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Política de aperitivo

Carlos Navarro Antolín | 10 de noviembre de 2015 a las 14:06

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Comer es un éxito social digno de ser narrado. Los españoles abusan de las redes sociales para exhibir platos de comida casi tanto como para publicar fotos de los pinreles con el mar de fondo. Como y veraneo, chínchate. El que llena el buche ha de contarlo. Antes se sacudía uno las migas de la solapa del abrigo para demostrar que había yantado. Ahora se cuelgan fotos de almuerzos pantagruélicos regados con exquisitos caldos. Y desde bien temprano, oiga, que ya se sabe el dicho de una a las doce y doce a la una. Rajoy se va de bares y lo cuenta. Difunde sus cuchipandas justo ahora que se acercan las elecciones, claro. Los políticos son interesados como niños. Y tratan de colartela con la inocente ternura (impostada) de un niño. Zoido come tartas y lo cuenta en Twitter. Zoido va a un bar de la calle Asunción y cuenta que el solomillo al whisky de ese establecimiento está que tiembla el misterio. ¡Óle! ¿Pero dónde ha dejado la melva? Comer se asocia a una imagen de victoria, a un estado de felicidad, a una trayectoria de éxito. Los ganadores comen y van de bares. La aventuras del gran Astérix siempre acababan en banquete, con el bardo debidamente atado por aguafiestas. Los perdedores no comen, reman como galeotes al ritmo que marca el comitre. Con Rajoy y Zoido es divertido hacer las catorce estaciones del vía crucis de la hostelería local. Juan Espadas, en cambio, frecuenta poco el tabernerío. Sus tuits son más sobre modelos productivos, sostenibilidad y otras gaitas. Espadas es más de botellita de agua recargada en el grifo, como Torrijos era de menú frugal en la Casa de Soria. Alfredo era un alcalde glotón, pero sólo desde el punto de vista político. Zoido se ha relajado por fin con su condición de cabeza de lista al Congreso. Y se va de bares, qué lugares. Para que luego digan los siesos de turno que no tiene modelo de ciudad. Serán amargados los tíos de la botellita de agua. Hay que atarlos, como al bardo. Hombre, por Dios.

La enmienda del Alcázar

Carlos Navarro Antolín | 13 de octubre de 2015 a las 21:16

Real Alcázar  Espadas informa de una reunión con los alcaldes de la primera corona metropolitana
SOLEDAD Becerril dio la espantá del patronato del Alcázar cuando Monteseirín, en tiempos de convenios urbanísticos, delirios de PGOU y otras vacas gordas, se inventó el desvío de fondos del monumento para costear restauraciones y otras ocurrencias en la Casa Consistorial. Aquellos años 2003, 2004 y 2005 sobraba dinero en la caja municipal. Un político con dinero tiene más peligro que un cofrade con la tarde libre. Soraya Sáenz de Santa María lo confesó en El Hormiguero antes del baile: “Tiene que ser una gozada gobernar con dinero. A nosotros no nos ha tocado”. Monteseirín vivió en un gozo continuo. Superada la crisis del 92, contó como impulso inicial de su mandato con el Mundial de Atletismo del 99 y, después, con los años del boom económico del ladrillo. La resaca de la Exposición se la chupó Soledad Becerril apagando luces del Ayuntamiento para no gastar, salvo en los últimos días que quiso levantar un gran edificio municipal en el Prado, pero si a Felipe le faltó una semana de campaña y un debate en las generales de 1996, a Soledad le faltaron unos meses como alcaldesa en 1999 para inaugurar aquella obra que abortó Monteseirín. La segunda gran resaca, la del ladrillo, se la ha pasado Zoido en un permanente y perfecto estatuario para no llevarse ninguna andanada. Los dos alcaldes del PP que ha tenido la ciudad han gobernado sin gozos. Tampoco sombras.

Monteseirín se levantaba cada mañana con una idea, digámoslo así. Un día se le ocurrió terminar con el exorno plateresco de la fachada del Ayuntamiento, la que da a la Plaza de San Francisco, al igual que Salamanca va rematando los medallones de su Plaza Mayor con nuevos personajes. ¿De dónde sacar el dinero para ese proyecto? Una mente preclara lo iluminó: del superávit del Alcázar. Y reformó los estatutos del patronato. El catedrático Vicente Lleó dimitió. Y Soledad Becerril y Jaime Raynaud también. Pero como no se trataba de las dimisiones de hermanos mayores, a la ciudad le importó un pimiento (morrón)la marcha de ambos. Lo mejor de la carta de renuncia de la ex alcaldesa y ex ministra de Cultura fue la comparación que hizo: “No es conveniente que sobre el Alcázar se haga recaer la conservación de la Casa Consistorial porque es como si sobre el Museo del Prado recayera la conservación de la Casa de las Siete Chimeneas, sede del Ministerio de Cultura”.

Diez años después de aquella reforma estatutaria, el alcaide del Alcázar, Bernardo Bueno, confirma que el gobierno está dispuesto a cortar el desvío de fondos del Alcázar para pagar las restauraciones del edificio noble del Ayuntamiento, una enmienda en toda regla a una de las principales reformas del anterior alcalde socialista. El Alcázar ha generado hasta ahora 1,1 millones de euros que se han empleado en mejoras de la Casa Consistorial, donde en los últimos meses de Monteseirín faltaba el papel higiénico.

Bernardo Bueno, socialista sevillano de la vieja guardia, defiende con todo acierto el retorno al plural en la denominación del conjunto monumental. Esta ciudad tiene 13.000 veladores, una Catedral y unos Reales Alcázares, al ser una suma de palacios de diferentes períodos. Si Bueno anuncia que las cosas volverán al statu quo previo a la reforma de Monteseirín, hay que darlo por hecho. Porque cada vez que hay marejada en el PSOE sevillano, alguien que sabe dice que hay que mirar en qué bando está Bernardo Bueno. Su bando es siempre el que gana.

Concejales en la Virgen: retorno a los 70

Carlos Navarro Antolín | 6 de agosto de 2015 a las 5:00

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PASO atrás. Involución. Retorno al blanco y negro. Si sale adelante el recorte que Espadas prepara para la representación municipal en la procesión de la Virgen, el cortejo de tiros largos recuperará la proporción de los tiempos de Franco, ese hombre. Quién iba a decir que la modernidad y la apuesta por la laicidad nos harían regresar a las medidas del nacionalcatolicismo. El archivo de Jesús Martín Cartaya revela una representación de apenas diez ediles a principios de los años setenta, cuando, por cierto, se estrenaron los uniformes de gala de la Policía Local y hubo hasta lluvia en la mañana del 15 de agosto. Todo está inventado en esta ciudad lampedusiana. Se aprecia un cortejo marcado por los fraques y las blancas guerreras del uniforme de Falange que avanza sin público, con un alcalde y hermano mayor de Pasión sonriente, Juan Fernández Rodríguez y García del Busto. Entre los ediles se reconoce a Pilar Gutiérrez de Miranda, de la Sección Femenina, y Juan Manuel García Ruiz, hermano del Museo.

