las procesiones y parece el mismo Zoido pero con las mangas del traje algo más largas. Que siga Espadas, decían en el PP antes de 2011. Que siga Zoido, dicen en el PSOE después de mayo de 2011, que por algo no hay mejor enemigo en política que aquel cuyo pasado está caliente. Y en cuestión de fotos, aplican todos la regla sagrada del y tú más. Los mismos caballitos del tío vivo municipal, como en una alternancia perfecta. Los mismos veladores, los mismos atascos en las licencias (tres mil expedientes a la espera de ser tramitados), la misma incapacidad para efectuar reformas en la Gerencia de Urbanismo, el mismo miedo a los sindicatos policiales, el mismo lamento sobre la falta de agentes, la misma parálisis para abordar nuevas líneas del Metro, los mismos manteros poblando las calles peatonales del centro y de Nervión, el mismo debate recurrente sobre la ciudad de la justicia, el mismo tabernero que hace y deshace en la calle que es suya, ora con el PP, ora con el PSOE; el mismo sol castigando en la Avenida de una ciudad que debería estar consagrada a la sombra cuando a los cursis del código de la ortodoxia política se les llena la boca con el concepto de “ciudad habitable”, los mismos debates superfluos y de escasa trascendencia que son sonajeros que distraen de lo fundamental, como la fecha de la Feria o el exceso de procesiones, la misma parálisis de los túneles del Aljarafe de la SE-40 y de los proyectos del antiguo mercado de la Puerta de la Carne o la antigua estación ferroviaria de Cádiz, la misma cochambre en el entorno de la Catedral, las mismas contrataciones de corta duración para conseguir el efecto placebo…

En el volteo perfecto de esta tortilla municipal, sólo falta que Espadas se ponga a comer melva para que, oh príncipe de Lampedusa, todo siga igual en la Plaza Nueva. Y que, encima, diga aquello de que no hacían falta las alforjas de los 20 concejales para tan escaso viaje de gestión, que con once basta para hacer una Semana Santa de caramelo y alquilar los monumentos para que los turistas de altos vuelos hagan sus cuchipandas en “espacios singulares”. Al menos así nos ahorramos algunos sueldos de concejales de gobierno y hasta las riñas de los viernes de algún agreste portavoz. Mañana lunes, 13 de junio, festividad de San Antonio de Padua, se cumple un año de la toma de posesión de Juan Espadas. Ahora vemos la otra cara de la misma tortilla.

Obama viene, Primark no

Sevilla está en modo Bienvenido Mr. Marshall. La muy novelera ciudad, por la que a veces pareciera que no ha pasado la Expo’92, tiene alpiste para alimentar a todos sus pájaros por muchos meses. Desde que aterrizó en San Pablo la Reina de Inglaterra –allá por 1988– no recibimos una visita de rango tan ilustre, descontadas las que hubo en el 92 y la del Papa de 1993 para clausurar el Congreso Eucarístico Internacional. La de Isabel II fue una visita turística, tal como auguran que será la del presidente norteamericano. La monarca visitó la Catedral, el Alcázar y el Archivo de Indias en seis horas y media. Se quedó sin exhibición ecuestre en la Plaza de España, por la que sí pasó en coche unos instantes. Los noveleros de 2016 dicen que la visita de Obama pondrá a Sevilla en el mapa, lo cual es de agradecer. Mucho peor sería que pusiera en valor a Sevilla, hoy que todo se pone en valor a todas horas: se ponen en valor las terrazas de verano, la zapata del Puente de Triana y los mercados de abasto;habría que poner en valor el Museo, nos pasamos tres pueblos poniendo en valor el patrimonio de las hermandades y lo que de verdad habría que poner en valor es la melva canutera. Los que no ponen ni un euro de momento en Sevilla son los irlandeses de Primark, con lo que habrá que seguir yendo a Jerez o a Huelva a por la ropa de bajo coste. El sevillano busca fuera lo que no tiene dentro:las playas y los calzoncillos baratos. Ni con Zoido ni con Espadas tiene Primark remedio. La gran inversión, autorizada por Urbanismo en la antigua sede del Banco de Andalucía, choca contra la normativa autonómica y pasa de largo como el Gordo de Navidad. Pero tenemos salud, que es lo que importa. Y a Obama.

Agitación inédita en el PP de Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 5 de junio de 2016 a las 5:00

reuniones PP sevilla
LOS tres rostros tradicionales del PP sevillano (Tarno, Bueno y Sanz) se estiraron al ver la fotografía. Los tres antiguos cachorros de Arenas fruncieron el ceño. Alguien debió llamar el lunes a uno de ellos, el diputado nacional Ricardo Tarno:“Ricardo, tenemos un problema”. Virginia Pérez, la camarlenga del PP sevillano que hace las veces de secretaria general, ha pegado el segundo aldabonazo. Pérez se desmarca del pelotón y reclama un sitio preferente en la futura estructura provincial del partido. Un PP sevillano que tendrá que celebrar su congreso tras los congresos nacional y regional que serán convocados después de las elecciones generales. La camarlenga no quiere ser un florero. No acepta tutelas. Como es consciente de que le reprochan escasos resultados electorales donde se ha presentado hasta ahora, apuesta por exhibir músculo interno.

La fotografía difundida el lunes por los propios interesados –tal como hicieron en la primera puesta en escena el Miércoles de Feria– disparó las alarmas del aparato oficial. No es normal que tantos afiliados y de cierta relevancia se reúnan por segunda vez al margen del poder orgánico establecido para hacer valer sus deseos de cambio, sus ansias de renovación. Estas cosas casi nunca han ocurrido en el PP sevillano. Habría que remontarse al congreso de 2000, pero todo aquello fue muy distinto.

