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Del ausente y los presentes en el balcón macareno

Carlos Navarro Antolín | 11 de abril de 2016 a las 5:00

COSPEDAL PRESENTA A ZOIDO EN FORUM EUROPA EN SEVILLA
Con las pijotas metidas en harina a punto de ingresar en el perol por la vía de las urgencias que nunca se colapsan, que son las del pescao el Lunes del alumbrao y no las del Virgen del Rocío, el personal aún se sigue preguntando por el ausente en el balcón de la Macarena la pasada Madrugada. Sí, por el ausente… Y por los presentes. ¡Qué cantidad de presentes, Dios de mi vida! ¿Cuántos trajo el ministro Catalá a mangar loseta del balcón macareno otro año más? Dicen que veintidós. Otros que dieciséis. Alguno afirma que la cosa fue de veintena. Las cuentas salen según se mire si Cospedal y Zoido, con sus respectivos acompañantes, computan o no en el séquito ministerial pepero. Pero vayamos al grano:¡Lo bien construido que está ese balcón! Estoy deseando ver la ITE del balcón de la Macarena. Estoy viendo al arquitecto:“Divino, el balcón está divino. Aguanta todos los pájaros. Manolo García lo tiene como tiene la hermandad, en perfecto estado de revista”. De los presentes ya lo hemos dicho todo. O casi. Porque algunos no se han enterado de que su cofradía ya se recogió. O de que están en funciones. Yninguno, pero ninguno, se enteró de que no eran precisamente días de revolotear en los balcones de la vanidad. La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, se ha pasado cinco días en Sevilla, cinco, de vacaciones, con Zoido de cicerone abriéndole puertas, balcones y pregones taurinos. El ministro de Justicia ya estuvo el año pasado en ese mismo balcón y alguien debió haberle explicado la diferencia entre el uso y el abuso. Yo no sé si Arenas (el ausente) no estuvo en el balcón porque, siendo veterano macareno, intuyó que no era conveniente poner en un aprieto a Manolo García, o porque verdaderamente dedicó el Jueves Santo a una jornada de convivencia en su finca de Olvera con el mismísimo presidente Rajoy, que dicen que es lo que hizo. En el PP aún están esperando que Cospedal, cinco días en Sevilla como cinco soles, aprovechara un ratito para comparecer junto al lider regional con cualquier pretexto y cumplir así con el partido. Del hotel Doña María a la sede regional hay un bonito paseo. Pero está claro que vino a Sevilla para cofradías y toros, como los turistas de los 60:sol y playa.

De Mercasevilla y el saxofonista del PP

Carlos Navarro Antolín | 4 de abril de 2016 a las 5:00

saxofón
Carmen Castreño lo han intentado en firme por dos veces, pero ha sido imposible el acuerdo económico con Sando, una empresa que no acepta cantidades económicas inferiores a las que se le han reconocido en sentencia judicial. Mercasevilla irá al concurso voluntario de acreedores por acuerdo del consejo de administración. Los planes de Espadas para la gran lonja, basados en la ampliación de capital por más de 5 millones de euros para ganar liquidez y pagar a la sociedad constructora, se han frustrado por el bloqueo de Mercasa expresado en la junta general de accionistas. No se olvide que Mercasa es el Estado. Su representante en Sevilla es Pablo González, hermano del ex presidente de la Comunidad de Madrid. Mercasa defiende que es precisamente con el concurso de acreedores voluntario como se puede salvar Mercasevilla, lastrada por la exigencia de Sando para que se cumpla la sentencia por la que debe recibir unos 12 millones de euros, intereses incluidos. La semana comenzaba para el alcalde Espadas con el reconocimiento al éxito de la Semana Santa y, en pocas horas, se enfriaba el ambiente con el bloqueo a la ampliación de capital de Mercasevilla. Alguien dijo que las alegría en fútbol duran una semana y en política nunca más de un cuarto de hora. Y eso que Espadas ha solucionado ya hasta la mayoría de las licencias de actividades del Club Pineda. Tiene su cuarto y mitad de gracia que el alcalde de izquierdas sea el que ponga orden en la Semana Santa, con aplauso generalizado de las cofradías, y a la chita callando solucione también lo de Pineda. A este Espadas que el miércoles logró la aprobación de sus primeros presupuestos sólo le falta regularizar las situaciones de La Raza y el Citroen, los dos negocios de hostelería que ocupan edificios municipales, para que en el Grupo Popular se miren al espejo:“¿Qué hicimos por los nuestros durante cuatro años?” En el PP andan sin rumbo, a la deriva, hasta tal punto que en el pleno vespertino se presenció algo insólito, el tono radicalmente distinto sobre un mismo asunto del portavoz, Juan Ignacio Zoido, y del concejal Beltrán Pérez. Resulta que Pérez, como era previsible, saca el mandoble y se harta de darle leña al gobierno por las cuentas que ha presentado, con papeles, cifras, análisis y el blablablá habitual. Pero toma la palabra Zoido y se muestra cual corderito con el presupuesto. Tiende la mano al gobierno, que nunca se la coge, y hasta felicita a los funcionarios que han trabajado en las cuentas y a la ex delegada de Hacienda, Asunción Fley, que fue la número dos del PP en la lista del batacazo. En la bancada y en los pasillos se comentó la evidente disparidad de criterios en el PP, como que pareciera que el ex alcalde navega mentalmente en las aguas del pasado. Zoido se fue del Pleno a un acto sobre la Sevilla de 2029, un ejemplo clamoroso de venta de humo, donde se hizo una foto con un tío tocando el saxofón. Tócala otra vez, Juan Ignacio.