Cuentan en los despachos del gobierno local que no se esperaban en absoluto la reacción del PP contra la restricción en el número de concejales en las procesiones. Oh, sorpresa. Ingenuos. Los chicos del PSOE aseguran –no sin el alma acongojada– que el alcalde Espadas se lo comentó al ex alcalde Zoido al término de la primera reunión del patronato del Real Alcázar, y que el segundo le dio el plácet al primero: “Lo que tú veas, Juan”.

Los socialistas acusan a Zoido de haberles hecho un tururú. Este gobierno aún bisoño no sabe todavía que Zoido no le dice nunca que no a nadie. Seguro que es cierto que le dijo a Espadas que sí, que no hay problema, como ha hecho con tantísima gente a la que le ha dicho que lo tuyo va bien, que llames a Alberto de mi parte que él te lo mueve y, si no te responde, me vuelves a llamar que yo te arreglo el tema.

En una segunda ronda de contactos entre cargos intermedios para un asunto de tan alto interés para la ciudad, Carmen Castreño, todopoderosa concejal del PSOE, trató el tema del tijeretazo a los concejales con el edil del PP, Alberto Díaz. Lo hablaron de manera informal el 17 de julio sin que se percibieran muestras de desacuerdo.

En las filas del PP, en cambio, precisan que las entrevistas fueron eso, meras charlas de pasillo de las que no se podía deducir ningún acuerdo en firme o un atisbo de consenso formal. En el palomar entonan ahora el viva la libertad de 1812 para amortizar la inversión en el chaqué y en la Guantería Pino.

La mecha se enciende cuando el gobierno anuncia que quiere “redimensionar” el número de ediles con tiros largos. Lo de redimensionar es como cuando a uno le suben el precio de la gasolina, el café en el bar o la matrícula en el gimnasio con la coartada de “actualizar” las tarifas.

No es que Espadas quiera evitar a los chicos de Nuevas Generaciones que se colocan en puestos estratégicos del recorrido para aplaudir al jefe de filas. No es que Espadas quiera evitar la presencia mayoritaria de concejales del PP en un acto a favor de querencia, con un público mayoritariamente entregado a los vuelos de la gaviota y al naranja de los Ciudadanos. No es que Espadas quiera evitar que se vea a los ediles del PP más morenos de piel que los del PSOE, pues lo de derechas no saben ahora a qué dedicar el tiempo libre después de cuatro años sin cogerle el teléfono a la gente y con móviles que ahora sólo suenan cuando la sudamericana de mediodía ofrece nuevas ventajas “para su celular”. Lo que Espadas quiere, ay pillín, es dejar el cortejo de los concejales tan diezmado como a principios de los años setenta, cuando la estabilidad de las corporaciones municipales no dependía de pactos de progreso, cuando el gobierno no necesitaba buscar apoyos para sacar adelante los presupuestos y cuando a ver quién era el guapo que no acudía a la procesión de la Patrona con el frac. Espadas quiere dejar la corporación como en tiempos de su infancia, cuando España era el gran plató Cuéntame en directo, cuando sólo había cuatro parejas de ediles mal contadas desde el macero que abre la comitiva hasta el alcalde que la cierra. La democracia nos trajo las bullas hasta en las corporaciones bajo mazas. Qué cantidad de chaqués, cuánto saludo. Espadas va a poner orden, hasta suprime el paseíllo hasta la Puerta del Perdón, pero no se ha atrevido a instaurar de nuevo el frac y los guantes blancos. Ahí está la agenda oculta de este gobierno que prohibe las bullas peperas en las procesiones.

Está vista la fijación subconsciente del PSOE con Franco. Monteseirín restituyó el tranvía y Espadas deja la representación municipal como en los años 70. Sólo faltaría recuperar la versión actualizada o redimensionada de la Sección Femenina, para lo cual Espadas tendría la candidata idónea en sus filas, ejemplo de temple y mesura en los años de oposición. Y los del PP, mientras, atendiendo a la sudamericana de mediodía.

Eurovisión en el palomar del PP

Carlos Navarro Antolín | 19 de julio de 2015 a las 5:00

En el Ayuntamiento. Zoido habla del Metro
HORROR en el ultramarinos, pavor en el palomar del PP. Al partido de la gaviota lo han dejado con doce eventuales, con sólo doce asesores, con sólo doce flechas en el carcaj para disparar a la diana de las colocaciones directas. ¿Qué hay de lo mío?, pregunta la legión de los cien mil hijos de la era de los 20 concejales. Todo lo que era sólido se volvió gaseoso. Ahora sólo hay doce plazas. Del autobús al microbús. De las doce plazas ya han sido adjudicadas seis. Zoido ha colocado a dedo, que para eso están estas plazas, a su jefe de gabinete, el ex concejal José Miguel Luque (que extrañamente no quiso ir en la lista electoral, o no tan extrañamente para algunos); a dos secretarias y a tres profesionales de la información que componen el gabinete de prensa. Pero ahí se ha parado. Ha pasado más de un mes desde la toma de posesión del gobierno, se ha celebrado el Pleno de organización del Ayuntamiento, quedan diez días para agosto, pero nadie dice esta boca es mía a la hora de elegir a los otros seis asesores. Zoido no designa portavoces adjuntos (ese horror a tener un número dos es marca de la casa) ni se moja en cerrar de una vez por todas el equipo que debe ponerse a funcionar a todo gas para recuperar la Alcaldía en 2019.

Lo que sí ha hecho es montar una suerte de Eurovisión entre el grupo de concejales. Ha pedido a cada uno que voten a los asesores que estiman que deben ser contratados. Esto supone varias cosas. Ha penetrado en Zoido el espíritu asambleario de Podemos, Participa o como se llame según el tiempo litúrgico, donde sólo falta elegir si sus concejales deben ir a pie, en bici o en monopatín a las reuniones, o si ellos deben llevar abierto o abrochado los dos primeros botones de la camisa.
Zoido ha puesto a votar a su gente para no mojarse. Yha pedido los votos por escrito, oiga, que si luego el personal sube las escaleras enojado porque se ha quedado sin sitio en el microbús, siempre puede quedar aquella excusa del yo no he sido, han sido ellos, malvados ellos, los que no te han votado.