Al trío que hasta ahora se ha repartido los principales cargos del aparato provincial (Los citados Tarno, Sanz y Bueno) les ha salido una fuerte contestación liderada por Virginia Pérez en colaboración con el concejal Beltrán Pérez, y auspiciada por Arenas, que no asistió a ninguno de los dos encuentros celebrados hasta ahora, pero envió su bendición al pedir a sus incondicionales que estuvieran presentes. Hay que dejar constancia de que en la reunión del lunes estaban la subdelegada del Gobierno, cinco de los doce concejales de la capital, cuatro diputados provinciales (entre ellos, la secretaria general del partido), dos diputados autonómicos, la secretaria del Grupo Popular en el Parlamento, los alcaldes de Carmona, Palomares, Villanueva del Ariscal y Lora del Río, los presidentes del PP de Gelves, Morón y Coria del Río, la ex concejal de Presidencia de Mairena del Aljarafe (en la etapa de Tarno como alcalde) y el núcleo duro de Nuevas Generaciones de Sevilla con su presidente regional al frente, entre muchos asesores del gobierno de Zoido y conocidos militantes.

El encuentro de este sector crítico se celebró en el Círculo Arte Vivo. Esa misma noche, el aparato oficial se reunió de urgencia en un restaurante del Aljarafe. Allí acudieron el presidente provincial, Juan Bueno; el alcalde de Tomares, José Luis Sanz, el diputado nacional Ricardo Tarno; el ex alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido con su jefe de gabinete José Miguel Luque; y Eloy Carmona, edil de Tomares. Como se aprecia en la fotografía, los rostros eran más propios de la salida de la Mortaja que de la noche del alumbrao.

Tarno, Bueno, Sanz y Zoido saben que detrás de los críticos está Arenas, que no les perdona haber puesto el PP de Sevilla, su PP de Sevilla, al servicio de su enemiga Cospedal, la secretaria general en Génova que, como mínimo, está dispuesta a jugar sus cartas en el nuevo partido que se configure en los congresos posteriores al 26-J. El trío sevillano también sabe que las maniobras de Arenas para controlar Sevilla le vienen muy bien al líder regional, Moreno Bonilla, el invasor malagueño que ve como crecen sus adeptos (los conocidos como afrancesados) en la plaza sevillana donde ha sido tratado con frialdad desde el principio, excepto por la propia Virginia Pérez y un ramillete escaso de militantes sevillanos, caso de Toni Martín, miembro de su ejecutiva. El ramillete de partidarios sevillanos de Moreno Bonilla se convierte poco a poco en un ramo frondoso, pese a que el malagueño no está en un momento boyante, sino más bien al contrario, pues se especula con su retorno a Madrid si el PP retiene la Moncloa.

El PP regional hace un seguimiento al detalle de la agitación interna que vive el partido. Por el momento, fuentes internas tienen una súplica muy clara: “Estas tres semanas tenemos que remar todos en la misma dirección, después ya vendrán los procesos inevitables”.

El todavía aparato provincial tratará de dar un vuelco a la situación. Uno de los objetivos del trío tradicional será el de romper la alianza entre Virginia Pérez, que quiere ser la futura presidenta provincial, y el edil Beltrán Pérez, que aspira a la portavocía municipal. Ambos son claves en el reclutamiento de adeptos a la causa crítica. Pero a nadie escapa que la ruptura también podría producirse en el propio trío, pues Sanz tiene poder territorial y un acta de senador. Vuela sólo. Yaspira a volar más alto.

Operación Manijero en el PP: segundo acto

Carlos Navarro Antolín | 31 de mayo de 2016 a las 5:00

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LA coartada es Rajoy. Apoyar al presidente de cara al 26-J. Eso está muy bien. Siempre hay que alzar una bandera noble. Pero el objetivo de verdad es otro. Que varias decenas de destacados militantes del PP sevillano se reúnan el día de San Fernando para abrir botellines y brindar por su presidente no tiene más relevancia si no es porque se trata del segundo acto de la Operación Manijero. El primero se celebró el Miércoles de Feria en la caseta del veterano Jaime Raynaud (llamada así: El Manijero) con un foto que proyectó el pretendido futuro para el partido en Sevilla: convertir a Virginia Pérez, actual coordinadora general, en la presidenta provincial, y a Beltrán Pérez, actual concejal orillado por el zoidismo, en el portavoz del grupo municipal en cuanto el ex alcalde se afinque políticamente en Madrid.

En la cita de ayer participaron muchos más que en el primer acto. La operación está bendecida (¿dirigida?) por el lince Arenas. Y es vista con buenos ojos por el líder regional, Juan Manuel Moreno Bonilla, que al final puede ser el pescador que gana en el río revuelto de una estructura (la del PP sevillano) que le ha sido esquiva desde el primer día. No pocos militantes hispalenses –los afrancesados que se han puesto del lado del invasor malagueño– han terminado buscando su plácet en los últimos meses ante la resistencia del partido a hacer autocrítica tras la debacle de las municipales.

