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Cameron con melva

Carlos Navarro Antolín | 12 de mayo de 2015 a las 5:00

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Borbolla se encendió en los estudios de la Cope en la campaña del 95 cuando Rojas-Marcos le arreó de lo lindo al vincularle a los GAL. “Yo con usted no voy ni a coger monedas”, se defendió el socialista tras ser acusado de tener las manos manchadas de sangre. Quince años después, el candidato del PSOE a la Alcaldía no se salta ni mucho menos el código ético en el debate que tuvo lugar en los estudios de la SER, pero se convierte en un cervatillo en una sabana política poblada de fieras. Juan Espadas elogió doblemente a su rival. Quizás lo hizo para ganar credibilidad y marcar distancias del pimpampún y el y tú más que alejan al ciudadano de la política actual. Pero el camino elegido fue, cuando menos, revelador. Espadas reconoció expresamente que Tussam ha salido del agujero negro en el que esta empresa municipal estaba sumida. Hasta dos veces lo admitió. Ydespués definió al alcalde como una persona con la que se iría a tomar una cerveza y unos caracoles, pero a la que nunca votaría. Es sabido que uno de los mayores actos de libertad está en elegir a los compañeros de aperitivo, almuerzo o cena. Yen esas horas de ocio nadie se la juega con malas compañías o gente poco fiable. A Espadas le faltó decir que se quedaría con el coche usado de Zoido. O que dejaría sus hijos a cargo de Zoido durante todo un fin de semana. Ni en sus mejores sueños creía el actual alcalde que iba a escaparse tan poco erosionado de un debate al que acudió con cierta desgana y dando síntomas de no llevar preparado los temas. Zoido salió vivo, como reconocían por mensajes de telefonía móvil algunos votantes confesos del PSOE. Y Zoido estuvo regular, como admitían muy en privado algunos de sus asesores peperos. Yno hay peor calificativo en Sevilla que decir que alguien está “regular”, que dicho en cuestiones de salud es que le están preparando al interfecto la papeleta de sitio en el cortejo de La Canina. En Sevilla es preferible estar malísimo antes que estar regular.

La gran baza del PP es el Reino Unido: que se equivoquen todas las encuestas que coinciden en que no se superan los 13 concejales en el mejor de los supuestos y obtener un resultado incontestable a lo Cameron con melva. La baza del voto oculto es el asidero de los chicos de Zoido. Nadie ha visto una foto de todos los miembros de su candidatura en torno al jefe. ¿Recuerdan aquella instantánea tan original que se hicieron los 33 componentes de la lista de 2011? Alcanzamos el quinto día de campaña sin que haya foto de familia, tal vez porque los parientes no se encuentran precisamente para descorchar ni una botellita de Dubois. Sevilla no es Londres. Pero es la ciudad de la esperanza en unos tiempos en que está feo decir que se vota al PP, como estaba poco decoroso prometer el voto para el PSOE aquel 20 de noviembre de 2011.

Zoido acabó el debate y se fue a recibir a la vicepresidenta del Gobierno. Soraya Sáenz de Santamaría venía de hacer la ruta de Espartinas y Gines. ¿Y quién la había guiado por los pueblos de esta provincia maldita para el PP? Nada menos que Javier Arenas, el cual ya no figuraba en la comitiva cuando tocó la hora de la capital. Ahuecó el ala. Sabido es que Arenas no quiere saber más que de pueblos esta campaña. El turronero se abstuvo de pasar calor por Rioja, Sierpes yVelázquez, que son los dominios de Juan Ignacio, Juanito para Arenas en otros tiempos felices. No estaba Arenas, pero sí su vicario en la tierra: Antonio Sanz, delegado del Gobierno en Andalucía. Arenas siempre tiene conectado el radar.

Soraya se tomó la cerveza de mediodía en La Flor de mi Viña, donde hubo corte de chacinas variadas (salchichón incluido) y generosidad de ensaladillas con banderillas de melva, que para eso negoció la comanda en la barra el alcalde de Mairena del Aljarafe y diputado nacional, Ricardo Tarno. Espadas no estuvo, a pesar del interés que mostró por tomarse la cerveza con el alcalde. Alrededor de la canutera estaban también Felisa Panadero, Juan Bueno, Alberto Díaz (el jefe de gabinete con prelatura de lista electoral), Gregorio Serrano, Curro Pérez, Beltrán Pérez, Rafael Belmonte, etcétera. Alguien que pasaba por allí sentenció una verdad, pero con un desliz en la identidad de la protagonista: “ConAlfonso Guerra de vicepresidente no se cabía en el bar. Esta Cospedal no tiene tirón”.

Tussam estaba en la ruina. A Tussam la metió en números rojos un concejal socialista llamado Blas Ballesteros, penitente de la Hiniesta que cargó de cruces a Monteseirín. Zoido le ha metido a la empresa transferencias por un tubo. Yel gerente ha conseguido la paz social. Si había una sociedad municipal que condicionaba los presupuestos municipales era la de transportes. YEspadas, en un error de libro, le hizo a Zoido el pasillo del campeón al proclamar el éxito del gestión del alcalde más carente de gestión. Espadas se metió un gol en propia meta cuando más fácil tenía poner en jaque al alcalde de los 20 concejales. Moraleja: al subir al autobús en hora punta conviene agarrar la cartera. Zoido esboza una sonrisa británica. Pero Sevilla no es Londres. Ni tiene autobuses de dos plantas. Y Borbolla y Alejandro viven ahora mucho mejor.

Golpes de maza

Los sondeos del PP. Zoido maneja sus propias encuestas desde el pasado enero. Ycoinciden con los datos de otras prospecciones. La mayoría absoluta está perdida, según unos resultados que se van actualizando con los denominados tracking, que son sondeos de una cantidad reducida de llamadas telefónicas en áreas muy definidas en las que se tiene especial interés: en lugar de volver a hacer dos mil llamadas, se hacen doscientas. Las encuestas internas del PP dejan la mayoría absoluta a una distancia de tres concejales. Pero el PP confía en remontar. Hay tiempo, dicen, y opciones reales de conseguir quince. El único plan es seguir potenciando la presencia del alcalde en las calles: estar en todos los distritos e, incluso, más de una vez en alguno de ellos.