Hay Espadas para rato

Carlos Navarro Antolín | 15 de marzo de 2016 a las 5:00

SEVILLA.
VIENE avisando, viene anunciando, viene dejándose querer para largo. Este alcalde se expone lo justo. Y crece despacito. A la chita callando. Míralo como se introduce en las filas de los capillitas. Es estilo Manuel del Valle, con menos melanconlía y un poquito más de compás de bambalina. Los buenos políticos dan de sí en minoría, cuando tienen que templar y repartir alpiste a pájaros de distintas plumas. Este Juan Espadas ha hecho su cuaresma y se ha comido el espacio natural del PP, como cuando Zoido se merendó al PSOE en los barrios de siempre y se disparó su proyección. Pero ya no están las Cigarreras por la calle San Fernando, ni los ediles del PP regalan bolsos y atenciones a las vecinas del Cerro, ¿verdad José Miguel Luque? Qué tiempos en los que se peleaba puerta a puerta.
Espadas se llevó el domingo en el Alcázar ese aplauso de la Sevilla Eterna que más duele al PP, un partido que parte de la base (la derecha siempre lo da todo por hecho) de que las hermandades son suyas, coto privado como si aún rezara el anuncio por el viejo comercio del centro: “Sevillanos, si queréis cofradías, votad a las derechas”. El campo para quien lo trabaja. Y Espadas está trabajándose las hermandades desde la mesura, con la proyección de un delegado de Fiestas Mayores que no le hace sombra y que se ha metido al cofraderío en el bolsillo del Dustin con una presentación de pregonero que adquiere su valor por la coyuntura nacional de un PSOE radicalizado.

Hay Espadas para rato si el PP no logra quitarse pronto el lastre de una mayoría absoluta desaprovechada, esa percepción de ser pasado, de gaseosa sin gas, ese tono ala de mosca como túnica de ruán gastada que empieza a adquirir el palomar del Ayuntamiento. Hay Espadas para rato si este alcalde sigue teniendo capacidad para guiñar a la izquierda en los presupuestos, despachar su cuarto y mitad de política de salón (recortando los chaqués de las procesiones) y, al mismo tiempo, se pega un baño de multitudes en las aguas de la derecha sociológica en el Salón Gótico del Real Alcázar (”Yo soy creyente”) con reconocimiento hasta del arzobispo.

Espadas ha pasado de defender la necesidad de “modular” la presencia del Ayuntamiento en los actos religiosos a portar crucificados, asistir a las canonizaciones romanas, exhibir su fe y salir en defensa de las tradiciones de la ciudad. Monteseirín inventó el urbanismo morado trufando las hermandades de subvenciones. Espadas aplica, por el momento, una naturalidad que se aprecia como un valor añadido y como un sólido compromiso, precisamente cuando el PSOE descarriado hace hojas de ruta laicistas para crecer hacia la izquierda de la izquierd, a la desesperada desde la paupérrima base de los 90 diputados. Sevilla se pirra especialmente por los rojos moderados. Espadas lo sabe. Espadas es un político gris y plano, pero maduro yu trabnjador en una corporación que combina bisoñez y falta de madurez (Participa e IU) con intereses decididos en Madrid (Ciudadanos) y grupos varados y condenados a la melancolía (PP). Esta ciudad, cruel donde las haya, paga a los del PP con su misma moneda: dando por hecho que tienen que ser píos. O sea, los da por amortizados. Espadas es el hijo pródigo en la ciudad de las parábolas. Ylas leyendas. Siéntate en un velador y verás pasar triunfante al alcalde socialista con la vara de oro de la Macarena , la misma que un día empuñó Queipo de Llano.

PP Beltrán
La ‘camarlenga’ del PP se deja ver con Beltrán Pérez
Qué sorpresa. O no. Entre el público del Pregón estaba la camarlenga del PP sevillano, Virginia Pérez, la misma que ha dejado claro en las juntas directivas provinciales –que se celebran a puerta cerrada– que quiere un partido sin personalismos. Que tome nota Zoido. Pues acudió al Maestranza no con el portavoz del Grupo Popular, ni siquiera con el presidente, Juan Bueno, sino acompañada por el edil Beltrán Pérez y el ex concejal Rafael Belmonte, el mismo que se exprimió en el frente de Bellavista. Nada en política es casualidad, ni hay fotos sin mensajes. La alianza de Los Pérez (Virginia y Beltrán) se formalizó en el inmejorable escenario de un teatro. La política es eso:una representación donde cambian los actores, las UTE´s y los intereses. Y donde siempre funciona un axioma:nada hay que una más que el enemigo común. Más que las elecciones.

Veladores metidos en los palcos

Carlos Navarro Antolín | 29 de febrero de 2016 a las 6:21

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Todos los esfuerzos que haga Antonio Muñoz para frenar la marea de veladores, todos los observatorios que convoque cada miércoles, todos los diagnósticos que anuncie para peinar las calles y todos los calificativos contudentes que emplee para referirse a la cochambre de mesas, sillas y cachivaches que afean la ciudad, caerán en el saco roto de la frustración personal y el fracaso institucional si no saca a trabajar por las tardes a los señores inspectores de Urbanismo. Ellos son los que emiten las licencias y pueden sancionar su incumplimiento. Ellos tienen las competencias en vía pública. Los de Medio Ambiente tienen potestad en caso de ruidos. La Policía Local está para las urgencias. Pero el gran aparato coercitivo reside en la Gerencia. Zoido no logró que estos inspectores trabajaran más allá del horario de mañana.