Arenas no está en la foto, pero tiene en ella –otra vez– a la subdelegada del Gobierno, Felisa Panadero, y a sus incondicionales Jaime Raynaud, Patricia del Pozo y Macarena O´Neill. El arenismo ha aportado a este segundo capítulo de la Operación Manijero a los Rafaeles nada menos: Rafael Carmona y Rafael Salas, antiguos látigos contra el PSOE andaluz por el caso de los ERE. Del grupo municipal acudieron cinco de los doce concejales:el postulante Beltrán Pérez, María del Mar Sánchez Estrella, Evelia Rincón, Pía Halcón y José Luis García, así como Rafael Belmonte, que está en lista de espera inminente para lograr el acta de concejal en cuanto se produzca la vacante. Hubo alcaldes de la provincia (Carmona, Palomares, Villanueva del Ariscal y Lora del Río), diputados provinciales, concejales de la oposición de varios municipios, ex asesores del gobierno de Zoido, presidentes de los distritos de la capital, etcétera. No estuvieron los rostros tradicionales del PP sevillano: ni el presidente, Juan Bueno; ni el alcalde de Tomares y senador, José Luis Sanz, que no se posiciona de momento; ni el diputado nacional, Ricardo Tarno. Ninguno de los tres fue invitado.

¿Qué gana cada uno de los protagonistas de la Operación Manijero? Virginia Pérez consigue exhibir músculo y mostrar poco a poco su ambición en política: conseguir el poder del aparato provincial. Pérez aterrizó en el organigrama del PP de Sevilla como coordinadora general (secretaria general en la práctica) tras no encajar bien en la estructura regional como número tres de Moreno Bonilla. Beltrán Pérez será su enlace en la Plaza Nueva a cambio de la portavocía del Grupo Popular, pues es el único de los doce concejales que tiene un claro perfil político y una buena imagen, que ha logrado suavizar en los últimos cinco años después de desarrollar un perfil muy acerado al denunciar los escándalos de los últimos años de Monteseirín como alcalde. ¿Y Arenas? Javié desea por encima de todo vender en Madrid que sigue siendo el alma máter del PP sevillano. ¿Por qué? Porque bajo ningún concepto quiere que el tándem que forman Cospedal y Zoido puedan atribuirse ese cotizado trofeo.

¿Y el alcalde de Tomares? Sanz guarda en silencio. En el grupo municipal cuenta con un concejal fundamental como Alberto Díaz, que ostenta el número siete de la lista electoral y todo el bagaje de haber sido jefe de gabinete del alcalde Zoido. A nadie escapa que Sanz, por motivos varios, puede ser acreedor a un puesto de relumbrón en el PP sevillano. Ya fue presidente en la etapa de los mejores resultados del partido, mantiene la Alcaldía de mayor peso que atesoran los populares en todo el área metropolitana y casi con todo seguridad repetirá como senador por Sevilla. Jugará sus cartas propias. O no. Tomares ayer decidió no estar representado. Neutralidad suiza sin teleférico que suba. Ni que baje.

El segundo acto de la Operación Manijero supone una evidencia del crecimiento de una corriente que pretende impulsar cambios en un partido muy estático, una formación donde casi nunca ocurren movimientos internos. La coartada era Rajoy. El objetivo:estar posicionados de cara a los congresos que marcarán el futuro del partido. El único ganador, por ahora, fue la Cruzcampo. Como siempre ocurre en Sevilla.

La Sevilla de Juanma

Carlos Navarro Antolín | 29 de mayo de 2016 a las 5:00

MORENO BONILLA ACUDE A LA CAJA DE LA SEMANA SANTA
SUEÑA la margarita con ser romero y Moreno Bonilla con entrar en Sevilla, valga el pareado que rima con adosado. El que ha sido visto en la ciudad como el invasor malagueño suma poco a poco los apoyos de ciertos militantes sevillanos que ya son conocidos como los afrancesados del PP. Se trata de concejales y militantes de base que huelen el cambio, el final de la etapa de Juan Bueno como presidente, y que desean estar bien colocados en caso de que el malagueño, por fin, tenga una estructura amiga en el PP hispalense. Moreno Bonilla necesita tiempo para sí y para hacerse con el partido en Sevilla. Su objetivo particular es consolidarse en una presidencia que ni mucho menos tiene asegurada. La buena suerte no le ha acompañado desde que alcanzó el cargo (“Tú lo has querido, Juanma”, le dijo Rajoy en aquel congreso) ni con el calendario electoral (sufrió el adelanto electoral cuando aún estaba decorando el despacho) ni con determinados sobresaltos, como el desastre en Granada, o la sucesión de feos que ha sufrido entre su propia militancia, cuando, por ejemplo, la cúpula del partido en Sevilla (ay, siempre Sevilla) no lo acompañó en la dura noche electoral de las autonómicas.

Moreno Bonilla se parece a Rajoy a la hora de afrontar los problemas. Prefiere ganar a los puntos que con golpes de mano sobre la mesa. Si Susana Díaz se marcha a Madrid, sus posibilidades de afianzamiento se consolidan. La Que Manda en el PSOE es hoy prácticamente imbatible en Andalucía. Y respecto a Sevilla, su hoja de ruta pasa por colocar en la presidencia a Virginia Pérez, la que fue número tres de la regional al inicio de su mandato –como pretendida referencia de la entonces escuálida representación sevillana en San Fernando– y que ahora hace las veces de secretaria general del PP de Sevilla. El hombre que está llamado a impulsar la renovación en el grupo municipal es el concejal Beltrán Pérez, que debe coordinarse cada día más con la futura presidenta. Ambos Pérez lideran el grupo de afrancesados que, por el momento, conectan con un presidente regional que parte de la base de que no se pueden forzar las situaciones, que lo idóneo es esperar a que las inercias vayan despejando el camino. ¿Cuáles son esas inercias? La más importante es que más pronto que tarde, Zoido debe dejar el Ayuntamiento y, por lo tanto, permitir el proceso de renovación que el partido pide a gritos, un partido que empieza a temer el riesgo de convertirse en tercera fuerza política en la circunscripción.