Soraya y los medios. Llamó la atención que la vicepresidenta eligió la provincia en lugar de la capital para hacer declaraciones a los periodistas, por lo que Zoido perdió su imagen en el telediario nacional a la vera de una vicepresidenta ante las alcachofas mediáticas.

Esa camiseta… Ocurrió en la preferia. La caseta del PP acogió la copa para los militantes. Uno de ellos lució una camiseta antigua con leyenda en favor de Zoido, pero que había tuneado para la ocasión. Aludía al puesto 18 en el que concurre Carmen Ríos, la delegada del distrito Los Remedios,. Yremataba la queja con un “¡Tequiyá!”. Está claro que el el hombre considera ese puesto un reconocimiento cicatero para con su delegada..

¡Por fin ha llegado! Ahora es cuando la campaña se pone emocionante. Hemos dado con el vellocino de oro de todo período electoral. Estaba escondido en el programa electoral del PP, ¿cómo no nos habíamos dado cuenta? Lleva un título orginal, nunca antes empleado:“Revitalización del Guadalquviir”. Y un arranque de los que enganchan al lector. Ojo a la literalidad:“El río Guadalquivir ofrece un caudal inmenso de oportunidades como nuevo motor de reactivación económica, creación de empleo e impulso al cambio del modelo productivo”. Lo del caudal nunca lo habíamos leído antes. Lo del motor es de premio literario. Yel cambio de modelo productivo es para partirse la camisa. Ahora sí que somos felices.

Un debate al ralentí

Carlos Navarro Antolín | 11 de mayo de 2015 a las 14:08

ELECCIONES.
Los candidatos a la Alcaldía de Sevilla no se zurran. Guante blanco. Versalles en la Plaza Nueva. Quizás porque uno está henchido de alegría con sólo saber que Zoido tiene pérdida esa mayoría absolutísima de hace cuatro años. Quizás porque el otro cree que Sevilla puede funcionar como una gran sucursal del Reino Unido en la que, al final, surja un gran voto oculto en favor del PP de miles de sevillanos que no se atreverían a reconocer que la economía y la ciudad se están viviendo arriba. Ni Zoido ni Espadas asumen riesgos. Zoido dio la impresión de estar un punto sobrado, confiado y sin haberse preparado mucho los temas. Y Espadas pretendió dar la imagen de un político con altura de miras, como al reconocer que Tussam ha mejorado mucho, pero que no se atreve a hincar el diente más allá de pequeños dardos, pellizcos de monja, como recordarle a Zoido que ya no es alcalde plenipotenciario, sino candidato a la Alcaldía. De la hora de debate en la SER llamó la atención que Zoido se arrancara a criticar a la oposición en los primeros lances. Sabido es que Zoido ha jugado siempre la carta de la elegancia al no entrar a analizar el papel de compañeros de la Corporación. Así lo recordó hace menos de un mes en un debate con periodistas en la Universidad CEU-San Pablo. Zoido fue un opositor muy duro poniendo en jaque al gobierno de Monteseirín cada dos por tres. En aquel foro se le pidió que valorara la labor de la oposición. Entonces se negó. Hoy le ha faltado tiempo para reprocharle a Juan Espadas que lo ha echado en falta en asuntos de ciudad que hubieran necesitado de un consenso entre el gobierno y la oposición.

Espadas trató fina y hábilmente de reducir a Zoido a la figura de un político campechano carente de fondo. El candidato socialista dijo que era capaz de tomarse una cerveza y una tapa de caracoles con el actual alcalde del PP, pero no de votarle para que siga al frente del Ayuntamiento cuatro años más. Es la prueba de que el PSOE sabe que Zoido no tiene ninguna arista. O no se la han sabido encontrar.

Entre la falta de ganas del alcalde y con un líder de la oposición poniendo mucho algodón antes de clavar cualquier aguja fina, el encuentro fue un debate al ralentí. “Yo no tengo tiempo de nadar”, llegó a decir Zoido en un lance del debate. Es lo que tienen las tácticas ocultas: uno espera el voto oculto para repetir en el cargo con la comodidad que niegan todas las encuestas, el otro que un empate técnico le ponga en condiciones de ser alcalde. Ninguno se tira a la piscina. O porque no tienen claro si hay agua, o por falta de tiempo.

La lista de Zoido, el ruán de la Feria

Carlos Navarro Antolín | 23 de abril de 2015 a las 5:00

Feria 2015, Caseta del Ayuntamiento
LA confección de las listas electorales son como la mayoría de las novilladas de verano. Interesan a la Banda de Tejera, a tres maestrantes sin ganas de playa y a cuatro chinos engañados. Pues eso. Las candidaturas interesan a los que la componen, a cuatro periodistas y a los conserjes de las sedes para orientarse a la hora de reforzar el saludo o reducir las florituras. Espadas hizo los deberes de la lista antes de cuaresma. Dijimos entonces que no sabíamos si darle la enhorabuena o el pésame. El hombre defiende con buena fe a su número cuatro, una militante agreste que ahora sólo provoca dolores de cabeza en el Grupo Socialista, pero la cefalea será de toda la ciudad como Espadas consiga ser alcalde. A Espadas hay que animarle, porque el partido le ha puesto su cruz. Y el hombre la lleva con la resignación de un penitente de barrio que nunca ve la hora de la entrada.