El gran reto de Muñoz, además de defender las Diputaciones Provinciales a contramano de Ferraz, es negociar con los inspectores. Yahí puede topar con la indolencia de algunos responsables de un organismo autónomo maltratado por todas las corporaciones a la hora de recibir transferencias. Mientras, algunos meten los veladores hasta en los palcos… Pista, que va el artista.

Sevilla, se alquila

Carlos Navarro Antolín | 24 de enero de 2016 a las 5:00

TORRE DON FABRIQUE_CONCIERTO
La vieja dama reunió a la familia en el salón de suntuosidad ajada, dorados apagados y vitrinas con platería enlutada por el paso del tiempo. Hacía ya unos años que el marqués se llevó para siempre la llave de la despensa y que el albacea había procedido conforme a lo expresado por el causante y, también, en función de criterios avaros, que ya se sabe qué parte corresponde al que reparte. La vieja dama toma asiento en la silla isabelina, reposa los antebrazos en la caoba de la mesa con esmero para no arrugar el paño de encaje, pierde la mirada en el lienzo de un antepasado con monóculo y bigote de húsar, y comunica a la descendencia:

–Ahora mismo no hay para pagar el próximo recibo del IBI. Os recuerdo que son 18.000 euros. No hay otro remedio que tomar de una vez la decisión.

Yla vieja dama, que ausculta con precisión los tiempos y siempre ha vivido con los pies en el suelo y atenta a la actualidad, pide la venia para alquilar varias partes de la hacienda para bodas y otros actos sociales. El vestíbulo cubierto es muy amplio para los cócteles en días de lluvia, de pie caben fácilmente trescientas personas. En el apeadero pueden servirse los aperitivos de bienvenida en primavera y verano. Las caballerizas, bien arregladas, son idóneas para el gran comedor. Siempre habrá algún gracioso que refiera eso de yantar donde en otro tiempo se han alimentado las bestias, pero Sevilla es la ciudad de la guasa. La mayoría se pirra por estar junto al noble al mismo tiempo que se regodea en sus penurias. Yel almacén, con una pequeña reforma, sirve para las horas de barra libre.

Sevilla es Tara, quemada por la guerra de la crisis económica, con los cultivos arrasados y las cortinas hechas jirones. El alcalde es Scarlett O´Hara en lo alto de un velador:“A Dios no pongo por testigo porque no me deja rojo sevillano ni los chicos de Participa, pero juro que no volveré a pasar hambre”. Y Juan Espadas, dispuesto a todo para reactivar la economía local, pone las zonas nobles de la ciudad en alquiler para cócteles y banquetes. Así recaudará 900.000 euros, casi lo mismo que el millón anual por las licencias de los veladores. Con Espadas será posible dar una copa de empresa en la Puerta de Jerez, donde el catálogo municipal dice que el primer atractivo es la fuente de Híspalis, la que parece sacada de un tanatorio del Aljarafe construido en tiempos de pelotazos urbanísticos con edil de Urbanismo imputado. También se podrá presentar un modelo de coche de alta gama con pedazo de cena para diez mil comensales en la Plaza de España. ¿Prefiere presentar su nuevo perfume en los Jardines de Murillo y tener luego varias mesas altas para servir el Möet Chandon? En este caso lo recomendable es limpiar previamente las ratas allí empadronadas, las de cuatro patas quiero decir. Si lo prefiere, ese acto social que siempre había soñado puede tener su marco incomparable en la ciudad de los marcos incomparables: en los Baños de la Reina Mora, en la Plaza de América (“¡Yo lo vi primero!, dirá Mario Niebla del Toro con el turbante y sus invitados de postín) o en la Alameda de Hércules, la que Monteseirín alfombró de un amarillo más feo que un chino con fiebre, y Zoido directamente no supo qué hacer, entretenido en pensar si estaba bien sujeta la placa que conmemora que un día inauguró un bacalao en Argote de Molina. Literal: un bacalao.

Sevilla se alquila para fiestas como la hacienda de la familia noble venida a menos. Arrendamos los escenarios de la grandeza que un día habitó entre nosotros. El márketin es cruel como un niño y nos dice las verdades: somos un gran salón de celebraciones, los hosteleros de Europa. ¿No montamos un horror llamado Munarco por ser la ciudad de la Semana Santa por antonomasia? Pues vendamos Sevilla como un gran velador. Yel Ayuntamiento, como la familia que tiembla con sólo imaginarse en el BOP por no pagar el próximo IBI, ha hecho el catálogo de plazas y edificios aptos para festines. Pero, ay pena, penita, pena, se han olvidado de la Plaza de San Francisco como la joya de la tatarabuela que no se alquila. Orgullo se llama. Claro, la Plaza de San Francisco ya tiene arrendatario con jaimas y mesas altas desde hace años. Que cambien la letra de la leyenda sobre la ciudad. “Monteseirín me transformó, Zoido me cercó de veladores y mesas altas y Juan Espadas me alquiló pa banquetes y otras gracias”.