Si Virginia Pérez asume la presidencia y Beltrán Pérez la portavocía, sólo quedaría buscar un secretario general, un puesto que en el PP de Sevilla se suele consagrar a la atención de los pueblos.
Los afrancesados crecen de forma paulatina porque ambos Pérez cuentan con un predicamento considerable en las filas del partido. Beltrán Pérez no debe tener problemas internos en el propio grupo municipal para hacerse con el timón, carece de aristas y, además, tiene la vitola de haber estado orillado durante el mandato de Zoido. ¿Por qué? Tal vez porque el propio Zoido lo veía y ve como su sucesor natural. Beltrán no es que sea amigo de Moreno Bonilla, pero se conocen de los tiempos de Nuevas Generaciones. La Sevilla de Juanma pasa por este concejal. Ambos tienen el objetivo común de abrir una nueva etapa en un PP de Sevilla anestesiado y cuyo grupo municipal tiene perdido el pulso y está acomodado en un cada vez más reducido círculo de confort, lo que se evidencia en denuncias públicas poco trabajadas en las que aparece el mismo vecino de siempre como única referencia de crédito.

Moreno Bonilla necesita todo un hat-trick: que el PP siga en el poder a partir del 26-J, que Susana Díaz se vaya a Madrid y que la renovación del partido en Sevilla vaya por la hoja de ruta de los Pérez.

Las espinas del comité electoral del PP

Carlos Navarro Antolín | 19 de mayo de 2016 a las 5:00

EL PP-A CELEBRA MAÑANA EL CONGRESO DEL RELEVO DE ARENAS COMO PRESIDENTE
EL PP no es un partido en el que sean usuales las corrientes críticas. El presidencialismo de Génova embadurna todas las sedes regionales y provinciales. No se discute más allá de algún conciliábulo en los bares o de alguna intervención aislada al modo de francotirador perdido en la masa de una junta directiva provincial. En el PSOE las luchas internas son una tradición y se retransmiten al detalle. No hace muchos años se han vivido las disputas por la secretaría general del despacho de Luis Montoto con sus bandos perfectamente organizados, sus afines perfectamente conocidos y sus traidores de última hora perfectamente anunciados.

Pero las filas del centro derecha suelen estar prietas. Por eso cualquier movimiento genera la atención, como las fotos de la Operación Manijero del pasado Miércoles de Feria, con un buen ramillete de concejales y militantes reunidos al margen de los rostros tradicionales del partido y, por supuesto, sin Zoido. O la fotografía del pasado domingo, cuando el mismísimo Javier Arenas (el ciprés de sombra alargada) y la camarlenga Virginia Pérez se dieron un homenaje en la Feria de Carmona, donde el PP gobierna al borde de la mayoría absoluta. Tampoco entonces estaban los rostros tradicionales. Ni, por supuesto, Zoido.

El pasado lunes se celebró el comité electoral del PP de Sevilla, que preside uno de los rostros tradicionales del partido, el diputado nacional Ricardo Tarno. El comité electoral en la práctica es un foro de militantes que se reúnen para dar el visto bueno a las listas electorales que previamente han decidido los aparatos. Es decir, los militantes son utilizados para dar la apariencia de democracia interna.

Pero el lunes ocurrió que tres componentes de ese comité se abstuvieron en la votación que debía refrendar la lista al Congreso de los Diputados, que lidera Juan Ignacio Zoido, y al Senado, encabezada por José Luis Sanz. La ex concejal Carmen Ríos, que fue delegada del distrito Los Remedios con Zoido, no dio su voto afirmativo. Todos en el partido saben que Ríos sigue molesta por no haber sido colocada en puesto de salida en las pasadas municipales. Zoido tampoco la tuvo a ella, precisamente, entre sus concejalas favoritas. Las veces que el alcalde y la delegada de Los Remedios despacharon juntos sobre asuntos del distrito fueron tantas como las que el PP ha ganado en Dos Hermanas. Tampoco apoyó las listas Dolores Rodríguez, alcaldesa de Palomares cuyo hijo es un asesor muy próximo al líder regional, Juan Manuel Moreno Bonilla, que anhela el control del partido en Sevilla, una formación que se le escapa de las manos como jabón mojado. Un partido que Arenas también está deseando controlar para chinchar a Cospedal, la protectora de Zoido. Rodríguez no fue al comité del lunes, pero telefoneó para excusar su ausencia y expresar su deseo de abstenerse de la votación. Tarno le dejó claro que para pronunciarse en un sentido u otro debía estar presente. Y tampoco votó a favor María Eugenia Moreno, diputada provincial, portavoz del PP en Huévar y coordinadora de redes sociales del PP de Sevilla.
Dos abstenciones que, en la práctica, son tres. Tres disconformidades que son una marejada en un mar pepero donde nunca suele ocurrir nada, más allá de alguna gaviota díscola pérdida en el azul de la alta mar, pero donde en los últimas meses hay aguas tímidamente revueltas. Tres espinas en un reducido comité electoral. Algo se mueve, al tímido estilo del PP, marca de la casa.