Zoido ha sacado su lista con las primeras pijotas en los peroles de esa preferia que tanto le gusta. Hay concejales que se enteraron en los mentideros del numerito que les correspondió en la tómbola del mérito que instalan todos los partidos políticos cuando se oye el tam-tam electoral. No pocos de esos concejales se han enterado por las redes sociales. Este año ni siquiera ha habido rueda de prensa en la sede del PP para que Juan Bueno, presidente provincial, cante los números como un camarero con oficio canta las tapas. La lista de Zoido de 2015 es de ruán. Todos callados, no vaya a ser que pregunten por Rato. Y que siga la Feria. Cuanto menos se hable de la lista, mejor. La lista del PP es como las carreras de la Madrugada. Se echa encima un trapo negro como se echa sobre la jaula del canario a ver si se duerme. Pío, pío. ¿Y Pía? Pía Halcón va de diez en la lista, qué pelotazo ha pegado Doña Pía. De ser la 19 en 2011 a nada menos que la diez en 2015. Y eso que casi le da un sopitipando hace cuatro años cuando se vio de concejal sin esperarlo. Lo de Pía sí que ha sido un adelantamiento en toda regla. Del pifiazo que pegó en Bellavista como delegada al territorio amigo de Nervión, donde ya se ha visto ella más cómoda estos años. De oca a oca y me ponen la diez porque me toca. Y no como Curro Pérez, afilado portavoz del gobierno, que me lo tienen en la lista como el caballito del Tío Vivo, ahora subes, ahora bajas. A Curro Pérez no de la dan el pésame, le dan la biodramina para los mareos.

Esta Feria hay gente que para a los concejales del PP por la calle y casi le dicen eso tan sevillano del te acompaño en el sentimiento. Dentro del PP, pero bien dentro, hay quien consideraría la cifra de 14 concejales como un buen resultado. Manuel del Valle perdió seis en 1987 y siguió siendo alcalde. Después lo quitaron y se quedó con la miel de la Expo’92 en los labios. Por si acaso, algunos se beben esta Feria con el espíritu del beso: como si fuera la última vez. Pero no todos. Javier Landa es la prueba de la resurrección. El catedrático le ha hecho un tururú a los chicos de la sede. Landa ha aguantado más que un buzo bajo el agua. Y la Banda de Tejera se ha arrancado a tocarle un pasodoble por haberse quedado con los pies plantados en la Plaza Nueva, impasible durante meses ante la mirada aviesa del morlaco de la lista. Y los cuatro chinos se hartan de aplaudir.

Casetas de utilidad pública y social

Carlos Navarro Antolín | 22 de abril de 2015 a las 12:42

CASETA DE FERIA EN LAS NAVES DEL BARRANCO
SEVILLA está sentada, que no sedente, en un gran velador desde el que ve pasar el tiempo con su liturgia de fiestas, calores, fríos, políticos de quita y pon, alegrías, penalidades, fracasos, algún éxito rotundo y muchos trofeos de mediopensionista. Sevilla se lo traga todo por esa gran boca que no es de Metro. Sevilla es una boa por cuya boca entra el humo de proyectos irrealizables. Un día nos vendieron puentes con lunares, otro día catamaranes para ir a la Feria. Un día nos contaron que tendríamos playa propia, y otro un gran mercado de flores como Barcelona. Un día nos emborracharon en la primera taberna de una carrera olímpica, y otro nos dijeron que cambiando el PGOU también lo haría el destino de nuestras vidas, el errático rumbo de la urbe que no sabe evolucionar si no es chicotá en chicotá, del 29 al 92 y pararse ahí.

Hace poco tiempo nos vendieron un mercado gourmet en la Nave del Barranco, ubicada en una parcela que tenía asignados usos socioculturales en el Plan General, ese documento que es como los principios: se cambian a conveniencia. Un ardid permitió al actual gobierno local asignarle a la finca usos de utilidad público y social. ¿Y cuáles son los usos de utilidad pública y social en Sevilla? ¡Los bares, idiota, los bares! Y ahí está el gourmet de la sacrosanta Lonja donde si usted no ha ido aún, es que no es nadie en Sevilla. A la lonja hemos de ir, como a Pamplona. Y se va a hartar usted de levantarse de la mesa más que en la mili, con su bandejita, sus servilletas y su pieza de pan. Si quiere una segunda cerveza, a pasar de nuevo por el circuito, como un moro de Queipo. A esta lonja que dice Zoido que genera riqueza le han puesto ahora unas casetas feriales, unas protuberancias como la del sombrerito del tranvía, que estos días es un tranvía tocado, como los seises. Esta lonja ha crecido, como crece el caserío del centro con áticos retranqueados. El aumento del terreno cubierto de la Lonja del Barranco a costa de casetas debe ser una muestra del urbanismo productivo que pregonaba Monteseirín. Zoido usó al límite el PGOU para poner una ristra de bares en el interior de las Naves del Barranco. Y ahora que es Feria, unas cuantas casetas piratas. ¿No hay cofradías piratas? Pues también existen casetas piratas para que los madrileños sin techo no se queden sin ración de jarana, tratando de buscar a Carlos Herrera para hacerse la foto con el teléfono móvil. Eso sí que es de utilidad público y social: una foto con Herrera. ¿O no?

Sigamos sentados en el velador, que de vez en cuando aparecen casetas junto al Puente de Triana. Y algún día hasta nadaremos en una playa artificial sin haber guardado antes la ropa en la lonja de los sueños. Porque las ciudades sin cautela son como las boas: se lo tragan todo. Y después viene el corte de digestión.
Fotos de las casetas de feria de la Lonja del Barranco, casetas

El más puro estilo Zoido

Carlos Navarro Antolín | 18 de abril de 2015 a las 5:00

PLENO DEL PARLAMENTO DE ANDALUCÍA
Ocurrió por la mañana, en la junta de gobierno de cada viernes en el Ayuntamiento. Despachados los temas del orden del día, pareció sonar el Extra omnes! de la Capilla Sixtina que manda salir del cónclave a todos los que no sean cardenales. Se marcharon el interventor y el secretario. Se quedaron sólo los políticos. Zoido tomó la palabra y, por fin, anunció a los presentes el orden de la candidatura. A esa misma hora se celebraba el comité electoral del PP de Sevilla que debía aprobar las listas, un chau-chau en toda regla carente de debate y espíritu crítico, pues la lista estaba cerrada desde mucho antes. Zoido cantó los nombres sin necesidad de chuleta. El dos, Fley. El tres, Javier Landa. El cuatro, María del Mar Sánchez Estrella. El cinco, José Luis Vargas, un arquitecto que ha logrado colar la diputada Alicia Martínez… Las caras de los halcones se fueron estriñendo al verse relegados a ese tramo de la cofradía donde no se oye la banda de la cruz de guía ni la del primer paso paso, pero se oye con nitidez el estruendo del calentador de la leche de las cafeterías.