No me puedo reprimir. Estoy viendo a Josemi leyendo los doce correos electrónicos, con voz de Uribarri y con fondo del blablablá de los presentadores guiris:

–Pepe Lugo, tres votos… María José Torres, cuatro votos… Norberto, cuatro votos… Diego, cinco votos… Rosa, seis votos… Rafa Rivas, cinco votos…

Por cierto, dicen que los ex concejales no podían ser votados para puestos de eventual, pero ese criterio no debió tener efectos retroactivos, porque si los hubiera tenido a ver qué hacíamos con José Miguel Luque, ex delegado del Distrito Cerro-Amate. ¿Quién iba a proclamar los resultados cual fedatario sin arancel? No pocos se preguntan qué uso se hará de esos correos electrónicos. En la nueva etapa municipal del PP habrá dos tipos de asesores:los de la categoría digital, que son los pata negra, y los de Eurovisión.

One point

¿Y Juan Bueno, presidente del PP de Sevilla, dice algo sobre el festival de Eurovisión del palomar? Nada. Siéntese en un velador a esperar a que el partido diga algo.

–¿Veladores? 13.000 points

La Eurovisión de Zoido, que en eso tiene ración y media de talento, recuerda a lo que dijo el sevillano viejo en una caseta de Feria cuando le pusieron por delante tomates baby con puntas de anchoas, huevos de codorniz sobre pan frito con avena y espárragos fritos al Río Viejo: “La de tonterías que inventan algunos para no sacar el jamón y el queso”. Pues eso: la de vueltas que le da Zoido a la perdiz de los eventuales con tal de no tomar una decisión y decirle que no a la gente. Y a la gente hay que decirle que no. Con el no también se educa, que dicen los psicólogos.

Golpes de maza

Volverán banderas… Ya está la tricolor en los despachos de la planta baja de la Casa Consistorial, como en un 14 de abril perenne. Los amigos del gobierno de Juan Espadas han tardado bien poco en colocar la bandera de la República. De los despachos han desaparecido las dolorosas sevillanas y ha aparecido el rojo, gualda y morado.
tricolor

Premio taurino. Zoido creó un galardón para ensalzar la Fiesta Nacional, que no se olvide que el socialista Monteseirín elevó junto a la cabalgata de reyes magos del Ateneo a la categoría de fiestas mayores de la ciudad. Pepe Luis Vázquez, a título póstumo, y Curro Romero, recogieron el premio en el Salón Colón. ¿Lo mantendrá Juan Espadas? ¿O los amigos de la tricolor se opondrán de forma radical?

Cien años. Los que, por cierto, cumplirá la cabalgata del Ateneo en la edición de 2017. Todo estaba previsto para que Juan Ignacio Zoido encarnara ese año al rey Baltasar. La entidad de la calle Orfila ya intentó que lo fuera hace un par de años. El entonces alcalde dijo que sí, pero en pleno verano, con la crisis económica de fondo y la valoración de los políticos por los suelos en las encuestas del CIS, se echó para atrás. Se recurrió entonces al matador de toros, Eduardo Dávila Miura. Y con Zoido quedó el compromiso de 2017. Pero el honor del centenario será para Juan Espadas, siempre que no se lo impidan los de la bandera republicana.

Sueldos.También estaba previstro elevar el salario de los concejales del gobierno si el PP hubiera renovado la mayoría absoluta. Fíjense que Montoro ha anunciado esta semana una subida de sueldo a los funcionarios. El criterio era que cobraran como secretarios de Estado. Ahora se explica que Asunción Fley, que ha perdido dinero durante cuatro años, aceptara repetir en la lista.

La primera multa. El gobierno local ha puesto especial interés en difundir que ha sancionado con 600 euros a la empresa concesionaria del bar del acuario por la instalación de veladores sin licencia. Está por ver, como la máquina de tren, si pone el mismo empeño en las calles del centro, que son el Despeñaperros urbano donde hay que echarle… inspectores.

Fley dimite: sólo queda Landa de la tripleta de 2011

Carlos Navarro Antolín | 17 de junio de 2015 a las 5:00

Entrevista a Asunción Fley, delegada de Hacienda
HA sido el pilar más sólido de la arquitectura del zoidismo. Y ya es revelador que la Hacienda local haya sido lo que mejor ha funcionado en cuatro años de mandato. Hacienda nunca genera votos. El Fisco es como el árbitro en el fútbol: mucho mejor cuanto menos se note. Asunción Fley ha sido una marca de rigor en el escaparate de un gobierno con escasos logros materiales y con una publicitada hiperactividad social de su jefe de filas.

A Zoido se le va el segundo de los independientes estrella que fichó para la lista electoral de 2011, la gloriosa, la de la mayoría absolutísima, la que endiosó a algunos cargando de barro sus zapatos. Maximiliano Vílchez fue el primero en decir que no repetiría. Se bajó del tren antes del maracanazo electoral. Y ahora se apea esta funcionaria municipal que no pocos compañeros de gobierno han visto como la implacable Merkel del ejecutivo, la que quitó los caramelos de las carrozas que componían la cabalgata de poder de los veinte ediles. Fley ha ejercido en el gobierno con la diligencia del buen padre de familia, por usar una expresión del vigente Código Civil. Y eso ha irritado a muchos hijos deseosos de gastar más y de llegar más tarde a casa.

Sólo queda Landa de los tres independientes estrella del glorioso 2011. El profesor universitario tiene mucho más fácil la compatibilidad de la cátedra con la asistencia a los Plenos. Con su retorno a las aulas, gana algo más de sueldo que como concejal del gobierno y mantiene la posición en el Ayuntamiento. Tiene hasta el tranvía de Monteseirín para desplazarse desde la facultad de Ramón y Cajal hasta la Plaza Nueva con toda comodidad. Sólo necesita el bonobús.

El Grupo Popular no ha hecho más que empezar una travesía mucho más dolorosa que la de 1999, cuando el volantazo de Rojas-Marcos mandó a Soledad Becerril y a sus chicos a la oposición. La caída ahora ha sido más dura, porque la altura ha sido mucho mayor. El rearme para ejercer la oposición no será fácil, ni sonará la música celestial durante las maniobras de quienes pretenden coger posición en la carrera del pos-zoidismo. El jefe se queda, por el momento. El PP se asegura así cierto orden en el grupo hasta las elecciones generales. Soledad Becerril hizo lo mismo en 1999, hasta que Aznar la repescó como vicepresidenta del Congreso de los Diputados tras la mayoría absoluta de 2000.

Fley dimite y Zoido se queda. La dos se va y el uno aguanta. A Fley le cabe el honor de haber dejado las cosas mejor de lo que se las encontró. Tiene la conciencia muy tranquila. Nunca ha sido política. Ha estado en política, que no es lo mismo.