El futuro del PP sevillano

Carlos Navarro Antolín | 8 de mayo de 2016 a las 5:00

Sede regional del PP. Juanma Moreno preside el Consejo de Alcald
EL líder oficial del centro-derecha andaluz se debió quedar ojiplático en el desayuno celebrado el miércoles en Antares. Por momentos pareció encoger en el traje de raya diplomática. Pareció apretarle la corbata de Jueves Santo. ¡Con qué virulencia habían planteado ciertas preguntas algunos de los asistentes a la hora de escrutar el futuro del PP de Sevilla! Moreno Bonilla estaba en el club Antares, no vayan a creer algunos que se trataba de una asamblea de los astilleros en días de intifada de carreteras cortadas y neumáticos como teas. El público era de farolillos, de gente que trae puesto el desayuno y el traje azul, que eso de tomar pastas o bollería industrial dispara el colesterol. Un auditorio nada subversivo y con esa crueldad que es marca de la casa sevillana, sin el menor detalle de piedad para con el pato cojo, animal al que no se debe disparar porque está en retirada. ¡Cómo disparó el público contra esa suerte de pato cojo que es ahora el PP de Sevilla!

El moderador, Javier Caraballo, tuvo que resumir una serie de preguntas que cuestionaban cuándo desaparecerían las “camisas viejas” del PP hispalense. Cáspita, la derecha pidiendo la revolución en sus propias filas. En otras preguntas apretaron puyas mucho más afiladas. Ese mismo día todos los periódicos difundían una afirmación del presidente de la patronal sevillana, Miguel Rus:“En diez meses me he reunido más con Juan Espadas que con el alcalde anterior en cuatro años”. Conviene aclarar que Rus no procede de las bases del Sindicato de Obreros del Campo, ni es compañero de Cañamero en la pandilla de los fines de semana.

Moreno Bonilla (“Llamadme Juanma, por favor”) tuvo que echar mano del capote, sobre todo porque el presidente provincial, Juan Bueno, y el ex alcalde, Juan Ignacio Zoido, estaban en el acto. Percibió en directo cómo se las gasta su propio electorado, cómo es esa Sevilla que a él mismo no le permite moverse a sus anchas en la estructura de su propio partido en la capital. Granada se le cae cuando no termina de controlar Sevilla, donde el partido sigue a la espera de la marcha de Zoido para rearmarse en la oposición y buscar un candidato con solvencia para 2019.

La virulencia de las preguntas, con los indirectamente aludidos allí presentes, fue todo un aldabonazo en las puertas de cuartel regional del malagueño, que sabe que sin apoyos en la plaza de Sevilla jamás podrá aspirar a un resultado que le permita siquiera soñar con el Palacio de San Telmo. El PP de Sevilla ha sido no hace mucho tiempo la tercera fuerza en la provincia, una posición que sólo ha mantenido en el País Vasco y en los años más duros para los partidos constitucionalistas. Los populares sevillanos llevan cinco años en caída y nadie es capaz de abrir un debate serio sobre la necesidad de exhibir “camisas nuevas” o, simplemente, menos gastadas, más allá de mensajes en las redes sociales que pudieran ser los brotes verdes, tímidos, de un tiempo nuevo. La única novedad en la estructura inmóvil del PP sevillano en el último año ha sido el ingreso de Virginia Pérez como coordinadora general.

El futuro del PP sevillano depende de la fecha de la dimisión de Zoido como edil para dedicarse al Congreso, de los objetivos que se haya marcado la coordinadora general para su propia trayectoria política, del grado de oposición a los cambios que ejerzan los rostros tradicionales del partido (Bueno, Sanz y Tarno) y, por supuesto, de la capacidad de tejemaneje de Arenas, siempre con un ojo en Génova, otro en Sevilla y cada vez menos en Almería. Por falta de ojos, que no de vista.

El electorado sigue dando avisos. El PP sevillano sestea confiado ahora en que Rajoy permanezca en la Moncloa y salve los muebles, una perspectiva conformista para un partido con vocación de gobierno. El líder malagueño comprobó en Antares cómo pasa Sevilla de agitar las palmas y olivos a buscar la cruz y los clavos. Aznar se dio cuenta en 2000 que se podía llegar a la Moncloa con mayoría absoluta y sin Andalucía. Pero no se puede alcanzar San Telmo sin la cruel Sevilla. Habrá que cambiar las camisas, lavarlas o zurcirlas.

Arenas teme a la segunda residencia

Carlos Navarro Antolín | 6 de mayo de 2016 a las 5:00

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Teme a los griegos… y a los que tienen piso en la playa. Arenas recela de los que se refugiarán en la costa el último fin de semana de junio como los troyanos desconfiaban de los griegos que se presentan con regalos. El líder natural de la derecha andaluza presidió ayer el comité ejecutivo del PP de Sevilla en la sede de la calle Rioja. Pero el comunicado oficial no dice ni pío de su discurso, a pesar de que dijo las cosas más interesantes. Lo nombran una vez, por cumplir, como el que recibe una visita inesperada y pregunta en negativo: “¿No querrás tomar nada, verdad?”. Y se le ve en la foto como uno más, como se aprecia a Juan de la Rosa o a Jaime Raynaud sentados en la primera fila. Raynaud, por cierto, fue el anfitrión de la Operación Manijero del miércoles de Feria, la que sembró las redes sociales de deseos de renovación por parte de conocidos concejales de la capital con la coordinadora general, Virginia Pérez, al frente de la instantánea.