Zoido vuelve a confiar en los tecnócratas en detrimento de los hombres de partido que le auparon a la primera victoria (insuficiente) en 2007 y contribuyeron al exitazo de 2011. Cantados los nombres, el alcalde abrió el turno de las intervenciones para posibles aclaraciones, pero aquello era, para unos, la entrada de la Mortaja; y para otros, la salida del palio de la Victoria. Nadie habló. Prietas las filas. Los concejales ausentes de la junta de gobierno se fueron enterando de su puesto por las redes sociales o por los chascarrillos de tertulia.

Los perfiles institucionales y de gestores vuelven a estar primados sobre los estrategas y gladiadores en la arena del circo de la campaña. El alcalde sigue externalizando apoyos y se vuelve a saltar la plantilla del PP. Sigue fiel a los esquemas propios de quien no se ha criado en las Nuevas Generaciones, ni entiende determinados conceptos, hábitos o inercias de la política actual. Ha colocado en los principales puestos de la candidatura (del dos al seis) a cinco profesionales sin bagaje en el partido, provocando una vez más los primeros escozores entre quienes se creían con más derecho a ocupar esos puestos por estar en los frentes vecinales, en la lidia con los funcionarios pusilánimes o en la pelea con los interventores para sacar adelante un gasto. El primer militante de la lista procedente del aparato puro y duro, curtido en la estructura provincial y regional, es su propio jefe de gabinete, Alberto Díaz, que ocupa el séptimo lugar de la candidatura. La composición de la lista revela que el alcalde avala la gestión de los profesionales independientes con los que contó en 2011 (Fley, Landa, Sánchez Estrella y De Pablos) y que es previsor al dejar muy bien colocado a su fiel jefe de gabinete en caso de que se produzca la catástrofe de perder la Alcaldía. Si el PP no retiene el gobierno, nadie duda que habrá una desbandada de los independientes, que no aguantarían muchos meses con el sueldo de edil de la oposición (unos 30.000 euros anuales), por lo que Díaz sería el mejor colocado en la hipotética formación de un grupo político en la oposición, con conexión fluida y directa con el presidente provincial, Juan Bueno. Sabido es que los pontífices tienen por costumbre dejar ordenados como obispos a sus secretarios para garantizarles un blindaje cuando ellos ya no asuman el gobierno de la Iglesia. Zoido ha seguido esta práctica premiando a Díaz muy por encima de halcones del PP local como Curro Pérez y Beltrán Pérez, así como por delante de uno de sus grandes afines, como es Gregorio Serrano, sobrecargado de competencias en el mandato y que ha sufrido en las paredes de su propia casa las decisiones impopulares que ha tenido que tomar en Mercasevilla. Díaz es el Atlas que soporta la gestión diaria de la popularidad de un alcalde que no tendría tiempo material de devolver todas las llamadas telefónicas a las que se compromete. Arenas citaba al personal para almorzar y Zoido, más austero, se compromete a telefonear.
El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, visita la calle Amador de los Ríos junto al concejal delegado de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, y la concejal delegada del Distrito Nervión, Pía Halcón. En la calle Amador de los Ríos, esquina Alonso de Orozco..

La lista del PP está concebida a primera vista para seguir gobernando. Pero Zoido aplica la diligencia del buen padre de familia y ha dejado asomar su carácter previsor en una suerte del todo atado y bien atado en caso de batacazo, pues todo apunta a que se han invertido los términos en el PP nacional como marca electoral: de la ola victoriosa de 2011, que elevaba a la cima del poder hasta al PP extremeño, al tsunami derribista de 2015, que tiene con las carnes abiertas a todos los dirigentes. La marca personal de Zoido, uno de los escasos pilares aún fuertes en la debilitada catedral del centro-derecha andaluz, se pone a prueba en estas elecciones mucho más que en 2007 y 2011. El propio alcalde ya admite que todos los partidos son “buenos socios de gobierno” si se respetan unos criterios elementales, al mismo tiempo que resta importancia a las ideologías en la gestión municipal.

El ascenso de Fley al segundo puesto es un reconocimiento a su gestión al frente de la Hacienda local, una de las pocas alegrías de un mandato marcado por las arcas vacías. El alcalde no ha sabido o no ha podido prescindir del catedrático Javier Landa, que vive su particular pascua de Resurrección después de haber sido dado por orillado de la lista por el propio Zoido, habida cuenta de los roces que ha tenido con otros miembros del gobierno y de algunos episodios desafortunados como presidente del Pleno. Landa ha soportado en silencio que le dieran por amortizado y ha potenciado su presencia en los actos del partido (pese a su condición de independiente) en una última etapa en la que ha procurado suavizar su imagen. El resultado: sigue políticamente vivo. Y muy por delante de quienes han denunciado sus errores como político bisoño.

Una de las novedades de la lista oficial es la ausencia de José Miguel Luque, que el presidente provincial del partido, Juan Bueno, atribuye a razones personales. Las presiones de la vida diaria municipal han podido lastrar su presencia. Luque es el actual delegado del distrito Cerro-Amate, donde el PP no ha hecho más que perder votos en las sucesivas consultas electorales desde las elecciones de mayo de 2011. Es uno de los políticos mejor valorados por el alcalde y por el aparato, de ahí que haya sorprendido su salida de la lista.