Se va Fley. Y se lleva el cochino de la mesa de su despacho, en cuyo lomo exhibe el principio general de sus criterios de gobierno: “No hay mejor ahorrar que poco gastar”. El nuevo alcalde anunció en su discurso de investidura la creación de empleo público a base de aumentar la declaración de servicios esenciales. Las 800 vacantes ya serán menos en unos meses. Espadas no tiene cochino en la mesa. Pero se ha encontrado la despensa llena.
Entrevista a Asunción Fley, delegada de Hacienda

Dos alcaldes sobre el redondel

Carlos Navarro Antolín | 13 de junio de 2015 a las 5:00

EL REY FELIPE SEXTO ENTREGA LOS PREMIOS UNIVERSITARIOS Y TAURINOS DE LA MAESTRANZA DE CABALLERIA foto Juan Carlos Muñoz
LA vida es lo que ocurre en veinte minutos en el ruedo de una plaza de toros, el tiempo de lidia que marca el reglamento. Orto y ocaso, tragedia y éxito, sol y sombra, silencio y clamor, vítores y bronca, gobierno y oposición, nobles y plebeyos, curas y civiles, cemento y albero, tendido y grada, abrazos y miradas aviesas, trajes oscuros y telas coloridas… El Rey se queda al canapé. Su padre también lo hacía. Los tíos del pinganillo hacen un cordón de seguridad, como los cofrades pretenciosos delante de un paso de palio. Los señores de cable en la oreja siempre tienen cara seria, de negarte el saludo y la ubicación del baño, al fondo a la derecha. La gente en Sevilla sabe cangrejear delante del monarca la mar de bien. En el albero están el alcalde saliente y el alcalde entrante. El titular y el in pectore. Una, dos y tres, dos alcaldes sobre el redondel. Pero Sevilla, cruel como un infante, ya no ve al saliente como alcalde, ni todavía ve al entrante como tal. Sevilla estos días ve a su Ayuntamiento como Roma en días de sede vacante. Los políticos juegan a veces a dar frío durante su mandato, sin saber que ellos lo recibirán también. Saluda al subir, que te los encontrarás al bajar, enseña el Papa Francisco.

El Rey se llevó los aplausos con solo abrazar el atril, como un pregonero de Semana Santa al que el público quiere tributar un ad calorem para que se sienta a gusto y pierda cualquier atisbo de nervio. Ovación larga y sentida. “Aún no he dicho nada”, respondió agradecido. Pero Sevilla aplicó eso tan hispalense de al amigo, todo; al enemigo, nada, y al indiferente, la legislación vigente. Y al Rey venían de pitarle en Barcelona, que los telediarios están en el imaginario colectivo. Entre el público se oyó: “¡Viva el Rey!, ¡viva España!” Sevilla no ha dejado a su Rey, madeja de la heráldica local.
Aquí no se pita. Hay abrazos sentidos, como el que se dieron monseñor Asenjo y Alfredo Sánchez Monteseirín. El arzobispo no olvida que el alcalde socialista lo arropó en sus inicios difíciles en Sevilla. De hecho, aún se recuerda el consejo desenfadado que el cardenal le dio en su día al prelado hispalense ante Sánchez Monteseirín y un coro de sacerdotes: “Juan José, de todos los que estamos aquí, del que te puedes fiar es del alcalde”.

Y otro abrazo se dieron Monteseirín y Espadas. “Ahora que vuelven los míos, iré a la toma de posesión”, dijo Monteseirín en los dominios del tendido uno. Yrecibió una andanada.

–¿Seguro que los que vuelven son los tuyos?

Monteseirín se rió. “Sí, hombre, sí”. Pues no lo invitaron a ningún acto de la campaña. Como sería la cosa que Monteseirín se dedicó a arrimar el hombro en la campaña de Ángel Gabilondo a las autonómicas de Madrid. Estos días está feliz. Vuelve a pisar el ruedo de la plaza de toros con mocasín firme. Y lo hace del brazo de doña Teresa: “Soy su madre, no su mujer”.
El presidente del Consejo de Cofradías, Carlos Bourrellier, resta importancia a los rumores que lo sitúan como asesor del gobierno de Espadas en materia de fiestas mayores. Espadas accedió a la carpa y no encontraba quién lo acomodara. El responsable de protocolo del Ayuntamiento no estuvo al quite. Seguro que hoy la cosa cambia en el Salón Colón. “Y más a partir del lunes”.

–Eso seguro, Juan.

Dos ex alcaldes de ruán participaban en el acto: Fernando de Parias y Manuel del Valle. El alcalde saliente, Juan Ignacio Zoido, era la otra cara de la tragedia griega, el emoticono frío de las últimas horas en el cargo. Pero allí estaba, aguantando el tipo. No se olvide que Monteseirín pegó la espantá en la toma de posesión de Zoido en el verano de 2011. Y la plaza de toros no es mal sitio para una despedida. Que se lo digan a Ruiz Miguel. O a Manolo Vázquez. Por allí andaba el catedrático Javier Landa, siempre sonriente. Y un par de concejales del naufragado gobierno de los veinte concejales, el mismo que perdió 60.000 votos en cuatro años, 40 votos cada día. ¿Cuántos votantes caben en la plaza de toros de la Real Maestranza? Pues se pueden llenar casi cinco plazas de toros de Sevilla con los votantes que ha perdido el PP en las pasadas elecciones municipales. ¿Pensaría eso alguien durante el canapé? Frío, frío… Gélido, gélido. Los langostinos pelados daban la vuelta al ruedo. Sevilla es plaza de primera, da derecho a tres entradas por bandeja. El queso aparece en dados y la carne en lonchas. Las miradas se sirven frías, cruzan la raya de picadores del rencor cuando divisan ciertos abrazos por muy impostados que sean los abrazos. Los abrazos en política se dan para enviar mensajes a un tercero, al que mira desde el burladero de la memoria. No hay abrazos de afecto en el teatro de la mentira que es la política.