El arriolo del palomar

Carlos Navarro Antolín | 17 de enero de 2016 a las 5:00

montaje CAJA
LA oposición desgasta más que el poder, sobre todo por la cantidad de horas libres que se tienen para tomar café en los alrededores del Ayuntamiento. Nos seguimos preguntando hoy: ¿A qué se dedicaban los 50 diputados del PP en el Parlamento Andaluz que formaban la particular armada invencible de Arenas, derrotada en la tormenta de la silla vacía del debate? Hoy contemplanos con inocente curiosidad la labor de los doce concejales del Grupo Popular, que ha menguado de veinte a doce como mengua un chaleco de mercadillo tras el primer lavado, con más pelotillas y menos asesores. Los pelotillas no faltan ni en el grupo… Ni en lo chalecos. Aquí mostramos a qué se dedica alguno de los ediles de Zoido: a trazar el camino para que el ex alcalde recupere el bastón en 2019 y ponga a punto la ciudad para 2029. ¡Zoido por fin encarga la elaboración de un modelo de ciudad! Con la de años que despotricó de la teoría del modelo, ahora ya tiene uno. El profesor Curro Pérez ya maneja un borrador con las 92 medidas –¡que son 92 oiga!– para que el zoidismo levante el vuelo. Ya sabemos la razón por la que el aparato del PPno quería a Pérez como portavoz adjunto:para que se dedicara a ejercer de arriolo del palomar, como hace Arriola, el marido de Celia Villalobos, en los despachos de Génova desde hace años, a pesar de sumar más batacazos que éxitos. Si Landa era el intelectual del zoidismo, Pérez es el arriolo, el pensador, el mariscal, el druida que tiene la poción mágica para entonar el volverán banderas victoriosas. Del cómo aprender inglés en tres semanas, al cómo volver a ser alcalde en cuatro años y estar diez más en el cargo.

Me encanta la terminología que emplea el profesor Pérez, por el que es pública mi simpatía, en el documento más valioso nunca conocido en la política municipal. Tengo debilidad por los DAFO, el área controler y, sobre todo, por las líneas verdes, rojas y azules que son la base de una política carioca. Pero no carioca por sus connotaciones brasileñas con recuerdos al cónsul socialista Blas Ballesteros, sino carioca por la de rotuladores de colores que nos va a hacer usar este Panoramix del palomar de aquí a 2029.

¿Y qué me dicen del “agosto de vacaciones”? Eso es precisión, oiga. Y el guiño a la Sevilla costumbrista entre tanto término de escuela de negocios ochentera tiene su valor añadido:“Día de la copa de la Velá de Triana”. ¿La Velá es debilidad o es fortaleza en un análisis DAFO? ¿La falta de papel higiénico en los aseos del Ayuntamiento, por ejemplo, era una debilidad del final del monteseirinato? Está previsto hasta el período de elección del candidato de 2019, pero no dice si el líder regional Moreno Bonilla interviene en el proceso, a pesar de que estos días anda mosca con las referencias de Zoido a su autonomía en la decisión de presentarse de nuevo, o de elegir a su delfín cual Aznar con libreta azul. Cuidado con el malagueño que las mata callando.

Los concejales de Participa e Izquierda Unida se dedican a darle pellizcos de monja al alcalde. Y el alcalde está contentísimo con las ganas de Zoido de seguir hasta 2029. Dicen que Espadas ha descorchado una de Dubois para brindar por la ambición a largo plazo del líder de la oposición. Yen Sevilla, por fin, ya sabemos quién es el arriolo de Zoido. Lo que falta por saber es si el área controler asume el corte del salchichón en la copa de la Velá. ¿El salchichón es fortaleza o debilidad? Me alegro de que me haga esa pregunta.

Gadafi en el Laredo

Carlos Navarro Antolín | 3 de enero de 2016 a las 5:00

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SI la calle era de Fraga, la Plaza de San Francisco es de Robles. Esta plaza es como el salón de su casa. Ríanse del Salón de Écija, que es como llaman los astigitanos a la zona cero de su vida urbana. La Plaza de San Francisco es el salón de Robles. Y en su salón hace uno lo que quiere: cambia los muebles, tira tabiques, levanta paneles, coloca estufas nuevas, pone y quita la alfombra, combina los distintos tipos de sillas. ¿O no? La arquitecta Lola Robador, que tan brillantemente contribuye a la restauración del Ayuntamiento, explicaba esta semana los valores del edificio, su historia, los detalles recuperados, su relación con el entorno. Y hubo varios oyentes que nos quedamos con las ganas de que diera detalles de la jaima de Robles, la que montó la otra noche en el antiguo Laredo, en la misma noche de Nochebuena, de una Nochebuena sin misa del gallo tras la cena pero cargada de gallitos. Si usted quería cenar en la Plaza de San Francisco a unas horas tan señañadas después de oír el mensaje del Rey en el Palacio Real, disponía de una jaima como la que Gadafi se hacía montar en La Boticaria, calentita, calentita, a mesa y mantel, con camareros y con la intimidad parcial asegurada, esa que permite ver sin ser visto.

¿No colocan los manteros de Tetuán y Velázquez un chivato en la esquina que avisa con un silbido de que llegan los señores de la Policía Nacional o los muchachos de la Policía Local? Pues Robles debe tener su silbador la mar de bien adiestrado, que avisa que ya se han ido los inspectores de Urbanismo a cenar el pavo trufado. Vamos, que llevan cenando y haciendo la vista gorda desde que Monteseirín era alcalde, pues Alfredo le aplicó a la perfección eso de al amigo todo, al enemigo nada y al indiferente la legislación vigente.