Zoido ha premiado también a Pía Halcón en un puesto de salida, pese a que no pudo con el peso de la gestión del Distrito Bellavista-La Palmera y provocó una pequeña crisis de gobierno al ser desplazada a Nervión.

El alcalde no se ha decidido a colocar entre los cinco primeros a Dolores de Pablo-Blanco, delegada de los asuntos sociales. Ha dejado a María del Mar Sánchez Estrella, responsable de las parcelas de cultura y deporte. Las cosas siguen como estaban, lo propio de un perfil tan poco amigo de los cambios y tan contrario a provocar recelos. La lista deja muchos descontentos dentro de casa, provoca daños en los músculos que precisamente deben mover la maquinaria electoral.

Cuatro años de urbanismo defensivo

Carlos Navarro Antolín | 14 de abril de 2015 a las 5:00

ZOIDO Y MAXIMILIANO VILCHEZ, INFORMAN SOBRE LOS AVANCES DE LA CIUDAD DE LA IMAGEN
Tras el ciclo inversor de la Expo´92, Rojas-Marcos trató de continuar una política basada en las grandes obras. Sin Exposición Universal y con los primeros presupuestos públicos ya recortados para Sevilla por el complejo de las administraciones con la capital, el alcalde andalucista mantuvo los sueños de grandeza a base de estadios cartujanos, placebos de Juegos Olímpicos, la reforma del Prado de San Sebastián, las nuevas losetas de pizarra sucia alrededor de la Catedral y la recuperación urbanística de la Buhaira. Perdida la Alcaldía en 1995, el PA mantuvo a toda costa la parcela de poder de la Gerencia tanto con la Alcaldía de Soledad Becerril (1995-1999) como con la de Sánchez Monteseirín (1999-2003). Todo por el Urbanismo, rezaba en la entrada del cuartel andalucista. Todo era negociable para Rojas-Marcos en el reparto de la tarta de poder municipal, menos Urbanismo. Rojas-Marcos dio la Alcaldía en 2003 al PSOE con tal de mantenerse en las caracolas de la Cartuja y con la coartada de que así se garantizaba el inicio de la obra del Metro. Aquel pacto antinatural acabó con su carrera y con el propio Partido Andalucista, que sigue perdido en el limbo de la papelera de reciclaje de la política. Los socialistas explotaron hábilmente el concepto del urbanismo bajo sospecha para estigmatizar al PA, aunque ninguna sentencia judicial ha corroborado práctica ilegal alguna. El daño estaba hecho y el objetivo logrado.

La ambición andalucista por garantizarse siempre la Gerencia bastó para trasladar a la opinión pública una imagen de desconfianza que, sumada a otras causas, terminó por dejar en la cuneta a Rojas-Marcos y a sus chicos. Los socialistas recuperaron por fin el control de la Gerencia de Urbanismo en 2003. Como en la canción de Julio Iglesias, lo mejor de la vida de la Gerencia se lo llevó Monteseirín, con unas cifras de ingresos por licencias, tasas y convenios urbanísticos tan mareantes que nunca se echaron de menos las transferencias comprometidas en el Pleno para garantizar el funcionamiento de este organismo autónomo. La Gerencia, como la Catedral de Sevilla, era un modelo de autofinanciación gracias al boom de la actividad inmobiliaria. Monteseirín ordeñó bien las vacas gordas. Justo en 2003 comenzó la escalada de ingresos en todos los conceptos de un organismo fundado en 1983. Basten dos datos: en 2010 se presentaron a licencia proyectos por valor de 212 millones de euros, y en 2011 se ingresaron 11,1 millones de euros por intereses bancarios. Monteseirín impulsó una ristra de proyectos no exentos de polémica, pero consecuencia de su habilidad para despertarse cada mañana queriendo sacar un conejo de la chistera. Lo de menos era el proyecto, el presupuesto y el plazo. Lo importante era sacar adelante las ideas. A veces, al precio de colisionar con vecinos, hosteleros y, por supuesto, con la oposición del PP que escrutaba los expedientes. Del urbanismo bajo sospecha se pasó al urbanismo productivo, como le gustaba decir al alcalde socialista, e incluso al urbanismo morado, con el riego de subvenciones a las cofradías y entidades religiosas por valor de más de cuatro millones de euros.

El PP se estrena en la Gerencia de Urbanismo en 2011 condicionado por la obsesión de no provocar ningún escándalo, por no meter el pie en ningún charco y por no incurrir en chanchullos. Zoido tenía claro que sus políticas no podían estar basadas en las megalomanías y pelotazos de otros tiempos. Recibe una Gerencia en la que se ya se cuentan los folios y se exigen que las fotocopias se hagan a dos caras para ahorrar papel. Se obsesiona con la austeridad, amortizando plazas, no renovando contratos externos y reduciendo cargos, tanto como por denunciar la herencia recibida declarando la situación de este organismo autónomo en “números rojos”. Al frente de Urbanismo coloca a quien tenía pensado desde 2007, cuando se quedó sin gobernar. Buscaba el perfil de alguien que no tuviera relación alguna con el sector de la construcción, alguien que no echara la tarde meciendo la copa en el reservado de un restaurante, alguien de perfil blanco e intachable y, por supuesto, con un interés muy reducido en obtener notoriedad. La combinación de esa obsesión por la austeridad, el currículum limpio del elegido y el bajonazo de los ingresos han generado una suerte de urbanismo defensivo más preocupado en no cometer una falta que en meter un gol. El PP no ha metido el pie en el área de urbanismo, ni ha disparado a puerta nunca. No es que al alcalde le haya faltado tiempo, es que le ha faltado gestión cuando se trata de mirar hacia la caracola número uno de la Cartuja. La pusilanimidad ha marcado muchas acciones. Pongamos dos ejemplos extremos: ni se ha sacado adelante el azulejo trianero de la zapata, ni la reforma del PGOU anunciada mediante un comité de sabios con nombres y apellidos. Y en medio podríamos enumerar decenas de proyectos, incluida la marcha atrás en el helicóptero de la glorieta de los Bermejales en el que se iban a tirar 180.000 euros.

