El cine y otras catastrofes » A Contracorriente

Archivos para el tag ‘A Contracorriente’

Llegar a buen puerto

Manuel J. Lombardo | 1 de abril de 2014 a las 6:53

Atalante5

No ha pasado década desde su primera gran reivindicación por la crítica francesa a finales de los años cuarenta del pasado siglo en la que L’Atalante (1934), el único largometraje que consiguió rodar Jean Vigo poco antes de morir de tuberculosis a los 29 años, no haya aparecido entre los puestos de honor de las listas de las mejores películas de la historia del cine. En la última, publicada en verano de 2012 por la revista Sight & Sound y el BFI, la cinta de Vigo se colocaba en la posición número 15, cayendo desde la sexta posición (la quinta entre los propios cineastas) obtenida en la anterior encuesta de 1992 o la décima que obtuvo en 1962.

Sea como fuere, puesto arriba o abajo entre las mejores, esta película anómala, extraña, poética y única, mutilada en sus primeras versiones, estrenada inicialmente con el título de una canción de moda, Le chaland qui passe, una película tocada por una gracia especial fruto de las circunstancias de su gestación y su rodaje, en el que la improvisación, las peculiaridades de las localizaciones, la climatología y el control se alternaban sin solución de continuidad, sigue atravesando la historia con una frescura y un encanto intactos gracias a su pasmosa modernidad, a su gozoso carácter imperfecto, a la propia aureola mítica y de culto que la prematura muerte del poeta Vigo, que no pudo ver si quiera la película estrenada, le han ido imprimiendo a cada nuevo hallazgo de alguna imagen perdida, a cada nuevo descubrimiento de escenas, músicas (del gran compositor Maurice Jaubert) o secuencias originales que fueron censuradas o cortadas por los productores de Gaumont que no confiaron en aquella joya que tenían entre manos en el momento de su estreno en septiembre de 1934.

80 años más tarde nadie contesta ya la enorme valía y la excepcionalidad de este filme, menos aún cuando sucesivas labores de recuperación de las distintas versiones y copias internacionales de la película y una reciente restauración de la que tal vez pueda considerarse como su versión definitiva (de 1991, revisada en 2001) no sólo hayan revelado la limpieza de sus imperfecciones, la propia batalla entre las estéticas del mudo y el sonoro que se libraba en su interior, los modos libres y vanguardistas de un Vigo ayudado por el ojo móvil y líquido del operador y director de fotografía Boris Kaufman (hermano de Dziga Vertov) o el destello del rostro luminoso y juguetón de una Dita Parlo que sigue irradiando una contagiosa joie de vivre en cada plano.

Atalante1

Comenzar una película con una boda, y de ahí, para arriba, o hasta el fondo del agua para recuperar la intensidad de ese primer momento. El reto de L’Atalante nos lleva río abajo por los canales hasta París, en el carguero que le da nombre, entre personajes sin otra patria que el agua y la vida errante, personajes que tal vez añoran echar el ancla en algún puerto pero que se saben fuera de la sociedad y sus convenciones. Dita Parlo, Jean Dasté y Michel Simon conjugan un triángulo irregular en el que los juegos hacen daño y el amour fou asoma por la escotilla para desafiar las certezas y tentar a los cuerpos. Los ambientes brumosos que recortan las siluetas en contraluz en los paisajes industriales, la cámara que se mueve ágil y precisa entre los gatos en el pequeño y atestado camarote, el montaje lírico capaz de coreografiar un orgasmo en la distancia, las fantasmales imágenes superpuestas de un espejismo de amor sublimado bajo las aguas del canal, una canción popular como mcguffin para el reencuentro tras el desencanto, la huida y la desesperación.

L’Atalante es un continuo regalo de estímulos puramente cinematográficos, la culminación de una intuición de estilo que Vigo apenas pudo apuntar en A propòs de Nice (1930) y Cero en conducta (1933), esas dos pequeñas películas a mitad de camino entre la mirada al mundo (de la ciudad moderna y sus contradicciones, de la infancia como arcadia) y el potencial del cine y su materia para trascenderlo.