La única verdad en el ruedo estaba en quienes cangrejeaban ante el Rey sorteando a los tíos del cable antiguo de teléfono en la oreja, en el frío pasajero del alcalde saliente y sin plañideras, en la madre de Monteseirín sonriente al ver a su hijo rehabilitado en la vida social, en la señorial figura de don Otto Moeckel, medalla de plata de la institución nobiliaria; en la cerveza que se tomaron los trabajadores del escenario como cuadrilla de mulilleros tras el arrastre del toro.
¿La verdad? La verdad es que el Rey pasó por Sevilla otra vez siendo alcalde Juan Ignacio Zoido. Eso dirá el frío mármol de la historia. Pero no dirá nada del frío del albero. Una, dos y tres, dos alcaldes estaban sobre el redondel.
EL REY FELIPE SEXTO ENTREGA LOS PREMIOS UNIVERSITARIOS Y TAURINOS DE LA MAESTRANZA DE CABALLERIA foto Juan Carlos Muñoz

Varoufakis y el gobierno de Espadas

Carlos Navarro Antolín | 12 de junio de 2015 a las 5:00

Paseo por Sevilla con Antonio Mu–oz, concejal del PSOE
LO suave que han ido las negociaciones para la investidura de Espadas, ¿se ha dado usted cuenta? Parece que nadie recuerda las tensiones de 2003 y de 2007 para negociar el reparto del poder entre el PSOE de Monteseirín y la IU de Torrijos. Monteseirín, glotón de la política, exigió estar en todas las mesas de negociación, pese a que esas tareas se dejan para los escuderos de calidad, para los hombres del aparato, para los fontaneros. La IU de entonces chuleó todo lo posible. Hasta llegó a exigir despachos en Urbanismo, de tal forma que Monteseirín duplicó la estructura de la Gerencia: un vicegerente para IU, una oficina de la bici para IU y una oficina para inquilinos en situación de riesgo para IU. Juan Espadas no se sienta en todas las negociaciones. No se mancha en todas. Para los momentos delicados tiene a su Varoufakis particular, su fiel Antonio Muñoz. A Muñoz se le está poniendo cara de delegado de Urbanismo, de delegado de Turismo, de portavoz del grupo socialista y de no se sabe cuántos cargos más. Que dicen que Muñoz será el Gregorio Serrano de la nueva era de la Plaza Nueva, pero más estilizado, merendando tortas de aceite y sin chaqué para las procesiones. ¿Pues no que dicen que le quieren encajar también Cultura? Y eso que Espadas tendría para Cultura a una chica que se llama Miriam Díaz, que para eso es la secretaria de Cultura de la Ejecutiva Regional del PSOE andaluz. Y para Deportes tiene a Inmaculada Acevedo, que trabaja en el Instituto Municipal de Deportes desde antes de los tiempos del largo pontificado de Monteseirín. Por cierto, a Monteseirín se le espera el sábado en el Salón Colón, en lugar preferente para asistir a la toma de posesión del nuevo alcalde. Hace cuatro años fue el ausente. Y ahora se hará presente, muy presente. El morbo entre maceros está servido.

Sigamos con la quiniela del gobierno. La lidia con el sindicato de Policías (Seguridad) y con Tussam (Movilidad) recaerá en Juan Carlos Cabrera, que asumirá además las funciones de delegado de Fiestas Mayores, donde puede contar con colaboradores como Miguel Bazaga, concejal saliente, y hasta con, tachín, tachín, Carlos Bourrellier, actual presidente del Consejo de Cofradías que no oculta sus ganas por aceptar nuevos retos si llega el caso. Ojo con el actual gerente de Tussam, Manuel Torreglosa, que está muy bien visto por los dirigentes socialistas. Podría seguir en la empresa o ser destinado a otras funciones, aunque los recortes salariales que tendrá que aplicar el nuevo gobierno pueden dificultar la partipación de determinados profesionales. Torreglosa ha conseguido en la empresa de Tussam lo que parecía un imposible: la paz social. Está cantado que Carmen Castreño asumirá funciones de delegada de Economía y Empleo; el veterano Joaquín Castillo tiene papeletas para Hacienda, donde el gerente que deja el PP, Eduardo León, es el mismo que estaba en los tiempos de Monteseirín. León tiene muchas opciones de seguir en el puesto y convertirse en el decano de los gerentes.

El médico Juan Manuel Flores suena para la parcela de asuntos sociales y para la portavocía adjunta del grupo político. Y está claro que Adela Castaño encajaría más en Participación Ciudadana, con varios distritos a la vez, que en áreas como Cultura. La aritmética manda a la hora del reparto de los distritos: hay once a asignar entre un máximo de diez concejales si se tiene en cuenta que Espadas es el alcalde. Si el Varoufakis local se carga de competencias, ya son nueve concejales para asumir los distritos, por lo que no sería descabellado vaticinar que habrá ediles destinados a la atención de más de uno y de dos. A 48 horas de la toma de posesión, nadie ha pedido entrar en el gobierno de Espadas, ni ha exigido estructuras paralelas. Hasta el arzobispo de Sevilla ha lanzado un aviso de cordialidad al recordar que él se entiende bien con gobiernos del PSOE y del PP. La derecha casi no tiene plañideras de su derrota (a la que siguen llamando victoria en el derecho a la última voluntad) y en el PP aún están a la búsqueda del albacea del gobierno de los veinte concejales y 13.000 veladores.
Esto, por el momento, se parece muy poco a aquellas tensiones de 2003 y de 2007, a esas interminables reuniones en los hoteles de Triana y de la Cartuja, o frente a la estación de Santa Justa. De aquellos tiempos sólo queda una chica llamada Susana Díaz, que estaba en la mesa de negociación con IU en 2007. Hoy tenemos a Varoufakis, pero sin reportaje en el papel couché con el Partenón de fondo. Por ahora le esperan las caracolas de la Gerencia, algo más áridas que el Partenón, pero donde algunos se han pasado cuatro años haciendo la estatua con pañuelito en el bolsillo. A Espadas, eso sí, lo vigilará una troika de señores que tienen poca pinta de lucir chaqué. Y no sabemos si merenderán o repartirán tortas.

Los lodos de una alta expectativa

Carlos Navarro Antolín | 25 de mayo de 2015 a las 5:00

24/05/15 Reacciones a las elecciones del Ayuntamiento de Sevilla Part
La mayoría absoluta más absoluta de la democracia. Y el bajonazo más pronunciado y doloroso que lamina el extraordinario crédito que los vecinos de Sevilla habían dado nunca a un candidato. Juan Ignacio Zoido pierde el 16% de los apoyos recibidos hace cuatro años, un hundimiento en toda regla maquillado por una victoria en número de votos conseguida con foto finish. Los préstamos de votos que auparon al PP a la cúspide con casi un 50% de los apoyos, han quedado crudamente cancelados. Alguien en el PP de Sevilla debería entonar la célebre frase de Felipe González en 1993, cuando el PSOE quedó relegado a una mayoría simple: “He entendido el mensaje”. Echar la culpa a Rajoy de la caída en más de 65.000 sufragios es enrocarse en una mentira de consumo interno. Las mayorías absolutas de los populares en Tomares, Pilas y Herrera demuestran que la figura de los alcaldes y su gestión son valoradas por el electorado. La estrategia de recurrir continuamente a denunciar el bloqueo de la Junta a los grandes proyectos de Sevilla y de aludir a la herencia recibida se ha demostrado, cuando menos, muy endeble para convencer a los prestamistas del voto para que renovaran la confianza un mandato más. Los sevillanos han castigado una gestión plana, con más logros inmateriales que apreciables por el ciudadano de a pie. Y, sobre todo, han votado con el recuerdo de la gran expectativa generada por el candidato Zoido hace cuatro años, cuando fue literalmente vitoreado por el público en la procesión del Corpus y se generó la denominada Zoidomanía, después de que su gabinete ya viniera de explotar el Efecto Zoido en los años de la oposición. Expectativa disparada, fracaso absoluto. Que la última esperanza dependa cuatro años después del escrutinio de un 5% es una prueba suficiente de la debacle electoral.