A Zoido y a su muy honrado delegado de Urbanismo y Medio Ambiente, el reverendo Vílchez, le han aflorado veladores hasta en las mismas narices del Ayuntamiento. La recaudación por las licencias para mesas y sillas se han duplicado (casi un millón de euros en 2013, un 31% más que en 2012 y un 102% más que en 2011) y son ahora casi la principal fuente de ingresos de la Gerencia. Sevilla se ha convertido en un gran velador estos cuatro años. La incapacidad para controlar los evidentes excesos en las terrazas es palmaria. Se ha dejado hacer a los hosteleros con la coartada de la recuperación económica. Sólo ha faltado echarle la culpa a la Junta de la reproducción masiva de los veladores como si se tratara de Ikea, la SE-35 o la Gavidia.

Tampoco tiene la Junta la culpa de la incapacidad para negociar un nuevo convenio colectivo en la Gerencia, que el gerente, Alberto de Leopoldo, denunció a finales de julio de 2013 cuando la mayoría de los trabajadores empezaban las vacaciones. Urbanismo sigue padeciendo hoy una superpoblación de jefaturas, con una plantilla en la que los sueldos y las ventajas laborales están muy por encima del resto del Ayuntamiento, hasta tal punto que el PSOE admitió que era conveniente bajar los salarios.

El PP ha sido incapaz de sacar rédito a un urbanismo de tiesos. Maximiliano Vílchez se marcha de la política definitivamente, lo cual es suficientemente revelador por mucho que se quiera aplicar el maquillaje de las siempre respetables razones personales. Vílchez, persona de máxima confianza del alcalde, ya admitió en una entrevista concedida a este periódico en diciembre de 2013 que había pensado en dimitir. La falta de sinergia con el gerente que le impusieron ha sido más que evidente. Ni ha habido grandes proyectos, ni impulso político para los pequeños, ni control del colesterol urbano que son los veladores, ni inspectores por las tardes ni los fines de semana, ni nuevo convenio colectivo… Ni la picardía mínima para sortear los obstáculos de un cuerpo de técnicos demasiado esquinados la mayoría de las veces, o demasiado asustados por ver desfilar a compañeros camino del juzgado. Son malos tiempos para basarlo todo en la honradez. La corrupción no sólo no está amortizada, sino que resulta rentable. Las últimas elecciones parecen demostrarlo.

Zoido prepara la lista del ‘alumbrao’

Carlos Navarro Antolín | 8 de abril de 2015 a las 12:30

Juan Ignacio Zoido informa sobre el Plan de Pago a Proveedores.
LA noche del alumbrao. Lunes 20 de abril. Es el tope que tiene Juan Ignacio Zoido para presentar la lista con la que pretenderá revalidar la Alcaldía. El alcalde ya tiene en mente el equipo. Sólo le queda cumplir con el trámite de poner la composición en conocimiento del aparato provincial y regional. Cuanto más tarde, menos opción habrá de cambios, sobre todo si se tiene en cuenta que el batacazo del PPregional obliga a las estructuras provinciales a buscar asideros en los ayuntamientos para tantos caídos en la enésima decepción autonómica del centro-derecha andaluz. Respecto a los 20 concejales logrados en 2011, se dan por seguro cinco bajas: Juan Bueno, que ha pasado al Parlamento, y los concejales Javier Landa, Evelia Rincón, José Luis García y Juan García Camacho, para los que habrá destinos de gestión en caso de que se repita en el gobierno.

El PP baraja como puestos de salida hasta el número 16, cifra en la que queda fijada la mayoría absoluta tras quedar la Corporación reducida de 33 a 31 concejales por efecto de la bajada de los 700.000 habitantes en el padrón.

Alguna quiniela realizada en el seno del grupo municipal apunta a un fichaje masculino entre los cinco primeros puestos, pero hay que recordar que a Zoido no le ha ido bien con la incorporación estelar del catedrático Landa como número dos hace cuatro años. La lista será muy de la casa, sobre todo para no desanimar a una militancia que Zoido necesitará a pleno rendimiento en la campaña electoral, ya que se tiene claro que el riesgo de perder la Alcaldía de Sevilla existe en las encuestas y se percibe en ciertos ambientes, pese a que el alcalde se haya dado baños de popularidad esta Semana Santa. Los independientes no sólo no captan votos, sino que pueden provocar la desidia de quienes llevan años en el tajo.

Con Zoido liderando la candidatura, se da por hecho que Asunción Fley, la edil de Hacienda que ha saneado las cuentas, será la número dos. La clave está en conocer quién será la otra mujer que debe figurar entre los cinco primeros puestos. Dentro del grupo se tiene claro que ese puesto es para María del Mar Sánchez Estrella, delegada de Cultura, que fue la número 3 en 2011 y con la que el alcalde tiene amistad personal. Pero no falta quien apunta a que el verdadero deseo de Zoido sería ofrecer ese lugar preferente a María Dolores de Pablo-Blanco. El alcalde está muy satisfecho con su gestión al frente de los asuntos sociales. Y Sánchez Estrella le ha generado algún que otro quebradero de cabeza en Cultura, sobre todo porque la delegada ha cometido demasiadas veces el error de evidenciar sus desencuentros con Benito Navarrete, el asesor estrella de Zoido en materia cultural que ha proporcionado al alcalde los principales éxitos con exposiciones e iniciativas de altura. Ocurre que es probable que Zoido, experto en tratar de quedar bien con todo el mundo, no se atreva a hacer un feo a Sánchez Estrella. No se olvide que Zoido tiene fobia por los cambios y ninguna afición a las crisis de gobierno. Uno de los períodos litúrgicos de la política que más le aterra es el de la confección de las listas.