¿Acaso no habló Javié como para que no le dediquen unas frasecillas entrecomilladas? Claro que habló. Ni una puntada sin hilo en su oratoria, ni un militante sin el cachetazo de afecto en la mejilla a antes de irse a ver el partido del Sevilla. Arenas cerró el comité con un análisis de las últimas encuestas, de las que destacó que Rajoy es el líder más valorado entre los votantes del PP. Anunció que hay una corriente interna dentro del partido muy favorable a que Rajoy acuda al debate a cuatro, que no pegue esta vez la espantá y se vaya al Palacio de las Marismillas, donde vio (con las interferencias propias de los televisores en Matalascañas, según dicen) el enfrentamiento en el plató entre Soraya, Sánchez, Iglesias y Rivera.

Las alertas de Arenas hacen hincapié en dos factores. Junio es el mes con menor audiencia de las televisiones. En el PP saben la afición del campeón por estar al día del impacto de los medios de comunicación, por eso no extrañó nada que hiciera ese tipo de precisiones. La conclusión es clara: la influencia de las televisiones el 26-J será menor que en otros comicios. Y, en segundo lugar, la fecha es proclive para que los electores se vayan a la playa, bien de fin de semana, bien en plan domingueros. Arenas llama a la movilización del sufragio por correo y advierte: los electores del PPy Ciudadanos suelen tener segunda residencia. La derecha y su afición por la costa… Curiosa advertencia, como si no hubiera socialistas con vistas al mar… El campeón exhorta a luchar contra la abstención entre los propios votantes del PP, a reforzar la capacidad de convocatoria en los denominados actos sectoriales.

En sus habitualmente afinados análisis políticos, Arenas asevera que es mucho más fácil recuperar votos de Ciudadanos que de aquellos simpatizantes del PP que no votaron en los comicios de diciembre. Ciudadanos, dice Arenas, se ha equivocado de estrategia en los últimos meses. ¿Por qué? Por su acuerdo de gobierno con el PSOE de Pedro Sánchez, por no dejar votar a la lista más votada, por su alianza con un PSOE andaluz que mantiene a un consejero (Ramírez de Arellano) en su puesto, pese a estar citado ante el TSJA como investigado (antes imputado) y por haber entregado las llaves de la ciudad de Granada al partido del puño y la rosa. Arenas vaticina un descenso de Ciudadanos al igual que augura una mejoría del PP al ser el partido que cuenta con el voto más fiel, según las encuestas. Su miedo, según reiteró, son las playas. Que los votantes del centro-derecha se queden atascados al volver de Huelva o Cádiz y no lleguen a tiempo para votar la lista que encabeza Zoido, el protegido de Dolores de Cospedal. Arenas fue el único que se llevó ayer los aplausos del auditorio. Su oratoria volvió a ser, de largo, la más brillante. Cumplió su objetivo de dejar patente su influencia en el PP de Sevilla, por mucho que el comunicado oficial sea cicatero con su intervención y sólo diga que todo un vicesecretario nacional “participó” en el comité ejecutivo. ¡Qué roñosería!

El comité ejecutivo aprobó la repetición del mismo comité de campaña que en las pasadas elecciones generales. Virginia Pérez, coordinadora general del PP sevillano, todo un valor en alza en el partido, será de nuevo la responsable de la campaña electoral en Sevilla. Hasta ahí ninguna novedad. En ningún momento se sometió a aprobación la repetición de las listas. Nadie osó discutir que serán las mismas. Pero no deja de ser curioso que, al menos, no se guarde el mero formalismo de preguntar a los presentes por las candidaturas a las dos Cámaras de representación.

El cabeza de lista al Congreso de los Diputados y líder de la oposición en el Ayuntamiento, Juan Ignacio Zoido, tomó la palabra para ponerse a disposición de la directora de campaña. Un cumplido. El personal se quedó un poco extrañado cuando Zoido sacó unos papeles donde figuraba el cuadrante de actos a los que tiene que acudir en lo que queda de mayo y a lo largo de junio. El ex alcalde leyó una relación de citas donde no faltaban el Jueves de Corpus, la festividad de San Fernando, la final de la Europa League “si se clasifica hoy el Sevilla”, la romería del Rocío y todos los días internacionales que se celebran hasta el 26-J según el calendario oficial internacional (el día mundial del refugiado, del donante de sangre, de la música, de la erradicación de la fístula obstétrica, etcétera…). Dicen que la cara de la camarlenga Virginia Pérez era en esos momentos un poema. Tal como Zoido iba leyendo el calendario internacional, a Pérez se le podía cantar una saeta. El ex alcalde trataba de decir, según interpretan testigos presenciales, que él tiene ya su agenda hasta la corcha, que para eso lo aprieta su jefe de gabinete, el ex edil José Miguel Luque, hombre de la máxima confianza del presidente provincial, Juan Bueno. La gente salió hablando de la insólita intervención de Zoido, que tal vez quiso replicar aquella afirmación en la que Virginia Pérez reclamó un PP sin personalismos y trabajando en equipo. Si Pérez no quería versos libres, ayer le quedó claro que Zoido tiene agenda propia. Y sólo se la marca el calendario internacional… Y el Sevilla.