Es evidente que al electorado le ha importado muy poco el saneamiento de las cuentas. Resulta palmario que los reiterados mensajes sobre la herencia recibida han sido baldíos. Zoido se encontró un Ayuntamiento con una deuda de más de 700 millones de euros, sometió la economía municipal a un Plan de Ajuste y limpió la lista débitos con los proveedores. Basar el principal logro del mandato en la gestión de la Hacienda local ha resultado infructuoso. Pareciera que el votante no castiga las siglas vinculadas con la corrupción, como se ha visto en las autonómicas andaluzas, ni premia las directamente ligadas a la buena administración que permite recuperar la confianza con los bancos, como queda patente con los resultados del Domingo de Pentecostés. El votante castiga la altísima expectación concitada en torno a una figura política que en un plisplás fue alcalde incontestable de Sevilla, presidente de la Federación de Municipios y Provincias y hasta presidente regional del PP. La política, como la televisión, tiende a quemar los productos de éxito rápido. Zoido ha sido valorado como un superhombre durante muchos meses, un político al que sólo faltaba encomendarle acabar con el calor en Sevilla. Tan alta expectativa ha terminado por generar una frustración que deja en tenguerenge al PP de la capital, amén del estrepitoso balance cosechado en la provincia. El partido de la gaviota está necesitado de una profunda sentada, como diría Luis Aragonés.

El Grupo Popular se queda ahora con 12 concejales, los mismos que obtuvo Jaime Raynaud en 2003. Arenas quitó a Raynaud una tarde de junio de 2006 porque no garantizaba el crecimiento electoral, no sacaba rédito a los escándalos del gobierno de coalición del PSOE e IU, según los sondeos internos del partido.

Espadas tiene opciones serias de ser alcalde. Puede gobernar en solitario, como ya hizo Manuel del Valle en su primer mandato, o mediante la fórmula del tripartito. El verdadero ganador de unas elecciones es el que gobierna. Soledad Becerril fue alcaldesa con diez ediles en 1995. Pero el PSOE y Espadas saben que no han sacado provecho del batacazo electoral de Zoido, lo que revela que el partido sigue preocupantemente varado en la capital, donde no gana unas municipales en número de votos desde 2003. El Grupo Socialista se queda con once concejales, que sigue siendo la cifra más baja del puño y la rosa en el otrora fortín andaluz. Espadas apenas ha sumado tres puntos porcentuales más de apoyo, un balance paupérrimo si se compara con la caída del actual alcalde. El electorado no ha premiado una labor de oposición basada en la moderación y estudiada para pasar muy por encima de cualquier asunto espinoso que afectara al gobierno, una actitud motivada por el miedo a que el PP recordara cualquiera de los escándalos de los tiempos de Monteseirín que siguen su curso en los juzgados. El gobierno y la oposición se han parecido en demasiados momentos en su estilo de hacer política: sin chispa, ni sal. Política light.

El PP se desmorona en la capital mientras el PSOE ha sido incapaz de crecer. Zoido ha terminado asumiendo proyectos demasiado vinculados a Monteseirín: la Lonja del Barranco y la ampliación del tranvía a Santa Justa. Y el Grupo Socialista no ha sabido sacudirse a Monteseirín para dejar de ser la diana en la que el gobierno del PP lanzaba los dardos para achantar a los chicos de Espadas.

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La guía secreta de los urinarios corre peligro

Carlos Navarro Antolín | 14 de mayo de 2015 a las 5:00

urinarios
La tan alabada micropolítica tiene sus riesgos. Está muy bien, muy moderno, muy europeo, muy transversal, muy sostenible y todas las monsergas que se dicen ahora, basar la gestión municipal en tener a punto las escuadras de policías, barrenderos y autobuses de Tussam para que Sevilla funcione como un reloj de Torner. A Zoido lo critican por haber sido un alcalde excesivamente localista estos cuatro años. Será por eso que en este nuevo programa electoral ha fijado su compromiso de luchar para que Sevilla acoja una cumbre de Jefes de Estado iberoamericanos y ha ofrecido una sede en la Cartuja para el Singularity University, que la gracia está en oír cómo el alcalde pronuncia lo del Singularity University, que es mucho más complicado que lo del Open Government que le dio por decir en 2011. Qué vía crucis pasaba el hombre cada vez que el asesor (enemigo) le indicaba que tocaba hablar del dichoso Open Government, con lo fácil que es anunciar las medidas de un gobierno abierto, abierto a dialogar con Ciudadanos si hace falta.

Si se rasca el pelo de la dehesa del programa de las 333 medidas de Zoido, con cuya lectura estamos ganando días de indulgencia, se comprueba que este alcalde sigue siendo el mismo. ¿Quién osaba decir que había cambiado tras la borrachera de los 20 concejales? Lenguas viperinas… Sigue siendo el mismo, qué alivio. La micropolítica está salvada con la medida 164, que dicho así parece una enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, pero que no es más que la enésima promesa del alcalde. La medida 164 anuncia la creación de una red de urinarios en el casco histórico monumental. Toma del frasco: retretes para todos los turistas con piel de salmonete y paella precocinada de las doce del mediodía. Retretes para tantísimos sevillanos que no saben dónde hacer pipí cuando recorren el centro, este centro tan grande e inabarcable donde cabe de todo menos los árboles para dar sombra. Ysí, los veladores también caben, ¿pasa algo por recordarlo?