Además de Asunción Fley, entre los favoritos para esta nueva etapa están Gregorio Serrano, que tendría opciones de mejorar el puesto número diez de 2011, y Curro Pérez, que ha estado orillado en el distrito Triana y en la difusa portavocía del gobierno, cuando se esperaba que ocupara la parcela de Urbanismo. Pérez es clave para Zoido en tiempos de zozobra electoral, dado su elevado perfil político. Si Zoido revalida la Alcaldía, se da por hecho que volará más alto en el nuevo gobierno. De hecho, para su sustitución al frente del distrito Triana se baraja muy seriamente la incorporación a la lista de Manuel Alés, actual director del distrito y profundo conocedor del arrabal.

Otro que debe mejorar posición es Rafael Belmonte, que fue en el puesto 21, al que se encomendó la papeleta de poner orden en Bellavista tras el resultado fallido de Pía Halcón como delegada de distrito, que tuvo que ser trasladada a Nervión, un distrito más cómodo para ella por ser más afín al PP. Halcón goza de muy buena relación personal con el alcalde.

Se da por supuesto que entre los cinco primeros repetirá Maximiliano Vílchez. Y en puestos de salida irán Beltrán Pérez, Ignacio Flores y Jaime Ruiz. El orden será más clave que nunca, sobre todo si no se gobierna. En tal caso habrá desbandada segura, sobre todo porque muchos concejales no tendrán sueldo por aplicación de la ley de reforma local impulsada por Rajoy. Si se repite, el poder es la pomada que alivia cualquier escozor.
Hogar Virgen de los Reyes. Zoido y Dolores De Pablo-Blanco asisten a la entrega de premios del Día del Mayor.

Oña rompe a puerta cerrada

Carlos Navarro Antolín | 24 de marzo de 2015 a las 5:00

MORENO PRESIDE LA JUNTA DIRECTIVA REGIONAL DE SU PARTIDO
LA cruz de la derrota no tiene cirineos. El PP andaluz está cargado de penitentes. Cada cual soporta el madero como puede. La noche fue dura en el Meliá Sevilla. Por mucho que el partido se aleje de la calle San Fernando, el cementerio va con el PP regional como el caparazón con la tortuga. En Sevilla hay dos camposantos: el romántico con esculturas de Benlliure y el del PP andaluz con los chicos de la factoría Arenas. La junta directiva regional vespertina debía ser de consumo interno, un fotomatón para la sonrisa de rigor, aunque ningún oráculo acierte a explicar con precisión de qué se ríen Arenas, Moreno Bonilla y Loles López en un partido sumido en una cuaresma perpetua. Una sesión proyectada para cumplir con la liturgia del día posterior sirvió, al menos, para presenciar la salida del burladero de Esperanza Oña, la ex alcaldesa de Fuengirola, que no pocos miembros del PP andaluz veían como la mejor sucesora de Arenas. La Oña salió del burladero, pidió la palabra en los turnos a puerta cerrada para solicitar que se le confirmara expresamente que los treinta y tres diputados (dicen que pronunció la cifra con retintín) no apoyarán la investidura de Susana Díaz. El alcalde de Andújar sacó el tema antes, pero no con la contundencia de Oña, con silla en la Campana en la Semana Santa de Sevilla. Ni Moreno Bonilla ni Arenas ofrecieron una respuesta contundente. Capotazos. Javié, profeta de Rajoy en Andalucía, se atrevió a interpretar las palabras del dios laico de la Moncloa. Respetar que gobierne la lista más votada es no hacer lo que el PSOE e IU hicieron en 2012. Pero tampoco dijo que los treinta y tres (póngase de nuevo el retintín de la Oña) votarían en contra de la diosa laica, roja y decente de San Telmo. La Oña movió ficha y dejó en evidencia la ambigüedad del partido más morado de Andalucía, para el que nunca termina la cuaresma ni parece haber resurrección.

También habló Celia Villalobos en el tono alborotador de costumbre, como esa tía que gasta una broma cuando toda la familia tiene cara de funeral por la muerte del canario. La Villalobos se remontó a los peores años del partido, en una suerte del más se perdió en Cuba, como el equipo de natación que se alegra de volver sin ningún ahogado.

Arenas, gran orador, definió a su criatura, que no es otra que el PP andaluz, del que dijo que está formado por miles de personas y no por una sola con un periódico, una radio o una cámara de televisión todo el día detrás, en referencia los políticos emergentes como Pablo Iglesias o Albert Rivera. Moreno Bonilla se hartó de dar las gracias. Enfrente tenía a no poca gente que se ha quedado sin acta de diputado. Un drama.

El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, no estuvo la noche previa en el cuartel electoral. Tampoco estuvo ninguno de gran capital. De los veinte concejales del gobierno local, tan sólo se vieron cinco. Yuno de ellos era Juan Bueno, que en realidad estaba como presidente provincial y número uno de la lista por Sevilla. El PP hispalense entiende que el resultado ha sido una bofetada del electorado a Rajoy en la cara de Moreno Bonilla. Un Rajoy que ha estado hasta cinco veces en Andalucía durante la campaña, recordaba alguien ayer en tono de duelo. Dos de ellas en Sevilla. El comité de campaña de Moreno Bonilla había deliberado alguna vez sobre la conveniencia del continuo desembarco madrileño. “El presidente del Gobierno parece que tuviera complejo de culpabilidad por todo lo que ha ocurrido con el partido en Andalucía y de tanto arroparnos ha terminado por hundirnos”.

El PP andaluz sigue de penitencia. Cuatro años con cadenas. La subida del IRPF, la reforma laboral, la horrible sucesión de Arenas distrayendo a Zoido de la Alcaldía, hiriendo gratuitamente a Sanz y enviando a Moreno Bonilla a las fauces del león socialista andaluz… Pero Celia Villalobos es Karina entonando Las flechas del amor. No pasa nada. Acostumbrados a perder. Sevilla tiene dos cementerios. Lógico: Sevilla es dual. El tópico se cumple. A Oña le queda, al menos, la silla en la Campana.