–¿Y Zoido no hizo nada, oiga?
–Era más de La Raza, aunque al final del mandato les mandó la carta de desahucio. ¡Al suelo, que vienen los nuestros!

Sevilla debe ser la única capital de España en que los inspectores de la vía pública no trabajan por las tardes ni los fines de semana.
–¿Me lo repite?

Cuando más ruido urbano se genera, del que pone de los nervios a los vecinos, es precisamente cuando no hay inspectores. Los turnos de descanso los carga el diablo. Se sortea un fin de semana en Rota entre quienes vean a un inspector de veladores pasar por el centro en hora punta, en prime time de turistas con los pies por lo alto en un asiento, pidiendo platos cargados de zanahorias ralladas con riachuelos de vinagre de Módena.

La ordenanza reguladora de las terrazas de veladores, aprobada con carácter definitivo en el Pleno de abril de 2013, cuando gobernaba la ciudad el gobierno planito del PP, establece bien claro:“En ningún tipo de instalación, ya sea enrollable a fachada o aislada de la misma, se podrá disponer de elementos verticales que puedan hacer de cortavientos en todo su perímetro”.

–Oiga, eso va por la jaima de Gadafi, que diga de Robles. Y de elementos verticales no sé, pero de elementos a secas le puedo hablar de unos pocos.

Uno se pone a buscar las disposiciones adicionales, cláusulas, excepciones o anotaciones marginales, y no termina de encontrar que Robles tenga privilegios, que los tiene, porque los tuvo con Monteseirín (cual tabernero del régimen), los tuvo con Zoido y se ve que los mantiene con Espadas. Y los 31 concejales de la corporación municipal pasando cada día por la plaza. Son todos miopes, todos.

Si Chávez es un pajarito que se aparece a Maduro, Gadafi cualquier día aparece en la jaima de Robles para recibir a Aznar, que ya se sabe el poco reparo que tuvo el ex presidente español en entrevistarse en aquel hotel alcalareño con un líder tan democrático y amigo de los consensos como el libio.

Lo más chic de la hostelería no son las placas que generan calor a bajo precio en lugar de las estufas que chupan butano, ni los cubos recogebasura de los veladores, ni que te presten con gentileza una manta para el frío como en Madrid, ni que el camarero anote la comanda en el ipad. Lo más chic es que el metre pregunte a los señores:“¿Comerán en la barra, en mesa interior o prefieren la jaima?”

No sabemos dónde está la cubierta de la final de la Davis, pero mira que si la jaima de Nochebuena fuera la de Gadafi… Y Lola Robador venga a explicar el plateresco y el renacentista, venga a dar detalles de los arcos y las decoraciones recuperados. Y ni pío de la jaima, que es el nuevo valor añadido en esta Nochebuena sin inspectores, sin Dios, y sin curas queriendo decir la misa a las doce de la noche. La Navidad de Espadas trae la jaima como nueva atracción, oiga, en todo un ejemplo de colaboración pública y privada. Qué calladito se lo tenía Antonio Muñoz, delegado de Hábitat Urbano y de Jaimas Consentidas, que en la nueva oferta de Sevilla en Navidad (tan laica, laiquísima, como Susana dijo que era roja, rojísima) se puede cenar en una jaima en plena Plaza de San Francisco en la noche más familiar para el orbe cristiano. Y en Nochevieja, por cierto, hubo reptición de la jugada.

Cuando media España pleiteaba con los cuñados, Robles colocaba otra pica en su plaza. La calle era de Fraga, menos la Plaza de San Francisco de Sevilla, que es de Robles. Tiene que estar su nombre puesto hasta en el Registro de la Propiedad. Unos alcaldes vienen y otros se van, Robles siempre está. Yo estoy por pedir mesa en la jaima estos días de Pascuas y esperar a ver si llega antes un inspector de Urbanismo o la cruz de guía de una cofradía pirata. Tanto quebrarse las autoridades municipales la cabeza para que el personal no se cuele en el tranvía, y resulta que les montan una jaima a los pies del Salón Colón, donde se sientan sus 31 señorías a tirarse pelotas de papel, y nadie dice ni mú. Estarían todos en misa. Del gallo.
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La camarlenga pone límites a Zoido

Carlos Navarro Antolín | 29 de diciembre de 2015 a las 5:00

Juan Ribero interviene en la junta directiva del PP
PIDE pista. Exhibe ambición. No disimula cierto tono de mando. La camarlenga del PP de Sevilla, Virginia Pérez, centró ayer los comentarios posteriores a la junta directiva provincial, celebrada a puerta cerrada en los salones de un hotel de Triana, sólo abierta unos minutos a los informadores profesionales con ocasión de las intervenciones del presidente provincial, Juan Bueno, el ex alcalde, Juan Ignacio Zoido y Virginia Pérez, coordinadora general, para la lectura del informe de gestión. Pérez está bautizada en los corrillos como la camarlenga porque por mucho que se le considere como secretaria general de partido en Sevilla, oficialmente ni lo es ni puede serlo aún, pues los estatutos de Génova se lo impiden al no formar parte del comité ejecutivo. Pero eso quizás sea lo de menos. Pura cuestión formal. Todo indica que en el próximo congreso provincial será, cuando menos, secretaria general con todos los galones. O incluso presidenta. Su intervención interesante de verdad, tuvo lugar en el tramo vedado a los periodistas. Fue una suerte de combinación de defensa preventiva (ante los evidentes malos resultados electorales en la circunscripción hispalense) y un intento por marcar líneas de futuro sacando pecho y mostrando hasta un punto de autoridad (donde dejó ver sus objetivos). Su intervención fue anunciada por la melodía del partido, hasta ahora reservada para los grandes mítines: “Si no fuera porque esto es una junta directiva provincial, igual me creía hasta alguien importante”, bromeó quien ayer pisó con fuerza, con mucha fuerza. Nunca se olvide que esta diputada provincial está consagrada al partido, dicen que no conoce el concepto de calidad de vida. Y eso, en la política actual, es todo un valor, pues no son muchos los decididos a imprimir un ritmo de trabajo muy elevado.