El riesgo de esta micropolítica que se refleja en la medida 164 es que acabará con la ruta secreta de los retretes de Sevilla, esa que maneja una selecta minoría que conoce a la perfección dónde están esos urinarios que son como acudideros en momentos de verdadera angustia. Zoido quiere acabar con esa ruta de la que ya adelantamos en su día algunos lugares claves tras el levantamiento parcial del secreto del sumario. Si la derecha nos llena el centro de casetas prefabricadas para orinar, se acabó el entrar a miccionar en el Colegio de Abogados preguntando por cualquiera de los siete mil colegiados o sin ni siquiera preguntar:entrando directamente con decisión, mucha decisión, hacia el patio porticado y girando después a la derecha. Qué maravilla de urinarios, que limpieza inmaculada, qué pulcritud. Ahí está la clave para que José Joaquín Gallardo repita como decano por los siglos de los siglos. Amén. Gallardo no es que sea ya decano, es todo un decanísimo. Hay gente que paga las cuotas del Colegio de Abogados para tener servicio limpio en el centro todo el año, como hay quien pagaba las de la Asociación de la Prensa para garantizarse derecho a caseta. ¿A que sí?

Y cómo acabar con la costumbre de entrar en el Círculo de Labradores de la calle Pedro Caravaca con la excusa de contemplar tan precioso patio después de pasar junto al retrato de Queipo de Llano. Si consigue franquear la puerta giratoria, tiene derecho a servicio con máquina limpiabotas. Pero la máquina carece de crema. Ni marrón, ni negra. Pero allí está ella, como un símbolo más de la cantidad de cosas que se mantienen en Sevilla aunque no respondan a la función inicial.

En cuanto el alcalde pueble el centro de letrinas sin gracia ni sabor alguno, como casetas de obra de Sacyr, seguro que los conserjes de tantos edificios dejarán de hacer la vista gorda. Se nos acabará la guía secreta como se acabó el acceso libre a los servicios del Hotel Inglaterra, a los que pusieron control para que sólo sean usados por los clientes, porque el chorreo de sevillanos entrando en estos servicios, sin pedir siquiera un vaso de agua en el Trinity, era ya de poca o ninguna vergüenza.

Corremos un serio riesgo también de quedarnos sin acceso libre a los servicios del Círculo Mercantil, donde en Semana Santa se puede usted escapar por el callejón de Monardes, como a los de las oficinas municipales del Laredo, donde nadie le parará en la puerta, sólo tiene que entrar con decisión y optar por la escalera o por el ascensor.Si elige el ascensor tenga en cuenta que concede más tiempo a la chica del mostrador para que le lance un arpón en forma del qué desea. Diga que tiene cita con alguien del Consorcio de Turismo, habitualmente esta coartada funciona, porque allí va gente muy variopinta. En estas oficinas municipales hay un servicio por cada planta, todo un lujo desconocido con el que ahora acabará el despiadado Ayuntamiento si cumple la promesa 164.

Poco conocidos son los servicios de la librería San Pablo, en la calle Sierpes, donde se puede hacer el sueco preguntando por alguna biografía de Rouco. Muy recurrentes son los de las hamburgueserías franquiciadas, no siempre limpios, muy calurosos y casi siempre carentes de papel higiénico. Estos últimos urinarios casi no merecen entrar en la guía. Hay horas en que recuerdan a los retretes de gasolineras de los años ochenta.

La enmienda que de verdad debería haber introducido Zoido es la de reabrir los servicios subterráneos que siguen existiendo delante del Archivo de Indias. Ode simplemente Indias, como decía la frívola ministra Carmen Calvo. Esos servicios sí que son históricos, pues en ellos se rodó en 1982 una de las grandes escenas del cine de humor español: la de la película To er mundo e güeno, de Manolo Summers, quien iba alertando a los usuarios de la presencia de un león que se comía las colitas… La auténtica fiera no rugía en los tendidos, sino junto al w.c.

Más le vale al PP reabrir los urinarios de Summers. Sin león, pero con papel higiénico. Y colocar sombra en el eje que forman la Avenida, la calle San Fernando y la Puerta de Jerez. El sevillano sabe sobrevivir sin fuentes de agua potable y sin sombra. Y a la hora del pipí se las apaña estupendamente, como se las apañaba en las bullas de Semana Santa hasta que empezaron las estampidas. Hasta la movida del Salvador se organiza a la perfección según el sexo. Ellos orinan en Oropesa. Y ellas en Acetres. Y ahora la micropolítica se quiere cargar este patrimonio inmaterial del sevillano como si fueran árboles de Almirante Lobo. Qué falta de piedad. Esta derecha no conoce límites.

Golpes de maza

Pocos y mal avenidos. Ninguna encuesta da opciones al Partido Andalucista de retornar al Ayuntamiento. Llevan fuera desde 2007, cuando Agustín Villar se quedó a 700 votos de obtener dos concejales. El caso es que el PA sigue viviendo su segunda travesía del desierto sin otear siquiera un oasis. Yresulta que la formación en Sevilla está dirigida por una gestora tras el enésimo conflicto interno. Aún así, hay que reconocer el entusiasmo y la vitalidad que le está poniendo a la candidatura la cabeza de lista, Pilar Távora. Su papel en la campaña y en los meses previos es más que meritorio para hacerse un hueco.

Un clásico. Decíamos antier que habíamos evolucionado hasta un estado de felicidad sin límites al comprobar que hay partidos que prometen convertir el río en un “caudal de oportunidades”. Aún hay más. Ya hay programas, ¡cómo no!, que usan machaconamente la necesidad de cambiar el modelo productivo de la ciudad. Y repiten lo del modelo productivo tantas o más veces que la puesta en valor del río. Ustedes ya saben que hay puestas de sol de Chipiona y puestas en valor de la política. Las de Chipiona son una vez al día. Las de la política son continuas. Será por eso lo del cambio climático. Cuando el personal coge la vuvuzela de la puesta en valor…

Juan Espadas. ¿Cuándo irá a distritos hostiles para el PSOE como el de Los Remedios? Ayer lo preguntaba un socialista en privado. Decía que está muy bien que Espadas vaya a los platós de La Sexta, pero que debe meterse con frecuencia en distritos donde el PP suele ganar de calle. Sin miedo ni reservas.

Cruzada contra los morosos

Carlos Navarro Antolín | 13 de mayo de 2015 a las 5:00

Acto de Zoido con Fley
Nunca se reconoció como tortura encubierta tener que ver por segunda vez Acapulco, la película de Raphael. Ni estar obligado a soportar el vídeo de la boda de unos amigos. Ni contar los veladores de Placentines. Otra forma de tortura taimada es la lectura de los programas electorales –por mucha lectura en diagonal que se haga– donde encontrar alguna perla es tan difícil como hallar la gamba en ciertas ensaladillas de marisco, sobre todo si en el concepto de marisco se incluye el palito de cangrejo. No se sabe si ha hecho más daño a la ensaladilla el palito de cangrejo que la costumbre de servirla en bolitas como si se tratara del helado de un cucurucho. El caso es que nos hemos impuesto la tortura de leer el programa electoral de Zoido, que incluye nada menos que 333 medidas. Y alguna perla sí que hemos encontrado, no australiana pero alguna hay casi de Majorica.