La soledad de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 23 de marzo de 2015 a las 0:05

Fotos de Zoido votando a las en el IES Murillo.
Es inevitable el análisis en clave local. El recuerdo de voto será muy elevado dentro de dos meses. Las grandes siglas pierden apoyos en Sevilla, pero hay una, el PP, que se desangra, y otra, el PSOE, que amortigua la caída. En esta política de nuevos invitados a la mesa, parece claro que sólo las marcas personales logran resistir en las urnas el empuje mediático y callejero de Podemos y Ciudadanos. La marca de Susana es un éxito en una política intensamente marquetiniana. Y también resulta palmario que el PP andaluz es una marca herida, una especie de perro flaco cargado de pulgas que acusa con virulencia los golpes propios que recibe del amo de Madrid. No hay debates que sirvan para lamer las heridas, ni visitas de Rajoy que tengan la virtud de fortalecer el perfil de un candidato procedente del despacho de un ministerio. La pérdida de 17 diputados ni siquiera invita a pensar que a Moreno Bonilla le ha faltado tiempo. Este hombre, que ha hecho una campaña meritoria, es una víctima más del habitual desdén con el que se trata todo lo andaluz en la calle Génova, donde la referencia sigue siendo Arenas, cuatro veces candidato a la Presidencia de la Junta, la prueba de que se ha taponado durante años el ascenso de nuevas caras.

El alcalde tiene dos meses para hacer valer su marca personal frente a unas siglas políticas debilitadas hasta en Almería, donde el PP tenía hasta ahora su particular distrito de Los Remedios. Ahora no hay ola que ayude a alcanzar veinte concejales, como en 2011, cuando al tenaz trabajo de cinco años se sumó el calamitoso final del zapaterismo. La corrupción es un asunto amortizado por los votantes. De poco le servirá a Zoido ventilar expedientes de gobiernos locales del pasado:ya han pasado cuatro años y enfrente hay otras caras nuevas. Rajoy está mal visto en el Sur. Andalucía es una región de izquierdas que permite alcaldes del PP cuando se trata de personajes próximos no asimilables a unas siglas a las que parece pesar la maldición de aquella UCD que no creyó en la autonomía.

Ni debates, ni Rajoy, ni las siglas… El único patrimonio de este alcalde es como el de los periodistas: su firma. Y su balance político es inmaterial: la honradez y el orden en las cuentas. Zoido, hábilmente de perfil en la campaña andaluza, está sólo con su marca. Y el miércoles estará en Roma con el Papa.

Los ausentes de la campaña

Carlos Navarro Antolín | 20 de marzo de 2015 a las 5:00

Y de pronto alguien preguntó dónde está Javié, el que fue vicepresidente del Gobierno (de España). Y lo vieron un día en la esquina de una foto cuyo centro de impacto visual era Juan Manuel Moreno Bonilla, ese hombre. El hombre que se ha ganado, al menos, el derecho a ser oído en sus propias filas tras el debate del lunes. Arenas es un candidato que sabe estar en la esquina, como sabe cuándo procede o no salir al balcón de Génova en las noches electorales.

El PSOE también tiene sus ausentes, esos linces de Doñana de los que todo el mundo habla pero que casi nadie ve, porque es difícil de avistar hasta el lince que habita en el zoo de Jerez, más tiempo en horizontal que desarrollando la agudeza visual propia de la especie. Los socialistas parecen tener en la reserva a Emilio Llera, el número dos por Sevilla, nada menos que el hombre que sigue en la lista a La Que Manda en el PSOE, el fiscal metido en política, la cara amable del Ministerio Público. Llera sale menos en las fotos esta campaña que Javié. Es el ausente. Va a los mítines, pero ni mú. Hay quien dice que mejor así, no vaya a soltar alguna de esas perlas a las que don Emilio nos tiene acostumbrados. “Trabaja mucho y encima sigue guapa”, dijo de Alaya. ¿Estará cuidando su perfil ante la posibilidad de ocupar un cargo eminentemente institucional como la presidencia del Parlamento? O simplemente ocurre que la luz que emite La Que Manda todo lo eclipsa, que la marca única y principal todo lo engulle, incluidos el puño y la rosa.

Otro que anda con el perfil bajo en clave autonómica es el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, otrora el bastión del municipalismo pepero en toda España. Zoido se está colocando de perfil. Está haciendo una campaña de servicios mínimos. Se ve, se siente. Su entusiasmo por esta campaña electoral es el mismo que tiene por reformar el PGOU. No se ha ido a visitar mercados con Moreno Bonilla, ni a pegar abrazos por el territorio amigo de Los Remedios con ese Juan Bueno con el chaleco a la espalda en modo Siempre Así. Pareciera tener claro que lo único interesante de estos comicios es el resultado en clave local: que el PSOE pueda interpretar (y vender) la noche del domingo como el inicio de la recuperación de la Alcaldía, y que Ciudadanos pueda obtener un resultado que haga atractiva la candidatura para cualquier personaje de la sociedad civil con notoriedad y con capacidad para arañar votos. A Zoido parece que le ha salido su particular Lauren Postigo: “Juan Ignacio, éstas no son tus elecciones”.

Javié no molesta. Se hace el sueco. Del avión de vicepresidente a hacer de busto silente en las fotos para arropar al candidato . Llera no aparece en los papeles, más allá de los tuits, ni se le acercan las alcachofas. De consejero locuaz a número dos tácticamente enmudecido. Y el alcalde de Sevilla se coloca de perfil para sortear la posible embestida del morlaco andaluz. Hay campañas idóneas para jugar a descubrir dónde está Wally. Yestar, siempre estaba.