La camarlenga se congratuló por la organización de la campaña electoral y felicitó pública y personalmente a muchos de sus colaboradores. Es curioso: en el PP sevillano hay unanimidad en que la campaña de los 20.000 polvorones y las 5.000 panderetas repartidos por la capital y los pueblos ha sido buena. Yse pondera muy al alza el grado de participación de los chicos de Nuevas Generaciones, los mismos que se han quejado durante cuatro años de la poca atención recibida del gobierno de Zoido.

Virginia Pérez reveló que en octubre manejaba una encuesta en la que el PP de Sevilla sólo obtenía dos diputados, al igual que Podemos, frente a seis del PSOE. Advirtió que entonces se corría un serio riesgo de quedar relegados a tercera fuerza política en la provincia. Y aquí viene la defensa de su gestión, el momento preciso en que la Pérez aparece como una emergente Super-Virginia, pues en sus meses de trabajo (del verano hasta hoy)habría logrado consolidar al PP como segunda fuerza con, al menos, tres diputados. La revelación del sondeo electoral interno la introdujo de la siguiente forma: “Como estamos en familia, os voy a contar los datos de una encuesta de octubre, aunque alguien de la familia vaya corriendo a contárselo a un periodista curioso”. Curioso, lo que se dice curioso, fue que al agradecer el trabajo de campaña de muchos militantes, cuando se refirió a José Miguel Luque (jefe de gabinete de Zoido) y a Juan de la Rosa, vicesecretario de Organización, hizo una apostilla: “Nos hemos sobrellevado lo mejor que hemos podido”. ¿Tensiones entre el grupo municipal y el aparato provincial durante la campaña? Tal vez se halle una respuesta clara si se atiende a otra referencia del discurso de la camarlenga, sobre todo cuando dibujó el futuro deseado para su partido, un PP sevillano basado en “mucha gente, en equipos y que abandone los personalismos”. Dicho en lenguaje de redes sociales:¡Zasca a Zoido! El ex alcalde, que estaba en ese momento tomando notas en la mesa presidencial, apretó los labios en un gesto que es marca de su casa civil. Su reacción demostró que había recibido el fuego amigo. ¿Quién puede encarnar un perfil personalista en el PP de Sevilla de hoy? ¿Quién tiene marca personal sobrada en el PP de Sevilla de hoy? Sólo Zoido. La camarlenga y el ex alcalde no se llevan bien. Ya es público. Zoido se empeña en presumir de una victoria en la capital, una satisfacción que casi nadie comparte en el partido. De hecho, ninguno de los muchos intervinientes de ayer lo felicitó por una interpretación tan legítima como interesada de los resultados del 20-D en la capital. La camarlenga ya le ha puesto límites a quien fuera durante un par de años la incontestable referencia del PP en el Sur de España. No quiere personalismos, añora un PP anterior a Zoido donde no había un líder definido, ni una marca rotunda.

El presidente de Nuevas Generaciones en Sevilla, Javier Portero, planteó el interesante debate sobre cómo recuperar el voto joven que se ha ido hacia Podemos y Ciudadanos. El veterano Felipe Rodríguez Melgarejo pidió la palabra. Justo antes de empezar a hablar, el diputado Ricardo Tarno hizo una pequeña broma sobre la anticipación con la que Melgarejo había solicitado un turno de intervención, a lo que el aludido replicó rotundo: “Lo que voy a decir no es para bromas. Ni la situación de España es para bromas”. Melgarejo ve al PP de Sevilla “complaciente” y acomodado en el “aquí no ha pasado nada”. Tildó de errores del PP nacional la posición mantenida en asuntos como el aborto, Bolinaga, la cuestión catalana, etcétera. Pidió que la junta directiva provincial propusiera una reforma de la ley para que las elecciones generales tengan una segunda vuelta que asegure un gobierno estable, una petición que no se pudo formalizar al no estar en el orden del día.

De las restantes intervenciones llamó la atención la de un militante que se remontó al siglo XVIII para hablar de las izquierdas (que agitan con los sentimientos) y las derechas (que se basan en la razón), pidiendo más “democracia interna”; la del secretario general del Distrito Norte, que agradeció la labor de las Nuevas Generaciones, y la del edil Ignacio Flores, que valoró el trabajo de los distritos.

Destacó una cifra:el PP sevillano tuvo 300 interventores menos en las pasadas elecciones. Y dos presencias:Ignacio Díaz Bernal, sentado en primera fila, y Paloma Hoyos, al final, de pie. Ambos son del círculo íntimo del líder regional Moreno Bonilla (“Llamadme Juanma”). Entre las ausencias destacadas, el senador electo José Luis Sanz, alcalde de Tomares, y Javier Arenas, quien ayer, por cierto, cumplía años.