El candidato del PP a la Alcaldía, como le gusta decir a Juan Espadas para no reconocerle ya como alcalde plenipotenciario, promete que sus ediles no sólo harán la declaración de bienes y actividades inicial a la que están obligados –por la que nos enteramos de que Gregorio Serrano tiene un barco y sabemos de los detalles de los préstamos hipotecarios de sus señorías– sino que también incluirán voluntariamente un certificado de la Agencia Tributaria que demuestre que están al día en sus obligaciones fiscales con el Ayuntamiento. ¡Caramba! Quince años después del escándalo de Monteseirín, alguna mente preclara ha considerado necesario el chequeo a los concejales para que no haya sorpresas. Alfredo Sánchez Monteseirín se estrenó en el cargo de alcalde en 1999. A los pocos meses trascendió que debía más de diez años del Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica, el conocido popularmente como el sellito. Posteriormente supimos que tenía pendientes de pago varios recibos del Impuesto de Bienes Inmuebles, la antigua contribución urbana. Lo mejor de todo es que el pago de los recibos del coche se le estaban reclamando en las páginas del Boletín Oficial de la Provincia cuando era presidente de la Diputación Provincial, institución que edita la publicación. Monteseirín aparecía como ciudadano al que no se habían podido notificar las deudas por desconocerse su domicilio, cuando moraba en la planta noble de la Diputación. La entonces portavoz del Grupo Popular, Carmen Diz, calificó al socialista de “rebelde fiscal” por la cantidad de edictos que reclamaban al alcalde el pago de deudas con el Ayuntamiento.

No pocos concejales de aquella Corporación municipal del año 2000 acudieron a las ventanillas a ponerse al día en impuestos varios. En otro país, un alcalde moroso dura menos en el sillón que un árbol en Almirante Lobo. Pero Monteseirín se enrocó y aguantó doce años. Con el tiempo confesó que aquellas informaciones sobre sus deudas supusieron el peor momento de su carrera política. Ni el sobrecoste de las setas, ni las polémicas por sus viajes, ni corrruptelas varias de algunos de sus colaboradores. Lo peor para él fue verse ante la opinión pública como un persistente moroso, cuando a muchos ciudadanos se les embargaban cuentas y bienes por débitos mucho menores que los del entonces alcalde. La publicación del embargo de un frigorífico o de un Simca a sendos vecinos fue un mazazo añadido para Monteseirín. La Hacienda local era dura con los débiles. Y débil con el fuerte.

El programa de Zoido guarda otra perlita en la medida 294. El alcalde quiere difundir la lista de los grandes deudores del Ayuntamiento, que a su juicio son aquellos que deben más de 25.000 euros. Para cumplir este objetivo, anuncia que la Hacienda local realizará el “análisis jurídico de la posibilidad de publicación de las listas de morosos en un límite inferior al del proyecto de ley actual, es decir, un millón de euros, con la propuesta de fijarlo en 25.000”. Y añade: “Si no estuviera previsto en las normas legales, estableceremos propuestas al Gobierno de la Nación, consultas a la Agencia de Protección de Datos y otras medidas proactivas”.

Y no se vayan todavía porque aún hay más. El PP anuncia un convenio con la Junta de Andalucía para poder cobrarse deudas municipales de habitantes que residen fuera de la provincia (medida 54). Zoido prepara el camino para lo que técnicamente se denominan como embargos extraterritoriales, siguiendo el modelo que el Ayuntamiento sigue ya con éxito con la Diputación Provincial, para que nadie que viva en los pueblos de la provincia se escape de pagar deudas con la capital. Está por ver si la Junta acepta ser colaboradora de Zoido para facilitarle el cobro de deudas. Si el PP promete no subir más tasas ni impuestos (según la medida 51), está claro que la Hacienda local debe tirar de imaginación para obtener más recursos con los que hacer frente al gasto corriente, a las inversiones y al mapping de Navidad.

La lectura de las 333 medidas de Zoido es como la repetición de Acapulco en alta calidad, como el vídeo de una viaje de novios a Praga. Todo sea por la cruzada contra los morosos. Esto con Alfredo no pasaba. Aunque tampoco teníamos mapping. La política aprieta, pero no ahoga.

Golpes de maza

Del voto por correo. Los partidos políticos, tan solidarios y caritativos todos ellos, andan apurando estos días la obtención de sufragios por correo, fundamentalmente entre la Tercera Edad. La clave está en que los militantes de los partidos se ofrecen a facilitar a los ancianos los trámites para votar sin salir de casa, para lo cual se requiere el certificado médico que dictamine que el votante está impedido, y se requiere la presencia del fedatario público para el otorgamiento del correspondiente poder en favor de quien ha de llevar el voto hasta la Oficina de Correos.

Casualidades…. Lo curioso es que ocurre más veces de la cuenta que hay coincidencia entre el médico y el partido que tramita los certificados de los ancianos. Hay algunos galenos que certifican la imposibilidad de movilidad de un anciano, pero cuando llega el notario a su casa, es el propio anciano el que abre la puerta sin impedimento físico alguno. ¡Albricias, se mueve! En otros casos, el anciano confiesa que sale de casa sin problema alguno para dar saludables paseos. Yhasta se ha producido el caso de un anciano que minutos antes había regresado de la calle. Tal vez es que hay médicos que no se fijan bien cuando examinan al paciente. Pero no pensemos mal, quizás sea que ciertos médicos, al evaluar a los impedidos, tienen efectos sanatorios, una suerte de Lázaro, levántate y anda. Y la enfermedad y la incapacidad (requisitos legales para que una persona pueda votar desde casa mediante un poder notarial) cesan de inmediato. ¡Milagro, milagro! Y hay votantes que andan, vaya si andan… Esto ocurre muchas veces en diferentes provincias. ¡Qué buenos son los partidos políticos, qué preocupados están por la Tercera Edad! Qué sensibilidad tienen al facilitar el ejercicio del derecho de sufragio activo. Hay que ver la lían con tal de controlar los votos… Algunos son capaces de resucitar muertos y, cómo no, de encontrar un médico que lo certifique.

Juan Espadas. El candidato socialista estuvo en Madrid la noche del domingo para participar en un programa de La Sexta. El lunes cogió un AVE bien temprano. Yantes de las diez ya salía de la estación a pie, con su trolley en la mano, que hasta se le cayó en una ocasión por la calle José Laguillo. Lo dicho: un tipo normal.