Atalante BlurayEsta edición, todo un acontecimiento en el renqueante mercado del Bluray y el DVD español, viene a reparar deudas y a prestigiar cualquier videoteca que se precie. La copia, decimos, la mejor posible, una restauración en todo caso, puede que no sea exactamente la que Vigo tuvo en su mente. Los extras, si bien no todos los posibles o los de ediciones de referencia como la de Criterion (con la que sí comparte el master), resultan igualmente destacables: el documental Les voyages de L’Atalante (2001), de Bernard Eisenschitz, da cuenta de todos los avatares y versiones de la cinta hasta esta forma, digamos, definitiva; y una entrevista con el cineasta georgiano Otar Iosseliani, quien no duda en confesar y explicar por qué esta película, que vio por primera vez cuando estudiaba cine en Moscú, le ha acompañado siempre hasta el punto de recordar cada uno de sus instantes, planos y diálogos.

L’Atalante (1934) – Jean Vigo – Blu-ray – A Contracorriente – 15,95 euros

“Hacer como si…”

Manuel J. Lombardo | 3 de septiembre de 2012 a las 21:51

Avalon edita un cofre con ‘Los pasos dobles’ y ‘El cuaderno de barro’, díptico de Isaki Lacuesta en torno a la mitología africana, la dualidad, François Augiéras y Miquel Barceló

La búsqueda parece ser el leitmotiv que atraviesa la asendereada, fértil y difícilmente catalogable obra de Isaki Lacuesta (Cravan vs. Cravan, La leyenda del tiempo, Los condenados La noche que no acaba), uno de los creadores audiovisuales más interesantes surgidos en España en lo que va de siglo. La búsqueda como tema, de una identidad confusa y dispersa, de un secreto, de una memoria perdida, de un espejismo o un eco, pero también la búsqueda como una flexible categoría estética en sí misma, a saber, la búsqueda, el proceso, como camino que dicta una forma propia e intransferible a cada proyecto.

Los pasos dobles, Concha de Oro en San Sebastián 2011, es otra nueva muestra de su constante inquietud por atravesar formatos, narraciones y texturas bajo la forma híbrida de un palimpsesto en el que se cruzan y superponen la tradición oral y la mitología de los relatos ancestrales africanos, la literatura occidental de viajes y aventuras (con los textos del excéntrico escritor y pintor François Augiéras [1925-1971] como hilo conductor), una cinefilia sui géneris (el bandolero, el western) y la obra plástica de Miquel Barceló, afincado desde hace años en el interior rural de Mali, desde donde, a partir del contacto con la cultura local y la exploración del azar, los materiales innobles y lo efímero, ha redefinido los rasgos primitivistas de su cotizadísima firma.

Lacuesta  configura con todos estos elementos y el paisaje del País Dogón y sus gentes (no actores “haciendo como si…”, según las enseñanzas de Jean Rouch) un relato múltiple y cruzado que se desdobla, literalmente, en el seguimiento de un viaje y en la búsqueda de un búnker secreto como símbolo o mcguffin del misterio insondable de toda experiencia fabuladora, a saber, reinterpretando los datos dispersos de la biografía de Augiéras y la rica tradición oral africana con la fisonomía de sus pobladores y con Barceló como doble, trasunto y legado de aquel legado mítico.

Los pasos dobles ha de verse así como una ficción sobre las múltiples capas de toda ficción, como un work in progress que no termina de cerrarse sobre sí mismo sino como una de las varias opciones posibles que sus materiales ofrecían. Pero también como parte de un díptico del que también forma parte el documental El cuaderno de barro, un trabajo que funciona como retrato de Barceló en acción (junto a Josef Nadj), con la filmación íntegra de su impresionante perfomance con arcilla Paso Doble, y como germen, como cuaderno de notas (ahí están ya las termitas que devoran el papel, las pinturas a carbón en la cueva, los albinos surgidos de la noche cuales zombis del desierto), del que trasladar y desdoblar elementos para que éstos encuentren un nuevo acomodo, un nuevo sentido, en el gran relato en constante metamorfosis que es los Los pasos dobles.