La cabra aguanta

Carlos Navarro Antolín | 21 de diciembre de 2015 a las 5:00

SEVILLA 15/16
LAS primeras generales sin Alfonso Guerra de cabeza de lista por Sevilla. El PSOE puso a un tal Pradas en los carteles y se cumplió la profecía del viejo zorro del socialismo español: los socialistas vencen en la circunscripción sevillana incluso si se presentan a una cabra. Pradas es un hombre de la absoluta confianza de Susana Díaz, un tentáculo útil y eficiente para la presidenta andaluza en la Carrera de San Jerónimo, donde los socialistas entrarán en complejos equilibrios internos a la hora más que previsible de entenderse con la amistades peligrosas de Podemos. Pradas es un político de perfil local y gris, un color nada despreciable en política. Del gris se sabe mucho en el PSOE andaluz, donde el político más gris de su historia, Manuel Chaves, mantiene el récord de permanencia en el gobierno. Pradas es gris en un PSOE dividido y al ralentí (con el brusco acelerón del debate cara a cara), que no está muerto aunque estaban redactándole el obituario con las israelitas. Y ese tono gris le ha bastado para conseguir una victoria digna, si se trata de hacer un análisis de los resultados en la circunscripción sevillana.

El bipartidismo se resquebraja en España, pero se robustece la vieja teoría del rumiante que siempre sale victorioso en el Sur si lleva en el lomo el hierro fundido del puño y la rosa. Después de Guerra, el gris. Pero siempre la victoria. Sevilla no deja al PSOE, como no dejó al rey sabio. El voto rural es del PSOE en el tablero de ajedrez alfonsino hasta tal punto que la derecha sociológica vota socialista en esta provincia española (incluso en toda Andalucía), mientras que Podemos recibe el sufragio puro y duro de la izquierda, con el añadido de los obsesionados por dar una patada al avispero, y el electorado expulsa al hasta ahora único representante por IU en el Congreso de los Diputados. Los votantes han sido cicateros con Ciudadanos en Sevilla (Pinocho en las encuestas)y crueles como niños con el viejo PCE.

Sevilla sigue siendo fiel al PSOE del tardoguerrismo gracias a los pueblos, por mucho que se deja más de cien mil votos después de estos cuatro años, que se los deja. Yel PP pierde aún más:más de 150.000 sufragios, por lo que se queda muy lejos de la marca cosechada hace cuatro años la noche de la mayoría absoluta de Rajoy. Hagan la cuenta: el bipartidismo pierde más de 250.000 votos en la provincia sevillana. El codazo de Podemos para coger sitio en el banco sevillano es notable, donde tendrá dos diputados. Y los naranjitos dos actas, entre las que figura la de Virginia Salmerón, a la que han machacado en las redes sociales con el vídeo de una entrevista en la que mostraba una frívola indecisión.

Si el PSOE colocó a un desconocido como cabeza de cartel por la circunscripción más roja de España, el PP tiró de un alcalde orillado del poder municipal: Juan Ignacio Zoido. El ex alcalde de Sevilla ha encabezado una lista que pasa de cinco a tres diputados. No es una hecatombe, pero sí es un registro pobre para un PP sevillano eternamente necesitado de una renovación, y cómodamente instalado en la mediocridad cada vez que suena el tam-tam electoral en la provincia de Sevilla. Zoido sí ha conseguido, al menos, ser la lista más votada en la capital, con doce mil votos por encima de los socialistas, y casi 38.000 sufragios por encima de Podemos.

La marca Zoido, al menos en la capital, resiste estas elecciones generales pese al desastre de las últimas municipales, cuando se dejó 60.000 votos tras una gestión de cuatro años caracterizada por el tono plano. El político del PP, que durante dos años fue el estandarte de su partido en el Sur de España, hasta el punto de ser alzado a la presidencia de la FEMP y de su propia formación en Andalucía, conserva la vitola de liderar la lista más votada en la capital, un mérito al que, al menos, podrá sacarle jugo en las reuniones de consumo interno. Incluso tal vez le sirva para alargar todo lo que pueda su condición de líder de la oposición en el Ayuntamiento de Sevilla, siempre y cuando el PPno apruebe un catalogo de incompatibilidades.

Los populares vuelven a ser la fuerza más votada en Espartinas, el bastión aljarafeño que perdieron en las últimas municipales en favor de Ciudadanos, cuyo alcalde ha tenido que dimitir en plena campaña electoral al resultar imputado. Y siguen incontestables en Tomares, donde su alcalde, José Luis Sanz, ha sacado el acta como senador, tal como estaba previsto. Pero los pueblos son del PSOE en una suerte de presunción de victoria mientras no se demuestre lo contrario. Después de Franco, las instituciones. Después de Guerra, la cabra.
ELECCIONES. ZOIDO VOTANDO

Los 20.000 polvorones del PP

Carlos Navarro Antolín | 29 de noviembre de 2015 a las 5:00

Sede regional del PP. Juanma Moreno preside el Consejo de Alcald
Foto polvorones
POLVORONES, mantecados, panderetas, golosinas… La derecha endulza el diciembre electoral. Ya están las flores de pascua en la sede provincial de la calle Rioja. Saquen la zambomba, la botella de anís con la cuchara y los camellos de la Zoidonavidad que perdimos en el Waterloo del PP sevillano.