Arenas, el hombre que teme a la playa, se fue al fútbol. Malditas segundas residencias, malditos regalos de los griegos. Los pisos en la playa sólo traen problemas.
comitéPP

Barranca, el frío de los independientes

Carlos Navarro Antolín | 1 de mayo de 2016 a las 5:00

Pleno extraordinario del Ayuntamiento.  Comparece José Barranca.
El aserto jurídico dice que quien puede lo más puede lo menos. En Sevilla funciona maravillosamente. Miren la Plaza de San Francisco: quien coloca una jaima, coloca también muebles botelleros o alargaderas eléctricas. Miren la Plaza de la Encarnación: quien levanta un corsé con forma de setas que ahoga la plaza, es capaz también de afear aún más un espacio urbano de traza histórica al montar un zoco de barriada periférica los días de Navidad. Miren las Atarazanas… O mejor no las miren, cierren los ojos para que no sufra el corazón.

Si Sevilla tiene un alcalde capaz de desbloquear en pocos meses la situación de los terrenos del Puerto, cultivar una relación fluida con los alcaldes de otras capitales de provincia andaluzas, incluidos los de ideología opuesta a la suya, y acabar a la primera con los problemas de seguridad de la Semana Santa, también debe ser capaz de gestionar con la diligencia debida asuntos mucho más fáciles de afrontar. Espadas se pirra por la macropolítica, la economía, la sostenibilidad, el medio ambiente, las sinergias y esa ristra de conceptos baúles donde siempre caben todos los proyectos, análisis y teorías sesudas sobre modelos de ciudad. Es un político modelo hoja de excel, lo cual puede ser estupendo, pero no debería descuidar ciertos detalles. La dimisión del Defensor del Ciudadano, José Barranca, era un episodio evitable. Este militar ha estado ejerciendo hasta esta semana como presidente de la comisión de sugerencias y reclamaciones porque así lo dicta el reglamento, que insta a sus miembros a continuar en sus puestos hasta que la nueva Corporación municipal efectúe los nuevos nombramientos. También dice la norma que el gobierno debe tener lista la nueva composición de la oficina del Defensor en los tres meses siguientes a la toma de posesión. A Espadas, está claro, se le han ido los plazos. Lleva más de diez meses en el gobierno y no ha hecho estos mínimos deberes de micropolítica, digámoslo así.

El alcalde no debe decir que Barranca sabía que en diciembre terminaba su labor al haber entregado el informe anual sobre su actividad como Defensor. Los correos electrónicos que se han cruzado entre el Defensor y la delegada de Participación Ciudadana hasta hace poco demuestran que eso no es así. La concejal de la que depende la oficina no tenía asumido, al menos, que a partir de enero había que considerar expirada la relación con Barranca. O el alcalde y Adela Castaño no se coordinan, o Espadas simplemente ha evitado cualquier contacto con este curtido militar para no soliviantar a sus aliados de la izquierda radical.

Costaba muy poco recibir a Barranca, agradecerle los servicios prestados desde una independencia fuera de toda duda y promover su sustitución en el Pleno. Si al alcalde le han fallado los sustitutos, si se le ha atascado la negociación del nombramiento del nuevo Defensor con los grupos políticos, al menos podía haber atendido, aunque fuera en privado, algunos de los requerimientos de quien ha demostrado que no era un vasallo del gobierno que lo promovió al cargo (Zoido), ni ha estado dispuesto a perpetuarse en un puesto en el que se cobra una dieta ínfima.

Así no se despide al Defensor. Por una mera cuestión de estilo. Las vallas están bien en puntos clave del callejero en la Semana Santa, pero no para dejar aislado a quien ya anunció hace tres años que, al final, pagaría la factura de su independencia. Ni el alcalde del PP lo llamó al dejar el gobierno –¡qué caro le salió al Defensor decirle al rey que estaba desnudo!–, ni el del PSOE al acceder al cargo, no vaya a ser que molestemos a la izquierda radical con un recibimiento institucional a quien se ha declarado de derechas. ¡Horror! Está claro que ser independiente lleva aparejado sentir frío polar.

Ordenen el Puerto, conecten Santa Justa por tranvía y reordenen la calle Mateos Gago, pero cuiden también a las personas. No sólo al alcalde de Málaga.

El clarinazo final del zoidismo

Carlos Navarro Antolín | 24 de abril de 2016 a las 5:00

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Sitúense. Finales de abril de 2015. La ciudad duerme la resaca de las fiestas mayores. En los brillantes sebagos del alcalde hay leves recuerdos de albero. Aún suena el eco del balance oficial de la Feria, que pregona un aumento de visitantes. Se trata de un éxito de perfil bajo que no sirve para cesar el debate reabierto sobre la seguridad en la Madrugada, una noche que quedó desarbolada en varios puntos del centro y con un intento absurdo del gobierno por anestesiar los efectos. La verdad de cuanto ocurrió (una cofradía literalmente arrollada y otra afectada) emergió con fuerza dejando en evidencia la bajada de guardia de los responsables públicos. En los pasillos del Ayuntamiento se piensa en clave electoral. Queda menos de un mes para que el gobierno con mayor apoyo de la historia de la democracia (20 concejales)se someta a la consideración de los ciudadanos. Zoido sabe que es imposible repetir el resultado. Todo gobierno sufre un desgaste mínimo. Gobernar es apostar, priorizar, tomar decisiones que benefician unos intereses y orillan otros. El PP estima que hay margen suficiente como para retener el gobierno. Además, la mayoría absoluta se ha abaratado de 17 a 16 concejales por la pérdida de población. Sólo un batacazo mandaría al centro-derecha a la oposición. Y hasta cabría especular con en el apoyo de Ciudadanos.