La magnífica edición internacional (con subtítulos en inglés y francés) de Avalon no sólo incluye ambos títulos y la banda sonora de aires western de Gerard Gil para la primera, sino un generoso material extra (audiocomentarios, making of, material descartado, entrevistas con Lacuesta y la productora Luisa Matienzo, cortos relacionados con el proyecto o grabaciones en Super8 de Augiéras) y un hermoso libro a todo color con textos, extractos, fotografías y reproducciones del propio Barceló que ayudan a entender mucho mejor el carácter mestizo y el constante cruce y retroalimentación de referencias literarias y plásticas que conforman las películas.

Los pasos dobles (Edición coleccionista 3 discos) – Isaki Lacuesta – Avalon – 265 min. – Incluye ‘El cuaderno de barro’, BSO y libro (64 págs.) – 16,95 euros

———————————————————————————-

El Nacimiento de una nación (1915) (Ed. especial) – David W. Griffith – 2DVD / Blu-Ray – Divisa – 192 minutos – 17,95 euros

Divisa recupera los masters restaurados de la edición internacional del sello Kino Lorber de la que, durante décadas, fue considerada como la mejor película de la Historia del cine, un fresco épico y melodramático sobre la Guerra de Secesión norteamericana en el que D.W. Griffith sentó “las bases del lenguaje cinematográfico” e inauguró la era dorada del largometraje con un estreno sonado y un escándalo derivado de su incorrección política y su visión sesgada de la Historia en su retrato de los afroamericanos y el Ku Klux Klan.

Esta espléndida edición en dos DVD (también disponible en Blu-Ray) incluye la versión restaurada del filme con dos bandas sonoras diferentes, la original compuesta por Joseph Carl Breil para su estreno y una nueva para este remaster a cargo de la Alto Motion Picture Orchestra, además algunos extras históricos muy interesantes como la presentación del filme realizada por el propio Griffith junto al actor Walter Huston para su reestreno en 1930, posters, programas de mano y material gráfico de la época, un estudio sobre los problemas del filme con la censura, un documentado Cómo se hizo de 25 minutos realizado en 1993 y siete cortometrajes de Griffith sobre la Guerra Civil realizados entre 1910 y 1911 en su etapa de aprendizaje en la Biograph.

 ——————————————————

El Globo blanco (1995) / El espejo (1997) – Jafar Panahi – A Contracorriente – 12,95 euros c/u

Jafar Panahi cumple hoy condena y arresto domiciliario por su apoyo a las denuncias de corrupción y fraude en las últimas elecciones democráticas de Irán. Aún así, ha seguido trabajando en la clandestinidad (This is not a film) mientras la comunidad cinematográfica internacional clama por su liberación.

A Contracorriente nos trae ahora sus dos primeras películas, las que lo dieron a conocer en los festivales internacionales como discípulo aventajado de Abbas Kiarostami, para quien trabajó como ayudante y quien es también el guionista de la primera de ellas, El Globo blanco (1995), un relato concentrado en una jornada en el que una niña sortea numerosos avatares para conseguir un pez de colores en el día de Año Nuevo. Panahi explora la duración pero, sobre todo, el rostro y la naturalidad desbordante de una niña que, como en futuras películas, simboliza en sus encuentros y en su tenacidad la situación y el destino de la nación iraní. Sin embargo, es El Espejo (1997) la película que confirma que en Panahi hay algo más que una simple reelaboración neorrealista con protagonista infantil y trasfondo político. La cinta desdobla su superficie para desentrañar de forma consciente y reflexiva los procesos de un rodaje que vuelve a tener como protagonista a una niña que decide parar la película, poniendo el filme ante el abismo de su propia construcción y dinamitando las fronteras entre realidad y ficción.