El PP de Sevilla prepara la infantería de cara a la inminente campaña electoral: un campaña de pandereta. Literal, oiga. A los lemas, argumentarios y fotocoles procedentes de Génova, los chicos de Juan Bueno suman estrategia propia más allá de Arriolo, ese señor cuya mujer ha quedado castigada al número dos de la lista por Málaga por obra y gracia de Moreno Bonilla. Algunos aún quieren desplegar una pancarta XXL en la sede de San Fernando: “Gracias, Juanma”. Pues los populares sevillanos, brazos en jarra, están en contra de la globalización impuesta por el marido de Celia Villalobos y se han trabajado el sello propio, han montado su Imaginarium particular. El partido ha encargado nada menos que 20.000 unidades de polvorones y mantecados, 5.000 panderetas y varios sacos de golosinas. Los chicos de la gaviota han negociado con el consejo regulador de la denominación de origen de Estepa, donde se han preparado expresamente para el partido unos paquetes que dan derecho a un micropolvorón y a un micromantecado. Ya mismo van a estar ustedes viendo a Zoido, pedazo de número uno por Sevilla gracias a Cospedal, pegando barzones por esos barrios de la capital y por esos pueblos del Aljarafe con la furgoneta cargada de polvorones y panderetas, dispuesto al dadivoso reparto como el rey mago que se quedó sin ser por perder la Alcaldía como el moro perdió la Alhambra (de tirador mejor que de botellín).

Esta campaña del PP es la del Almendro, según sus propios promotores. El mensaje al electorado es claro: vuelva a casa por Navidad. Por eso se olvidarán las gaitas del voto prestado y se centrará el esfuerzo en los distritos y pueblos azules de toda la vida. La campaña más azul del PP, azul pavo trufado de Navidad. El PP repartirá polvorones, panderetas y golosinas en distritos como Nervión, Los Remedios, el Porvenir y Heliópolis. Y en pueblos como Mairena del Aljarafe, Gines, Tomares… Sin olvidar las grandes masas de población de Alcalá de Guadaíra, donde el PSOE se ha aflojado, y Dos Hermanas, donde unos vienen y otros van, pero Francisco Toscano siempre está. Dos municipios donde hay que echar la caña porque en ellos están los grandes bancos de peces que pueden ayudar a cargar las redes de don Mariano, el señor que comenta partidos de fútbol y se ausenta de los debates. “No es momento de convencer, ni de pedir votos prestados, sino de fidelizar al votante, de restablecer la relación con el sevillano que siempre nos tuvo como opción”, palabra del PP de Sevilla.

El objetivo del 20-D en la capital de Andalucía (dicho sea con permiso de Paco de la Torre) es recuperar al votante de toda la vida, al que se marchó con Ciudadanos en las autonómicas y se horrorizó cuando su voto valió para investir a Susana Díaz como presidenta andaluza, al que se derechizó votando a Vox, harto de la coles de un centro-derecha acomplejado en cuestiones como el separatismo catalán y la ley del aborto, y al que se quedó directamente en casa para pegar un rejón de castigo.

El PP es consciente de la dificultad (casi imposibilidad) de repetir el resultado de las generales de 2011 en la circunscripción de Sevilla, cuando se alcanzó el mejor registro de la historia de la democracia, incluso por encima de la mayoría absoluta de Aznar de 2000. En las últimas generales, obtuvo un 38,6% de los votos, un porcentaje que se tradujo en cinco diputados, el récord del PP sevillano en la Carrera de San Jerónimo. Fue la cita electoral en la que más cerca estuvo del PSOE, que se quedó con un 41,7%. Ese 20-N de 2011 en que se despidió al nefasto ZP, los populares sevillanos se beneficiaron del tirón de las municipales aún recientes, en las que Zoido venía de romper todos los registros, tanto los de su partido como los del PSOE. La coyuntura hoy es distinta en Sevilla, por mucho que las cocinas del CIS informen de la recuperación de Rajoy en España.

¿Servirán las panderetas para conseguir, al menos, un porcentaje que garantice cuatro escaños? Ahí estaría el éxito de una formación política que en Sevilla anda necesitada de buenas dosis de redbull tras seguir noqueada por el desalojo cruel de la Alcaldía. 60.000 sevillanos retiraron su confianza al gobierno de los 20 concejales, lo que supuso prácticamente un desahucio y desencadenó en la formación de un melancólico grupo popular supeditado al futuro personal del portavoz, anestesiado por los golpes recibidos cuando la mayoría daba por hechos los ocho años en la poltrona, e incapaz de hacer autocrítica.

–La culpa fue de Rajoy.
–¡Usted sí que sabe!

Un semestre después, el comité de campaña lo apuesta todo a los barrios y a los pueblos de siempre, adelanta la Navidad y , por tanto, las citas con esos votantes de la familia que no están dispuestos a aportar el postre, pero a los que se suplicará que acudan con la mejor sonrisa… Y la botellita de Rioja del voto. Si Sevilla logra cuatro diputados, Rajoy estará cerca de los 150 que permitan la formación de gobierno. La mesa está puesta, hay viandas para todos y la suegra resabiada (Arenas) no acude. Cría cuervos, Javié, que no te sacan ni los polvorones de limón, esos que sufren una indigna marginación secular.