El teléfono suena en la Alcaldía. “Jefe, tenemos ya la última encuesta. Se ha hecho justo después de la Feria”. Se trata de un documento de 44 páginas basado en 400 entrevistas efectuadas entre el 19 de abril y el 4 de mayo con la coartada de obtener información de los ciudadanos para mejorar los servicios municipales. Los sondeos previos, similares al que comentamos, advertían ya un deterioro de la imagen del gobierno. Pero el último es ya un verdadero clarinazo que augura un cambio de pontificado, un giro radical al gobierno de la ciudad. Lo de menos es la opinión sobre los autobuses de Tussam, donde entonces reina la paz social gracias a uno de los escasos gerentes que funciona. La clave son las conclusiones del capítulo denominado La vida en Sevilla. No se pregunta por la intención de voto, lo cual hubiera sido tan burdo como reprobable, pero sí por la evolución de la ciudad en los últimos cuatro años, período de Zoido. Un 45,8% sentencia que Sevilla sigue igual. Y un 37,8% sentencia que la ciudad no ha mejorado en nada. Peor aún es que en los distritos Macarena, Norte y Este, los registros son malos o muy malos. Yeso es preocupante al concentrar el Este un porcentaje muy elevado del voto prestado a Zoido cuatro años antes. Sólo en el Centro, distrito poco poblado, obtiene el todavía alcalde un resultado favorable a sus intereses. El sondeo es el clarinazo final al que, por supuesto, se pone sordina interna. La verdad sobre la Madrugada emergió en horas. Aquel documento se quedó en el cajón, como las motas de albero en los sebago, recuerdos de los días felices. La encuesta no pregunta por España ni por Rajoy. El batacazo se produjo. El PP perdió 60.000 votos. El sondeo no se equivocó. Pero alguien dijo y sigue hoy pensando que la culpa fue de Rajoy. Los autobuses siguen funcionando. La Madrugada se ha arreglado. Y quién sabe si Rajoy, al final, hasta se salva. barometro2
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Operación Manijero

Carlos Navarro Antolín | 21 de abril de 2016 a las 5:00

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EL evangelio apócrifo de la derecha andaluza dice que donde se reúnan dos o más arenistas, allí estará Arenas entre ellos. Ocurrió el Miércoles de Feria en la caseta El Manijero, en una de las escasas calles del real que gozan de la sombra de los plataneros. En un partido donde no se mueve una brisa de rebeldía, donde el motor del tiovivo de los caballitos siempre lo maneja el mismo, donde nunca hay cambio de baraja sino meros cambios de estampas y donde cambian los collares sin que haya ladridos, resultó llamativo que un grupo de conocidos militantes de la formación se reunieran en ambiente festivo lanzando proclamas sobre el futuro, la únión y la ilusión a través de las vuvuzelas de las redes sociales.

Algo se mueve en el PP de Sevilla, pensamos algunos. Pero la fotografía es escrupulosamente fiel a la cita del evangelio apócrifo , que como tal no es de San Mateo, ni mucho menos de Mateo (Risqué), el jefe de prensa de Arenas. La fotografía está tomada en la caseta de Jaime Raynaud, un veterano del PP que hizo de anfitrión, que asumió las funciones del icono de prestigio y, nunca se olvide, que es un clásico del arenismo sevillano por mucho que Javié no haya estado alguna vez a la altura de su fidelidad.

Sigamos con la foto en la que no está Arenas en cuerpo, pero sí en alma. Está Felisa Panadero, subdelegada del Gobierno, íntima amiga de la hermana de Arenas. Están Patricia del Pozo y Macarena O´Neill, santas justas y rufina del arenismo. Del Pozo acompañó a Arenas a declarar ante el juez Ruz en la Audiencia Nacional a cuenta de la supuesta financiación irregular del PP. Raynaud, O´Neill, Del Pozo y Rafa Salas (que no está en la foto y que hoy ocupa sitio en la Cámara de Cuentas) son el cuarteto más fiel de Arenas de los últimos años en Sevilla. Del Ayuntamiento aparecen los ediles Evelia Rincón, embajadora de Arenas en el palomar, y Beltrán Pérez, único de los actuales concejales que puede aspirar a la portavocía del grupo político en condiciones normales, tan leal a Arenas como José Luis Martínez, alias Pepelu, al que Javié impuso en puesto de salida en la lista triunfante de 2011, y Rafael Belmonte, enlace de Virginia y Beltrán Pérez con diversos estamentos de la sociedad civil. Si Raynaud prestigia la foto, la camarlenga Virginia Pérez, coordinadora del PP de Sevilla, concede de facto la bendición del aparato, y el alcalde de Carmona, Julián Ávila, otorga el barniz de poder de la provincia. Horas después de la fotografía,el mismísimo delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, acudió a compartir la fiesta, como se aprecia en la segunda ilustración del miércoles.

La foto del jueves a mediodía fue una réplica de los que se quedaron fuera: el propio Zoido, el presidente provincial Juan Bueno, José Luis Sanz y Ricardo Tarno. Aunque la noche de ese jueves, Sanz y Beltrán Pérez –ya con menos público– compartieron velada junto al concejal Alberto Díaz… Juego de tronos, juego de casetas. Si alguien externo al actual grupo municipal tiene opciones de probar bocado fuerte en la capital por trayectoria, tradición orgánica y poder territorial (Tomares) es el senador Sanz, al que la Alcaldía de su municipio se le queda pequeña. La caballería tomareña relincha en el Aljarafe a la espera de bajar algún día (al trote, sin teleférico) hasta la capital cuando el zoidismo quede sellado.

Arenas no estaba pero se reunieron en su nombre. Arenas es el manijero. Como la caseta. Siempre a la sombra… del platanero.
la foto